Variacioncompensada's Blog

Sobre el estado de la educación superior y las formas de gobierno universitario | junio 13, 2015

R. Fischer

Una estudiante de tercer me invitó a participar en un Foro sobre la Universidad, como parte de su Taller de Ingeniería Industrial. Accedí, pensando que sería algo más o menos informal, pero anteayer descubrí que era más formal de lo esperado y que debía preparar una presentación.

En la sala había cinco miembros en orden de sus presentaciones: el Presidente de la Comisión de Evaluación de la U., La vicepresidente de la Fech, yo, un representante de Educación 20/20 y otro de Educar Chile. Con tantas personas, iba a ser imposible quedarme a la etapa de discusión, ya que tenía otra reunión ese día. Creo haber sido duro en mis opiniones, como verán en la presentación que aparece abajo.

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Así debería ser la U. de Chile

El Futuro de la educación superior en Chile

No soy un experto en presentar en asambleas; las ideas que siguen provienen de la observación, de la historia y de la economía política, y dan forma a mis predicciones para el futuro de las Universidades en Chile y la U. de Chile en particular. Los organizadores hicieron algunas preguntas:

¿Cuál es el estado actual de la educación superior en Chile en el contexto latinoamericano? Muy Bueno. Tenemos muchas más universidades de calidad a nivel LA de lo que nos corresponde por población. Estudiantes de otros países vienen, pese a tener que pagar. Tenemos un altísimo porcentaje de la población en educación terciaria. Muchas en universidades mediocres, pero si comparemos con otros países de la Región, no debemos quejarnos.

¿Cómo ve el futuro de la educación superior en Chile? El futuro se ve malo. El financiamiento solo estatal (con su implicancia de dependencia presupuestaria) y la triestamentalidad, nos conducirán inevitablemente a una universidad de tipo griego, de pésima calidad y que no sirve al país.

¿Cómo están nuestras universidades a nivel mundial? Actualmente somos mediocres a nivel mundial; no tenemos universidades entre las cien mejores, aunque si algunos departamentos. No tenemos suficiente investigación de alta calidad. A nuestro sistema le falta madurar (personas, recursos) pero la dirección es positiva. Pero claro, ahora ese desarrollo se verá interrumpido con las propuestas de reforma universitaria y volveremos a tener universidades mediocres, que no contribuyen al desarrollo nacional.

¿Qué es una universidad  estatal de excelencia, o más bien, que debería ser  la U. de Chile? Es una universidad que realiza investigación de punta y relevante, educa  a los estudiantes más brillantes y activos, y realiza extensión sofisticada, y que por ende contribuye al desarrollo del país en todas su dimensiones (productiva, artística, humanista). Es decir, una universidad que puede ser catalogada entre las mejores del mundo, ornato del país y envidia de otras naciones (como diría un decimonónico).

¿Cuál es el rol de la Universidad Estatal? Es el de inculcar los principios que  subyacen el Estado nacional en estos estudiantes (laicismo, una ética distintiva), servir como fuente de profesionales altamente calificados para el sector público y privado. Debe ser una universidad con académicos que puedan ayudar a diseñar de políticas públicas coherentes, e inteligentes e innovadoras cuando el Estado se los pide. Debe además, contribuir al desarrollo de las artes y las humanidades.

¿Cómo debería ser el gobierno universitario en la U. de Chile?

En esta materia no hay nada novedoso, porque existen muchos ejemplos, tales como las mejores prácticas en California, Holanda y Western Australia.

Si es una Universidad del Estado, debe responder al Estado y no a sus miembros. La actual monoestamentalidad (o la triestamentalidad) no corresponde a una Universidad del Estado, sino de sus miembros, que privatizan para ellos la Universidad.

Las buenas prácticas sugieren que el Estado elige un Consejo Directivo (nominado por el Presidente con aprobación supramayoritaria del Senado). Si el Consejo tiene bastantes miembros, podría incluir un representante estudiantil o un académico (elegido por el poder político entre varios potenciales candidatos). Es el estilo del Consejo del Banco Central, o del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia u otros organismos colegiados similares.

El Consejo Superior elige las autoridades superiores de la Universidad, incluyendo al Rector y los Decanos, mediante un proceso de búsqueda –que puede implicar contratar especialistas– con criterios definidos por el Consejo.

El Consejo  determina las  grandes directrices de la Universidad: grandes áreas de desarrollo de la Universidad. Esto permite que las Universidades le respondan al país, y no solo a sus miembros.

Normalmente existe un Senado Universitario, que no tiene poderes efectivos, pero que cumple el rol de representación y de caja de resonancia de los intereses y problemas de los miembros de los tres estamentos de la Universidad al Consejo o al Rector.

Todas las universidades de buena calidad del mundo siguen este esquema o un esquema alternativo en el que solo se permite que  vote un reducido grupo de profesores titulares.

No existen buenas universidades que tengan democracia interna. Las buenas universidades son meritocráticas, y no democráticas. La competencia es en el campo de las ideas, no en la batalla de los votos. La autonomía universitaria se traduce en que la libertad de ideas es el bien superior y el que se defiende, no el manejo interno de la Universidad.

Sobre la propuesta de Triestamentalidad.

Sorprende que no haya más argumento para esta singular y deficiente forma de gobierno universitario que generar “la democracia interna”. Evidentemente no se han estudiado cuidadosamente otros sistemas de gobierno.  O más bien, me sorprendería si no supiera que no hubo un análisis serio de alternativas, sino que se  partió con las conclusiones y se buscaron los argumentos en su favor luego. Es exactamente lo contrario de lo que debe hacer un miembro de una Universidad.

En efecto la triestamentalidad es una privatización de una Universidad del Estado en beneficio de algunos de sus miembros. No es en beneficio de la sociedad o del país, sino solo de algunos de sus miembros.

Grecia es un ejemplo  de cómo funciona la triestamentalidad. Ellos tuvieron ese sistema de gobierno en el periodo 1983-2011. Lo abandonaron por los pésimos resultados, pese a las protestas de pequeños grupúsculos. Hubo excesiva politización en todos los ámbitos, ningún interés en la calidad de la investigación, de la educación u otros aspectos que no sean de interés de los dirigentes académicos, estudiantiles o funcionarios.

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Las universidades griegas eran un sistema cercano al colapso, con estudiantes imposibilitados de tomar exámenes o asistir a clases por las tomas, paros y elecciones y disturbios sin fin. (E. Seiradakia, sep 2011).

Detallo algunos problemas:

  1. Olvido total del objetivo de calidad académica.
  2. Pérdida de interés en los objetivos y el rol de las universidades estatales.
  3. Favoritismos políticos y de otros tipos.
  4. Incapacidad de reforma interna
  5. Sin conexión con el desarrollo del país.
  6. Criterios políticos en la promoción y en la asignación de recursos entre facultades, debido a un sistema endógeno de promoción.
  7. Ilimitadas repeticiones de exámenes y de duración de los estudios.,
  8. Estudiantes eternos recibiendo beneficios.
  9. Líderes estudiantiles que usaban la universidad para hacer su práctica partidista.
  10. Casi nula capacidad de fiscalización del presupuesto y de la calidad del gobierno por el Estado, universidades parásitas del Estado
CasaCentralTomada

La universidad griega es una imagen de la  Universidad de Chile del futuro.

Conclusión

La Universidad de Chile es considerada hoy una de las mejores de LA, y está mejorando: hay problemas internos pero está lejos de la crisis que los dirigentes estudiantiles acusan. Las universidades en Chile son buenas a nivel Latinoamericano; hay problemas de calidad pero no hay crisis, solo invenciones de quienes quieren apoderarse de ellas.

Grecia –y otros países con similares estructuras de gobierno universitario  — nos muestran que la propuesta de triestamentalidad es desastrosa, porque llevará al abandono  de la misión de la Universidad, su decadencia y su apropiación por grupos organizados.

No me digan que somos distintos, que Grecia no es nuestra tradición. Recuerden que tampoco es parte de nuestra tradición la triestamentalidad.

Si somos tradicionales en el gobierno universitario y fieles a la tradición de la República, debemos decir: No a la triestamentalidad.

Si somos innovadores en el gobierno universitario, si estudiamos en el mundo lo que realmente hace que las universidades funcionen bien, la conclusión también es: No a la triestamentalidad.

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