Sobre la Ley de Pesca

R. Fischer

Ahora que se discute en el Senado la Ley de Pesca, me gustaría escribir algunos comentarios, aunque seguramente repiten cosas que he eescrito en el pasado. No estoy al día en el estado de la Ley, que cambia, parece, minuto a minuto, pero hay algunos temas que conviene repetir.

Virtudes de la Ley

Primero, que una ley de pesca que asigna cuotas individuales transables es una buena idea para evitar la carrera olímpica entre empresas pesqueras. Si las cuotas son de plazo definido, se debee evitar el problema de la sobrepesca cuando se acerca el fin de la concesión, como parece haber ocurrido en esta ocasión en el caso de los pesqueros  industriales (y para que decir de los semi-industriales o “artesanales”). En esta ocasión, confluyeron varios factores para que se ibtuviera este deprimente resultado:

  1. La sobrepesca es una respuesta a la incertidumbre ante lo que sucedería el 2012. Esto eleva el riesgo y hace más valiosos los ingresos presentes.
  2. El hecho que la primera división en la cuota global es entre industriales y semi-industriales hace que los industriales no estén dispuestos a reducir sus esfuerzos pesqueros cuando los semi-nidustriales consiguen, con su lobby, aumentar la cuota global por sobre lo sostenible. Dado que los derechos históricos se considerarían en el la Ley de 2012, ellos prefirieron no reducir su participación en la sobrepesca.
  3. Sobrepescar reduce el precio de la cuotas individuales si la Ley de 2012 ncluyera una  licitación.

Segundo, la ley separa a los verdaderos artesanales, los pescadores de caleta, de los semi-industriales. A los primeros les otorga la exclusividad de la primera milla, y ambas clases comparten la exclusivida de las millas segunda a quinta. Esto responde a la presión pública por apoyar a los pescadores de caleta, que podrán administrar los recursos pesqueros alrededor de sus caletas sin sufrir a la invasión de los semi-industriales.

Tercero, la Ley intenta fiscalizar a los semi-industriales, que parecen aún vivir bajo la Ley de la selva, imponiendo el uso de GPS para permitir el segumiento de sus nves. Así se puede fiscalizar su usfuerzo pesquero y determinar si exceden sus cuotas.  El grupo se opone ruidosamente a esta medida.

Cuarto, se crean sistemas más objetivos para determinar ls cuotas globales, con especialisats en biología pesquera (y supongo en temas económicos asociados), que serán menos suscetpibles a los grupos de presión sectoriales. De todas formas, uno esperaría que al poseer cuotas de pesca valiosas, al menos los industriales tratarían de no depredar.

Problemas en la Ley

La Ley tiene aspectos que no me gustan. En particular, el hecho de no tener licitaciones por una fracción sustancial, si no toda la cuota industrial (y ta vez también la cuota semi-industrial, o al menos una parte de ella). Como lo he escrito antes, usar cuotas históricas es un regalo a los mismos que depredaron el sector en el pasado. No veo por qué esa destrucción biológica les da derechos históricos. Los pesqueros afirman que han invertido en el sector y que las licitaciones los expropiarían. Frente a ello, hay que recordar que ya usaron ese argumento hace diez años, y las cuotas que les regalaron en aquel momento deben haber compensado todas las inversiones que poseían. en aquél entonces.

Las licitaciones que se plantean son al revés de lo  apropiado. En la propuesta, se licita una parte de las pesquerías solo si están cerca de su rendimiento económico máximo (o de su rendimiento biológico máximo, pero el punto es el mismo). Esto garantiza que la pesquería jamás se va a acercar a ese punto pues no está en el interés de los dueños de las cuotas el que se realicen licitaciones. Habŕia sido mejor hacerlo al revés: dar un plazo para que se alcanzara esl nivel de stock deseado, y de no alcanzarse, licitar. Esto habría al menos puesto los incentivos en no sobrepescar.1

Ahora bien, si la pesquería se licita, ¿cómo debe hacerse? Una posibilidad es que las licitaciones sean por cuotas permanentes, que tienen la ventaja de evitar el problema del horizonte que se tiene con laas cuotas de plazo definido. Con un horizonte finito, el poseedor de la cuota se ve tentado a adoptar prácticas perniciosas al acercarse el fin del plazo, dado que se acaba su negocio.

Suponiendo que hay motivos para desear una cuota temporal, la pregunta es ¿cómo evitar el problema de la fecha terminal? Pensar que el control del Estado será suficiente para manejar un grupo de interé poderoso es olvidar que eso fue lo que se dijo sobre el Transantiago: que la administración centralizda funcionaría.

Una solución: cuotas traslapadas

Una buena alternativa es que las licitaciones sean traslapadas, de manera que una vez cada cinco años, por ejemplo, se licite un grupo de cuotas, y que a los 20 años se recomienza el ciclo. De esta manera se produce un conflicto entre quiénes tienen una cuota con muchos años por delante y los que   poseen cuotas que expiran pronto.

Los primeros desean mantener el valor de sus cuota individual , por lo que desean que la cuota global no pierda valor por la sobrepesca. Los que no piensan en el futuro (porque la cuota está próxima a su fin) desean sobrepescar y aumentar la cuota, pero al menos hay iuntereses opuestos, y esto se necesita para limitar la influencia de los grupos de presión favorables a la sobrepesca.

Mejor aún, se podrían licitar las cuotas varios años antes del término de la cuota existente (cinco años antes, por ejemplo), de manera que haya un poseedor futuro de la cuota que también hará esfuerzos para controlar el apetito del poseedor actua, porque su cuota en el futuro valdrá más si no hay sobrepesca.

Nota: 1. Entiendo que hay una enmienda impulsada por senadores DC que propone que hayan licitaciones incluso de pesquerías clapsadas, luego de pocos años. Es una propuesta en la direcciḉon correcta, ya que las licitaciones no dpeenderían del buen estado de la pesquería, y  así no introduce incentivos perversos.

Una visita a Chiloé

R. Fischer

La semana pasada fui con familia a Chiloé, aprovechando el feriado largo. Con razón, los chilenos siempre hemos considerado a Chiloé como uno de los lugares más bellos de Chile –no todo Chiloé, pues el tramo entre Chacao y Catro por la ruta 5 no es muy interesante– sino algunos lugares especiales. Por ejemplo, la llegada a Detif en la isla Lemuy por un cerro- ístmo angosto y verde, y en general las islas desde sus cerros.

Mapa de Chiloe

Mi intención no es describir el paisaje de Chiloé, sino algunas observaciones sobre la isla. Primero, el Plan Chiloé funciona. Si lo recuerdan, el plan que  planteó el Ministro de Obras Públicas Eduardo Bitrán fue la alternativa ofrecida a los isleños cuando se canceló el puente sobre el Chacao que imprudentemente les había ofrecido el Presidente Lagos.

Los transbordadores sobre el canal funcionan como reloj desde temprano en la mañana hasta las 12:00 PM, en un horario más amplio que el del Metro. Los vehículos embarcan y apenas zarpa un transbordador, ya se acerca el próximo, por lo que las esperas son cortas, y sobre todo, predecibles. Esto es lo más importante, pues se puede planificar el transbordo como un tiempo de viaje más, que no tiene incertidumbre en cuanto a su duración. Lo mejor es que la misma exactitud se repite en otras islas menores, como los transbordadores a Lemuy y a Quimchao. Hace veinte años, era una aventura ir a las islas por el día, porque no se sabía si habría espacio en los esporádicos transbordadores para volver el mismo día.

Incluso es probable que, con todo el movimiento causado por la industria de los salmones, los transbordadores sean un buen negocio, considerando el subsidio que reciben del Estado. Un cálculo estimativos,  con muy pocas observaciones así que poco fiable, indica que en Chacao en cada viaje el transbordador obtiene más de  $1o0.00, y si hacen uno 12-15 viajes al día, el ingreso –sin descontar gastos– sería algo así como  US$1 MM anuales,

El Plan Chiloé también incluía inversión en caminos (más los recursos espejo del Transantiago, que se agregan), y otra infraestructura pública. Los caminos están casi todos pavimentados o están en proceso de serlo, incluso en el caso de conexiones con pequeñas aldeas, como Aldachildo o Detif en Lemuy. Se está renovando la Ruta 5 en la isla, así como el acceso a Pargua mediante una  concesión. Hay un nuevo hospital en Castro y el aeropuerto acaba de abrir hace dos días. En todas los pueblitos habían colegios nuevos –impecables– con gimnasios techados.

La electricidad y el agua potable llega a todas partes, incluso casas aisladas en lugares remotos. En Castro, nos alojamos en un hotel-palafito, en un lugar que habría sido imposible cuando las aguas servidas se vertían en la bahía. Éstas ahora se dirigen a una planta de tratamiento de aguas servidas. Así es posible tener un lugar turístico en la calle Gamboa de Castro.

Hotel Palafito en Gamboa 1326, donde alojamos.

En una isla como Lemuy, en que la industria de salmones, ostras y choritos son importantes, está lleno de casas nuevas o refaccionadas, y muchas de ellas tienen autos nuevos, lo cual me parece indica el auge económico desde la vuelta de los cultivos marinos. Es difícil pensar que, como ocurría en el pasado, los Chilotes estén emigrando a otras regiones o países.

Chiloé ahora tiene Parques Nacionales con algún desarrollo, como el de Cucao, o mejor aún el de Tantauco, con paseos bien diseñados, y distintos grados de dificultad. No todos estos avances se deben al Plan Chiloé, pero es posible que con el puente el país habría pensado que cumplió con la isla, y no e le hubieran dedicado más recursos. No es que un puente en el mediano plazo sea una mala idea, sólo que ahora, o menos hace cinco años, es un derroche de recursos de todos los chilenos.

¿Qué cosas me molestaron en la Isla? El Mall de Castro está sobredimensionado, y se debería derribar el piso construido sobre el plan aprobado, pero la ciudad en si misma no se ve impactada por el Mall, salvo desde algunos ángulos. No es una ciudad tan bella como par que el impacto sea demoledor –lo que irrita al visitante es la facilidad con que se violan las reglas municipales–. Lo peor de la isla, para mí son los aserraderos en el Sur de la isla, muchos de los cuales deben ser ilegales. El uso de leña, la mayor parte de ella proveniente de árboles nativos, también es triste.

Una imagen final de la Isla:

Iglesia de Vilipulli (que no visitamos),

La propuesta pesquera

R. Fischer

La propuesta de licitaciones pesqueras del Ministro de Economía creo es peor para el país que simplemente regalar los derechos de pesca, como solicitan las empresas. No es que me esté contradiciendo en mi apoyo a las licitaciones, ya que es inaceptable que no se realicen y que se regalen recursos que son de todos a unos pocos favorecidos, que además son los responsables de la sobreexplotación del recurso pesquero, pero lo que propone el Ministro es peor aún.

La propuesta consiste en que se liciten los excedentes que se producen en las pesquerías recuperadas, por lo que dejan de estar en plena explotación. Si el recurso está en plena explotación, las cosas seguirían como hasta ahora, con derechos concedidos en forma gratuita.

Esto garantiza que las pesquerías no se van a recuperar nunca, porque no se observan incentivos para que los poseedores de cuotas individuales ahorren el recurso pesquero si los excedentes se los lleva el ganador de una licitación competitiva. Una carta reciente en El Mercurio muestra el problema. En ella el Sr. Maturana, respondiendo a un Sr. Vial que había sugerido cerrar algunas pesquerías hasta que se recuperaran, señala que proteger una especie, reduciendo sustancialmente la carga de pesca sobre ella tiene un objetivo oculto:

Si el futuro proyecto de ley incluye estas recomendaciones, la sustentabilidad podría alcanzarse manteniendo operativa aun la pesquería, no siendo necesario recurrir a la drástica medida sugerida por el señor Vial, que, al parecer, más que estar preocupado de la recuperación del recurso, está buscando conseguir cuotas a cualquier precio para actores internacionales, sin importarle el daño inconmensurable a la industria pesquera, a sus trabajadores y a las miles de familias que viven de ella.

En la misma carta señala que las cuotas individuales de captura han demostrado ser la solución al problema de la sobrepesca. En teoría estoy de acuerdo con ello, pero varios de los comentaristas a su carta le reprochan que eso no ha sido el caso en Chile. Tienen cierta razón y desearía saber el motivo. ¿Son tan miopes los actuales propietarios de cuotas –las poseen desde hace diez años–que no se comportan como lo indica el artículo de Science que usa el Sr. Maturana en su argumentación?

La frescura en la pesca

R, Fischer

Estaré viajando en la zona del Volcán Hudson estos días, así que no podré escribir demasiado. Sin embargo, debo constatar la inmensa frescura de los industriales y semi-industriales (mal llamados artesanales) en la pesca. Hace poco se discutió sobre la licitación de derechos de pesca.

Un numeroso grupo de economistas solicitamos públicamente que se licitaran los derechos, dado que de otra forma se les regalan rentas a las empresas existentes, rentas que en se generan solamente por acción del Estado y que por lo tanto no deberían entregarse a un grupo de presión como un regalo.

Los empresarios y sus lobbistas (que incluyen economistas) replicaron que las rentas no existirían (en tal caso, ¿porqué se oponen a una licitación en que el precio resultante sería nulo?), y que de todas maneras, si existieran rentas, éstas podrían extraerse mediante royalties a la pesca por lo que no sería éste un problema.

La repuesta, es que se si se desea mantener los royalties, éstos pueden mantener, estableciendo un el royalty y luego licitando al precio que resulte. Este proceso elimina las rentas en forma automática, a diferencia de las patentes por si solas, que pueden dejar rentas o ser excesivas. Pero nuestro actual Ministro de Economía y su partido político parecen tener relaciones estrechas con los industriales pesqueros y prefieren mantenerlos felices, y promueven unas licitaciones cosméticas por derechos excedentarios que nunca existen dada la sobrepesca de los actuales pesqueros.

Hoy descubrimos como los argumentos de los pesqueros y sus lobbistas-economistas sobre las patentes eran una simple frescura. En La Tercera de hoy 27 de octubre, en la sección negocios (no puedo hacer el link), el Presidente de Asipes (industriales pesqueros) señaló:

La patente pesquera es un impuesto adicional altísimo y que no lo tiene nadie más: proporcionalmente es muy caro, por lo tanto ese tema va a haber que revisarlo.

Es decir, como royalty y patente son al final la misma cosa, lo que se trata es de reducir lo que pagan las empresas pesqueras, luego de haber usado las patentes y royalties como argumento de que con elles se eliminarían las rentas.

Claramente, la razón para no tener licitaciones es que ellas reducen el poder del lobby de los pesqueros para influenciar el sistema político y extraer rentas a costa del resto de sociedad, a diferencia de lo que ocurre con sus instrumentos preferidos.

John Kay y los lobbies

R. Fischer

El un artículo aparecido hoy en el Financial Times, John Kay muestra el poder de los lobbies. Menciona algunas de sus hazañas, como por ejemplo, que la Comisión Europea haya decidido alargar el plazo del copyright de las grabaciones sonoras de 50 a 70 años, no de aquí en adelante, sino que a obras ya existentes.

Esta medida no favorece al público ni a los creadores de obras –que no viven tanto–, sino aparentemente solo al sello Emi. Lo interesante del tema es que Emi consiguió que los artistas apoyaran la medida, al darles una pequeña comisión sobre las ganancias que obtuviera. Esto también es característico de los lobbies: es importante conseguir el al apoyo de un grupo de interés que tiene buena imagen del público, para que así los intereses del lobby queden disfrazados tras la compasión del público no informado por el grupo de interés.

Los ejemplos abundan. Un caso –un poco menos importante ahora que los precios del azúcar son tan elevados– son los pequeños campesinos a los que Iansa contrata para producir remolacha. Aparentemente, es poco eficiente para Iansa comprarles, pero cuando Iansa requiere apoyo político para imponer barreras a las importaciones de azúcar barata, consigue que salgan a la calle estos pequeños agricultores a protestar en su favor. Lo mismo pasa cuando en la pesca se forma un solo grupo de todos los pescadores que no son industriales en la mal llamada categoría de lso los “aretesanales”. Con este nombre queda la impresión de que se trata de los pescadores de caleta, pese a que este grupo es solo un componente menor e irrelevante en la pesca artesanal, dominada por pesqueras semi-industriales que depredan los recursos.

Pero me desvío del tema, ya que Kay prosigue analizando el caso de la extensión del copyright y escribe:

The proposal has been beaten off several times by a small group of disinterested people – mainly academics. But they are under-resourced, and have other things to do. The lobbyists, in contrast, are over-resourced and have nothing else to do. Wherever the proposal is rejected, its advocates revive it in another forum at another time. Eventually they get their way. The lobbyists never go away.

Este párrafo me hace recordar la carta de un grupo de economistas académicos –entre los que me cuento– en favor de la licitación de las cuotas de pesca, y a no entregarlas en forma gratuita a sus actuales tenedores. Es posible que la carta retrase un poco la licitación de las cuotas de pesca, pero como escribe Kay, los lobbies son más persistentes que los académicos, que a fin de cuentas, tienen otros temas en los que trabajar mientra los lobbies tienen un solo tema en vista.

Cuotas de pesca

No solo en Chile hay dificultades con las cuotas de pesca. En Europa, los conflictos con las cuotas de pesca amenazan la entrada de Islandia a la Unión Europea. Este año los islandeses han capturado el 60% de las 130.000 toneladas de caballa que establecieron unilateralmente como cuota nacional, lo que se compara con sus 2.000 toneladas tradicionales. Según parece, el calentamiento global a ha producido una migración de la caballa hacia el Polo Norte y ahora lso islandeses están llenos de caballa, por lo que no desean sacrificar esta bonanza (especialmente dados sus problemas económicos) para satisfacer los intereses paneuropeos.

Pérdida de control en las salmoneras

El Diario Financiero reporta hoy que los controladores de las empresas salmoneras tienen dificultades para obtener el capital de trabajo en el nuevo escenario con la enfermedad ISA controlada. El problema es que los controladores se oponen a la dilución –y tal vez la pérdida de control– que se les exige como condición de aportar capitales al sector. Los controladores de las salmoneras están en una situación compleja, pues su activos son su capital de conocimiento de la industria, la estructura de su empresa y tal vez las concesiones. Se trata de intangibles, con un valor difícil de apalancar para conseguir crédito (especialmente dada su deuda). Lo usual en estas circunstancias es que muchos pierdan el control de las empresas, a menos que puedan convencer a los inversionistas que son los únicos que pueden manejar la empresa. Esto es dudoso.

¿El sector que más tributa?

En una entrevista en El Mercurio, el saliente Presidente de la Sociedad Nacional de Pesca se queja:

El sector pesquero es hoy el más tributado en Chile

Sin conocer los montos involucrados es difícil estar seguros, pero el hecho de pagar una patente pesquera no significa necesariamente una exacción exagerada. Es una contribución análoga al impuesto territorial que debe pagar una empresa en tierra por sus instalaciones, con la única diferencia que se paga por el derecho a una fracción de la cuota global de captura, o sea por el derecho a explotar el mar.