Variacioncompensada's Blog

Un tiro por la culata: la PSU | agosto 17, 2012

R. Fischer

Haciendo un poco de historia, el origen de la PSU está en el intento del rector de la P. U. Católica de quitarle a la U. de Chile el monopolio de la Prueba de Aptitud Académica. Para ello, se usó el mecanismo de un proyecto de investigación sobre alternativas a la PAA liderado por la PUC (el psicólogo Manzi),  con el joven D. Bravo de la U. de Chile como acólito.

El proyecto fue adoptado y apoyado por el influyente Cristián Cox –actual decano de educación de la PUC– dado que le permitía obligar a los colegios a seguir el maximalista curriculo escolar que había introducido. Hasta ese entonces, los contenidos mínimos eran eran limitados y permitían que los colegios más exigentes pudieran seguirlo y disponer del tiempo para dedicar a otros temas, lo que en efecto les daba espacios de libertad de educación.  Cox temía que sus contenidos obligatorios mínimos, que no dejaban espacios a la libertad académica, no fueran cubierto por los colegios a menos que se los forzara a ello. La nueva prueba de selección universitaria de Manzi y Bravo, que medía los contenidos académicos, era el instrumento perfecto para ello. Así, Cox convenció a la entonces Ministra de Educación de la conveniencia de eliminar la PAA y reemplazarla por la nueva prueba. El trío consiguió el apoyo de los estudiantres, a los que convencieron que era una prueba más equitativa que la PAA. En un plazo brevísmo que no dio espacio para ensayos, se adoptó la PSU, una variación de la propuesta de Manzi y Bravo.

El resultado es que después de varios años de aplicación de la PSU, en la P. Universidad Católica el 87% de los estudiantes provienen de colegios particulares pagados. Considerando que un 45% de los graduados de la educación media ingresa a una universidad, y que los colegios particulares pagados son el 7% de los estudiantes (aunque se puede suponer que el 100% de éstos ingresa a la universidad), su sobrerrepresentación en la población de estudiantes es de cinco a seis veces. El caso es peor aún cuando se consideran los colegios de élite, en los cuales bastante más de un 30% de los egresados puede terminar en la PUC.

El problema para la PUC no es solo de pérdida de diversidad y por lo tanto de la universalidad que distingue a una universidad. Se puede demostrar lógicamente que no es una universidad que atrae al 3-5% de los estudiantes más brillantes de las cohortes secundarias, como es su objetivo. Su actual composición lo hace imposible. Para entender el razonamiento, consideremos un colegio de élite que ingresa el 30% de sus estudiantes a la PUC. ¿Podría alguien creer que el 30% superior de graduados de ese colegio (que acaso ingresaron al prekinder del colegio, sin selección posterior) pertenece al 3-5% de los estudiantes más brillantes? Habría que ser un firme convencido en el eugenismo para pensar que la proporción de individuos brillantes es tanto mayor en un colegio de élite que en el resto de la población. En el mismo sentido, ¿podemos pensar que el 93% de la población secundaria que no asiste a colegios particulares pagados es tan poco inteligente que solo un 0.1-0.2% de ellos (aproximadamente) está en ese gupo superior de la población?

Mi conclusión es que la PUC tiene un alto porcentaje de mediocridades bien entrenadas para tomar la PSU.  Lo que se llama un tiro por la culata.

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