Variacioncompensada's Blog

Un error

enero 12, 2016
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R. Fischer

En mi nota de ayer sobre colusión en supermercados me equivoqué al pensar que el precio de lista que aparece en la presentación de la Fiscalía era el precio mayorista. El precio de lista de los pollos era un precio minorista bajo el cual no se podía vender, lo que en los EEUU se denomina MRSP (Manufacturers Suggested Retail Price), aunque allá usualmente esto no es obligatorio.

Este error no modifica el análisis, salvo que es necesario ajustar los términos. Donde aparece el precio de lista más costos del supermercado, se debe reemplazar por precio de lista (más IVA) solamente. Tal como antes, los márgenes de los supermercados aparecen en el descuento por debajo del precio de lista , pero ahora ese descuento paga los costos de los supermercados además de sus utilidades. Haciendo estos ajustes, lo demás (por ejemplo, que no es eficiente la colusión de supermercados) sigue siendo válido.

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Un ejemplo en que no se respeta el MRSP

La teoría económica no es clara respecto a si es conveniente que se respeten los MRSP. Por ejemplo, en Francia, muchos libros tienen un precio impreso y no se pueden vender bajo ese precio. En los EEUU, hasta hace algunos años se prohibía obligar a usar el MRSP, pero hoy la doctrina es más flexible.

La razón de esto es que al dejar un margen para el distribuidor, el MRSP permite que los distribuidores compitan en variables no-precio para atraer a los compradores, y en algunos casos esto mejora el bienestar. En Francia se usa para mantener con vida a pequeñas librerías ineficientes, pero ubicuas. A los franceses les gustan esas librerías de barrio, pese a que significa que los precios de los libros son mayores.

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Los franceses están dispuestos a pagar más por libros, a cambio tener este tipo de librerías en todas partes.

Tengo serias dudas de que el MRSP produzca algún tipo de beneficios en el mercado de los pollos.


¿Colusión en supermercados?

enero 10, 2016
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R. Fischer

La Fiscalía Nacional Económica presentó una denuncia por colusión en el mercado de los pollos contra las principales cadenas de supermercados. A diferencia  de otros casos como el de los pollos, buses interurbanos, asfalto y papel tissue, me parece un caso bastante más dudoso, aunque por supuesto, la Fiscalía puede tener información que no ha revelado aún.

Todas las comunicaciones que revela la acusación son entre empleados de las cadenas y empleados de sus proveedores (es decir, son comunicaciones verticales). La Fiscalía no presenta casos de comunicaciones directas entre empleados de las cadenas (es decir comunicaciones horizontales). Es posible que las relaciones verticales ayuden a mantener un cartel, como en el caso de las farmacias, en que los laboratorios servían como fiscalizadores del acuerdo entre las farmacias. Pero en ese caso había un acuerdo previo entre las farmacias, que aquí no está presente.

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Estructura vertical

El principal problema del caso de la Fiscalía es conceptual y económico. A los supermercados no les conviene coludirse si el mercado de los pollos ya está cartelizado. En la figura se muestran dos etapas de un proceso productivo: un productor (por ejemplo de pollos) y un distribuidor (una cadena de supermercados).  El productor de pollos tiene costos c y vende al precio mayorista p_w; a su vez el distribuidor vende al precio al detalle p.

En el caso en que los productores  de pollos están coludidos, el precio mayorista p_w es un precio colusivo que se determina en parte, por el comportamiento de los distribuidores, que varía según el grado de competencia de las cadenas de supermercados.

Las mayores utilidades del cartel de los  pollos ocurren cuando los supermercados se comportan como si estuvieran en competencia. Mientras menos competitivo sea el mercado de los supermercados, menos utilidades tendrá el sistema conjunto de productores y supermercados. En particular, cuando ambos están coludidos y actúan como monopolios, los precios terminan siendo tan elevados y la demanda cae tanto, que las utilidades conjuntas son mucho menores que con un monopolio en solo una de las etapas. Es la denominada “cadena de monopolios”, que es mala para los coludidos y los consumidores.

Este razonamiento indica que, dado que los productores de pollos estaban coludidos, sería un error de los supermercados coludirse en ese mercado. Es más raro aún cuando las comunicaciones para el supuesto cartel de supermercados son a través de los productores, los más interesados en que haya competencia entre los supermercados.

Una interpretación tentativa

Aparentemente los supermercados colaboraron con el acuerdo colusivo, siendo pasivos ante la falta de competencia entre los productores y rigiéndose por reglas tácitas, tales como no vender a menos que el precio de lista del cartel más el IVA. De esa forma, los supermercados podían participar en las rentas del negocio colusivo de los fabricantes de pollos.

Bajo ese esquema, los supermercados venderían los pollos a precios superiores o iguales al precio de lista (más IVA) de los productores. El precio a los consumidores sería el precio de monopolio de los pollos más los costos de los supermercados. Es como si la etapa de supermercados fuera competitiva.

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El beneficio para las cadenas de supermercados proviene de participar en las rentas de la colusión de los pollos, y no de formar un cartel entre ellas.

¿Dónde entonces estaban los beneficios de los supermercados? No es creíble que las cadenas compren a precio de lista. Los precios efectivos son producto de una negociación entre las partes, en que las cadenas obtienen descuentos. Pero esos descuentos no se trasladan a los consumidores, pues el precio de venta mínimo es el precio de lista más IVA. Así obtienen parte de las rentas de la colusión de los pollos, y las rentas colusivas son lo más altas posibles porque los supermercados se comportan como si fueran competitivos.

¿Qué hacer?

¿Cómo denominar ese tipo de conductas? Es claro que no favorecen la competencia, pero tampoco representan colusión de supermercados, pues no intentan elevar los precios por sobre el precio colusivo de los pollos más los costos propios de los supermercados.

Eso si, las cadenas se benefician del cartel, porque comparten las rentas. La pregunta aparece: si los actores coludidos son condenados a compensar a sus clientes, ¿no alegarían ellos que parte de la compensación la deben realizar los supermercados?

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Tal vez ahí está la solución a la falta de incentivos de los supermercados para hacer competir a los productores coludidos. Las cadenas podrían ser responsables de compensar a los afectados por la colusión de los pollos en aquella parte de la renta del cartel que recibieron por su colaboración. Esto haría que las cadenas sean contrarias a los acuerdos entre proveedores, y en todo caso, el riesgo de participar en la compensación haría que fueran renuentes a colaborar con estos acuerdos.

Competencia en el sector supermercados

¿Qué hubiera pasado si los supermercados fueran efectivamente competitivos, por ejemplo, con más participantes? De acuerdo al razonamiento anterior, es probable que nada hubiera cambiado desde el punto de vista de los consumidores.

El cartel de los pollos les ofrecería un precio de lista monopólico no negociable, porque los supermercados no tendrían poder de mercado en este escenario de supermercados muy competitivos. A este valor mayorista, los supermercados le agregarían sus costos de distribución y se obtendría el mismo precio al consumidor que en el caso anterior. Los consumidores no observarían nada distinto.  La única diferencia es que en este caso el cartel de los pollos obtendría todas las rentas de su actuación conjunta, no dejando nada para los supermercados.

Otros mercados

La Fiscalía menciona correos del mismo carácter en otros sectores. Si hay mercados competitivos en otros productos, y se usara a los proveedores para coordinar a los supermercados, tal vez habría indicios de comportamiento colusivo entre supermercados. La razón es que, si el mercado de los proveedores es competitivo, ya no es válido el argumento de que las cadenas de supermercados no aumentan sus rentas si se coluden. Con proveedores competitivos, a las cadenas aumentan sus utilidades si se coluden y no son detectados.

El problema de la Fiscalía es que no son convincentes los correos que presentó como evidencia de comportamiento sospechoso en otros mercados. Son exactamente las quejas que tendría una cadena de supermercados que compite, si detecta que un rival tiene precios más bajos. Sería raro que un distribuidor –de cualquier tipo– no esté constantemente revisando los precios de sus rivales e intentando presionar a su proveedor para que le ofrezca iguales o mejores condiciones.

Conclusión

Aparentemente, este no sería un caso de cartel de supermercados, sino de colaboración, al menos tácita, con el cartel de los pollos. Hay argumentos económicos para esta afirmación, y la pregunta que resta es que se debe hacer en estos casos. Una posibilidad es que participen en la indemnización a los consumidores. Esto provee fuertes incentivos a no colaborar con carteles de proveedores.

 

 


¿Son altas las multas por colusión?

enero 10, 2016
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R. Fischer

A diferencia de lo que muchos creen, las multas por colusión en Chile son altas. Si uno compara las multas en Chile con las de Europa o los EEUU, las multas son superiores, pero se trata de mercados mucho mayores, en los que el cartel obtiene ganancias mucho mayores. Al revisar las tablas que siguen, se debe recordar que el tamaño de ambas economías es unas 70 veces el producto chileno.

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Multas a personas y corporaciones en los EEUU (Depto. de Justicia 2015)

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Mayores multas Unión Europea (Comisión Europea de Competencia 2015)

El primer cuadro muestra las multas por carteles en los EEUU, y claramente las multas, en un país tanto más grande que el nuestro, son relativamente pequeñas: del orden de USD 10-60 millones en promedio, aunque algunas deben ser mucho mayores. En la Unión Europea hay multas enormes, pero si consideramos que es un mercado 70 veces mayor, las multas se parecen a las nuestras en su magnitud. En Chile el monto máximo de multa es de USD 22 millones, y es menor que las máximas europeas, pero esto se debe a la fuerte depreciación del peso. Hace dos años, con un peso más fuerte, nuestras multas eran comparativamente mayores.

¿Donde está el problema?

En los EEUU existen las compensaciones, las que pueden triplicar los daños calculados a los afectados. Es en las compensaciones por daño donde está el verdadero castigo al cartel. Si las compensaciones existieran (en el sentido de que ser eficaces), no es apropiado elevar las multas por colusión más allá de  los estándares internacionales.

Cuando los comentaristas estiman que el castigo a la colusión es muy leve, dado que las empresas obtienen muchas ganancias, están equivocados en su análisis. La indemnización elimina las ganancias producto de la colusión y la multa es simplemente una guinda que se suma para que el beneficio de un cartel detectado no sea cero.

Una crítica a este argumento es que incluso si existen las indemnizaciones, hay que multiplicar su monto por la probabilidad de detección del cartel y comparar ese valor con el beneficio obtenido. Solo si ese valor es negativo, sería disuasiva la indemnización.  Pero ese análisis es simplista, al no considerar otros costos asociados a descubrirse que una empresa participa en un acuerdo colusivo. Están los costos de reputación e imagen (algunos de ellos personales), los costos legales, y el riesgo de que la indemnización sea mayor que los beneficios obtenidos por la colusión, porque determinar el castigo no es una ciencia cierta.

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El costo reputacional de la colusión

Otra posibilidad es que, como en EEUU; la indemnización sea un múltiplo del perjuicio. Creo que por el momento, en que riesgo de tener que pagar indemnizaciones recién comienzan a aparecer en el radar de los coludidos, es suficiente con que en cada caso de colusión detectado, se pague una indemnización equivalente a los perjuicios.

La otra ventaja de las indemnizaciones es que las debe pagar el que denuncia también, aunque se haya salvado de la multa al confesar su falta. Es decir, ya no se podría criticar el sistema de protección de la competencia porque el que confiesa no recibe al menos parte del castigo.

Por último, en casos de colaboración, como tal vez ocurrió en el caso de pollos y supermercados, un esquema de indemnizaciones hace que los supermercados compartan el pago de la indemnización, ya que se llevaron parte de la sobrerrenta.

¿Qué se necesita?

Lo que se requiere para que nuestro sistema antimonopolios funcione bien es un sistema eficiente y rápido para indemnizar a los afectados por la colusión. No es necesario que sea demasiado preciso, en  el sentido de compensar exactamente a cada afectado por lo que efectivamente sobrepagó, sino que se requiere que los montos totales sean similares al sobrecosto total de los consumidores.

De funcionar este esquema, el costo para los que participan en la colusión es elevado, y en los casos de alto impacto y larga duración del acuerdo colusivo, puede llegar a hacer quebrar a la empresa. Esto no debería causar temor; tenemos procedimiento más ágiles que en el pasado para empresas quebradas, que no deberían causar excesivo daño económico.

Además, este riesgo provee incentivos para que los proveedores de crédito de las empresas también se opongan a los carteles, pues pone en riesgo la recuperación de sus acreencias en las empresas coludidas.

 

 

 

 

 


Publicado en Economia