Variacioncompensada's Blog

El problema de los expertos

septiembre 28, 2012
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R. Fischer

Uno de los problemas de las sociedades modernas es que son complejas, por lo que muchos de sus problemas, por ejemplo en políticas públicas, requieren conocimientos especializados. Aunque se pueden diseñar políticas públicas generales para un sector, como el de la construcción, por ejemplo, sin tener demasiada  experiencia en él, es otra cosa cuando se ingresa al área chica, como los estándares de  construcción. En esa situación, los únicos que pueden tener un rol útil en el diseño de los estándares son quénes trabajan en el sector.

El problema entonces es que las personas pueden ser acusadas de servir intereses privados. Pienso, por ejemplo, en lo que ocurre en muchos nombramientos de personeros de nivel medio durante este y otros gobiernos recientes. El subsecretario de telecomunicaciones, los superintendentes, etc. normalmente es una persona perteneciente al sector, y por lo tanto puede ser acusado de tener conflictos de intereses. Puede ser un consultor, y en tal caso ha trabajado para las empresas o para el regulador. Puede ser  ejecutivo en una empresa del sector, o acaso ha sido empleado de la Superintendencia o la subsecretaría.

En los pocos caso en que se incorporan en estos cargos sectoriales a políticos sin conocimiento del tema –y por lo tanto sin conflicto de intereses, el sector normalmente queda paralizado, pues el personero no es capaz de comprender el sector y de diseñar reformas apropiadas y consistentes.

En algunos casos se puede recurrir a académicos. El problema es que si conocen el sector a fondo, es porque han hecho consultorías para alguna de las partes, y por lo tanto se aplican las mismas reservas a que a personas que son miembros permanentes del sector.

No me parece que se pueda prescindir de los expertos sectoriales en esos cargos técnicos, pese a  que casi siempre van a enfrentar conflictos de interés en las relaciones con sus antiguos empleadores o contratantes. Tal vez la única solución es la que se usa actualmente: el personero debe anunciar sus conflictos de interés, y en los casos en que el conflicto sea importante, debería abstenerse, siendo subrogado en la materia por otra persona.

Aclaración: He estado en esa situación, tanto como miembro del Panel de Expertos, como ahora que soy miembro del Panel Técnico, o en diversas Comisiones Presidenciales en el pasado. Creo que pueden ser útiles las Comisiones de Ciudadanos que se usan en algunos países europeos para evaluar políticas públicas, pero no en su diseño de políticas (que deberían ser hechas por expertos). En general estas Comisiones de Ciudadanos deberían analizar políticas generales y no específicas. Por ejemplo, no usaría un Panel ciudadano para definir un estándar técnico, pero si para evaluar una propuesta de política ambiental.


Un problema de los experimentos económicos

septiembre 28, 2012
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R. Fischer

La idea de experimentos ecónomicos es atractiva. En vez de realizar inferencias usando datos estadísticos provenientes del mundo real, con todas sus complicaciones y variables no observadas, usemos un laboratorio en el que se pueden aislar las variables que nos interesan para  entender mejor el comportamiento de los agentes económicos.

Los experimentos de este tipo han sido valiosos y han dado muchas pistas sobre el comportamiento individual en temas de interés para los economistas. Estos experimentos, justamente por ser de laboratorio, tienen un campo limitado a lo que se puede estudiar en ellos. Algunos investigadores han extendido estas metodologías al ámbito de políticas públicas, algo más difícil –o menos creíble– de reproducir en un laboatorio.

Para ello se utilizan dos técnica. La primera, y muy exitosa,  es la de los experimentos naturales, en que el investigador dscubre una variable, independiente de las variables cuyos resultados interesa determinar, que permite determinar si una cierta política es efectiva o no. Por ejemplo, supongamos que por un error computacional, las personas cuyo RUT termina en un número impar reciben una devlución de impuestos que es el doble del que reciben las demas personas.  Si pudieramos examinar el comportamiento de cnnsumo de una muestra estadísticamente significativa de ambos grupos, podríamos tener una buena idea sobre como se gasta o usa ese ingreso adicional y podríamos pensar en políticas públicas conociendo ese comportamiento en una forma pura, sin contaminación con otras variables.

Otro tipo de experimentos se han hecho populares m’;as recientemente. Se trata de aplicar los métodos experimentales clásicos a la economía, especialmente en temas de desarrollo. Por ejemplo, si se quiere estudiar el efecto de una política de estímulo preescolar en niños del mundo rural, se toman dos grupos de villorrios, elegidas al azar, para que sean homogéneas. En cada pueblito se eligen niños al azar en  ellas se les da un “tratamiento”, por ejemplo, se les dan estímulos cognitivos. A otro grupo similar no se les dan estímulos y luego se comparan su rendimientos cognitivos. Así se podría estudiar el costo (a través del costo del experimento) y la efectividad de una política específica de estímulo preescolar. El objetivo es no hacer políticas públicas  a tontas y a locas, por intuición, sino hacerlo de una forma científica, conociendo la efectividad y sus costos reales en el campo, y no en el laboratorio.

En una Growth Week del International Growth Centre del LSE,  que se dedica a temas de desarrollo de países muy pobres, asistí la semana pasada a una presentación que muestra que pese a todos estos cuidados, los resultados igual pueden conducir a conclusiones erróneas. Para dar el contexto, hace dos años fui a una presentación en el mismo evento que mostraba como cambiaban los resultados de los estudiantes en colegios primarios en Kenia dependiento de los contratos de trabajo de los profesores. En Kenia los profesores tienen un sindicato poderoso y son inamovibles. Por lo tanto hacen mínimos esfuerzos. tienen una pésima asistencia y la educación de los niños sufre.

Los investigadores observaron que en algunas villas rurales, los padres se unían para contratar un profesor adicional, pagándoles mucho menos que a los profesores estatales (un 25% de lo que se paga a los profesores enviado por el Ministerio de Educación), y obtenían resultados de aprendizaje mucho mejores, pese a lo mal pagados. Los investigadores atribuían los buenos resultados a que estos profesores adicionales estaban incentivados porque, a diferencia de los profesores enviados por el Ministerio, podían no ser recontratados si sus resultados eran malos.  Las escuelas de pedagogía de Kenia producen más profesores de los que puede emplear el Ministerio de Educación (especialmente considerando sus salarios), por lo que hay profesores graduados esperando conseguir un puesto en el sistema estatal, y que están disponibles para el experimento.

Los investigadores hicieron un experimento para verificar la hipótesis de que era el tipo de contrato el que daba los buenos incentivos y quedaron muy contentos con los resultados. A muy bajo costo podían mejorar el rendimiento de los niños, usando contratos en el que los profesores podían ser despedidos. Así, hace dos años recomendaron la adopción general de este tipo de contratos.

El gobierno keniano los escuchó y decidió hacer  un nuevo experimento en colaboración con los investigadores. En el nuevo experimento, el Ministerio contrataría algunos profesores bajo el esquema de contratos renovables y se contrastaría su rendimiento con los que obtenían otros profesores contratados por los colegios manejados por ONGs en los que se había hecho el experimento anterior. A diferencia del caso anterior, los resultados fueron desastrosos: los profesores contratados por el Estado bajo la modalidad renovable hicieron una huelga y consiguieron que el Estado prometiera que los contrataría en forma normal al cabo de dos años.

El rendimiento de los alumnos en los colegios estatales, pese  los contratos, fue tan malo con los profesores bajo el contrato estatal tradicional. En la muestra de colegios de control, manejados por las ONG, nuevamente se observó un dramático aumento en el rendimiento con la contratación de profesores adicionales. La conclusión: no es el tipo de contrato, sino que sea una NGO la que maneja el programa lo que hace la diferencia, Esto significa que por interesantes que sean los resultados, la experiencia del experimento no se pueden escalar a nivel nacional. En este caso, el experimento recomendó una política que no podía aplicarse. Este es un riesgo de los experimentos de campo, como se los llama: su realismo puede no ser tal.