Razones y dogmas

R. Fischer

Uno de los aspectos más desagradables de la actual situación de la Universidad de Chile –y tal vez del país– es la total oposición de los grupos que promueven reformas  a reflexionar y pensar cuidadosamente en lo que están haciendo. He asistido y participado en  varios foros sobre la reforma de los Estatutos de la Universidad de Chile. El nivel de la discusión de los proponentes de la triestamentalidad es lo opuesto a lo que se espera en la universidad de Bello. El diálogo informado no existe, solo aseveraciones.

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Bello no aprobaría la forma de discutir la Reforma

Incluso más descorazonante que la repetición de frases hechas, propaganda y medias verdades es la total ausencia de referencias a las críticas a la propuesta. Los Foros, en vez de ser un lugar en que las ideas se confrontan, se han transformado en un simple lugar de declaraciones de los proponentes de la reforma, sin ningún intento de discutir los temas relevados.

En un reciente foro  sobre formas de Gobierno Universitario, los opositores daban argumentos tanto de razón como basados en las experiencias de distintos esquemas de gobierno universitario para oponerse a la triestamentalidad. Uno de los exponentes de los cambios –Senador Universitario– esquivó totalmente los argumentos, y solo habló de la historia de la U. de Chile. Según el, la triestamentalidad es parte de la tradición de la U. de Chile.1 El Senador nunca aludió a las razones que podrían tener quienes se oponen a la triestamentalidad. Como basó su argumento solo en la historia y la tradición, es imposible discutir, ya que no presentó razones a favor de la triestamentalidad. El honesto representante de los alumnos tampoco dio espacio para que lo rebatiesen, al exponer propaganda. La representante de los funcionarios habló como sindicalista (muy legítimo por los demás), pero fue otro ejemplo de frases hechas para explicar su apoyo a la triestamentalidad, sin intentar un examen de alternativas ni dar  razones de por qué son peores que su propuesta.

El Foro sobre Financiamiento Universitario

Hace un mes tuve la suerte –buena o mala– de ser invitado a un Foro sobre Financiamiento de la Educación Superior. Es un tema que nos preocupó hace años en el Centro de Economía Aplicada (CEA). Preparé cuidadosamente mis argumentos sobre como financiar la Educación Superior, incluyendo una propuesta de financiamiento estudiantil que el CEA había analizado hace unos quince años y que me parece aún válida.2

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En mis argumentos describí los riesgos para la autonomía y calidad de la universidad de depender casi exclusivamente de recursos del gobierno, los problemas de incentivos que crea la gratuidad y todos los otros  problemas de calidad que tienen las Universitaria de dependen en forma casi exclusiva de recursos del Estado. Contrasté esos resultados con las ventajas de la propuesta alternativa. Hice lo que creo debe hacer una persona que participa honestamente en un Foro en la Universidad de Chile: analizar seriamente las propuestas alternativas, presentar  sus deficiencias, y describir otra propuesta que no tiene esas fallas.

Conozco al Rector desde hace mucho,3 y sabía que sería difícil que respondiera a una propuesta distinta de su preferencia por la gratuidad y la dependencia de los recursos del Estado. Por eso, al comienzo de mi presentación propuse que en un Foro académico se debían debatir los argumentos, y no solo aseverar, y que en la Universidad se debía usar la lógica y no la argumentación historicista o teleológica.

Cuando fue su turno (luego de una buena presentación de Carlos Peña) nuestro Rector subió al estrado y comenzó: Ronald sugiere que usemos lógica en la argumentación. Estoy de acuerdo, pero no hay que exagerar, porque «recordemos que Hitler, Stalin y Friedman usaban la lógica.» Y luego, en su presentación se olvidó de los argumentos de los demás participantes. Su discurso propuso que la Universidad de  Chile y el sistema universitario como un todo debían dar un gigantesco salto atrás, hacia la década de su juventud universitaria. No dio argumentos; aseveró. No se refirió a los riesgos de una dependencia total de los recursos del Estado para la universidad, porque no existen, según el Rector. Un ejemplo de ausencia de diálogo, y dificultad para escuchar a los críticos.

Es interesante analizar su frase sobre las desventajas de la lógica. Es factualmente errónea; si alguien cree sinceramente que Hitler y Stalin usaban lógica en sus decisiones, debe leer más historia. Pero además tiene un error de categoría; por mucho que Friedman no fuera del agrado del Rector, eso no permite unirlo a los dos monstruos. Es un error de lógica equivalente a que en una conversación sobre grandes inteligencias, alguien mencionara conjuntamente a Darwin, Einstein y Vivaldi. Nuestro Rector es inteligente, pero no está en esa categoría.

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Notas

  1. Pese a que en su larga historia, no hay tal tradición. En sus 173 años de historia solo han habido tres años de desastrosa triestamentalidad, en que Facultades se dividieron y la universidad era casi ingobernable.
  2. Presentación en el Foro de Financiamiento de Educación Superior.
  3. Está casado con una prima muy cercana.

Sobre el estado de la educación superior y las formas de gobierno universitario

R. Fischer

Una estudiante de tercer me invitó a participar en un Foro sobre la Universidad, como parte de su Taller de Ingeniería Industrial. Accedí, pensando que sería algo más o menos informal, pero anteayer descubrí que era más formal de lo esperado y que debía preparar una presentación.

En la sala había cinco miembros en orden de sus presentaciones: el Presidente de la Comisión de Evaluación de la U., La vicepresidente de la Fech, yo, un representante de Educación 20/20 y otro de Educar Chile. Con tantas personas, iba a ser imposible quedarme a la etapa de discusión, ya que tenía otra reunión ese día. Creo haber sido duro en mis opiniones, como verán en la presentación que aparece abajo.

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Así debería ser la U. de Chile

El Futuro de la educación superior en Chile

No soy un experto en presentar en asambleas; las ideas que siguen provienen de la observación, de la historia y de la economía política, y dan forma a mis predicciones para el futuro de las Universidades en Chile y la U. de Chile en particular. Los organizadores hicieron algunas preguntas:

¿Cuál es el estado actual de la educación superior en Chile en el contexto latinoamericano? Muy Bueno. Tenemos muchas más universidades de calidad a nivel LA de lo que nos corresponde por población. Estudiantes de otros países vienen, pese a tener que pagar. Tenemos un altísimo porcentaje de la población en educación terciaria. Muchas en universidades mediocres, pero si comparemos con otros países de la Región, no debemos quejarnos.

¿Cómo ve el futuro de la educación superior en Chile? El futuro se ve malo. El financiamiento solo estatal (con su implicancia de dependencia presupuestaria) y la triestamentalidad, nos conducirán inevitablemente a una universidad de tipo griego, de pésima calidad y que no sirve al país.

¿Cómo están nuestras universidades a nivel mundial? Actualmente somos mediocres a nivel mundial; no tenemos universidades entre las cien mejores, aunque si algunos departamentos. No tenemos suficiente investigación de alta calidad. A nuestro sistema le falta madurar (personas, recursos) pero la dirección es positiva. Pero claro, ahora ese desarrollo se verá interrumpido con las propuestas de reforma universitaria y volveremos a tener universidades mediocres, que no contribuyen al desarrollo nacional.

¿Qué es una universidad  estatal de excelencia, o más bien, que debería ser  la U. de Chile? Es una universidad que realiza investigación de punta y relevante, educa  a los estudiantes más brillantes y activos, y realiza extensión sofisticada, y que por ende contribuye al desarrollo del país en todas su dimensiones (productiva, artística, humanista). Es decir, una universidad que puede ser catalogada entre las mejores del mundo, ornato del país y envidia de otras naciones (como diría un decimonónico).

¿Cuál es el rol de la Universidad Estatal? Es el de inculcar los principios que  subyacen el Estado nacional en estos estudiantes (laicismo, una ética distintiva), servir como fuente de profesionales altamente calificados para el sector público y privado. Debe ser una universidad con académicos que puedan ayudar a diseñar de políticas públicas coherentes, e inteligentes e innovadoras cuando el Estado se los pide. Debe además, contribuir al desarrollo de las artes y las humanidades.

¿Cómo debería ser el gobierno universitario en la U. de Chile?

En esta materia no hay nada novedoso, porque existen muchos ejemplos, tales como las mejores prácticas en California, Holanda y Western Australia.

Si es una Universidad del Estado, debe responder al Estado y no a sus miembros. La actual monoestamentalidad (o la triestamentalidad) no corresponde a una Universidad del Estado, sino de sus miembros, que privatizan para ellos la Universidad.

Las buenas prácticas sugieren que el Estado elige un Consejo Directivo (nominado por el Presidente con aprobación supramayoritaria del Senado). Si el Consejo tiene bastantes miembros, podría incluir un representante estudiantil o un académico (elegido por el poder político entre varios potenciales candidatos). Es el estilo del Consejo del Banco Central, o del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia u otros organismos colegiados similares.

El Consejo Superior elige las autoridades superiores de la Universidad, incluyendo al Rector y los Decanos, mediante un proceso de búsqueda –que puede implicar contratar especialistas– con criterios definidos por el Consejo.

El Consejo  determina las  grandes directrices de la Universidad: grandes áreas de desarrollo de la Universidad. Esto permite que las Universidades le respondan al país, y no solo a sus miembros.

Normalmente existe un Senado Universitario, que no tiene poderes efectivos, pero que cumple el rol de representación y de caja de resonancia de los intereses y problemas de los miembros de los tres estamentos de la Universidad al Consejo o al Rector.

Todas las universidades de buena calidad del mundo siguen este esquema o un esquema alternativo en el que solo se permite que  vote un reducido grupo de profesores titulares.

No existen buenas universidades que tengan democracia interna. Las buenas universidades son meritocráticas, y no democráticas. La competencia es en el campo de las ideas, no en la batalla de los votos. La autonomía universitaria se traduce en que la libertad de ideas es el bien superior y el que se defiende, no el manejo interno de la Universidad.

Sobre la propuesta de Triestamentalidad.

Sorprende que no haya más argumento para esta singular y deficiente forma de gobierno universitario que generar “la democracia interna”. Evidentemente no se han estudiado cuidadosamente otros sistemas de gobierno.  O más bien, me sorprendería si no supiera que no hubo un análisis serio de alternativas, sino que se  partió con las conclusiones y se buscaron los argumentos en su favor luego. Es exactamente lo contrario de lo que debe hacer un miembro de una Universidad.

En efecto la triestamentalidad es una privatización de una Universidad del Estado en beneficio de algunos de sus miembros. No es en beneficio de la sociedad o del país, sino solo de algunos de sus miembros.

Grecia es un ejemplo  de cómo funciona la triestamentalidad. Ellos tuvieron ese sistema de gobierno en el periodo 1983-2011. Lo abandonaron por los pésimos resultados, pese a las protestas de pequeños grupúsculos. Hubo excesiva politización en todos los ámbitos, ningún interés en la calidad de la investigación, de la educación u otros aspectos que no sean de interés de los dirigentes académicos, estudiantiles o funcionarios.

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Las universidades griegas eran un sistema cercano al colapso, con estudiantes imposibilitados de tomar exámenes o asistir a clases por las tomas, paros y elecciones y disturbios sin fin. (E. Seiradakia, sep 2011).

Detallo algunos problemas:

  1. Olvido total del objetivo de calidad académica.
  2. Pérdida de interés en los objetivos y el rol de las universidades estatales.
  3. Favoritismos políticos y de otros tipos.
  4. Incapacidad de reforma interna
  5. Sin conexión con el desarrollo del país.
  6. Criterios políticos en la promoción y en la asignación de recursos entre facultades, debido a un sistema endógeno de promoción.
  7. Ilimitadas repeticiones de exámenes y de duración de los estudios.,
  8. Estudiantes eternos recibiendo beneficios.
  9. Líderes estudiantiles que usaban la universidad para hacer su práctica partidista.
  10. Casi nula capacidad de fiscalización del presupuesto y de la calidad del gobierno por el Estado, universidades parásitas del Estado
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La universidad griega es una imagen de la  Universidad de Chile del futuro.

Conclusión

La Universidad de Chile es considerada hoy una de las mejores de LA, y está mejorando: hay problemas internos pero está lejos de la crisis que los dirigentes estudiantiles acusan. Las universidades en Chile son buenas a nivel Latinoamericano; hay problemas de calidad pero no hay crisis, solo invenciones de quienes quieren apoderarse de ellas.

Grecia –y otros países con similares estructuras de gobierno universitario  — nos muestran que la propuesta de triestamentalidad es desastrosa, porque llevará al abandono  de la misión de la Universidad, su decadencia y su apropiación por grupos organizados.

No me digan que somos distintos, que Grecia no es nuestra tradición. Recuerden que tampoco es parte de nuestra tradición la triestamentalidad.

Si somos tradicionales en el gobierno universitario y fieles a la tradición de la República, debemos decir: No a la triestamentalidad.

Si somos innovadores en el gobierno universitario, si estudiamos en el mundo lo que realmente hace que las universidades funcionen bien, la conclusión también es: No a la triestamentalidad.

Un estatuto alternativo para la Universidad de Chile

R. Fischer

El Senado ha propuesto un nuevo Estatuto para la Universidad de Chile, el que aumentaría la importancia del Senado en el gobierno de la Universidad y establecería una participación triestamental de las autoridades de la Universidad de Chile.

Creo que esta propuesta es un error pues contradice el concepto fundamental de una Universidad de Chile al servicio del país. La experiencia histórica, y la teoría de incentivos en organizaciones muestran que este tipo de gobierno solo sirve a los intereses egoístas de ciertos miembros de la Comunidad Universitaria, y que no sirve al país. Es una concepción de gobierno universitario en la que solo una de las partes interesadas en la Universidad de Chile tiene representación en ella, omitiendo completamente el rol de la Sociedad que la financia y a la que supuestamente sirve.

Es la sociedad nacional completa, mediante sus representantes, la que debe decidir el futuro último de una Universidad estatal. Estas son las mejores prácticas en universidades estatales y públicas de California, Australia, Holanda y muchos otros países.

Es por ello que hago la siguiente propuesta, muy preliminar, de algunos de los principios que deberían servir para el mejor gobierno de la Universidad de Chile.1 He tomado como modelo el Code of Good Governance for universities 2013, de Holanda.2

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Casa Central de la Universidad de Chile

 

Un borrador de modificaciones al Estatuto de la Universidad de Chile

 

Consejo de la Universidad de Chile

La Universidad de Chile tendrá como órgano superior y representante de la Nación a un Consejo de la Universidad de Chile, que será el encargado de velar por el cumplimiento de la misión de la Universidad, y de asegurar su calidad. Éste será un Consejo con cinco miembros distinguidos, todos licenciados de la Universidad de Chile.

 

Designación

  1. Cuatro miembros del Consejo serán elegidos por el Presidente de Chile, con la aprobación de 4/7 del Senado de Chile.
  2. El quinto miembro será elegido por el Presidente de Chile, entre dos candidatos propuestos por el Senado Universitario. Si el Presidente decide no elegir estos candidatos, el proceso puede repetirse una vez, con otros dos candidatos.
  3. El Presidente del Consejo será elegido por el Presidente de Chile entre los cuatro miembros que fueron aprobados por el Senado de Chile. El representante del Senado Universitario no podrá ser Presidente del Consejo.
  4. Los miembros del Consejo durarán diez años en funciones y se renovarán cada dos años. Podrán ser removidos solo por causa, y con la aquiescencia del Senado, con la misma votación que lo eligió.

 

Misión y Prerrogativas

  1. En sus decisiones, el Consejo promueve los intereses de la Universidad y su Misión, lo que incluye los intereses de las unidades y personas que pertenecen a la Universidad.
  2. El Consejo supervisa que las actividades de la Universidad responden a criterios administrativos, legales y financieros que son transparentes y que permiten asignar responsabilidades. Esta función incluye la contratación de auditorías a la Universidad o sus componentes.
  3. El Consejo aprueba el Presupuesto anual, las cuentas anuales de las Autoridades Superiores y el Plan estratégico quinquenal de la Universidad.
  4. El Consejo aprueba las Reglas de Gobierno y de Gestión internas de la Universidad.
  5. El Consejo elige al Rector y Autoridades Superiores de la Universidad (Prorrector, Vicerrectores y Decanos). Para ello podrá usar sistemas profesionales de búsqueda. Las Autoridades Superiores elegidas por el Consejo no necesariamente provienen de la Universidad de Chile.
  6. El Consejo decidirá fundadamente los salarios de las autoridades superiores de la Universidad (incluyendo sus bonificaciones de salida), considerando sus efectos de mediano y largo plazo sobre la Universidad y el cumplimiento de su Misión, y la viabilidad de conseguir Autoridades Superiores con las características deseadas por el Consejo. El Consejo publicará los criterios utilizados para establecer las remuneraciones de estos cargos. Los salarios en estos cargos pueden ser diferenciados, siguiendo los criterios anteriores.
  7. Las Autoridades Superiores, incluyendo el Rector, son nombrados por períodos fijos de cinco años, y pueden ser reelegidos una vez, luego de una evaluación cuidadosa por el Consejo.
  8. El Consejo puede remover, por causa fundada, a Autoridades Superiores de la Universidad.
  9. Antes de nombrar o remover a una Autoridad Superior de la Universidad, el Consejo tendrá una reunión, sin público, con una Comisión elegida por el Senado, para escuchar sus opiniones.
  10. El Consejo sesionará al menos una vez al mes, y hará una cuenta pública anual del estado de la Universidad y del cumplimiento de su misión.
  11. A estas reuniones pueden ser invitados Autoridades Superiores de la Universidad, para proveer información y contexto.
  12. Las Autoridades Superiores están obligadas a proveer la información que se requiera para el buen funcionamiento del Consejo. En particular, deben dar un informe anual de las unidades de las que son responsables.
  13. El presupuesto de la Universidad debe incorporar los recursos necesarios para el buen funcionamiento del Consejo, incluyendo recursos para búsquedas de Autoridades Superiores.
  14. La pertenencia al Consejo de la Universidad de Chile será remunerada, debido a la importancia del cargo. Esta remuneración será equivalente a ¼ de la remuneración de un Senador de la República, y formará parte del presupuesto de la Universidad.
  15. El Consejo no interviene en la operación normal de la Universidad, la que está a cargo del Rector y Autoridades Superiores.

 

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Andrés Bello, primer Rector de la Universidad e Chile

 El Rector y Autoridades Superiores

  1. El Rector, y las Autoridades Superiores no pueden ser miembros del Consejo de la Universidad de Chile.
  2. El Rector, en conjunto con las Autoridades Superiores, propone el Plan Estratégico de la Universidad y sus unidades cada cinco años.
  3. El Rector está obligado a proveer los recursos necesarios para el funcionamiento del Consejo, incluyendo servicios de respaldo y sala de reuniones.
  4. El Rector establecerá un procedimiento para “”whistleblowers” , es decir, para quienes denuncien violaciones a las regulaciones de la Universidad.
  5. El Rector y Autoridades Superiores conservarán sus prerrogativas actuales, mientras ellas no entren en conflicto con las que corresponden al Consejo de la Universidad de Chile, en cuyo caso se consideran no existentes.

 

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Senado de la Universidad de Chile

 Senado

  1. El Senado Universitario tiene el rol de representar a la comunidad universitaria, en particular en la designación de miembros al Consejo de la Universidad de Chile, y para las reuniones con el Consejo para representar su opinión respecto a la nominación y remoción de Autoridades Superiores.
  2. El Senado Universitario no tiene facultades para aprobar reglamentos, cambiar estatutos y ninguna otra facultad que pudiera entrar en conflicto con las atribuciones del Consejo dela Universidad de Chile.

 

Notas

1. Es una propuesta preliminar, y no tiene otros responsables.

2. En todos los casos, donde dice Presidente de Chile, puede leerse Presidenta de Chile.

¿Para qué un Senado Universitario?

R. Fischer

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En ocasiones anteriores he criticado al Senado Universitario, en lo que se refiere a sus declaraciones públicas. La pregunta más importante, sin embargo es ¿por qué tenemos un Senado Universitario?

En su momento , quienes lo proponían sugerían que era una manera de tener una representación de la universidad como un todo, elegida por sus miembros. Pero aquí hay un error conceptual. La Universidad ya tenía una representación democrática en los decanos, que forman el Consejo Universitario. Es razonable que las universidades norteamericanas, en que los decanos se designan, exista un Senado que represente a los académicos, pero en nuestro caso tenemos dos instituciones, Consejo y Senado, que se interfieren mutuamente.

El Senado, con poco que hacer, se dedica a regular hasta el extremo los detalles más nimios, y busca permanentemente formas de aumentar su poder. Más abajo doy ejemplos de estas afirmaciones. Además, el Senado es un ejemplo de triestamentalidad y de  los problemas que eso causa al buen gobierno universitario. La triestamentalidad es una de las causas por las que el Senado tardó en condenar la toma de la Casa Central, y que cuando lo hace la declaración sea débil, porque debe satisfacer a los representantes de los estudiantes.

El Senado y la microrregulación

Con pocas tareas de importancia asignadas, el Senado se ha encargado de burocratizar los procedimientos universitarios, porque establecer reglas es una de sus atribuciones. Recordemos que la burocracia no es una desconocida en la Universidad, pero el Senado ha conseguido aumentarla.

Un ejemplo son las nuevas reglas para elegir director de departamento. El director de Departamento es elegido por pocas personas, ya que el claustro es a lo más de unas decenas de electores en un departamento razonable. En mi departamento, esto siempre se había hecho por consenso, luego de que un Comité de Búsqueda encontraba a alguien dispuesto a llevar esta pesada carga. El Reglamento ahora indica el siguiente calendario de actividades electorales:

1. Publicación del claustro electoral:  8 de julio de 2013

2. Plazo para presentar objeciones a la Nómina del claustro respectivo:  12 de julio

3. Publicación de la nómina definitiva del claustro: 17 de julio

4. Plazo presentación de candidaturas ante la Junta electoral local: 18 julio

5. Publicación de la nómina provisional de candidatos:  19 de julio

6. Plazo para presentar objeciones contra las candidaturas: 22 de julio

7. Proclamación definitiva candidatos: 23 de julio

8. Fecha de la votación Primera Vuelta: 25 de julio de 2013

9. Fecha Eventual Segunda Vuelta: 29 de julio de 2013

Al ordenar un procedimiento de esta complejidad para algo tan sencillo como elegir un director de departamento, el Senado se inmiscuye en un área que debería dejarse a las Facultades, o a los departamentos mismos, cada uno con sus idiosincrasias. Es absurdo que en departamentos con 30-40 votos en total  (contando votos parciales) se use un procedimiento de esta complejidad. Y por supuesto, el Senado se inmiscuye también en cuántos votos deben tener los votantes, cuántos consejeros se eligen, etc. Risible.

Ansias de poder del Senado

Como toda institución de esta índole trata de aumentar su poder, el Senado entra en frecuente conflicto con el Consejo Universitario. El Consejo Universitario está conformado por los decanos (representantes elegidos) , el rector elegido, representantes de estudiantes –elegidos– y dos consejeros nombrados por el Presidente (también elegido).  El Consejo universitarios, menos político que el Senado, porque al menos los decanos enfrentan problemas reales en sus facultades, no le da mucha importancia al Senado.

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Consejo Universitario de la U. de Chile

El Senado se queja porque:

«Desde el año 2006, época en que entró a regir el nuevo Estatuto de la U. de Chile y en que se instaló el Senado Universitario como nuevo órgano superior, tanto la Dirección Jurídica como la Contraloría Universitaria han interpretado restrictivamente lo señalado en el artículo 25 letra a) del Estatuto, reduciendo el número de los reglamentos que se permite aprobar al Senado Universitario y, como consecuencia, ampliando aquellos que corresponderían al Rector y Consejo Universitario.»

y por lo tanto recurrió a la Contraloría General de la República porque el Consejo:

«ha entorpecido el quehacer de este órgano triestamental y provocado que algunos reglamentos y modificaciones reglamentarias aprobadas no hayan sido dictados hasta la fecha, como es el caso de las Modificaciones al Reglamento General de Carrera Académica, aprobado el 29 de septiembre de 2011; las Modificaciones al Reglamento de Administración Presupuestaria y de Administración de Fondos,» (negritas en el original)

El Consejo Universitario tenía buenas para oponerse a la Modificaciones, cuyo efecto final será alejar a la Universidad de la meritocracia, en favor de la mediocridad académica.  En un fallo desastroso para la Universidad, el Contralor  le ha dado la razón al Senado:

«El Contralor General de la República, Sr. Ramiro Mendoza, establece que el Artículo 25 letra a) del Estatuto «entrega al Senado Universitario la atribución de aprobar los reglamentos directamente aludidos en el cuerpo legal» y, en segundo lugar, «cualquier remisión general a esa potestad», en la medida que se ajuste a la finalidad última del inciso primero del artículo 24, que «asigna como tarea fundamental del Senado Universitario el establecimiento de las políticas y estrategias de desarrollo institucional» (negritas en el original)

¡Pobre Universidad de Chile!

Tetraestamentalidad en la U.

R. Fischer

Algunos dirigentes estudiantiles reclaman el co-gobierno, o la triestamentalidad, en todas las instancias de la Universidad. Esto significa la participación de académicos, estudiantes y personal administrativo en el gobierno de la Universidad. Creo que eso es un grave error.  En realidad, no me gusta que ninguno de estos grupos gobierne la universidad y elija a sus directivos.

1. Por qué no triestamentalidad

Los estudiantes actúan movidos por intereses de corto plazo que no miran a la universidad más allá de los 5-7 años de su carrera, y no valoran para nada, o casi nada, la creación y la investigación. Sus dirigentes utilizan la universidad con fines políticos, y no ven más allá. Como un ejemplo, en una reunión a la que asistí hoy, cuando se les preguntó a los dirigentes cuáles eran los objetivos que perseguía el paro, mencionaron: como problemas los ratones en el entretecho de alguna facultad, la sub-contratación de guardias y la triestamentalidad. ¿Es esto una visión coherente para un paro que le produce un daño tan grande a la Universidad?

Pero como no me gusta discriminar y ofender solo a los estudiantes, analicemos a los otros grupos.  La participación de los académicos en el gobierno de la universidad, tiene al menos la ventaja de que miran (o deberían mirar) el largo plazo y la calidad académica, lo que es apropiado para este tipo de una instituciones. Pero los académicos persiguen también intereses particulares, y su gobierno tiende a funcionar con los objetivos de un sindicato, en el sentido de proteger a sus miembros a expensas de la institución. Eso se ve en las propuestas del Senado para igualar los salarios entre Facultades, la creación de la carrera docente, y otras propuestas de ese absurdo organismo. Otro ejemplo es un académico que apoya los paros hasta que comienzan a interferir con los viajes a conferencias que tenía planeado para las semanas de vacaciones.1

Respecto a los administrativos, a ellos los mueven  los intereses gremiales, es decir, los apropiados a su rol laboral. Desde un punto de vista funcional no les interesan –claro que esta generalización admite muchas excepciones– los temas académicos, y la universidad es para ellos un trabajo, aunque por supuesto muchos están orgullosos de trabajar en una institución como la U. Tampoco veo motivo para que participen en su gobierno.

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Frontis Casa Central sin capucha

2. Una alternativa

Habiendo criticado a todos los estamentos, ¿tengo alguna proposición? El foco en la triestamentalidad y el co-gobierno nos ha hecho olvidar a un estamento vital: los egresados.  Los egresados  no tienen más interés en la universidad que por su prestigio e imagen de largo plazo. Desean que la universidad donde obtuvieron sus títulos profesionales sea reconocida como la mejor universidad del país- El prestigio de la universidad los beneficia, pero no tienen intereses mezquinos –al menos en relación a la universidad–. Algunos colegas me dirán que los egresados no entienden la mecánica y el funcionamiento de la universidad. Pero es es también válido para la mayor parte de los estudiantes, académicos y administrativos. En particular, muchos académicos viven en un mundo aislado, creyendo que los problemas de su pequeña unidad académica son lo únicos que importan.

Así las cosas, me gustaría un sistema en que el Presidente de la Nación y el Senado de la República designaran a un Consejo,  formado por un par de académicos distinguidos, un par de hombres de negocios importantes que están en la etapa de pensar en la posteridad, acaso un político respetado que desea mantener esa reputación (deben existir algunos) y algún otro. Los primeros, para dar una visión académica de la Universidad, los segundos, para dar realismo a las propuestas y ayudar a conseguir recursos, y el político para dar una dosis de perspectiva política. Una condición sine qua non, además de un perfil destacado, es haber egresado de la Universidad. La idea no tienen nada de original, es lo que hacen las mejores universidades del mundo (ninguna de las cuales tiene cogobierno).

Este Consejo elegiría al Rector –no necesariamente entre académicos de la Universidad– y el Rector junto al Consejo elegirían a los Decanos y definirían las grandes políticas de la universidad. A nivel de departamentos, los directores podrían ser elegidos por académicos, pero con la supervisión del decano. Este esquema de gobernanza universitaria se ha probado en muchas universidades, y los resultados son buenos. Además, la participación de egresados los acerca a la universidad, algo que no ocurre ahora.

Denle unas vueltas.

Nota: 1. A nivel departamental y en algunos casos a nivel de Facultad, puede existir suficiente coincidencia en los objetivos de los académicos como para que el gobierno de académicos funcione bien. Sin embargo, es necesaria la regulación superior, pues la autorregulación (el gobierno por académicos, y menos el triestamamental) no funciona en gneeral.