Variacioncompensada's Blog

Madeco y el cobre reciclado de Nolli

marzo 30, 2011
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Una pregunta que cae de cajón es: ¿cómo no se había dado cuenta Madeco que estaba comprando cobre robado? Por mucho que se blanqueara con facturas falsas, una empresa que compra esos montos de un solo proveedor debe tener sospechas sobre su provenencia. De no ser así, es responsabilidad del directorio por tener una plana ejecutiva tan ignorante de la provenencia de su principal insumo. Y si los ejecutivos lo sabían, el directorio es responsable por tener una plana ejecutiva que aceptaba comprar cobre robado a sabiendas de su origen.

Una última pregunta: ¿porqué las empresas a las que les robaban cobre no contrataron investigadores para averiguar dónde era reducido? ¿Será porque pensaron que en la próxima fijación de las tarifas reguladas podrían incorporar una tasa que compensara el robo de cables de cobre, por lo que les daba lo mismo?


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Tamaño de la industria financiera

marzo 30, 2011
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Hay varios especialistas que piensan que se producen serios desequilibrios cuando una economía como la norteamericana depende tanto de su sector financiero. Recuerden que en algún momento antes de la crisis, un tercio de la utilidades de todos los sectoesde la economía norteamericana correspondñian al sector financiero. En relacion a este tema, puede ser conveniente examinar el siguiente gráfico, que apareció en la página web del Departmento de Finanzas del Stern School of Business:

Tal vez nos diga algo el hecho que el máximo anterior se alcanzó en 1929. Gracias a Marginal Revolution.

Esto no significa que un país pequeño no pueda depender más de las finanzas, porque podría ser un polo financiero de una región mayor. Es el caso de Hong Kong, o Luxemburgo. Pero eso corresponde a ser el centro financiero de una economía mucho mayor, asiática en un caso y europea en el otro, en la que este sector financiero es relativamente pequeño en relación a la economía total.


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Energía nuclear en el Financial Times

marzo 30, 2011
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R. Fischer

Siempre es agradable que nuestras opiniones –especialmente aquellas ortogonales a las ideas recibidas– sean corroboradas por quienes uno respeta. Ayer fue publicado en la página A2 de El Mercurio mi columna sobre la energía nuclear, que había aparecido en este blog la semana pasada. Los comentarios de los lectores no fueron positivos, como era de esperarse.

Lex del Financial Times publica hoy un artículo que coincide con lo que señala la columna de El Mercurio: el accidente de Fukushima no es demasiado grave, ya que nunca puso alcanzar la magnitud de Chernobyl. Incluso Chernobyl no fue tan grave en comparación con desastres naturales (Lex usa un informe más reciente que el de la OMS de 2006 citado en mi columna).

Es interesante leer ese informe, publicado por el United Nations Scientific Committee on the Effects of Atomic Radiation. Incluso entre las 134 personas que tuvieron la mayor exposición a la radiación de Chernobyl, y sufireron una enfermedad aguda por radiación (ARS), solo 28 murieron al poco tiempo. Luego de más de veinte años del accidente, solo han muerto otras 1p personas, pero no hay una clara asociación entre sus muertes y la radiación que recinbieron.

Otras personas sufrieron poco, salvo niños y adolescentes que desarrollaron cancer a la tiroides (tratado exitosamente en el 98.8% de los casos) debido a que tomaron leche contaminada. Esto ocurrió porque la Unión Soviética no avisó a sus habitantes que tomaran precauciones, porque no quería publicitar el accidente. Un párrafo de las conclusiones del trabajo de la UNSCEAR es interesante:

Although it is now one decade after the minimum latent period for solid cancers, no increases in cancer incidence (other than of thyroid cancer) have been observed to date that can be attributed to irradiation from the accident.

La conclusión de Lex es que la reacción de los votantes alemanes, castigando a Merkel por su apoyo (previo) a la energía nuclear, es exagerada, pero que el temor, incluso si es infundado, debe ser tomado en cuenta por los tomadores de decisiones del sector público. Es un buen punto.


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Encerrar a los empleados

marzo 28, 2011
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R. Fischer

Ignoro si el supermercado Santa Isabel de Talcahuano efectivamente encerraba a sus empleados durante la noche, como lo acusan sus trabajadores. De ser así espero que la Dirección del Trabajo imponga multa eejmplificadoras, porque el peligro para los empleados es real.

Hace poco se cumplieron cien años del incendio en la Triangle Shirtwaist Factory en Nueva York en el que murieron 146 trabajadores textiles. Habían sido encerrados en la fábrica por un propietario temeroso de la posibilidad de robo. Deberíamos haber aprendido esta lección, no solo porque somos un país de terremotos y tsunamis, por lo que el peligro para los empleados es mayor, sino porque encerrar a los empleados viola sus derechos.


Ahorrar agua y papel

marzo 28, 2011
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R. Fischer

Es común encontrar mensajes de correo electrónico que nos piden no imprimir el correo, pues ello contribuye a matar árboles. De la misma forma, debemos ahorrar agua, pues el agua dulce es escasa y al malgastarla se la estamos quitando (de alguna forma) a personas que viven en desiertos. Aparte de su atractivo por ser políticamente correcto, ¿tienen algún sentido lógico estos ahorros?

Para evaluar esta pregunta desde un punto de vista lógico (a diferencia de un punto de vista políticamente simbólico), es necesario determinar que significa que un producto o servicio se malgasta. Para que esto ocurra, los precios pagados no deben corresponder a al costo social de producir el bien o servicio. Si esto no ocurre y los precios son los correctos, el consumo corresponderá a los que maximizan la utilidad de las personas (dado su ingreso) considerando todos los factores de costo para la sociedad.

Por ejemplo, hay sobreconsumo de la energía proveniente de hidrocarburos, ya que su precio no considera las externalidades producto de emisiones contaminantes, así como las de su producción, y más importantemente, sus efectos sobre el calentamiento global. Medidas que tiendan a reducir el consumo de energía producida con hidrocarburos corrigen esta distorsión. Por ejemplo, un impuesto a los combustibles tiene ese efecto y por lo tanto, hay buenos argumentos ambientales para aumentarlo, y no para reducirlo.

¿Y el caso del papel y agua?

Consideremos el caso del papel en Chile. En Chile la celulosa –insumo primario en la producción de papel– es producto de árboles plantados y no del corte de bosques naturales. Cada 14-18 años, se cortan árboles que habían sido plantados en el pasado (he visto terrenos que han sido cortados y replantados dos veces). Las empresas productoras de celulosa tienen paños de distintas edades, así que los terrenos recién cosechados, aunque se ven feos hasta ser replantados, están rodeados por paños verdes. Claro que son bosques monótonos, sin la riqueza de un bosque nativo. Pero la comparación correcta es con campos de trigo, que tampoco tienen la variedad de especies que existen en una pradera virgen.

En Chile la única diferencia entre un terreno forestado y un campo de trigo es que el segundo se cosecha anualmente. Por lo tanto, los argumentos contra el uso del papel debido a que se cortan árboles también deberían ser usados contra el consumo de pan. Pero nunca he visto el argumento de que deberíamos dejar de comer pan por sus efectos sobre el medio ambiente.

Hay externalidades que no se pagan en la industria forestal: los efectos contaminantes de los fertilizantes e insecticidas usados durante los primeros años, la energía proveniente de hidrocarburos usados en el proceso de la celulosa. Pero en eso no hay diferencias con la industria agrícola en general. Por ello, las distorsiones se deberían corregir con medidas sistémicas dirigidas a toda la agricultura y no a un solo sector.

En el caso del agua el argumento es peor aún. Se nos pide reducir el agua para consumo residencial, porque sería un derroche y no hay agua dulce suficiente en el mundo. Pero en el caso chileno eso no parece ser el problema –hay que calificar un poco el caso del Norte–. En la zona central y sur, gran parte del agua utilizada en el consumo residencial proviene de ríos, y representa solo un 6% del agua total utilizada (el resto se usa en la industria, la minería y la agricultura).

Casi toda el agua de uso residencial retorna a los ríos luego de un tratamiento que la devuelve en un estado similar al que tenía en su captación, por lo que no se pierde. Todo lo que ocurre es que en la cercanía de la ciudad, el río corre con menos agua. El agua que no vuelve se usa para regar jardines, un uso no contaminante. Pero el punto importante es que el precio del agua no está subsidiado (salvo para consumos muy bajos), por lo que los usuarios perciben el costo real del uso de agua.

Hay países en los cuales el aguas está subsidiada, o no hay plantas de tratamiento y se devuelven las aguas servidas a los ríos, o no se mide su uso. En esos países, a falta de mejorar directamente esos aspectos, puede ser razonable ahorrar el consumo de agua, pero no lo es si todos los costos son considerados en el uso de agua.

Conclusión

La única manera en que en Chile sea apropiado ahorrar agua para consumo humano o papel es si lo consideramos un elemento simbólico en una estrategia para reducir el consumo de bienes que no incorporan todos los costos sociales. En particular las externalidades negativas de la energía proveniente de hidrocarburos y las asociadas al uso de insecticidas y fertilizantes. Pero deberíamos tener presente que la argumentación es igual de válida para el consumo de cualquier bien agrícola (o de muchos otros sectores). La elección de estos dos representantes se la clase de los bienes y servicios no se debe a su mayor contribución al daño ambiental, sino simplemente al hecho que una campaña de ahorro es más efectiva si se concentra en unos pocos representantes. El problema podría ser que nos sintamos virtuosos por usar poca agua y no imprimir documentos, pero tengamos la casa bien calefaccionada, usamos aire acondicionado, o viajamos, actividades cuyos efectos ambientales pueden ser mucho peores.


Competencia en telecomunicaciones

marzo 26, 2011
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R. Fischer

Nadie podría decir que el Financial Times es un periódico socialista, y sin embargo, ha criticado ácidamente, tanto en Lex como en una reciente columna de John Gapper la fusión de la empresa dominante ATT y T-Mobile, la cuarta empresa de telefonía móvil en los EE.UU.

Como lo señala el FT, las cuentas de un usuario promedio en los EE.UU. son mucho más altas que en Europa, a pesar de que nominalmente hay más comptenecia en los EE.UU:

La razón serían los errores de los reguladores de los EE.UU. Primero, no han convergido a una sola tecnología (poseen GSM y CDMA). Segundo, no se las obliga a las empresas a compartir la infraestructura (las torres), por lo que es casi imposible desplazar de su posición dominante a una empresa grande. Por ese motivo, Verizon y ATT comparten el 80% de las ganancias del mercado y las demás empresas se deben contentar con el resto. Por último, señalan que la rentabilidad neta de ATT es de un 40%, lo que es otra muestra de poca competencia. Pero no sólo en la telefonía móvil hay problemas: el acceso a internet en los EE.YUU es lento y caro. El responsable es la estrategia de no compartir infraestructura (como en los EE.UU.), prefiriendo la fracasada estrategia de competencia de redes.

¿Y en Chile?

La pregunta es: en que ¿situación nos hallamos en Chile? Me parece que nos parecemos más a los EE.UU. que a Europa. En telefonía móvil tenemos dos grandes y un tercero (Claro) con un 16% del mercado (similar a Sprint en los EE.UU.). Es posible que pronto entren dos otras empresas, Nextel y VTR, pero tendrán pequeñas fracciones de mercado. La rentabilidad de Entel es tan elevada que no parece un mercado competitivo.

Pero acá tampoco se comparte infraestructura y aún no hay portabilidad numérica, la que poseen países mucho menos desarrollados. En internet, nuestra cobertura ya no es mayor que los otros países de similares ingresos de América Latina, producto de una estrategia de competencia en redes, tal como en los EE.UU. Pese a que, respecto a nuestros vecinos, somos cada vez más ricos, esa diferencia no se percibe en telecomunicaciones, a diferencia del pasado, que siendo más pobres, teníamos una clara ventaja sobre ellos.

Es como si nuestra estrategia regulatoria hubiera abdicado su deber de promover la competencia, la cobertura y la introducción de nuevas tecnologías. Y en el intertanto, los oligopolios obtienen buenas rentabilidades.


Una propuesta contra la pobreza juvenil

marzo 25, 2011
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Ronald Fischer

Si a una persona común y corriente se le preguntara por la situación de los ancianos en Chile, les dirá que su situación es mala, y que en promedio, los ancianos necesitan más ayuda de la que reciben ahora. El resultado es que hay muchos recursos que van a los ancianos, los que aumentarán cuando no se les cobre el 7% de salud, o cuando reciban el ingreso ético.

La realidad es muy distinta de la percepción: el grupo de personas mayores de sesenta años es el con menor índice de indigencia y pobreza. Si los comparamos con el grupo de los jóvenes, la diferencia salta la vista: mientras la pobreza (e indigencia) entre los jóvenes es mucho mayor que su participación en la población, entre los ancianos ocurre lo contrario. Lo mayores de sesenta años son el grupo etáreo con la menor prevalencia de indigencia y pobreza entre todos los grupos etáreos estudiados por la encuesta CASEN. La siguiente figura (proveniente de la Fundación para la Superación de la Pobreza) lo muestra claramente:

El fenómeno no ocurre solo en Chile, sino que se observa también en los EE.UU. y en otros países democráticos. Hay muchas explicaciones que se podrían intentar para explicar esta observación, pero la más convincente proviene de la Ciencia Política: según ellos, la diferencia entre los niños y jóvenes y los ancianos es que los primeros no votan. La razón es que los políticos responden a los intereses de sus votantes y como los jóvenes y niños no votan, no se les da la importancia que merecen cuando se procuran subsidios u otras ayudas para combatir la pobreza. Se podría decir, parafraseando un antiguo dicho, que “El que no vota no mama“. En Chile el problema es más agudo, pues los ancianos están sobrerrepresentados en el padrón electoral, debido a la combinación de la inscripción voluntaria con voto obligatorio.

No se trata de que los ancianos sean egoístas y piensen nada más que en si mismos (muchos de ellos son abuelos y quieren a sus nietos), pero es más importante en sus preferencias la eliminación del 7% de salud que destinar esos recursos a los menores de 18 años, y eso lo saben los políticos. Y así ocurre con otras medidas que benefician en forma desproporcionada a los ancianos.

Propuesta

Por ello, propongo una solución, que podría parecer aventurada, pero que una reflexión cuidadosa muestra ser razonable. Ella consiste en darle el voto a los niños y jóvenes menores de 18 años. Después de todo, es el único grupo de personas excluidos de votar. Pueden votar todos: informados y los no informados, analfabetos y seniles (mientras no sea demasiado obvio), por lo que no se observa la razón para excluir de la regla de “una persona, un voto” a los menores de edad. Por supuesto, no serían los niños los que votarían, sino sus padres (o madres), en su representación. Habría que establecer las reglas, precisas sobre como se asignan los votos de los niños entre los padres, y que se hace en los casos de divorcio, pero el principio sería que el voto del padre se multiplicaría por el número de hijos al que tiene derecho a representar.

Se podrá argüir que los padres no tiene por qué votar en el interés de los hijos. Esto es cierto, pero también es válido que es más probable que un padre se preocupe del futuro de los hijos, que un anciano se preocupe de los jóvenes. Así se equilibraría en algo el peso de los ancianos en la mente de los políticos, los que comenzarían a hacer más propuestas dirigidas a los adultos jóvenes con familias (e indirectamente a los niños).

Alguien podría argumentar que en tal caso el voto del padre valdría más que el de otras personas, pero esto no es lo que se propone. El padre tiene un voto que se pondera más que el de los demás sólo porque su voto incluye el de otras personas. Cuando el joven alcance los 18 años, podrá votar por si mismo y el padre perderá este voto múltiple.

En resumen, la propuesta tiene la virtud de otorgarle el voto a un grupo injustamente excluido por la sociedad: los menores de 18 años. Mientras sea menor, ese joven estará representado en las urnas por uno de sus padres, que decidirán por el , tal como tienen el derecho y la obligación de administrar sus bienes, si los poseyera.


La energía nuclear post-Fukushima

marzo 23, 2011
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Contra lo que parece la opinión generalizada en los medios, creo que es posible que el accidente en la planta nuclear de Fukushima sea un argumento a favor de la energía nuclear. Recordemos lo que sucedió: un terremoto de intensidad mucho mayor que la concebida por quienes planearon la planta, el que no provocó daños. Estos fueron producto del tsunami. La central usaba una tecnología anticuada, y estuvo a punto de ser dada de baja hace poco, debido a que había cumplido su ciclo. TEPCO, el operador de la planta, tiene mala reputación por esconder información sobre problemas en las centrales nucleares y ha sido incompetente desde que ocurrió el terremoto (salvo por usar agua salada para enfriar los reactores). Pese a estas chambonadas, no han habido víctimas. El aumento en los niveles de radiactividad tampoco podría causar víctimas, salvo tal vez en el largo plazo para los trabajadores más expuestos. Se ha perdido la inversión en la planta, y los japoneses, exagerando las precauciones, pararon todas las plantas nucleares y se quedaron sin energía, pero eso fue un error del gobierno y no un problema de las centrales.

El temor a las centrales es producto del desastre de Chernobyl, mucho más peligroso que el de Fukushima, incluso en el peor escenario, dadas sus diferentes tecnologías. Pero incluso en Chernobyl se estima que el número de muertes adicionales por cáncer, en el muy largo plazo, sería a lo más 4.000 de los 600.000 individuos directamente afectados por Chernobyl , y muy hipotéticamente, otros 5.000 muertes por cáncer adicionales entre los 6 millones de personas en otras áreas contaminadas (Informe OMS de 2006, en http://www.who.int/ionizing_radiation/chernobyl/who_chernobyl_report_2006.pdf). Este número debe contrastarse con las muertes que produce el calentamiento global debido al uso de combustibles fósiles, que modifican el clima y aumentan la frecuencia de sequías y huracanes. Además, las centrales nucleares actúales son más seguras que las construidas hace 40 años, y hay tecnologías intrínsecamente más seguras (CANDU y pebble bed) que la de agua presurizada de Fukushima.

Dejando de lado, por lo tanto, el problema de la seguridad, se puede analizar el problema de la energía nuclear para un país como Chile. Somos un país de ingresos medios altos, pero para poder llegar al desarrollo, es necesario disponer de energía, y que ésta no sea prohibitivamente cara. Poseemos abundantes fuentes de energía, pero es difícil utilizarlas, por lo que en su reemplazo debemos generar usando diesel, que es contaminante y caro. Una fuentes de energía barata y no contaminante (salvo visualmente) en la hidroelectricidad, pero presiones ambientalistas impiden aprovecharla, exagerando sus problemas y negando sus beneficios.

Las energías renovables no convencionales son atractivas, pero a menudo demasiado caras usando las tecnologías actuales, y de todas formas, también requieren líneas de transmisión que afean el paisaje. Es probable que en algunos años la geotermia se transforme en un recurso importante, pero es difícil pensar que en los próximos veinte años pueda responder al incremento en la demanda de energía. Las centrales minihidro son atractivas y competitivas, pero su potencial es limitado y solo pueden ser un complemento de otras fuentes de energía. La energía eólica es demasiado cara –debido a la necesidad de respaldo—y necesita subsidios para sobrevivir. Algo similar ocurre con la energía solar, aunque nuestro potencial es tan importante en el Norte, que si la tecnología mejorara y los costos bajaran, podría ser nuestra gran fuente de energía limpia.

Quedan solo dos alternativas: carbón y nuclear, que pueden producir energía segura y de bajo costo. El problema es que las centrales de carbón emiten gases invernadero y otros contaminantes e incluso más material radiactivo que una central nuclear, en condiciones normales. En el futuro mediano, no queda más que desarrollar centrales a carbón, debido a que no se ha podido desarrollar la hidroelectricidad, que podría competirle. Más a futuro, si no hay mejoras tecnológicas suficientes en energía solar o geotérmica, la alternativa ambientalmente más segura y de menor costo podría ser la energía nuclear.

En todo caso, no se debe descartar esta opción por temores infundados, ya que la única manera de acabar con la pobreza y alcanzar el desarrollo es que nuestras empresas puedan competir en el mundo, y para ello necesitan que la energía que utilizan sea mucho más cara que la de otros países.


Subsidio a los combustibles

marzo 16, 2011
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Es notable el populismo de los parlamentarios en el caso de los combustibles (no se puede distinguir entre parlamentarios de un signo u otro, ya que actúan en manada). Esto se traduce en inconsistencias enormes en sus políticas: por un lado abogan por políticas redistributivas y por otro lado subsidian a los de mayores ingresos al reducir el precio de la bencina. Dado que lso recursos del Estado son finitos, cada vez que se subsidian los combustibles (beneficiando proporcionalmente más a quienes tienen mayores ingresos y autos de mayor tamaño), queda menos para destinar a quienes tienen menos.

Además, hace poco fue aprobada la Ley de SIPCO que preveía reducir las fluctuaciones en los precios de los combustibles. Si los diputados estaban en desacuerdo, ¿no leyeron lo que aprobaron hace tan poco?


Una casa flotante

marzo 15, 2011
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Una foto de la tragedia: casa flotando en el mar, cerca de Japón. Entre muchas otras fotos terribles en el Guardian.


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