Variacioncompensada's Blog

El problema del agua en Santiago y el cambio climático

abril 18, 2021
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Santiago pertenece a una zona que se vuelve crecientemente árida con el cambio climático. Los datos muestran una continua caída en las precipitaciones anuales, a una tasa lenta que parece haberse acelerado en los últimos años. La figura siguiente muestra el efecto desde las primeras mediciones existentes, pero no los últimos ocho años de megasequía, que deberían indicar una tendencia de caída aún mayor.


Fuente: Figura proveniente del trabajo de J.J. Sanz, “Las series anuales de precipitación más largas de Chile: estudio y enseñanzas”, Estudios Geográficos (LXXIII) 273, pp625-656, Julio-Diciembre 2012.

El clima en Santiago será más árido, y con el retroceso de los glaciares, en unas décadas dejarán de servir como reserva para los ríos de la Región en verano.  No importa cuánto los protejamos, su desaparición es un resultado inevitable del cambio climático. De todas formas, la escasez de agua de largo plazo podrá resolverse, al menos para el consumo humano, desalando agua de mar y transportándola a Santiago.

El problema más interesante es lo que sucede en el período intermedio, mientras aún existen glaciares. Según Aguas Andinas, su producción anual de agua potable durante 2020 fue de 774 millones de metros cúbicos, unos 24 .5 m3/s. Pero devolvió a los ríos casi dos tercios como aguas limpias luego del tratamiento: 508 millones de metros cúbicos, es decir 16 m3/s. Además, parte del agua que no es reintegrada por Aguas Andinas es utilizada en riego de jardines, y algo infiltra las napas subterráneas, y otra parte son pérdidas en la red, que también se incorporan a las napas. Por lo tanto, el consumo neto de Santiago es menor a 8 m3/s, que es el agua que no pueden ser reutilizada por usuarios en el trayecto de los ríos al mar.

Según el Atlas del Agua del MOP de 2016, la escorrentía promedio (es decir el agua superficial en ríos) de la RM es de 103 m3/s. Hay además un flujo adicional de aguas subterráneas sustentables de 45m3/s en la Región. Esos 8 metros cúbicos por segundo, un 5% de las aguas de la Región, permiten atender a 8 millones de usuarios en la Región metropolitana, según Aguas Andinas. Es decir, en general no debería ser un problema el abastecimiento de agua potable en Santiago

Aguas Andinas: Reporte Integrado 20200, p. 20.

La agricultura de la Región, según el Atlas, utiliza 82,36 m3/s, de la que parte importante se evapora, perdiéndose para otros usuarios.  Es lejos el mayor usuario de la Región. Le siguen los usos industriales (de los que no sabemos cuánto se recupera), con un 10% del total y el minero, casi insignificante con sus 0.9 m3/s.

¿Cuándo podría haber problemas en Santiago? En el consumo humano, una serie de años de sequía podría eventualmente agotar los embalses que alimentan a la Región Metropolitana. Eso no es imposible y el cambio climático lo hace cada vez más probable. Pero esto no es un problema del consumo de Santiago sino de la disponibilidad de aguas ese año en particular y del hecho que el agua que Santiago devuelve lo hace aguas abajo, pero el agua que requiere es aguas arriba.

Dado que es tan poca el agua que requiere Santiago en relación con la disponibilidad, los problemas pueden resolverse con inversiones relativamente limitadas. Primero, Aguas Andinas debería reducir las pérdidas en su red, lo que aumentaría la disponibilidad. Segundo, Aguas Andinas ha propuesto invertir en tuberías para devolver las aguas tratadas hacia las zonas de captación, para reutilizar esas aguas para potabilización. Estas medidas alejarían la posibilidad de que Santiago sea afectado por sequías durante décadas.

En casi todo el país, el problema del agua no es un problema del consumo humano. Cuando esto ocurre, se debe a falta de inversión. Petorca durante años ha sido utilizado por la propaganda en favor de una reforma de las Leyes de Aguas. Las TV muestra imágenes de la distribución con camiones aljibe y las quejas de los habitantes. Pero el problema del agua para uso humano en Petorca está resolviéndose con inversión en pozos profundos, redes de distribución, control de la extracción ilegal y compra de derechos (el Programa Agua para Petorca).1 La Ley autoriza que el Estado adquiera derechos de agua para consumo humano, y en Petorca, ya en 2020 se habían comprado 26 de los 33.5l/s requeridos (ampliados posteriormente a 47 l/s).

En Chile existen casi 1 millón de personas con deficiencias en el abastecimiento de aguas, principalmente en zonas aisladas. En todas esas zonas, un esfuerzo de inversión pública resolvería el problema. No es necesario cambiar las leyes, ni ello ayudaría a resolver sus problemas. Ni en Santiago, ni en la mayor parte de las regiones hay un problema de agua para consumo humano que no se pueda resolver mediante inversiones, las que ni siquiera son tan importantes. Otra cosa es la agricultura, que queda para otro capítulo de esta serie sobre el agua.

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Nota: En la versión original, olvidé mencionar aquí un mejor manejo de cuencas, incluyendo las aguas subterráneas. De esa manera las extracciones no superarían los montos sustentables.


El problema de las aguas

abril 18, 2021
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Reparto de agua mediante camiones aljibe. Foto CIPER 21/3/2017.

Cuando se oyen tanto hablar sobre los problemas del agua en Chile, y como resolverlos, creo necesario dedicar algunos posteos al tema. Hace algunos años, la Asociación de Exportadores de Fruta me pidió un estudio independiente sobre los problemas en aguas. Durante un período relativamente largo me dediqué a estudiar y pensar sobre este tema para poder escribir el informe. No era ni soy un experto en los detalles del sector aguas –ASOEX quería alguien que no estuviera involucrado y que pudiera mirar con ojos más objetivos un tema tan politizado– pero obtuve algunas conclusiones que pueden tener algún interés. Desde entonces he seguido pensando en el problema de las aguas, aunque con menos intensidad. Por lo tanto haré una serie de posteos que cubran temas como:

  1. El problema del agua en Santiago y el cambio climático.
  2. El problema de zonas con poco acceso a aguas.
  3. Las leyes de aguas y los derechos de aguas.
  4. La situación en el Norte
  5. La situación en el Centro y en el Sur
  6. Conclusiones y recomendaciones.

Es un programa relativamente largo, y es poco probable que el resultado sea tan ordenado como aparece en el temario. Sin embargo, trataré de completarlo si la presión académica no aumenta demasiado.


Sobre los derechos de agua

mayo 10, 2015
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R. Fischer

En una reciente editorial en el Mercurio sobre la propuesta de Reforma del Código de Aguas, se la critica porque elimina o reduce  los derechos de propiedad del agua. Si bien se requieren reformas al sector, estas no deberían modificar la existencia de los derechos de propiedad transables de las aguas.

Según el artículo, las reformas deberían dirigirse a corregir el sobreotorgamiento de derechos de agua en algunas cuencas, reforzar la fiscalización de extracciones ilegales, aumentar los recursos (monetarios y humanos) destinados a la Dirección de Aguas y simplificar el entramado de instituciones estatales relacionadas con el agua.

ValleAzapa

El Valle de Azapa muestra el uso eficiente de las aguas

En cambio, la editorial argumenta que los derechos de propiedad de las aguas han funcionado bien y que las quejas –comunidades sin derechos de agua, o la falta de abastecimiento para consumo humano– pueden resolverse sin modificarlos. En el primer caso,  el Estado puede comprar derechos de agua y entregarlos a las comunidades del Norte de Chile que no los poseen. Seguramente estas comunidades las venderían o arrendarían a la minería, dado el mayor valor que tienen en esa industria que en la agricultura, lo que es positivo. Además, eliminaría el argumento de una mala asignación original de los derechos.1

En el caso de la falta de abastecimiento para consumo humano, la editorial recuerda que en las áreas de concesión de las sanitarias, la provisión del servicio es obligación de las sanitarias. Éstas deberían comprar o arrendar el suministro que necesitan, y si eso se traduce en mayores tarifas de los servicios sanitarios, esto reconoce el costo para la sociedad del recurso. Además, existe un subsidio para un consumo mínimo, así que nadie quedaría excluido con el alza en el precio.

ValleElqui

Valle de Elqui

El artículo muestra la diferencia entre Chile donde, pese a una sequía de siete años, los conflictos son limitados, con el caso de California, en que no existen más que derechos consuetudinarios al agua. Allí se redujo el suministro de agua a las ciudades en un 25%, para no tener que reducir tanto el suministro agrícola. Esto significa que se reduce drásticamente el consumo residencial para mantener la producción de almendras, un consumo intensivo en agua, y en que California produce el 83% de la producción mundial.

AlmendrasCalifornia

Almendras en el valle de Capay, cerca de Sacramento, una de las áreas más secas de California.

La situación en California es peor aún: acabo de leer un artículo en The Guardian en que muestra que la reducción en el consumo de las ciudades ha sido parejo, castigando especialmente a aquellas ciudades que han hecho más esfuerzos para reducir su consumo. Esas ciudades, que tienen menos espacio para reducir su consumo, reciben el mismo tratamiento que ciudades que al ser menos eficientes en el uso del agua, tienen más espacio para ahorrar.

Estas ineficiencias muestran lo que ocurre cuando no existe propiedad de los derechos de agua. Los recursos son asignados con criterios políticos y no económicos, lo que es mucho más injusto. Esto no habría ocurrido bajo un esquema de derechos de agua transables, pues si el agua es más valiosa para las ciudades que para la agricultura, habrían habido transacciones hasta que se eliminaran las diferencias de valoración del agua. La gran ventaja de los derechos de propiedad transables es que reducen o eliminan las ineficiencias en los mercados.

En California hay transacciones de agua, pero son limitadas debido a que no existen derechos de propiedad verdaderos. En términos coasianos, los costos de transacción son mucho mayores por este hecho. Uno de los problemas es que un propietario que vende los derechos puede perderlos, porque podría estimarse, a futuro, que no  los necesita. Por lo tanto, los propietarios prefieren no realizar la transacción, pese a los beneficios para ambas partes.

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Sequía en el Valle del Limarí.

Es increíble que teniendo el ejemplo de California, uno de los resultados de la propuesta de Reforma al Régimen de Aguas sea una que impide o entorpece transacciones que son beneficiosas para todos los participantes. ¿No son esas las implicancias de expropiar los derechos de agua que no se usen?

 

Nota:

1 Otra queja es la supuesta concentración de derechos de agua. Esta queja podría ser válida en el caso de los derechos no consuntivos (asociados a generación hidroeléctrica, y en todo caso, es un problema de los organismos de competencia, no del Código de Aguas), pero no para los derechos consuntivos. No he escuchado nunca que hayan concentraciones con efectos anticompetitivos de derechos consuntivos (usados en la agricultura y para el consumo humano).