Feriados irrenunciables

Los feriados irrenunciables, como los prenatales obligatorios, la semana de 44 horas, las limitaciones a las horas extraordinarias y otras restricciones que impone el Estado a ciudadanos libres, representan un serio conflicto de derechos. Por un lado está la autonomía de los individuos para decidir por si mismos lo que mejor les conviene o lo que desean hacer. Por el otro está el Estado, que decide que estas decisiones autónomas a menudo son incorrectas, y que cree saber mejor que los individuos que es lo que deben hacer. La actitud paternal del Estado tiene al menos cuatro justificaciones:

  1. En algunos caso, los individuos toman decisiones que son buena para ellos pero malas para la sociedad. Por ejemplo, el Estado obliga los individuos a realizar cotizaciones previsionales, entre otras cosas, porque sabe que cuando esas personas lleguen a la edad de jubilar y no hayan pagado cotizaciones, el Estado tendrá que hacerse cargo de ellas. Esto sería injusto para los demás ciudadanos que han pagado cotizaciones e impuestos. Por supuesto esto ya ocurre con los trabajadores independientes, pero más por problemas de índole práctica relacionados con la dificultad de obligarlos a cotizar).
  2. En otros casos, los agentes actúan en forma irracional (lo que ha sido demostrado por muchos investigadores desde Kanehmann y Tversky hasta Dan Ariely), y lo que puede hacer el gobierno es sugerirles que elecciones tomar, con los denominados nudges o empujoncitos.
  3. El Estado estima que las relaciones entre las partes son tan desbalanceadas que la elección libre de los individus sería una farsa. Por ejemplo, el Estado puede estimar que si no se obliga a un prenatal, el empleador podría negociar en una posición de fuerza con una empleada, obligándola a seguir trabajando cuando ella requiere descanso.
  4. La última razón, menos aceptable que las anteriores, es que es más fácil para el Estado verificar el cumplimiento de una regla cuando ésta no admite excepciones.

Los dos primeros puntos parecen otorgar buenas razones al Estado para intervenir en las decisiones autónomas de los individuos. incluso en este caso, la intervención debería ser moderada, restringida almínimo necesario: a un nudge o a una contribución a las AFP o para la Salud que tiene un tope.

Los otros dos puntos son mucho más discutibles. El caso de los feriados obligatorios es particularmente irritante, pues no solo castiga al individuo que podría querer trabajar en un fin de semana (posiblemente a cambio de un mayor salario), sino porque tiene efectos sobre el resto de la sociedad, que posiblemente querría hacer sus compras o pasear por un Mall en el fin de semana.

En una ciudad grande, donde existen muchos empleadores alternativos, no es razonable creer que los individuos no disponen de alternativas frente a un empleador explotador (incluso en otros lugares más aislados, como aquellos donde se desarrolla la Gran Minería, el poder de los empleadores es relativamente limitado frente al de los trabajadores sindicalizados). Es solo enel campo, o en pequeñas ciudades y pueblos en que esto puede ser un hecho relevante. Pero ¿porqué castigar a los individuos en las grandes ciudades por posibles problemas en sectores rurales? Habría que diseñar políticas para ellos, y no cerrar malles, que por definición se instalan en grandes centros urbanos.

Respecto a la última razón, ella es una muestra de la incapacidad del Estado. Los argumentos per se, como éste, son útiles solo en condiciones acotadas, en que el daño del no cumplimiento es obvio y no admite explicaciones.

Por ejemplo, supongamos una futura madre que consigue que su empleador transforme el prenatal en un mayor salario, o en un postnatal más largo. Eso no está permitido actualmente, pese a que beneficiaría a ambas partes. La regla debería ser que se considera que hay una explotación de la relación laboral si el derecho no se trueca por algún otro beneficio conmensurable para el empleado.

Se debe definir lo que significa conmensurable, pero la experiencia y algunos casos llevados a la justicia laboral (eso si, una justicia laboral justa para ambas partes) deberían dejar claro su significado en distintas situaciones.

Huelga de controladores aéreos

El Financial Times trae algunos antecedentes sonbre la huelga de los controladores aéreos en España y las razones para el poco apoyo que tienen en el público. El público está molesto por que en un período difícil para España estos trabajadores no aceptan que se les impongan condiciones más duras. Por supuesto a los trabajadores nunca les gusta que les reduzcan las remuneraciones o que les aumenten la carga de trabajo. Pero este es un escándalo de magnitudes griegas.

Los trabajadores están molestos porque el gobierno quiere obligarlos a trabajar más de las 1.200 horas al año que consideran (ellos) el límite para dar seguridad. Considerando dos meses de vacaciones, y 22 días de trabajo al mes, esto representa menos de 5.5 horas de trabajo al día. Su salario base por esas horas es de 140.000 euros, un salario altísimo, pero con sobretiempo pueden exceder esa suma por mucho. El sobretiempo es común, dado lo corto de la jornada laboral. Aparentemente hay un controlador que percibió más de 900.000 euros en un año, al incluir el sobretiempo. Se comprende que el público apoye al gobierno en el conflicto con los controladores.

Los sindicatos en sectores estatales monopólicos son siempre un problema. Como se ha mencionado antes, la única manera de controlarlos es cuando la opinión pública se da cuenta que está siendo expoliada.

Update: El New York Times tiene más detalles de los salarios de los controladores aéreos y los cambios que se les quieren hacer. Se espera que trabajen 1.670 horas al año, lo que es equivalente a una jornada laboral de ocho horas durante diez meses al año. Se pretende reducir sus salarios desde el promedio actual de 350.000 euros a 200.000 euros en promedio. Para comparar, en Alemania ganan 150.000 euros y en el Reino Unido ganan 120.000 euros.

Zapatero, el Reagan europeo

Uno de los momentos definitorios del gobierno de Reagan fue su respuesta al paro de los controladores aéreos. Reagan puso a los controladores de la fuerza aérea en su lugar, y los echó a todos. Los controladores aéreos habían chantajeado a la persona equivocada. Desde ese momento, los sindicatos fueron más cuidadosos. Los ex-controladores trataron de volver al trabajo pero no se los recontrató: los controladores de las fuerzas armadas permanecieron hasta que se entrenaron nuevs controladores civiles.

Zapatero aparece como un pésimo émulo de Reagan. Un primer ministro sin ideas interesantes (al menos este blog no conoce ninguna), más bien blandengue y con buenas intenciones, habría sido un gobernante aceptable en un período tranquilo. En este sentido su perfil es similar al de Bachelet, cuyo gobierno tampoco tuvo muchos avances, salvo en aumentos de gasto. Afortunadamente para Bachelet, esos gastos pudieron ser financiados por el buen precio del cobre y un manejo macroeconómico que resistió las presiones para aumentar el gasto . Pero Zapatero tuvo peor suerte y la situación económica de España significa que debe tomar medidas que evidentemente no le gustan.

La huelga de los controladores aéreos en España supuestamente no es organizada por el sindicato. Los trabajadores avisan que están enfermos y no van al trabajo. La respuesta del gobierno ha seguido los pasos de Reagan: los controladores fueron reemplazados por controladores de la fuerza aérea y el gobierno amenaza a los controladores con declarar un estado de emergencia y enviarlos a la justicia.

La huelga se debe a que el gobierno planea aumentar sus horas de trabajo, que son tan pocas que han creado escándalo en el público, especialmente en un momento de en que gran arte de la población vive problemas económicos. Si Zapatero tuviera coraje, seguiría el patrón de Reagan: les daría una advertencia y luego echaría a los que no dejan la huelga.

El punto no es que los sindicatos sean malos, pero es inaceptable que un grupo pretenda chantajear al resto de la sociedad. Lo mismo se aplica para huelgas en otros servicios esenciales. La ciudadanía debe ser más activa en rechazar las acciones de estos grupos organizados, especialmente en el caso de servicos irremplazables del gobierno.

Update: Zapatero ganó, al menos por el momento: los controladores aéreos españoles volvieron al trabajo.

Oportunidades de trabajo para economistas

Marginal Revolution nos dirige a esta página con una descripción de la demanda por economistas en las empresas tecnológicas. Además de Varian en Google, está Preston McAfee en Yahoo, junto a un grupo de economistas y teóricos de juegos.

Varian ha desarrollado métodos para maximizar el ingreso de publicidad de Google mediante ingeniosos mecanismos para asignar espacio en la pantalla de los usuarios de búsquedas. En el intertanto, ha obtendo resultados interesantes sobre comportamiento de los usuarios y consumidores –tiene acceso a una base de datos excepcional–. Por su parte, McAfee ha podido demostrar el efecto de la publicidad en las deciones de compra, con aplicaciones directas a la última línea.

En general, parece haber un amplio campo para microeconomistas, especializados en temas de incentivos, e información asimétrica. ¿Quién decía que la teoría económica no tiene utilidad? Bueno, tal vez la teoría macro…

Ahora, además de tenure, el servicio civil?

El Financial Times reporta que la ciudadanía norteamericana ha comenzado a mirar con recelo las condiciones de trabajo de los trabajadores del gobierno federal (a propósito, ver el post sobre la oposición al tenure de ayer). Estos trabajadores están protegidos del desempleo y de acuerdo a las estadísticas, tienen salarios promedio que doblan a la de los trabajadores del sector privado. En su descargo, es necesario señalar que el servicio civil tiene exámenes de ingreso que implican que las calificaciones de sus trabajdores son superiores a las del trabajador promedio, lo que podría explicar parte de, o toda, la diferencia.

Pero algo similar ocurre en los trabajadores estatales (o sea, de los Estados individuales), que son mucho menos calificados en promedio que los del gobierno federal. Tal como la ANEF en Chile, sus sindicatos han obtenido para estos trabajadores beneficios que solo pueden pagar instituciones que no operan en mercados competitivos.

Causa y efecto

El sitio Inkacolanews tiene los siguiente gráficos con la trayectoria de salarios, IPC y desempleo:

Al autor (¿Otto?) estas dos figuras le parecen contradictorias, y teme que ello signifique que los datos del Banco Central no sean creíbles.

Pero hay otras interpretaciones de los datos: i) el aumento excesivo en los salarios reales (tal vez debido al aumento real en los salarios mínimos y en el de los empleados del Estado) explica porqué cae el empleo, o alternativamente, ii) que los empleos que desaparecen son aquellos asociados a los más bajos salarios. Cualquiera de esas dos interpretaciones parece más razonable que pensar que los datos han sido deliberadamente falseados, sin mucho motivo para ello.

En realidad, lo que se debe hacer es usar métodos econométricos y tal vez datos desagregados por niveles de salarios, para determinar las relaciones de causalidad entre las variables.

Salario Mínimo

Este no es un temas de la especialidad del blog, por lo que los comentarios son superficiales. La Comisión del Salario Mínimo entregó dos propuestas preliminares: un grupo al interior de la Comisión pretende que el salario mínimo suba con la inflación prospectiva y el otro pretende que suba con la productividad esperada y por motivos redistributivos.

Al respecto, este blog recuerda una conversación informal con el actual Presidente del Banco Central sobre las consecuencias del alza del salario mínimo de un 12% real en 1997 (o 1998?). La opinión de J. De Gregorio era que no tendría efectos negativos, contra la opinión ignorante de este blog. Es interesante que desde esa fecha el país nunca ha podido recuperar la tasa de crecimiento de los 90´s gloriosos, ni ha conseguido reducir la cesantía a los niveles de anteriores a la crisis Asiática.

Esta anécdota explica por qué este blog prefiere ser conservador en esta materia y está por no tener alzas reales del salario mínimo, al menos hasta que no haya caído la cesantía, y mientras no haya vuelto a subir la productividad de los factores.