La distribución de la inteligencia

Nota: Este artículo lo escribí en 5/9/2014, pero se me olvidó revisarlo y publicarlo. Esto lo advertí hoy, cuando escribía sobre el mismo tema y quise citar esta nota.

R. Fischer

En mi clase de hoy decidí chocar un poco a los alumnos, y les recordé una frase del Rector Zolezzi de la Universidad de Santiago de hace pocos días. El rector dijo (no tengo la cita precisa) algo así como:

«las políticas que apoyamos en materias de educación están basadas en nuestra firme creencia que la inteligencia está uniformemente distribuida en las distintas capas sociales.»

El punto –le dije a los alumnos– es que no hay ninguna evidencia para la afirmación rectoril, y la ciencia apunta en la dirección opuesta. Zolezzi puede ser un creyente, pero no está pensando este tema como académico.

El error del Rector

El rector se equivoca si consideramos el efecto combinado de los siguientes factores. Primero la heritabilidad de la inteligencia, que es de entre el 45 y el 80%.1 Segundo, que en general, personas más inteligentes tienen mayores ingresos a lo largo de su vida.2 Veamos como funciona el mecanismo.

Supongamos que tenemos una distribución totalmente igualitaria en la generación 0, y que la inteligencia congénita se distribuye según una distribución normal. Esta generación se educa en forma totalmente igualitaria. El resultado del proceso educativo debería ser una amplificación (o al menos no un decrecimiento) de las diferencias de inteligencia congénita. Es decir, los más inteligentes (en promedio, ya que hay varianza debido a suerte, u otras variables que afectan la relación entre inteligencia y nivel educacional) alcanzan mayores niveles educacionales si están sujetos a la misma calidad de la educación. Dado que la educación aumenta los ingresos, la generación 0 se distribuye de manera que los más inteligentes tienen, en promedio, mayores ingresos.

Otro elemento importante en el modelo es el «assortative mating», es decir que las parejas tienden a tener niveles educacionales similares.3 Por lo tanto, los más ricos, educados e inteligentes se casan entre sí y esto se repite en otros grupos diferenciados por nivel de ingreso.

Y como la inteligencia es parcialmente hereditaria, sus hijos –generación 1– tendrán niveles de inteligencia correlacionados positivamente con los de los padres. Por lo tanto en los grupos de más altos ingresos habrá proporcionalmente más jóvenes de la generación 1 que son inteligentes que en los grupos de menores ingresos.

Recapitulando

Partimos con el caso extremo de individuos con los mismos ingresos pero distintos niveles de inteligencia. Les aplicamos la misma calidad de educación, y el resultado es una diferenciación de ingresos asociados a inteligencia. Dado que la generación 1 hereda la inteligencia de los padres, habrá una proporción mayor de jóvenes de la generación 1 inteligentes en los grupos de mayores ingresos. Solezzi se equivoca.

Esto no significa que no hayan muchísimos jóvenes inteligentes en los grupos de menores ingresos. El análisis es probabilístico y solo dice que si uno se restringe al 10% de mayores ingresos (por ejemplo), la distribución de inteligencia de ese grupo en la generación 1 estará desplazada a la derecha comparada con la misma generación en un grupo de menores ingresos. Pero puede haber mucho traslapo entre ambas distribuciones, y por lo tanto muchas personas brillantes en estos grupos. Uno de los principales desafíos de las políticas educacionales debería ser detectarlos y ayudarlos a aprovechar esos talentos.

Notas:

1. Ejemplos: M Trzaskowski1, J Yang, P M Visscher and R Plomin, Molecular Psychiatry 2014, Davies (y muchos otros) Molecular Psychiatry 2011, B. Devlin, Michael Daniels & Kathryn Roeder, Nature 1997, Deary (y muchos otros), Nature 2012, entre muchos. Ver también el artículo de Wikipedia sobre Heritability of IQ.

2. La evidencia en este tema es bastante más escasa pese a lo intuitivo de la idea. O. Ashenfelter y Rouse (NBER 1999) muestran que los efectos pasan a través de la educación, es decir que si se incluye el nivel educacional (que si impacta en ingreso), la inteligencia no tiene efecto adicional. Pero Watkins, Pu-Wai y Canivez (Intelligence 2007) muestran que la inteligencia impacta positivamente los resultados académicos, así que igual la inteligencia afecta los ingresos futuros. Judge, Hurst y Simon (2009, Journal of Applied Psychology) muestran que la inteleigencia está positivamente asociada al ingreso (y también a tener deudas). Zagorsky (Intelligence 2007) encuentra una relación directa entre inteligencia e ingreso, y también la posibilidad de tener problemas financieros.

3. Ver por ejemplo, Pencavel (1998, American Economic Review) o F. Torche (Demography 2010).

 

La ideología nos ciega

R. Fischer

Hoy tuve una experiencia sorprendente. Dialogaba con mis estudiantes (5 año de Ingeniería Civil Industrial, curso de Organización Industrial) sobre universidades privadas y el lucro. En algún momento de la discusión les comenté que, si bien no hay universidades destacadas con lucro, no todas las universidades son de excelencia. Que educar bien a un estudiante de inteligencia mediana para una vida profesional es algo valioso,pero que no estaba en el interés de universidades de excelencia –que se interesan por los mejores estudiantes–. Y en tal caso, podía ocurrir que una universidad con fines de lucro fuera tan buena o mejor en el ámbito de educar a estudiantes medianos o malos que una universidad sin fines de lucro. Solo se requería que hubieran estándares de calidad efectivos, para no engañar a los estudiantes.

EscuelaIngenieriaUCh2
Escuela de Ingenieria de la Universidad de Chile

Ante eso, una estudiante preguntó, algo escandalizada,  si eso no significaba que habrían profesionales de primera y de segunda. Respondí que si, pero que claramente un estudiante mediano no podría sobrevivir el primer año en nuestra Facultad, que recluta del 2-3% superior de la cohorte y les hace dura la vida. Probablemente, agregué, ustedes tendrán una educación más ambiciosa y una trayectoria profesional más interesante y mejor pagada.

 

RentabilidadIngIndustrial
Rentabilidad de la carrera de Ingeniería Industrial, distintas universidades, 2012.

Varios estudiantes me miraron algo escandalizados, así que les pregunté si no creían que ellos eran más inteligentes –en el sentido de capacidad en ciencias y matemáticas– que los estudiantes de ingeniería de universidades que acogen a alumnos menos selectos.1 Mis estudiantes buscaron todo tipo de excusas para evadir una respuesta afirmativa. Que ellos eran más trabajadores, pero no necesariamente más inteligentes, que habían distintas formas de inteligencias, y otras formas de evadir responder a la pregunta.

Pregunté entonces si no creían que habían personas más inteligentes que otras en el área científica. Nuevas evasiones. ¿Creerían que hay diferencias en capacidad deportiva, por ejemplo, imposibles de superar con entrenamiento? Y si hay diferencias en capacidades física ¿por qué no habrán diferencias en habilidades mentales? Pese a estos argumentos, varios no quisieron admitir la posibilidad de diferencias en inteligencia natural.

Conclusión: la ideología ciega.

 

Postcript:

Tal vez no quedó claro a que ideología me refiero. Se trata de la ideología de la equidad llevada al extremo. Ésta se traduce, por ejemplo, en exigir que un liceo emblemático como el Instituto Nacional deje de seleccionar a sus estudiantes.

 

Nota

1. La PSU es tan mala como sistema de selección que los puntajes ya no tienen la clara relación con la inteligencia pura  (del tipo matemático-científico) que tenía en el pasado, al menos por sobre los 720 puntos. Pese a esto, cuesta creer que una universidad que admite estudiantes con un puntaje promedio de 650 puntos tenga estudiantes de una inteligencia equivalente los que obtienen de 750 promedio, como nuestra Facultad.