Defensa de la meritocracia

Aunque no soy un experto en el tema, acabo de leer una reseña sobre la meritocracia que me dejó pensando sobre el tema de los sistemas de gobierno.1 Los griegos definieron diversos sistemas de gobierno: monarquía, democracia constitucional, democracia directa, aristocracia, oligarquía y tiranía.2 Existen muchos motivos para preferir la democracia constitucional a los otros esquemas, aunque una monarquía constitucional no difiere en lo sustantivo de una democracia.

Las democracias se pueden dividir por la forma es que se distribuye el poder en la sociedad. Hay plutocracias o gobiernos oligárquicos, en que el poder político lo ejercen las grandes fortunas que pueden manejar elecciones. En una plutocracia, el control político beneficia y preserva las grandes fortunas. En cleptocracias, el poder político lo poseen políticos cuyo objetivo es explotar el Estado. En un esquema meritocrático, el control de la sociedad – en sus múltiples dimensiones–, queda en manos de las personas más capacitadas seleccionadas mediante procesos competitivos. En general, la meritocracia ha sido la aspiración de democracias o monarquía constritucionales.3

A la meritocracia se la critica por dos motivos. Primero, porque provee una justificación para las diferencias en las recompensas que reciben los distintos individuos en la sociedad. Así, la desigualdad no se debe a un sistema injusto, como ocurre en todos los otros sistemas, sino que es la recompensa al talento y al esfuerzo. Esto es descorazonador para los menos aventajados. Sería, como señala una cita del artículo de Collini, una “narrativa neoliberal de la justicia”.

La segunda critica es que el sistema meritocrático tiende a autoperpetuarse, porque quienes son más inteligentes y reciben las recompensas de un sistema meritocrático tienen los recursos para educar mejor a sus hijos, darle valores de estudio y trabajo que les dan ventajas en la lucha por el acceso a las mejores universidades y trabajos. Esto desvirtuaría la existencia de una meritocracia, ya que sería la herencia y no la meritocracia lo que explica la posición en la estructura social de los descendientes. Las cifras muestran que efectivamente hay una tendencia al a reproducción de la meritocracia.

Esto se debe a que la inteligencia es en parte heredable, así que estadísticamente debemos esperar que la siguiente generación esté sobrerrepresentada en la meritocracia, si ser inteligente es un atributo de la meritocracia. Otro factor que tiende a dar ventajas a los descendientes es la componente informal de la educación, en valores y hábitos de trabajo adquiridos al interior de la familia que favorecen la permanencia de los hijos en la parte alta de la meritocracia.4 Por último, se debe al gasto en mejores colegios (o como en los EEUU, en vivir en distritos con mejores colegios), en redes sociales, a gasto en tutores y otras formas de darle ventaja a la descendencia.


Una visión crítica de la meritocracia, Josh Lyman, Octubre 29, 2010

Esta crítica omite que la reproducción de las clases dominantes se produce en forma aún más extrema bajo los otros sistemas. Esto es obvio en sistemas aristocráticos o monarquías no constitucionales, pero también en sistemas oligárquicos y despóticos. Esos sistemas dejan poco espacio para ingresar al grupo privilegiado para quienes no pertenecen a ellas, algo que si permite la meritocracia,que es más permeable. En países comunistas era (o es) común que los descendientes de la nomenklatura también pertenezcan a ella, salvo que hayan sido purgados. El líder chino Xi Jinping, por ejemplo, es hijo de un importante miembro del Comité Central del Partido Comunista Chino (perseguido durante la Revolución cultural). En Corea del Norte el líder actual es hijo y nieto del líder anterior.

En comparación a esos sistemas la meritocracia tiene menos persistencia y es más abierta. Primero, porque pese a las desventajas que enfrentan, los talentosos que no poseen privilegios tienen espacio para ingresar a las clases dominantes (el Instituto Nacional y otros liceos de excelencia cumplían este rol en el pasado) y segundo, porque la transmisibilidad de una generación a la otra está limitada a capital humano, y en su forma pura, no incluye herencias materiales.

La única forma de evitar la reproducción, incluso parcial de las clases dominantes (excluyendo las purgas a lo Stalin) es usar el azar en la elección de los grupos dominantes.5 Por ejemplo, loterías podrían decidir quiénes acceden a los mejores colegios, y luego a las carreras más selectivas en las universidades más prestigiosas. Eso eliminaría buena parte de la transmisibilidad generacional de la clase dominante. Claro que esto no eliminaría los otros factores de transmisión intergeneracional, como la inteligencia heredada o la educación informal en el hogar.

Es interesante observar que quienes critican la meritocracia, como Mr. Collini, no proponen aplicar mecanismos como el azar a la admisión a los mejores talleres de actuación, o las mejores escuelas de danza, o los conservatorios de música, o a los cupos en los mejores equipos de futbol –u otros deportes–juveniles e infantiles.

Es que en este caso se vería más claramente lo perverso e injusto de la idea. Supongamos que todos quienes desean estudiar música o ser jugadores profesionales tienen la misma posibilidad, independiente de su talento, de ser entrenados por los mejores profesores, en los mejores institutos, con los mejores medios. Las artes y los deportes serían menos atractivos, y sería evidente el error y la injusticia de la idea. Es malo para la sociedad porque tendríamos peores actores, peores jugadores de fútbol y la música sería más disonante. Es injusto porque no permite que quienes tiene más aptitudes las puedan desarrollar. Es por eso que Mr. Collini no lo propone. Pero esos mismos argumentos se aplican a los méritos asociados a la inteligencia y al esfuerzo.

Para concluir, algo que omiten los que critican el mérito como mecanismo de selección es que la sociedad se beneficia por tener a los mejores talentos en los cargos de responsabilidad en las profesiones, el gobierno y las industrias. Es tal vez más injusto que un sistema de selección al azar pero, parafraseando a Churchill, es una injusticia que es mejor que las alternativas.

Notas

  1. Stefan Collini: Snakes and Ladders, London Review of Books 43(7), p15-22, 1 abril 2021.
  2. Aristóteles, Política, Libro IV. Según Aristótelesw, solo los tres primeros son legítimos.
  3. Existen meritocracias no democráticas, como China y tal vez Singapur.
  4. B. Sacerdote (Quarterly Journal of Economics 2007) muestra que existen efectos permanentes sobre el desempeño futuro en adoptados norcoreanos por familias de distintos estratos socioeconómicos, tales como desempeño universitario y hábitos como ingesta de alcohol y fumar (gracias a N. Figueroa).
  5. En Atenas, muchos cargos administrativos eran elegidos por sorteo. Los resultados de la democracia directa ateniense no han sido evaluados favorablemente por la historia.

Sobre el financiamiento universitario

R. Fischer

Como escribí en mi correo anterior, hace mucho tiempo, el Centro de Economía Aplicada (CEA) desarrolló una propuesta para financiar la educación superior que no tenía los problemas de la gratuidad. La ventaja es que los estudiantes que lo desearan podían asistir a la universidad, sin tener que enfrentar posteriormente deudas que excedieran lo que podían pagar. La propuesta no era original sino un desarrollo basado en ideas de otros. No es una creación del CEA, pero su adaptación a Chile merece ser rescatada en un momento en que hay mucha discusión de procedimientos a falta de ideas razonables.

EducacionGratuita
Suena bien, pero una mala idea.

 

La idea es bastante sencilla, pero requiere de un sistema moderno de impuestos para poder implementarlo fácilmente. No resuelve todos los problemas de incentivos que aparecen con la educación gratuita, pero los reduce.

  1. Solo participan instituciones terciarias acreditadas (incluyendo Inst. de Formación Técnica –IFT– e Inst. Profesionales–IP–).
  2. Los estudiantes pueden acceder a un préstamo contingente financiado por el Estado para pagar el costo de su educación. El monto máximo del préstamo depende de la carrera, pero no debe tener grandes variaciones según Universidad o carrera técnica (para no promover comportamientos oportunistas de éstas, elevando los cobros).1 Se podría incorporar un préstamos de alimentación en los quintiles de menores ingresos.
  3. La deuda es contingente: el servicio de Impuestos internos lo recauda como una sobretasa que depende de los ingresos del ex-estudiante. Debería ser un esquema progresivo, en que no se paga si los ingresos están bajo un cierto umbral, y es una tasa creciente hasta alcanzar un cierto nivel.
  4. Se paga la sobretasa a partir de la fecha declarada de egreso para la carrera.
  5. Pagan incluso quienes solo estudian pocos años y no completan la carrera.2
  6. La tasa del crédito corresponde al costo de los recursos del Estado, sin cobros adicionales.
  7. Se termina de pagar la sobretasa cuando se paga la deuda o cuando se han cumplido 15 (o 20) años de la fecha oficial de egreso.

Un ejemplo: no se paga la sobretasa si el ingreso mensual es menor a $600.000. A partir de este ingreso, se paga una sobretasa impositiva de 5%, que aumenta hasta el 10% de los ingresos al llegar a $1.5 millones o más.

Este esquema no tiene los problemas de los préstamos con pagos no contingentes en el ingreso usadas hasta ahora, que hacen que los estudiantes deban pagar aunque tengan ingresos bajos.

Impuestos internos cobraría usando su información de los ingresos del egresado, y nunca deberían haber problemas para pagar, pues  solo se paga si los ingresos son suficientemente altos. Aquellas carreras en que las remuneraciones usuales son bajas, pero que son valoradas por la sociedad, recibirán un subsidio. Es probable que la mayoría de los egresados de carreras humanistas  o de artes no paguen por sus estudios, o paguen un fracción pequeña del costo de ellos.

Porque una buena educacion
Porque es necesaria una buena educación

Problemas de la gratuidad

Consideremos ahora la gratuidad  y sus problemas. La gratuidad no solo es regresiva vertical y horizontalmente, sino que además entrega malos incentivos a todo el sistema universitario, incluyendo académicos, estudiantes y Estado.

  1. No iguala oportunidades, sino que favorece a las personas de más altos ingresos que son los que más asisten a las universidades, especialmente las mejores.
  2. Entran personas a la universidad que tal vez deberían haber estudiado en la educación técnico-profesional, porque tiene el mismo costo.
  3. No hay incentivos a terminar los estudios, salvo a través de reglas externas que al poco tiempo se relajan por presión estudiantil, como lo muestra la experiencia internacional.
  4. El Estado se  entromete en todas las decisiones universitarias, y cuando no tiene recursos, recorta lo que  destina a las universidades, especialmente a la investigación.
  5. En el mismo ámbito, las universidades pierden autonomía e independencia y la capacidad para experimentar métodos educativos.
  6. El Estado destina recursos que podrían haber igualado oportunidades si se hubieran destinado a educación pre-básica, básica o secundaria, o a salud y otros gastos más útiles para reducir las diferencias de oportunidades.
  7. Individuos que luego de graduarse tienen altos ingresos (pese a ser de bajos ingresos cuando estudiantes) no contribuyen: no hay equidad vertical.
  8. Individuos que pueden pagar durante sus estudios no lo hacen: no hay equidad horizontal.

La única ventaja de la gratuidad es que es una medida popular ente los estudiantes que protestan: eso no la hace una buena medida, salvo para conseguir votos.

ForoPropuestasFinanciamientoEducaciónSuperior
Foro: Propuestas para el financiamiento de la Educación.

 

Ventajas de la propuesta

Es una propuesta progresiva: pagan más los que terminan con mayores ingresos. Es sustentable, porque no tiene los malos incentivos de la gratuidad: los estudiantes desean terminar sus carreras a tiempo, y deciden apropiadamente si estudiar carreras técnicas o universitarias. Además, le devuelven parte del costo de sus estudios al Estado. Dado que el Estado no es la única fuente de recursos de las universidades, éstas mantienen su autonomía, la posibilidad de creación docente, y la capacidad de investigar sin depender directamente de los recursos del Estado. Tampoco hay incentivos para estudiar carreras a medias, porque si los ingresos posteriores son altos, igual deben pagar la sobretasa.

Es además una propuesta que subsidia las actividades que son valoradas socialmente (o que producen muchas externalidades), pero que generan bajos ingresos. Si el ingreso después de recibirse de una carrera como Artes, humanidades o pedagogía es bajo, el egresado no tiene que pagar, o paga poco.

Elegir la gratuidad de los estudios terciarios pese a que existen alternativas superiores en todas las dimensiones no tiene justificación, salvo la ideología, la tontera o la ignorancia.

 

 

 

Notas

  1. Gastos como investigación y extensión reciben subsidios directos, como en mi Presentación en el Foro de Financiamiento de Educación Superior.
  2. Por eso, en el punto 3 sobre quienes pagan la deuda  se habla de ex-estudiantes y no de egresados.

La distribución de la inteligencia

Nota: Este artículo lo escribí en 5/9/2014, pero se me olvidó revisarlo y publicarlo. Esto lo advertí hoy, cuando escribía sobre el mismo tema y quise citar esta nota.

R. Fischer

En mi clase de hoy decidí chocar un poco a los alumnos, y les recordé una frase del Rector Zolezzi de la Universidad de Santiago de hace pocos días. El rector dijo (no tengo la cita precisa) algo así como:

“las políticas que apoyamos en materias de educación están basadas en nuestra firme creencia que la inteligencia está uniformemente distribuida en las distintas capas sociales.”

El punto –le dije a los alumnos– es que no hay ninguna evidencia para la afirmación rectoril, y la ciencia apunta en la dirección opuesta. Zolezzi puede ser un creyente, pero no está pensando este tema como académico.

El error del Rector

El rector se equivoca si consideramos el efecto combinado de los siguientes factores. Primero la heritabilidad de la inteligencia, que es de entre el 45 y el 80%.1 Segundo, que en general, personas más inteligentes tienen mayores ingresos a lo largo de su vida.2 Veamos como funciona el mecanismo.

Supongamos que tenemos una distribución totalmente igualitaria en la generación 0, y que la inteligencia congénita se distribuye según una distribución normal. Esta generación se educa en forma totalmente igualitaria. El resultado del proceso educativo debería ser una amplificación (o al menos no un decrecimiento) de las diferencias de inteligencia congénita. Es decir, los más inteligentes (en promedio, ya que hay varianza debido a suerte, u otras variables que afectan la relación entre inteligencia y nivel educacional) alcanzan mayores niveles educacionales si están sujetos a la misma calidad de la educación. Dado que la educación aumenta los ingresos, la generación 0 se distribuye de manera que los más inteligentes tienen, en promedio, mayores ingresos.

Otro elemento importante en el modelo es el “assortative mating”, es decir que las parejas tienden a tener niveles educacionales similares.3 Por lo tanto, los más ricos, educados e inteligentes se casan entre sí y esto se repite en otros grupos diferenciados por nivel de ingreso.

Y como la inteligencia es parcialmente hereditaria, sus hijos –generación 1– tendrán niveles de inteligencia correlacionados positivamente con los de los padres. Por lo tanto en los grupos de más altos ingresos habrá proporcionalmente más jóvenes de la generación 1 que son inteligentes que en los grupos de menores ingresos.

Recapitulando

Partimos con el caso extremo de individuos con los mismos ingresos pero distintos niveles de inteligencia. Les aplicamos la misma calidad de educación, y el resultado es una diferenciación de ingresos asociados a inteligencia. Dado que la generación 1 hereda la inteligencia de los padres, habrá una proporción mayor de jóvenes de la generación 1 inteligentes en los grupos de mayores ingresos. Solezzi se equivoca.

Esto no significa que no hayan muchísimos jóvenes inteligentes en los grupos de menores ingresos. El análisis es probabilístico y solo dice que si uno se restringe al 10% de mayores ingresos (por ejemplo), la distribución de inteligencia de ese grupo en la generación 1 estará desplazada a la derecha comparada con la misma generación en un grupo de menores ingresos. Pero puede haber mucho traslapo entre ambas distribuciones, y por lo tanto muchas personas brillantes en estos grupos. Uno de los principales desafíos de las políticas educacionales debería ser detectarlos y ayudarlos a aprovechar esos talentos.

Notas:

1. Ejemplos: M Trzaskowski1, J Yang, P M Visscher and R Plomin, Molecular Psychiatry 2014, Davies (y muchos otros) Molecular Psychiatry 2011, B. Devlin, Michael Daniels & Kathryn Roeder, Nature 1997, Deary (y muchos otros), Nature 2012, entre muchos. Ver también el artículo de Wikipedia sobre Heritability of IQ.

2. La evidencia en este tema es bastante más escasa pese a lo intuitivo de la idea. O. Ashenfelter y Rouse (NBER 1999) muestran que los efectos pasan a través de la educación, es decir que si se incluye el nivel educacional (que si impacta en ingreso), la inteligencia no tiene efecto adicional. Pero Watkins, Pu-Wai y Canivez (Intelligence 2007) muestran que la inteligencia impacta positivamente los resultados académicos, así que igual la inteligencia afecta los ingresos futuros. Judge, Hurst y Simon (2009, Journal of Applied Psychology) muestran que la inteleigencia está positivamente asociada al ingreso (y también a tener deudas). Zagorsky (Intelligence 2007) encuentra una relación directa entre inteligencia e ingreso, y también la posibilidad de tener problemas financieros.

3. Ver por ejemplo, Pencavel (1998, American Economic Review) o F. Torche (Demography 2010).

 

Sobre la posibilidad de elegir

R. Fischer

En mi último posteo escribí que, contra una opinión común, la ubicua obesidad en los niños de familias de ingresos bajos significa que estas familias tienen capacidad de elección escolar. Es decir, sus ingresos son suficientes para destinarlos a copagos para que sus niños vayan a colegios que perciben como mejores que los  municipales. Impedir esa elección, como quiere hacer este gobierno, es una forma de paternalismo burgués, que cree que las personas de menores ingresos no tienen o no deben tener capacidad para elegir.1

Varias personas han criticado mi inferencia al deducir que porque hay niños obesos, sus padres tienen la posibilidad de destinar recursos a educación. Mis críticos creen que la mayor tasa de obesidad en los estratos de menores ingresos es inevitable, consecuencia de la presión social para consumir y otros vicios de la sociedad capitalista moderna.

Estoy de acuerdo en que la sociedad capitalista moderna promueve hábitos que conducen a la obesidad.2 Pero esto ocurre solo si las familias son pasivas, y prefieren las soluciones fáciles a sacrificarse por sus hijos.

Si una familia tiene niños obesos, esto significa que existe la posibilidad de darles menos alimentos. Esto sería sano para ellos y ahorraría dinero para su educación. Por supuesto, actuar de esta forma es difícil, y muchos padres menos dedicados prefieren satisfacer las necesidades inmediatas de los niños, dándoles pan cuando lo piden, o comprándoles bebidas azucaradas. Otros padres, con el mismo ingreso, están dispuestos a soportar un mal rato con sus niños por el beneficio futuro de menor obesidad, y destinar los recursos a una mejor educación. Este sacrificio hay que valorarlo y premiarlo.

Manzana o hamburguesa
¿Cuántas manzanas se pueden comprar con una hamburguesa?

Y es eso lo que el gobierno quiere prohibir al eliminar el copago.

Notas

1. Además, como escribe Francisco Gallego en La Tercera, los padres que desean sacrificarse por sus hijos encontrarán otras formas de destinar recursos adicionales a su educación, si se prohibe el copago. Es lo que ocurre en Corea del Sur.

2  En realidad ni esto es tan cierto, porque conozco pocos shows de televisión en que se promueve la obesidad, y más bien las figuras ideales del espectáculo son delgadas,

 

Peña se equivoca

R. Fischer

“Cada vez que aumenta la libertad, disminuye la equidad,…”
(Helia Molina, Ministra de Salud)

 

Carlos Peña escribió una carta hoy en el Mercurio sobre la importancia de acabar con el copago. Según él, con eso se anula la diferencia de cuna. Creo que el rector de la UDP, con cuyos artículos normalmente estoy de acuerdo, yerra totalmente en su carta, así como en su columna del domingo pasado.1 La eliminación del copago aumentará la desigualdad de cuna. El motivo es simple, como lo señalé en un posteo reciente: los colegios con copago funcionan como un puente entre los colegios particulares pagados y los colegios gratuitos y al eliminarlos, las diferencias sociales aumentan.2

Carlos Peña
El rector Peña

En su carta, Carlos Peña señala que lo que desea evitar es que las diferencias en la renta familiar se reproduzcan en la escuela. Pero eso es un error  de escala: las diferencias sociales que importan no son aquellas entre niños que van a escuelas con copago y quienes van a colegios municipalizados, sino las diferencias entre niños que asisten a colegios que reciben subvención y los que asisten a colegios particulares pagados. Como no hay propuestas para eliminar estos últimos colegios, el efecto de eliminar el copago solo conduce a un aumento en la desigualdad de cuna relevante: la que hay entre quienes pueden pagar un colegio particular pagado y los demás.

 

 Preocupación de los padres y copago

La carta contiene otro error de análisis, que el rector Peña comparte con la Ministra de Salud citada en el epígrafe.3 Según la ministra, las personas de menores recursos no pueden elegir. Eso puede ser verdad en un país en que esas personas están cerca de morir de hambre, pero me parece menos válida en Chile, un país en que la obesidad infantil es un problema generalizado.

Obesidad1
Cuando hay recursos para McDonalds, hay recursos para un copago.

Aunque existen paquetes de pobreza extrema que efectivamente no tienen posibilidad de elección,  esos afectan solo a un 5% de la población y deben ser tratados con instrumentos especiales. La ubicuidad de la obesidad infantil implica que el resto de la población si tiene posibilidades de destinar recursos a la educación de sus hijos.  Los pocos casos que no pueden hacerlo no justifican introducir una medida que afecta al  85 – 90% de la población, quitándoles la posibilidad  de sacrificarse en favor de sus hijos.

Porque de eso se trata el copago: es un sacrificio voluntario de los padres en favor de sus hijos, reduciendo su ingreso de libre disponibilidad para destinarlo a mejorar la educación de éstos. Hay padres menos dedicados pueden gastar esos recursos de formas más gratificantes en el corto plazo, pero deberíamos aplaudir a quienes se esfuerzan por el bienestar de sus hijos y no eliminar la posibilidad de que lo hagan.

 

El copago ataca la desigualdad de cuna

Si realmente deseamos atacar la desigualdad heredada, algo con lo que concuerdo, lo que se requiere es aumentar los recursos público en educación, pero esto sin eliminar el copago. Se debe invertir en mejorar la calidad de los profesores (un problema enorme, pero que no podría cubrir en este artículo), y aumentar la subvención escolar, sin discriminar entre tipos de colegios. Estas medidas elevan el piso de la educación, reduciendo la desigualdad. También significaría crear una competencia real a la educación particular pagada, donde radica la diferencia de cuna que preocupa al rector Peña.

VarianzaConySinCopagocrop
¿Cuál esquema tiene más desigualdad: con o sin copago?

 

Para que este esquema funcione correctamente, debe existir un buen sistema de supervisión de la calidad, imparcial, y que asegure la confianza de los padres en un nivel de calidad mínima (mucho más alto que el actual) de los colegios, independientemente de su tipo.

 

 Conclusión

Ya tuvimos la experiencia de la PSU, que bajo el pretexto de ser un mecanismo para reducir las desigualdades, tuvo el efecto (totalmente predecible) contrario. Eliminar el copago está de moda en nuestra intelligentsia, pero es otro error que aumentará la desigualdad  en nuestra sociedad.4 Si se desea reducir la desigualdad de cuna, se debe mejorar la calidad de los profesores, aumentar los recursos destinados a subvenciones escolares, y preservar el copago.

 

 

Notas

1. En mi contabilidad personal de columnas de C. Peña, estimo que estoy en desacuerdo con un 20%, muy de acuerdo con un 30%,  hay un 20% que tiene ideas o argumentos notables y novedosos, y el resto responde a una comprensible falta de inspiración en alguien que debe idear un nuevo tema cada semana. Desde mi punto de vista, es el columnista más interesante de nuestra escena.

2. Se podría argumentar, como lo hizo mi coautor E. Engel, que se elimina el copago pero se elevan las subvenciones escolares y que eso reduciría las diferencias con el sistema particular pagado. Ese razonamiento olvida que las diferencias serían aún menores si se mantiene el copago al tiempo que se aumentan las subvenciones.

3. Otro punto raro de la carta de Carlos Peña es que escribe

“Hacer esfuerzos por transitar desde una sociedad contributiva (en la que uno recibe en educación, salud o pensiones tanto como aportó) a una sociedad en que algunos bienes básicos se independicen de esa contribución y dependan, en cambio, de la condición de miembro de la comunidad política, no es asegurar igualdad de resultados, sino evitar que la herencia se repita y la sombra de la cuna se extienda hacia toda la trayectoria vital de las personas.”

Pero esto, aunque suena bello,  es contradictorio. Si aseguramos exactamente lo mismo a todos en las dimensiones relevantes de la vida, estamos ante un caso de igualdad de resultados. Si, independientemente de nuestros esfuerzos, los resultados son los mismos en las dimensiones importantes de la vida (pensiones, salud, o educación), porque el gobierno se encarga de neutralizar todos las recompensas de los esfuerzos de las personas, que sentido tiene hacer sacrificios? En particular, si las personas reciben todas la misma pensión, independientemente de su contribución, estaríamos frente a un nuevo impuesto a las personas, y en tal caso, ¿porque no eliminamos las contribuciones y los reemplazamos por más impuestos?

Si, por el contrario, no se desea asegurar igualdad de resultados, sino de un piso mínimo que la sociedad asegura a sus miembros, la discusión es sobre cuál debería ser el nivel del piso mínimo. Pero esto no es lo que Peña escribe en su carta.

4. Es la misma intelligentsia  que envía a sus hijos a colegios particulares  o, queriendo ser más consistente, al Liceo Manuel de Salas, que  tiene un costo similar al de un colegio particular.

 

Educación y paternalismo

R. Fischer

NicolasEyzaguirre
El Ministro de Educación pensando por los padres

Hoy en El Mercurio, Carlos Peña mostró lo paternalista que es el Ministro de Educación con los padres que tienen hijos en colegios con financiamiento compartido (de copago en adelante). Este análisis defectuoso y simplista alimenta las propuestas del gobierno en materia educacional. Son argumentos que repiten los columnistas que apoyan al gobierno. Ayer en La Tercera se lee:1

“El rendimiento en las pruebas Simce no mejora con el nivel de copago (Anand, Mizala y Repetto, 2009), lo que buscan los padres mediante el financiamiento compartido es un mayor status (Raczynski, Salinas, Hernández y Latz, 2010). “

Para mostrar lo equivocado de esa frase,  el mismo trabajo de Raczynski et al  muestra que los padres tienen claro que es  un buen colegio:

“Por lo que me habían dicho no era un buen colegio, por la conducta de los niños, la disciplina. (…) La gente comentaba y uno igual veía en los niños la mala conducta””

“(Una mala escuela) es donde no hubiera control de los niños. Que no se preocuparan de sus entradas y salidas y comportamiento de los chicos, que no se reciba a cualquiera (…) los que andan haciendo maldades, que toman por los parques, con sus mochilas haciendo desorden, a gritos y después viene la patrulla a buscarlos y todos tomados, curados…Una escuela sin control” 

“(Una buena escuela) que se preocupa, y si no están, porque no llegaron, llaman a la casa para saber porque no están si es por enfermedad…esa preocupación”

“Para mí una buena escuela es que tienen que ser buenos profesores, que estén atentos a lo que necesitan y que le avisen a uno esas cosas. “Entonces, para mí un buen colegio es eso, que estén siempre en contacto con los papás” 

Una buena escuela es aquella donde yo veo que mi niña aprende, que es lo principal. Veo que mi niña está aprendiendo”

“Por ser si esta mal en un ramo, la alumna pueda ir a reforzamiento en la tarde, para que superen la nota, la suban más”

Si leemos la monografía de Raczynski  et al, se advierte que las razones para elegir un colegio de copago son perfectamente razonables: i) más disciplina, ii) valores, iii) preocupación del colegio por los padres, iv) mejor enseñanza, y otros motivos semejantes. No es, como comenta el Ministro, por el color de pelo.

Otro error es concluir que, porque los mejores resultados del SIMCE  de colegios con copago se pueden explicar por el status socioeconómico de los padres, no existirían más motivos que la segregación para poner a los hijos en colegios de copago. El SIMCE mide solo algunas variables que los padres consideran importantes en la educación de los hijos y que podrían explicar sus elecciones de colegio. El SIMCE no es la biblia de la calidad de la educación, porque omite la disciplina, el aprendizaje de hábitos de trabajo y estudio, los valores adquiridos en la escuela, acaso el inglés o las actividades extracurriculares.

El problema de la desigualdad de los recursos

Un segundo tema de la reforma es el de la desigualdad de los recursos educacionales. El gobierno pretende eliminar los colegios con copago porque ello aumentarían las diferencias entre los distintos estratos. Pero ese argumento omite a los colegios particulares pagados, que atienden a algo así como un 7% de la población. La pregunta es: ¿eliminar los colegios con copago (haciendo que todos los colegios que reciben subvenciones tengan los mismos recursos) reduce  o aumenta la desigualdad de recursos en los colegios? Un gráfico puede explica mejor el punto que deseo hacer:

VarianzaConySinCopagocrop
Las dos distribuciones de gasto educacional

 

La figura de la izquierda representa la situación actual y la derecha representa el caso en que ya no existen los colegios con copago. No es claro cual de los esquemas tiene mayor desigualdad. Si esta se mide por la varianza del gasto, la única simulación que ensayé –con datos muy simplificados — me dio mayor desigualdad bajo la propuesta del gobierno.2

Ahora bien, no he demostrado que siempre aumente la desigualdad del gasto con la propuesta del gobierno; solo mostré que esto puede ocurrir con valores razonables de los parámetros. No creo que sea un resultado válido en forma general. Para tener más certeza, habría que usar información que posee el ministerio de educación sobre la distribución de cobros de los colegios.

No es válido argumentar que la propuesta del gobierno aumentaría el gasto por estudiante, por lo que en la figura de la derecha es necesario elevar la curva horizontal, reduciendo así la desigualdad. Una alternativa es aumenta el gasto estatal por estudiante al tiempo que se permite el copago, con lo que se volverían a tener los dos casos que muestra la figura. No hay ninguna razón para no elevar el gasto de gobierno y permitir el copago, salvo la ideología, por lo que este argumento no es válido.

Conclusión

Personas inteligentes están convencidas que los padres y madres eligen colegios  por esnobismo, sin advertir que existen causas válidas que los motivan.  Tampoco es evidente que la desigualdad de recursos caiga al eliminar los colegios de copago. Esto muestra el extremo de ideologización en que hemos caído.

Nota

1. En ánimo de transparencia, Eduardo Engel es mi coautor y una persona a quién admiro. No es un especialista en educación, lo que podría explicar la frase citada.

2. Supuse que un 38% de los jóvenes iba a colegio municipal con un gasto por estudiante de $60.000/mes, un 55% iba a colegio municipalizado, con gasto por alumno uniforme entre $70.000 y $160.000/mes y que el 7% restante iba a colegios particulares pagados, con un gasto por alumno uniforme entre $200.000 y $500.000/mes. La alternativa es un gasto uniforme de $60.000/mes para todos, salvo los que asisten colegios particulares pagados. En este caso, la varianza aumentó al pasar del sistema actual al propuesto.

La ideología nos ciega

R. Fischer

Hoy tuve una experiencia sorprendente. Dialogaba con mis estudiantes (5 año de Ingeniería Civil Industrial, curso de Organización Industrial) sobre universidades privadas y el lucro. En algún momento de la discusión les comenté que, si bien no hay universidades destacadas con lucro, no todas las universidades son de excelencia. Que educar bien a un estudiante de inteligencia mediana para una vida profesional es algo valioso,pero que no estaba en el interés de universidades de excelencia –que se interesan por los mejores estudiantes–. Y en tal caso, podía ocurrir que una universidad con fines de lucro fuera tan buena o mejor en el ámbito de educar a estudiantes medianos o malos que una universidad sin fines de lucro. Solo se requería que hubieran estándares de calidad efectivos, para no engañar a los estudiantes.

EscuelaIngenieriaUCh2
Escuela de Ingenieria de la Universidad de Chile

Ante eso, una estudiante preguntó, algo escandalizada,  si eso no significaba que habrían profesionales de primera y de segunda. Respondí que si, pero que claramente un estudiante mediano no podría sobrevivir el primer año en nuestra Facultad, que recluta del 2-3% superior de la cohorte y les hace dura la vida. Probablemente, agregué, ustedes tendrán una educación más ambiciosa y una trayectoria profesional más interesante y mejor pagada.

 

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Rentabilidad de la carrera de Ingeniería Industrial, distintas universidades, 2012.

Varios estudiantes me miraron algo escandalizados, así que les pregunté si no creían que ellos eran más inteligentes –en el sentido de capacidad en ciencias y matemáticas– que los estudiantes de ingeniería de universidades que acogen a alumnos menos selectos.1 Mis estudiantes buscaron todo tipo de excusas para evadir una respuesta afirmativa. Que ellos eran más trabajadores, pero no necesariamente más inteligentes, que habían distintas formas de inteligencias, y otras formas de evadir responder a la pregunta.

Pregunté entonces si no creían que habían personas más inteligentes que otras en el área científica. Nuevas evasiones. ¿Creerían que hay diferencias en capacidad deportiva, por ejemplo, imposibles de superar con entrenamiento? Y si hay diferencias en capacidades física ¿por qué no habrán diferencias en habilidades mentales? Pese a estos argumentos, varios no quisieron admitir la posibilidad de diferencias en inteligencia natural.

Conclusión: la ideología ciega.

 

Postcript:

Tal vez no quedó claro a que ideología me refiero. Se trata de la ideología de la equidad llevada al extremo. Ésta se traduce, por ejemplo, en exigir que un liceo emblemático como el Instituto Nacional deje de seleccionar a sus estudiantes.

 

Nota

1. La PSU es tan mala como sistema de selección que los puntajes ya no tienen la clara relación con la inteligencia pura  (del tipo matemático-científico) que tenía en el pasado, al menos por sobre los 720 puntos. Pese a esto, cuesta creer que una universidad que admite estudiantes con un puntaje promedio de 650 puntos tenga estudiantes de una inteligencia equivalente los que obtienen de 750 promedio, como nuestra Facultad.

Una conversación con Ivar Ekeland y la propuesta de un nuevo estatuto para la Universidad

Ekeland
Ivar Ekeland

R. Fischer

Ivar Ekeland dio una charla sobre mercados financieros la semana pasada en nuestro departamento. La charla fue interesante, y luego Roberto Cominetti y yo salimos a cenar con Ekeland. Ekeland es un matemático (y economista matemático) destacado, teniendo un principio con su nombre: el Principio Variacional de Ekeland.

 

Ekeland me interesaba porque cuando aún no ingresaba al programa de doctorado –y casi no sabía de economía–, compré un libro suyo sobre economía matemática y que pude entender poco. Pero quedé intrigado con Ekeland desde entonces. Ekeland me contó luego que fue su primer libro.

En el restaurante, Roberto y Ekeland comenzaron conversando sobre problemas combinatoriales del tipo: “una conductor sin documentos tiene que ir desde un punto a otro, sabiendo que hay un policía en revisando documentos, y que hay varias rutas posibles, en una de las cuales está el policía. ¿Cuál es la estrategia óptima?” Supongo que es un tema de conversación entretenido en cenas de matemáticos. Interesante, pero no demasiado para un lego.

ParisDauphine
Nuevo campus de la Universidad de Paris-Dauphine

Luego conversamos sobre el gobierno universitario, tema sobre el que Ekeland es experto, haiendo sido Rector de Paris-Dauphine, una de las mejores universidades francesas (además, me parece a Ekeland le interesa y practica la política. Roberto ha sido Senador de la Universidad, así que también sabe del tema.

Debo mencionar aquí que Roberto y yo conducíamos así que no pudimos tomar m{as un vaso de vino al comienzo de la cena (esperando que luego de dos horas el nivel de alcohol hubiera bajado),  por lo que Ekelando tuvo que hacerse cargo del resto de la botella. Tal vez eso explique sus respuestas.

La pregunta era sobre el grado de democracia en las universidades. ¿Cómo deberían gobernarse las universidades? Yo proponía que las universidades eran meritocráticas, por lo que ni estudiantes ni administrativos deberían tener más que voz en el gobierno de la U. Que tampoco me gustaba el gobierno por los académicos, porque operan como un sindicato, y además se fosilizan. Y que por lo tanto, prefería un gobierno universitario del tipo norteamericano, con un predominio de los egresados de la universidad, y con un Consejo Directivo. Sin concordar totalmente, Roberto también se oponía al cogobierno en la universidad.

Para nuestra sorpresa, a Ekeland le gustaba el sistema de cogobierno universitario, como el de la propuesta de nuevo estatuto universitario. Primero, porque reduce el poder de los académicos, que de otra forma no se preocuparían de ofrecer buenas clases –los estudiantes los obligarían–. Pero le respondimos que eso no es necesario en un sistema universitario competitivo y en que los estudiantes pagan. No dar buenas clases significa perder estudiantes y eso es malo bajo un sistema competitivo de universidades. Recordé lo malo que habían sido muchos profesores cuando la universidad era casi gratuita, y lo poco que les interesaban los estudiantes.

Ekeland nos dio otro argumento. Según el, como Rector de una universidad casi no tenía poder. Pero como era elegido en parte por los estudiantes, tenía el apoyo de buena parte de ellos. Entonces cuando debía negociar aumentos de recursos para la universidad con el Ministro, podía amenazar con echar los estudiantes a la calle. Y eso es algo que temen los ministros en Francia.

StudentProtestFrance
Protesta estudiantil en Francia

Roberto y yo casi no podíamos creerlo: ¿ese era el sistema de asignación de recursos universitarios en Francia? ¿La amenaza de manifestaciones estudiantiles?

No quise recordarle a Ekeland que pese a su nivel cultural y científico, Francia no tiene universidades ubicadas entre las veinte mejores del mundo bajo ninguna clasificación conocida (aunque Paris-Dauphine está entre las 20 mejores, pero solo en matemáticas). Y las mejores instituciones francesas  son en general las Grandes Écoles,  que se rigen por estatutos distintos de los de las universidades. ¿Serán malos los resultados por el cogobierno? O lo serán por la existencia de las Grandes Écoles?

Una cena interesante.

Nota:

1. 1 No he podido averiguar si las Grandes Écoles  tienen cogobierno, pero incluso si lo tienen son tan selectivas (las más importantes toman solo un 1% de todos los estudiantes franceses), que la demagogia debería tener menos espacio.

Problemas de la educación coreana (y chilena)

R. Fischer

Aparentemente, el problema es que hay demasiada educación. Según el Financial Times, el exceso de capital humano está teniendo un  creciente costo económica. El caso es que 7 de cada diez coreanos que terminan la enseñanza media ingresan a la universidad. Esto genera un desequilibrio entre la cantidad de trabajo calificado y de trabajo no calificado. El gobierno estima que sobran 50.000 graduados universitarios todos los años, y que faltan 30.000 trabajadores sin calificación o técnicos por año. Es por ello que la diferencia entre el ingreso de un universitario y el de un graduado de enseñanza media es de solo 33%, lo que probablemente no compensa los años no trabajados y los costos de la educación universitaria.

El costo para la sociedad es elevado. Primero, el desequilibrio en la cantidad de profesionales y de técnicos y otros trabajadores. Segundo, el costo para la sociedad de mantener a tantos estudiantes que no trabajan. Tercero,  el costo para las familias ha reducido la fertilidad, que ahora es de solo 1.2 por mujer en edad fértil. Cuarto, el costo directo para las familias de pagar la educación. El costo promedio de la universidad es de más del 25% del salario anual promedio –y aparentemente sin becas ni préstamos subsidiados–.

Además, para prepararse para los exámenes, los estudiantes, incluso muy jóvenes– van a cursos vespertinos después del colegio. A diferencia del colegio, que es gratuito, estos cursos son pagados y caros, representando un costo total anual de 1.63% del PGB., lo que ha aumentado la deuda de los hogares.1 No olvidemos lo estresante de la educación coreana, con mucho bullying, estudiantes que tienen poco tiempo para si mismos pues estudian muchas horas. Por último, enfrentan un ambiente académico muy competitivo y presionado por los padres. Eso explica la alta tasa de suicidios en los jóvenes.

KoreaSChool2013
Actores del drama de TV coreana: School 2013.

Lecciones del caso coreano

Tal como en Chile, tener un título universitario es prestigioso, una de las razones que explican la aparente irracionalidad del comportamiento coreano. 2 También en Chile, el número de estudiantes universitarios representa una fracción mayoritaria de los estudiantes de la cohorte en edad de estudiar.  Esto ocurre cuando todavía tiene un costo estudiar en la universidad: ¿que pasará cuando se eliminen la señal económica que proporciona el costo de los estudios universitarios? Imagino que el costo para la sociedad será mayor que en Corea, que al menos enfrenta esos costos.

La gran confusión

Creo que el problema de la sobreeducación universitaria  tiene su origen en una confusión sobre lo que significa educarse. Se confunde la educación y la cultura como un bien en si mismo con la educación que tiene un objetivo económico: educación para el trabajo posterior.  Lo primero produce un valor en el sentido de permitir comprender el mundo, apreciar la belleza de una creación artística o entender un argumento filosófico. Es una educación que produce una vida más rica y completa.

El segundo tipo de educación tiene un objetivo más utilitario: se trata de educar para el mundo laboral, como lo es el título profesional. Es un objetivo positivo, pero completamente distinto del primero. El problema es que los argumentos en educación mezclan a menudo ambos tipos de educación, tal vez porque en los países anglosajones la educación en los colleges tiene un objetivo hacia liberal arts  en sus primeros dos años,

Como la educación profesional tiene beneficios casi puramente privados, es un ámbito en que se deberían dejar actuar las señales económicas, y evitar la educación gratuita (aunque es razonable disponer de créditos subsidiados para personas de menores ingresos, con el objetivo de igualar oportunidades). Debido a su carácter utilitario, una vez que haya una sobreoferta de profesionales, el sistema debería ajustarse, si es que los estudiantes perciben las señales económicas, y dejarían de demandar la universidad, prefiriendo algunos carreras de tipo técnico.

Al establecer la separación en estas dos categorías, estoy suponiendo que el primer tipo de educación crea externalidades positivas. Personas más cultas demandan y aprecian las arte,  el conocimiento científico y el pensamiento, valores que estimamos positivos en nuestra sociedad. Creo que eso justifica subsidiar programas de educación en artes liberales.

Lo interesante de este segundo tipo de educación es que como es valorada por si misma, no requiere que solo se entregue mediante estudios universitarios. Las municipalidades y otras instituciones pueden hacerlo (y lo hacen en pequeña escala) o tal vez incluso en talleres de escritura, o de arte. Bajo este criterio, deberían aumentar los subsidios a museos, galerías de arte, y los recursos destinados a bibliotecas y otras instituciones culturales. Además, personas que no han tenido estudios universitarios profesionales pueden tener acceso a estos programas, por lo que el hecho de no haber ido a la universidad no debería limitar el conocimiento en liberal arts. Creo que nuestra sociedad sería más rica en todos los sentidos si destináramos más recursos en esta dirección, subsidiando menos los estudios profesionales.

Notas:

1. Para tener una idea de la magnitud de ese gasto, en Chile correspondería a unos US$ 4 mil millones, y algo más de la mitad de lo gastado en educación primaria y secundaria.

2. Pese a esta similitud, la educación –independientemente de un título– es un valor más importante en la cultura coreana de lo que lo es en la nuestra.

El competitivo mundo de la investigación en economía

R. Fischer

Mi colega Benjamin Villena me envío la referencia a un artículo sobre como contratar académicos en economía. Una de las cosas que salta a la vista son las dificultades para publicar en economía y el bajo rendimiento de los académicos en investigación.

Por ejemplo, consideremos un departamento que tiene como estándar de tenure el haber publicado el equivalente a un (1!)  artículo en el  American Economic Review (AER) en seis años.1 Si el Departamento desea contratar a alguien que recibirá tenure (en valor esperado),  solo puede contratar entre los cinco mejores estudiantes de MIT (que tiene 25.5 alumnos/año),  entre los dos mejores de Berkeley, Yale o la U. de Pennsylvania, o al mejor candidato de Columbia o de UCLA.

Sumando las 30 mejores universidades en economía, solo unos 30-35 doctorados por año alcanzan la hazaña de publicar el equivalente a un artículo AER en seis años.

Si ser superestrella en investigación corresponde a publicar  2.5 artículos equivalentes a AER en 6 años, los potenciales candidatos son uno  o dos de Harvard o de MIT, el mejor de Stanford, Yale y Princeton, o una vez cada dos años al  mejor de Chicago, U. Penn o Minesotta.

Tal vez más deprimente es el hecho que el 80% de los doctorados de Chicago, U. Penn, Stanford, UC. Berkeley, Columbia, UCLA, NYU, Cornell, U. Wisonsin-Madison, Minesotta, etc, no alcanzan a publicar 0.6 AER equivalentes en sus primeros seis años. En los diez mejores departamentos, el 60% de los graduados no alcanza a publicar 0.1 AER equivalente en los seis años.

El artículo también muestra que algunas universidades que no están bien ranqueadas, como U. Rochester (B. Villena estudió allí), obtienen  un mejor rendimiento de sus graduados máss abajo en la escala que departamentos más reputados.

Nota:

1. Según los autores, un AER equivalente es un econométrica, dos Journal of Econometrics, un JET, un Econometric Theory. O trs J. Monetary Economicvs, o Cames and Economic Behavior, o 4 EER, Restat, IER o ET, etc.