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Antigüedad de plantas de generación eléctrica

abril 6, 2011
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Nuestro sistema eléctrico está gobernado por principios de eficiencia, especialmente en el segmento de la generación eléctrica. La tarificación a costo marginal entrega señales a los inversionistas para que entren nuevas centrales eficientes, pero tiene algunos problemas.

El problema es que unavez instalado un equipo, se le entregan señales muy débiles de obsolescencia. Mientras una unidad pueda ser despachada con el grado de seguridad requerido, continúa recibiendo el pago de potencia, por lo que no hay incentivos a desecharla del sistema. Basta que el cargo de potencia cubra el costo de mantenimiento para que sea rentable mantenerla en servicio. La siguiente figura (que aparece en “Respuesta a las observaciones del anteproyecto norma de
emisión para termoeléctricas
” de CONAMA) muestra la antigüedad de las plantas térmicas en el SIC:

Es notable que en el sistema se les sigue pagando a plantas instaladas hace 70 años y que deberían ser parte de un museo. Má aún, existe medio gigawatt instalado hace casi medio siglo. Recordemos que esas plantas fueron construidas en una época en que ni se soñaba con problemas ambientales.

Mantener plantas ineficientes y obsoletas.le crea dos problemas a la tarficación a costo marginal. Primero, se reducen los incentivos al ingreso de nuevas plantas más eficientes. Supongamos que se tiene una planta muy antigua de altos costos marginales y que el sistema esta ajustado y sin holguras en la punta (incluyendo los márgenes de seguridad). Dado que la planta ya está instalada, todo lo que se requiere para que no salga de servicio es que el costo de capacidad pague el mantenimiento (los costos de operacion los paga el costo marginal).

Esta planta crea una externalidad negativa a la introducción de nuevas plantas de menor costo de operación porque al entrar la nueva planta al sistema se reduce el ingreso por potencia por cada unidad. El motivo es que el pago total de los usuarios por potencia no cambia, por lo que el mismo pago debe dividirse entre más capacidad. Este problema se podría resolver (y tal vez ya se aplique una solución similar), si se exige que las centrales a las que se les paga potencia sean aquellas que enfrenten escenarios en los cuales son despachadas.

El segundo problema es que las plantas antiguas son más contaminantes, ya que el control de emisiones no formó parte de su diseño. La combinación de los dos factores significa que la legislación eléctrica da pocos incentivos a la entrada de firmas de generación térmica menos contaminante, por lo que se requiere que el sistema medioambiental imponga condiciones sobre centrales nuevas y antiguas, de manera que salgan las unidades obsoletas, al no poder cumplir con estas condiciones a un costo razonable.

En resumen, nuestro sistema de tarificación eléctrica da malas señales de salida de pllantas de generación, lo cual puede no haber sido un problema en una época en que el capital era escaso y la preocupación por el medio ambiente no existía.