Crítica a una propuesta de gobernanza

Me ha sorprendido leer que en una propuesta de gobernanza del CR2 (Center for Climate and Resilience Research) aparezca el siguiente diagrama, que me recuerda las visiones Aristotélicas de la composición del universo.

Fuente: Gobernanza Climática de los Elementos, CR2

Tal vez es intencional, dado que se aclara en el paréntesis que los elementos son sistemas socio-ecológicos, pero queda la duda, porque ¿qué sentido tiene escribir que «el fuego es un sistema socio-ecológico»? (ver figura). Para ratificar que esto no es una aberración, en un artículo reciente aparecido en el Mercurio, Maisa Rojas escribe:

Fuente: El Mercurio viernes 22 de octubre 2021.

Los cuatro elementos clásicos son aparentemente presocráticos. Empedocles les dio su forma clásica, la que fue luego re-elaborada por Aristóteles en una clasificación en que mostraba sus oposiciones y los efectos derivados.

Ensayos: Materiales fantásticos – Derematerialia
Fuente: http://www.derematerialia.com/el-quinto-elemento/

Esta clasificación tuvo una enorme influencia en la edad media y Renacimiento, y se considera como un símbolo de un espíritu pre-ciencia moderna.

Fuente: Wikimedia, de una edición de Lucrecio «de Rerum Natura» publicado en Brescia por Tommaso Ferrando (1472).

En el mundo contemporáneo este forma de concebir el cosmos está asociado con la astrología, la alquimia y otras pseudo-ciencias. Uno de los grandes avances en la concepción científica del mundo moderno fue el reemplazo de la alquimia y los cuatro elementos, por la química con su concepción moderna de los elementos. Ello ocurrió a fines del siglo 17, entre otros con la publicación de «The Skeptical Chymist » de Robert Boyle en 1661. Al desembarazarse de esta construcción errónea, la ciencia comenzó a avanzar rápido.

Por eso me entristece que estos diagramas vuelvan a aparecer, lo que parece reflejar el rechazo de muchos (incluso científicos) a la racionalidad moderna. Parece que la visión ofrecida por el libro «Elemental Philosophy: Earth, Air, Fire, and Water as Environmental Ideas» (2011) de David Macauley es muy popular en ese mundo.1

Con ese enfoque semi-religioso, ya que no racional, de como opera el mundo se puede llegar a absurdos, como el que encontré en otro documento de CR2. En la Cápsula climática: ¿Qué pasa si la sal que se extrae del proceso de desalinización se devuelve al mar?, con asesoría científica de Laura Farías, se deja entender que la desalación es un problema no solo local, sino que puede tener un impacto global en la salinidad del mar:2

«Sin embargo, si me preguntan qué ocurriría si retornamos al mar las sales producto de la desalinización, mi respuesta es que se estaría realizando un impacto significativo, porque tenemos menos agua (extraída para el consumo humano, riego o proyectos productivos), pero más sal. Si este proceso es continuo y prolongado, lentamente el océano se puede volver más salado, ya que el ciclo hidrológico opera a un tiempo de recambio de 40.000 años.»

Veamos si esta preocupación es razonable. Los óceanos tienen una superficie de 361 millones de km2, y un volumen de 1.3 mil millones de kilómetros cúbicos, según Wikipedia. Las aguas del océano circulan a tasas de unos 1.000 años, es decir (al menos como interpreto la literatura) que se produce un mezcla completa en más o menos ese periodo, o menor a éste.3 Como los tiempos que van a resultar de los cálculos son mayores, se puede asegurar una distribución uniforme de las sales que agrega el proceso de desalación.

Todas las plantas de desalación existentes en el mundo a febrero 2020 producían 95,6×106 m3/día, o sea 1.100m3/seg.4 Pero las salmueras son una cantidad mayor, 141×106m3/dia, según Jones et al (2019), o sea 1.600m3/seg.5 Supongamos que esas salmueras, generosamente, tienen una concentración de sal que el doble del agua de mar, de más o menos 34gr/lt. Es decir, cada segundo esaríamos agregando al mar unas 54 toneladas extras de sal (es decir, sin agua que la acompañe). Al año estaríamos agregando 1.7×109 toneladas extra de sal, 1.7 mil millones de toneladas, lo que parece una cifra enorme.

Pero un km3 de agua de mar tiene 3.4×107 toneladas de sal, y por lo tanto los oceanos tienen 4.42×1016 toneladas de sal. Esto significa que cada año aumentaríamos la concentración de sal en 0.0000039%. Según mis cálculos (que pueden errar en un orden de magnitud sin afectar el argumento), las plantas deberían operar por 260 mil años de años para aumentar en un 1% la cantidad de sal del oceáno.5

Port of Santana
Rio Amazonas en Puerto de Santana en Macapa, cerca de la desembocadura. Fuente Wikipedia.

Es cierto que la desalacion podría aumentar, y multiplicarse por, digamos doscientas veces, llegando a ser similar a los 209.000m3/seg del flujo del río Amazonas (tres veces mayor que el flujo del segundo río, el Congo, y 50 veces el Mississippi), pero eso solo significa que el tiempo se reduce a 1.300 años. Para dimensionar estas magnitudes, recordemos que todo el proceso de industrialización comienza hace 200 años, y que 1.300 años es el tiempo que media entre Carlomagno y nosotros. Ese es el tiempo que tendrían que operar desaladoras con capacidad agregada cercana a la descarga al óceano del río Amazonas, para elevar la concentración del agua de mar en un 1%, una variación a la que las especies marinas pueden adaptarse en ese periodo.6

Tal vez me he desviado un poco con todos estos cálculos. Lo que pretenden mostrar es que la alerta de la Capsula citada se presta a confusión porque mezcla temas que legítimamente pueden preocupar, con otros que son irrelevantes, sin explicar sus diferencias. Es importante señalar que se debe tener cuidado con la disposición de salmueras para no producir excesiva salinidad local, pero es absurdo mencionar al mismo tiempo el aumento en la salinidad de los océanos producto de las plantas desalinizadoras. Supongo que no es un error intencional, sino producto del mismo ánimo que considera legítimo hablar de los cuatro elementos de los griegos en un centro ciéntifico, sin aclarar qué se trata de metáforas. Además, se trata de metáforas que se refieren a conceptos nebulosos, como lo es definir el fuego como un sistema socio-ecológico.

Notas:

  1. Para mostrar como este enfoque del mundo mira hacia un pasado pre-mundo moderno, podemos ver esta evaluación del libro: “After industrialization, knowledge became fragmented and people lost touch with the material realities of the places in which they lived. David Macauley blends ancient Greek precepts with twenty-first century circumstances: earth, air, fire, and water call upon us from across the millennia to reanimate humanity’s connection to our home planet.” — David Spanagel, Worcester Polytechnic Institute.
  2. Pueden existir efectos locales, si por ejemplo las salmueras que resultan del proceso de desalinización se depositan cerca de la costa, en un solo punto sin corrientes marinas. Pero es relativamente fácil (especialmente en un país como Chile, con todo el Pacífico al frente y sus corrientes) dispersarlos si la descarga se realiza en varios puntos, por una tubería que no está asentada en el fondo submarino, y a cierta distancia de la costa, para asegurar que las salmueras se dispersan antes de asentarse en el fondo marino.
  3. Matsumoto, G. (2007): «Radiocarbon-based circulation age of the world oceans», JOURNAL OF GEOPHYSICAL RESEARCH, VOL. 112, C09004.
  4. Eke, J, Yusuf, A., Giwa, A., Sodiq A. (2020): «The global status of desalination: An assessment of current desalination technologies, plants and capacity», Desalination 495, December 114633.
  5. Edward Jones, Manzoor Qadir, Michelle T.H. van Vliet, Vladimir Smakhtin, Seong-mu Kang, (2019): «The state of desalination and brine production: A global outlook», Science of The Total Environment,657, March 2019, p1343-1356.
  6. Para observar que un flujo como este está en el límite de lo que podría interesar a la humanidad, el Amazonas drena una cuenca de 9 millones de kilómetros cuadrados, con lluvias promedio de 2.200mm/año. Estimo que esto podría irrigar al menos unas 45millones de km2, a una tasa equivalente de 400mm de lluvia por año. Eso sería como irrigar toda Rusia más casi toda Africa.

Defensa de la meritocracia

Aunque no soy un experto en el tema, acabo de leer una reseña sobre la meritocracia que me dejó pensando sobre el tema de los sistemas de gobierno.1 Los griegos definieron diversos sistemas de gobierno: monarquía, democracia constitucional, democracia directa, aristocracia, oligarquía y tiranía.2 Existen muchos motivos para preferir la democracia constitucional a los otros esquemas, aunque una monarquía constitucional no difiere en lo sustantivo de una democracia.

Las democracias se pueden dividir por la forma es que se distribuye el poder en la sociedad. Hay plutocracias o gobiernos oligárquicos, en que el poder político lo ejercen las grandes fortunas que pueden manejar elecciones. En una plutocracia, el control político beneficia y preserva las grandes fortunas. En cleptocracias, el poder político lo poseen políticos cuyo objetivo es explotar el Estado. En un esquema meritocrático, el control de la sociedad – en sus múltiples dimensiones–, queda en manos de las personas más capacitadas seleccionadas mediante procesos competitivos. En general, la meritocracia ha sido la aspiración de democracias o monarquía constritucionales.3

A la meritocracia se la critica por dos motivos. Primero, porque provee una justificación para las diferencias en las recompensas que reciben los distintos individuos en la sociedad. Así, la desigualdad no se debe a un sistema injusto, como ocurre en todos los otros sistemas, sino que es la recompensa al talento y al esfuerzo. Esto es descorazonador para los menos aventajados. Sería, como señala una cita del artículo de Collini, una “narrativa neoliberal de la justicia”.

La segunda critica es que el sistema meritocrático tiende a autoperpetuarse, porque quienes son más inteligentes y reciben las recompensas de un sistema meritocrático tienen los recursos para educar mejor a sus hijos, darle valores de estudio y trabajo que les dan ventajas en la lucha por el acceso a las mejores universidades y trabajos. Esto desvirtuaría la existencia de una meritocracia, ya que sería la herencia y no la meritocracia lo que explica la posición en la estructura social de los descendientes. Las cifras muestran que efectivamente hay una tendencia al a reproducción de la meritocracia.

Esto se debe a que la inteligencia es en parte heredable, así que estadísticamente debemos esperar que la siguiente generación esté sobrerrepresentada en la meritocracia, si ser inteligente es un atributo de la meritocracia. Otro factor que tiende a dar ventajas a los descendientes es la componente informal de la educación, en valores y hábitos de trabajo adquiridos al interior de la familia que favorecen la permanencia de los hijos en la parte alta de la meritocracia.4 Por último, se debe al gasto en mejores colegios (o como en los EEUU, en vivir en distritos con mejores colegios), en redes sociales, a gasto en tutores y otras formas de darle ventaja a la descendencia.


Una visión crítica de la meritocracia, Josh Lyman, Octubre 29, 2010

Esta crítica omite que la reproducción de las clases dominantes se produce en forma aún más extrema bajo los otros sistemas. Esto es obvio en sistemas aristocráticos o monarquías no constitucionales, pero también en sistemas oligárquicos y despóticos. Esos sistemas dejan poco espacio para ingresar al grupo privilegiado para quienes no pertenecen a ellas, algo que si permite la meritocracia,que es más permeable. En países comunistas era (o es) común que los descendientes de la nomenklatura también pertenezcan a ella, salvo que hayan sido purgados. El líder chino Xi Jinping, por ejemplo, es hijo de un importante miembro del Comité Central del Partido Comunista Chino (perseguido durante la Revolución cultural). En Corea del Norte el líder actual es hijo y nieto del líder anterior.

En comparación a esos sistemas la meritocracia tiene menos persistencia y es más abierta. Primero, porque pese a las desventajas que enfrentan, los talentosos que no poseen privilegios tienen espacio para ingresar a las clases dominantes (el Instituto Nacional y otros liceos de excelencia cumplían este rol en el pasado) y segundo, porque la transmisibilidad de una generación a la otra está limitada a capital humano, y en su forma pura, no incluye herencias materiales.

La única forma de evitar la reproducción, incluso parcial de las clases dominantes (excluyendo las purgas a lo Stalin) es usar el azar en la elección de los grupos dominantes.5 Por ejemplo, loterías podrían decidir quiénes acceden a los mejores colegios, y luego a las carreras más selectivas en las universidades más prestigiosas. Eso eliminaría buena parte de la transmisibilidad generacional de la clase dominante. Claro que esto no eliminaría los otros factores de transmisión intergeneracional, como la inteligencia heredada o la educación informal en el hogar.

Es interesante observar que quienes critican la meritocracia, como Mr. Collini, no proponen aplicar mecanismos como el azar a la admisión a los mejores talleres de actuación, o las mejores escuelas de danza, o los conservatorios de música, o a los cupos en los mejores equipos de futbol –u otros deportes–juveniles e infantiles.

Es que en este caso se vería más claramente lo perverso e injusto de la idea. Supongamos que todos quienes desean estudiar música o ser jugadores profesionales tienen la misma posibilidad, independiente de su talento, de ser entrenados por los mejores profesores, en los mejores institutos, con los mejores medios. Las artes y los deportes serían menos atractivos, y sería evidente el error y la injusticia de la idea. Es malo para la sociedad porque tendríamos peores actores, peores jugadores de fútbol y la música sería más disonante. Es injusto porque no permite que quienes tiene más aptitudes las puedan desarrollar. Es por eso que Mr. Collini no lo propone. Pero esos mismos argumentos se aplican a los méritos asociados a la inteligencia y al esfuerzo.

Para concluir, algo que omiten los que critican el mérito como mecanismo de selección es que la sociedad se beneficia por tener a los mejores talentos en los cargos de responsabilidad en las profesiones, el gobierno y las industrias. Es tal vez más injusto que un sistema de selección al azar pero, parafraseando a Churchill, es una injusticia que es mejor que las alternativas.

Notas

  1. Stefan Collini: Snakes and Ladders, London Review of Books 43(7), p15-22, 1 abril 2021.
  2. Aristóteles, Política, Libro IV. Según Aristótelesw, solo los tres primeros son legítimos.
  3. Existen meritocracias no democráticas, como China y tal vez Singapur.
  4. B. Sacerdote (Quarterly Journal of Economics 2007) muestra que existen efectos permanentes sobre el desempeño futuro en adoptados norcoreanos por familias de distintos estratos socioeconómicos, tales como desempeño universitario y hábitos como ingesta de alcohol y fumar (gracias a N. Figueroa).
  5. En Atenas, muchos cargos administrativos eran elegidos por sorteo. Los resultados de la democracia directa ateniense no han sido evaluados favorablemente por la historia.

El problema de zonas con poco acceso a aguas

Este posteo continúa la serie sobre el problema de las aguas. Las dificultades de acceso al agua pueden dividirse en dos tipos. Primero están las dificultades en el acceso a agua para el consumo doméstico. Esta es una demanda comparativamente tan pequeña, que como expliqué en el primer capítulo de esta serie, se resuelve con inversión. El segundo problema es el agua en la agricultura, donde los requerimientos son más grandes y proveer agua tiene un costo de inversión a menudo inabordable.

El agua requerida por una persona para vivir relativamente bien es menor a 200 litros por persona (en Europa en 2017, 128 l/día). Es decir, con un litro por segundo permanente se podría abastecer a unas 350 personas, incluso considerando perdidas moderadas (20%) de distribución, ya que un día tiene 86.400 segundos.

¿Cuál es el valor de ese litro de agua permanente? En el sitio de transacciones de derechos de agua, el valor más caro es de $73 MM el litro por segundo en el acuifero de la cuenca del Río Loa. Dado que en la comuna de Antofagasta hay una sobreotorgación de derechos de agua de alrededor de 160%1, es necesario comprar derechos de agua adicionales para asegurar un litro de agua por segundo. Es probable que basten $120MM para comprar los derechos suficientes para 350 personas, es decir, unos $350 mil por persona. Este monto, aunque elevado, se paga una sola vez y es relativamente bajo comparada con los costos de inversión en distribución de agua en comunidades rurales, que son elevador debida a que son poco densas. Y esto es en la zona de mayores valores de derechos de agua, pues compiten con la minería.

Desembocadura Río Loa

La Ley actual faculta al gobierno a comprar derechos de agua para uso doméstico. La falta de agua para uso doméstico en algunas localidades no es un problema de la Ley de Aguas, sino que se debe a un rápido cambio climático, derechos que antes eran suficientes para asegurar el suministro ya no lo son, que hace necesario disponer de más derechos de agua para uso doméstico, así como la inversión necesaria para procesar y distribuir las aguas asociadas a esos derechos.

Asociación de Agua Potable Rural San Antonio de Naltahua

Incluso si no hubieran derechos de agua disponibles en una zona, se puede desalar agua para el consumo humano, y es lo que hacen ciudades del Norte y la minería. Son pequeñas cantidades de agua en relación al beneficio que generan para las personas o para los procesos productivos, por lo que aunque su valor unitario sea relativamente alto, no impacta en forma importante los costos finales para el usuario. Alternativamente, el costo en subsidios necesarios para asegurar un acceso seguro al agua para consumo doméstico es abordable. En Antofagasta la tarifa del agua es de $1.638,40/m3, y en las mejores plantas de desalación del mundo el costo del metro cúbico es de USD 0.7, es decir unos $500. Por lo tanto, Antofagasta no ve limitado su consumo doméstico por la disponibilidad de agua dulce, porque podría aumentar la inversión en desalación, sin que sea necesario alzar las tarifas.

Planta desaladora de Antofagasta

Un argumento que se oye mucho es que el agua es más cara en Antofagasta, lo que sería injusto. Pero esto es un reflejo de los costos de proveer agua en una zona seca. Si redujésemos las tarifas se usaría agua en forma ineficiente, generando un beneficio por mayor consumo menor que el costo para la sociedad de producir el agua adicional. Recordemos que Antofagasta es la región con los sueldos más altos en Chile (tanto en media como mediana), por lo que el efecto del mayor costo del agua, con respecto a Santiago, por ejemplo, se ve compensado sobradamente por los casi $80.000 de diferencia salarial para el trabajador con la mediana de ingresos.

En la industria y la minería, los consumos son relativamente bajos por unidad de valor agregado. En el caso de la industria, una empresa en que el agua es un componente importante de sus costos se instalará en un lugar en que el agua es más abundante. Salvo casos especiales, como una embotelladora de bebidas en el Norte, no deberían instalarse grandes usuarios indistriales de agua en el Norte. Y para esa empresa de bebidas, lo que produce es también para consumo humano, y en cantidades mínimas en relación a la demanda doméstica por persona.

En el caso de la minería, el consumo promedio nacional es de un 3% de la demanda total, pero la localización de la demanda de agua está dada por los yacimientos. Esta es la razón por la que en la Región de Antofagasta la minería es el gran demandante de agua, con el 50% de la demanda, en una Región en que el consumo total excede la disponibilidad sustentable.3 En un capítulo posterior analizaremos el problema del agua para la minería en la zona Norte, porque nos desviaría demasiado del tema de esta sección. Sin embargo, vemos que este es un problema localizado a una Región (la siguiente región minera relevante en el Norte es la I, donde representa un 17% de la demanda total, así que está en otra categoría).

El problema real del agua está en el uso agrícola en las Regiones al Norte de la XIV. Una hectárea de hortalizas requiere entre 2.000 y 8.000 m3 por ciclo productivo, según el sistema de riego. El ciclo productivo de las lechugas, por ejemplo, es de unos 100 días, así que se pueden tener 3 ciclos anuales. Esto demanda entre 6.000 y 24.000m3 de agua por hectárea. Ese mismo litro de agua por segundo, que podía servir a 350 personas, permite regar solo 1.5-6 há. Por supuesto, otros cultivos tienen menores necesidades de riego que las hortalizas, pero el punto es que la agricultura, a diferencia del consumo doméstico (o indistial o minero), tiene demandas de agua que solo pueden ser satisfechas si el costo del agua es bajo.

Cultivo hortalizas en La Serena

Usar agua desalada para el cultivo de hortalizas, incluso usando las tecnologías más eficientes, tendría un costo anual de USD 4.200=(0.7×6.000) solo en agua. A esto habría que agregar otros costos importantes, porque a diferencia de una planta desaladora instalada en una ciudad costera como Antofagasta, habría que transportar y elevar el agua. Salvo para cultivos muy valiosos o ubicados en condiciones muy especiales, esto es inviable con la tecnología actual.

Emisario de aguas servidas de Antofagasta

Es más factible para la agricultura que las ciudades costeras del Centro y del Norte no descarguen sus aguas servidas al mar, sino que éstas sean tratadas, para luego ser usadas en agricultura. El costo de esta alternativa es menor que la desalación, ya que el costo de tratamiento oscila entre $200-$300/m3, es decir, es aproximadamente un 40-60% del valor del agua desalada, con la ventaja adicional de no evacuar al mar aguas que solo reciben un tratamiento primario.4 En algunas ciudades costeras del Norte y Centro, que actualmente utilizan emisarios para descargar aguas servidas al mar, esto podría permitir el riego de algunas miles de hectáreas.5

Planta tratamiento La Farfana

En resumen, con inversiones moderadas es posible resolver casi completamente el problema de suministro de agua para uso doméstico sin modificar las leyes de agua, e independientemente del cambio climático.6 En ese sentido, la importancia que se le ha dado al tema de las aguas para consumo humano parece artificial. El problema real de las aguas es la demanda agrícola, tema que se analizará por zonas del país en capítulos posteriores de esta serie.

Notas:

1 R. Fischer (2017): «Efectos de la Reforma del Código de Aguas», no publicado.

2. En La Región de Aysén, el porcentaje del consumo es mayor, alcanzando el 72%, pero eso se debe a que las otras actividades prácticamente no usan agua. La demanda minera total de Aysén es de 2.6 m3/seg, pero esto es un porcentaje insignificante de la escorrentía de más de 10.000m3/seg, sin considerar las aguas subterráneas, que no han sido estimadas por la DGA (ver R. Fischer , op. cit.) La X Región también tiene un consumo relativamente elevado de la minería, pero nuevamente, es porque las demás actividades casi no utilizan agua: la demanda agregada de todos los sectores, incluyendo el agrícola es de solo 6.45 m3/seg, comparado con una disponibilidad de 3.385m3/seg.

3. Según la Dirección de Aguas, y considerando un 20% ecológico de las aguas superficiales, la disponibilidad de aguas sustentables en la Región es de 9.31 m3/seg, comparado con una demanda de 12.54 m3/seg.

4. Este valor proviene del valor del servicio de tratamiento en Santiago (mi cuenta doméstica) y en Araucanía.

5. Por ejemplo, la empresa de aguas de Antofagasta produjo en los cinco años anteriores a 2019 un promedio de 2.3m3/seg de agua potable. Estimado que las pérdidas de transporte y procesamiento de las aguas servidas es de un 50%, los 1.2m3/seg alcanzarían para unas 6.ooo ha de hortalizas, pero por supuesto es necesario estimar si los costos de transporte y elevación permiten que sea viable esta alternativa.

6. La excepción son algunas viviendas muy aisladas, que probablemente requieran suministro mediante pozos domesticos.

Un artículo sobre la crisis de la vivienda

¿Son los superdueños los responsables de la crisis de la vivienda?

Fuente: Foto Ciper: «Los superdueños del Gran Santiago y la crisis de la vivienda en Chile»

Tenía pensado seguir escribiendo sobre temas de aguas, pero acabo de leer un artículo en Ciper Académico que requiere una respuesta. Se trata de «Los superdueños del Gran Santiago y la crisis de la vivienda en Chile«. El artículo resume al menos parte de los resultados del proyecto de investigación Fondecyt 11180569, del investigador responsable Francisco Vergara-Perucich.

El artículo sugiere que la inversión inmobiliaria de superdueños, es decir, particulares que poseen un número importante de viviendas para arriendo, tiene efectos negativos que «[…] salpican toda la industria de la vivienda.» El hecho que los superdueños adquieran estas viviendas para el arriendo es, para los autores, una práctica que «[….] que extrae valor desde clases sociales desposeídas en base a un bien básico —la vivienda—, aprovechando el régimen de propiedad privada y el déficit habitacional.» Según los autores, los superdueños inflan los precios en barrios donde no vivirán y capturan la oferta disponible, magnificando la «[…] escasez cautiva de viviendas disponibles, acaparadas por un grupo específico de la población.» En síntesis, los superdueños serían parte de las causas del déficit de vivienda.

El investigador concluye que la política de vivienda ha sido un fracaso y que el gobierno debería volver a ser un actor activo en la construcción de viviendas, señalando:

«Para ilustrar la ineficacia, según el Observatorio Urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el déficit cuantitativo de vivienda para el año 1998 era de 497.012 unidades. Diez años después, y tras una inversión en subsidios de casi 500 millones de UF[4], el déficit de vivienda era de 497.615; es decir, aumentó en un 0.12%, pese a que en el mismo período se construyeron 2.659.889 nuevas unidades en la ciudad

Todo el análisis me parece equivocado, pero antes de evaluar los argumentos, revisemos las cifras. Es raro que el autor utilice cifras de 2008 (diez años después de 1998), dada la existencia de cifras más recientes disponibles en la página del Observatorio Urbano del Minvu. Este tiene una planilla con el nombre «DD Déficit Habitacional 2002-2017 metodología homologada», que muestra los cambios en el déficit entre esos años, usando los censos de 2002 y 2017. El déficit era de 522,326 viviendas en 2002 y de 393,613 en 2017, es decir una reducción de un 24%. s.

Figura 1. Fuente: Características de la inmigración internacional en Chile, Censo 2017

Esta reducción se produjo en un período de fuerte aumento en la inmigración, que tiene un efecto exógeno sobre la demanda de viviendas. Según el informe «Características de la inmigración internacional en Chile, Censo 2017» del INE, el porcentaje de inmigrantes creció desde un 1.3% a un 4.4% de la población entre 2002 y 2017, como se muestra en la figura 1.1 Estos casi 600 mil inmigrantes del período 2002-2017 requieren viviendas. Por este solo hecho el déficit debería haber aumentado en unas 150.000 viviendas. Las políticas de vivienda del pasado no consideraban la importancia que tendría la inmigración, que ha sido un fenómeno de aceleración reciente. Por eso, so se puede achacar esa componente del déficit a las políticas de vivienda anteriores a 2017. Omitiendo, por lo tanto, el efecto inmigración al evaluar las políticas de vivienda, tenemos que esas políticas habrían reducido el déficit original a unas 250.000 viviendas en 2017. Esto es una reducción de casi un 50% en el déficit, lo que es una muestra de políticas efectivas, al contrario de lo que señala F. Vergara.

Esto se explica porque la construcción de viviendas en el período 2002-2019 fue en promedio de 138,613 al año, según la planilla «PE Viviendas unidades y superficie según año y comuna 2002 a mar 2021.xlsx» del Observatorio Urbano. Para dimensionar esta cifra, en Inglaterra (población 56 millones) se construyeron 244.000 viviendas en 2019/2020, siendo esta la cifra más alta desde 2006/2007, como se muestra en la figura siguiente.

Fuente: Tackling the under-supply
of housing in England, Briefing Paper 07671, 14 enero 2021, House of Commons Library.

La conclusión es que las cifras no respaldan la conclusión de F. Vergara de que la política habitacional en Chile no surtió efecto. Pensemos ahora en la lógica. La idea de que los superdueños (inversionistas de riqueza mediana) estarían acaparando viviendas no considera el funcionamiento del mercado de la vivienda.

La ecuación que determina si es mejor arrendar o comprar una vivienda es que lo que se paga en arriendos debe ser igual al dividendo de la hipoteca más el costo de mantenimiento de la vivienda propia, menos la apreciación de la vivienda.2 En un equilibrio en que el precio de la vivienda se mantiene estable, el arriendo es igual al dividendo más el costo de mantenimiento y por lo tanto debería ser indiferente para las personas la decisión de arrendar o comprar.3 Dado que los superdueños compran viviendas por su rentabilidad, y no por sus aspectos emocionales (ver nota 3), deben arrendar las propiedades para no tener pérdidas. Por lo tanto, éstas no desaparecen del mercado ni los superdueños contribuyen al déficit de viviendas.

Vergara parece pensar que la capacidad de contrucción de viviendas está limitada, por lo que si se las compran los superdueños, no habrá casas para los demás. Al revés, al elevar la demanda y el precio, la oferta se ajusta en respuesta. Las causas del alto precio de las viviendas no son los superdueños, sino las que describí hace poco en un posteo sobre tomas de terrenos. Es una combinación de caída en las tasas de interés, al que se agrega el IVA a la construcción (que tiene un efecto de contagio ya que eleva el costo de las viviendas de mayor valor), los límites constructivos que imponen las municipalidades y el aumento en la demanda producida por la inmigración, que a mediados de 2020 alcanzaban 1.6 millones de personas, según la ONU.

Viviendas sociales en Concepción, Diario Concepción. Fotografía: Raphael Sierra P.

Por último, la pandemia a contribuido a aumentar la demanda por viviendas. En viviendas con hacinamiento, el confinamiento puede hacer la vida muy difícil, y hace urgente vivir con más espacio. Esto contribuye (como ha ocurrido en los EEUU y el Reino Unido, y tal vez otros países) a elevar los precios de la viviendas.

Omitir estos hechos al analizar problemas tales como el alza de los costos de la vivienda y las dificultades para acceder a una vivienda muestra deficiencias que son incompatibles con un proyecto científico. Usar esos argumentos para luego criticar las políticas de vivienda muestra una parcialidad abismante. Estas políticas tienen muchos problemas, pero no los que señala Vergara.4 Considerando la escasez de proyectos Fondecyt (este año se han aprobado proyectos Fondecyt sin financiamiento), porque el país no dispone de los recursos que se requieren para financiar proyectos de alta calidad, me sorprende y desilusiona que este proyecto haya sido aprobado.

Notas:

  1. Este porcentaje puede estar subestimado, porque los inmigrantes ilegales pueden desconfiar del censo, como ocurre en otros países.
  2. Esto simplifica un poco las expresiones, porque el propietario eventualmente deja de pagar, pero por otro lado las viviendas tienen una vida útil finita. El supuesto para esta formulación sencilla es que la duración de la vivienda es infinita, y que el costo de capital no se paga nunca (es un consol). Se resta la apreciación de la vivienda, porque esta es una ganancia para el propietario.
  3. Existen otros motivos por lo que comprar podría ser más atractivo que arrendar, por ejemplo, como una forma de ahorro forzoso, o por un aspecto emocional. Pero esto tendría el efecto de inclinar la balanza hacia arriendos más baratos.
  4. Por ejemplo, la localización de las viviendas ofrecidas, lejanas a los lugares de trabajo, la ausencia de coordinación para el desarrollo de infraestructura habilitante con los ministerios de transporte, obras públicas y otros al desarollar proyectos, problemas de calidad y tamaño de las viviendas, etc. Tampoco parece haber coordinación con los municipios para relajar y adecuar los limites constructivos que permitan el desarrollo de viviendas de bajo costo en zonas concentradas. Pero no se puede criticar las cifras de viviendas construidas.

El problema del agua en Santiago y el cambio climático

Santiago pertenece a una zona que se vuelve crecientemente árida con el cambio climático. Los datos muestran una continua caída en las precipitaciones anuales, a una tasa lenta que parece haberse acelerado en los últimos años. La figura siguiente muestra el efecto desde las primeras mediciones existentes, pero no los últimos ocho años de megasequía, que deberían indicar una tendencia de caída aún mayor.


Fuente: Figura proveniente del trabajo de J.J. Sanz, “Las series anuales de precipitación más largas de Chile: estudio y enseñanzas”, Estudios Geográficos (LXXIII) 273, pp625-656, Julio-Diciembre 2012.

El clima en Santiago será más árido, y con el retroceso de los glaciares, en unas décadas dejarán de servir como reserva para los ríos de la Región en verano.  No importa cuánto los protejamos, su desaparición es un resultado inevitable del cambio climático. De todas formas, la escasez de agua de largo plazo podrá resolverse, al menos para el consumo humano, desalando agua de mar y transportándola a Santiago.

El problema más interesante es lo que sucede en el período intermedio, mientras aún existen glaciares. Según Aguas Andinas, su producción anual de agua potable durante 2020 fue de 774 millones de metros cúbicos, unos 24 .5 m3/s. Pero devolvió a los ríos casi dos tercios como aguas limpias luego del tratamiento: 508 millones de metros cúbicos, es decir 16 m3/s. Además, parte del agua que no es reintegrada por Aguas Andinas es utilizada en riego de jardines, y algo infiltra las napas subterráneas, y otra parte son pérdidas en la red, que también se incorporan a las napas. Por lo tanto, el consumo neto de Santiago es menor a 8 m3/s, que es el agua que no pueden ser reutilizada por usuarios en el trayecto de los ríos al mar.

Según el Atlas del Agua del MOP de 2016, la escorrentía promedio (es decir el agua superficial en ríos) de la RM es de 103 m3/s. Hay además un flujo adicional de aguas subterráneas sustentables de 45m3/s en la Región. Esos 8 metros cúbicos por segundo, un 5% de las aguas de la Región, permiten atender a 8 millones de usuarios en la Región metropolitana, según Aguas Andinas. Es decir, en general no debería ser un problema el abastecimiento de agua potable en Santiago

Aguas Andinas: Reporte Integrado 20200, p. 20.

La agricultura de la Región, según el Atlas, utiliza 82,36 m3/s, de la que parte importante se evapora, perdiéndose para otros usuarios.  Es lejos el mayor usuario de la Región. Le siguen los usos industriales (de los que no sabemos cuánto se recupera), con un 10% del total y el minero, casi insignificante con sus 0.9 m3/s.

¿Cuándo podría haber problemas en Santiago? En el consumo humano, una serie de años de sequía podría eventualmente agotar los embalses que alimentan a la Región Metropolitana. Eso no es imposible y el cambio climático lo hace cada vez más probable. Pero esto no es un problema del consumo de Santiago sino de la disponibilidad de aguas ese año en particular y del hecho que el agua que Santiago devuelve lo hace aguas abajo, pero el agua que requiere es aguas arriba.

Dado que es tan poca el agua que requiere Santiago en relación con la disponibilidad, los problemas pueden resolverse con inversiones relativamente limitadas. Primero, Aguas Andinas debería reducir las pérdidas en su red, lo que aumentaría la disponibilidad. Segundo, Aguas Andinas ha propuesto invertir en tuberías para devolver las aguas tratadas hacia las zonas de captación, para reutilizar esas aguas para potabilización. Estas medidas alejarían la posibilidad de que Santiago sea afectado por sequías durante décadas.

En casi todo el país, el problema del agua no es un problema del consumo humano. Cuando esto ocurre, se debe a falta de inversión. Petorca durante años ha sido utilizado por la propaganda en favor de una reforma de las Leyes de Aguas. Las TV muestra imágenes de la distribución con camiones aljibe y las quejas de los habitantes. Pero el problema del agua para uso humano en Petorca está resolviéndose con inversión en pozos profundos, redes de distribución, control de la extracción ilegal y compra de derechos (el Programa Agua para Petorca).1 La Ley autoriza que el Estado adquiera derechos de agua para consumo humano, y en Petorca, ya en 2020 se habían comprado 26 de los 33.5l/s requeridos (ampliados posteriormente a 47 l/s).

En Chile existen casi 1 millón de personas con deficiencias en el abastecimiento de aguas, principalmente en zonas aisladas. En todas esas zonas, un esfuerzo de inversión pública resolvería el problema. No es necesario cambiar las leyes, ni ello ayudaría a resolver sus problemas. Ni en Santiago, ni en la mayor parte de las regiones hay un problema de agua para consumo humano que no se pueda resolver mediante inversiones, las que ni siquiera son tan importantes. Otra cosa es la agricultura, que queda para otro capítulo de esta serie sobre el agua.

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Nota: En la versión original, olvidé mencionar aquí un mejor manejo de cuencas, incluyendo las aguas subterráneas. De esa manera las extracciones no superarían los montos sustentables.

El problema de las aguas

Reparto de agua mediante camiones aljibe. Foto CIPER 21/3/2017.

Cuando se oyen tanto hablar sobre los problemas del agua en Chile, y como resolverlos, creo necesario dedicar algunos posteos al tema. Hace algunos años, la Asociación de Exportadores de Fruta me pidió un estudio independiente sobre los problemas en aguas. Durante un período relativamente largo me dediqué a estudiar y pensar sobre este tema para poder escribir el informe. No era ni soy un experto en los detalles del sector aguas –ASOEX quería alguien que no estuviera involucrado y que pudiera mirar con ojos más objetivos un tema tan politizado– pero obtuve algunas conclusiones que pueden tener algún interés. Desde entonces he seguido pensando en el problema de las aguas, aunque con menos intensidad. Por lo tanto haré una serie de posteos que cubran temas como:

  1. El problema del agua en Santiago y el cambio climático.
  2. El problema de zonas con poco acceso a aguas.
  3. Las leyes de aguas y los derechos de aguas.
  4. La situación en el Norte
  5. La situación en el Centro y en el Sur
  6. Conclusiones y recomendaciones.

Es un programa relativamente largo, y es poco probable que el resultado sea tan ordenado como aparece en el temario. Sin embargo, trataré de completarlo si la presión académica no aumenta demasiado.

Tomas de terrenos habitacionales

Una de las cosas tristes de los últimos años es el aumento de carpas en las calle y las tomas de terrenos habitacionales. No estoy pensando en tomas de tierras agrícolas en Araucanía, o de playas en distintas zonas del país, cuyas motivaciones obedecen a motivos diversos. A diferencia de esos casos, se trata de familias que deben tomarse terrenos o vivir en carpas porque no tienen donde vivir.

Toma de terrenos en Renca, Foto 9 de marzo 2021, The Clinic.

Es triste porque hace menos de una década teníamos resuelto el problema habitacional, al menos en términos numéricos.[1] En aquél entonces, el Ministerio de Vivienda decidió que su objetivo sería mejorar la calidad de las viviendas y su entorno, y no su meta tradicional de construir el mayor número de casas con el presupuesto disponible.

La pregunta es ¿qué puede haber cambiado la situación de la vivienda de manera tan radical? Podemos imaginar varias hipótesis. Primero, los costos de la vivienda y de los arriendos pueden haber subido. Hay varios motivos para el alza en el costo de las viviendas: la caída en las tasas de interés eleva el valor de los activos, el Iva a la construcción también puede contribuir a elevar los costosy las dificultades para conseguir permisos para construir viviendas de bajo costo también tienen su impacto. Segundo, tal vez hay mayor demanda de vivienda porque las familias modernas son de menor tamaño, y por lo tanto se requieren más viviendas para la misma cantidad de población. Tercero, tal vez son los efectos de la pandemia. Si bien varios de estos efectos contribuyen a las presiones en el mercado habitacional, creo que la razón principal es la inmigración.

Número de visas otorgadas a personas extranjeras residentes en el país. Fuente: https://www.extranjeria.gob.cl/estadisticas-migratorias/

Debemos recordar que en el plazo de pocos años el número de inmigrantes creció rápidamente. Según una tabla en Extranjería, entre el último censo y el fin de 2018 habían ingresado 467 mil personas, y la inmigración ha continuado.[2]  El número de visas otorgadas anualmente a personas extranjeras residentes subió unas diez veces entre el primer quinquenio del 2000 y el quinquenio que termina en 2020, como lo muestra la figura, que proviene de Extranjería.

El problema es que este ingreso masivo de personas no ha sido acompañado por un aumento en la construcción de viviendas. El número de permisos anuales de edificación no ha aumentado, o si lo ha hecho es en un monto que no responde al aumento en la demanda habitacional.

Cuadro 1: Permisos anuales de edificación aprobados, Chile


AñoN° viviendas aprobadas e iniciadas
2009140.619
201096.036
2011151.071
2012117.310
2013118.796
2014150.453
2015179.402
2016122.967
2017133.914
2018150.491
2019159.182
2020118.936

Fuente: Centro de Información Cámara Chilena de la Construcción

Al leer el cuadro 1se debe que recordar que en los dos años anteriores a la introducción del IVA a la construcción hubo un incremento en la venta de viviendas para evitar el impuesto. Esto explica el alza de permisos en 2014 y 2015, pero la construcción promedio normal en años anteriores a la explosión inmigratoria debe haber sido de unos 120-130 mil viviendas.  Si comparamos con las cifras de los últimos años, a lo más observamos un aumento en la edificación de tal vez 20 a 30 mil viviendas adicionales en 2018 y 2019. Estas viviendas adicionales difícilmente podrían acomodar a los cientos de miles de inmigrantes que llegaron en pocos años, y que necesitan un lugar donde vivir.

A menudo los inmigrantes viven en condiciones de hacinamiento, porque son recién llegados y se sacrifican por un futuro mejor. Pero incluso en ese caso ponen presión sobre el mercado inmobiliario. La mayor demanda con una oferta que no crece lo suficiente se traduce en un alza de arriendos. Esto acarrea un alza en el valor de la propiedad habitacional y de los terrenos para construcción, a la que se agregan los efectos de la baja tasa de interés. Todo esto aumenta el valor de los activos inmobiliarios.  Esto significa que más personas encuentran difícil arrendar y a+un más difícil comprar una propiedad.

Estos efectos se ven acrecentados por la pandemia. Como se observa en las cifras, la construcción de viviendas cayó drásticamente durante 2020, como consecuencia de las cuarentenas y tal vez de la crisis política. Por otra parte, vivir hacinados es difícil en condiciones normales, pero hacerlo cuando las personas deben permanecer confinadas puede ser imposible. En esas condiciones, se comprende la presión por conseguir un lugar para vivir, demanda que eleva los  arriendos y en casos desesperados, significa tomarse un terreno para instalar una vivienda.

Soy hijo de inmigrantes y pro-inmigración , y creo que en el largo plazo los inmigrantes que recibimos crearán un país más desarrollado económicamente, y con mayor diversidad de culturas, expresiones artísticas y de ideas. El problema en que nos encontramos es un período de transición causado por la aceleración en la tasa de ingreso de inmigrantes. La construcción ha estado adaptada a las necesidades de vivienda de una población doméstica que crece lentamente, pero ahora esa industria debe considerar esta demanda adicional.

Esto requiere que los alcaldes y las comunidades faciliten la construcción de viviendas de bajo costo y no la entorpezcan mediante regulaciones de densidad excesivamente estrictas durante esta transición. El Minvu tendrá que girar nuevamente a una estrategia de enfatizar el número y no la calidad de las viviendas, tratando de evitar algunos horrores del pasado, ejemplificado por Bajos de Mena. En un país de inviernos fríos, vivir en una mediaagua sin servicios es siempre peor que vivir en una vivienda legal, aunque sea pequeña y no esté bien construida.


[1] Citando a una opositora a la política habitacional de Chile de la época:

“Esta política de vivienda ha sido considerada, desde diversos puntos de vista, exitosa. En los últimos 30 años, la cobertura de la construcción de viviendas ha sido explosiva y efectiva. Si en 1990 el porcentaje de familias con necesidad de vivienda era del 30%, en 2009 dicho déficit cayó al 9%. Los campamentos han disminuido radicalmente, y la gran mayoría de los pobres del país encuentran soluciones habitacionales “formales”, con acceso a redes sanitarias y servicios básicos, convirtiendo a Chile en un país modelo dentro del mundo en desarrollo por su capacidad exitosa de enfrentar el déficit habitacional en corto tiempo.” Camila Cociña, “Por qué hemos construido guetos y lo seguimos haciendo”, CIPER 14/11/20012.

[2] Estimación de Extranjeros Residentes en Chile 31 de diciembre de 2018.

Sobre la “Pobreza Energética”

Soy miembro de la Comisión que actualizará las metas de Energía 2050, que define la política energética de largo plazo del Estado. En la Comisión hay representantes de distintos Ministerios, de NGOs ambientales, de la industria y de la minería, de los pueblos originarios, del sector energético y de otros grupos de interés. Creo ser uno de los pocos miembros que no representa un interés específico, y por eso he entrado en conflicto con distintos grupos. Esto no me ha hecho querido en la Comisión.

Una de estas controversias es sobre la denominada “pobreza energética”. Según los antropólogos y, supongo, sociólogos de la comisión que defienden el concepto, la pobreza energética aparece cuando una familia debe destinar una fracción excesiva de su ingreso a satisfacer sus necesidades energéticas. Es un concepto que, según estos proponentes, se deriva de la idea de Amartya Sen y Martha Nussbaum de que lo importante no es el ingreso de las personas sino su facultad para expresar sus capacidades (“capabilities”).

Al examinar la idea de pobreza energética con más cuidado, asoman problemas con la definición. Existe un caso en que el concepto es razonable y útil: cuando denota la falta de acceso a fuentes modernas de energía, como las estudiadas en González-Eguino (2015).[1] Esto ocurre, cuando familias o villorrios no tienen acceso a electricidad o a combustibles fósiles modernos porque no existen redes de distribución. En estos casos no se trata de un problema de ingresos (al menos en rangos razonables de ingresos), sino de la incapacidad absoluta de tener acceso a recursos energéticos de bajo costo y buena calidad. Existen muchas personas en esta situación, como lo muestra la tabla. Pero esto no es el concepto de pobreza energética que maneja nuestra comisión.

Número de Personas sin acceso a formas «modernas» de energía. Fuente: González-Eguino (op.cit)

En nuestra comisión, la pobreza energética aparece cuando una familia debe destinar un porcentaje demasiado elevado de su ingreso a satisfacer sus necesidades energéticas. Para ello se establece la necesidad energética de una familia. Esta puede depender de factores tales como número de miembros, calidad de la vivienda, clima del lugar, etc. Luego se determina si el costo de satisfacer este requerimiento supera un valor predeterminado, en cuyo caso la familia sufre de pobreza energética.

El problema de este criterio es que tiene poco sentido, porque no hay razón para darle un rol especial a la energía. Podríamos usar el mismo criterio para vivienda: hablaríamos de pobreza de vivienda si la familia debe dedicar un porcentaje demasiado elevado de sus ingresos a obtener una vivienda apropiada a sus necesidades. Y podríamos hablar de pobreza alimenticia con el mismo criterio, o de pobreza educativa, o incluso pobreza de entretención, si creemos que el acceso a entretención es una necesidad para la realización de las personas. Así tendríamos que considerar pobrezas específicas para cada elemento de la canasta de consumo familiar. Y una vez que se especifican todas estas pobrezas específicas, es razonable definir una canasta mínima de bienes y servicios que debe disponer una familia para no ser pobre.

Esta canasta estaría diferenciada por criterios que afectan su costo, como el número de miembros del grupo familiar, sus edades, su localización geográfica y otros factores. Luego se valorizaría esta cartera y se definiría como pobre cualquier familia que no alcanza a cubrir este valor con sus ingresos familiares. Esto es lo que hacen conceptualmente –aunque ciertamente pueden ser mejoradas en la práctica– las mediciones actuales de pobreza.

Mirado así, el criterio de pobreza energética no tiene sentido, porque una familia puede tener satisfecha esta variable y seguir siendo pobre. O se puede no ser pobre en las otras dimensiones, y disponer de un excedente luego de consumir los demás bienes de la canasta mínima. Es posible que este ingreso excedentario alcance para comprar la energía requerida para satisfacer las necesidades de la familia. Es decir, el ingreso de la familia le permitiría consumir la canasta mínima para esa familia, po lo que no debería ser considerada pobre. Pero bajo el criterio de pobreza energética, podría quedar clasificada como una familia pobre energéticamente, porque tal vez dedicó una proporción excesiva de sus ingresos a energía. Esto muestra que el concepto no tiene sentido. Subsidiar a esta familia, que tiene resuelto sus problemas, posiblemente significa tener menos recursos para ayudar a otra familia que es realmente pobre.

Los proponentes del concepto en nuestra comisión afirman que ellos han dedicado mucho tiempo a estudiar el problema, que existe una amplia literatura científica sobre pobreza energética y que es un concepto utilizado en Europa. Se trata por lo tanto no de una defensa conceptual sino de argumentos de autoridad.

Veamos si son argumentos sostenibles. Utilizar las recomendaciones europeas como una justificación enfrenta el hecho que las recomendaciones europeas en ocasiones son incorrectas, en algunos casos en forma espectacular, como la promoción de automóviles Diesel.[2] En cuanto a la literatura científica sobre pobreza energética, una parte de ella estudia el problema del acceso a fuentes modernas de energía, que ya señalé es un concepto apropiado. El resto de la literatura o intenta medir la pobreza energética sin pensar en lo que significa, o no enfrenta nunca el problema de porqué distinguir entre energía y otras necesidades vitales.[3] En conclusión, no he encontrado argumentos para pensar que nuestra comisión debería incorporar políticas para resolver el problema de la pobreza energética como una pobreza de tipo especial.


[1] González-Eguino, Mikel (2015): “Energy Poverty: An overview”, Renewable and Sustainable Energy Reviews 47, 377–385.

[2] Ver por ejemplo: https://www.vox.com/2015/10/15/9541789/volkswagen-europe-diesel-pollution.

[3] Por ejemplo, Day, R., Walker, G. y Simcock, N. (2016): “Conceptualising energy use and energy poverty using a capabilities framework”, Energy Policy 93, June, 255-264, intenta formalizar la pobreza energética en base a la idea de necesidades de Nussbaum y Sen. Su conceptualización selecciona una sola variable de pobreza, lo que lleva a los problemas que señalé más arriba.


Una mesa redonda feminista

R. Fischer

 

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El Centro de Estudiantes de Ingeniería Industrial (CEIN) organizó una charla en la Facultad sobre Educación no sexista. Pese a que se trata de un tema relevante en una Facultad que pasó demasiadas semanas en paro por este tema, y pese a que varios académicos lo promovieron en clases, la asistencia fue relativamente baja. Proporcionalmente asistieron más académicos que estudiantes.

Lo interesante fueron las dos posiciones.  Kaiser se dedicó con bastante éxito (usando ejemplos, literatura, y estudios científicos) a aportillar buena parte de la lógica feminista, aunque dejando en claro que está a favor de la igualdad de oportunidades y la meritocracia.

Por su parte, Ferretti propuso un feminismo de alcance global, que implica desde crear un nuevo sistema de salud hasta las pensiones y la educación no sexista (aunque de eso muy poco). En su concepción, el feminismo está intímamente relacionado con cambios revolucionarios, porque el sistema neoliberal actual está basado y depende de la explotación de las personas, en particular de las mujeres. No me pareció que se defendía bien de los contraargumentos de Kaiser, que señalaba que eso iba mucho más allá de los derechos de la mujer y se internaba en los antiguos feudos/temáticas de los comunistas de los sesenta.

Otro problema de Ferretti es una cierta ligereza con la evidencia. El caso más claro es cuando señaló que aunque en Chile la pobreza ha disminuido, la desigualdad medida como el Gini ha aumentado. Dado que esto era una parte fundamental de su argumento contra el neoliberalismo, me parece que como mínimo debería haberse informado antes de repetir una frase hecha, más aún si es falsa. La figura siguiente muestra la evolución del Gini en Chile según el Banco Mundial, que recopila estas estadísticas para todos los países.

Evolución de la desigualdad en Chile medida por el Gini (Banco Mundial 2017)

En la figura agregué los valores de la primera observación para 1987, que corresponde a un Gini de 56.2 y la última, un Gini de 47.7. Aún hoy hay mucha desigualdad en los ingresos, pero ha habido una reducción clara y sostenida en la desigualdad en el período «neoliberal», exactamente al revés de lo que señalaba Ferretti. Si seguimos esta tendencia en el futuro, alcanzaremos los valores europeos en unos 25-30 años.

Un segundo aspecto que me decepcionó en Ferretti fue un análisis pseudo-marxista (o tal vez sub-marxista) de la opresión femenina bajo el capitalismo. Es un tipo de análisis que les escuché también a algunos miembros del CEIN. Según este argumento, el capitalismo había encerrado a la mujer, desde un rol productivo pagado previo, a un rol reproductor (de futuros trabajadores) que el capitalismo recibe gratis, sin que pagar por ellos, porque eso le conviene al capital. Hay una evidente paralelismo con el concepto de plusvalía de Marx (es decir, el valor producido por el trabajo no pagado).

Hay varias razones por las que este argumento es erróneo. Primero, las sociedades antiguas, feudales y los imperios anteriores (romanos, persas, chinos, hindúes) trataron a las mujeres al menos tan mal como el capitalismo. Recordemos lo que Aristóteles opinaba de las mujeres (ver Nota 1), o el concepto de pater familias de los romanos. Por lo tanto, la discriminación contra la mujer comienza mucho antes del capitalismo.

Segundo, el argumento de Ferretti tiene el problema de ser teleológico: el capitalismo no tiene un plan: son personas que actúan y deciden, y el resultado que se obtiene no es parte de un plan para reproducir los trabajadores al menor costo posible, sino lo que resulta de las relaciones de producción, las relaciones sociales y la tecnología de la época, dadas las acciones de individuos independientes.

Por último, supongamos el siguiente gedankenexperiment (experimento mental) que muestra el error de su análisis. Consideremos, como lo hace Ferretti, mujeres que deben hacerse cargo del hogar y los niños sin ser remuneradas, y que el hombre no hace nada en la casa. Supongamos que en cada par de hogares intercambiamos las mujeres, que ahora son empleadas del vecino, se encargan del hogar vecino y de sus niños. Ahora estas mujeres recibirán un salario de mercado (ver Nota 2), por lo que suponemos que el problema de la explotación –feminista, no marxista– desaparece. Pero todas las familias tienen los mismos ingresos de antes, y están más descontentos, porque son mujeres extrañas las que se hacen cargo del hogar y de los hijos. Desde el punto de vista del capitalismo, se produce la misma cantidad de niños (lo que supuestamente es el interés de los dueños del capital), pero ahora las mujeres no están explotadas. ¡Pero nada ha cambiado! Ni los ingresos familiares, ni los salarios que pagan las empresas.

En resumen, una buena iniciativa del CEIN, y deficientes argumentos feministas. Kaiser hizo una buena labor de desinflar sus ponencias, pero me pareció que le faltó vuelo. Fue una labor de demolición, y eso siempre es más fácil que defender una propuesta. Y se habló poco de educación sexista, supuestamente el tema que nos convocaba.

 

 

Notas:

  1. En Política, por ejemplo, señala que el coraje de la mujer se muestra en la obediencia, y cita a un poeta qque escribe: El silencio es la gloria de la mujer (Política, Libro I).

2. El ejemplo resulta aún mejor si todo lo que hacemos es prohibir que las mujeres hagan las tareas del hogar en sus hogares, por lo que deben elegir en el mercado laboral. Hago el supuesto, como lo hacen las feministas, que los hombres no realizan tareas en el hogar.

 

 

 

 

 

¿Qué hacer con Alto Maipo?

R. Fischer

El proyecto de Alto Maipo se encuentra en problemas. Sus costos se han elevado por las dificultades técnicas de algunos de los 60 km de túneles del proyecto, y podría llegar a US$3.000 millones. El proyecto ya tiene una deuda financiera de US$ 613 millones, y se estima que el proyecto tiene una avance de 50%. Uno de los activos de Alto Maipo es el contrato con la Mina Los Pelambres, firmado a un precio de largo plazo que parecía razonable en aquél entonces, pero que es muy superior al precio de los contratos que se firman actualmente con los grandes consumidores. Dado que los Luksic se retiraron del proyecto, podrían intentar renegociar el contrato.

Un aumento de costos y una reducción en el precio del producto es una receta para pérdidas, y la pregunta que algunos han planteado es si vale la pena proseguir.

Esquema del proyecto Alto Maipo

El proyecto consta de dos centrales de pasada en serie, Alfalfal II y Las Lajas, en el sector alto de Río Maipo, con una potencia de 531MW. Toma aguas de varios ríos: Volcán, Yeso, de las aguas de salida de la central Alfalfal y del Río Colorado.

Además de errar en los costos y en los ingresos, el proyecto perdió la ventaja de localización respecto al principal centro de consumo nacional. Esto es una consecuencia de los cambios a la Ley Eléctrica de hace dos años. Estos cambios introdujeron el estampillado de los costos de transmisión. Dado que los clientes pagan el 100% del costo de transmisión, un generador situado lejos del punto de consumo puede ofrecer los mismos precios que uno ubicado cerca. La  localización cercana a la RM de Alto Maipo no da una ventaja de costos en el nuevo contexto.

En ese contexto, se debe responder a la pregunta de que hacer con el proyecto. No soy un experto en este caso, pero creo que la forma de verlo es la siguiente: Alto Maipo es un proyecto cuyos costos se han elevado muy por
sobre las estimaciones, debido a problemas técnicos. Esto es desafortunado, pero es un riesgo del negocio.

Incluso sin el alza de costos, es probable que a los valores actuales de la electricidad, el proyecto no se habría llevado a cabo. Cuando AES Gener se decidió a realizar el proyecto, el precio de la electricidad era muy elevado. Es decir, el proyecto enfrentaba otro riesgo importante. Para reducir ese riesgo, Alto Maipo tiene un contrato de suministro de largo
plazo firmado al inicio con la minera Los Pelambres a un valor que ahora parece elevado. Este contrato le daba un colchón al proyecto por una parte importante de su producción (pero no toda).

Como los costos del proyecto subieron tanto, y aún falta gastar otro 50% en el proyecto, la empresa debe decidir si continua con el, sabiendo que nunca será un buen negocio considerando la inversión ya realizada. Pero la inversión realizada ya está hundida y no se puede recuperar. Por lo tanto, el 50% de gasto que falta permite pasar desde no tener ingresos a tener ingresos de la inversión completa, con las nuevas condiciones de precios. Eso es como reducir el costo de la inversión a la mitad (mirado desde ahora hacia el futuro).

A la empresa le debería convenir continuar, pero es posible que no pueda conseguir los recursos, pues aún debe pagar la inversión ya realizada, y eso puede limitar las posibilidades que tiene de conseguir financiamiento.

Una opción es vender el proyecto a otra empresa, a un valor superior al 50% del costo, para reflejar la rentabilidad de Alto Maipo cuando la inversión es solo el 50% que falta para completar el proyecto. Con ese margen adicional podría reducir las pérdidas que AES Gener ha tenido con el proyecto, lo que es mejor que su situación actual.

El único caso en que no hay incentivo en concretar el proyecto es si lo que falta por invertir (el 50%) es mayor que los ingresos esperados a los nuevos valores de la electricidad.