Dudas metodológicas de la CASEN II

R. Fischer

Soledad Arellano ha dado una convincente respuesta a las dudas metodólogicas sobre la CASEN en una columna de El Mercurio del Domingo «CASEN: Seamos serios». En ella responde a los cuestionamientos que hizo un grupo de economistas (entre los que me cuento) a la presentación de J. Lavín en el CEP hace una semana y que comenté el viernes. Estoy satisfecho con la respuesta de la subsecretaria, que deja al desnudo la fragilidad de las respuestas del Ministro.

Pese a ello, el punto fundamental del comentario del viernes sigue en pie: el aprovechamiento político de la CASEN que ha hecho el Ministro.  Soledad Arellano legítimamente comenta que hubo una mejora en el indicador de pobreza e indigencia, pero a diferencia del Ministro, no usa esa información para hacer política cortoplacista y señalar que esa mejora se debe a su gobierno. El Ministro, mientras tanto, repite su política de aprovecharse de la CASEN para objetivos políticos, como hoy en la sección cartas de El Mercurio:

«Lo que está detrás de todas estas críticas es que para algunos sectores es virtualmente imposible aceptar que, durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet, la pobreza y la desigualdad subieron, y durante el Gobierno del Presidente Piñera, bajaron. Pero eso realmente pasó.»

Tuve una discusión hoy con J. Andrés Fontaine sobre los méritos del gobierno en esta reducción de la pobreza. Alegué que el efecto es cíclico y que no se debe al gobierno, sino a los altos precios del cobre luego de la caída del 2009 y a la recuperación luego del terremoto. Cuando el ciclo es positivo, el empleo aumenta y eso se refleja especialmente en los sectores de menores ingresos, que son los que más desempleo enfrentan. Esto se refleja inmediatamente en caídas en la pobreza e indigencia.

Según Fontaine, era mérito del gobierno porque el fuerte efecto sobre el empleo de la recuperación no siempre ocurre . Según el, al principio del gobierno hubo un cambio de expectativas entre los empresarios debido al gobierno de derecha uqe los llevo a aumentar fuertemente las inversiones y el empleo. No recuerdo esa euforia empresarial –o al menos que haya sido provocada por el gobierno y no por los factores que mencioné más arriba– pero tengo  mala memoria para ese tipo de fenómenos. En todo caso, si todo el cambio se debió a un cambio de expectativas, la baja tasa de ejecución de políticas de este gobierno debería haber llevado a una decepción del empresariado que debería reducir el empleo, la que tampoco he notado.

Por lo tanto, mantengo mi posición de que buena parte de los efectos sobre la pobreza son ciclícos y que el gobierno no debería usar la CASEN para objetivos de corto plazo políticos, pues se debilita un instrumento útil para el diseño de políticas públicas.

El mal uso de la CASEN

R. Fischer

Encuestas como la CASEN no son parte de mi especialidad, pero siempre me ha interesado la encuesta y asistí al ahora famoso encuentro del CEP en que Andrés Velasco interpeló a J. Lavín por el mal uso de sus resultados.  Creo que Velasco tenía la razón en sus críticas, así como los panelistas del CEP y quienes desde el público hicieron preguntas y críticas.

Primero, hay legítimas dudas metodólogicas sobre la encuesta que no han sido respondidas. Durante la presentación en el CEP, pensé que eso se debía a que Lavín desconocía las respuestas, pero la ausencia posterior de mejores explicaciones (por ejemplo en una columna en La Tercera del Ministro y la subsecretaria) hace temer problemas más fundamentales. En particular hay dudas sobre:

  • ¿Se mensualizó o  no el bono entregado en el mes en que se tomó la muestra? La respuestaes un simple si o no. Responder, como lo hizo el Ministro en el CEP (y hoy Monckeberg y Godoy en una carta a El Mercurio) y  que durante el año 2009 se entregaron dos bonos de mayor monto es una respuesta inadecuada. Primero, porque esos bonos se mensualizaron y se entregaron en meses distintos al de la toma de la muestra. Segundo, y más importante aún, incluso si hubiera habido un problema metodológico, esto no es un argumento para repetirlo, sino más bien para corregirlo.
  • Lavín no fue capaz de explicar la razón para tomar dos muestras, ni la razón para tomar datos con posterioridad a los que serían usados para calcular la CASEN. Su única respuesta es que la CEPAL lo avalaba, lo que es una respuesta muy débil, casi escuálida . Monckeberg y Godoy escriben que la motivación fueron las recomendaciones de la Comisión de Expertos que propuso medidas para mejorar la CASEN. Sin embargo, según Dante Contreras, esto no figuraba entre las propuestas de esa Comisión (información transmitida por E. Engel). La propuesta de la Comisión era que la CASEN usara un Panel en el futuro, una excelente idea. Pueden haber legítimas razones para el uso de dos muestras (a mi se me ocurre una, que enlaza con el cambio que se hizo en los términos de referencia a los objetivos de precisión de la CASEN).
  • Se modificó una pregunta vital sobre ingresos, pero no se explicaron los motivos para este cambio ni como se resolvieron los problemas creados por la modificación. La única respuesta fue que en el pasado se habían hecho más modificaciones a los cuestionarios y que la CEPAL no lo había objetado. A eso solo puedo  responder que repito el comentario al primer punto más arriba.
  • Tampoco se han explicado los motivos para cambiar la precisión exigida al estudio.

Pero tal vez el punto más importante de Velasco, más allá de estos puntos metodológicos, es que Lavín está destruyendo un instrumento valioso para el diseño de políticas públicas al darle un uso político de  corto plazo. Molesta el triunfalismo de declarar una reducción en la pobreza cuando no se sabe si los cambios son significativos (según Lavín en el CEP, lo eran marginalmente). Sobre todo molesta porque se trata de  un efecto en gran medida debido al ciclo económico, que está fuera del control del gobierno. Recordemos que el  2009 recibimos el impacto de la crisis financiera y que el 2011 fue un año de reconstrucción y de alto crecimiento. La mejora en los indicadores económicos no se debe a los esfuerzos del gobierno: las pocas políticas de largo plazo que se han introducido hasta ahora (hay más en camino) aún no han tenido tiempo de actuar.

En resumen, me parecen legítimas las críticas.