R. Fischer
Hoy en El Mercurio:
R. Fischer
Una de las críticas de los austríacos al funcioamiento de la banca central es porque un grupo de expertos –el consejo del BC o el Board del Fed– decide un tema (la tasa de interés) que debería dejarse a las decisiones individuales de individuos interactuando en los mercados. Esto último les parece mucho más democrático, amén de entregar mejores resultados. Es decir, no solo hay una crítica de eficiencia y por los errores y abusos que cometen los bancos centrales, sino también hay una crítica moral por ser un sistema antidemocrático.
Sin embargo, los austriacos son menos democráticos en otras dimensiones políticas, como las de distribución de ingresos e impuestos, en los que consideran que las decisiones de gobiernos y parlamentos democráticos pueden no ser aceptables desde un punto de vista de los derechos de las personas.
Entiendo que –sin ser experto–hay maneras de explicar esta aparente contradicción, debido a que solo algunas decisiones de los órganos democráticos son legítimas en democracia (por algo existen los tribunales constitucionales). Sin embargo, el razonamiento que determina lo que distingue una decisión legítima de la alternativa a veces tiene el cáracter de los epiciclos usados en la astronomía precopernicana para explicar el movimiento de los planetas en un sistema geocéntrico.
R. Fischer
Sigo con el tema de la banca libre examinado ayer. En esa doctrina, a los bancos comerciales privados se les permite emitir billetes de curso legal. No se debe olvidar que en Chile los bancos podían emitir billetes durante el siglo XIX y tal vez incluso hasta comienzos del siglo XX (es difícil hallar buena información de la historia bancaria en Chile, e incluso los libros publicados recientemente son deficientes, como lo señala Couyoumdjian en su evaluación del libro de César Ross, «Poder, mercado y Estado. Los bancos en Chile en el siglo XIX»).
Los austríacos piensan que la banca libre es un elemento fundamental de la libertad económica y que ayudan a limitar las crisis del sector financiero. Según ellos, las intervenciones de los bancos centrales son las que provocan los ciclos económicos, o son las que los magnifican. M. Friedman (que no es austriaco) acusó al Fed por agravar una crisis normal en la gran depresión. Los austríacos van más allá en su condena de los bancos centrales, ya que Friedman pensaba que el Fed nunca más cometería los errores del perídoo 29-33. En cambio, en 1952 von Mises acusaba al Fed de ser el causante de todos los problemas monetarios de los EEUU (uno se pregunta ¿cuáles crisis en la posguerra hasta 1952?).
Claro que los austriacos –así como muchos críticos de casi todos los sectores– acusan a Greenspan de ser uno de los grandes responsables de la crisis de 2008. En este caso, Greenspan tiene culpa, pero por dos motivos: tanto por su enfoque antiregulación financiera como por sus políticas monetarias que no consideraron el efecto de las tasas sobre el precio de los activos, ayudando a impulsar la burbuja inmobiliaria y del sector financiero.
La pregunta es si lo habría hecho mejor la banca privada libre. Los austriacos tienden a pensar que si, y normalmente dan el ejemplo del buen funcionamiento de la banca libre en Escocia, como lo describe Vera Smith en «The Rationale of Central Bancking and the free banking alternative», pero ¿será suficiente un solo ejemplo, que por lo demás solo duró unas pocas décadas del siglo XIX, para demostrar el caso?
Tengo dudas. En todo caso, la experiencia chilena del siglo XIX no parece haber sido buena, pero los austriacos siempre se defienden señalando que en los casos en que falló, esto se debió a la intervención del gobierno, y que de otra forma no habrían habido problemas con el sistema de free banking. Esto es obviamente difícil de discutir, porque es un argumento del siguiente estilo: en el caso en que funcionó es porque todas las condicines se dieron y cuando no funcionó es porque hay alguna condición que no se cumplía. ¿No significa esto que el free banking es extremadamante vulnerable y poco robusto como sistema?
R. Fischer
En el coloquio sobre el Dinnero y la instituciones financieras,aparecen facetas de las propuestas austríacas que causan dudas. En particular, parecen dudosas las afirmaciones que indican que una vez que desaparezcan los bancos centrales y se instale el patrón oro, ya no habrá manipulación del dinero, y el mundo se acercará una utopía capitalista:
«Cynics dispose of the advocacy of a restitution of the gold standard by calling it utopian. Yet we have only the choice between two utopias: the utopia of a market economy, not paralyzed by government sabotage on the one hand, and the utopia of totalitarian all-round planning on the other hand.» von Mises, The Theory of Money and Credit, ch 23.
El tiempo ha demostrado el error de una afirmación tan extremista. Existen estados intermedios de capitalismo relativamente eficientes que no tienen alta inflación, pese a tener bancos centrales y que no han degenerado en dictaduras totalitarias.
Aún si el Free Banking (la posibilidad de que cualquier banco pueda emitir billetes) puede tener algunas ventajas en la contención de la inflación -puede ser, aunque hasta ese argumento puede ser dudoso ya que los mercados competitivos no necesariamente entregan la calidad óptima- tienen una serie de desventajas que han sido olvidadas por los austríacos y que aparecieron en la discusión.
Tal vez más importante, la preocupación de los austríacos por los problemas generados por los bancos centrales en términos de exacciones través de inflación, no desaparecen con la abolición de los bancos centrales. El problema real es el exceso de gasto de gobierno, que produce un déficit que debe ser cubierto de alguna forma.
Esto se puede hacer mediante impuestos aprobados por el parlamento -la forma tal vez más legítima-, o mediante emisiones de deuda. Además de la inflación, el gobierno dispone de múltiples herramienta administrativas y de coacción que puede utilizar si lo requiere. Puede hacer default de su deuda (explícita e implícita, como con las pensiones), expropiar, o tomar otras medidas, legítimas o no.
Por lo tanto, los austríacos podrían eliminar los bancos centrales y no conseguir ninguno de los objetivos que perseguían, o tal vez que los gobiernos adopten medidas con aún peor efecto sobre la eficiencia económica. A veces los austríacos se asemejan a esos médicos oncólogos a los que uno les hace una consulta por un dolor al pie y piden una biopsia, ya que ven cáncer en todas las dolencias.
Es mucho mas razonable y consistente el principio adoptado por Chile (aunque claro, su implementación podría mejorarse) de mantener un balance presupuestario a través del ciclo. Asimismo, se debe considerar el efecto que tienen las leyes que involucran gasto sobre el presupuesto intertemporal, algo que se le ha olvidado a nuestro gobierno actual.
R. Fischer
Una de las ventajas de los coloquios del tipo Liberty Fund es que dan pensar en temas en los que nunca les he dedicado neuronas. En este Coloquio, algunos de los trabajos que se discuten intentan diseñar mecanismos para evitar que los gobiernos o el Banco Central aprovechen el monopolio de la emisión de papel moneda para imponer un impuesto ilegítimo (porque no autorizado por el Congreso), la inflación.
Eso me puso a pensar en nuestra venerable UF, que funciona como una unidad de cuenta y se utiliza para algunos contratos de trabajo, para casi todas las compras de vivendas y terrenos, arriendos, hipotecas, seguros y en general, cualquier contrato de larga duración o sobre un activo durable. Además, nuestra economía está aún más indexada, con impuestos basados en ingresos indexados e incluso con tramos de impuestos indexados.
La consecuencia es que la inflación es un mecanismo mucho menos efectivo para recaudar recursos, ya que solo afecta a los contratos no indexados, y no aumenta los impuestos recogidos por cambio de tramo, como ocurre en los EE.UU. Tampoco tiene efectos en la relación entre acreedores y deudores, al menos en de largo plazo.
Una consecuencia es que hay menos incentivos a crear inflación, pues ésta tiene menos efectos reales. También están limitados los ingresos por segniorage, ya que hay menos espacio en la economía para diluir los pesos adicionales, lo que hace que la inflación salte rápido. Por el mismo motivo, es difícil detener la inflación una vez comenzada: es como si hubiera menos fricción en la economía, ya que se separa el corto plazo (afectado por la inflación), del largo plazo, que es inmune a sus efectos directos. Y al haber menos fricción, la reducción de inflación es difícil, y tardó casi toda la década de los 90 pasar del 10% anual al 3% anual al que estamos semi-acostumbrados.
Sin embargo, ha resultado difícil explicar esto en el coloquio, en parte porque es demasiado exótico, y en parte porque reduce la importancia de las propuestas por un patrón oro, tan apreciadas por los austríacos.
R. Fischer
Tal como el año pasado, nuevamente he sido invitado a un coloquio del Liberty Fund, sobre temas de economía austríaca, en Guatemala. La conferencia es organizada por la Universidad Francisco Marroquín, una de las pocas partes del mundo donde se puede estudiar este tipo de economía. Soy uno de los tres invitados que pertenecemos a la economía convencional, y aunque disentimos de los principales leitmotivs de esta tendencia, los coloquios son interesantes, porque aprendemos sobre un área del pensamiento económico que no conocíamos. El tema de este coloquio es «El dinero y las instituciones financieras» y las lectura que se discuten incluyen no solo a Hayek y von Mises (a quiénes casi no conozco) sino autores como Yaeger o V. Smith, que me eran completamente desconocidos. Ideas que plantearon algunos de los participantes y que no se me hubieran ocurrido:
«The destruction of the monetary order was the result of deliberate actions on the part of various governments. The government-controlled central banks and, in the United States, the government-controlled Federal Reserve System were the instruments applied in this process of disorganization and demolition.» von Mises, Sound Money, 2nd ed, 1952.
R. Fischer
Este blog no realizará comentarios sobre el cambio ministerial, debido a que no tengo suficiente conocimiento ni interés en la política de corto plazo para poder evaluar su significado.
Solo haré una observación relativa a mi caso personal. Durante el año pasado y principios de este fui miembro de la Comisión para la Reforma e la Supervisión financiera, cuya contraparte en el gobierno era el Subsecretario de Haciendo Rodrigo Alvarez. Ahora estoy en la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico, y el Ministro de Energía es Rodrigo Alvarez. Por su parte, el antiguo Ministro de Energía, Laurence Golborne, es ahora Ministro de Obras Públicas, y será una de las dos contrapartes del Panel Técnico de Concesiones (del cual soy miembro) en las discrepancias que se produzcan en el sector. Plus ça change ….
R. Fischer
El caso de Dominique Strauss-Kahn definitivamente va a pasar a engrosar aquellos que le dan fuerza a los amantes de las teorías conspirativas. Recordenos los hechos:
En un momento de crisis en la Unión Europea, con el FMI apoyando intervenciones y con su Director como candidato preferido a la presidencia de Francia, éste es acusado de violación en Nueva York. Es encarcelado en forma pública humillante, y obligado a renunciar al FMI. Ahora parece que es inocente –lo más probable– o nunca se lo podrá condenar porque su única acusadora es una mujer que ha mentido en temas delicados e importantes en el pasado, y que tiene amigos criminales que han hecho grandes depósitos en su cuenta corriente. Por último, se supo luego que siguió limpiando piezas luego del supuesto ataque, pese a que había declarado que había quedado en estado de shock. Tampoco parece ser la mujer religiosa que se anunció originalmente. El fiscal de Nueva York acaba de pasar una de las peores vergûenzas que se recuerden en la ciudad.
¿Como no van a nacer teorías conspirativas?
R. Fischer
Sin ser expertos en el tema de las relaciones internacionales, es posible pensar en opciones que son más inteligentes que las que actualmente ofrecemos a los bolivianos. Estamos enredados porque los gobiernos no se atreven a ofrecerle a Bolivia un acceso soberano al mar. Al norte de Arica, porque eso enojaría a los peruanos, quiénes por tratados, tienen el derecho a negarse a la entrega del territorio. En el resto del país, el problema es que una cesión soberana dividiría al país en dos, lo que no es aceptable. Entregar un enclave (una ciudad-puerto separada del resto de Bolivia), no ha resultado en otros casos, generando conflictos adicionales.
Este blog estima que la solución más sencilla consiste en ofrecer en forma pública una salida soberana al mar por el Norte de Arica, a cambio de un área equivalente de territorio boliviano anexo a nuestra frontera (por ejemplo, desplazando la frontera en forma paralela hasta completar el área cedida).
¿Cuáles son las ventajas de esa opción? Es una oferta condicionada a que Perú acepte, ya que los tratados con ese país requieren su aprobación para transferir terrenos originalmente peruanos. Pero nosotros podemos decirle a los bolivianos que nuestra oferta está hecha y que ahora es un problema de ellos negociar con los peruanos por la salida.
Frente a la comunidad internacional, hemos respondido a la demanda boliviana por una salida al mar, y si ellos no la obtienen, es un problema de los peruanos, y no nuestro. Los bolivianos pueden seguir enojados con nosotros, porque pueden estimar que es demasiado limitado el corredor que les ofrecemos, pero ya no podrán alegar que no les ofrecemos una salida viable al mar. Supongo que los peruanos no estarán muy contentos al quedar en evidencia que son ellos los que se oponen a la salida al mar de los bolivianos, pero estoy seguro que podemos vivir con la molestia peruana.
El autor de este blog le ha dado vueltas a esta solución por años, sin encontrarle problemas, e incluso en conversaciones con expertos en relaciones internacionales, no le han encontrado defectos. Sin embargo, no les gusta, tal vez porque la propuesta es una solución demasiado directa a un problema internacional, en comparación a lo que acostumbran.
R. Fischer
Este blog (o más bien su autor), adhiere a la marcha por la igualdad de derechos convocada para hoy, y a la unión civil de parejas homosexuales. En una sociedad laica, no debería haber impedimentos a este tipo de contratos solo porque hay personas a las que ofende lo que hagan otros. Para ellos siempre queda el matrimonio religioso tradicional.