Variacioncompensada's Blog

Un error

enero 12, 2016
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R. Fischer

En mi nota de ayer sobre colusión en supermercados me equivoqué al pensar que el precio de lista que aparece en la presentación de la Fiscalía era el precio mayorista. El precio de lista de los pollos era un precio minorista bajo el cual no se podía vender, lo que en los EEUU se denomina MRSP (Manufacturers Suggested Retail Price), aunque allá usualmente esto no es obligatorio.

Este error no modifica el análisis, salvo que es necesario ajustar los términos. Donde aparece el precio de lista más costos del supermercado, se debe reemplazar por precio de lista (más IVA) solamente. Tal como antes, los márgenes de los supermercados aparecen en el descuento por debajo del precio de lista , pero ahora ese descuento paga los costos de los supermercados además de sus utilidades. Haciendo estos ajustes, lo demás (por ejemplo, que no es eficiente la colusión de supermercados) sigue siendo válido.

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Un ejemplo en que no se respeta el MRSP

La teoría económica no es clara respecto a si es conveniente que se respeten los MRSP. Por ejemplo, en Francia, muchos libros tienen un precio impreso y no se pueden vender bajo ese precio. En los EEUU, hasta hace algunos años se prohibía obligar a usar el MRSP, pero hoy la doctrina es más flexible.

La razón de esto es que al dejar un margen para el distribuidor, el MRSP permite que los distribuidores compitan en variables no-precio para atraer a los compradores, y en algunos casos esto mejora el bienestar. En Francia se usa para mantener con vida a pequeñas librerías ineficientes, pero ubicuas. A los franceses les gustan esas librerías de barrio, pese a que significa que los precios de los libros son mayores.

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Los franceses están dispuestos a pagar más por libros, a cambio tener este tipo de librerías en todas partes.

Tengo serias dudas de que el MRSP produzca algún tipo de beneficios en el mercado de los pollos.


¿Colusión en supermercados?

enero 10, 2016
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R. Fischer

La Fiscalía Nacional Económica presentó una denuncia por colusión en el mercado de los pollos contra las principales cadenas de supermercados. A diferencia  de otros casos como el de los pollos, buses interurbanos, asfalto y papel tissue, me parece un caso bastante más dudoso, aunque por supuesto, la Fiscalía puede tener información que no ha revelado aún.

Todas las comunicaciones que revela la acusación son entre empleados de las cadenas y empleados de sus proveedores (es decir, son comunicaciones verticales). La Fiscalía no presenta casos de comunicaciones directas entre empleados de las cadenas (es decir comunicaciones horizontales). Es posible que las relaciones verticales ayuden a mantener un cartel, como en el caso de las farmacias, en que los laboratorios servían como fiscalizadores del acuerdo entre las farmacias. Pero en ese caso había un acuerdo previo entre las farmacias, que aquí no está presente.

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Estructura vertical

El principal problema del caso de la Fiscalía es conceptual y económico. A los supermercados no les conviene coludirse si el mercado de los pollos ya está cartelizado. En la figura se muestran dos etapas de un proceso productivo: un productor (por ejemplo de pollos) y un distribuidor (una cadena de supermercados).  El productor de pollos tiene costos c y vende al precio mayorista p_w; a su vez el distribuidor vende al precio al detalle p.

En el caso en que los productores  de pollos están coludidos, el precio mayorista p_w es un precio colusivo que se determina en parte, por el comportamiento de los distribuidores, que varía según el grado de competencia de las cadenas de supermercados.

Las mayores utilidades del cartel de los  pollos ocurren cuando los supermercados se comportan como si estuvieran en competencia. Mientras menos competitivo sea el mercado de los supermercados, menos utilidades tendrá el sistema conjunto de productores y supermercados. En particular, cuando ambos están coludidos y actúan como monopolios, los precios terminan siendo tan elevados y la demanda cae tanto, que las utilidades conjuntas son mucho menores que con un monopolio en solo una de las etapas. Es la denominada “cadena de monopolios”, que es mala para los coludidos y los consumidores.

Este razonamiento indica que, dado que los productores de pollos estaban coludidos, sería un error de los supermercados coludirse en ese mercado. Es más raro aún cuando las comunicaciones para el supuesto cartel de supermercados son a través de los productores, los más interesados en que haya competencia entre los supermercados.

Una interpretación tentativa

Aparentemente los supermercados colaboraron con el acuerdo colusivo, siendo pasivos ante la falta de competencia entre los productores y rigiéndose por reglas tácitas, tales como no vender a menos que el precio de lista del cartel más el IVA. De esa forma, los supermercados podían participar en las rentas del negocio colusivo de los fabricantes de pollos.

Bajo ese esquema, los supermercados venderían los pollos a precios superiores o iguales al precio de lista (más IVA) de los productores. El precio a los consumidores sería el precio de monopolio de los pollos más los costos de los supermercados. Es como si la etapa de supermercados fuera competitiva.

COLUSIÓN-SUPERMERCADOS

El beneficio para las cadenas de supermercados proviene de participar en las rentas de la colusión de los pollos, y no de formar un cartel entre ellas.

¿Dónde entonces estaban los beneficios de los supermercados? No es creíble que las cadenas compren a precio de lista. Los precios efectivos son producto de una negociación entre las partes, en que las cadenas obtienen descuentos. Pero esos descuentos no se trasladan a los consumidores, pues el precio de venta mínimo es el precio de lista más IVA. Así obtienen parte de las rentas de la colusión de los pollos, y las rentas colusivas son lo más altas posibles porque los supermercados se comportan como si fueran competitivos.

¿Qué hacer?

¿Cómo denominar ese tipo de conductas? Es claro que no favorecen la competencia, pero tampoco representan colusión de supermercados, pues no intentan elevar los precios por sobre el precio colusivo de los pollos más los costos propios de los supermercados.

Eso si, las cadenas se benefician del cartel, porque comparten las rentas. La pregunta aparece: si los actores coludidos son condenados a compensar a sus clientes, ¿no alegarían ellos que parte de la compensación la deben realizar los supermercados?

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Tal vez ahí está la solución a la falta de incentivos de los supermercados para hacer competir a los productores coludidos. Las cadenas podrían ser responsables de compensar a los afectados por la colusión de los pollos en aquella parte de la renta del cartel que recibieron por su colaboración. Esto haría que las cadenas sean contrarias a los acuerdos entre proveedores, y en todo caso, el riesgo de participar en la compensación haría que fueran renuentes a colaborar con estos acuerdos.

Competencia en el sector supermercados

¿Qué hubiera pasado si los supermercados fueran efectivamente competitivos, por ejemplo, con más participantes? De acuerdo al razonamiento anterior, es probable que nada hubiera cambiado desde el punto de vista de los consumidores.

El cartel de los pollos les ofrecería un precio de lista monopólico no negociable, porque los supermercados no tendrían poder de mercado en este escenario de supermercados muy competitivos. A este valor mayorista, los supermercados le agregarían sus costos de distribución y se obtendría el mismo precio al consumidor que en el caso anterior. Los consumidores no observarían nada distinto.  La única diferencia es que en este caso el cartel de los pollos obtendría todas las rentas de su actuación conjunta, no dejando nada para los supermercados.

Otros mercados

La Fiscalía menciona correos del mismo carácter en otros sectores. Si hay mercados competitivos en otros productos, y se usara a los proveedores para coordinar a los supermercados, tal vez habría indicios de comportamiento colusivo entre supermercados. La razón es que, si el mercado de los proveedores es competitivo, ya no es válido el argumento de que las cadenas de supermercados no aumentan sus rentas si se coluden. Con proveedores competitivos, a las cadenas aumentan sus utilidades si se coluden y no son detectados.

El problema de la Fiscalía es que no son convincentes los correos que presentó como evidencia de comportamiento sospechoso en otros mercados. Son exactamente las quejas que tendría una cadena de supermercados que compite, si detecta que un rival tiene precios más bajos. Sería raro que un distribuidor –de cualquier tipo– no esté constantemente revisando los precios de sus rivales e intentando presionar a su proveedor para que le ofrezca iguales o mejores condiciones.

Conclusión

Aparentemente, este no sería un caso de cartel de supermercados, sino de colaboración, al menos tácita, con el cartel de los pollos. Hay argumentos económicos para esta afirmación, y la pregunta que resta es que se debe hacer en estos casos. Una posibilidad es que participen en la indemnización a los consumidores. Esto provee fuertes incentivos a no colaborar con carteles de proveedores.

 

 


Contabilidad pre-regulatoria

julio 11, 2014
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R. Fischer

Durante la Mesa Redonda en la U. Adolfo Ibañez de hoy (aquí), tanto J. Quiroz, el señor mal educado del público, y otros cuestionaron que haya dudado de la contabilidad de Metrogas. Es bien sabido, sin embargo, que la contabilidad de las empresas reguladas (o que temen serán reguladas) tiene características especiales.

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En el caso eléctrico chileno, esto ha sido documentado en un artículo de Rafael Di Tella y Alexander Dick, de las Universidades de Harvard y Toronto respectivamente: “Cost Reductions, Cost Padding, and Stock Market Prices: The Chilean Experience with Price-Cap Regulation“. De las conclusiones:1

“We also find evidence consistent with strategic behavior by firms. The time profile of cost reductions within the four-year period between regulatory reviews is U-shaped, with most of the cost reductions taking place early in the process. We also find that cost reductions are reversed during the last year of each review period. A natural hypothesis is that firms are trying to influence the regulator. Although caps are supposed to ignore information from specific firms and reflect the costs of an ideal efficient company, as in the yardstick models, the regulator has a limited number of firms from which to draw the information in practice.”

Los datos usados en el trabajo de Di Tella y Dyck provienen de los estados financieros de las empresas de distribución eléctrica.

 

Nota:

1.En ese trabajo aparece una cita magnífica de Alejandro Jadresic, quién me invitó a la Mesa Redonda: “Every four years, you feel you are going to war.”


El problema de Metrogás una vez más.

junio 3, 2014
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R. Fischer

Mis pobres lectores deben estar aburridos de leer sobre este tema, pero es así como creo que las personas piensan los problemas más o menos complejos. Uno se equivoca, se enreda y equivoca de nuevo, da vueltas y finalmente llega a la solución correcta, pero aún con errores de razonamiento. ¡A pesar que es la solución que usa nuestro sistema de regulación! En esta nota corrijo los errores de razonamiento.

Recapitulando, si el regulador utiliza dos precios, el marginal de conexión F (o el costo medio en una zona de concesión si hay economías de escala en la red), más el costo marginal del gas natural (c) como costo del suministro, se obtiene la cobertura y el consumo eficiente. En la implementación se debe usar un cargo fijo que incluye una anualidad de inversión más el costo de mantenimiento y operación promedio. La empresa no tiene rentas económicas, pero recibe el retorno que corresponde a sus inversiones, considerando el riesgo del negocio.

GasAppliance

Un uso del gas natural

Ese fue el resultado al que llegué el viernes. Sin embargo, mi análisis contenía un error, que una conversación con mi colega Juan Escobar me permitió aclarar. En ese artículo sostuve que si se permite que  Metrogás ponga el precio libremente, el consumo será ineficiente (porque el precio será demasiado alto), pero en cambio, la cobertura era eficiente. En esto me equivoqué, porque olvidé que el último agente \bar{z} que se conecta calcula los beneficios de conectarse evaluando su consumo a costo marginal  c (porque ese es el precio regulado) y no a los precios del gas natural p^{gl}, que es lo que hace la empresa no regulada.

Para entender esto, consideremos, como en el modelo dinámico de esta serie sobre Metrogás, que z \in[0,1] indica a los distintos agentes, ordenados en forma decreciente por riqueza, y por lo tanto, por demanda de combustible. Suponemos que p^{gl} y c,  son el precio del gas licuado y el costo marginal del gas natural respectivamente, y que C(p;z) es el consumo del agente z a  precios p. Para simplificar la notación, suponemos que precios y costos son constantes en el tiempo. La cobertura que ofrece la empresa se obtiene al resolver para z la ecuación siguiente:

\pi({z})= \sum_{t=0}^\infty \frac{(p^{gl}-c) C(p^{gl};{z})}{(1+r)^t } -F=0

En la solución, el último agente \bar{z} que es conectado por la empresa es aquél que genera rentas económicas por consumo equivalentes al costo marginal de conexión F, cuando la empresa usa como precio del gas natural el del gas licuado (p^{gl}), el combustible sustituto.

Esto no es eficiente y conduce a una cobertura menor que bajo un esquema regulado óptimamente. La diferencia se debe a que los agentes deciden su consumo en base a sus excedentes de consumidor. Para entender la diferencia, conviene usar la figura siguiente, que muestra la demanda de un consumidor $z$.

ExcedenteConsumidorMetrogas1

Demanda del agente z.

En la figura, el Excedente del consumidor E(p,z) cuando el precio es p es el triángulo formado por la línea horizontal del precio y lados dados por la demanda D y el eje vertical. Bajo el sistema regulado en forma óptima, un agente se conecta si el cambio en el valor descontado de sus excedentes futuros al pasar del precio del gas licuado al precio del gas natural (regulado) excede el costo de conexión a la red F. La diferencia entre los excedentes es la diferencia entre las áreas de los triángulos con precios   p=c yp=p^{gl}. Por lo tanto, el último agente que se conecta es \tilde{z} tal que

\sum_{t=0}^\infty \frac{(E(c;z) - E(p^{gl};z)}{(1+r)^t } =F

Si comparamos esta expresión con la que usa la empresa para determinar la cobertura, la diferencia  es el triángulo achurado en la figura. El último consumidor (\bar{z}) conectado por la empresa  tendría un excedente estrictamente positivo si se usaran precios regulados (el valor presente del triángulo achurado). Por lo tanto, el consumidor indiferente a conectarse cuando los precios son regulados debe satisfacer \tilde{z} > \bar{z}, es decir, habrá mayor cobertura a precios regulados. Esto significa que la cobertura de la empresa no regulada es ineficiente.

¿Porqué no lo sabía?

Los precios eficientes que obtuve son los que usa en nuestra regulación, algo en lo que he trabajado en el pasado y que enseño en mis cursos. Tratando de entender el motivo para mis dificultades, creo que se deben a que no han habido en mucho tiempo industrias nuevas que regular. Por ello no he tenido ocasión de estudiar las razones para ciertas características de nuestra legislación, como las áreas de concesión.1

El análisis  deja claro también la razón por la que, cuando hay economías en la red (o de densidad), es necesario definir áreas de concesión. Si la red no tiene economías de escala, no es necesario definir áreas de concesión, aunque aún es necesario regular precios de conexión y unitarios del monopolio para alcanzar la solución eficiente.

 

Notas:

1. El caso de la telefonía móvil es muy distinto: solo se regula el cargo de acceso y esto por motivos de competencia: para acceder a un cliente de otra empresa se pagaría el precio de monopolio de otra forma. No hay economías de escala relevantes una vez que existe suficiente demanda, y es por eso que hay múltiples empresas que compiten en todos los mercados.


¿Cómo regular el Gas Natural?

junio 1, 2014
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R. Fischer

He escrito varias veces durante los últimos días sobre la regulación del gas natural, en las que me he equivocado, he corregido mi error y he seguido intentando entender como pueden coexistir rentas con la eficiencia económica.

He continuado pensando en el problema y creo que por fin entiendo cómo resolver el problema de la existencia de rentas en un caso como este, y donde está la fuente de ineficiencia . La solución es bastante obvia, y nada de original: se trata de usar una tarifa regulada de dos partes.1 El resultado bajo este tipo de regulación es más eficiente que la situación actual, y no hay rentas.2

La solución consiste en que los clientes sean los que paguen por la inversión y que el regulador tarifique la empresa al costo marginal del suministro de gas. En tal caso, la cobertura de la red de gas es eficiente (lo muestro más abajo) y el consumo es eficiente, a diferencia de la situación actual, en que la cobertura es eficiente, pero no así el consumo, que se ve distorsionado por el alto precio, ya que se usa el gas licuado para hace limit pricing. Esto es lo que genera las rentas de la empresa. En resumen, con este mecanismo regulatorio adecuado se traspasan las rentas que se muestran como la zona achurada en la figura , desde productores a consumidores, y se corrigen todas las ineficiencias.

RentaMonopolioGNL3

Al cobrar el costo marginal de expandir la cobertura y el costo marginal del gas natural se obtiene la solución eficiente.

Una tarifa de dos partes eficiente

Supongamos que cada consumidor que desea conectarse a la red de distribución puede hacerlo al costo fijo F, que corresponde al costo marginal de conectarlo para la empresa, tal como en mi análisis anterior. Supongamos que además, se fija el costo del gas natural al precio $c_t$ que corresponde al costo marginal de suministro cada período. En tal caso, la empresa de distribución de gas natural está en equilibrio, sin obtener rentas económicas ni tener pérdidas.

Los clientes de la empresa ahora tienen un consumo eficiente. Los que están conectados, porque enfrentan el costo marginal del gas, y los que no lo están es porque el costo de conectarse no compensa el beneficio del menor costo de acceso a la red. El último cliente conectado es aquél a quién el beneficio del menor costo marginal del gas es exactamente igual al costo de su conexión.

TariffRegulPunch

Beneficios de la regulación en la Inglaterra victoriana

Implementación en la práctica

Suponiendo, para comenzar, que el costo de conexión es constante, el regulador debe determinar  el valor de F (además de una componente para cubrir el costo fijo de mantención y operación de la red) y el costo marginal de suministro.

Si existen economías de escala importantes en la construcción de la red, ésta se debe tarificar también con los mecanismos usuales: se define una zona de concesión relativamente homogénea, y en ella se calculan los costos totales de inversión, considerando las economías de escala, y luego se obliga a la empresa a conectar a todos los que lo requieren en la zona de concesión al costo medio de conexión en la zona de concesión.

El pago de la conexión (y de la mantención de la red) puede ser un cargo en la cuenta, y el otro elemento de la cuenta sería el consumo, tarificado al costo marginal.

Ventajas

Bajo el sistema actual sin regulación, se obtiene una cobertura eficiente porque el último cliente conectado cumple (aquí p_t^{gl}, c_t,  son el precio del gas licuado, el costo marginal del gas natural y C_t es el consumo del agente z, respectivamente):

\pi({z})= \sum_{t=0}^\infty \frac{(p^{gl}_t-c_t) C_t(p_t^{gl},{z})}{(1+r)^t } -F=0

es decir, que para la empresa, el margen que obtiene al cobrar p_t^{gl} al cliente z cubre exactamente el costo de conectarlo. Por su parte el cliente z está indiferente entre comprar el gas licuado o conectarse a la red y tener acceso al gas natural al mismo costo que el gas licuado.

En el esquema regulado, el último cliente que se conecta paga el costo de conexión F y ahorra

AhorroRegulGNL

que es lo que habría pagado extra si no se conectara, dado que el gas natural tiene un precio dado por su costo marginal. Por lo tanto el último cliente conectado es el mismo. Pero sus consumos son distintos, pues cuando está conectado enfrenta un precio más bajo, y por lo tanto consume más. Esto es eficiente, pues suponemos que el costo marginal del gas natural es su costo para la sociedad (habría que ajustarlo si hay externalidades por emisiones o por cambio climático, pero no afecta el argumento).

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Conclusión

El esquema sin regulación que tenemos en el gas natural es eficiente en términos de cobertura, pero es ineficiente en términos de consumo. Bajo un esquema regulado con dos componentes de la tarifa, es posible alcanzar el óptimo en las dos dimensiones: consumo  y cobertura eficiente. Mi recomendación original de la necesidad de regular las tarifas en el sector era correcta, pero había equivocado mi análisis al considerar un modelo estático y una tarifa lineal.

Creo haber llegado por fin al análisis correcto. Es una muestra del problema que crea la inmediatez del blog (y de las entrevistas de prensa) : escribir sin haber estudiado cuidadosamente el problema. La solución que encontré no tiene nada de original: es lo que se hace en todos los sectores regulados, y debería haberlo recordado.  Si esto hubiera sido un artículo para una revista académica, habría revisado muchas veces mis resultados –especialmente si eran novedosos–  y los habría presentado en seminarios y conferencias, antes de publicarlos. Ahí habría detectado los errores. Esta es la diferencia con un blog.

Postscript

El esquema regulatorio con un solo precio falla porque intenta corregir dos distorsiones (cobertura y precios)  con un solo instrumento. Usando dos intrumentos: el precio de conexión y el precio del gas natural,  manejados en forma independiente, se obtiene la solución eficiente en forma limpia. Esto es conocido desde los años 50 del siglo pasado (¡Y se me había olvidado!).

 

 Notas:

1. Lo cual me hace sentir bastante tonto por no haberla visto antes.

2. Aquí no estoy considerando las ineficiencias de la regulación por problemas de asimetrías de información. Estoy mirando el problema en abstracto: si existiera un regulador omnisciente, ¿puede éste mejorar la situación existente por sobre la que  analicé en la corrección de mi error? Porque si no se puede hacer esto, ¿para que incurrir en el costo de regular si de partida la solución es ineficente?


Confieso un error

mayo 29, 2014
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R. Fischer

En mi posteo sobre Metrogas y la necesidad de regularlo cometí un serio error.^a En ese posteo propuse regular a Metrogas por su elevada rentabilidad y porque es un monopolio. El error fue considerar un modelo estático, en que no se amplía la oferta de agentes conectados al servicio de distribución de gas. En este posteo explico mi error y analizo (creo) correctamente el problema.

 

RentaMonopolioGNL2crop

El corto plazo del GNL

El Error

Para entender mi error consideremos la figura arriba (similar a la del posteo anterior).  La demanda está dada por D, el precio del gas licuado es p^{gl}. La empresa de gas natural no es un monopolio clásico, pues compite con el gas licuado. Por lo tanto, la empresa pone el precio de la competencia (limit pricing) y vende una cantidad q^{gnl}. Dado que su costo medio es más bajo tiene rentas \pi=(p^{gl}-CMe)g^{gnl}. La empresa toma el precio de mercado como dado, por lo que no se comporta como un monopolio. Además este análisis considera que los consumidores son todos iguales.

El punto importante es que el análisis  no considera la expansión de la red de distribución. Para entender esto, estudiemos la decisión de la empresa que evalúa si extender la red de distribución de Metrogas. Para ello debe considerar los flujos futuros que generan los clientes adicionales,contra lo que se debe considerar el costo de inversión y marginal.

Además, como el futuro tiene riesgos, la tasa de descuento r debe considerar esos riesgos: cambios de precios del petroleo, riesgo político, etc. Todo ello está incorporado en el valor de la tasa de  descuento. Asimismo, las diferencias de calidad percibidas por el cliente de los dos servicios están incorporadas en el limit price del gas natural, que es el precio corregido por estos efectos del gas licuado p^{gl}.

 

El modelo correcto

Suponemos muchos consumidores indexados por z \in [0,L], ordenados de mayor a menor ingreso y(z) y con una utilidad de tipo Cobb-Douglas por consumir energía u otros bienes, con parámetro \alpha. La energía se puede consumir en forma de gas licuado o gas natural, pero suponemos que a igual precio, el gas natural es preferido.{\ }^1 Por lo tanto, un agente z con ingreso y(z) destina un gasto \alpha y(z) a energía. El consumo de energía de ese agente es: C(p,z)=\alpha y(z)/p, que es decreciente en el ingreso (y por lo tanto, en z).

Se supone un costo de inversión fijo F por conectar a un nuevo cliente y un costo marginal del gas en el período t de c_t por unidad.  En tal caso, el beneficio que produce conectar al agente {z} es:{\ }^2

\pi({z})= \sum_{t=0}^\infty \frac{(p^{gl}_t-c_t) C_t(p_t^{gl},{z})}{(1+r)^t } -F

  El último consumidor servido \bar{z}, por lo tanto, es aquél para el que se tiene que \pi(\bar{z})=0, es decir, el de menores ingresos para el que la conexión marginal es rentable. Es decir, no hay aprovechamiento monopólico.{\ }^3

RentaMonopolioGNL3

El último agente servido por la empresa.

Notemos que pese a que la empresa no está aprovechando su condición de ser el único proveedor de gas natural, tiene utilidades importantes (el área achurada). Estas son utilidades totales del proyecto hasta t=\infty, y podemos hacernos la pregunta si esta situación es la más eficiente.

El supuesto de que el servicio de GNL es socialmente beneficioso para la sociedad (ver Nota 1) implica que a la sociedad le conviene que se extienda más allá del punto eficiente de la empresa.  Si la externalidad es importante, la sociedad está mejor si se le imponen obligaciones de inversión a la empresa. En  mi opinión, no creo que esto sea un factor decisivo para imponer obligaciones de despliegue de la red a la empresa. Las  externalidades son pequeñas.

Consideremos que esas externalidades no existen, para simplificar el resto del análisis. Si no existieran alternativas al gas natural (como el gas licuado), la sociedad valoraría el beneficio neto como el punto en que se debería dejar de invertir en la red, a diferencia del monopolio privado, que le interesa el valor marginal. Esto porque en el caso sin sustitutos, se perdería el excedente  de los consumidores no servidos. En tal caso se podría obligar a la empresa a invertir hasta que su rentabilidad económica sea cero, es decir, la condición para el último agente servido sería z^{s} que satisface:

ExpresionGasLicuado1

 

Pero en este caso existe un sustituto, el gas licuado, por lo que se debe sopesar el costo para la empresa de perder excedente, contra la pérdida para los agentes de no poder acceder al servicio de distribución, pero disponiendo de gas licuado. Para el comprador marginal (que cumple   \pi(z)=0), la pérdida de no tener acceso al gas natural es cero, porque todas las ventajas privadas del gas natural por sobre el gas licuado se capturan en el precio. Este consumidor no gana nada al pasar de uno a otro combustible.  Por lo tanto, al quitarle utilidades a la empresa no se gana nada a menos que sopesemos más el beneficio de los agentes que  el de la empresa.

 

El caso en que el excedente de los consumidores se valora más que el de los productores.

Este es un supuesto bastante común en la literatura y en el pensamiento de los reguladores, aunque no tiene más fundamentos que el de las preferencias sociales. Si las utilidades de la empresa se valoran en menos que el excedente de los consumidores, el bienestar social siempre aumenta al traspasar utilidades uno a uno con los consumidores. Pero esto tampoco permite pensar en establecer obligaciones o regulaciones sobre la empresa, pues si se conecta a un individuo para el que se cumple que \pi(z) < 0, le estamos quitando recursos a la empresa para perderlos en una inversión innecesaria en expansión de la red.

 

 Conclusión

En mi posteo anterior cometí el error de hacer un análisis estático de un problema dinámico de inversión. La conclusión es que la empresa Metrogas no ejerce poder monopólico clásico. A menos que hayan externalidades significativas (beneficios que no son privados) de expandir el acceso al gas natural, no he podido encontrar un argumento para regular el sector.4 La única manera de extraer rentas de la empresa es mediante una licitación competitiva de zonas de extensión de la distribución de gas natural.

Notas:

a. Advertí el problema al hojear un trabajo de A. Galetovic de 2007 sobre regulación de este mercado. Mi enfoque es bastante más simple, sin embargo.

1. A nivel social por la menor contaminación del gas natural o por menores emisiones de carbono, por las menores molestias y congestión producidas por los camiones, etc.

2. La tasa de descuento incluye los riesgos del negocio, incluyendo costos futuros de gas natural, del gas licuado, regulatorios, etc.

3.  Notar además que si aumenta el precio de la competencia de gas licuado porque no es competitivo, a Metrogas conviene extender la red.

4. Pasé varias horas pensando en alternativas que podrían introducir distorsiones al proceso de decisión de la empresa: costos decrecientes, economías de red, menor sustitutabilidad de gas natural y gas licuado, sin poder armar un argumento razonable.

 


Metrogas, de nuevo

mayo 20, 2014
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R. Fischer

En un posteo anterior calculé que Metrogas había tenido una rentabilidad sobre activos de 12% en 2013. Lo que no advertí es que la empresa había revalorizado sus activos fijos en un 14% durante el año. Si se hubiera usado una cifra alternativa, por ejemplo el valor de los activos del año anterior ($ 786 MMM) más la inversión del año ($34 MMM), se tendría una rentabilidad de 13.2%.

La empresa está sujeta a una orden del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que regula el precio si la rentabilidad es excesiva. Es prudente, por lo tanto, revalorizar los activos para reducir la rentabilidad observada. Esto podría explicar que el valor de los activos de la empresa sean un 50% mayor que la inversión acumulada: hay USD 1.081 MM en inversión acumulada  pero los activos suman USD 1.622 MM.

GasometroMetrogas

El gasometro de Metrogas: uno de los activos que se ha revalorizado.


Sobre el fin del caso Farmacias

julio 10, 2013
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R. Fischer

CartelFarmacias

Las cadenas de farmacias (gracias, La Tercera web)

Un comentarista me sugiere escribir sobre el acuerdo entre los acusados y el Fiscal logrado en el caso Farmacias, que los condenó a pagar $255 MM. Muchos deben haber estado decepcionados por que no fue posible sancionar con cárcel a los acusados, en un caso que ya había resultado en la condena  de dos cadenas de farmacias a pagar casi US$ 30 MM cada una (Ahumada, que delató el cartel, solo recibió una multa de US$ 1MM) .

ColusionFarmacias

Precio diario de un medicamento, la s tres cadenas. El salto indica el momento de colusión. Fuente: FNE.

En realidad, era de esperar ese resultado, pues el Fiscal utilizó el articulo 285 del código penal del siglo XIX para intentar condenar a los acusados, artículo que nunca –o casi nunca– ha sido usado en 150 años. No es una figura legal destinada a castigar carteles. El artículo dice

“Art. 285. los que por medios fraudulentos consiguieren alterar el precio natural del trabajo, de los géneros o mercaderías, acciones, rentas públicas o privadas o de cualesquiera otras cosas que fueren objetos de contratación, sufrirán las penas de reclusión menor en sus grados mínimo a medio y multa de seis a diez unidades tributarias mensuales.”

Débil artículo para castigar el delito de colusión. Es por ello que el Fiscal prefirió llegar a un acuerdo. La pregunta es ¿porqué no hay una figura penal específica asociada a los carteles? En realidad, hay pocos países que la tienen, y de ellos el único que sistemáticamente  lo usa para encarcelar personas es EE.UU. En el Reino Unido creo que han habido dos casos. Y creo que eso es todo, al menos en los países en que uno puede tener confianza en la justicia (pueden haber dictaduras o gobiernos semi-dictatoriales que usan estas leyes para encarcelar opositores).

Cuando la Unión Europea creó sus sistema anti-monopolios, no incluyó figuras penales, acaso por la influencia de países como Alemania, que hasta la década de los 50 del siglo pasado consideraba legales los acuerdos colusivos, y una empresa podía ir a un tribunal para hacer respetar el cartel.

A su vez., el modelo europeo tuvo mucha influencia en nuestra reforma al DFL 211 en 2004, y se excluyó la cárcel para este delito (existía antes, pero solo de un modo hipotético, ya que nunca se usó). Al descubrirse el caso Farmacias, se modificó nuevamente la Ley, para permitir que la FNE ordenara allanamientos, intercepciones telefónicas y la delación compensada, lo que supuestamente permitiría descubrir nuevos carteles.

La delación compensada, que es una herramienta utilísima para detectar carteles, vio anulados sus efectos cuando el Fiscal penal decidió perseguir el  cartel de las Farmacias mediante el artículo 285 del código penal. El problema es que el fiscal persiguió a todos los ejecutivos involucrados, incluyendo los que habían participado en la delación compensada ante el TDLC. Esto significa que la delación compensada no protege de la cárcel, y por lo tanto no provee incentivos a delatar carteles.

Cuando se detectó que en el mercado de los pollos había fuerte evidencia de un cartel, el escándalo llevó a crear una Comisión de Competencia para analizar como reformar la Ley (de la cual formé parte). En su informe se hicieron varias propuestas que Eduardo Engel considera valiosas, pero no se consiguió llegar a un acuerdo en el tema de cárcel para el delito de colusión (y coordinándola con la delación compensada) . La Comisión se dividió por la mitad.

Los que se oponían a penas aflictivas  tenían argumentos válidos: las dificultades para condenar este tipo de delitos, la interferencia con el juicio civil ante el TDLC, la falta de experiencia con nuestro nuevo sistema, y otros argumentos de orden práctico. Los que estábamos a favor estimábamos que las sanciones pecuniarias, siendo efectivas, no se comparan con el efecto disuasivo que tiene el riesgo de sanciones penales, Esto es válido incluso si el riesgo de una condena sea bajo. M. Harrington en alguno de sus trabajos escribe que es por este motivo que hay carteles globales que no operan en los EE.UU. John Kay, a quién me gusta citar, escribe:

“One unequivocal lesson of the war against corporate misbehaviour is that sanctions against individuals have far greater impact than sanctions against organisations. The look of relief on the part of some American managers guilty of antitrust infringements when their British lawyers explained the consequences is engraved in my memory. The executives knew that in the US not only might the company be liable for damages and fines but they themselves could face jail. They learnt that in the UK the worst outcome likely to be experienced was that they would be told to stop. The fear of the prison cell undermines corrupt organisations by encouraging guilty people to turn on each other.”

La delación compensada acoplada cuidadosamente al riesgo de sanciones penales sería una combinación muy efectiva en la lucha anticarteles. Tal vez finamente la tendremos cuando se descubra el próximo caso de colusión que impacte a la opinión pública.


John Kay: la industria bancaria en los países desarrollados

junio 27, 2013
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R. Fischer

En una columna reciente, Kay tiene esta frase:

“The primary function of any bank is to secure the savings of small depositors and the continued operation of the payments system. But these objectives have been secondary, not even to the demands of shareholders – bank shareholders have incurred heavy losses – but to the provision of extraordinary levels of pay for the most senior employees.”

Recién fueron publicadas las grabaciones de llamadas telefónicas entre altos ejecutivos del Anglo Irish Bank, durante la crisis de 2008. Estos ejecutivos le mienten al supervisor bancario sobre la extensión de la insolvencia del banco, y se ríen de la credulidad del público. Es decir, Kay tiene toda la razón.

Es por eso que una Comisión Parlamentaria en el Reino Unido propuso penas corporales par banqueros que anteponen sus intereses personales a los del banco que dirigen.

Tal vez en materia bancaria la competencia excesiva sea demasiado peligrosa, como N. Inostroza, F. Ramirez y yo mostramos en un trabajo reciente.


Lealtad mal entendida

diciembre 15, 2011
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R. Fischer

Una de las cosas que aprendemos desde niños es que acusar es malo, y que hay pocas actos que son peores. En los colegios, los niños están dispuestos a contar las travesuras de sus compañeros, pero no a dar los nombres, incluso cuando no hay ningún interés de los padres en transmitir la información a la dirección del colegio. Si algún compañero de oficina rompe la ley, nadie se atrevería a acusarlo (salvo una excepción que se verá más adelante). Incluso puede ser mal visto cuando los vecinos acusan ruidos molestos provenientes de una fiesta. Parecería a veces que nuestra sociedad es una especie de mafia, donde la omertá (código de silencio) es el valor más apreciado.

Hay una excepción: se puede traicionar a alguien si con eso se ayuda a otro grupo al que la persona pertenece. Por ejemplo, un empleado público que pertenece a un partido político puede acusar a otro empleado por alguna falta grave, si éste pertenece al partido rival, sin que la ruina social le caiga encima. En ese caso hay categorías de pertenencia, y a menudo la lealtad al partido político puede pasar por encima de la pertenencia de ambos al sector de empleados públicos. Esto es particularmente obvio en el caso de los parlamentarios, que tienen pocos complejos con acusarse mutuamente de delitos o faltas que si fueran ciudadanos comunes serían consideradas delaciones inaceptables (lo grave es la acusación, y no la falta, que se excusa más fácilmente).

¿Porqué se me ocurrió este tema? El origen viene de pensar en la delación compensada en los casos colusivos en Chile. A menudo, los empresarios que pertenecen a carteles de grandes también forman parte de los mismos círculos sociales, por lo que si uno delata a otro para reducir su castigo, podría ser desterrado socialmente (el inglés es mejor: ostracized), lo cual tiene un costo personal elevadísimo. En esas esferas, el castigo máximo es lo suficientemente pequeño –US$30 millones– para que se considere que el acusado en un caso de colusión debería aguantarse y arriesgarse a tener que pagar, y no denunciar a sus socios en el cartel.

Esa no es la única causa por la que los carteles no se denuncian, pese a nuestra recién reformada ley de competencia. También está la doctrina de los Fiscales (no el Fiscal Nacional Económico, sino los del crimen) que buscan sanciones penales por el delito de cartel, y no aceptan la delación compensada. Dado que confesar puede llevar al confeso a la cárcel, éste tiene pocos incentivos para hacerlo, aunque con ello salve a su empresa de la ruina.

Si pertenecer a un cartel tuviera una pena aflictiva, y si ésta pudiera reducirse o eliminarse mediante la delación de otros participantes, es probable que habrían más delaciones. Es socialmente más aceptable –aunque acaso  solo un poco– traicionar por evitar la cárcel que traicionar por dinero. Además, al ser el castigo más costoso para el empresario que perder una multa en dinero, los incentivos directos a delatar son mayores.

Es interesante notar que en los Estados Unidos la delación es más aceptada. Por ejemplo, en la Universidad de Virginia, si un estudiante copia, y alguien lo advierte y no lo denuncia, es a su vez culpable. El castigo, si se demuestra que no acusó debiendo hacerlo, es ser expulsado de la universidad por un tribunal formado por estudiantes, con fiscales y defensores, y con un jurado que decide la suerte de ambos acusados.


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