Teoría del Valor en Smith

R, Fischer

Valor en uso y valor de intercambio

Smith tuvo distintas visiones sobre el concepto de valor en distintas partes de su libro, La Riqueza de las Naciones (LRN, usamos la edición de  E Cannan). En una parte (Capítulo IV, p53) considera el valor en uso y el valor de escasez: el agua y el aire son más útiles que el oro y los diamantes, pero debido a su abundancia, y a que no son apropiables, su valor es cero (salvo donde el agua es escasa, como en un desierto). En cambio las personas están dispuestas a intercambiar muchos bienes por diamantes u oro, es decir, son bienes que tienen mucho valor de intercambio –no de uso–.

El trabajo es la fuente original del valor

Según Smith (Capítulo V, primer párrafo, LRN), las personas son ricas o pobres de acuerdo al grado en que pueden gozar de las necesidades, lujos  y placeres de la vida humana. Pero en un mundo en que la división del trabajo existe, casi todas esas necesidades, lujos y placeres debe obtenerlos del trabajo de los demás, porque su propio trabajo no es capaz de producir esa variedad de bienes y servicios.  Una persona es rica o pobre, por lo tanto, según la cantidad de trabajo que puede comprar. El valor de cualquier bien para la persona que lo posee, es igual a la cantidad de trabajo que le permite comprar. el trabajo, sugiere aquí, es la medida real del valor de intercambio de los bienes.La riqueza por lo tanto, es el poder de comprar trabajo.  Cuando compramos un bien usando dinero o bienes, en realidad estamos comprando con el trabajo que costó conseguir ese dinero. En particular, el dinero contiene una cierta cantidad de trabajo, el que corresponde al trabajo que fue necesario usar para conseguir ese dinero:

“Labour was the first price, the original purchase-money that was paid for all things. It was not by gold or by silver, but by labour, that all the wealth of the world was originally purchased; and its value, to those who possess it, and who want to exchange it for some new productions, is precisely equal to the quantity of labour which it can enable them to purchase or command.”

Pero Smith admite complicaciones de esta medida, porque no todos los trabajos son iguales. Se debe considerar el riesgo o la molestia de un trabajo particular, o el esfuerzo que hace la persona en su trabajo, o la inversión en el capital humano en una industria particular. Por lo tanto, de acuerdo a Smith, al intercambiar diferentes cantidades de trabajo la medida del trabajo debe ser ajustada, con el “regateo del mercado”. En realidad, Smith aquí es más inconsistente que Cantillon por ejemplo, que consideró el costo de la inversión en capital humano de un artesano en forma explícita.

Smith admite que los valores de intercambio pueden variar, en términos de dinero, por ejemplo. Esto significa que el trabajo tiene un valor real y uno nominal. Su valor nominal es la cantidad de dinero necesaria para adquirirlo, su valor real es la cantidad de necesidades y  lujo que puede comprar. El trabajador es rico o pobre de acuerdo al valor real de su trabajo.

Las componentes del valor: salario, renta de la tierra y utilidad sobre el capital

En el capítulo VI de LRN  Smith considera el valor de un bien a partir de sus componentes. Comienza señalando que en una etapa primitiva, la única medida con la que se podían intercambiar dos bienes es la cantidad de trabajo que requerían. Si en un pueblo cazador, tarda dos horas cazar un ciervo y una hora cazar un castor, es natural intercambiar un ciervo por dos castores, es decir, de acuerdo a las horas de trabajo que requiere “producir” cada uno. En ese estado de la naturaleza, todo el producto del trabajo pertenece al trabajador-cazador, por lo que la cantidad de trabajo usualmente requerida para producir un bien es la medida de su valor de intercambio.

A medida que algunas personas acumulan capital, lo usarán para contratar trabajadores (pagar sus alimentos y herramientas), recibiendo a cambio una utilidad al producirse la venta de la producción. En este caso, el valor que el trabajador integra al producto debe ser dividido en dos partes, una que va al trabajador y otra que va al capitalista. Esa utilidad debe existir, porque el empresario no desea simplemente recuperar lo que prestó (en tal caso, ¿para qué arriesgarlo en el negocio?). Esta utilidad debe ser creciente en el capital invertido o si no, ¿porqué invertir más que menos?

Smith dstingue la rentabilidad del capital del pago por los servicios de supervisión y dirección en una empresa. Las labores de supervisión pueden ser delegadas a un gerente bien pagado, pero el capitalista que se queda descansando todavía espera un rentabilidad de su capital pese a que no trabaja.

Smith considera luego un mundo en que las tierras agrícolas son propiedad privada y que los terratenientes, como todas las personas, aman cosechar donde no han sembrado. Por ello, exigen una renta incluso por el producto natural de la tierra (lo que crece en forma natural, como la leña de los bosques, el pasto del campo) que solo requiere el esfuerzo de recogerlos. El precio que cobra el terrateniente por los servicios de la tierra es la renta de la tierra y es el tercer componente del valor de la mayor parte de los bienes.

El interés, según este análisis, es la remuneración que recibe el que presta una suma por el costo de oportunidad de no utilizar esos recursos  en otros negocios rentables (LRN, Cap V, p71).

El precio del trigo se puede dividir en aquella parte  que paga la renta de la tierra, la que paga la utilidad del capital y la que paga el salario o el sustento de los trabajadores. Asimismo, todos los bienes se pueden considerar como divisibles en estas componentes.

Precio natural y precio de mercado

Según Smith, en cada sociedad hay una tasa natural (o promedio) de salarios, utilidad del capital y de las rentas sobre la tierra, y cuando el precio de un bien es suficiente para remunerar cada uno de estas tasas naturales, estamos en lo que Smith denomina el precio natural, en que cada bien se vende por lo que efectivamente cuesta. Este no es el precio de mercado, que puede desviarse mucho del precio natural. Estas variaciones pueden deberse a fluctuaciones en la demanda y la oferta y al estado global de la economía.

Comentarios

La mayor dificultad que enfrenta Smith en su definición de precios y valores es explicar las causas que determina la tasa natural de salarios, rentas de la tierra y utilidad del capital. No hay nada en su esquema que determine de dónde salen estas tasas naturales (aunque dedica los capítulos VIII-X a analizar los factores que influyen sobre estas tasas naturales). Pero si no se sabe que fija esas tasas, no hay posibilidad de determinarlos precios naturales.

Además, no queda claro la conexión entre e valor-trabajo y el valor en base a la descomposición en sus componentes. Esto debe esperar a Ricardo, que resuelve el problema en un modelo simple.

Cantillon 3: Ideas económicas adicionales de Cantillon

R. Fischer

Cantillon fue un precursor en muchas otras áreas, con un análisis sofisticado de la banca y las finanzas, que no incluiré por ahora. Si lo haré con las ideas siguientes:

Caeteris paribus

Cantillon fue uno de los primeros, si no el primero, en usar la típica idea de caeteris paribus tan querida por los economistas y que el escribía como “de manera de no complicar nuestro tema”:

“In order to not complicate my subject, I am considering only a state in its natural and uniform condition.”(Cap 14, “The  Desires, Fashions, and Ways of Life of the Prince, and …”, al final)

Costos de transporte

Además, Cantillon le da mucha importancia a los costos de transporte y los usa para explicar muchosaspectos de la economía.  Por ejemplo, cuando habla de la formación de los villorios escribe:

“Otherwise the time spent going to their fields and returning to their houses would consume too much of the day. Hence the necessity for villages widespread in all the countryside and cultivated lands, where there also must be enough blacksmiths and wagon makers for the tools, ploughs, and carts that are needed, especially when the village is far from the towns.”

En el caso de las ciudades:

“In this case, the size of a city is naturally proportioned to the number of property owners living there, or rather to the production of the land which belongs to them, minus the cost of transportation to those whose lands are the furthest away, and the part that they are obliged to give to the king or the government, which is usually consumed in the capital.”

El costo del transporte lo mide en términos de la cantidad de tierra que debe destinarse a alimentar a los animales de tiro usados en el transporte de los productos en cuestión:

“The transport of wine from Burgundy to Paris often costs more than the wine itself costs in Burgundy. Consequently, the land employed for the upkeep of wagon horses, and those who look after them, is more considerable than the land that produces the wine and supports those who have taken part in its production.”

Como hay más demanda en las ciudades capitales los precios de alimentos producidos en tierras vecinas serán más altos que aquellos que provienen de regiones más alejadas, porque los costos de transporte son menores.

“As a result, the price of farm products of equal quality will always be higher in areas that are closer to the capital than in those more distant in proportion to the costs and risks of transport. In addition, areas that are adjacent to seas and rivers flowing into the capital will get a better price for their products relative to those which are distant (other things being equal), because water transport is considerably less expensive than land transport. O n the other hand, there are certain foods and goods that cannot be consumed in the capital because they are not suitable or cannot be sent there on account of their bulk, or because they would be spoiled on the way. These will be infinitely cheaper in the country and distant provinces  than in the capital, because of the much smaller  amount of money in circulation in the distant provinces.” (Cap 5.  On the Inequality of the Circulation of Money in a State)

Deduce de ahí que las tierras cercanas a la capital se usarán para productos perecibles, como hortalizas y frutas, y los más lejanos se usarán para productos no perecibles, como cereales. Implicitamente, esto significa que la tierra es más cara cerca de la ciudad y eso da un argumento alternativo al de fertilidad de la tierra (de Ricardo) para explicar la renta diferencial de las propiedades.

Errores de Cantillon; comercio internacional

Pese a sus virtudes, en ocasiones Cantillon se equivoca. Discutiendo sobre el comercio internacional, considera que un país se beneficia si exporta bienes producidos con trabajo contra bienes agrícolas. La ventaja, según Cantillon, es que alimenta a sus habitantes al costo de los extranjeros.

Considera el ejemplo del intercambio de encajes provenientes de Bruselas por vino de Champaña. Según Cantillon, si las damas de París consumen 100.000 onzas de plata en encajes , Brabante requeriría un cuarto de acre para producir las 150 libras de lino necesarias para producir esa cantidad de encaje, más 2.000 trabajadores laborando durante un año.  Supone que esa cantidad de trabajadores requiere que Brabante dedique 3×2.000=6000 acres al sustento de esos trabajadores.

Supone luego que los habitantes de Brabante consumen 100.000 onzas de plata en vino de Champaña así que la balanza comercial está equilibrada. Si el valor del barril de vino es  de 60 onzas de plata, y cada acre produce cuatro barriles de vino, se requieren 4.166,5 acres para producir el vino, más unos 2000 acres de pastizales para producir el alimento de los caballos que transportan el vino (el costo de transportar el encaje es minúsculo) . A primera vista esto parecería indicar que se intercambian iguales cantidades de tierra (el sustento de 2000 trabajadores a 3 acres por trabajador en intercambio por los 6.000 acres necesarios para producir vino y alimento de caballos, aunque este cálculo omite el sustento de los campesinos del vino franceses. En todo caso, infiere que Brabante intercambia 16.000 acres franceses por uno propio.

Hay una serie de errores conceptuales en el análisis: por ejemplo, no considera que los trabajadores en encaje están especializados, a diferencia de los campesinos franceses, por lo que el trabajo de los primeros es más valioso. Hay más capital invertido en ellos, algo que menciona en otra parte del Ensayo pero que aquí olvida. Segundo, el objetivo del comercio no es obtener una ventaja en términos de los servicios de la tierra que se importa. Smith y luego Ricardo fueron bastante más claros en esto.

Crecimiento demográfico

Por último, una cita que muestra que Cantillon pensaba como Malthus y que predijo lo que pasaría en América del Norte:

“Men multiply like mice in a barn if they have unlimited means of subsistence. The English in the colonies will become more numerous, in proportion, in three generations than they would in 30 in England, because in the colonies, they cultivate new tracts of land from which they expel the savages.”

Aranceles al maíz

R. Fischer

Debido a la presión del trabajo a comienzos de año, no he sido suficientemente activo en el blog, pero la noticia de que los productores solicitarán un alza en los aranceles del maíz y del pollo me han despertado.

Hoy en el Mercurio (“SNA pedirá subir el arancel al maíz y pollo que provienen de Argentina”)  aparece la noticia de que la SNA (recordemos que su antiguo presidente es el actual Ministro de Agricultura) solicitará un arancel a las importaciones de maíz y pollos importados desde Argentina. Según la SNA, las crecientes importaciones de maíz y derivados han puesto en peligro a agricultores y a la cadena productiva que sustentan.

De acuerdo al actual Presidente de la SNA, Patricio Crespo, si no  se hace nada, hay un riesgo de que los maiceros se cambien de cultivo, lo que implicaría que los productores de cebollas, zapallos, sandías, y melones enfrenten menores precios de venta. Por lo tanto, la mayor competencia les generaría perjuicios a estos productores.

En el razonamiento del Sr. Crespo, parecería que cada agricultor se debería dedicar a un cultivo, sin poder cambiarse, y el Estado debería garantizarles su rentabilidad. Me recuerda a los argumentos de los gremios de la Edad Media. Pero el objetivo del Sr. Crespo es otro. Se trata de agregar a otros grupos  de interés a su propuesta de defender el maíz, para tener un impacto político más importante, tal como Iansa acostumbraba hacer con los pequeños productores de remolacha.

Ahora bien, en condiciones normales, Chile no puede competir en la producción de maiz con Argentina, y normalmente deberíamos importar gran parte de nuestro consumo desde ese país, uno de los productores con menores costos del mundo (la super “eficiencia” de los productores nacionales que menciona la gerente de estudios de la SNA en el artículo no es lo que se denomina “eficiencia” en economía, sino que corresponde a la productividad por unidad de terreno).

Pero si se miran las cifras, el maiz doméstico pasó de tener una participación de un 40-48% en el mercado nacional del maíz entre 2006 y 2008, a un 65-70% en el período 2010-2012 (ver el gráfico más abajo, proveniente de ODEPA). El motivo fue la introducción en Argentina de impuestos a las exportaciones de maiz en grano que hicieron muy atractivo el rubro para los agricultores nacionales.

El gobierno argentino impuso esta restricción para reducir el precio interno del maiz cuando el precio externo era elevado lo que se traducía en altos precios internos. Al caer el precio del maíz, cayó el costo de producción de pollos y otras carnes que ahora podían reducir precios en los mercados domésticos y  competir mejor en los mercados externos (ésta fue la causa de las presentaciones que hizo la tristemente famosa Agrupación de Productores de Pollos en favor de restricciones a las importaciones de pollos desde Argentina).

Pero los productores argentinos han aprendido a esquivar el impuesto a las exportaciones  exportando maiz partido, es decir que ha tenido una pasada por la chancadora,  y que es considerado un producto procesado. Por supuesto, entre el momento en que se impusieron las reglas argentinas (sus exportaciones cayeron en forma inmediata)  y ahora, las importaciones de Argentina han crecido mucho, pero aún no son importantes.

Ladinamnete, la SNA habla de un aumento de un 639% en las importaciones desde Argentina, pero omite mencionar que esa cifra considera el punto más bajo de las importaciones luego de la imposición de los impuestos. La figura muestra que las importaciones están muy por debajo del nivel tradicional de importaciones de maíz, antes de las brillantes políticas argentinas..

La figura muestra que ni siquiera desde un punto de vista político-económico tiene sentido restringir las importaciones de maiz, porque las importaciones no han crecido ni crecerán sutancialmente este año.  Desde un punto de vista puramente económico tiene menos sentido aún, como lo sabría cualquiera que conozca la teoría y la empírica del comercio internacional.

El único motivo para restringir las importaciones de maiz es mantener elevados los precios del maíz –y como la SNA no quiere dejar en desventaja a los productores de pollos– también el de los pollos. De accederse a las reclamaciones de la SNA,  estaríamos reproduciendo, al revés, las erróneas políticas del gobierno argentino. Los consumidores, que sufren los altos precios de los alimentos debido a la sequía, se verían aún más perjudicados por una política errada que favorece a un grupo de presión pequeño pero bien organizado.