Defensa de la meritocracia

Aunque no soy un experto en el tema, acabo de leer una reseña sobre la meritocracia que me dejó pensando sobre el tema de los sistemas de gobierno.1 Los griegos definieron diversos sistemas de gobierno: monarquía, democracia constitucional, democracia directa, aristocracia, oligarquía y tiranía.2 Existen muchos motivos para preferir la democracia constitucional a los otros esquemas, aunque una monarquía constitucional no difiere en lo sustantivo de una democracia.

Las democracias se pueden dividir por la forma es que se distribuye el poder en la sociedad. Hay plutocracias o gobiernos oligárquicos, en que el poder político lo ejercen las grandes fortunas que pueden manejar elecciones. En una plutocracia, el control político beneficia y preserva las grandes fortunas. En cleptocracias, el poder político lo poseen políticos cuyo objetivo es explotar el Estado. En un esquema meritocrático, el control de la sociedad – en sus múltiples dimensiones–, queda en manos de las personas más capacitadas seleccionadas mediante procesos competitivos. En general, la meritocracia ha sido la aspiración de democracias o monarquía constritucionales.3

A la meritocracia se la critica por dos motivos. Primero, porque provee una justificación para las diferencias en las recompensas que reciben los distintos individuos en la sociedad. Así, la desigualdad no se debe a un sistema injusto, como ocurre en todos los otros sistemas, sino que es la recompensa al talento y al esfuerzo. Esto es descorazonador para los menos aventajados. Sería, como señala una cita del artículo de Collini, una “narrativa neoliberal de la justicia”.

La segunda critica es que el sistema meritocrático tiende a autoperpetuarse, porque quienes son más inteligentes y reciben las recompensas de un sistema meritocrático tienen los recursos para educar mejor a sus hijos, darle valores de estudio y trabajo que les dan ventajas en la lucha por el acceso a las mejores universidades y trabajos. Esto desvirtuaría la existencia de una meritocracia, ya que sería la herencia y no la meritocracia lo que explica la posición en la estructura social de los descendientes. Las cifras muestran que efectivamente hay una tendencia al a reproducción de la meritocracia.

Esto se debe a que la inteligencia es en parte heredable, así que estadísticamente debemos esperar que la siguiente generación esté sobrerrepresentada en la meritocracia, si ser inteligente es un atributo de la meritocracia. Otro factor que tiende a dar ventajas a los descendientes es la componente informal de la educación, en valores y hábitos de trabajo adquiridos al interior de la familia que favorecen la permanencia de los hijos en la parte alta de la meritocracia.4 Por último, se debe al gasto en mejores colegios (o como en los EEUU, en vivir en distritos con mejores colegios), en redes sociales, a gasto en tutores y otras formas de darle ventaja a la descendencia.


Una visión crítica de la meritocracia, Josh Lyman, Octubre 29, 2010

Esta crítica omite que la reproducción de las clases dominantes se produce en forma aún más extrema bajo los otros sistemas. Esto es obvio en sistemas aristocráticos o monarquías no constitucionales, pero también en sistemas oligárquicos y despóticos. Esos sistemas dejan poco espacio para ingresar al grupo privilegiado para quienes no pertenecen a ellas, algo que si permite la meritocracia,que es más permeable. En países comunistas era (o es) común que los descendientes de la nomenklatura también pertenezcan a ella, salvo que hayan sido purgados. El líder chino Xi Jinping, por ejemplo, es hijo de un importante miembro del Comité Central del Partido Comunista Chino (perseguido durante la Revolución cultural). En Corea del Norte el líder actual es hijo y nieto del líder anterior.

En comparación a esos sistemas la meritocracia tiene menos persistencia y es más abierta. Primero, porque pese a las desventajas que enfrentan, los talentosos que no poseen privilegios tienen espacio para ingresar a las clases dominantes (el Instituto Nacional y otros liceos de excelencia cumplían este rol en el pasado) y segundo, porque la transmisibilidad de una generación a la otra está limitada a capital humano, y en su forma pura, no incluye herencias materiales.

La única forma de evitar la reproducción, incluso parcial de las clases dominantes (excluyendo las purgas a lo Stalin) es usar el azar en la elección de los grupos dominantes.5 Por ejemplo, loterías podrían decidir quiénes acceden a los mejores colegios, y luego a las carreras más selectivas en las universidades más prestigiosas. Eso eliminaría buena parte de la transmisibilidad generacional de la clase dominante. Claro que esto no eliminaría los otros factores de transmisión intergeneracional, como la inteligencia heredada o la educación informal en el hogar.

Es interesante observar que quienes critican la meritocracia, como Mr. Collini, no proponen aplicar mecanismos como el azar a la admisión a los mejores talleres de actuación, o las mejores escuelas de danza, o los conservatorios de música, o a los cupos en los mejores equipos de futbol –u otros deportes–juveniles e infantiles.

Es que en este caso se vería más claramente lo perverso e injusto de la idea. Supongamos que todos quienes desean estudiar música o ser jugadores profesionales tienen la misma posibilidad, independiente de su talento, de ser entrenados por los mejores profesores, en los mejores institutos, con los mejores medios. Las artes y los deportes serían menos atractivos, y sería evidente el error y la injusticia de la idea. Es malo para la sociedad porque tendríamos peores actores, peores jugadores de fútbol y la música sería más disonante. Es injusto porque no permite que quienes tiene más aptitudes las puedan desarrollar. Es por eso que Mr. Collini no lo propone. Pero esos mismos argumentos se aplican a los méritos asociados a la inteligencia y al esfuerzo.

Para concluir, algo que omiten los que critican el mérito como mecanismo de selección es que la sociedad se beneficia por tener a los mejores talentos en los cargos de responsabilidad en las profesiones, el gobierno y las industrias. Es tal vez más injusto que un sistema de selección al azar pero, parafraseando a Churchill, es una injusticia que es mejor que las alternativas.

Notas

  1. Stefan Collini: Snakes and Ladders, London Review of Books 43(7), p15-22, 1 abril 2021.
  2. Aristóteles, Política, Libro IV. Según Aristótelesw, solo los tres primeros son legítimos.
  3. Existen meritocracias no democráticas, como China y tal vez Singapur.
  4. B. Sacerdote (Quarterly Journal of Economics 2007) muestra que existen efectos permanentes sobre el desempeño futuro en adoptados norcoreanos por familias de distintos estratos socioeconómicos, tales como desempeño universitario y hábitos como ingesta de alcohol y fumar (gracias a N. Figueroa).
  5. En Atenas, muchos cargos administrativos eran elegidos por sorteo. Los resultados de la democracia directa ateniense no han sido evaluados favorablemente por la historia.

El problema del agua en Santiago y el cambio climático

Santiago pertenece a una zona que se vuelve crecientemente árida con el cambio climático. Los datos muestran una continua caída en las precipitaciones anuales, a una tasa lenta que parece haberse acelerado en los últimos años. La figura siguiente muestra el efecto desde las primeras mediciones existentes, pero no los últimos ocho años de megasequía, que deberían indicar una tendencia de caída aún mayor.


Fuente: Figura proveniente del trabajo de J.J. Sanz, “Las series anuales de precipitación más largas de Chile: estudio y enseñanzas”, Estudios Geográficos (LXXIII) 273, pp625-656, Julio-Diciembre 2012.

El clima en Santiago será más árido, y con el retroceso de los glaciares, en unas décadas dejarán de servir como reserva para los ríos de la Región en verano.  No importa cuánto los protejamos, su desaparición es un resultado inevitable del cambio climático. De todas formas, la escasez de agua de largo plazo podrá resolverse, al menos para el consumo humano, desalando agua de mar y transportándola a Santiago.

El problema más interesante es lo que sucede en el período intermedio, mientras aún existen glaciares. Según Aguas Andinas, su producción anual de agua potable durante 2020 fue de 774 millones de metros cúbicos, unos 24 .5 m3/s. Pero devolvió a los ríos casi dos tercios como aguas limpias luego del tratamiento: 508 millones de metros cúbicos, es decir 16 m3/s. Además, parte del agua que no es reintegrada por Aguas Andinas es utilizada en riego de jardines, y algo infiltra las napas subterráneas, y otra parte son pérdidas en la red, que también se incorporan a las napas. Por lo tanto, el consumo neto de Santiago es menor a 8 m3/s, que es el agua que no pueden ser reutilizada por usuarios en el trayecto de los ríos al mar.

Según el Atlas del Agua del MOP de 2016, la escorrentía promedio (es decir el agua superficial en ríos) de la RM es de 103 m3/s. Hay además un flujo adicional de aguas subterráneas sustentables de 45m3/s en la Región. Esos 8 metros cúbicos por segundo, un 5% de las aguas de la Región, permiten atender a 8 millones de usuarios en la Región metropolitana, según Aguas Andinas. Es decir, en general no debería ser un problema el abastecimiento de agua potable en Santiago

Aguas Andinas: Reporte Integrado 20200, p. 20.

La agricultura de la Región, según el Atlas, utiliza 82,36 m3/s, de la que parte importante se evapora, perdiéndose para otros usuarios.  Es lejos el mayor usuario de la Región. Le siguen los usos industriales (de los que no sabemos cuánto se recupera), con un 10% del total y el minero, casi insignificante con sus 0.9 m3/s.

¿Cuándo podría haber problemas en Santiago? En el consumo humano, una serie de años de sequía podría eventualmente agotar los embalses que alimentan a la Región Metropolitana. Eso no es imposible y el cambio climático lo hace cada vez más probable. Pero esto no es un problema del consumo de Santiago sino de la disponibilidad de aguas ese año en particular y del hecho que el agua que Santiago devuelve lo hace aguas abajo, pero el agua que requiere es aguas arriba.

Dado que es tan poca el agua que requiere Santiago en relación con la disponibilidad, los problemas pueden resolverse con inversiones relativamente limitadas. Primero, Aguas Andinas debería reducir las pérdidas en su red, lo que aumentaría la disponibilidad. Segundo, Aguas Andinas ha propuesto invertir en tuberías para devolver las aguas tratadas hacia las zonas de captación, para reutilizar esas aguas para potabilización. Estas medidas alejarían la posibilidad de que Santiago sea afectado por sequías durante décadas.

En casi todo el país, el problema del agua no es un problema del consumo humano. Cuando esto ocurre, se debe a falta de inversión. Petorca durante años ha sido utilizado por la propaganda en favor de una reforma de las Leyes de Aguas. Las TV muestra imágenes de la distribución con camiones aljibe y las quejas de los habitantes. Pero el problema del agua para uso humano en Petorca está resolviéndose con inversión en pozos profundos, redes de distribución, control de la extracción ilegal y compra de derechos (el Programa Agua para Petorca).1 La Ley autoriza que el Estado adquiera derechos de agua para consumo humano, y en Petorca, ya en 2020 se habían comprado 26 de los 33.5l/s requeridos (ampliados posteriormente a 47 l/s).

En Chile existen casi 1 millón de personas con deficiencias en el abastecimiento de aguas, principalmente en zonas aisladas. En todas esas zonas, un esfuerzo de inversión pública resolvería el problema. No es necesario cambiar las leyes, ni ello ayudaría a resolver sus problemas. Ni en Santiago, ni en la mayor parte de las regiones hay un problema de agua para consumo humano que no se pueda resolver mediante inversiones, las que ni siquiera son tan importantes. Otra cosa es la agricultura, que queda para otro capítulo de esta serie sobre el agua.

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Nota: En la versión original, olvidé mencionar aquí un mejor manejo de cuencas, incluyendo las aguas subterráneas. De esa manera las extracciones no superarían los montos sustentables.

El problema de las aguas

Reparto de agua mediante camiones aljibe. Foto CIPER 21/3/2017.

Cuando se oyen tanto hablar sobre los problemas del agua en Chile, y como resolverlos, creo necesario dedicar algunos posteos al tema. Hace algunos años, la Asociación de Exportadores de Fruta me pidió un estudio independiente sobre los problemas en aguas. Durante un período relativamente largo me dediqué a estudiar y pensar sobre este tema para poder escribir el informe. No era ni soy un experto en los detalles del sector aguas –ASOEX quería alguien que no estuviera involucrado y que pudiera mirar con ojos más objetivos un tema tan politizado– pero obtuve algunas conclusiones que pueden tener algún interés. Desde entonces he seguido pensando en el problema de las aguas, aunque con menos intensidad. Por lo tanto haré una serie de posteos que cubran temas como:

  1. El problema del agua en Santiago y el cambio climático.
  2. El problema de zonas con poco acceso a aguas.
  3. Las leyes de aguas y los derechos de aguas.
  4. La situación en el Norte
  5. La situación en el Centro y en el Sur
  6. Conclusiones y recomendaciones.

Es un programa relativamente largo, y es poco probable que el resultado sea tan ordenado como aparece en el temario. Sin embargo, trataré de completarlo si la presión académica no aumenta demasiado.

Sobre los derechos de agua

R. Fischer

En una reciente editorial en el Mercurio sobre la propuesta de Reforma del Código de Aguas, se la critica porque elimina o reduce  los derechos de propiedad del agua. Si bien se requieren reformas al sector, estas no deberían modificar la existencia de los derechos de propiedad transables de las aguas.

Según el artículo, las reformas deberían dirigirse a corregir el sobreotorgamiento de derechos de agua en algunas cuencas, reforzar la fiscalización de extracciones ilegales, aumentar los recursos (monetarios y humanos) destinados a la Dirección de Aguas y simplificar el entramado de instituciones estatales relacionadas con el agua.

ValleAzapa
El Valle de Azapa muestra el uso eficiente de las aguas

En cambio, la editorial argumenta que los derechos de propiedad de las aguas han funcionado bien y que las quejas –comunidades sin derechos de agua, o la falta de abastecimiento para consumo humano– pueden resolverse sin modificarlos. En el primer caso,  el Estado puede comprar derechos de agua y entregarlos a las comunidades del Norte de Chile que no los poseen. Seguramente estas comunidades las venderían o arrendarían a la minería, dado el mayor valor que tienen en esa industria que en la agricultura, lo que es positivo. Además, eliminaría el argumento de una mala asignación original de los derechos.1

En el caso de la falta de abastecimiento para consumo humano, la editorial recuerda que en las áreas de concesión de las sanitarias, la provisión del servicio es obligación de las sanitarias. Éstas deberían comprar o arrendar el suministro que necesitan, y si eso se traduce en mayores tarifas de los servicios sanitarios, esto reconoce el costo para la sociedad del recurso. Además, existe un subsidio para un consumo mínimo, así que nadie quedaría excluido con el alza en el precio.

ValleElqui
Valle de Elqui

El artículo muestra la diferencia entre Chile donde, pese a una sequía de siete años, los conflictos son limitados, con el caso de California, en que no existen más que derechos consuetudinarios al agua. Allí se redujo el suministro de agua a las ciudades en un 25%, para no tener que reducir tanto el suministro agrícola. Esto significa que se reduce drásticamente el consumo residencial para mantener la producción de almendras, un consumo intensivo en agua, y en que California produce el 83% de la producción mundial.

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Almendras en el valle de Capay, cerca de Sacramento, una de las áreas más secas de California.

La situación en California es peor aún: acabo de leer un artículo en The Guardian en que muestra que la reducción en el consumo de las ciudades ha sido parejo, castigando especialmente a aquellas ciudades que han hecho más esfuerzos para reducir su consumo. Esas ciudades, que tienen menos espacio para reducir su consumo, reciben el mismo tratamiento que ciudades que al ser menos eficientes en el uso del agua, tienen más espacio para ahorrar.

Estas ineficiencias muestran lo que ocurre cuando no existe propiedad de los derechos de agua. Los recursos son asignados con criterios políticos y no económicos, lo que es mucho más injusto. Esto no habría ocurrido bajo un esquema de derechos de agua transables, pues si el agua es más valiosa para las ciudades que para la agricultura, habrían habido transacciones hasta que se eliminaran las diferencias de valoración del agua. La gran ventaja de los derechos de propiedad transables es que reducen o eliminan las ineficiencias en los mercados.

En California hay transacciones de agua, pero son limitadas debido a que no existen derechos de propiedad verdaderos. En términos coasianos, los costos de transacción son mucho mayores por este hecho. Uno de los problemas es que un propietario que vende los derechos puede perderlos, porque podría estimarse, a futuro, que no  los necesita. Por lo tanto, los propietarios prefieren no realizar la transacción, pese a los beneficios para ambas partes.

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Sequía en el Valle del Limarí.

Es increíble que teniendo el ejemplo de California, uno de los resultados de la propuesta de Reforma al Régimen de Aguas sea una que impide o entorpece transacciones que son beneficiosas para todos los participantes. ¿No son esas las implicancias de expropiar los derechos de agua que no se usen?

 

Nota:

1 Otra queja es la supuesta concentración de derechos de agua. Esta queja podría ser válida en el caso de los derechos no consuntivos (asociados a generación hidroeléctrica, y en todo caso, es un problema de los organismos de competencia, no del Código de Aguas), pero no para los derechos consuntivos. No he escuchado nunca que hayan concentraciones con efectos anticompetitivos de derechos consuntivos (usados en la agricultura y para el consumo humano).

Comisión Engel y directores de obras municipales

R. Fischer

Una de las recomendaciones de la Comisión Engel es la de elegir los directores de obras en las comunas mediante la Alta Dirección Pública. Esto parece una buena recomendación, pues es bien conocida la ineficiencia y las normas desactualizadas que rodean las Direcciones de Obras municipales.  En suficientes casos como para indicar que es un problema endémico, se ha sospechado o demostrado la existencia de corrupción en  estas Direcciones.

El procedimiento para nombrar al director de obras es clásico en la burocracia más anticuada, y por lo tanto es cara a las agrupaciones funcionarias. Cuando el vigente jubila o fallece, lo reemplaza el funcionario más antiguo que cumpla los requisitos.  No importa cuan bien se haya desempeñado, ni su capacidad, ni ningún otro atributo que no sea la antigüedad. A esa espera en cargos de la Dirección de Obras se le denomina “carrera funcionaria”.  Si todo lo que se requiere para ser Director de Obras es la antigüedad, independiente de su inteligencia, capacidad para decidir situaciones complejas, capacidad para realizar cambios positivos en la normativa, u otras actuaciones, tal vez deberíamos reemplazar toda la Dirección de Obras por un sistema experto.

MalDisenoUrbano
El mall de Castro

 

En palabras del Presidente de la Asociación de Directores de Obras:

Esto cambia las reglas del juego. Tengo arquitectos que están haciendo carrera profesional para ser, algún día, director de obras (…) Todos los funcionarios están haciendo una carrera, y su meta es llegar a ser director, jefe de departamento.Cuando plantean que va a llegar alguien desde la Alta Dirección Pública, en que cualquier persona puede postular, eso nos parece que va en sentido contrario a esta carrera funcionaria.”

Y muy bien que así sea.

Ps. Me quedé pensando en la carrera funcionaria. En las fuerzas armadas la antigüedad también es importante, pero en cada rango hay más miembros que en el rango superior, así que para avanzar en la carrera militar es necesario ser seleccionado. El oficial que asciende es seleccionado por algún aspecto (aunque tal vez no siempre éste sea el mérito). En el caso de la carrera funcionaria en una dirección de obras, el número de arquitectos es pequeño, así que –salvo pocas excepciones– debería haber solo uno con cada antigüedad. Esto significa que todos llegan al cargo de Director de Obras; es solo cosa de esperar.

La imagen que tengo es la de un tren que retrocede empujando lentamente los carros hacia un acantilado, como en las películas. Cada vagón sabe que será cabecera del tren por unos momentos antes de desaparecer. No es necesario hacer méritos para llegar a la encabezar el tren.

 

Descarrilamiento
Tren descarrilado en un puente en Paulsboro, NJ. (AP Photo/Cliff Owen)

 

Una duda sobre los sindicatos

R. Fischer

El Mercurio trae hoy la noticia de que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia ha condenado a 25 ginecólogos de Ñuble por colusión.1 Los condenados se habían agrupado en una agrupación gremial, terminado sus convenios individuales con las ISAPREs, haciendo que los pacientes tuvieran que atenderse en forma particular y definiendo un precio mínimo para sus consultas.

 

CartelGinecologos

 

El resultado es que el valor de las consultas ginecológicas  en la Región aumentaron en un 69% y que el número de consultas cayera a un tercio. Además, la cantidad de partos atendida por un ginecólogo cayo de 93 a 73%.  Claramente el bienestar de las mujeres de Ñuble fue perjudicado por el comportamiento de los ginecólogos. La condena del TDLC aparece como totalmente justificada. El DFL 211,  en su artículo 3 condena:

“Los acuerdos expresos o tácitos entre competidores, o las prácticas concertadas entre ellos, que les confieran poder de mercado y que consistan en fijar precios de venta, de compra u otras condiciones de comercialización”2

Recapitulando, un grupo de médicos que trabajaban para las Isapres se pusieron de acuerdo para elevar el pago que recibían, y eso fue condenado por el TDLC.

Lo que me intrigó es que los ginecólogos de Ñuble se comportaron como un sindicato externo a la empresa. Si hubieran sido empleados (y no contratados externos) por las Isapres, el TDLC no habrían intervenido, y la Dirección del Trabajo habría defendido entusiasta  el derecho a elevar el costo de los servicios ginecológicos de las mujeres de Ñuble.3

DireccionTrabajoApoyaSindicatos
“Dirección del Trabajo logra acuerdo en negociación colectiva de “Las Vacas Gordas””, La Nación 16/9/14

Tenemos un problema conceptual serio en la forma en que nuestra legislación trata a los sindicatos. ¿No es inconsistente que una conducta gremial que produce daños a la sociedad es condenada, y en caso de un sindicato consideramos que una conducta sustancialmente equivalente es digna de apoyo del Estado?

 

Notas:

1. La sentencia.

2. Esto es un reflejo del Código de Justiniano que incorporó el siguiente decreto de Zeno de Bizancio (483 CE):

“Está prohibido que personas se combinen en reuniones ilegales  para acordar que mercaderías no se puedan vender bajo un precio mínimo.”

 

ZenoofBizance
Zeno de Bizancio (425-491CE)

3. Antes del acuerdo colusivo, el 85% de las consultas eran con bonos de las Isapre, lo que se redujo a un 1% después. Los ginecólogos de Ñuble dedicaban un 85% de su tiempo a trabajar para las Isapres.

Tasas de interés de muy, pero muy largo plazo

R. Fischer

Anoche leí un artículo en que estudiaban las tasas de interés que se usan para evaluar el muy largo plazo: más de 80 años. Ese es un tema importante, porque las políticas que se usen para enfrentar el calentamiento global dependende cuanto valoremos el futuro, y eso viene dado por las tasas de interés de largo plazo. Por ejemplo, si usamos una tasa de 5% anual, el valor de un bien 100 años en el futuro es menos de un centésimo de su valor actual. Por lo tanto, cualquier gasto en reducir el cambio climático cuyos efectos se noten en 100 años debería retornar más de 100  (aproximadamente 131) veces el gasto, para que convenga hacerlo. Si la tasa es de 6%, debe retornar 339 veces para que convenga, si es de 4% solo se requiere que el gasto actual retorne 50 veces: así de sensible es el retorno de largo plazo a la tasa de descuento. El problema es cómo determinar la tasa de largo plazo. Giglio, Maggiore  y Strobel usan un método muy ingenioso. En Inglaterra y Singapur muchas propiedades no se venden, sino que se entregan en contratos de muy largo plazo (leaseholds): contratos de 100, 250, o 1000 años en el caso inglés. Estos contratos se pueden vender, hipotecar, arrendar, renovar, etc.

Leasehold999
Un leasehold que se vende con 999 años de contrato.

Los autores usan contratos a los que aún les quedan más de 80 años hasta que expiren. Lo que hacen es comparar el valor de estos contratos con el de propiedades con características similares que se venden como propiedad (es decir en forma perpetua, los freeholds). La diferencia es una medida de lo que se valora el futuro más allá del fin del contrato. Así se tiene una buena medida de las tasas de descuento para períodos muy largos. Encuentran que el valor de un contrato al que le restan 100 años es un 10-15% más bajo que el de una propiedad equivalente en freehold. y que cuando restan 125-150 años, el descuento es de un 5-8%. Es solo cuando le quedan al contrato más de 700 años que no se perciben diferencias entre el contrato de plazo finito y la propiedad perpetua. Según los autores, esto sugiere que la tasa de descuento de largo plazo no puede ser más que 2.6% anual. ¿Cómo se compatibiliza con las tasas más altas que se usan en el corto y mediano plazo, es decir los 5 años usados en prestamos comerciales o los 30 años de las hipotecas? Según los autores, se debe usar descuento hiperbólico, en que el corto plazo tiene una alta tasa de descuento que luego se acerca a la de largo plazo. La siguiente expresión muestra el descuento del futuro:

\frac{e^{-\rho t}}{1+\kappa t}

 con \kappa=12\% y \rho=1.42\%, valores que ellos estiman como la mejor aproximación. La figura muestra el valor de $1 t años en el futuro.

LongTermRatescrop
Valor de $1 peso a ser recibido t años en el futuro

 

Una anécdota

La mayoría de las propiedades que entregan en leasehold deben hacer un pago anual, pero este normalmente es irrisorio, y es un recuerdo de tasas mucho mayores en el pasado (cuando la inflación era poco común). Por ejemplo, la siguiente propiedad era originalmente un contrato de 999 de 2006, al que ahora le quedan “solo” 991 años. Cada año el propietario del leasehold debe pagar  una renta de 1 libra esterlina.

Leasede9991años
Una propiedad a la que solo le quedan 991 años de contrato y que debe pagar una a libra esterlina anual.

 

Marx: El capitalismo revolucionario y los sesentones


R. Fischer

Las sociedades pre-capitalistas eran sociedades en las que las costumbres, la estratificación social, eran casi permanentes, y a menos que ocurrieran circunstancias excepcionales, como guerras, la vida de las personas no cambiaba por generaciones.

El capitalismo destruye todo eso: el dinero destruye la división de casta entre los nobles y las demás clases sociales.  En principio, no importa el origen de las personas sino cuánta riqueza tienen,  y en principio, cualquiera puede llegar a ser rico –pero para ser noble había que haber nacido noble–.1  Las relaciones entre personas no se definen por las costumbres, sino que por el dinero.

Es por eso que a los conservadores, aún hoy, no les gusta el capitalismo y prefieren formas económicas comunitarias. Recordemos que la Democracia Cristiana nace de la Falange una rama semi-fascista desgajada del Partido Conservador, Son un grupo conservador, y siempre han estado a favor de sistemas cooperativos y en contra del capitalismo. Asimismo, la UDI a menudo tiene posiciones inconsistentes, porque  en su interior trata de ser capitalista y conservador, dos posiciones antitéticas.

MarxEngels

Esto explica que en el Manifiesto Comunista, Marx y Engels escriban:

“La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario.”

Y que el capitalismo

“Desgarró implacablemente los abigarrados lazos feudales que unían al hombre con sus superiores naturales y no dejó en pie más vínculo que el del interés escueto, el del dinero contante y sonante, que no tiene entrañas”

El capitalismo, para Marx, es un solvente natural de las relaciones sociales rígidas del pasado:

“Las relaciones inconmovibles y mohosas del pasado, con todo su séquito de ideas y creencias viejas y venerables, se derrumban,”

A Marx no le gusta el capitalismo, pero tampoco la sociedad que existía antes y que éste destruyó.

A dónde voy con esto: los sesentones

Una de las cosas que me preocupan de un triunfo del ala izquierda de la Nueva Mayoría (los sesentones o izquierda reaccionaria) es que desean un país  tapizado de corporaciones. En eso se parecen a los conservadores. No les gusta la desigualdad –salvo que existe una clase dominante (formada por quienes tienen el poder político en un caso, por políticos-aristócratas en el otro)  en un caso por motivos morales, en el otro, porque se pueden confundir las clases. Los sesentones están dispuestos a sacrificar movilidad social,  si  a cambio se consigue menos desigualdad.

Por ejemplo, los sindicatos (con afiliación automática y sin reemplazo en huelgas) agrupados en ramas industriales son corporaciones. Ellos negociarían con gremios de empresas agrupadas en ramas, otra corporación. Las decisiones en el mundo que los sesentones desean se toman según ñas fuerzas enfrentadas, o por razones políticas, lealtades a grupos y otras razones no económicas.  La transparencia no tiene espacio, pues las decisiones no se toman basadas en razones que se pueden explicar. Ya no son los méritos de las personas los que deciden lo que reciben de la sociedad, sino sus afiliaciones a estos grupos.2

Santiago60
Santiago de los 60 (3)

Es el Chile de los 50 y 60 o la Italia desde la posguerra, pero especialmente desde el gobierno Berlusconi. Bajo los estándares actuales, el Chile de los 60 era irremediablemente corrupto (aunque no nos dábamos cuenta entonces). Había espacio para serlo, en un país lleno de reglas arbitrarias producto de luchas de poder o transacciones de apoyo entre corporaciones. No lo sabíamos entonces, porque la idea de transparencia no existía. Los senadores manejaban estudios y negocios relacionados con la legislación que aprobaban, las empresas acudían a los políticos para que cambiaran las reglas en su favor, y había muchas reglas.

Era un mundo pre-capitalista de favores, en que el que no estaba conectado –política, social o de otra manera– no solo estaba en desventaja (como ocurre hoy), sino que no tenía ninguna posibilidad. Aunque apenas lo conocí, no es un mundo al que querría volver.

Es por eso que cito a Marx.

Nota:

  1. Claramente esos son los ideales. En el mundo real  es más difícil llegar a ser rico si se parte pobre, y por otro lado, la nobleza era más permeable de lo que se supone.
  2. Nuevamente aquí estoy hablando de ideales en esta sociedad deseada por el ala izquierda, y es relativa a una sociedad capitalista.
  3. Foto de Patricio Guzman Campos. Aparece en su libro Chile en la retina: fotografías 1957-1973.

Sobre dictaduras de izquierda y de derecha

R. Fischer

En los comentarios a un posteo en Marginal Revolution aparece uno, de Frederic Mari, un bloguero económico de izquierda. Ante la pregunta sobre que tipo de dictadura preferiría un libertario, si una de izquierda o de derecha, responde:

“Still, theoretically, I think right wing dictatorships are still the right choice. After all, they at least support SOME rights, though, yes, mostly around property. Left wing dictatorships not only cancel personal safety rights and political rights, like RW ones, but also property rights on top.

I cannot think of a category of rights a LW dictatorship would authorize but not a RW one. Thus RW > LW as soon as we admit that having some rights is better than having none.”

Otra manera de verlo es que en los antiguos países socialistas la única manera de conseguir cosas especiales: entradas a un espectáculo, un buen departamento, una buena educación, etc, era teniendo contactos y cultivándolos en un esquema de favores y obligaciones. En un mundo capitalista, los contactos también sirven, pero siempre existe la alternativa de pagar por las cosas buenas. Es un grado más de libertad, y los libertarios deberían preferirla.

Por qué no una Asamblea Constituyente I: Historia

R. Fischer

Se discute sobre una Asamblea Constituyentes y en espacial sobre los procedimientos con los cuales ella podría implementarse “legalmente”. La pregunta importante, a mi parecer, es si necesitamos una Asamblea de este tipo. Hay razones históricas, de teoría de la democracia y de ausencia de necesidad que indican lo contrario.1

En general, las naciones solo tienen Asambleas Constituyentes tras una crisis mayor: una derrota militar, un desastre económico o una revolución. En nuestro país, que disfruta de una economía sana, de orden público (salvo excepciones), de un grado de confianza o desconfianza en sus instituciones similar al del resto de los países de América Latina,  y que tampoco teme desastres en el horizonte (salvo una Asamblea de este tipo), no existe esta necesidad. El requeirmiento de una Asamblea Constituyente es una necesidad artificial, una creación de abogados constitucionalistas ansiosos de dejar una marca, de grupos pequeños organizados con intereses oscuros (como diría nuestro Rectoxr) y de algunos políticos que no han reflexionado sobre su significado.

Se alega que la constitución actual es una creación de Pinochet y que por lo tanto su origen estaría viciado.2  El argumento me recuerda el del pecado original de San Agustín: los hombres desde su concepción serían pecadores, pues el Pecado de Eva se transmite a través del sexo y nos hace a todos en cierta forma ilegítimo si no contamos con la ayuda de la Iglesia. Tal vez  porque es un país católico, este argumento tiene más resonancia.  Pese a que la Constitución se ha reformado en numerosos aspectos, sigue teniendo un origen manchadoy por lo tanto solo una recreación podría limpiar este pecado .

En tal caso, ¿cuánto más ilegítima debe ser la Constitución de Japón, escrita bajo las órdenes del General Mac Arthur, cuando Japón estaba invadido por las tropas aliadas?  Salvo nacionalistas extremos, no es ésta una causa para cuestionar la legitimidad de su constitución, ni parecen los Japoneses estar descontentos con ella. La constitución americana, que disponía que para efectos de definir la población con la que se asignaba el número de representantes de un estado, los esclavos valían por 3/5 (pese a que no votaban), debía ser ilegítima, y no habría bastado con la enmienda 13  para corregirla, según el criterio de nuestros asambleístas.

No estoy de acuerdo con la motivación cuasi-religioso del argumento de la ilegitimidad y lo entiendo solo como un resabio conservador de sus proponentes.2 La constitución que vale es la que tenemos y es necesario evaluarla en su forma actual, y modificarla si nos parece errada.

(Sigo con los argumentos de teoría de la democracia y de ausencia de necesidad en la tarde.)

Notas

1. Debo aclarar mi inexperiencia en varios de estos temas, así que estoy preparado para pasar vergüenza si algún lector encuentra errores. Me parece un tema suficientemente importante como para que una persona medianamente culta pueda opinar sobre el tema.

2. Una de las cosas que sorprende es lo reaccionarios que es la actual izquierda en Chile: en casi todas las materia se desea volver a los 60, como si ellos hubieran sido, en términos bíblicos, la tierra de la prometida de la leche y  la  miel