Variacioncompensada's Blog

Una visita a Chiloé | noviembre 9, 2012

R. Fischer

La semana pasada fui con familia a Chiloé, aprovechando el feriado largo. Con razón, los chilenos siempre hemos considerado a Chiloé como uno de los lugares más bellos de Chile –no todo Chiloé, pues el tramo entre Chacao y Catro por la ruta 5 no es muy interesante– sino algunos lugares especiales. Por ejemplo, la llegada a Detif en la isla Lemuy por un cerro- ístmo angosto y verde, y en general las islas desde sus cerros.

Mapa de Chiloe

Mi intención no es describir el paisaje de Chiloé, sino algunas observaciones sobre la isla. Primero, el Plan Chiloé funciona. Si lo recuerdan, el plan que  planteó el Ministro de Obras Públicas Eduardo Bitrán fue la alternativa ofrecida a los isleños cuando se canceló el puente sobre el Chacao que imprudentemente les había ofrecido el Presidente Lagos.

Los transbordadores sobre el canal funcionan como reloj desde temprano en la mañana hasta las 12:00 PM, en un horario más amplio que el del Metro. Los vehículos embarcan y apenas zarpa un transbordador, ya se acerca el próximo, por lo que las esperas son cortas, y sobre todo, predecibles. Esto es lo más importante, pues se puede planificar el transbordo como un tiempo de viaje más, que no tiene incertidumbre en cuanto a su duración. Lo mejor es que la misma exactitud se repite en otras islas menores, como los transbordadores a Lemuy y a Quimchao. Hace veinte años, era una aventura ir a las islas por el día, porque no se sabía si habría espacio en los esporádicos transbordadores para volver el mismo día.

Incluso es probable que, con todo el movimiento causado por la industria de los salmones, los transbordadores sean un buen negocio, considerando el subsidio que reciben del Estado. Un cálculo estimativos,  con muy pocas observaciones así que poco fiable, indica que en Chacao en cada viaje el transbordador obtiene más de  $1o0.00, y si hacen uno 12-15 viajes al día, el ingreso –sin descontar gastos– sería algo así como  US$1 MM anuales,

El Plan Chiloé también incluía inversión en caminos (más los recursos espejo del Transantiago, que se agregan), y otra infraestructura pública. Los caminos están casi todos pavimentados o están en proceso de serlo, incluso en el caso de conexiones con pequeñas aldeas, como Aldachildo o Detif en Lemuy. Se está renovando la Ruta 5 en la isla, así como el acceso a Pargua mediante una  concesión. Hay un nuevo hospital en Castro y el aeropuerto acaba de abrir hace dos días. En todas los pueblitos habían colegios nuevos –impecables– con gimnasios techados.

La electricidad y el agua potable llega a todas partes, incluso casas aisladas en lugares remotos. En Castro, nos alojamos en un hotel-palafito, en un lugar que habría sido imposible cuando las aguas servidas se vertían en la bahía. Éstas ahora se dirigen a una planta de tratamiento de aguas servidas. Así es posible tener un lugar turístico en la calle Gamboa de Castro.

En una isla como Lemuy, en que la industria de salmones, ostras y choritos son importantes, está lleno de casas nuevas o refaccionadas, y muchas de ellas tienen autos nuevos, lo cual me parece indica el auge económico desde la vuelta de los cultivos marinos. Es difícil pensar que, como ocurría en el pasado, los Chilotes estén emigrando a otras regiones o países.

Chiloé ahora tiene Parques Nacionales con algún desarrollo, como el de Cucao, o mejor aún el de Tantauco, con paseos bien diseñados, y distintos grados de dificultad. No todos estos avances se deben al Plan Chiloé, pero es posible que con el puente el país habría pensado que cumplió con la isla, y no e le hubieran dedicado más recursos. No es que un puente en el mediano plazo sea una mala idea, sólo que ahora, o menos hace cinco años, es un derroche de recursos de todos los chilenos.

¿Qué cosas me molestaron en la Isla? El Mall de Castro está sobredimensionado, y se debería derribar el piso construido sobre el plan aprobado, pero la ciudad en si misma no se ve impactada por el Mall, salvo desde algunos ángulos. No es una ciudad tan bella como par que el impacto sea demoledor –lo que irrita al visitante es la facilidad con que se violan las reglas municipales–. Lo peor de la isla, para mí son los aserraderos en el Sur de la isla, muchos de los cuales deben ser ilegales. El uso de leña, la mayor parte de ella proveniente de árboles nativos, también es triste.

Una imagen final de la Isla:

Iglesia de Vilipulli (que no visitamos),

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