Un subsidio a los paros universitarios

R. Fischer

Hoy salió una carta en El Mercurio que me hizo recordar que uno de los efectos del aumento en las becas y subsidios a los estudiantes universitarios es reducir el costo de participar en paros, pues no pagan por la universidad. Como lo señala la carta, esto debe ser uno de los ingredientes de la mayor actividad política de los estudiantes. Es un subsidio que le hace la sociedad  a los paros universitarios.

Eso explica también el interés de los dirigentes estudiantiles (y de grupos organizados que los dirigen) por reducir aún más el costo. Universidad gratis es un regalo para los dirigentes. Significa contar con tropas cuyo único costo de participar en las entretenidas manifestaciones estudiantiles o en los paros es el tiempo que le dedican. Además, es posible estudiar sin costo una carrera que ofrece pocas oportunidades de trabajo, y por lo tanto, el costo alternativo del tiempo es bajo y se puede destinar más tiempo a participar en estas actividades.

Este razonamiento explica porqué la propuesta de Bachelet para financiar a los estudiantes es tan mala. En su propuesta los estudiantes pagan mediante una sobretasa de  impuestos por un período fijo de años.  Primero, porque el costo para el egresado no depende de cuanto le costaron sis estudios a la sociedad y un estudiante podría pagar varias veces lo que costó su universidad. Esto parece particularmente injusto para un estudiante de pocos recursos que no pudo pagar sus estudios cuando los tomaba, pero que después tuvo éxito en su trabajo.

Además, con este sistema, pasar 10 años en paros antes de egresar no tiene un costo adicional. Además, ¿qué pasa con alguien que estudia solo algunos años y no se gradúa? ¿Paga o no paga? En realidad me sorprende que los asesores de Bachelet –hay gente buena, pero parece que con poca influencia– hayan olvidado todo lo que se ha aprendido en 40 años sobre incentivos y sobre como diseñar programas.

Es mucho mejor la propuesta de Beyer o mejor aún, la que P. González, A. Mizala, P. Romaguera y yo propusimos hace 15 años. No solo entregan mejores incentivos a los estudiantes, sino que permite que todos los que lo deseen puedan estudiar sin enfrentar riesgo financiero. Además, ofrecen menos subsidios a paros que deben ser financiados por toda la sociedad.

Un problema de interpretación

R. Fischer

Un colega a quién respeto, aunque tenemos muchas diferencias políticas, escribió un mensaje justificando las acciones de los estudiantes, del cual extraigo la parte que me interesa analizar:

«Para mi, los siguientes son los aspectos principales:
1) El sistema educacional debe cambiar pero la fuerza del statu quo es brutal
2) Ese cambio no va a ocurrir sin que exista presión ambiental. Y esa, a su vez no existe si no la lidera la Fech y la Universidad de Chile en general.
3) Poner presión ambiental implica movilizaciones y acciones que pueden dañar la imagen de la Universidad.
4) Ergo, el asunto se trata de lograr presión para tener alguna esperanza de que las cosas cambien, pero sin destruir a la UCH en el camino.»
Concretamente, me interesa saber como se interpreta el punto 3. Desde mi punto de vista «acciones que pueden dañar la imagen de la Universidad» solo se puede referir a paros y tomas. Cuando lo intepreté así, miy colega me rebatió, señalando que no se refería a tomas.
¿Qué opina usted, amable lector?
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