Razones y dogmas

R. Fischer

Uno de los aspectos más desagradables de la actual situación de la Universidad de Chile –y tal vez del país– es la total oposición de los grupos que promueven reformas  a reflexionar y pensar cuidadosamente en lo que están haciendo. He asistido y participado en  varios foros sobre la reforma de los Estatutos de la Universidad de Chile. El nivel de la discusión de los proponentes de la triestamentalidad es lo opuesto a lo que se espera en la universidad de Bello. El diálogo informado no existe, solo aseveraciones.

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Bello no aprobaría la forma de discutir la Reforma

Incluso más descorazonante que la repetición de frases hechas, propaganda y medias verdades es la total ausencia de referencias a las críticas a la propuesta. Los Foros, en vez de ser un lugar en que las ideas se confrontan, se han transformado en un simple lugar de declaraciones de los proponentes de la reforma, sin ningún intento de discutir los temas relevados.

En un reciente foro  sobre formas de Gobierno Universitario, los opositores daban argumentos tanto de razón como basados en las experiencias de distintos esquemas de gobierno universitario para oponerse a la triestamentalidad. Uno de los exponentes de los cambios –Senador Universitario– esquivó totalmente los argumentos, y solo habló de la historia de la U. de Chile. Según el, la triestamentalidad es parte de la tradición de la U. de Chile.1 El Senador nunca aludió a las razones que podrían tener quienes se oponen a la triestamentalidad. Como basó su argumento solo en la historia y la tradición, es imposible discutir, ya que no presentó razones a favor de la triestamentalidad. El honesto representante de los alumnos tampoco dio espacio para que lo rebatiesen, al exponer propaganda. La representante de los funcionarios habló como sindicalista (muy legítimo por los demás), pero fue otro ejemplo de frases hechas para explicar su apoyo a la triestamentalidad, sin intentar un examen de alternativas ni dar  razones de por qué son peores que su propuesta.

El Foro sobre Financiamiento Universitario

Hace un mes tuve la suerte –buena o mala– de ser invitado a un Foro sobre Financiamiento de la Educación Superior. Es un tema que nos preocupó hace años en el Centro de Economía Aplicada (CEA). Preparé cuidadosamente mis argumentos sobre como financiar la Educación Superior, incluyendo una propuesta de financiamiento estudiantil que el CEA había analizado hace unos quince años y que me parece aún válida.2

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En mis argumentos describí los riesgos para la autonomía y calidad de la universidad de depender casi exclusivamente de recursos del gobierno, los problemas de incentivos que crea la gratuidad y todos los otros  problemas de calidad que tienen las Universitaria de dependen en forma casi exclusiva de recursos del Estado. Contrasté esos resultados con las ventajas de la propuesta alternativa. Hice lo que creo debe hacer una persona que participa honestamente en un Foro en la Universidad de Chile: analizar seriamente las propuestas alternativas, presentar  sus deficiencias, y describir otra propuesta que no tiene esas fallas.

Conozco al Rector desde hace mucho,3 y sabía que sería difícil que respondiera a una propuesta distinta de su preferencia por la gratuidad y la dependencia de los recursos del Estado. Por eso, al comienzo de mi presentación propuse que en un Foro académico se debían debatir los argumentos, y no solo aseverar, y que en la Universidad se debía usar la lógica y no la argumentación historicista o teleológica.

Cuando fue su turno (luego de una buena presentación de Carlos Peña) nuestro Rector subió al estrado y comenzó: Ronald sugiere que usemos lógica en la argumentación. Estoy de acuerdo, pero no hay que exagerar, porque “recordemos que Hitler, Stalin y Friedman usaban la lógica.” Y luego, en su presentación se olvidó de los argumentos de los demás participantes. Su discurso propuso que la Universidad de  Chile y el sistema universitario como un todo debían dar un gigantesco salto atrás, hacia la década de su juventud universitaria. No dio argumentos; aseveró. No se refirió a los riesgos de una dependencia total de los recursos del Estado para la universidad, porque no existen, según el Rector. Un ejemplo de ausencia de diálogo, y dificultad para escuchar a los críticos.

Es interesante analizar su frase sobre las desventajas de la lógica. Es factualmente errónea; si alguien cree sinceramente que Hitler y Stalin usaban lógica en sus decisiones, debe leer más historia. Pero además tiene un error de categoría; por mucho que Friedman no fuera del agrado del Rector, eso no permite unirlo a los dos monstruos. Es un error de lógica equivalente a que en una conversación sobre grandes inteligencias, alguien mencionara conjuntamente a Darwin, Einstein y Vivaldi. Nuestro Rector es inteligente, pero no está en esa categoría.

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Notas

  1. Pese a que en su larga historia, no hay tal tradición. En sus 173 años de historia solo han habido tres años de desastrosa triestamentalidad, en que Facultades se dividieron y la universidad era casi ingobernable.
  2. Presentación en el Foro de Financiamiento de Educación Superior.
  3. Está casado con una prima muy cercana.

Revueltas estudiantiles

R. Fischer

El paro de los estudiantes de la Escuela de Ingeniería de la U. de Chile que acaba de finalizar tuvo algunas características extrañas. Hubo una rara mezcla de peticiones que iban desde más limpieza en los baños hasta la democracia en la Universidad. Esta yuxtaposición de ítemes de distinto ámbito es sorprendente y me parecía que era una búsqueda de motivos para el paro, más que razones que dieron origen al paro. Además, el comportamiento de los dirigentes estudiantiles  –en términos del uso de slogans, no escuchar razones ni evaluar las consecuencias de las peticiones, y pese a ello, estar convencido de tener la razón– me recordaba lo que he leído de los guardias rojos durante la Revolución Cultural China.

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Jóvenes guardias rojos marchando con el Pequeño Libro Rojo.

Tal vez para ayudarme a entender lo que sucedía, hace poco Roberto Cominetti me envío una copia de un libro que John R. Searle1 escribió en 1971 describiendo las revueltas estudiantiles de los 60 en los EE.UU (el lo recibió a su vez de nuestro ex colega Nicolás Figueroa). El libro se llama the Campus War, A Sympathetic Look at the University in Agony, y solo he leído su capítulo 1 (The Anatomy of Student Revolts) hasta ahora.

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Protestas , EE.UU., 1969 SDS.

Lo que es sorprendente es lo similar que es el actual movimiento estudiantil, tanto en términos de tácticas como de tipo de objetivos, con la de un movimiento de hace medio siglo. Mientras leía, llegué a pensar que los dirigentes estudiantiles habían leído el libro. Y claro, da risa que lo que nuestros dirigentes estudiantiles consideran novedoso, repite lo que hicieron aquellos jóvenes de hace cincuenta años, hoy jubilados.

En lo que sigue haré un pequeño resumen del primer capítulo del libro, interrumpiendo la continuidad del relato para mostrar paralelos con nuestro propio movimiento estudiantil.

 

1. La anatomía de una revuelta estudiantil según Searle

Lo primero que observa Searle es que el movimiento estudiantil es un movimiento cuasi-religioso. Es parte de la búsqueda de lo sagrado de los jóvenes, y que les da una sensación de comunidad, de estar realizando algo trascendente. Es, según Searle, la razón por la que observadores desinformados creen que son idealistas y románticos.

La búsqueda de la verdad, y el sentimiento de comunidad requieren un adversario. No son aceptables los compromisos con el enemigo, generalmente alguien en una posición de autoridad. En nuestro caso, los estudiantes han atacado a nuestro Decano (no al Rector, que aprueba lo que hacen). En todo caso, para describir el proceso, Searle recurre al examen de la evolución de una revuelta estudiantil estilizada.

 

Etapa 1, creando el conflicto

En esta etapa se crea un conflicto por algún motivo local. En nuestro caso, los estudiantes tenían inicialmente ideas generales, pero posteriormente a alguno se le ocurrió acoplar una serie de peticiones locales. Entre ellas se incluyen: a) más sillas en el CEC, b) regulación de los regadores del patio, c) remodelación de la “Pajarera” (una sala de estudio). Si se considera la calidad de las instalaciones de la Facultad, en comparación con otras del país, se observa que el tono agresivo del petitorio no se condice con la realidad.

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Estudiantes FCFM antes del paro

A esto se acoplan demandas que son difíciles de cumplir, o porque representan una pérdida de autoridad de la administración o porque están impedidos de hacerla por razones legales o presupuestarias. En el caso nuestro, eran peticiones tales como: a) eliminar la subcontratación de personal, b) acabar con el límite de UD (un medida del máximo de cursos que puede tomar un estudiante, límite establecido por la experiencia), c) orientación y supervisión pública de los temas de investigación y d) cuatro puestos en el Consejo de Facultad, una forma de triestamentalidad. El Decano respondió cuidadosamente, explicando que podía y no podía hacerse. Los dirigentes enviaron un contra-petitorio, reafirmando sus demandas y rechazando que el Decano no haya aprobado todas sus propuestas.

Estas demandas –y son siempre demandas, nunca solicitudes– se acoplan a un Tema Sagrado, algún tema externo al campus. En nuestro caso originalmente era la lucha contra el lucro en la educación y por la gratuidad, pero eso ya lo consiguieron.2 Ahora los Temas Sagrados son los nuevos Estatutos de la U.,  una nueva Constitución para el país y la supervisión de los temas que investigan los académicos.

Searle escribe que aunque los jóvenes son idealistas y les interesa la justicia, es fácil advertir que solo se concentran en unos pocos temas de injusticia asociados a su Tema Sagrado, omitiendo todos los demás, aunque éstos sean objetivamente más importantes. Un ejemplo es la gratuidad universitaria, que olvida que lo que se necesita mejorar es la educación básica y media. O el apoyo de la dirigencia estudiantil a las demandas de los profesores por no ser evaluados. Nuevamente, esta medida perjudica a los estudiantes de escuelas y liceos al no poder eliminar profesores malos o premiar a los buenos.

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Imagen icónica de un movimiento con un Tema Sagrado

Searle concluye  que en esta etapa de la revuelta estudiantil el interés de los dirigentes es maximizar la relación adversarial con las autoridades de la universidad. En nuestro caso, podemos recordar aquél alumno que insultó al decano a través de una página de la Facultad, y cuya actuación fue defendida como una expresión de libertad de expresión.

 

2. Segunda Etapa: Creación de un ambiente retórico

 

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¿Quiénes son los que luchan contra la educación? ¿O son todos bienvenidos?

En nuestra Universidad, la segunda etapa de Searle parece haber ocurrido en forma casi simultanea con la primera etapa. Los dirigentes y quienes los apoyan en el estudiantado creen estar luchando por el país al apoyar una larga toma de la Casa Central o de varias Facultades.

Su único efecto real es empeorar la imagen  de la Universidad e imponer costos a los estudiantes que no apoyan a la dirigencia o que son neutrales, sin ningún resultado positivo, porque que el público ya no se impresiona con estas acciones. Searle señala que es difícil para un observador externo comprender como un estudiante inteligente puede creer que estas acciones ayudarán a su objetivo. En la época del libro de Searle, lo que se intentaba era detener la guerra de Vietnam. En nuestro país, el objetivo es que la educación pública tenga liderazgo y calidad.

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Toma 2015 de la Casa Central. El lienzo, pese a que se queja de la crisis en la educación, no  menciona la palabra calidad.

Searle describe las acusaciones de estudiantes a los académicos que habían sido consultores del Departamento de Defensa, como si eso fuera un crimen. En una línea de acusación similar, el petitorio de los estudiantes de Ingeniería critica que:

“Actualmente la mayoría de los cursos y la investigación de la facultad están orientados a cómo podemos aumentar la eficiencia de los procesos industriales, siendo funcionales al mercado.”

A juicio de nuestros dirigentes, una tarea fundamental de cualquier ingeniero –aumentar la eficiencia de los procesos industriales– no tiene legitimidad, porque es “funcional al mercado”. Una petición tan vacua me recordó cuando estudiantes de ingeniería industrial, que tienen muchos cursos dedicados a estudiar las empresas, iban a las marchas bajo la bandera de “abajo la educación empresarial”.

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Ironías de la falta de reflexión: ingenieros industriales contra la educación sobre empresas.

3. El rol de la televisión y los académicos

En esta etapa, según Searle, ingresan dos nuevos actores: los académicos y la televisión. La televisión observa dirigentes jóvenes con un discurso simplista, pero que “suena bien”, y que aparecen como luchando por la justicia. La lucha estudiantil, con lemas simples y de bajo contenido intelectual, es perfecta para ese medio. La televisión se concentra en los rostros más atractivos, que luego transforman esa popularidad en votos para el Congreso.

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La opinión pública tiene una pésima percepción de la diputada Vallejo, a diferencia de cuando era dirigente estudiantil

La buena imagen televisiva crea apoyo para los estudiantes en la población, y así hoy son considerados entre los grupos más confiables por el público (¡supieran!). Una de las ventajas de los dirigentes es la corta duración de sus cargos, que los mantiene siempre frescos y así no se conocen sus deficiencias. Si pasan al congreso, es más difícil mantener esa popularidad.

En cuanto a los académicos, hay dos tipos de académicos que participan en la etapa segunda: los mediadores con la administración universitaria y los aliados de los estudiantes. Según Searle, es esencial para los dirigentes estudiantiles que haya académicos que apoyen sus objetivos, aunque no apoyen directamente los actos de violencia. Leer esta sección da entre pena y risa, pues el argumento retórico de esos académicos es similar a los que se escuchan en nuestra Facultad. Parafraseando:

“Aunque no apoyamos la interrupción de clases, la toma de la Facultad, u otras medidas de violencia, no se puede negar que los estudiantes están luchando por objetivos valiosos. ¿Quién podría estar en contra de más igualdad, democracia, o de la felicidad”.

El apoyo de algunos profesores es vital para los dirigentes, pues según Searle sus convicciones son frágiles y cuando se alejan de la multitud, es fácil convencerlos de los errores en sus propuestas y necesitan el refuerzo de sus aliados. Para dar un ejemplo, me ha ocurrido convencer con argumentos a un dirigente estudiantil, pero al poco rato vuelve al redil con sus propuestas originales.

Searle señala algo que vemos todos los días: mucha gente mayor de izquierda apoya estos movimientos estudiantiles porque  se sienten culpables por los compromisos burgueses que han debido adoptar, característicos de la vida adulta.

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Senado universitario marchando en apoyo de la lucha estudiantil en 2011.

El otro grupo de académicos son los mediadores, que tratan de interceder entre la autoridad universitaria y los dirigentes estudiantiles. Como los estudiantes no aceptan compromisos, su rol se traduce en intentar convencer a las autoridades de aceptar las peticiones de los dirigentes. El único resultado es debilitar a la autoridad y hacerle el juego a los dirigentes estudiantiles, que se aprovechan de ellos. Searle escribe que las declaraciones y propuestas de estos mediadores son de tal carácter que uno tendría que tener un corazón de piedra para no reir a carcajadas (parafraseando a Wilde).

 

Conclusión

Según Searle, la última etapa es el colapso de la Autoridad. En nuestro caso, la situación es algo distinta. El Rector simpatiza y es un aliado de los estudiantes, y ha dejado abandonado a los decanos a los que debía apoyar. Más aún, el Rector ha firmado un compromiso con los dirigentes estudiantiles  en el que hace promesas que no tiene atribuciones para otorgar. Nuestro Rector se ha saltado toda la estructura estatutaria de la universidad, o así al menos lo interpreto yo, y aparentemente también nuestro Decano, que ha comunicado que en la próxima reunión del Consejo Universitario:

“solicitaré aclaraciones sobre el contenido de este documento. Al leerlo, quedo con la impresión que de hecho se está instalando una forma de gobierno tri-estamental en la Universidad, al margen de los procedimientos que la propia Universidad se ha dado para implementar cambios de esa envergadura.”

No necesitamos que los policías entren al campus de la Universidad para desalojar a los estudiantes, como ocurría en los EEUU de los 60. El Rector no lo solicita y llega a acuerdos con quienes se toman la Casa Central. Nuestro futuro se ve negro.

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Andrés Bello con máscara antigas y encapuchado. Como lo dice el rayado en la base, el lumpen se organiza.

 

 Notas

1. Searle había sido un dirigente estudiantil en la lucha anti McCarthy.

2.  Este objetivo (gratuidad) tiene un componente egoísta.

Un estatuto alternativo para la Universidad de Chile

R. Fischer

El Senado ha propuesto un nuevo Estatuto para la Universidad de Chile, el que aumentaría la importancia del Senado en el gobierno de la Universidad y establecería una participación triestamental de las autoridades de la Universidad de Chile.

Creo que esta propuesta es un error pues contradice el concepto fundamental de una Universidad de Chile al servicio del país. La experiencia histórica, y la teoría de incentivos en organizaciones muestran que este tipo de gobierno solo sirve a los intereses egoístas de ciertos miembros de la Comunidad Universitaria, y que no sirve al país. Es una concepción de gobierno universitario en la que solo una de las partes interesadas en la Universidad de Chile tiene representación en ella, omitiendo completamente el rol de la Sociedad que la financia y a la que supuestamente sirve.

Es la sociedad nacional completa, mediante sus representantes, la que debe decidir el futuro último de una Universidad estatal. Estas son las mejores prácticas en universidades estatales y públicas de California, Australia, Holanda y muchos otros países.

Es por ello que hago la siguiente propuesta, muy preliminar, de algunos de los principios que deberían servir para el mejor gobierno de la Universidad de Chile.1 He tomado como modelo el Code of Good Governance for universities 2013, de Holanda.2

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Casa Central de la Universidad de Chile

 

Un borrador de modificaciones al Estatuto de la Universidad de Chile

 

Consejo de la Universidad de Chile

La Universidad de Chile tendrá como órgano superior y representante de la Nación a un Consejo de la Universidad de Chile, que será el encargado de velar por el cumplimiento de la misión de la Universidad, y de asegurar su calidad. Éste será un Consejo con cinco miembros distinguidos, todos licenciados de la Universidad de Chile.

 

Designación

  1. Cuatro miembros del Consejo serán elegidos por el Presidente de Chile, con la aprobación de 4/7 del Senado de Chile.
  2. El quinto miembro será elegido por el Presidente de Chile, entre dos candidatos propuestos por el Senado Universitario. Si el Presidente decide no elegir estos candidatos, el proceso puede repetirse una vez, con otros dos candidatos.
  3. El Presidente del Consejo será elegido por el Presidente de Chile entre los cuatro miembros que fueron aprobados por el Senado de Chile. El representante del Senado Universitario no podrá ser Presidente del Consejo.
  4. Los miembros del Consejo durarán diez años en funciones y se renovarán cada dos años. Podrán ser removidos solo por causa, y con la aquiescencia del Senado, con la misma votación que lo eligió.

 

Misión y Prerrogativas

  1. En sus decisiones, el Consejo promueve los intereses de la Universidad y su Misión, lo que incluye los intereses de las unidades y personas que pertenecen a la Universidad.
  2. El Consejo supervisa que las actividades de la Universidad responden a criterios administrativos, legales y financieros que son transparentes y que permiten asignar responsabilidades. Esta función incluye la contratación de auditorías a la Universidad o sus componentes.
  3. El Consejo aprueba el Presupuesto anual, las cuentas anuales de las Autoridades Superiores y el Plan estratégico quinquenal de la Universidad.
  4. El Consejo aprueba las Reglas de Gobierno y de Gestión internas de la Universidad.
  5. El Consejo elige al Rector y Autoridades Superiores de la Universidad (Prorrector, Vicerrectores y Decanos). Para ello podrá usar sistemas profesionales de búsqueda. Las Autoridades Superiores elegidas por el Consejo no necesariamente provienen de la Universidad de Chile.
  6. El Consejo decidirá fundadamente los salarios de las autoridades superiores de la Universidad (incluyendo sus bonificaciones de salida), considerando sus efectos de mediano y largo plazo sobre la Universidad y el cumplimiento de su Misión, y la viabilidad de conseguir Autoridades Superiores con las características deseadas por el Consejo. El Consejo publicará los criterios utilizados para establecer las remuneraciones de estos cargos. Los salarios en estos cargos pueden ser diferenciados, siguiendo los criterios anteriores.
  7. Las Autoridades Superiores, incluyendo el Rector, son nombrados por períodos fijos de cinco años, y pueden ser reelegidos una vez, luego de una evaluación cuidadosa por el Consejo.
  8. El Consejo puede remover, por causa fundada, a Autoridades Superiores de la Universidad.
  9. Antes de nombrar o remover a una Autoridad Superior de la Universidad, el Consejo tendrá una reunión, sin público, con una Comisión elegida por el Senado, para escuchar sus opiniones.
  10. El Consejo sesionará al menos una vez al mes, y hará una cuenta pública anual del estado de la Universidad y del cumplimiento de su misión.
  11. A estas reuniones pueden ser invitados Autoridades Superiores de la Universidad, para proveer información y contexto.
  12. Las Autoridades Superiores están obligadas a proveer la información que se requiera para el buen funcionamiento del Consejo. En particular, deben dar un informe anual de las unidades de las que son responsables.
  13. El presupuesto de la Universidad debe incorporar los recursos necesarios para el buen funcionamiento del Consejo, incluyendo recursos para búsquedas de Autoridades Superiores.
  14. La pertenencia al Consejo de la Universidad de Chile será remunerada, debido a la importancia del cargo. Esta remuneración será equivalente a ¼ de la remuneración de un Senador de la República, y formará parte del presupuesto de la Universidad.
  15. El Consejo no interviene en la operación normal de la Universidad, la que está a cargo del Rector y Autoridades Superiores.

 

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Andrés Bello, primer Rector de la Universidad e Chile

 El Rector y Autoridades Superiores

  1. El Rector, y las Autoridades Superiores no pueden ser miembros del Consejo de la Universidad de Chile.
  2. El Rector, en conjunto con las Autoridades Superiores, propone el Plan Estratégico de la Universidad y sus unidades cada cinco años.
  3. El Rector está obligado a proveer los recursos necesarios para el funcionamiento del Consejo, incluyendo servicios de respaldo y sala de reuniones.
  4. El Rector establecerá un procedimiento para “”whistleblowers” , es decir, para quienes denuncien violaciones a las regulaciones de la Universidad.
  5. El Rector y Autoridades Superiores conservarán sus prerrogativas actuales, mientras ellas no entren en conflicto con las que corresponden al Consejo de la Universidad de Chile, en cuyo caso se consideran no existentes.

 

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Senado de la Universidad de Chile

 Senado

  1. El Senado Universitario tiene el rol de representar a la comunidad universitaria, en particular en la designación de miembros al Consejo de la Universidad de Chile, y para las reuniones con el Consejo para representar su opinión respecto a la nominación y remoción de Autoridades Superiores.
  2. El Senado Universitario no tiene facultades para aprobar reglamentos, cambiar estatutos y ninguna otra facultad que pudiera entrar en conflicto con las atribuciones del Consejo dela Universidad de Chile.

 

Notas

1. Es una propuesta preliminar, y no tiene otros responsables.

2. En todos los casos, donde dice Presidente de Chile, puede leerse Presidenta de Chile.

Casa Central

R. Fischer

Los estudiantes que se habían tomado la Casa Central han decidido entregar el edificio. En sus declaraciones comentando la salida, el Presidente de la Fech no se refirió para nada a las peticiones del Rector, Consejo Universitario o Senado Universitario para que abandonaran este monumento nacional.

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Casa Central tomada

Esto deja clara la poca influencia que tienen estas instituciones sobre la dirigencia estudiantil, que no actúa motivado por lo que le conviene a la Universidad, sino que por intereses completamente ajenos a esta. Estos motivos les parecen suficientemente importantes como para sacrificar la Universidad, que se ha transformado en un instrumento de sus convicciones políticas.1

Estos hechos dejan en evidencia que la idea de la triestamentalidad contiene un error conceptual. Los intereses y objetivos de los estudiantes y especialmente de sus dirigentes pueden ser legítimos, pero no pueden confundirse con los que interesan a la universidad. Y como la dirigencia es incapaz de separar estos objetivos, no debe participar en las decisiones que importan a la universidad más que en un sentido consultivo, en materias que los atañen directamente. Su lucha política debe realizarse fuera de la Universidad.

Siendo repetitivo, observo nuevamente la ausencia de convicción del Senado Universitario y del Rector en los intentos por desalojar la Casa Central. En dos meses y medio una sola declaración del Senado –y esa bastante tibia– sobre el tema. El Rector, por su parte, debió actuar como Catón el viejo y concluir todos sus discursos con la frase: “La Casa Central debe ser desalojada”. No hacerlo y seguir actuando como si la toma de la Casa Central fuera un evento sin importancia constituye una falta a sus deberes como Rector. El símbolo de la Universidad no debería ser abusado sin una respuesta firme del Rector. Es notorio el contrasta con su reacción ante la légitima entrada de carabineros en la Casa Central persiguiendo encapuchados-delincuentes.

Nota:

1. Hay ocasiones en que es necesario instrumentalizar una institución en aras de un objetivo ajeno a ella. Pero eso debe ser un hecho excepcional, y no rutinario. Es admisible solo cuando no existen otros canales de expresión porque el poder se los ha tomado. Hay buenos motivos para pensar que eso ocurrió durante los 80 y en tal caso estaba justificado utilizar a la Universidad para perseguir fines ajenos a ella. No es el caso ahora, bajo un sistema democrático en que las opiniones no son perseguidas, hay múltiples canales de expresión, y el bienestar de la sociedad aumenta en todas las dimensiones: económicas, salud, educación, artes, y ambientales.

¿Para qué un Senado Universitario?

R. Fischer

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En ocasiones anteriores he criticado al Senado Universitario, en lo que se refiere a sus declaraciones públicas. La pregunta más importante, sin embargo es ¿por qué tenemos un Senado Universitario?

En su momento , quienes lo proponían sugerían que era una manera de tener una representación de la universidad como un todo, elegida por sus miembros. Pero aquí hay un error conceptual. La Universidad ya tenía una representación democrática en los decanos, que forman el Consejo Universitario. Es razonable que las universidades norteamericanas, en que los decanos se designan, exista un Senado que represente a los académicos, pero en nuestro caso tenemos dos instituciones, Consejo y Senado, que se interfieren mutuamente.

El Senado, con poco que hacer, se dedica a regular hasta el extremo los detalles más nimios, y busca permanentemente formas de aumentar su poder. Más abajo doy ejemplos de estas afirmaciones. Además, el Senado es un ejemplo de triestamentalidad y de  los problemas que eso causa al buen gobierno universitario. La triestamentalidad es una de las causas por las que el Senado tardó en condenar la toma de la Casa Central, y que cuando lo hace la declaración sea débil, porque debe satisfacer a los representantes de los estudiantes.

El Senado y la microrregulación

Con pocas tareas de importancia asignadas, el Senado se ha encargado de burocratizar los procedimientos universitarios, porque establecer reglas es una de sus atribuciones. Recordemos que la burocracia no es una desconocida en la Universidad, pero el Senado ha conseguido aumentarla.

Un ejemplo son las nuevas reglas para elegir director de departamento. El director de Departamento es elegido por pocas personas, ya que el claustro es a lo más de unas decenas de electores en un departamento razonable. En mi departamento, esto siempre se había hecho por consenso, luego de que un Comité de Búsqueda encontraba a alguien dispuesto a llevar esta pesada carga. El Reglamento ahora indica el siguiente calendario de actividades electorales:

1. Publicación del claustro electoral:  8 de julio de 2013

2. Plazo para presentar objeciones a la Nómina del claustro respectivo:  12 de julio

3. Publicación de la nómina definitiva del claustro: 17 de julio

4. Plazo presentación de candidaturas ante la Junta electoral local: 18 julio

5. Publicación de la nómina provisional de candidatos:  19 de julio

6. Plazo para presentar objeciones contra las candidaturas: 22 de julio

7. Proclamación definitiva candidatos: 23 de julio

8. Fecha de la votación Primera Vuelta: 25 de julio de 2013

9. Fecha Eventual Segunda Vuelta: 29 de julio de 2013

Al ordenar un procedimiento de esta complejidad para algo tan sencillo como elegir un director de departamento, el Senado se inmiscuye en un área que debería dejarse a las Facultades, o a los departamentos mismos, cada uno con sus idiosincrasias. Es absurdo que en departamentos con 30-40 votos en total  (contando votos parciales) se use un procedimiento de esta complejidad. Y por supuesto, el Senado se inmiscuye también en cuántos votos deben tener los votantes, cuántos consejeros se eligen, etc. Risible.

Ansias de poder del Senado

Como toda institución de esta índole trata de aumentar su poder, el Senado entra en frecuente conflicto con el Consejo Universitario. El Consejo Universitario está conformado por los decanos (representantes elegidos) , el rector elegido, representantes de estudiantes –elegidos– y dos consejeros nombrados por el Presidente (también elegido).  El Consejo universitarios, menos político que el Senado, porque al menos los decanos enfrentan problemas reales en sus facultades, no le da mucha importancia al Senado.

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Consejo Universitario de la U. de Chile

El Senado se queja porque:

“Desde el año 2006, época en que entró a regir el nuevo Estatuto de la U. de Chile y en que se instaló el Senado Universitario como nuevo órgano superior, tanto la Dirección Jurídica como la Contraloría Universitaria han interpretado restrictivamente lo señalado en el artículo 25 letra a) del Estatuto, reduciendo el número de los reglamentos que se permite aprobar al Senado Universitario y, como consecuencia, ampliando aquellos que corresponderían al Rector y Consejo Universitario.”

y por lo tanto recurrió a la Contraloría General de la República porque el Consejo:

“ha entorpecido el quehacer de este órgano triestamental y provocado que algunos reglamentos y modificaciones reglamentarias aprobadas no hayan sido dictados hasta la fecha, como es el caso de las Modificaciones al Reglamento General de Carrera Académica, aprobado el 29 de septiembre de 2011; las Modificaciones al Reglamento de Administración Presupuestaria y de Administración de Fondos,” (negritas en el original)

El Consejo Universitario tenía buenas para oponerse a la Modificaciones, cuyo efecto final será alejar a la Universidad de la meritocracia, en favor de la mediocridad académica.  En un fallo desastroso para la Universidad, el Contralor  le ha dado la razón al Senado:

“El Contralor General de la República, Sr. Ramiro Mendoza, establece que el Artículo 25 letra a) del Estatuto “entrega al Senado Universitario la atribución de aprobar los reglamentos directamente aludidos en el cuerpo legal” y, en segundo lugar, “cualquier remisión general a esa potestad”, en la medida que se ajuste a la finalidad última del inciso primero del artículo 24, que “asigna como tarea fundamental del Senado Universitario el establecimiento de las políticas y estrategias de desarrollo institucional” (negritas en el original)

¡Pobre Universidad de Chile!

Una reunión de académicos

R. Fischer

En vista de la situación en la Facultad, el decano convocó a una reunión de académicos. Asistieron sesenta, lo que es un número importante para una reunión de esa naturaleza y muestra la preocupación de la Facultad por el paro.

Como siempre, las opiniones son a favor de terminar el paro, pero las opiniones difieren en cómo lograrlo. Mientras unos quieren que los académicos publiquen una declaración en ese sentido y desean confrontar a los dirigentes estudiantiles, quienes apoyan a los estudiantes están por aceptar cualquier cosa que pidan a cambio de dejar caer el paro. Esa posición algo abyecta me molesta en forma personal, pero hasta el Decano la apoya bajo el argumento de que enfrentar a los estudiantes puede ser peor,

Mientras oía esto se me ocurrió proponer un paro contra los estudiantes, pero tal vez mis colegas pensarían que es una frivolidad….

Una académica joven tuvo un idea que nos pareció buena: ella ha ofrecido a un examen a los estudiantes que lo deseen , y luego hará uno para los que siguen en paro. Así no se perjudica a la minoría que esta a favor de terminar el semestre, pero no se hace obligatorio interrumpir el paro. Decidí adoptar la propuesta en mi curso.

Un último punto: es casi imposible negociar con los dirigentes estudiantiles debido a la estructura de asambleas en que toman decisiones. Por lo tanto, aunque muchos dirigentes desean abandonar un paro si fin (en ambos sentidos), no encuentran como hacerlo. Esto muestra la irresponsabilidad de los dirigentes, que están dispuesto a sacrificar una institución con el fin de movilizarse por movilizarse.

Alguien mencionó el triste rol del Rector (y del Senado) en todo esto. Han enfatizado tanto el rol público de la Universidad de Chile, en desmedro de otros temas, que los estudiantes le toman la palabra pensando que su paro tendrá algún efecto. En esto los estudiantes muestran poca perspectiva –después de todo, casi nadie sabe del paro–.

Una carta del Rector

R. Fischer

¡Por fin! El Rector renuncia a la pasividad y reacciona ante el rechazo de la mayor parte de la comunidad universitaria a las tomas y otros actos de violencia. Cito de su última carta a la comunidad universitaria:  

“Los actos de violencia ocurridos en recintos universitarios son inaceptables y causan gran daño para el futuro de la Universidad y el cumplimiento de sus compromisos republicanos y democráticos. Son actos que han generado gran molestia entre los miembros de la comunidad debido a que la convivencia se ha visto seriamente alterada, afectando elementos esenciales de nuestro ethos.

La violencia erosiona y destruye nuestro espacio, perfora las paredes que los contienen y permite que se altere su naturaleza. Se nos hace muy difícil, y a veces claramente imposible, defender las libertades que requerimos y exigimos cuando actos violentos ocurren dentro de nuestros recintos universitarios, y nos vemos enfrentados al dilema de aceptarlos o reprimirlos. Las tomas violentan nuestra convivencia interna y debilitan la fuerza de nuestra voz cuando defendemos con firmeza y convicción nuestro derecho a la crítica, a la movilización pacífica y a la autonomía universitaria,[…]”

La elipsis corresponde a un frase que parece haber sido incorporada para evitar críticas, pero que debilita la carta:

“frente a la violencia de actos de represión que no aceptamos contra nuestros estudiantes, académicos y funcionarios.”

De todas formas, siga así , Sr. Rector. La mayor parte de la comunidad se lo agradece.

Tetraestamentalidad en la U.

R. Fischer

Algunos dirigentes estudiantiles reclaman el co-gobierno, o la triestamentalidad, en todas las instancias de la Universidad. Esto significa la participación de académicos, estudiantes y personal administrativo en el gobierno de la Universidad. Creo que eso es un grave error.  En realidad, no me gusta que ninguno de estos grupos gobierne la universidad y elija a sus directivos.

1. Por qué no triestamentalidad

Los estudiantes actúan movidos por intereses de corto plazo que no miran a la universidad más allá de los 5-7 años de su carrera, y no valoran para nada, o casi nada, la creación y la investigación. Sus dirigentes utilizan la universidad con fines políticos, y no ven más allá. Como un ejemplo, en una reunión a la que asistí hoy, cuando se les preguntó a los dirigentes cuáles eran los objetivos que perseguía el paro, mencionaron: como problemas los ratones en el entretecho de alguna facultad, la sub-contratación de guardias y la triestamentalidad. ¿Es esto una visión coherente para un paro que le produce un daño tan grande a la Universidad?

Pero como no me gusta discriminar y ofender solo a los estudiantes, analicemos a los otros grupos.  La participación de los académicos en el gobierno de la universidad, tiene al menos la ventaja de que miran (o deberían mirar) el largo plazo y la calidad académica, lo que es apropiado para este tipo de una instituciones. Pero los académicos persiguen también intereses particulares, y su gobierno tiende a funcionar con los objetivos de un sindicato, en el sentido de proteger a sus miembros a expensas de la institución. Eso se ve en las propuestas del Senado para igualar los salarios entre Facultades, la creación de la carrera docente, y otras propuestas de ese absurdo organismo. Otro ejemplo es un académico que apoya los paros hasta que comienzan a interferir con los viajes a conferencias que tenía planeado para las semanas de vacaciones.1

Respecto a los administrativos, a ellos los mueven  los intereses gremiales, es decir, los apropiados a su rol laboral. Desde un punto de vista funcional no les interesan –claro que esta generalización admite muchas excepciones– los temas académicos, y la universidad es para ellos un trabajo, aunque por supuesto muchos están orgullosos de trabajar en una institución como la U. Tampoco veo motivo para que participen en su gobierno.

Frntis_u_de_chile
Frontis Casa Central sin capucha

2. Una alternativa

Habiendo criticado a todos los estamentos, ¿tengo alguna proposición? El foco en la triestamentalidad y el co-gobierno nos ha hecho olvidar a un estamento vital: los egresados.  Los egresados  no tienen más interés en la universidad que por su prestigio e imagen de largo plazo. Desean que la universidad donde obtuvieron sus títulos profesionales sea reconocida como la mejor universidad del país- El prestigio de la universidad los beneficia, pero no tienen intereses mezquinos –al menos en relación a la universidad–. Algunos colegas me dirán que los egresados no entienden la mecánica y el funcionamiento de la universidad. Pero es es también válido para la mayor parte de los estudiantes, académicos y administrativos. En particular, muchos académicos viven en un mundo aislado, creyendo que los problemas de su pequeña unidad académica son lo únicos que importan.

Así las cosas, me gustaría un sistema en que el Presidente de la Nación y el Senado de la República designaran a un Consejo,  formado por un par de académicos distinguidos, un par de hombres de negocios importantes que están en la etapa de pensar en la posteridad, acaso un político respetado que desea mantener esa reputación (deben existir algunos) y algún otro. Los primeros, para dar una visión académica de la Universidad, los segundos, para dar realismo a las propuestas y ayudar a conseguir recursos, y el político para dar una dosis de perspectiva política. Una condición sine qua non, además de un perfil destacado, es haber egresado de la Universidad. La idea no tienen nada de original, es lo que hacen las mejores universidades del mundo (ninguna de las cuales tiene cogobierno).

Este Consejo elegiría al Rector –no necesariamente entre académicos de la Universidad– y el Rector junto al Consejo elegirían a los Decanos y definirían las grandes políticas de la universidad. A nivel de departamentos, los directores podrían ser elegidos por académicos, pero con la supervisión del decano. Este esquema de gobernanza universitaria se ha probado en muchas universidades, y los resultados son buenos. Además, la participación de egresados los acerca a la universidad, algo que no ocurre ahora.

Denle unas vueltas.

Nota: 1. A nivel departamental y en algunos casos a nivel de Facultad, puede existir suficiente coincidencia en los objetivos de los académicos como para que el gobierno de académicos funcione bien. Sin embargo, es necesaria la regulación superior, pues la autorregulación (el gobierno por académicos, y menos el triestamamental) no funciona en gneeral.

La saga continúa

R. Fischer

Es una lástima hacer perder el tiempo de los lectores con estas peleas académicas, pero el problema es el futuro de la Universidad de Chile, que está siendo destruido por las actuaciones del Rector, de los Centros de Estudiantes, del Senado Universitario y de algunos académicos. Volviendo entonces a las cartas.

Un distinguido profesor  que apoya la Resolución:

“Estimad@s:

Habiendo sido uno de los participantes de la “inicialización” de la declaración quiero compartir con Uds algunas de las principales motivaciones:

1. Al enterarnos del asalto policial a la casa Central, tuvimos de inmediato la reacción con un par de colegas de apersonarnos. Llegamos alrededor de las 18 hrs y el escenario era desolador, como el que se aprecia en las fotos y filmaciones, pero con el agregado que el aire era irrespirable por el humo y el gas lacrimógeno.

2. Por la radio, y por testimonio de los estudiantes allá, nos enteramos de la valiente y decidida reacción de nuestro Rector y nos pareció de mínima solidaridad respaldarlo.

3. Había centenares de estudiantes (decenas de nuestra Facultad) y la mayoría estaba en labores de aseo para restablecer las condiciones
en que la Casa Central estaba antes del asalto.

4. No había ningún encapuchado. Solo alumn@s, algun@s con claras  señales de haber sido agredid@s o de haber pasado por una situación de gran tensión y peligro físico.

5. Los alumnos mantenían un estricto control en la entrada, para evitar el ingreso de desconocidos y ante el peligro de una nueva incursión policial.

6. En ese contexto, y sin haber tenido el tiempo de investigar la etimología inglesa de las palabras :-), surgió la iniciativa de condenar el ataque y apoyar
al Rector, especialmente después de escuchar las declaraciones del Ministro del Interior.

Un centenar de firmas de académicos de la Facultad y otro centenar de otras Facultades avalaron la conveniencia y oportunidad de la  declaración.

Saludos

Otro pofesor siguiendo la misma línea:

“Estimad@s,
Segun entiendo, la policia no puede entrar a mi domicilio sin mi autorizacion ni la autorizacion de un juez. A la luz de las declaraciones de autoridades, no se de autorizacion judicial, ni menos de la del Rector. En esa linea, la entrada de carabineros a la Casa Central no solo es irregular sino ilegal.
Saludos,

Mi propia contribución en respuesta al primer mensaje:

Estimado NN,

Tal vez habrían que haber investigado un poco más y no creer ciegamente a estudiantes cuyas opiniones no son necesariamente objetivas. Tanto el Rector como los firmantes de la declaración no se hacen cargo de filmaciones que muestran como las personas al interior de la Casa Central tiran cosas antes del desalojo, y que luego durante el operativo, tiran sillas y otros objetos a carabineros. Tampoco me parece que sabes cual era el estado de la Casa Central durante la toma.

Que no hubieran encapuchados algún tiempo después de la entrada de carabineros no me sorprende, pero la evidencia –incluso la que nos entrego nuestro Centro de Estudiantes– muestra a encapuchados tirando objetos desde el interior de la Casa Central.

Insisto en que dado que el Centro de Estudiantes, el Rector y el Senado no fueron enfáticos, reiterados e insistentes en criticar la toma y exigir el desalojo de la Casa Central,  sus declaraciones no tienen demasiado peso. Como otros han escrito antes, una toma de un edificio universitario es un hecho profundamente antidemocrático. No censurarlo y exigir su desalojo indica aquiescencia.

Saludos,”
Mi respuesta al segundo mensaje:

” Lo siento NN, pero cuando observan un delito flagrante (como cuando alguien tira objetos a la policía)  tienen derecho a ingresar. Es un principio muy conocido y de la lógica más evidente.

Saludos,”

En tercer académico se está dando cuenta del poco peso de los argumentos del Rector y los estudiantes. Tomando solo la parte relevante de un mensaje dirigido a mi:

“[…]Quizás el Ministro estaba mejor informado y había visto el video que pasaron algunos canales ayer en donde se ve a encapuchados (delicuentes) entrar y salir de casa central con bombas molotov. Si ese es el delito flagrante del que se hablaba, parece sensato que hayan ingresado los carabineros a proteger al edificio a sus ocasionales, eventuales ocupantes, y a protegerse a sí mismos. ¿Tenían que esperar que llegara el rector para que tuvieran que entrar? Me parece que a la vista del nuevo video la respuesta es un rotundo no.

En vista que el ingreso de Carabineros parece justificado a la luz de los nuevos datos,”
pero prosigue:
“cabe preguntarse cuál fue el resultado. Ningún formalizado, muchos inocentes (podrán no ser inocentes de la toma, pero inocentes del delito que se perseguía que es lo que viene al caso) apaleados y golpeados sin que ellos hubieran incurrido en un delito.[…]”

usando una lógica algo débil, porque no sabe si los detenidos son inocentes. Solo sabe que son detenidos.

ZZ, activo resolutista, trata de salvar algo de la debacle de la declaración de los académicos condenando la entrada de carabinero:

“Si me dan a elegir, prefiero que los ladrones que están en mi casa se vayan con lo que quieran, antes que carabineros entre a patadas rompiendo la casa y pegandole a mi familia con la luma. Sin considerar el riesgo de una pelea a balas. Es como esa persecución al Nolli del año pasado. O la persecuciones a 200 km/hr de hace un par de semanas. Y si terminan chocando y matando a un inocente que solo estaban a una mala hora en un mal lugar?

Volviendo a la casa central, en la tercera hay un video que muestra el “delito flagrante” de Chadwick http://www.laterceratv.cl/index.php?m=video&v=30721 Sigo sin ver una sola molotov que pueda ser atribuida a los que estaban en los salones de la casa central.”

Una respuesta debílisima, pues en muchas ocasiones la sociedad ordena sacrificar algo de bienestar en pos de un bien mayor, en este caso, detener a los criminales (porque ¿qué es tirar una bomba molotov en una sociedad democrática?). Pero claro, este sacrificio estaá delimitado con cuidado y no es para todo obnjetivo.

Además, ZZ tuvo la mala (?) suerte de elegir el video menos informativo sobre lo que estaba pasando. El distinguido YY fue un mejor explorador y encontró estos escalofriantes videos:

“[…]En este video se observa mejor:
se muestra la misma “escena”, pero con audio. Hay otro video
donde se observa a un capucha de blanco saliendo de la casa central quien intenta prender una molotov. El video se queda pegado al final y no se puede saber si la lanzo o no (supongo que legalmente habría alguna diferencia?). […]”
Estos videos (que no habia visto antes) me impresionaron y escribí:

“Estimados

Oof, el video es bastante más terrible de lo que había imaginado. Si ustedes piensan al ver eso que no se justifica la entrada de carabineros, tenemos una sociedad en serios problemas. Es desolador: los jovenes encapuchados, que son muchisimos (y seguramente se sacaron las capuchas una vez que los carabineros entraron transformándose en inocentes estudiantes) lanzan de todo a carabineros, entrando y saliendo de la Casa Central como si fueran dueños de casa.
¿Es eso lo que defienden los que fiormaron la carta? ¿Es eso lo que defienden nuestro Rector, nuestro Senado y nuestros Centros de Alumnos? Que conste que excluyo al Consejo de la Universidad de esta critica.Escribir que, no obstante esas escenas, no debieran ingresar los carabineros me parece de irresponsabilidad suma. Son estos hechos los que están condenando a la U. de Chile a la irrelevancia.

Saludos,”

TT responde en forma debilísima (claramente se están quedando sin argumentos):

Estimado Ronnie,

“lo que se esta criticando es el uso excesivo de la fuerza por parte de carabineros. Si hubiesen entrado al patio solo para tomar a los capuchas probablemente seria distinta la reacción, o si los hubiesen atrapado afuera con la molotov o solo piedras en las manos. […]”

Es una respuesta anémica, porque ¿quién va a creer que en las condiciones que se observaban en el video los encapuchados iban a quedarse tranquilamente esperando ser capturados por carabineros? Apenas perciben la amenaza de carabineros deben corer al interior de la Casa Central a sacarse las capuchas y aparecer como inocentes estudiantes (efectivamente debe haber algunos inocentes) perseguidos y maltratados por los carabineros. Seguramente si Nicolás no estuviera amarrado por la resolución que firmó, habría podido percibir la ingenuidad de su argumento.

Un académico está entristecido por la imagen de la universidad:
“Colegas,
Visto de afuera, por el “público en general”, es decir, por la gran mayoría de los ciudadanos de este país, la imagen de nuestra querida Universidad de Chile está seriamente vulnerada y comprometida. Dicho público no está al tanto de la sutilezas de nuestros intercambios epistolares vía e-mail, en los que se apoyan o no las tomas y las intervenciones de carabineros.
No me queda tan claro qué es más nocivo para nuestra imagen universitaria, vista por ese “publico en general”: las tomas por parte de nuestros estudiantes, el accionar de encapuchados o la intervención intempestiva de carabineros, vulnerando así una sagrada tradición de autonomía. En mi modesta opinión: todas las anteriores.[…]”
Es un avance que se de cuenta del costo para la universidad, pero  aún es una respuesta  “ni chicha ni limoná”. Así que decidí responderle y con eso terminar por hoy:

“Estimado JJ,

“Una intervención intempestiva de carabineros” que no esté justificada es un elemento a favor de la Universidad: todos podríamos sentirnos representados y orgullosos de pertenecer a una Universidad invadida sin causa y solo con objetivos políticos.

El problema es que este no es el caso. Carabineros tenía motivos para intervenir, como queda en evidencia con los videos que han aparecido. Ante esa clara evidencia para cualquier espectador, lo que daña la imagen de la Universidad es un Rector que defiende lo indefendible, Centros de Alumnos que llaman a paros en forma permanente, y académicos que firman cartas y resoluciones sin haber visto la evidencia.

Más aún, el Rector es responsable de que la Casa Central esté abandonada. Si realmente se hubiera propuestpo hacer algo por la Casa Central, además de pedir plata al Estado para reparaciones, por qué no ha buscado platas privadas, de organismos internacionales, o solicitando donaciones a ex-alumnos. Es por ello inaceptable que después de tenerla abandonada por tres años, se hable de la “invasión de un símbolo republicano”.

Da pena la Universidad: los que dicen luchar por ella la están matando.

Ronnie Fischer”

Nota: Me han indicado que debo mantener el anonimato de los autores, lo que explica los cambios en este posteo, desde su original posteado hace dos días.