Una carta del Rector

R. Fischer

¡Por fin! El Rector renuncia a la pasividad y reacciona ante el rechazo de la mayor parte de la comunidad universitaria a las tomas y otros actos de violencia. Cito de su última carta a la comunidad universitaria:  

«Los actos de violencia ocurridos en recintos universitarios son inaceptables y causan gran daño para el futuro de la Universidad y el cumplimiento de sus compromisos republicanos y democráticos. Son actos que han generado gran molestia entre los miembros de la comunidad debido a que la convivencia se ha visto seriamente alterada, afectando elementos esenciales de nuestro ethos.

La violencia erosiona y destruye nuestro espacio, perfora las paredes que los contienen y permite que se altere su naturaleza. Se nos hace muy difícil, y a veces claramente imposible, defender las libertades que requerimos y exigimos cuando actos violentos ocurren dentro de nuestros recintos universitarios, y nos vemos enfrentados al dilema de aceptarlos o reprimirlos. Las tomas violentan nuestra convivencia interna y debilitan la fuerza de nuestra voz cuando defendemos con firmeza y convicción nuestro derecho a la crítica, a la movilización pacífica y a la autonomía universitaria,[…]»

La elipsis corresponde a un frase que parece haber sido incorporada para evitar críticas, pero que debilita la carta:

«frente a la violencia de actos de represión que no aceptamos contra nuestros estudiantes, académicos y funcionarios.»

De todas formas, siga así , Sr. Rector. La mayor parte de la comunidad se lo agradece.

Un problema de interpretación

R. Fischer

Un colega a quién respeto, aunque tenemos muchas diferencias políticas, escribió un mensaje justificando las acciones de los estudiantes, del cual extraigo la parte que me interesa analizar:

«Para mi, los siguientes son los aspectos principales:
1) El sistema educacional debe cambiar pero la fuerza del statu quo es brutal
2) Ese cambio no va a ocurrir sin que exista presión ambiental. Y esa, a su vez no existe si no la lidera la Fech y la Universidad de Chile en general.
3) Poner presión ambiental implica movilizaciones y acciones que pueden dañar la imagen de la Universidad.
4) Ergo, el asunto se trata de lograr presión para tener alguna esperanza de que las cosas cambien, pero sin destruir a la UCH en el camino.»
Concretamente, me interesa saber como se interpreta el punto 3. Desde mi punto de vista «acciones que pueden dañar la imagen de la Universidad» solo se puede referir a paros y tomas. Cuando lo intepreté así, miy colega me rebatió, señalando que no se refería a tomas.
¿Qué opina usted, amable lector?
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