Razones y dogmas

R. Fischer

Uno de los aspectos más desagradables de la actual situación de la Universidad de Chile –y tal vez del país– es la total oposición de los grupos que promueven reformas  a reflexionar y pensar cuidadosamente en lo que están haciendo. He asistido y participado en  varios foros sobre la reforma de los Estatutos de la Universidad de Chile. El nivel de la discusión de los proponentes de la triestamentalidad es lo opuesto a lo que se espera en la universidad de Bello. El diálogo informado no existe, solo aseveraciones.

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Bello no aprobaría la forma de discutir la Reforma

Incluso más descorazonante que la repetición de frases hechas, propaganda y medias verdades es la total ausencia de referencias a las críticas a la propuesta. Los Foros, en vez de ser un lugar en que las ideas se confrontan, se han transformado en un simple lugar de declaraciones de los proponentes de la reforma, sin ningún intento de discutir los temas relevados.

En un reciente foro  sobre formas de Gobierno Universitario, los opositores daban argumentos tanto de razón como basados en las experiencias de distintos esquemas de gobierno universitario para oponerse a la triestamentalidad. Uno de los exponentes de los cambios –Senador Universitario– esquivó totalmente los argumentos, y solo habló de la historia de la U. de Chile. Según el, la triestamentalidad es parte de la tradición de la U. de Chile.1 El Senador nunca aludió a las razones que podrían tener quienes se oponen a la triestamentalidad. Como basó su argumento solo en la historia y la tradición, es imposible discutir, ya que no presentó razones a favor de la triestamentalidad. El honesto representante de los alumnos tampoco dio espacio para que lo rebatiesen, al exponer propaganda. La representante de los funcionarios habló como sindicalista (muy legítimo por los demás), pero fue otro ejemplo de frases hechas para explicar su apoyo a la triestamentalidad, sin intentar un examen de alternativas ni dar  razones de por qué son peores que su propuesta.

El Foro sobre Financiamiento Universitario

Hace un mes tuve la suerte –buena o mala– de ser invitado a un Foro sobre Financiamiento de la Educación Superior. Es un tema que nos preocupó hace años en el Centro de Economía Aplicada (CEA). Preparé cuidadosamente mis argumentos sobre como financiar la Educación Superior, incluyendo una propuesta de financiamiento estudiantil que el CEA había analizado hace unos quince años y que me parece aún válida.2

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En mis argumentos describí los riesgos para la autonomía y calidad de la universidad de depender casi exclusivamente de recursos del gobierno, los problemas de incentivos que crea la gratuidad y todos los otros  problemas de calidad que tienen las Universitaria de dependen en forma casi exclusiva de recursos del Estado. Contrasté esos resultados con las ventajas de la propuesta alternativa. Hice lo que creo debe hacer una persona que participa honestamente en un Foro en la Universidad de Chile: analizar seriamente las propuestas alternativas, presentar  sus deficiencias, y describir otra propuesta que no tiene esas fallas.

Conozco al Rector desde hace mucho,3 y sabía que sería difícil que respondiera a una propuesta distinta de su preferencia por la gratuidad y la dependencia de los recursos del Estado. Por eso, al comienzo de mi presentación propuse que en un Foro académico se debían debatir los argumentos, y no solo aseverar, y que en la Universidad se debía usar la lógica y no la argumentación historicista o teleológica.

Cuando fue su turno (luego de una buena presentación de Carlos Peña) nuestro Rector subió al estrado y comenzó: Ronald sugiere que usemos lógica en la argumentación. Estoy de acuerdo, pero no hay que exagerar, porque “recordemos que Hitler, Stalin y Friedman usaban la lógica.” Y luego, en su presentación se olvidó de los argumentos de los demás participantes. Su discurso propuso que la Universidad de  Chile y el sistema universitario como un todo debían dar un gigantesco salto atrás, hacia la década de su juventud universitaria. No dio argumentos; aseveró. No se refirió a los riesgos de una dependencia total de los recursos del Estado para la universidad, porque no existen, según el Rector. Un ejemplo de ausencia de diálogo, y dificultad para escuchar a los críticos.

Es interesante analizar su frase sobre las desventajas de la lógica. Es factualmente errónea; si alguien cree sinceramente que Hitler y Stalin usaban lógica en sus decisiones, debe leer más historia. Pero además tiene un error de categoría; por mucho que Friedman no fuera del agrado del Rector, eso no permite unirlo a los dos monstruos. Es un error de lógica equivalente a que en una conversación sobre grandes inteligencias, alguien mencionara conjuntamente a Darwin, Einstein y Vivaldi. Nuestro Rector es inteligente, pero no está en esa categoría.

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Notas

  1. Pese a que en su larga historia, no hay tal tradición. En sus 173 años de historia solo han habido tres años de desastrosa triestamentalidad, en que Facultades se dividieron y la universidad era casi ingobernable.
  2. Presentación en el Foro de Financiamiento de Educación Superior.
  3. Está casado con una prima muy cercana.

Revueltas estudiantiles

R. Fischer

El paro de los estudiantes de la Escuela de Ingeniería de la U. de Chile que acaba de finalizar tuvo algunas características extrañas. Hubo una rara mezcla de peticiones que iban desde más limpieza en los baños hasta la democracia en la Universidad. Esta yuxtaposición de ítemes de distinto ámbito es sorprendente y me parecía que era una búsqueda de motivos para el paro, más que razones que dieron origen al paro. Además, el comportamiento de los dirigentes estudiantiles  –en términos del uso de slogans, no escuchar razones ni evaluar las consecuencias de las peticiones, y pese a ello, estar convencido de tener la razón– me recordaba lo que he leído de los guardias rojos durante la Revolución Cultural China.

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Jóvenes guardias rojos marchando con el Pequeño Libro Rojo.

Tal vez para ayudarme a entender lo que sucedía, hace poco Roberto Cominetti me envío una copia de un libro que John R. Searle1 escribió en 1971 describiendo las revueltas estudiantiles de los 60 en los EE.UU (el lo recibió a su vez de nuestro ex colega Nicolás Figueroa). El libro se llama the Campus War, A Sympathetic Look at the University in Agony, y solo he leído su capítulo 1 (The Anatomy of Student Revolts) hasta ahora.

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Protestas , EE.UU., 1969 SDS.

Lo que es sorprendente es lo similar que es el actual movimiento estudiantil, tanto en términos de tácticas como de tipo de objetivos, con la de un movimiento de hace medio siglo. Mientras leía, llegué a pensar que los dirigentes estudiantiles habían leído el libro. Y claro, da risa que lo que nuestros dirigentes estudiantiles consideran novedoso, repite lo que hicieron aquellos jóvenes de hace cincuenta años, hoy jubilados.

En lo que sigue haré un pequeño resumen del primer capítulo del libro, interrumpiendo la continuidad del relato para mostrar paralelos con nuestro propio movimiento estudiantil.

 

1. La anatomía de una revuelta estudiantil según Searle

Lo primero que observa Searle es que el movimiento estudiantil es un movimiento cuasi-religioso. Es parte de la búsqueda de lo sagrado de los jóvenes, y que les da una sensación de comunidad, de estar realizando algo trascendente. Es, según Searle, la razón por la que observadores desinformados creen que son idealistas y románticos.

La búsqueda de la verdad, y el sentimiento de comunidad requieren un adversario. No son aceptables los compromisos con el enemigo, generalmente alguien en una posición de autoridad. En nuestro caso, los estudiantes han atacado a nuestro Decano (no al Rector, que aprueba lo que hacen). En todo caso, para describir el proceso, Searle recurre al examen de la evolución de una revuelta estudiantil estilizada.

 

Etapa 1, creando el conflicto

En esta etapa se crea un conflicto por algún motivo local. En nuestro caso, los estudiantes tenían inicialmente ideas generales, pero posteriormente a alguno se le ocurrió acoplar una serie de peticiones locales. Entre ellas se incluyen: a) más sillas en el CEC, b) regulación de los regadores del patio, c) remodelación de la “Pajarera” (una sala de estudio). Si se considera la calidad de las instalaciones de la Facultad, en comparación con otras del país, se observa que el tono agresivo del petitorio no se condice con la realidad.

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Estudiantes FCFM antes del paro

A esto se acoplan demandas que son difíciles de cumplir, o porque representan una pérdida de autoridad de la administración o porque están impedidos de hacerla por razones legales o presupuestarias. En el caso nuestro, eran peticiones tales como: a) eliminar la subcontratación de personal, b) acabar con el límite de UD (un medida del máximo de cursos que puede tomar un estudiante, límite establecido por la experiencia), c) orientación y supervisión pública de los temas de investigación y d) cuatro puestos en el Consejo de Facultad, una forma de triestamentalidad. El Decano respondió cuidadosamente, explicando que podía y no podía hacerse. Los dirigentes enviaron un contra-petitorio, reafirmando sus demandas y rechazando que el Decano no haya aprobado todas sus propuestas.

Estas demandas –y son siempre demandas, nunca solicitudes– se acoplan a un Tema Sagrado, algún tema externo al campus. En nuestro caso originalmente era la lucha contra el lucro en la educación y por la gratuidad, pero eso ya lo consiguieron.2 Ahora los Temas Sagrados son los nuevos Estatutos de la U.,  una nueva Constitución para el país y la supervisión de los temas que investigan los académicos.

Searle escribe que aunque los jóvenes son idealistas y les interesa la justicia, es fácil advertir que solo se concentran en unos pocos temas de injusticia asociados a su Tema Sagrado, omitiendo todos los demás, aunque éstos sean objetivamente más importantes. Un ejemplo es la gratuidad universitaria, que olvida que lo que se necesita mejorar es la educación básica y media. O el apoyo de la dirigencia estudiantil a las demandas de los profesores por no ser evaluados. Nuevamente, esta medida perjudica a los estudiantes de escuelas y liceos al no poder eliminar profesores malos o premiar a los buenos.

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Imagen icónica de un movimiento con un Tema Sagrado

Searle concluye  que en esta etapa de la revuelta estudiantil el interés de los dirigentes es maximizar la relación adversarial con las autoridades de la universidad. En nuestro caso, podemos recordar aquél alumno que insultó al decano a través de una página de la Facultad, y cuya actuación fue defendida como una expresión de libertad de expresión.

 

2. Segunda Etapa: Creación de un ambiente retórico

 

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¿Quiénes son los que luchan contra la educación? ¿O son todos bienvenidos?

En nuestra Universidad, la segunda etapa de Searle parece haber ocurrido en forma casi simultanea con la primera etapa. Los dirigentes y quienes los apoyan en el estudiantado creen estar luchando por el país al apoyar una larga toma de la Casa Central o de varias Facultades.

Su único efecto real es empeorar la imagen  de la Universidad e imponer costos a los estudiantes que no apoyan a la dirigencia o que son neutrales, sin ningún resultado positivo, porque que el público ya no se impresiona con estas acciones. Searle señala que es difícil para un observador externo comprender como un estudiante inteligente puede creer que estas acciones ayudarán a su objetivo. En la época del libro de Searle, lo que se intentaba era detener la guerra de Vietnam. En nuestro país, el objetivo es que la educación pública tenga liderazgo y calidad.

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Toma 2015 de la Casa Central. El lienzo, pese a que se queja de la crisis en la educación, no  menciona la palabra calidad.

Searle describe las acusaciones de estudiantes a los académicos que habían sido consultores del Departamento de Defensa, como si eso fuera un crimen. En una línea de acusación similar, el petitorio de los estudiantes de Ingeniería critica que:

“Actualmente la mayoría de los cursos y la investigación de la facultad están orientados a cómo podemos aumentar la eficiencia de los procesos industriales, siendo funcionales al mercado.”

A juicio de nuestros dirigentes, una tarea fundamental de cualquier ingeniero –aumentar la eficiencia de los procesos industriales– no tiene legitimidad, porque es “funcional al mercado”. Una petición tan vacua me recordó cuando estudiantes de ingeniería industrial, que tienen muchos cursos dedicados a estudiar las empresas, iban a las marchas bajo la bandera de “abajo la educación empresarial”.

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Ironías de la falta de reflexión: ingenieros industriales contra la educación sobre empresas.

3. El rol de la televisión y los académicos

En esta etapa, según Searle, ingresan dos nuevos actores: los académicos y la televisión. La televisión observa dirigentes jóvenes con un discurso simplista, pero que “suena bien”, y que aparecen como luchando por la justicia. La lucha estudiantil, con lemas simples y de bajo contenido intelectual, es perfecta para ese medio. La televisión se concentra en los rostros más atractivos, que luego transforman esa popularidad en votos para el Congreso.

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La opinión pública tiene una pésima percepción de la diputada Vallejo, a diferencia de cuando era dirigente estudiantil

La buena imagen televisiva crea apoyo para los estudiantes en la población, y así hoy son considerados entre los grupos más confiables por el público (¡supieran!). Una de las ventajas de los dirigentes es la corta duración de sus cargos, que los mantiene siempre frescos y así no se conocen sus deficiencias. Si pasan al congreso, es más difícil mantener esa popularidad.

En cuanto a los académicos, hay dos tipos de académicos que participan en la etapa segunda: los mediadores con la administración universitaria y los aliados de los estudiantes. Según Searle, es esencial para los dirigentes estudiantiles que haya académicos que apoyen sus objetivos, aunque no apoyen directamente los actos de violencia. Leer esta sección da entre pena y risa, pues el argumento retórico de esos académicos es similar a los que se escuchan en nuestra Facultad. Parafraseando:

“Aunque no apoyamos la interrupción de clases, la toma de la Facultad, u otras medidas de violencia, no se puede negar que los estudiantes están luchando por objetivos valiosos. ¿Quién podría estar en contra de más igualdad, democracia, o de la felicidad”.

El apoyo de algunos profesores es vital para los dirigentes, pues según Searle sus convicciones son frágiles y cuando se alejan de la multitud, es fácil convencerlos de los errores en sus propuestas y necesitan el refuerzo de sus aliados. Para dar un ejemplo, me ha ocurrido convencer con argumentos a un dirigente estudiantil, pero al poco rato vuelve al redil con sus propuestas originales.

Searle señala algo que vemos todos los días: mucha gente mayor de izquierda apoya estos movimientos estudiantiles porque  se sienten culpables por los compromisos burgueses que han debido adoptar, característicos de la vida adulta.

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Senado universitario marchando en apoyo de la lucha estudiantil en 2011.

El otro grupo de académicos son los mediadores, que tratan de interceder entre la autoridad universitaria y los dirigentes estudiantiles. Como los estudiantes no aceptan compromisos, su rol se traduce en intentar convencer a las autoridades de aceptar las peticiones de los dirigentes. El único resultado es debilitar a la autoridad y hacerle el juego a los dirigentes estudiantiles, que se aprovechan de ellos. Searle escribe que las declaraciones y propuestas de estos mediadores son de tal carácter que uno tendría que tener un corazón de piedra para no reir a carcajadas (parafraseando a Wilde).

 

Conclusión

Según Searle, la última etapa es el colapso de la Autoridad. En nuestro caso, la situación es algo distinta. El Rector simpatiza y es un aliado de los estudiantes, y ha dejado abandonado a los decanos a los que debía apoyar. Más aún, el Rector ha firmado un compromiso con los dirigentes estudiantiles  en el que hace promesas que no tiene atribuciones para otorgar. Nuestro Rector se ha saltado toda la estructura estatutaria de la universidad, o así al menos lo interpreto yo, y aparentemente también nuestro Decano, que ha comunicado que en la próxima reunión del Consejo Universitario:

“solicitaré aclaraciones sobre el contenido de este documento. Al leerlo, quedo con la impresión que de hecho se está instalando una forma de gobierno tri-estamental en la Universidad, al margen de los procedimientos que la propia Universidad se ha dado para implementar cambios de esa envergadura.”

No necesitamos que los policías entren al campus de la Universidad para desalojar a los estudiantes, como ocurría en los EEUU de los 60. El Rector no lo solicita y llega a acuerdos con quienes se toman la Casa Central. Nuestro futuro se ve negro.

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Andrés Bello con máscara antigas y encapuchado. Como lo dice el rayado en la base, el lumpen se organiza.

 

 Notas

1. Searle había sido un dirigente estudiantil en la lucha anti McCarthy.

2.  Este objetivo (gratuidad) tiene un componente egoísta.

Ventajas de un Consejo de la Universidad de Chile

R. Fischer

Anteayer postée una propuesta de nuevos  Estatutos para la Universidad  de Chile. En ellos habría un Consejo de la Universidad, externo a ella, poseedora de los poderes superiores (como nombrar al Rector y Autoridades Superiores, facultades presupuestarias y otras). Este esquema tiene la ventaja de darle a la Comunidad Nacional el control de la Universidad. Ya no sería la Comunidad Universitaria el dueño de la Universidad, como lo hará la  propuesta triestamental. En cambio, se garantiza que la Universidad de Chile sirve a los intereses de la sociedad en su conjunto.

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Pero hay una ventaja adicional: bajo el esquema actual, cualquier reforma interna que afecta negativamente los intereses de grupos internos de académicos será rechazada, por vital que sea para mejorar la Universidad.

Esto no mejora con la triestamentalidad.  Los funcionarios con poder político también antepondrán sus intereses a los de la Universidad. Los estudiantes también tienen intereses egoístas: la mayoría no se interesan en temas de política estudiantil o universitaria, porque tienen otros intereses y los prefieren a los de la Universidad y de la Sociedad (es decir, son egoístas). Esto deja el campo libre a los activistas, quienes están más interesados en objetivos políticos de mayor alcance que la Universidad y la sacrifican a este interés.  Es decir, bajo sistemas mono- o triestamentales, casi todos los miembros de la Comunidad Universitaria actúan (o no lo hacen) por motivos al menos parcialmente egoístas, sin preocuparse de la Universidad y su rol cuando sus otros intereses están presentes.

No veo nada reprochable en esto; es natural que las personas sean egoístas gran parte del tiempo, y el problema solo aparece cuando lo olvidamos y diseñamos políticas bajo el supuesto de que las personas son permanentemente altruistas, y no solo en raras ocasiones. Es lo que ocurre cuando el diseño de gobierno de la Universidad se basa en académicos/funcionarios/estudiantes altruistas.  Un par de ejemplos nos muestran el costo que eso representa para la Universidad y el país.

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Antigua Escuela de Pedagogía

 

Es claro que el país necesita buenos profesores y que la Universidad de Chile tiene una gran oportunidad de crear una Escuela de Pedadogía. Allí se podría entregar toda la formación de profesores de educación primaria. En el caso de estudiantes que ya poseen licenciaturas de la U. de Chile en áreas como castellano, ciencias o matemáticas, se les puede ofrecer un postgrado en educación que los habilite para enseñar en la educación secundaria. Estos serían profesores con conocimiento de sus materias y preparados para la docencia.

Dado que no tenemos casi nada en pedagogía, tenemos la ventaja de partir sin lastres, contratando bien, diseñando un buen programa de estudios, con menos burocracia y rigideces que las unidades más antiguas de la Universidad. Además. la U. de Chile tiene una ventaja sobre otras universidades: la raíz laica y nacional de la Universidad de Chile es un imán para atraer a los jóvenes idealistas que se necesitan como profesores.

Sin embargo, pese a que esta idea se discute desde hace años, no se concreta. Hay grupos de interés que desearían que una Escuela de ese tipo fuera parte de sus unidades, y no que sea independiente. Es decir, partiría con un bagaje de académicos y de planes de estudio que no han sido exitosos. Otros, peregrinamente, desean recuperar la UMCE como antigua Escuela de Pedagogía, lo que sería aún peor, dada la calidad demostrada. En esa discusión se pierden las oportunidades de servir al país. Bajo un sistema en que el Rector y el Decano es elegido por académicos, el primero se va a oponer a una medida que afecta a sus votantes, y el Rector no deseará enfrentarse a ellos.

La Escuela de Derecho

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La Escuela de Derecho era una de las joyas de la Universidad de Chile. Sus estudiantes están entre los mejores y tienen algunos de los profesores más destacados del país. Pese a ello, es una Facultad que se derrumba lenta e inexorablemente. Algunos de sus mejores profesores la han abandonado, otros no son titulares pese a sus merecimientos, solo por razones de política interna. El plan de estudio está inadaptado a las tendencias modernas, en particular por su duración. No tiene investigación ni plan de desarrollo ambicioso, y sus instalaciones son pobres, considerando los recursos que aportan sus estudiantes.

Las organizaciones estudiantiles de la Facultad de Derecho, pese a que viven diariamente las deficiencias de la Facultad, pretenden solucionar los problemas del país, sin ser capaces de ocuparse de los propios. El año pasado, la molestia del alumnado fue tal que se eligió en el  Centro de Estudiantes a una lista improvisada e irónica. Al finalizar su período, la percepción es que ese gobierno no fue peor para los intereses de los estudiantes que los Centros de Alumnos de corte político.  Es decir, los intereses egoístas de los miembros de la Comunidad Universitaria impiden los cambios que se necesitan urgentemente.

Conclusión

Estos dos ejemplos muestran la importancia de poder  intervenir con un mecanismo legítimo desde el exterior de la Universidad, actuando en su favor y el de la Comunidad Nacional. Para ello se requiere un Consejo de la Universidad de Chile, que tenga en cuenta los intereses del país y no solo los de la comunidad interna.

 

 

 

 

 

Un estatuto alternativo para la Universidad de Chile

R. Fischer

El Senado ha propuesto un nuevo Estatuto para la Universidad de Chile, el que aumentaría la importancia del Senado en el gobierno de la Universidad y establecería una participación triestamental de las autoridades de la Universidad de Chile.

Creo que esta propuesta es un error pues contradice el concepto fundamental de una Universidad de Chile al servicio del país. La experiencia histórica, y la teoría de incentivos en organizaciones muestran que este tipo de gobierno solo sirve a los intereses egoístas de ciertos miembros de la Comunidad Universitaria, y que no sirve al país. Es una concepción de gobierno universitario en la que solo una de las partes interesadas en la Universidad de Chile tiene representación en ella, omitiendo completamente el rol de la Sociedad que la financia y a la que supuestamente sirve.

Es la sociedad nacional completa, mediante sus representantes, la que debe decidir el futuro último de una Universidad estatal. Estas son las mejores prácticas en universidades estatales y públicas de California, Australia, Holanda y muchos otros países.

Es por ello que hago la siguiente propuesta, muy preliminar, de algunos de los principios que deberían servir para el mejor gobierno de la Universidad de Chile.1 He tomado como modelo el Code of Good Governance for universities 2013, de Holanda.2

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Casa Central de la Universidad de Chile

 

Un borrador de modificaciones al Estatuto de la Universidad de Chile

 

Consejo de la Universidad de Chile

La Universidad de Chile tendrá como órgano superior y representante de la Nación a un Consejo de la Universidad de Chile, que será el encargado de velar por el cumplimiento de la misión de la Universidad, y de asegurar su calidad. Éste será un Consejo con cinco miembros distinguidos, todos licenciados de la Universidad de Chile.

 

Designación

  1. Cuatro miembros del Consejo serán elegidos por el Presidente de Chile, con la aprobación de 4/7 del Senado de Chile.
  2. El quinto miembro será elegido por el Presidente de Chile, entre dos candidatos propuestos por el Senado Universitario. Si el Presidente decide no elegir estos candidatos, el proceso puede repetirse una vez, con otros dos candidatos.
  3. El Presidente del Consejo será elegido por el Presidente de Chile entre los cuatro miembros que fueron aprobados por el Senado de Chile. El representante del Senado Universitario no podrá ser Presidente del Consejo.
  4. Los miembros del Consejo durarán diez años en funciones y se renovarán cada dos años. Podrán ser removidos solo por causa, y con la aquiescencia del Senado, con la misma votación que lo eligió.

 

Misión y Prerrogativas

  1. En sus decisiones, el Consejo promueve los intereses de la Universidad y su Misión, lo que incluye los intereses de las unidades y personas que pertenecen a la Universidad.
  2. El Consejo supervisa que las actividades de la Universidad responden a criterios administrativos, legales y financieros que son transparentes y que permiten asignar responsabilidades. Esta función incluye la contratación de auditorías a la Universidad o sus componentes.
  3. El Consejo aprueba el Presupuesto anual, las cuentas anuales de las Autoridades Superiores y el Plan estratégico quinquenal de la Universidad.
  4. El Consejo aprueba las Reglas de Gobierno y de Gestión internas de la Universidad.
  5. El Consejo elige al Rector y Autoridades Superiores de la Universidad (Prorrector, Vicerrectores y Decanos). Para ello podrá usar sistemas profesionales de búsqueda. Las Autoridades Superiores elegidas por el Consejo no necesariamente provienen de la Universidad de Chile.
  6. El Consejo decidirá fundadamente los salarios de las autoridades superiores de la Universidad (incluyendo sus bonificaciones de salida), considerando sus efectos de mediano y largo plazo sobre la Universidad y el cumplimiento de su Misión, y la viabilidad de conseguir Autoridades Superiores con las características deseadas por el Consejo. El Consejo publicará los criterios utilizados para establecer las remuneraciones de estos cargos. Los salarios en estos cargos pueden ser diferenciados, siguiendo los criterios anteriores.
  7. Las Autoridades Superiores, incluyendo el Rector, son nombrados por períodos fijos de cinco años, y pueden ser reelegidos una vez, luego de una evaluación cuidadosa por el Consejo.
  8. El Consejo puede remover, por causa fundada, a Autoridades Superiores de la Universidad.
  9. Antes de nombrar o remover a una Autoridad Superior de la Universidad, el Consejo tendrá una reunión, sin público, con una Comisión elegida por el Senado, para escuchar sus opiniones.
  10. El Consejo sesionará al menos una vez al mes, y hará una cuenta pública anual del estado de la Universidad y del cumplimiento de su misión.
  11. A estas reuniones pueden ser invitados Autoridades Superiores de la Universidad, para proveer información y contexto.
  12. Las Autoridades Superiores están obligadas a proveer la información que se requiera para el buen funcionamiento del Consejo. En particular, deben dar un informe anual de las unidades de las que son responsables.
  13. El presupuesto de la Universidad debe incorporar los recursos necesarios para el buen funcionamiento del Consejo, incluyendo recursos para búsquedas de Autoridades Superiores.
  14. La pertenencia al Consejo de la Universidad de Chile será remunerada, debido a la importancia del cargo. Esta remuneración será equivalente a ¼ de la remuneración de un Senador de la República, y formará parte del presupuesto de la Universidad.
  15. El Consejo no interviene en la operación normal de la Universidad, la que está a cargo del Rector y Autoridades Superiores.

 

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Andrés Bello, primer Rector de la Universidad e Chile

 El Rector y Autoridades Superiores

  1. El Rector, y las Autoridades Superiores no pueden ser miembros del Consejo de la Universidad de Chile.
  2. El Rector, en conjunto con las Autoridades Superiores, propone el Plan Estratégico de la Universidad y sus unidades cada cinco años.
  3. El Rector está obligado a proveer los recursos necesarios para el funcionamiento del Consejo, incluyendo servicios de respaldo y sala de reuniones.
  4. El Rector establecerá un procedimiento para “”whistleblowers” , es decir, para quienes denuncien violaciones a las regulaciones de la Universidad.
  5. El Rector y Autoridades Superiores conservarán sus prerrogativas actuales, mientras ellas no entren en conflicto con las que corresponden al Consejo de la Universidad de Chile, en cuyo caso se consideran no existentes.

 

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Senado de la Universidad de Chile

 Senado

  1. El Senado Universitario tiene el rol de representar a la comunidad universitaria, en particular en la designación de miembros al Consejo de la Universidad de Chile, y para las reuniones con el Consejo para representar su opinión respecto a la nominación y remoción de Autoridades Superiores.
  2. El Senado Universitario no tiene facultades para aprobar reglamentos, cambiar estatutos y ninguna otra facultad que pudiera entrar en conflicto con las atribuciones del Consejo dela Universidad de Chile.

 

Notas

1. Es una propuesta preliminar, y no tiene otros responsables.

2. En todos los casos, donde dice Presidente de Chile, puede leerse Presidenta de Chile.

Una encuesta sesgada

R. Fischer

En nuestra facultad, un grupo que se denomina “Académicos por la Educación Pública“, ha enviado a los académicos de la Facultad una encuesta

“sobre lo que piensan los académicos(as) de la FCFM de las demandas del movimiento estudiantil.”

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Foto proveniente de http://www.defensadelcobre.info

Los académicos miembros de la asociación son todos respetables. Se distinguen porque en general apoyan las demandas del movimiento estudiantil, aunque varios hacen una excepción en el tema del cogobierno estudiantil.

En este caso, el problema es la encuesta que diseñaron, la que se basa en las propuestas de los estudiantes. Se poco del tema encuestas, pero claramente sufre de serias deficiencias. Uno de los problemas más serios es que las preguntas tienen varias cláusulas, por lo que es posible apoyar una o dos de ellas, pero no la tercera. ¿Debe uno indicar que está en desacuerdo o de acuerdo? Voy a dar dos ejemplos de este problema:

“3.3 Crear un Nuevo Sistema de Acreditación, obligatorio, con agencias estatales y sin conflictos de interés.”

En mi caso, estoy de acuerdo con la primera parte, discrepo de la segunda –si solo se pueden tener agencias estatales–  y estoy de acuerdo con la tercera clausula. Pero no tengo como expresar esa opinión.

“3.2. Aumento del Aporte Fiscal Directo para las Universidades del CRUCH, con la condición de que cumplan con estándares de democracia, rol público y de excelencia”

En este caso estoy relativamente de acuerdo con la primera parte (al menos para algunas universidades), pero de las condiciones exigidas, solo con la última. Una precondición para recibir recursos adicionales debería ser un compromiso verificable (no meras declaraciones de intención) hacia la excelencia académica.

Como deben saber mis lectores, creo que en la universidad debe mandar la meritocracia y no la democracia. Respecto al rol público de la universidad, luego de ver como se ha usado este concepto para instrumentalizar a la universidad, estoy en desacuerdo. En el pasado buena parte de mis actividades académicas han sido parte del rol público que corresponde a las universidades, así que debería estar a favor de ese rol. El problema es que los dirigentes estudiantiles han desvirtuado ese rol al tomarlo solo en un sentido político, y de ellas, solo las ideas políticas que ellos prefieren, Esto me parece inaceptable. Entonces, ¿qué hago en el caso de esta pregunta? ¿Cómo expreso mi opinión?

Otra pregunta que me parece inapropiada, por otro motivo,  es:

“4.4. Garantizar la libertad de cátedra y opinión”

Como ya se garantiza la libertad de cátedra y de opinión, no se a que responde tal pregunta. Nunca, en los 20 años que trabajo en la universidad, he sabido de un caso en que un académico o alumno no haya podido expresar sus ideas libremente. ¿Quién podría estar en desacuerdo?

Dada la inutilidad de la pregunta, me entran sospechas de que lo que los dirigentes estudiantiles llaman libertad de cátedra y opinión no es lo que yo entiendo por esas palabras. ¿Que otro sentido podría tener esa garantía? Por ejemplo, acaso que los académicos no tienen obligación de coordinarse con sus departamento en los temas que enseñan en los cursos obligatorios del programa? ¿Qué los departamentos no tendrían la posibilidad de asignar cursos a los académicos?

Una encuesta que despierta tantas dudas cuando uno trata de contestarla es una encuesta defectuosa. Creo que los “Académicos por la Educación Pública“, deben rehacer su encuesta.

Una reunión de académicos

R. Fischer

En vista de la situación en la Facultad, el decano convocó a una reunión de académicos. Asistieron sesenta, lo que es un número importante para una reunión de esa naturaleza y muestra la preocupación de la Facultad por el paro.

Como siempre, las opiniones son a favor de terminar el paro, pero las opiniones difieren en cómo lograrlo. Mientras unos quieren que los académicos publiquen una declaración en ese sentido y desean confrontar a los dirigentes estudiantiles, quienes apoyan a los estudiantes están por aceptar cualquier cosa que pidan a cambio de dejar caer el paro. Esa posición algo abyecta me molesta en forma personal, pero hasta el Decano la apoya bajo el argumento de que enfrentar a los estudiantes puede ser peor,

Mientras oía esto se me ocurrió proponer un paro contra los estudiantes, pero tal vez mis colegas pensarían que es una frivolidad….

Una académica joven tuvo un idea que nos pareció buena: ella ha ofrecido a un examen a los estudiantes que lo deseen , y luego hará uno para los que siguen en paro. Así no se perjudica a la minoría que esta a favor de terminar el semestre, pero no se hace obligatorio interrumpir el paro. Decidí adoptar la propuesta en mi curso.

Un último punto: es casi imposible negociar con los dirigentes estudiantiles debido a la estructura de asambleas en que toman decisiones. Por lo tanto, aunque muchos dirigentes desean abandonar un paro si fin (en ambos sentidos), no encuentran como hacerlo. Esto muestra la irresponsabilidad de los dirigentes, que están dispuesto a sacrificar una institución con el fin de movilizarse por movilizarse.

Alguien mencionó el triste rol del Rector (y del Senado) en todo esto. Han enfatizado tanto el rol público de la Universidad de Chile, en desmedro de otros temas, que los estudiantes le toman la palabra pensando que su paro tendrá algún efecto. En esto los estudiantes muestran poca perspectiva –después de todo, casi nadie sabe del paro–.

Un problema de interpretación

R. Fischer

Un colega a quién respeto, aunque tenemos muchas diferencias políticas, escribió un mensaje justificando las acciones de los estudiantes, del cual extraigo la parte que me interesa analizar:

“Para mi, los siguientes son los aspectos principales:
1) El sistema educacional debe cambiar pero la fuerza del statu quo es brutal
2) Ese cambio no va a ocurrir sin que exista presión ambiental. Y esa, a su vez no existe si no la lidera la Fech y la Universidad de Chile en general.
3) Poner presión ambiental implica movilizaciones y acciones que pueden dañar la imagen de la Universidad.
4) Ergo, el asunto se trata de lograr presión para tener alguna esperanza de que las cosas cambien, pero sin destruir a la UCH en el camino.”
Concretamente, me interesa saber como se interpreta el punto 3. Desde mi punto de vista “acciones que pueden dañar la imagen de la Universidad” solo se puede referir a paros y tomas. Cuando lo intepreté así, miy colega me rebatió, señalando que no se refería a tomas.
¿Qué opina usted, amable lector?
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¿Qué pasa en la U?

R. Fischer

Me apena la U de Chile. Las protestas y demandas de los estudiantes, que la mayoría entiende solo como slogans que se repiten sin entender sus motivos ni sus consecuencias, están matando a la U. Es una cosa cuando los paros tienen un apoyo masivo de la sociedad a sus demandas, y los estudiantes pueden creer que el sacrificio de un paro largo vale la pena. Hoy es distinto: no se sabe el motivo de las protestas, las  que parecen responder más al interés egoísta de los dirigentes por no perder figuración. Nuestros estudiantes aparentemente votan a favor de un paro solo por solidaridad con otras Facultades en paro. Algunos estudiantes de Derecho (más de un mes en paro) están pensando cambiarse de universidad, no porque no les guste la U. de Chile, sino porque no desean perder su tiempo en un paro sin fin ni objetivo (aunque sea redundante)

Es evidente que los académicos tampoco están entusiasmados con la situación.  Esto se nota en los foros académicos en que no hay ningún apoyo, y apenas despierta una protesta la entrada de la policía  a la Casa Central, incluso en los más activos participantes del pasado. ¿Será porque la toma de la Casa Central es ilegítima? Comenzó como una toma no autorizada, en  la clásica “huida hacia adelante” de grupúsculos. Y nuestros dirigentes estudiantiles, en una decisión vergonzosa, apoyaron posteriormente este acto poco democrático. Pero aunque los académicos no apoyan las políticas de los estudiantes, tampoco han salido a defender a la Universidad de dirigentes estudiantiles  irresponsables.

La actitud del Rector me parece peor. Su rectorado no tiene un objetivo de excelencia académica, sino que se ha contagiado con el ánimo anti-meritocrático de los dirigentes estudiantiles. En vez de tener como objetivo que la U. de Chile esté entre las mejores 150 universidades del mundo –por dar un ejemplo–, está preocupado de escribir cartas contra  el lobby, olvidando que los estudiantes universitarios forman uno de los grupos de presión más poderosos y egoístas –universidad gratuita– del país. El Senado ha sido un órgano ínutil, u n estorbo a los débiles intentos de mejorar la Universidad. Mientras tanto, la PUC tiene un proyecto académico de excelencia de largo plazo. ¿Queremos dejarle ese espacio?

El nivel intelectual de la discusión es patético. En mi Departamento –Ingeniería Industrial—pletórica de cursos de gestión y de temas de  empresa, nuestro Centro de Estudiantes despliega orgullosamente un lienzo con el lema: “Abajo la educación empresarial” (ver foto más abajo). Cuando se les pregunta si por la inconsistencia entre su lema y sus estudios, no saben que responder. Si se les pregunta porque están en contra de que la educación sea concebida como una empresa, tampoco hay respuesta, o responden con un slogan.

CEINContraEducaconEmpresarial

Después de muchos esfuerzos, conseguí que cambiaran el slogan. Uno puede no nestar deacuerdo con las idea reflejada en el lienzo, pero al menos ya no hay una contradicción entre lo que se estudia y lo que declara el lienzo.

NuevoLienzoDII

Los estudiantes y quienes los apoyan tienen malos argumentos para la educación gratuita, para oponerse al lucro en educación y débiles argumentos para estar en contra de los colegios subsidiados con copago. Se confunden los problemas de calidad de la educación con los problemas anteriores, cuando son perfectamente separables. Si la discusión comienza con los primeros tres temas, apenas enfrentan dificultades para defender lógicamente sus argumentos, saltan al segundo tema, y creen haber ganado la discusión.

El futuro de la U.

R. Fischer

Ayer escribí esto en la lista de correos de la Facultad:

“En las condiciones actuales los paros no tiene motivo ni fin. Solo le sirven a futuros políticos, a  grupúsculos que no temen sacrificar la universidad a sus propios objetivos.  Como académicos deberíamos ponernos un objetivo como Universidad (y no solo como Facultad):

Que la Universidad de Chile esté entre las 150 mejores universidades del mundo en diez años, que atraiga a los estudiantes con más potencial –en todas las áreas– del país y desarrolle sus habilidades al máximo, y que en todas las áreas universitarias las creaciones de sus académicos sean respetadas. Que contribuyamos a la industria, a la sociedad, y a las ideas del país en un rol académico y no político.

Es un objetivo alcanzable y satisface una misión limitada pero necesaria para el país.

Pero les recuerdo que esto exige segregar y discriminar, porque no todos tienen las mismas habilidades. Requiere apoyar instrumentos como los liceos de excelencia, que permiten que los jóvenes más talentosos puedan desarrollar sus talentos, aunque no tengan recursos, facilitando su identificación.

Esto no significa abandonar el esfuerzo por mejorar la educación general, pero nuestro énfasis debería ser la excelencia. ¿O queremos dejarle ese espacio a la PUC, que es lo que ya sucede en muchas áreas académicas?”

Fue un poco decepcionante que la respuesta principal fue:

“Mas que objetivos de largo plazo como los señalados por Ronald, creo que necesitamos realizar pronto acciones concretas y sencillas en torno a los temas en que tenemos consensos amplios […]

Una acción que me parece de fuerte simbolismo es la sugerida por Jorge Amaya hace un par de días, es decir, ir a sacarle la capucha a Bello.”

No esoty en contra. Me parece limitado como objetivo, en un momento que es crítico.

Una discusión académica

R. Fischer

El desalojo de la Casa Central de la Universidad de Chile por carabineros ha llevado a un sinfín de declaraciones, cartas y similares entre algunos académicos de la lista interna de correos de la Facultad de Ingeniería. Es interesante copiar algunas (y mi propia participación):

“Estimad@s,

Ayer con otros académicos nos apersonamos en la Casa Central inmediatamente después de la invasión policial. Vimos con horror el destrozo e irrespirable ambiente que provocó.

Esto nos motivó a hacer una llamado amplio a rechazar enérgicamente este inédito ataque político y policial. Por ello redactamos y  convocamos a adherir a la siguiente propuesta de declaración pública:” [Sigue la declaración]

Luego hay muchas declaraciones de académicos que apoyan la declaración. El Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI) también participó:

“si es  que llega a existir alguna duda de parte de nuestra comunidad. Bomba molotov NO salio de  casa central. aqui la prueba:

ie: el actuar de carabineros no tienen ninguna justificación
saludos”
El problema es que el video prueba exactamente lo contrario (alguien lanza algo desde el interior de la Casa Central), por lo que otro académico respondió:
“Perdonen, pero miro y miro los 13 segundos de video y no veo prueba de nada… solo veo que alguien tira quien sabe que cosa desde dentro…”
Otro académico que apoya la Resolución se da cuenta que el video debilita el argumento de que no había razón para que carabineros  ingresara a la Casa Central:
“Creo que el argumento no va por interpretar un video. *Nada* justifica el asalto brutal que hizo Carabineros a la Casa Central. […]
y agrega esta comparación:
” Nada justifica bombardear una ciudad para “dar una leccion a sus habitantes” o con el mal pretexto de que alli se esconden
fuerzas militares (e.g. Hiroshima).”
En ese punto decidí participar:
Estimados,
En mi opinión es claro del video que desde adentro de la reja una persona tira algo (puede o no ser una molotov). Esto invalida  los argumentos contra carabineros por ingresar a la Casa Central. Es el motivo por el que Claudio le hace el quite a la evidencia del video y prefiere comparar la entrada de carabineros con el bombardeo a una ciudad.Tengo la impresión que los estudiantes creen estar en un juego en que se pueden tirar piedras y molotov, pero quedan a salvo porque la Casa Central funciona como “capilla”. Aparentemente muchos participantes en esta lista concuerdan. Me temo que aún confían en el concepto medieval de “capilla”, un lugar sagrado en que es posible encontrar santuario y evitar ser apresado por delitos.

Creo que el Rector, al no requerir –en forma permanente e insistente– el fin de la toma, ha faltado a sus  responsabilidades. Que los Centros de Estudiantes, al validar la toma ex-post demuestran estar más preocupados de no ser desbordada por la Izquierda que por el bien de la Universidad.  Que un paro sin motivo le hace un daño enorme a la Universidad (por eso han tenido tan poco apoyo de esta lista). ”

Sabiamente, un colega me respondó:

“No firmes entonces, Ronnie. Yo ya lo hice.
Cariños,

Los estudiantes fueron  menos sabios:
Profesor fischer:
Es claro que existe un desconocimiento  a lo que respecta al derecho penal y civil, dado que una cosa u otra implica ser o no ser un delito. ( diferencias penales sobre lanzamiento de objetos contundentes)
Por lo que el video mas allá de toda la discusión respecto a lo bueno, lo malo y lo moral( que es una discusión valida) , devela que lo acontecido es a todas luces una ilegalidad de parte de la fuerza publica hacia la autonomia de la Universidad

Julio Maturana França
Vicepresidente”
A lo que respondí:
No soy un abogado, pero la frase “es a todas luces una ilegalidad de parte de la fuerza publica hacia la autonomia de la Universidad ” es una idea medieval que no es aplicable en el mundo moderno. Incluso en aquella época, los que estaban en la “capilla” no podían atacar a los que los perseguían. Era un santuario, no un fuerte protegido por murallas espirituales. En el video presentado por el Centro de Alumnos se ve claramente como alguien tira un proyectil desde la Casa Central, lo cual anula tus argumentos.

Pero más importante que las disquisiciones legales es el hecho que la Casa Central esté tomada. A eso no se refieren ni  el Centro de Estudiantes, ni el Rector.Me violenta la toma, porque le hace un daño mucho mayor a la Universidad que  el desalojo por carabineros. Mantengo por lo tanto mi argumento principal: el Centro de Estudiantes no está interesado en el bien de la universidad y la utilizan para alcanzar objetivos políticos. Y el Rector cae en el juego….

Saludos,”
He recibido el apoyo (privado) de algunos académicos. Supongo que el debate continuará. Los mantendrpe informados.
Nota: Mis colegas prefieren mantener el anonimato, así que he eliminado nombres y señales de identificación en este update del post original.