Sobre el financiamiento universitario

R. Fischer

Como escribí en mi correo anterior, hace mucho tiempo, el Centro de Economía Aplicada (CEA) desarrolló una propuesta para financiar la educación superior que no tenía los problemas de la gratuidad. La ventaja es que los estudiantes que lo desearan podían asistir a la universidad, sin tener que enfrentar posteriormente deudas que excedieran lo que podían pagar. La propuesta no era original sino un desarrollo basado en ideas de otros. No es una creación del CEA, pero su adaptación a Chile merece ser rescatada en un momento en que hay mucha discusión de procedimientos a falta de ideas razonables.

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Suena bien, pero una mala idea.

 

La idea es bastante sencilla, pero requiere de un sistema moderno de impuestos para poder implementarlo fácilmente. No resuelve todos los problemas de incentivos que aparecen con la educación gratuita, pero los reduce.

  1. Solo participan instituciones terciarias acreditadas (incluyendo Inst. de Formación Técnica –IFT– e Inst. Profesionales–IP–).
  2. Los estudiantes pueden acceder a un préstamo contingente financiado por el Estado para pagar el costo de su educación. El monto máximo del préstamo depende de la carrera, pero no debe tener grandes variaciones según Universidad o carrera técnica (para no promover comportamientos oportunistas de éstas, elevando los cobros).1 Se podría incorporar un préstamos de alimentación en los quintiles de menores ingresos.
  3. La deuda es contingente: el servicio de Impuestos internos lo recauda como una sobretasa que depende de los ingresos del ex-estudiante. Debería ser un esquema progresivo, en que no se paga si los ingresos están bajo un cierto umbral, y es una tasa creciente hasta alcanzar un cierto nivel.
  4. Se paga la sobretasa a partir de la fecha declarada de egreso para la carrera.
  5. Pagan incluso quienes solo estudian pocos años y no completan la carrera.2
  6. La tasa del crédito corresponde al costo de los recursos del Estado, sin cobros adicionales.
  7. Se termina de pagar la sobretasa cuando se paga la deuda o cuando se han cumplido 15 (o 20) años de la fecha oficial de egreso.

Un ejemplo: no se paga la sobretasa si el ingreso mensual es menor a $600.000. A partir de este ingreso, se paga una sobretasa impositiva de 5%, que aumenta hasta el 10% de los ingresos al llegar a $1.5 millones o más.

Este esquema no tiene los problemas de los préstamos con pagos no contingentes en el ingreso usadas hasta ahora, que hacen que los estudiantes deban pagar aunque tengan ingresos bajos.

Impuestos internos cobraría usando su información de los ingresos del egresado, y nunca deberían haber problemas para pagar, pues  solo se paga si los ingresos son suficientemente altos. Aquellas carreras en que las remuneraciones usuales son bajas, pero que son valoradas por la sociedad, recibirán un subsidio. Es probable que la mayoría de los egresados de carreras humanistas  o de artes no paguen por sus estudios, o paguen un fracción pequeña del costo de ellos.

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Porque es necesaria una buena educación

Problemas de la gratuidad

Consideremos ahora la gratuidad  y sus problemas. La gratuidad no solo es regresiva vertical y horizontalmente, sino que además entrega malos incentivos a todo el sistema universitario, incluyendo académicos, estudiantes y Estado.

  1. No iguala oportunidades, sino que favorece a las personas de más altos ingresos que son los que más asisten a las universidades, especialmente las mejores.
  2. Entran personas a la universidad que tal vez deberían haber estudiado en la educación técnico-profesional, porque tiene el mismo costo.
  3. No hay incentivos a terminar los estudios, salvo a través de reglas externas que al poco tiempo se relajan por presión estudiantil, como lo muestra la experiencia internacional.
  4. El Estado se  entromete en todas las decisiones universitarias, y cuando no tiene recursos, recorta lo que  destina a las universidades, especialmente a la investigación.
  5. En el mismo ámbito, las universidades pierden autonomía e independencia y la capacidad para experimentar métodos educativos.
  6. El Estado destina recursos que podrían haber igualado oportunidades si se hubieran destinado a educación pre-básica, básica o secundaria, o a salud y otros gastos más útiles para reducir las diferencias de oportunidades.
  7. Individuos que luego de graduarse tienen altos ingresos (pese a ser de bajos ingresos cuando estudiantes) no contribuyen: no hay equidad vertical.
  8. Individuos que pueden pagar durante sus estudios no lo hacen: no hay equidad horizontal.

La única ventaja de la gratuidad es que es una medida popular ente los estudiantes que protestan: eso no la hace una buena medida, salvo para conseguir votos.

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Foro: Propuestas para el financiamiento de la Educación.

 

Ventajas de la propuesta

Es una propuesta progresiva: pagan más los que terminan con mayores ingresos. Es sustentable, porque no tiene los malos incentivos de la gratuidad: los estudiantes desean terminar sus carreras a tiempo, y deciden apropiadamente si estudiar carreras técnicas o universitarias. Además, le devuelven parte del costo de sus estudios al Estado. Dado que el Estado no es la única fuente de recursos de las universidades, éstas mantienen su autonomía, la posibilidad de creación docente, y la capacidad de investigar sin depender directamente de los recursos del Estado. Tampoco hay incentivos para estudiar carreras a medias, porque si los ingresos posteriores son altos, igual deben pagar la sobretasa.

Es además una propuesta que subsidia las actividades que son valoradas socialmente (o que producen muchas externalidades), pero que generan bajos ingresos. Si el ingreso después de recibirse de una carrera como Artes, humanidades o pedagogía es bajo, el egresado no tiene que pagar, o paga poco.

Elegir la gratuidad de los estudios terciarios pese a que existen alternativas superiores en todas las dimensiones no tiene justificación, salvo la ideología, la tontera o la ignorancia.

 

 

 

Notas

  1. Gastos como investigación y extensión reciben subsidios directos, como en mi Presentación en el Foro de Financiamiento de Educación Superior.
  2. Por eso, en el punto 3 sobre quienes pagan la deuda  se habla de ex-estudiantes y no de egresados.

Razones y dogmas

R. Fischer

Uno de los aspectos más desagradables de la actual situación de la Universidad de Chile –y tal vez del país– es la total oposición de los grupos que promueven reformas  a reflexionar y pensar cuidadosamente en lo que están haciendo. He asistido y participado en  varios foros sobre la reforma de los Estatutos de la Universidad de Chile. El nivel de la discusión de los proponentes de la triestamentalidad es lo opuesto a lo que se espera en la universidad de Bello. El diálogo informado no existe, solo aseveraciones.

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Bello no aprobaría la forma de discutir la Reforma

Incluso más descorazonante que la repetición de frases hechas, propaganda y medias verdades es la total ausencia de referencias a las críticas a la propuesta. Los Foros, en vez de ser un lugar en que las ideas se confrontan, se han transformado en un simple lugar de declaraciones de los proponentes de la reforma, sin ningún intento de discutir los temas relevados.

En un reciente foro  sobre formas de Gobierno Universitario, los opositores daban argumentos tanto de razón como basados en las experiencias de distintos esquemas de gobierno universitario para oponerse a la triestamentalidad. Uno de los exponentes de los cambios –Senador Universitario– esquivó totalmente los argumentos, y solo habló de la historia de la U. de Chile. Según el, la triestamentalidad es parte de la tradición de la U. de Chile.1 El Senador nunca aludió a las razones que podrían tener quienes se oponen a la triestamentalidad. Como basó su argumento solo en la historia y la tradición, es imposible discutir, ya que no presentó razones a favor de la triestamentalidad. El honesto representante de los alumnos tampoco dio espacio para que lo rebatiesen, al exponer propaganda. La representante de los funcionarios habló como sindicalista (muy legítimo por los demás), pero fue otro ejemplo de frases hechas para explicar su apoyo a la triestamentalidad, sin intentar un examen de alternativas ni dar  razones de por qué son peores que su propuesta.

El Foro sobre Financiamiento Universitario

Hace un mes tuve la suerte –buena o mala– de ser invitado a un Foro sobre Financiamiento de la Educación Superior. Es un tema que nos preocupó hace años en el Centro de Economía Aplicada (CEA). Preparé cuidadosamente mis argumentos sobre como financiar la Educación Superior, incluyendo una propuesta de financiamiento estudiantil que el CEA había analizado hace unos quince años y que me parece aún válida.2

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En mis argumentos describí los riesgos para la autonomía y calidad de la universidad de depender casi exclusivamente de recursos del gobierno, los problemas de incentivos que crea la gratuidad y todos los otros  problemas de calidad que tienen las Universitaria de dependen en forma casi exclusiva de recursos del Estado. Contrasté esos resultados con las ventajas de la propuesta alternativa. Hice lo que creo debe hacer una persona que participa honestamente en un Foro en la Universidad de Chile: analizar seriamente las propuestas alternativas, presentar  sus deficiencias, y describir otra propuesta que no tiene esas fallas.

Conozco al Rector desde hace mucho,3 y sabía que sería difícil que respondiera a una propuesta distinta de su preferencia por la gratuidad y la dependencia de los recursos del Estado. Por eso, al comienzo de mi presentación propuse que en un Foro académico se debían debatir los argumentos, y no solo aseverar, y que en la Universidad se debía usar la lógica y no la argumentación historicista o teleológica.

Cuando fue su turno (luego de una buena presentación de Carlos Peña) nuestro Rector subió al estrado y comenzó: Ronald sugiere que usemos lógica en la argumentación. Estoy de acuerdo, pero no hay que exagerar, porque “recordemos que Hitler, Stalin y Friedman usaban la lógica.” Y luego, en su presentación se olvidó de los argumentos de los demás participantes. Su discurso propuso que la Universidad de  Chile y el sistema universitario como un todo debían dar un gigantesco salto atrás, hacia la década de su juventud universitaria. No dio argumentos; aseveró. No se refirió a los riesgos de una dependencia total de los recursos del Estado para la universidad, porque no existen, según el Rector. Un ejemplo de ausencia de diálogo, y dificultad para escuchar a los críticos.

Es interesante analizar su frase sobre las desventajas de la lógica. Es factualmente errónea; si alguien cree sinceramente que Hitler y Stalin usaban lógica en sus decisiones, debe leer más historia. Pero además tiene un error de categoría; por mucho que Friedman no fuera del agrado del Rector, eso no permite unirlo a los dos monstruos. Es un error de lógica equivalente a que en una conversación sobre grandes inteligencias, alguien mencionara conjuntamente a Darwin, Einstein y Vivaldi. Nuestro Rector es inteligente, pero no está en esa categoría.

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Notas

  1. Pese a que en su larga historia, no hay tal tradición. En sus 173 años de historia solo han habido tres años de desastrosa triestamentalidad, en que Facultades se dividieron y la universidad era casi ingobernable.
  2. Presentación en el Foro de Financiamiento de Educación Superior.
  3. Está casado con una prima muy cercana.

Revueltas estudiantiles

R. Fischer

El paro de los estudiantes de la Escuela de Ingeniería de la U. de Chile que acaba de finalizar tuvo algunas características extrañas. Hubo una rara mezcla de peticiones que iban desde más limpieza en los baños hasta la democracia en la Universidad. Esta yuxtaposición de ítemes de distinto ámbito es sorprendente y me parecía que era una búsqueda de motivos para el paro, más que razones que dieron origen al paro. Además, el comportamiento de los dirigentes estudiantiles  –en términos del uso de slogans, no escuchar razones ni evaluar las consecuencias de las peticiones, y pese a ello, estar convencido de tener la razón– me recordaba lo que he leído de los guardias rojos durante la Revolución Cultural China.

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Jóvenes guardias rojos marchando con el Pequeño Libro Rojo.

Tal vez para ayudarme a entender lo que sucedía, hace poco Roberto Cominetti me envío una copia de un libro que John R. Searle1 escribió en 1971 describiendo las revueltas estudiantiles de los 60 en los EE.UU (el lo recibió a su vez de nuestro ex colega Nicolás Figueroa). El libro se llama the Campus War, A Sympathetic Look at the University in Agony, y solo he leído su capítulo 1 (The Anatomy of Student Revolts) hasta ahora.

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Protestas , EE.UU., 1969 SDS.

Lo que es sorprendente es lo similar que es el actual movimiento estudiantil, tanto en términos de tácticas como de tipo de objetivos, con la de un movimiento de hace medio siglo. Mientras leía, llegué a pensar que los dirigentes estudiantiles habían leído el libro. Y claro, da risa que lo que nuestros dirigentes estudiantiles consideran novedoso, repite lo que hicieron aquellos jóvenes de hace cincuenta años, hoy jubilados.

En lo que sigue haré un pequeño resumen del primer capítulo del libro, interrumpiendo la continuidad del relato para mostrar paralelos con nuestro propio movimiento estudiantil.

 

1. La anatomía de una revuelta estudiantil según Searle

Lo primero que observa Searle es que el movimiento estudiantil es un movimiento cuasi-religioso. Es parte de la búsqueda de lo sagrado de los jóvenes, y que les da una sensación de comunidad, de estar realizando algo trascendente. Es, según Searle, la razón por la que observadores desinformados creen que son idealistas y románticos.

La búsqueda de la verdad, y el sentimiento de comunidad requieren un adversario. No son aceptables los compromisos con el enemigo, generalmente alguien en una posición de autoridad. En nuestro caso, los estudiantes han atacado a nuestro Decano (no al Rector, que aprueba lo que hacen). En todo caso, para describir el proceso, Searle recurre al examen de la evolución de una revuelta estudiantil estilizada.

 

Etapa 1, creando el conflicto

En esta etapa se crea un conflicto por algún motivo local. En nuestro caso, los estudiantes tenían inicialmente ideas generales, pero posteriormente a alguno se le ocurrió acoplar una serie de peticiones locales. Entre ellas se incluyen: a) más sillas en el CEC, b) regulación de los regadores del patio, c) remodelación de la “Pajarera” (una sala de estudio). Si se considera la calidad de las instalaciones de la Facultad, en comparación con otras del país, se observa que el tono agresivo del petitorio no se condice con la realidad.

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Estudiantes FCFM antes del paro

A esto se acoplan demandas que son difíciles de cumplir, o porque representan una pérdida de autoridad de la administración o porque están impedidos de hacerla por razones legales o presupuestarias. En el caso nuestro, eran peticiones tales como: a) eliminar la subcontratación de personal, b) acabar con el límite de UD (un medida del máximo de cursos que puede tomar un estudiante, límite establecido por la experiencia), c) orientación y supervisión pública de los temas de investigación y d) cuatro puestos en el Consejo de Facultad, una forma de triestamentalidad. El Decano respondió cuidadosamente, explicando que podía y no podía hacerse. Los dirigentes enviaron un contra-petitorio, reafirmando sus demandas y rechazando que el Decano no haya aprobado todas sus propuestas.

Estas demandas –y son siempre demandas, nunca solicitudes– se acoplan a un Tema Sagrado, algún tema externo al campus. En nuestro caso originalmente era la lucha contra el lucro en la educación y por la gratuidad, pero eso ya lo consiguieron.2 Ahora los Temas Sagrados son los nuevos Estatutos de la U.,  una nueva Constitución para el país y la supervisión de los temas que investigan los académicos.

Searle escribe que aunque los jóvenes son idealistas y les interesa la justicia, es fácil advertir que solo se concentran en unos pocos temas de injusticia asociados a su Tema Sagrado, omitiendo todos los demás, aunque éstos sean objetivamente más importantes. Un ejemplo es la gratuidad universitaria, que olvida que lo que se necesita mejorar es la educación básica y media. O el apoyo de la dirigencia estudiantil a las demandas de los profesores por no ser evaluados. Nuevamente, esta medida perjudica a los estudiantes de escuelas y liceos al no poder eliminar profesores malos o premiar a los buenos.

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Imagen icónica de un movimiento con un Tema Sagrado

Searle concluye  que en esta etapa de la revuelta estudiantil el interés de los dirigentes es maximizar la relación adversarial con las autoridades de la universidad. En nuestro caso, podemos recordar aquél alumno que insultó al decano a través de una página de la Facultad, y cuya actuación fue defendida como una expresión de libertad de expresión.

 

2. Segunda Etapa: Creación de un ambiente retórico

 

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¿Quiénes son los que luchan contra la educación? ¿O son todos bienvenidos?

En nuestra Universidad, la segunda etapa de Searle parece haber ocurrido en forma casi simultanea con la primera etapa. Los dirigentes y quienes los apoyan en el estudiantado creen estar luchando por el país al apoyar una larga toma de la Casa Central o de varias Facultades.

Su único efecto real es empeorar la imagen  de la Universidad e imponer costos a los estudiantes que no apoyan a la dirigencia o que son neutrales, sin ningún resultado positivo, porque que el público ya no se impresiona con estas acciones. Searle señala que es difícil para un observador externo comprender como un estudiante inteligente puede creer que estas acciones ayudarán a su objetivo. En la época del libro de Searle, lo que se intentaba era detener la guerra de Vietnam. En nuestro país, el objetivo es que la educación pública tenga liderazgo y calidad.

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Toma 2015 de la Casa Central. El lienzo, pese a que se queja de la crisis en la educación, no  menciona la palabra calidad.

Searle describe las acusaciones de estudiantes a los académicos que habían sido consultores del Departamento de Defensa, como si eso fuera un crimen. En una línea de acusación similar, el petitorio de los estudiantes de Ingeniería critica que:

“Actualmente la mayoría de los cursos y la investigación de la facultad están orientados a cómo podemos aumentar la eficiencia de los procesos industriales, siendo funcionales al mercado.”

A juicio de nuestros dirigentes, una tarea fundamental de cualquier ingeniero –aumentar la eficiencia de los procesos industriales– no tiene legitimidad, porque es “funcional al mercado”. Una petición tan vacua me recordó cuando estudiantes de ingeniería industrial, que tienen muchos cursos dedicados a estudiar las empresas, iban a las marchas bajo la bandera de “abajo la educación empresarial”.

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Ironías de la falta de reflexión: ingenieros industriales contra la educación sobre empresas.

3. El rol de la televisión y los académicos

En esta etapa, según Searle, ingresan dos nuevos actores: los académicos y la televisión. La televisión observa dirigentes jóvenes con un discurso simplista, pero que “suena bien”, y que aparecen como luchando por la justicia. La lucha estudiantil, con lemas simples y de bajo contenido intelectual, es perfecta para ese medio. La televisión se concentra en los rostros más atractivos, que luego transforman esa popularidad en votos para el Congreso.

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La opinión pública tiene una pésima percepción de la diputada Vallejo, a diferencia de cuando era dirigente estudiantil

La buena imagen televisiva crea apoyo para los estudiantes en la población, y así hoy son considerados entre los grupos más confiables por el público (¡supieran!). Una de las ventajas de los dirigentes es la corta duración de sus cargos, que los mantiene siempre frescos y así no se conocen sus deficiencias. Si pasan al congreso, es más difícil mantener esa popularidad.

En cuanto a los académicos, hay dos tipos de académicos que participan en la etapa segunda: los mediadores con la administración universitaria y los aliados de los estudiantes. Según Searle, es esencial para los dirigentes estudiantiles que haya académicos que apoyen sus objetivos, aunque no apoyen directamente los actos de violencia. Leer esta sección da entre pena y risa, pues el argumento retórico de esos académicos es similar a los que se escuchan en nuestra Facultad. Parafraseando:

“Aunque no apoyamos la interrupción de clases, la toma de la Facultad, u otras medidas de violencia, no se puede negar que los estudiantes están luchando por objetivos valiosos. ¿Quién podría estar en contra de más igualdad, democracia, o de la felicidad”.

El apoyo de algunos profesores es vital para los dirigentes, pues según Searle sus convicciones son frágiles y cuando se alejan de la multitud, es fácil convencerlos de los errores en sus propuestas y necesitan el refuerzo de sus aliados. Para dar un ejemplo, me ha ocurrido convencer con argumentos a un dirigente estudiantil, pero al poco rato vuelve al redil con sus propuestas originales.

Searle señala algo que vemos todos los días: mucha gente mayor de izquierda apoya estos movimientos estudiantiles porque  se sienten culpables por los compromisos burgueses que han debido adoptar, característicos de la vida adulta.

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Senado universitario marchando en apoyo de la lucha estudiantil en 2011.

El otro grupo de académicos son los mediadores, que tratan de interceder entre la autoridad universitaria y los dirigentes estudiantiles. Como los estudiantes no aceptan compromisos, su rol se traduce en intentar convencer a las autoridades de aceptar las peticiones de los dirigentes. El único resultado es debilitar a la autoridad y hacerle el juego a los dirigentes estudiantiles, que se aprovechan de ellos. Searle escribe que las declaraciones y propuestas de estos mediadores son de tal carácter que uno tendría que tener un corazón de piedra para no reir a carcajadas (parafraseando a Wilde).

 

Conclusión

Según Searle, la última etapa es el colapso de la Autoridad. En nuestro caso, la situación es algo distinta. El Rector simpatiza y es un aliado de los estudiantes, y ha dejado abandonado a los decanos a los que debía apoyar. Más aún, el Rector ha firmado un compromiso con los dirigentes estudiantiles  en el que hace promesas que no tiene atribuciones para otorgar. Nuestro Rector se ha saltado toda la estructura estatutaria de la universidad, o así al menos lo interpreto yo, y aparentemente también nuestro Decano, que ha comunicado que en la próxima reunión del Consejo Universitario:

“solicitaré aclaraciones sobre el contenido de este documento. Al leerlo, quedo con la impresión que de hecho se está instalando una forma de gobierno tri-estamental en la Universidad, al margen de los procedimientos que la propia Universidad se ha dado para implementar cambios de esa envergadura.”

No necesitamos que los policías entren al campus de la Universidad para desalojar a los estudiantes, como ocurría en los EEUU de los 60. El Rector no lo solicita y llega a acuerdos con quienes se toman la Casa Central. Nuestro futuro se ve negro.

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Andrés Bello con máscara antigas y encapuchado. Como lo dice el rayado en la base, el lumpen se organiza.

 

 Notas

1. Searle había sido un dirigente estudiantil en la lucha anti McCarthy.

2.  Este objetivo (gratuidad) tiene un componente egoísta.

Sobre el estado de la educación superior y las formas de gobierno universitario

R. Fischer

Una estudiante de tercer me invitó a participar en un Foro sobre la Universidad, como parte de su Taller de Ingeniería Industrial. Accedí, pensando que sería algo más o menos informal, pero anteayer descubrí que era más formal de lo esperado y que debía preparar una presentación.

En la sala había cinco miembros en orden de sus presentaciones: el Presidente de la Comisión de Evaluación de la U., La vicepresidente de la Fech, yo, un representante de Educación 20/20 y otro de Educar Chile. Con tantas personas, iba a ser imposible quedarme a la etapa de discusión, ya que tenía otra reunión ese día. Creo haber sido duro en mis opiniones, como verán en la presentación que aparece abajo.

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Así debería ser la U. de Chile

El Futuro de la educación superior en Chile

No soy un experto en presentar en asambleas; las ideas que siguen provienen de la observación, de la historia y de la economía política, y dan forma a mis predicciones para el futuro de las Universidades en Chile y la U. de Chile en particular. Los organizadores hicieron algunas preguntas:

¿Cuál es el estado actual de la educación superior en Chile en el contexto latinoamericano? Muy Bueno. Tenemos muchas más universidades de calidad a nivel LA de lo que nos corresponde por población. Estudiantes de otros países vienen, pese a tener que pagar. Tenemos un altísimo porcentaje de la población en educación terciaria. Muchas en universidades mediocres, pero si comparemos con otros países de la Región, no debemos quejarnos.

¿Cómo ve el futuro de la educación superior en Chile? El futuro se ve malo. El financiamiento solo estatal (con su implicancia de dependencia presupuestaria) y la triestamentalidad, nos conducirán inevitablemente a una universidad de tipo griego, de pésima calidad y que no sirve al país.

¿Cómo están nuestras universidades a nivel mundial? Actualmente somos mediocres a nivel mundial; no tenemos universidades entre las cien mejores, aunque si algunos departamentos. No tenemos suficiente investigación de alta calidad. A nuestro sistema le falta madurar (personas, recursos) pero la dirección es positiva. Pero claro, ahora ese desarrollo se verá interrumpido con las propuestas de reforma universitaria y volveremos a tener universidades mediocres, que no contribuyen al desarrollo nacional.

¿Qué es una universidad  estatal de excelencia, o más bien, que debería ser  la U. de Chile? Es una universidad que realiza investigación de punta y relevante, educa  a los estudiantes más brillantes y activos, y realiza extensión sofisticada, y que por ende contribuye al desarrollo del país en todas su dimensiones (productiva, artística, humanista). Es decir, una universidad que puede ser catalogada entre las mejores del mundo, ornato del país y envidia de otras naciones (como diría un decimonónico).

¿Cuál es el rol de la Universidad Estatal? Es el de inculcar los principios que  subyacen el Estado nacional en estos estudiantes (laicismo, una ética distintiva), servir como fuente de profesionales altamente calificados para el sector público y privado. Debe ser una universidad con académicos que puedan ayudar a diseñar de políticas públicas coherentes, e inteligentes e innovadoras cuando el Estado se los pide. Debe además, contribuir al desarrollo de las artes y las humanidades.

¿Cómo debería ser el gobierno universitario en la U. de Chile?

En esta materia no hay nada novedoso, porque existen muchos ejemplos, tales como las mejores prácticas en California, Holanda y Western Australia.

Si es una Universidad del Estado, debe responder al Estado y no a sus miembros. La actual monoestamentalidad (o la triestamentalidad) no corresponde a una Universidad del Estado, sino de sus miembros, que privatizan para ellos la Universidad.

Las buenas prácticas sugieren que el Estado elige un Consejo Directivo (nominado por el Presidente con aprobación supramayoritaria del Senado). Si el Consejo tiene bastantes miembros, podría incluir un representante estudiantil o un académico (elegido por el poder político entre varios potenciales candidatos). Es el estilo del Consejo del Banco Central, o del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia u otros organismos colegiados similares.

El Consejo Superior elige las autoridades superiores de la Universidad, incluyendo al Rector y los Decanos, mediante un proceso de búsqueda –que puede implicar contratar especialistas– con criterios definidos por el Consejo.

El Consejo  determina las  grandes directrices de la Universidad: grandes áreas de desarrollo de la Universidad. Esto permite que las Universidades le respondan al país, y no solo a sus miembros.

Normalmente existe un Senado Universitario, que no tiene poderes efectivos, pero que cumple el rol de representación y de caja de resonancia de los intereses y problemas de los miembros de los tres estamentos de la Universidad al Consejo o al Rector.

Todas las universidades de buena calidad del mundo siguen este esquema o un esquema alternativo en el que solo se permite que  vote un reducido grupo de profesores titulares.

No existen buenas universidades que tengan democracia interna. Las buenas universidades son meritocráticas, y no democráticas. La competencia es en el campo de las ideas, no en la batalla de los votos. La autonomía universitaria se traduce en que la libertad de ideas es el bien superior y el que se defiende, no el manejo interno de la Universidad.

Sobre la propuesta de Triestamentalidad.

Sorprende que no haya más argumento para esta singular y deficiente forma de gobierno universitario que generar “la democracia interna”. Evidentemente no se han estudiado cuidadosamente otros sistemas de gobierno.  O más bien, me sorprendería si no supiera que no hubo un análisis serio de alternativas, sino que se  partió con las conclusiones y se buscaron los argumentos en su favor luego. Es exactamente lo contrario de lo que debe hacer un miembro de una Universidad.

En efecto la triestamentalidad es una privatización de una Universidad del Estado en beneficio de algunos de sus miembros. No es en beneficio de la sociedad o del país, sino solo de algunos de sus miembros.

Grecia es un ejemplo  de cómo funciona la triestamentalidad. Ellos tuvieron ese sistema de gobierno en el periodo 1983-2011. Lo abandonaron por los pésimos resultados, pese a las protestas de pequeños grupúsculos. Hubo excesiva politización en todos los ámbitos, ningún interés en la calidad de la investigación, de la educación u otros aspectos que no sean de interés de los dirigentes académicos, estudiantiles o funcionarios.

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Las universidades griegas eran un sistema cercano al colapso, con estudiantes imposibilitados de tomar exámenes o asistir a clases por las tomas, paros y elecciones y disturbios sin fin. (E. Seiradakia, sep 2011).

Detallo algunos problemas:

  1. Olvido total del objetivo de calidad académica.
  2. Pérdida de interés en los objetivos y el rol de las universidades estatales.
  3. Favoritismos políticos y de otros tipos.
  4. Incapacidad de reforma interna
  5. Sin conexión con el desarrollo del país.
  6. Criterios políticos en la promoción y en la asignación de recursos entre facultades, debido a un sistema endógeno de promoción.
  7. Ilimitadas repeticiones de exámenes y de duración de los estudios.,
  8. Estudiantes eternos recibiendo beneficios.
  9. Líderes estudiantiles que usaban la universidad para hacer su práctica partidista.
  10. Casi nula capacidad de fiscalización del presupuesto y de la calidad del gobierno por el Estado, universidades parásitas del Estado
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La universidad griega es una imagen de la  Universidad de Chile del futuro.

Conclusión

La Universidad de Chile es considerada hoy una de las mejores de LA, y está mejorando: hay problemas internos pero está lejos de la crisis que los dirigentes estudiantiles acusan. Las universidades en Chile son buenas a nivel Latinoamericano; hay problemas de calidad pero no hay crisis, solo invenciones de quienes quieren apoderarse de ellas.

Grecia –y otros países con similares estructuras de gobierno universitario  — nos muestran que la propuesta de triestamentalidad es desastrosa, porque llevará al abandono  de la misión de la Universidad, su decadencia y su apropiación por grupos organizados.

No me digan que somos distintos, que Grecia no es nuestra tradición. Recuerden que tampoco es parte de nuestra tradición la triestamentalidad.

Si somos tradicionales en el gobierno universitario y fieles a la tradición de la República, debemos decir: No a la triestamentalidad.

Si somos innovadores en el gobierno universitario, si estudiamos en el mundo lo que realmente hace que las universidades funcionen bien, la conclusión también es: No a la triestamentalidad.

Sobre los estatutos de la Universidad

R. Fischer

En la Universidad está comenzando la discusión sobre los nuevos estatutos. En  lo que debe ser un error, el Senado Universitario llamó a discutir en base a temas obligatorios, lo que inmediatamente generó rechazo. Un académico de nuestra Facultad defendió el llamado; el texto que sigue es mi respuesta a mi colega.

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Porqué la propuesta es inadecuada

Ahora que se discute una propuesta de nuevos estatutos, conviene preguntarse cuáles son los objetivos del cambio de estatutos. Estuve revisando la propuesta de temas de discusión que envió el Senado y no encuentro en ninguna parte algún aspecto relacionado con la excelencia. Solo se estudia la relación de la Universidad con otras entidades (Estado, sociedad, resto del sistema universitario), la comunidad universitaria, la participación, la estructura universitaria, y el financiamiento.

La propuesta no deja espacios de discusión para temas que no tengan, en forma última, un carácter político y dirigido al medio nacional. No toca los reales objetivos de una universidad que, como lo indica la etimología, tiene un carácter y objetivos universales. Cuando C…. argumenta, tan sensatamente, sobre los problemas de la estructura actual de la universidad, también hace lo mismo. C…. omite toda mención a calidad, salvo en cuanto a diferencias de nivel entre Facultades. Su objetivo es reducir las diferencias al interior de la Universidad, pero no hace referencia a la calidad medida con criterios externos.  El objetivo nivelador de C…. podría conseguirse empeorando la situación de nuestra facultad y la de FEN, si eso consigue mejorar la situación de otras facultades.

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Una de las últimas fotos de Andrés Bello en Chile

 

Lo que la Universidad requiere

Lo que falta en la discusión es el objetivo de excelencia universitaria, que es uno de los aspectos de nuestra misión. Si la Universidad de Chile desea tener alguna relevancia a un nivel más alto que el nacional, debemos tener objetivos más amplios que aquellos que solo se concentran en aspectos internos y que tienen, solapadamente, solo un carácter político.

Es necesario tener un objetivo ambicioso para la Universidad   de Chile que guíe nuestra discusión. En ese sentido, aspiro a que la Universidad esté entre las más respetadas del mundo: por ejemplo, entre las primeras 100 de la mayoría de los rankings internacionales de universidades. Una ventaja de este objetivo es que en forma automática resuelve el problema que molesta a Claudio: el de las diferencias entre Facultades. Ninguna universidad bien ranqueada puede mantener Facultades en malas condiciones.

Entre las actuales 100 principales universidades  hay universidades públicas y privadas, por lo que ser estatal  no es un impedimento para la excelencia. Lo que no hay en ese grupo son universidades que usen sistemas políticos triestamentales. Abusando de la estadística, con significancia de 1%,  el carácter triestamental es tiene un efecto negativo sobre la excelencia universitaria.

Los estatutos que necesitamos

¿Cuáles son las formas de gobierno usadas en casi todas estas universidades? En ellas priman los Consejos (boards of trustees)  que eligen al rector y las autoridades superiores y deciden las grandes directrices de la Universidad.

Eso no es solo una característica de las universidades privadas. En las universidades estatales de California, hay un Board en que la mayor parte  de los integrantes son nominados por el Gobernador y confirmados por el Senado Estatal. En otros países que he examinado, Holanda y Australia, el código voluntario de buenas prácticas para las universidades también tiene esta estructura. En Australia se explicita que solo una minoría de los miembros pueden ser estudiantes o empleados (profesores o administrativos).

 

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Ignacio Domeyko

 

Con el objeto de comenzar una discusión, adjunto el breve texto de una propuesta de estatutos que adopta ese punto de vista. El texto inicial fue mío, pero fue modificado (y mejorado) por Manuel Agosín.

 

Apéndice: Ideas para un nuevo Estatuto de la Universidad de Chile

 Objetivos de la Universidad de Chile

La Universidad de Chile es una institución pública de educación superior que tiene los siguientes objetivos:

  • Formar a los líderes futuros de los sectores público y privado, en los campos de las ciencias, la tecnología, las ciencias sociales y el arte;
  • Formar a los profesionales de excelencia que el país necesita para su desarrollo económico y social;
  • Realizar investigación de punta en ciencias naturales y sociales, así como en tecnología, de relevancia para el país y su desarrollo;
  • Promover las artes, en todas sus expresiones;
  • Educar a los futuros educadores del país en todos sus niveles;
  • Compartir su acervo cultural y científico con los ciudadanos;
  • Realizar estas tareas de manera pluralista en lo social y político y sin discriminaciones de ningún tipo, ni por origen socioeconómico, credo religioso o preferencia de vida; y
  • Más generalmente, responder a los intereses de largo plazo de la nación.

 Objetivos de la modificación de los Estatutos

 Se requiere de un cambio estatutario para que la institución pueda cumplir en forma más completa con sus objetivos. Los objetivos de esta reforma son dos:

  • Entregar al Estado de Chile el control y la dirección de la Universidad.
  • Alinear el control y dirección de la institución con la asignación de recursos por parte del Gobierno.
  • Entregarle a la Universidad la libertad que le permita ser el líder nacional en docencia, investigación y extensión.

 Carácter de la institución

La Universidad de Chile es una institución pública sin fines de lucro cuyo único dueño es el Estado de Chile, pero que se maneja en su quehacer diario en forma autónoma, independiente del control político o administrativo por parte del Gobierno de la República y sujeto a las restricciones y obligaciones que le impone este estatuto.

Este estatuto determina su forma de gobierno, los poderes de las diversas autoridades de la Universidad y los requisitos de rendición de cuentas por su cometido académico y financiero.

 Consejo de la Universidad de Chile

 La Universidad de Chile tendrá como órgano superior y representante de la Nación a un Consejo, que será el encargado de velar por el cumplimiento de la Misión de la Universidad y de asegurar su calidad. El Consejo estará compuesto por cinco miembros, todos ciudadanos distinguidos y licenciados o ex alumnos de un postgrado con grado de Magíster o Doctor de la Universidad de Chile. El Rector de la Universidad será miembro ex oficio del Consejo, con derecho a voz pero sin derecho a voto.

 Designación de los miembros del Consejo de la Universidad de Chile

  •  Cuatro miembros del Consejo serán elegidos por el Presidente[1] de Chile, con la aprobación de cuatro séptimos del Senado de Chile.
  • El quinto miembro será elegido por el Presidente de Chile, entre dos candidatos propuestos por el Senado Universitario. Si el Presidente decide no elegir entre los candidatos propuestos por el Senado Universitario, el proceso se repetirá.
  • El Presidente del Consejo será elegido por el Presidente de Chile entre los cuatro miembros que fueron aprobados por el Senado de Chile. El representante del Senado Universitario no podrá ser Presidente del Consejo.
  • Los miembros del Consejo durarán diez años en sus funciones y se renovarán cada dos años, de a uno por vez. Podrán ser removidos solo por causa justa y con la aprobación del Senado de Chile, con la misma mayoría calificada que lo eligió.

 Misión y Prerrogativas del Consejo de la Universidad de Chile

  •  En sus decisiones, el Consejo promueve los intereses de la Universidad y su Misión.
  • El Consejo asegura que las actividades de la Universidad respondan a criterios administrativos, legales y financieros transparentes y que permitan asignar responsabilidades. Esta función incluye la contratación de auditorías a la Universidad o a sus unidades.
  • El Consejo aprueba el Presupuesto anual global y de las unidades de la Universidad, las cuentas anuales de las Autoridades Superiores y el Plan estratégico quinquenal de la Universidad y de sus unidades.
  • El Consejo aprueba las reglas de gobierno y de gestión internas de la Universidad y de sus unidades.
  • El Consejo elige al Rector y Autoridades Superiores de la Universidad (Prorrector, Vicerrectores y Decanos). Para ello, deberá usar sistemas profesionales de búsqueda, en las que podrán participar los profesores, ex alumnos y estudiantes. Las autoridades superiores elegidas por el Consejo no necesariamente provendrán de la Universidad de Chile y podrán ser nacionales o extranjeros.
  • El Consejo decidirá fundadamente las remuneraciones de las Autoridades Superiores de la Universidad (incluyendo sus bonificaciones de salida), considerando sus efectos de mediano y largo plazo sobre la Universidad y el cumplimiento de su Misión, y la viabilidad de poder contratar Autoridades Superiores con las características deseadas por el Consejo. El Consejo publicará los criterios utilizados para establecer las remuneraciones de estos cargos. Estas remuneraciones podrán ser diferenciadas entre Facultades, siguiendo los criterios anteriormente enunciados.
  • Las Autoridades Superiores, incluyendo el Rector, son nombrados por períodos fijos de cinco años y pueden ser reelegidos una vez, luego de una evaluación cuidadosa por el Consejo.
  • El Consejo puede remover, por causa fundada, a las Autoridades Superiores de la Universidad.
  • Antes de nombrar o remover a una Autoridad Superior de la Universidad, el Consejo tendrá una reunión, sin público, con una Comisión elegida por el Senado de Chile, en la que podrán participar profesores, estudiantes y ex alumnos designados por el Senado Universitario, para escuchar sus opiniones.
  • El Consejo sesionará al menos una vez al mes, y hará una cuenta pública anual del estado de la Universidad y del cumplimiento de su misión.
  • A estas reuniones podrán ser invitadas las Autoridades Superiores de la Universidad, para proveer información y contexto.
  • Las Autoridades Superiores están obligadas a proveer la información que se requiera para el buen funcionamiento del Consejo. En particular, deberán entregar al Consejo un informe anual de las unidades de las que son responsables.
  • El presupuesto de la Universidad debe incorporar los recursos necesarios para el buen funcionamiento del Consejo, incluyendo recursos para búsquedas de Autoridades Superiores.
  • Debido a la importancia del cargo, la pertenencia al Consejo de la Universidad de Chile será remunerada. Esta remuneración será equivalente a un cuarto de la remuneración de un Senador de la República, y formará parte del presupuesto de la Universidad. Asimismo, el Consejo será dotado de un presupuesto para la contratación de personal de colaboración y ese presupuesto formará parte del presupuesto de la Universidad.
  • El Consejo no interviene en la operación normal de la Universidad, la que está a cargo del Rector y de las Autoridades Superiores.

 El Rector y las Autoridades Superiores

  •  Las Autoridades Superiores no pueden ser miembros del Consejo de la Universidad de Chile. El Rector sí lo será, pero sin derecho a voto.
  • El Rector, en conjunto con las Autoridades Superiores, propondrá el Plan Estratégico de la Universidad y sus unidades cada cinco años.
  • El Rector está obligado a proveer los recursos necesarios para el funcionamiento del Consejo, incluyendo servicios de respaldo y sala de reuniones.
  • El Rector y Autoridades Superiores conservarán sus prerrogativas actuales, mientras ellas no entren en conflicto con las que corresponden al Consejo de la Universidad de Chile, en cuyo caso se considerarán revocadas.

 Senado Universitario 

  • El Senado Universitario tiene el rol de representar a la comunidad universitaria, en particular en la designación y remoción de miembros al Consejo de la Universidad de Chile y en la nominación y remoción de Autoridades Superiores.
  • La participación en los comités de búsqueda de Autoridades Superiores por parte de profesores, estudiantes, personal de colaboración y ex alumnos será canalizada a través del Senado Universitario.
  • Asimismo, propondrá al Rector, de manera no vinculante, cambios en la forma de organización de la Universidad, la creación de nuevas unidades o carreras, y cualquier otro tema que considere relevante. Para dichos efectos, tendrá una reunión mensual con el Rector y podrá solicitar una reunión con el Consejo de la Universidad cuando lo estime pertinente.
  • La composición del Senado Universitario reflejará la necesidad de que todos los grupos de personas interesados en la Universidad estén representados: profesores, estudiantes, personal de colaboración y ex alumnos.
  • El Senado Universitario no tendrá facultades para aprobar reglamentos, cambiar estatutos y ninguna otra facultad que pudiera entrar en conflicto con las atribuciones del Consejo de la Universidad de Chile.

 

Nota

[1]Presidente” es, en este estatuto, un término genérico que puede referirse al Presidente o a la Presidenta en ejercicio. De igual manera, las expresiones “Rector”, “Prorrector”, “Vicerrector” y “Decano” se refieren también a sus homónimos femeninos.

 

Nueva versión de los Estatutos Alternativos de la U. de Chile

R. Fischer

Manuel Agosín, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, ha elaborado una segunda versión de Estatutos Alternativos, con una grado bastante mayor de elaboración que mi versión. Como en todos los cosas que elaboran grupos de académicos, uno es puntilloso, y aunque en general creo que la versión Agosín es mejor que la versión que presenté hace unos días, tengo algunas diferencias.

Este es un tema que debe ser aburrido para muchos lectores, y trataré de volver a temas más económicos en el futuro. Agrego el texto con algunos comentarios.

 

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Ideas para un nuevo Estatuto de la Universidad de Chile

Objetivos de la Universidad de Chile

La Universidad de Chile es una institución de educación superior que tiene por únicos objetivos los siguientes:

  • Formar a los líderes futuros de los sectores público y privado, en los campos de las ciencias, la tecnología, las ciencias sociales y el arte;
  • Formar a los profesionales de excelencia que el país necesita para su desarrollo económico y social;
  • Realizar investigación de alta calidad mundial en ciencia, tecnología y ciencias sociales, que sea de relevancia para el país y su desarrollo;
  • Promover las artes, en todas sus expresiones;
  • Educar a los futuros educadores del país en todos sus niveles y realizar investigación de punta en educación;
  • Compartir su acervo cultural y científico con todos los ciudadanos interesados;
  • Realizar estas tareas de manera pluralista en lo social y político y sin discriminaciones de ningún tipo, ni por origen socioeconómico, credo religioso o preferencia de vida; y
  • En general, responder a los intereses de largo plazo de la nación.

 Objetivos de la modificación de los Estatutos

 Se requiere de un cambio estatutario para que la institución pueda cumplir en forma más completa con sus objetivos. Los objetivos de esta reforma debieran ser dos:

  • Entregar al Estado de Chile el control y la dirección de la Universidad.
  • Alinear el control y dirección de la institución con la asignación de recursos por parte del Gobierno.
  • Entregarle a la Universidad la libertad para que pueda ser el líder nacional en docencia, investigación y extensión.

 Carácter de la institución

La Universidad de Chile es una institución pública sin fines de lucro cuyo único dueño es el Estado de Chile, pero que se maneja en su quehacer diario en forma independiente del control político o administrativo por parte del Gobierno de la República y sujeto a las restricciones y obligaciones que le impone este estatuto.

Este estatuto determina su forma de gobierno, los poderes de las diversas autoridades de la Universidad y los requisitos de rendición de cuentas por su cometido académico y financiero.

 Consejo de la Universidad de Chile

 La Universidad de Chile tendrá como órgano superior y representante de la Nación a un Consejo, que será el encargado de velar por el cumplimiento de la Misión de la Universidad y de asegurar su calidad. El Consejo estará compuesto por cinco miembros, todos ciudadanos distinguidos y licenciados o ex alumnos de un postgrado con grado de Magíster o Doctor de la Universidad de Chile. El Rector de la Universidad será miembro ex oficio del Consejo, con derecho a voz pero sin derecho a voto.

ComentRF: Realizar el pregrado es más importante para la sensación de pertenencia requerida en un Consejo de esta naturaleza que los postgrados, por lo que restringiría la membrecía en éste solo a los licenciados de la U. de Chile.

 Designación de los miembros del Consejo de la Universidad de Chile

 Cuatro miembros del Consejo serán elegidos por el Presidente[1] de Chile, con la aprobación de cuatro séptimos del Senado de Chile.

  • El quinto miembro será elegido por el Presidente de Chile, entre dos candidatos propuestos por el Senado Universitario. Si el Presidente decide no elegir entre los candidatos propuestos por el Senado Universitario, el proceso se repetirá.
  • El Presidente del Consejo será elegido por el Presidente de Chile entre los cuatro miembros que fueron aprobados por el Senado de Chile. El representante del Senado Universitario no podrá ser Presidente del Consejo.
  • Los miembros del Consejo durarán diez años en sus funciones y se renovarán cada dos años, de a uno por vez. Podrán ser removidos solo por causa justa y con la aprobación del Senado de Chile, con la misma mayoría calificada que lo eligió.

 

Misión y Prerrogativas del Consejo de la Universidad de Chile

  • En sus decisiones, el Consejo promueve los intereses de la Universidad y su Misión.
  • El Consejo asegura que las actividades de la Universidad respondan a criterios administrativos, legales y financieros transparentes y que permitan asignar responsabilidades. Esta función incluye la contratación de auditorías a la Universidad o a sus unidades.
  • El Consejo aprueba el Presupuesto anual global y de las unidades de la Universidad, las cuentas anuales de las Autoridades Superiores y el Plan estratégico quinquenal de la Universidad y de sus unidades.
  • El Consejo aprueba las reglas de gobierno y de gestión internas de la Universidad y de sus unidades.
  • El Consejo elige al Rector y Autoridades Superiores de la Universidad (Prorrector, Vicerrectores y Decanos). Para ello, deberá usar sistemas profesionales de búsqueda, en las que podrán participar los profesores, ex alumnos y estudiantes. Las autoridades superiores elegidas por el Consejo no necesariamente provendrán de la Universidad de Chile y podrán ser nacionales o extranjeros.

ComentRF: Un servicio profesional de búsqueda no puede trabajar con personal externo. Los académicos, estudiantes, y funcionarios ya participan con una Comisión nombrada por el Senado antes del nombramiento de las Autoridades Superiores.

  • El Consejo decidirá fundadamente las remuneraciones de las Autoridades Superiores de la Universidad (incluyendo sus bonificaciones de salida), considerando sus efectos de mediano y largo plazo sobre la Universidad y el cumplimiento de su Misión, y la viabilidad de poder contratar Autoridades Superiores con las características deseadas por el Consejo. El Consejo publicará los criterios utilizados para establecer las remuneraciones de estos cargos. Estas remuneraciones podrán ser diferenciadas entre Facultades, siguiendo los criterios anteriormente enunciados.
  • Las Autoridades Superiores, incluyendo el Rector, son nombrados por períodos fijos de cinco años y pueden ser reelegidos una vez, luego de una evaluación cuidadosa por el Consejo.
  • El Consejo puede remover, por causa fundada, a las Autoridades Superiores de la Universidad.
  • Antes de nombrar o remover a una Autoridad Superior de la Universidad, el Consejo tendrá una reunión, sin público, con una Comisión elegida por el Senado de Chile, en la que podrán participar profesores, estudiantes y ex alumnos designados por el Senado Universitario, para escuchar sus opiniones.
  • El Consejo sesionará al menos una vez al mes, y hará una cuenta pública anual del estado de la Universidad y del cumplimiento de su misión.
  • A estas reuniones podrán ser invitadas las Autoridades Superiores de la Universidad, para proveer información y contexto.
  • Las Autoridades Superiores están obligadas a proveer la información que se requiera para el buen funcionamiento del Consejo. En particular, deberán entregar al Consejo un informe anual de las unidades de las que son responsables.
  • El presupuesto de la Universidad debe incorporar los recursos necesarios para el buen funcionamiento del Consejo, incluyendo recursos para búsquedas de Autoridades Superiores.
  • Debido a la importancia del cargo, la pertenencia al Consejo de la Universidad de Chile será remunerada. Esta remuneración será equivalente a un cuarto de la remuneración de un Senador de la República, y formará parte del presupuesto de la Universidad. Asimismo, el Consejo será dotado de un presupuesto para la contratación de personal de colaboración y ese presupuesto formará parte del presupuesto de la Universidad.
  • El Consejo no interviene en la operación normal de la Universidad, la que está a cargo del Rector y de las Autoridades Superiores.

 

 El Rector y las Autoridades Superiores

  •  Las Autoridades Superiores no pueden ser miembros del Consejo de la Universidad de Chile. El Rector sí lo será, pero sin derecho a voto.

ComentRF: No me parece apropiado que el Rector sea miembro del Consejo, ya que en éste puede discutirse, por ejemplo, su remoción.

  • El Rector, en conjunto con las Autoridades Superiores, propondrá el Plan Estratégico de la Universidad y sus unidades cada cinco años.
  • El Rector está obligado a proveer los recursos necesarios para el funcionamiento del Consejo, incluyendo servicios de respaldo y sala de reuniones.

ComentRF: Los recursos para su funcionamiento están descritos en el capítulo anterior. Solo debería mantenerse, creo, la provisión de una Sala de Reuniones.

  • El Rector y Autoridades Superiores conservarán sus prerrogativas actuales, mientras ellas no entren en conflicto con las que corresponden al Consejo de la Universidad de Chile, en cuyo caso se considerarán revocadas.

 

Senado Universitario

  • El Senado Universitario tiene el rol de representar a la comunidad universitaria, en particular en la designación y remoción de miembros al Consejo de la Universidad de Chile y en la nominación y remoción de Autoridades Superiores.
  • La participación en los comités de búsqueda de Autoridades Superiores por parte de profesores, estudiantes, personal de colaboración y ex alumnos será canalizada a través del Senado Universitario.

ComentRF: Si se trabaja con empresas profesionales, éstas no pueden incorporar a profesores, estudiantes y otros en el proceso de búsqueda.

  • Asimismo, propondrá al Rector, de manera no vinculante, cambios en la forma de organización de la Universidad, la creación de nuevas unidades o carreras, y cualquier otro tema que considere relevante. Para dichos efectos, tendrá una reunión mensual con el Rector y podrá solicitar una reunión con el Consejo de la Universidad cuando lo estime pertinente.
  • La composición del Senado Universitario reflejará la necesidad de que todos los grupos de personas interesados en la Universidad estén representados: profesores, estudiantes, personal de colaboración y ex alumnos.
  • El Senado Universitario no tendrá facultades para aprobar reglamentos, cambiar estatutos y ninguna otra facultad que pudiera entrar en conflicto con las atribuciones del Consejo de la Universidad de Chile.

 

[1] “El Presidente” es, en este estatuto, un término genérico que puede referirse al Presidente o a la Presidenta en ejercicio. De igual manera, las expresiones “Rector”, “Prorrector”, “Vicerrector” y “Decano” se refieren también a sus homónimos femeninos.

Ventajas de un Consejo de la Universidad de Chile

R. Fischer

Anteayer postée una propuesta de nuevos  Estatutos para la Universidad  de Chile. En ellos habría un Consejo de la Universidad, externo a ella, poseedora de los poderes superiores (como nombrar al Rector y Autoridades Superiores, facultades presupuestarias y otras). Este esquema tiene la ventaja de darle a la Comunidad Nacional el control de la Universidad. Ya no sería la Comunidad Universitaria el dueño de la Universidad, como lo hará la  propuesta triestamental. En cambio, se garantiza que la Universidad de Chile sirve a los intereses de la sociedad en su conjunto.

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Pero hay una ventaja adicional: bajo el esquema actual, cualquier reforma interna que afecta negativamente los intereses de grupos internos de académicos será rechazada, por vital que sea para mejorar la Universidad.

Esto no mejora con la triestamentalidad.  Los funcionarios con poder político también antepondrán sus intereses a los de la Universidad. Los estudiantes también tienen intereses egoístas: la mayoría no se interesan en temas de política estudiantil o universitaria, porque tienen otros intereses y los prefieren a los de la Universidad y de la Sociedad (es decir, son egoístas). Esto deja el campo libre a los activistas, quienes están más interesados en objetivos políticos de mayor alcance que la Universidad y la sacrifican a este interés.  Es decir, bajo sistemas mono- o triestamentales, casi todos los miembros de la Comunidad Universitaria actúan (o no lo hacen) por motivos al menos parcialmente egoístas, sin preocuparse de la Universidad y su rol cuando sus otros intereses están presentes.

No veo nada reprochable en esto; es natural que las personas sean egoístas gran parte del tiempo, y el problema solo aparece cuando lo olvidamos y diseñamos políticas bajo el supuesto de que las personas son permanentemente altruistas, y no solo en raras ocasiones. Es lo que ocurre cuando el diseño de gobierno de la Universidad se basa en académicos/funcionarios/estudiantes altruistas.  Un par de ejemplos nos muestran el costo que eso representa para la Universidad y el país.

Pedagogía

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Antigua Escuela de Pedagogía

 

Es claro que el país necesita buenos profesores y que la Universidad de Chile tiene una gran oportunidad de crear una Escuela de Pedadogía. Allí se podría entregar toda la formación de profesores de educación primaria. En el caso de estudiantes que ya poseen licenciaturas de la U. de Chile en áreas como castellano, ciencias o matemáticas, se les puede ofrecer un postgrado en educación que los habilite para enseñar en la educación secundaria. Estos serían profesores con conocimiento de sus materias y preparados para la docencia.

Dado que no tenemos casi nada en pedagogía, tenemos la ventaja de partir sin lastres, contratando bien, diseñando un buen programa de estudios, con menos burocracia y rigideces que las unidades más antiguas de la Universidad. Además. la U. de Chile tiene una ventaja sobre otras universidades: la raíz laica y nacional de la Universidad de Chile es un imán para atraer a los jóvenes idealistas que se necesitan como profesores.

Sin embargo, pese a que esta idea se discute desde hace años, no se concreta. Hay grupos de interés que desearían que una Escuela de ese tipo fuera parte de sus unidades, y no que sea independiente. Es decir, partiría con un bagaje de académicos y de planes de estudio que no han sido exitosos. Otros, peregrinamente, desean recuperar la UMCE como antigua Escuela de Pedagogía, lo que sería aún peor, dada la calidad demostrada. En esa discusión se pierden las oportunidades de servir al país. Bajo un sistema en que el Rector y el Decano es elegido por académicos, el primero se va a oponer a una medida que afecta a sus votantes, y el Rector no deseará enfrentarse a ellos.

La Escuela de Derecho

EscuelaDerecho

La Escuela de Derecho era una de las joyas de la Universidad de Chile. Sus estudiantes están entre los mejores y tienen algunos de los profesores más destacados del país. Pese a ello, es una Facultad que se derrumba lenta e inexorablemente. Algunos de sus mejores profesores la han abandonado, otros no son titulares pese a sus merecimientos, solo por razones de política interna. El plan de estudio está inadaptado a las tendencias modernas, en particular por su duración. No tiene investigación ni plan de desarrollo ambicioso, y sus instalaciones son pobres, considerando los recursos que aportan sus estudiantes.

Las organizaciones estudiantiles de la Facultad de Derecho, pese a que viven diariamente las deficiencias de la Facultad, pretenden solucionar los problemas del país, sin ser capaces de ocuparse de los propios. El año pasado, la molestia del alumnado fue tal que se eligió en el  Centro de Estudiantes a una lista improvisada e irónica. Al finalizar su período, la percepción es que ese gobierno no fue peor para los intereses de los estudiantes que los Centros de Alumnos de corte político.  Es decir, los intereses egoístas de los miembros de la Comunidad Universitaria impiden los cambios que se necesitan urgentemente.

Conclusión

Estos dos ejemplos muestran la importancia de poder  intervenir con un mecanismo legítimo desde el exterior de la Universidad, actuando en su favor y el de la Comunidad Nacional. Para ello se requiere un Consejo de la Universidad de Chile, que tenga en cuenta los intereses del país y no solo los de la comunidad interna.

 

 

 

 

 

Un estatuto alternativo para la Universidad de Chile

R. Fischer

El Senado ha propuesto un nuevo Estatuto para la Universidad de Chile, el que aumentaría la importancia del Senado en el gobierno de la Universidad y establecería una participación triestamental de las autoridades de la Universidad de Chile.

Creo que esta propuesta es un error pues contradice el concepto fundamental de una Universidad de Chile al servicio del país. La experiencia histórica, y la teoría de incentivos en organizaciones muestran que este tipo de gobierno solo sirve a los intereses egoístas de ciertos miembros de la Comunidad Universitaria, y que no sirve al país. Es una concepción de gobierno universitario en la que solo una de las partes interesadas en la Universidad de Chile tiene representación en ella, omitiendo completamente el rol de la Sociedad que la financia y a la que supuestamente sirve.

Es la sociedad nacional completa, mediante sus representantes, la que debe decidir el futuro último de una Universidad estatal. Estas son las mejores prácticas en universidades estatales y públicas de California, Australia, Holanda y muchos otros países.

Es por ello que hago la siguiente propuesta, muy preliminar, de algunos de los principios que deberían servir para el mejor gobierno de la Universidad de Chile.1 He tomado como modelo el Code of Good Governance for universities 2013, de Holanda.2

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Casa Central de la Universidad de Chile

 

Un borrador de modificaciones al Estatuto de la Universidad de Chile

 

Consejo de la Universidad de Chile

La Universidad de Chile tendrá como órgano superior y representante de la Nación a un Consejo de la Universidad de Chile, que será el encargado de velar por el cumplimiento de la misión de la Universidad, y de asegurar su calidad. Éste será un Consejo con cinco miembros distinguidos, todos licenciados de la Universidad de Chile.

 

Designación

  1. Cuatro miembros del Consejo serán elegidos por el Presidente de Chile, con la aprobación de 4/7 del Senado de Chile.
  2. El quinto miembro será elegido por el Presidente de Chile, entre dos candidatos propuestos por el Senado Universitario. Si el Presidente decide no elegir estos candidatos, el proceso puede repetirse una vez, con otros dos candidatos.
  3. El Presidente del Consejo será elegido por el Presidente de Chile entre los cuatro miembros que fueron aprobados por el Senado de Chile. El representante del Senado Universitario no podrá ser Presidente del Consejo.
  4. Los miembros del Consejo durarán diez años en funciones y se renovarán cada dos años. Podrán ser removidos solo por causa, y con la aquiescencia del Senado, con la misma votación que lo eligió.

 

Misión y Prerrogativas

  1. En sus decisiones, el Consejo promueve los intereses de la Universidad y su Misión, lo que incluye los intereses de las unidades y personas que pertenecen a la Universidad.
  2. El Consejo supervisa que las actividades de la Universidad responden a criterios administrativos, legales y financieros que son transparentes y que permiten asignar responsabilidades. Esta función incluye la contratación de auditorías a la Universidad o sus componentes.
  3. El Consejo aprueba el Presupuesto anual, las cuentas anuales de las Autoridades Superiores y el Plan estratégico quinquenal de la Universidad.
  4. El Consejo aprueba las Reglas de Gobierno y de Gestión internas de la Universidad.
  5. El Consejo elige al Rector y Autoridades Superiores de la Universidad (Prorrector, Vicerrectores y Decanos). Para ello podrá usar sistemas profesionales de búsqueda. Las Autoridades Superiores elegidas por el Consejo no necesariamente provienen de la Universidad de Chile.
  6. El Consejo decidirá fundadamente los salarios de las autoridades superiores de la Universidad (incluyendo sus bonificaciones de salida), considerando sus efectos de mediano y largo plazo sobre la Universidad y el cumplimiento de su Misión, y la viabilidad de conseguir Autoridades Superiores con las características deseadas por el Consejo. El Consejo publicará los criterios utilizados para establecer las remuneraciones de estos cargos. Los salarios en estos cargos pueden ser diferenciados, siguiendo los criterios anteriores.
  7. Las Autoridades Superiores, incluyendo el Rector, son nombrados por períodos fijos de cinco años, y pueden ser reelegidos una vez, luego de una evaluación cuidadosa por el Consejo.
  8. El Consejo puede remover, por causa fundada, a Autoridades Superiores de la Universidad.
  9. Antes de nombrar o remover a una Autoridad Superior de la Universidad, el Consejo tendrá una reunión, sin público, con una Comisión elegida por el Senado, para escuchar sus opiniones.
  10. El Consejo sesionará al menos una vez al mes, y hará una cuenta pública anual del estado de la Universidad y del cumplimiento de su misión.
  11. A estas reuniones pueden ser invitados Autoridades Superiores de la Universidad, para proveer información y contexto.
  12. Las Autoridades Superiores están obligadas a proveer la información que se requiera para el buen funcionamiento del Consejo. En particular, deben dar un informe anual de las unidades de las que son responsables.
  13. El presupuesto de la Universidad debe incorporar los recursos necesarios para el buen funcionamiento del Consejo, incluyendo recursos para búsquedas de Autoridades Superiores.
  14. La pertenencia al Consejo de la Universidad de Chile será remunerada, debido a la importancia del cargo. Esta remuneración será equivalente a ¼ de la remuneración de un Senador de la República, y formará parte del presupuesto de la Universidad.
  15. El Consejo no interviene en la operación normal de la Universidad, la que está a cargo del Rector y Autoridades Superiores.

 

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Andrés Bello, primer Rector de la Universidad e Chile

 El Rector y Autoridades Superiores

  1. El Rector, y las Autoridades Superiores no pueden ser miembros del Consejo de la Universidad de Chile.
  2. El Rector, en conjunto con las Autoridades Superiores, propone el Plan Estratégico de la Universidad y sus unidades cada cinco años.
  3. El Rector está obligado a proveer los recursos necesarios para el funcionamiento del Consejo, incluyendo servicios de respaldo y sala de reuniones.
  4. El Rector establecerá un procedimiento para “”whistleblowers” , es decir, para quienes denuncien violaciones a las regulaciones de la Universidad.
  5. El Rector y Autoridades Superiores conservarán sus prerrogativas actuales, mientras ellas no entren en conflicto con las que corresponden al Consejo de la Universidad de Chile, en cuyo caso se consideran no existentes.

 

SenadoUdeChile
Senado de la Universidad de Chile

 Senado

  1. El Senado Universitario tiene el rol de representar a la comunidad universitaria, en particular en la designación de miembros al Consejo de la Universidad de Chile, y para las reuniones con el Consejo para representar su opinión respecto a la nominación y remoción de Autoridades Superiores.
  2. El Senado Universitario no tiene facultades para aprobar reglamentos, cambiar estatutos y ninguna otra facultad que pudiera entrar en conflicto con las atribuciones del Consejo dela Universidad de Chile.

 

Notas

1. Es una propuesta preliminar, y no tiene otros responsables.

2. En todos los casos, donde dice Presidente de Chile, puede leerse Presidenta de Chile.