Un momento (mini-) eureka

R. Fischer

A veces uno hace conexiones entre ideas y conceptos y siente deseos de gritar “eureka”, como lo hizo Arquímedes, al salir corriendo desnudo desde la tina donde había descubierto su famosos principio.  Cada vez tengo menos momentos de ese tipo (aunque ciertamente nunca comparables a los Arquímedes), probablemente porque el cerebro tienden a anquilosarse con el paso del tiempo.

Arquimedes
Eureka

El otro día tuve un mini-eureka. Estaba leyendo el capítulo 31, sobre Maquinaria, de los Principios de Ricardo, para el curso de Historia del Pensamiento Económico que he dictado los dos últimos semestres. En la tercera edición del libro, Ricardo señala que debe corregir un error que había cometido: haber apoyado la doctrina de que la introducción de maquinaria era beneficiosa para todos los grupos sociales,  terratenientes, capitalistas y trabajadores. Ahora Ricardo desea corregir esta idea, porque aunque los terratenientes y capitalistas se benefician, descubre que es posible que los trabajadores se vean perjudicados por la introducción de maquinaria.

El ejemplo de Ricardo

Lo interesante es que el argumento no tiene ninguna relación con la idea de desempleo tecnológico, como los ludditas. Su idea es distinta y la presenta de la siguiente forma. Un capitalista con un capital de £20.000 es al mismo tiempo capitalista campesino y de manufacturas. De su capital, £7.000 están invertidos en capital fijo (edificios, implementos, etc), y los restantes £ 13.000 representan el capital circulante (trigo y  otras necesidades) que permite mantener a los trabajadores hasta la cosecha. Se cosechan £ 15.000, por lo que obtiene utilidades de £2.000, es decir el 10% de su capital.  La producción bruta es de  £15.000 y la neta de £2.000.

Al año siguiente el empresario decida destinar la mitad de los trabajadores a construir una máquina. Les paga a los trabajadores la suma de £13.000 y les vende trigo y otras necesidades por el mismo monto. ¿Pero, que pasará el próximo año? Dado que  solo la mitad de los trabajadores de dedicó a la  agricultura se obtiene solo la mitad  de la producción de trigo y otras necesidades. Dado que el valor de la máquina sería de  £7.500 y el valor del trigo y otros productos agrícolas también sumaría  £7.500, el capitalista estaría tan bien como antes (obtendría un 10% de rentabilidad sobre su capital). Habiendo retirado sus utilidades de £2.000, el nuevo capital de trabajo sería de solo  £ 5.500 y por lo tanto el resto de los trabajadores es redundante.; no hay como pagarles, porque el capitalista no dispone ya del capital circulante necesario para mantenerlos. Con la ayuda de la máquina, ahora el valor de la producción bruta es de £ 7.500, lo cual permite mantener el capital circulante de £5.500, y entregarle al capitalista los £2.000 que requiere como retorno a su capital de £ 20.000. Es decir, los perjudicados por la inversión en maquinaria son los trabajadores, porque ahora el capitalista empleará menos de ellos.

SteamMachine
Antigua máquina a vapor

Claramente el ejemplo funciona, pero ¿qué significa?

Eureka

Durante muchas lecturas anteriores tuve dudas sobre cómo debe interpretarse este ejemplo, hasta que el miércoles por la noche se me ocurrió lo que estaba pasando.  El problema no es de maquinaria, sino de sobreinversión, en el sentido de los austriacos y su teoría de la crisis. Cuando hay sobreinversión, sube el precio de los medios de subsistencia en relación a los bienes de inversión. Esto ocurriría con la máquina de Ricardo, ya que cae la demanda por su producción dado que las personas deben destinar una mayor proporción de sus ingresos a los bienes de subsistencia.1 Esto frena la inversión y aumentan los recursos destinados a medios de subsistencia, con lo que se vuelve al equilibrio.

Según los austriacos, sin la intervención de bancos (que pueden reducir artificialmente la tasa de interés, proveyendo señales erróneas al público) o del gobierno, los desequilibrios de inversión se resuelven rápidamente, al subir el precio relativos de los medios de subsistencia en relación a los bienes de inversión.

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Hornos de acero en el campo durante el Gran Salto Adelante

Los ejemplos más claros de este tipo de sobreinversión que calzan con la idea de Ricardo son los casos de industrialización forzada en la Unión Soviética, que mató a millones de Kulaks y otros campesinos de Ucrania, y el Gran Salto Adelanto chino, que mató a decenas de millones de chinos durante fine de los 50 y principios de los 60. En ambos casos la economía fue forzada a sobreinvertir (en China la orden era producir acero en todas partes, por lo que en muchos villorrios fundían las herramientas para poder alcanzar las cuotas de mal acero). Por lo tanto, no se produjeron los suficientes medios de subsistencia, llevando a hambrunas atroces. ¡Ricardo lo habría predicho!

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Niño hambriento durante el Gan Salto Adelante

Notas

1. Dada la demanda de Ricardo, en que los trabajadores solo consumen medios de subsistencia y las demás clases consumen solo manufacturas, esto no ocurre, pero es un esquema muy artificial.

Historia del Pensamiento Económico: Austríacos

R. Fischer

Luego de una primera experiencia , relativamente buena, aunque agotadora, con el curso de “Historia del Pensamiento Económico”, tendré que hacerlo de nuevo durante la segunda mitad del semestre. Durante la primera versión del curso, que intenta repasar tanto los orígenes de las ideas modernas, como presentar a pensadores menos conocidos, terminé con Marx. No es que Marx sea desconocido, sino que sus ideas económicas no son muy conocidas por nuestros estudiantes.

Esta versión he decidido realizar un cambio, reduciendo el espacio que le di al periodo más antiguo (Aristóteles a Turgot) en una clase, para dejar un espacio para enseñar las ideas de los economistas austriacos, otra doctrina influyente pero poco conocida en nuestro país.

En el curso no presento el origen de las ideas marginalistas (Jevons, Menger, o Walras, ni las ideas de  Keynes. En medio semestre no dispongo del tiempo,y porque sus ideas o al menos lo que ha quedado de ellas, es parte del acervo de nuestros estudiantes. Pocos economistas nacionales se oponen a políticas contracíclicas, caracteristicas del pensamiento Keynesiano, por ejemplo. Y creo que casi todos los economistas nacionales conocen el pensamiento marginalista o las ideas básicas de equilibrio general.

Los austriacos

EconomistasAustriacos
Friedrich Hayek, Carl Menger, Ludwig von Mises, Ludwig Lachmann, Murray Rothbard, Israel Kzner y Eugen von Böhm-Bawerk

No soy un experto en el pensamiento de los austriacos, pero creo que es apropiado describirlos como conservadores en materia económica, creyentes en que la demanda (y no la oferta) es fundamental y que la economía tiende al equilibrio del pleno empleo si no es alterada por intervenciones del Estado.

Otra característica de los economistas austriacos es que descartan el uso de la estadística y la modelación matemática en economía. Un ejemplo, entre muchos otros, es de Ludwig von Mises, quién en “The Theory of Money and Banking“, se refiere al uso de los números índices (medidores de inflación, por ejemplo) en forma despectiva:

“The inadmissibility of the methods proposed for measuring variations in the value of money does not obtrude itself too much if we only want to use them for solving practical problems of economic policy. Even if index numbers cannot fulfill the demands that theory has to make, they can still, in spite of their fundamental shortcomings and the inexactness of the methods by which they are actually determined, perform useful workaday services for the politician.”

Esta es probablemente la razón por la que hay pocos austriacos en buenas universidades, ya que en ellas se premia la investigación, y dado su enfoque es de tipo doctrinario y dogmático (no tengo intención de ser ofensivo con este uso de ambos vocablos), hay poco espacio para investigar y publicar en revistas académicas.1 Tal como sucede con  los economistas marxistas, los escritos de austriacos modernos hacen muchas citas a los grandes referentes: Böhm-Bahwerk, von Mises, von Wieser, Hayek y más recientemente Kizner y Rothbard.2

Ideas características

Desde un punto de vista económico, las ideas más características de los austriacos me parece son:

  1. La idea del capital como “los bienes que sirven como medio para la adquisición (producción) de bienes.“, según Böhm-Bawerk.
  2. La idea de que los procesos productivos son más eficientes cuando contienen más etapas intermedias hasta poder llegar al producto final (roundaboutedness).
  3. Bancos con un doble rol de intermediarios entre ahorrantes y demandantes de créditos y como creadores de dinero (por eso muchos austriacos se oponen a la banca que no tiene el respaldo completo de reservas):  “The business of banking falls into two distinct branches: the negotiation of credit through the loan of other people’s money and the granting of credit through the issue of fiduciary media, that is, notes and bank balances that are not covered by money.”, v. Mises, Theory of Money and Banking.
  4. El mercado y el orden espontáneo, utilizados por Hayek para demoler los argumentos de Oskar Lange en cuanto a la factibilidad de un “socialismo de mercado”, y en  general, para criticar cualquier intervención del Estado en la economía.
  5. El origen de las crisis económicas, en particular, las nocivas consecuencias de la intervención contracíiclica (pueden ser efectivas en aminorar la crisis, pero crean condiciones para mayores crisis en el futuro).
  6. 6. La demoledora critica de Böhm-Bawerk a los fundamentos económicos de la economía de Marx, en particular, el trabajo como origen del valor.
  7. La posibilidad de competencia entre dineros emitidos por distintos bancos privados y los problemas causados por los bancos centrales y su monopolio en la creación del dinero.

Los austriacos son especiales admiradores de los franceses J. B. Say (“Sobre el mercado de los bienes“) y de F. Bastiat (“La ventana rota” y “Una petición de los fabricantes de bujías“), por su idea de equilibrio de la economía del primero y por lo nefasto de las políticas de desarrollo industrial del segundo.3

En las próximos días voy a describir en más detalles estas ideas características de los austriacos.

PS: Los austriacos, especialmente von Mises, tienden a  ser, dogmáticos, como he mencionado antes. Por ejemplo, en Socialism: an Economic and Sociological Analysis (1922), critica la idea de que si los trabajadores participan en la utilidades de la empresa, tendrán más incentivos al esfuerzo:

“The friends of profit-sharing think it would spur the worker on to a more zealous fulfillment of his duties than can be expected from a worker not interested in the yield of the undertaking. Here too, they err. Where the efficiency of labour has not been diminished by all kinds of socialist destructionist sabotage, where the worker can be dismissed without difficulty and his wages adjusted to his achievements without regard to collective agreements, no other spur is necessary to make him industrious.”

Es decir, ni siquiera concibe la posibilidad  de que los incentivos tengan efectos sobre el esfuerzo y atribuye cualquier idea de ese tipo a idealistas que no tienen los pies en la tierra. Por su parte Böhm-Bawerk, criticando el análisis del valor-trabajo  de Marx, escribe:

“I have seldom read anything to equal this for bad reasoning and carelessness in drawing conclusions.”

Tal vez esto sea una característica de la argumentación germano-parlante, ya que Marx también cae en ese tipo de  descalificación (ver la nota 3, más abajo).

Notas: 

1. Nuevamente, en esto se parecen a los economistas marxistas. Lo mismo ocurre con las divisiones entre austriacos, que recuerdan por su virulencia, a aquellas en el pensamiento marxista. Además, muchos austriacos tienen especial animadversión hacia la escuela de Chicago.

2. Hayek (y Kizner) se diferenció de la línea de seguidores de Mises, como Rothbard, en aceptar la metodología económica neoclásica. Hay un pequeño grupo de austriacos que han modelado las ideas principales en términos matemáticos.

3. Marx incorpora a ambos en la categoría de economistas vulgares y los trata en una forma especialmente despreciativa  (“…trivialities of a J. B. Say”, note 40, Capital 1. “… Bastiat, the most superficial and therefore the most adequate representative of the apologetic of vulgar economy:…”, preface to the First Edition, Capital I), a diferencia de Smith y Ricardo.