Variacioncompensada's Blog

La izquierda y el poder | julio 23, 2015

Alberto Mayol: política y poder

R. Fischer

Hace poco leí la siguiente frase en El Mostrador:

“Pues bien, habrá que señalar a los ‘teóricos’ del ‘realismo bacheletista’ que la primera tesis del verdadero realismo político es que se debe acumular poder; la segunda, que siempre hay conflicto; y la tercera, que las instituciones políticas deben ser más fuertes que otras entidades (no políticas).” Alberto Mayol.

AMayol

Alberto Mayol: política y poder

Me quedé pensando en la obsesión de la izquierda dura con el poder, con como alcanzarlo y como conservarlo una vez obtenido.1 No es que estos grupos sepan que hacer con el: las propuestas de gobierno de esta parte de la izquierda son poco realistas e incoherentes. Usualmente conducen a la decadencia y a la pobreza de los países, a menudo a la pérdida de libertades, y a veces a las dictaduras socialistas del siglo 20 y sus matanzas.

No es necesario ser observador para notar que los únicos países con gobiernos socialistas que han tenido éxito han sido los que tienen economías capitalistas,  donde la etiqueta de socialista solo sirve para conservar el poder. Y que esos mismos países, cuando en el pasado aplicaron ideas de la izquierda dura, causaron decenas de millones de muertes, hambruna y sufrimiento inútil.

MaoRevCultural

Mao y la Revolución Cultural

La falta de ideas apropiadas y coherentes sobre como gobernar una vez obtenido el poder ya está presente  en Marx. Marx promete una revolución casi pacífica, que cae de madura en un capitalismo avanzado de monopolios. Pero no dice nada sobre como se organiza la sociedad luego de esta toma de los medios de producción, salvo algunas frases que suenan bien: individuos que podrán dedicarse a distintas actividades durante el día (pescar, pintar, escribir, etc). Era la utopía de un intelectual y no creo que a la mayor parte de las personas les parezca un mundo ideal.

MarxPhoto

Marx: la revolución como una fruta madura

Me parece que fue Lenin fue quién primero estableció que el problema de la izquierda dura era el de alcanzar el poder.2 Para ello diseñó las reglas de un Partido con estructura celular, que infiltra sindicatos y otras organizaciones y crea organismos de fachada que supuestamente son independientes. Es un partido sin democracia interna y cuyo objetivo es tomarse el poder. Sus planes sobre qué hacer con el poder no son específicos. Es por ello que una vez alcanzado el poder, las decisiones quedaron sujetas a la improvisación de los dirigentes máximos, que luego les dieron un aire seudo-científico citando al pobre Marx.

Lenin

Lenin: ¿Qué hacer?

Gramsci dedica casi todo su trabajo intelectual al tema de como alcanzar el poder y sugiere que es necesario tomarse la cultura,  e incorporar a los intelectuales y a los artistas. Ello permitiría que ideas y mensajes del partido se integren a la cultura de la sociedad como axiomas y no se discutieran. En general esto ha sido bien logrado.

Gramsci, como Lenin, no acepta la posición de Marx de esperar hasta que el capitalismo se caiga de maduro: para acabar con el sufrimiento de campesinos y proletarios es necesario actuar ahora consiguiendo el poder. Pero Gramsci tampoco escribe nada relevante sobre que hacer luego de obtenerlo.

Gramsci

Gramsci y la influencia de la cultura.

Es una extraña obsesión por estudiar como conseguir el poder, y sobre como no perderlo una vez alcanzado. Pero no hay un análisis igualmente sofisticado de cómo usarlo para alcanzar el porvenir radiante que prometen.

 

Notas:

1.Quiero ser específico en separar esta izquierda de la izquierda “concertacionista”, o social demócrata, que no tiene este problema, o cuando lo tiene es solo una desviación momentánea de principios razonables, en las que solo el mayor valor asignado a la equidad la diferencia de lógicas más centristas o derechistas (y aquí pienso solo en la derecha liberal).

2. La obsesión con el poder explica el poco valor que la izquierda dura le otorga a la libertad de las personas, salvo en forma declarativa. Siempre hay bienes colectivos –manejados por quienes detentan el poder– que con más valiosos.

2. En esta nota he hecho algo de lo que no estoy orgulloso: critico a quienes no he leído (Lenin y Gramsci). Pero a diferencia de Marx, que analiza en forma coherente (aunque errada) la evolución de un sistema económico y social, Lenin y Gramsci se concentran en el problema de los métodos para alcanzar el poder, un tema que no me atrae. Gramsci tiene ideas novedosas sobre la forma en que los intelectuales influyen en la sociedad (aunque tal vez provengan de Croce) y debería leerlo.

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