Variacioncompensada's Blog

Manual para académicos sobre el periodismo | noviembre 5, 2011

R. Fischer

Esta entrada va dirigida especialmente a miembros de mi Facultad (la FCFM), porque de las intervenciones en el Foro académico he percibido que muchos académicos malentienden cómo funciona la prensa y cómo relacionarse productivamente con ella. No soy un especialista en el tema, pero tengo algún conocimiento, y en este país de ciegos, soy el tuerto.

Primero, como todos saben, la prensa en general tiene sesgos. Eso es natural, porque la prensa totalmente objetiva es aburrida, y porque un medio refleja los intereses de sus controladores. Esto no significa que la prensa de buena calidad falsee la información (salvo en situaciones anómalas como dictaduras, guerras o conflictos sociales exacerbados), sino que la va a mirar con un cierto prisma ideológico. Esto incluye realzar algunas noticias y a darle a otras menos importancia de la que objetivamente merecen.

En el caso de la prensa escrita, los periodistas tienen cierto grado de autonomía, porque el Director del diario o el editor de la página no puede revisar toda la información de respaldo de cada artículo. Los artículos, mientras no sean en temas que el diario considere vitales y si el artículo no va directamente en contra de la línea editorial del diario, puede analizar los temas en forma relativamente independiente, si el periodista se formó una convicción que puede defender ante el editor de su sección. Como evidencia, he escuchado a Directores de diarios quejarse de la opiniones que se transparentan en algunos artículos (en casos extremos, ya que tiran la esponja en casos menos flagrantes).

Segundo, la prensa necesita que el público la escuche, la vea o la lea. De otra forma bajan los ingresos por publicidad y ventas y como casi todos los costos son fijos, el medio se ve en problemas. Se trata de atraer al lector y eso normalmente milita contra la profundidad con que se tratan los temas y determina los temas que se tratan (podemos discutir sobre si esto es bueno o malo, pero eso es otro asunto). Además, normalmente los periodistas trabajan contra un límite de tiempo, o de otra manera la noticia se pierde. Por último, los periodistas no son expertos en los temas, al menos en Chile, y si bien hay algunos muy inteligentes y otros son bastante limitados. Sobre todo, se debe entender que no son científicos y no se guían por los parámetros que guían a los investigadores.

Esto significa que en general (omito varias otras cosas porque se me olvidan):

  • Pueden no entender argumentos muy sofisticados o sutiles sin muchas explicaciones y a veces ni entonces (hay periodista brillantes a los que no se aplica esta generalización).
  • Van a tomar lo que les parezcan los aspectos más interesantes de lo que les digamos, aunque a nosotros nos parezcan detalles secundarios.
  • Los pequeños detalles que nos pueden parecer importantes, a menudo a ellos a veces les parecen irrelevantes –y los omiten– si creen haber captado lo esencial de la idea o problema que estamos transmitiendo (Ejemplo, la “cita” de Sergio Jara hoy en El Mercurio Ver nota al final).

¿Qué hacer?

Ante estos datos del problema, ¿qué estrategia podemos adoptar los académicos si deseamos tener una relación productiva y buena para la Facultad y la Universidad?

Una estrategia es la que, según me contaron hoy, seguía Igor Saavedra: solo aceptaba entrevistas si podía revisar lo que se había escrito. Supongo que es una estrategia útil si uno tiene una personalidad tan atractiva como la de I. Saavedra para los medios, pero para la mayoría de nosotros eso significaría que la prensa no tendría ningún interés en consultar nuestras puntos de vista o descubrir que hacemos.

La alternativa es la colaboración con los periodistas. La mayoría de ellos no nos conoce, ni sabe de nuestros temas por lo que hay que hacer es siempre estar dispuesto a contestarles –en temas de los que conocemos o tenemos opinión– o si el tema corresponde a otra especialidad, darles nombres de colegas para que los llamen. Así tendrán confianza en nosotros, nos escucharán con más cuidado y seremos fuentes primordiales en los temas que nos interesan. La fuente primordial es la que llaman primero para tratar de entender el tema que les asignaron. Esto hace más probable que tengan una buena opinión de lo que hacemos, y de nuestra institución. Por el contrario, no contestar a un periodista por el origen del diario es un error que tiende a perpetuar la visión que tiene el medio y el periodista sobre nosotros.

No se debe esperar que un periodista entienda todo lo que les decimos ni que escriba exactamente lo que deseamos, pero mientras más confianza tengan en la calidad de nuestra información y opiniones y mientras más nos conocen, más tiempo pueden dedicar a tratar de entender los temas desde nuestro punto de vista.

Cuando proclamamos que debemos pensar el país y liderar con nuestras ideas el desarrollo nacional, es necesario que estas ideas sean comunicadas a la opinión pública, y para ello se necesitan los medios. Este pequeño manual intenta ayudar a cumplir nuestro objetivo institucional.

Nota día siguiente: Parece que sé mucho menos de periodismo de lo que pensaba (otro ciego más), ya que publicaron la carta de Sergio Jara quejándose de haber sido tergiversado. Estaba seguro que no sería publicada porque la cita capturaba bien el sentido de lo que había escrito. ¿Sería por el error de ponerla entre comillas? En todo caso, Sergio parece ser el tuerto de la Facultad.

Anuncios

Publicado en Temas raros

Dejar un comentario »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: