Carta abierta

R. Fischer

Envié hoy esta carta a los académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en relación al paro que mantienen los estudiantes:

Carta abierta a los académicos de la Facultad

Mi propósito en esta carta es expresar mi opinión sobre lo que sucede en la Facultad. Hasta ahora, como supongo muchos otros académicos que no apoyan la forma que ha tomado el movimiento estudiantil, no he opinado en forma pública. Mi error fue temer que escribir lo que pienso podría radicalizar a los estudiantes, instándolos a adoptar medidas que perjudicarían aún más a la Facultad.

Pero este paro interminable, así como los favores para comprar el apoyo estudiantil con el fin de terminar el primer semestre no son aceptables. Mi etapa de moderación se acabó después de los insólitos cambios de fecha de exámenes para la comodidad de los pocos estudiantes que los solicitan. Además, me ofende que algunos académicos azucen a los estudiantes, calificando como insolentes a quienes cuestionan estos cambios de fecha.

En resumen, creo que la Facultad se verá perjudicada por el paro. No solo en el corto plazo, con una caída en la calidad de los estudiantes entrantes el próximo año, sino también en el futuro más largo, cuando potenciales alumnos brillantes sopesen que en promedio pasarán tres meses de sus estudios en paro.

No hay excusas para no volver a clases. Las explicaciones de los dirigentes estudiantiles para no bajarse del paro ya no tienen validez, y continuar el paro no ayuda a conseguir más de lo que ya han obtenido. El país dejó de prestar atención al tema y me parece que no volverá a hacerlo por algún tiempo. Esto se observa en la seguridad con la que el Ministro de Educación desechó las condiciones para la Mesa de Dialogo exigidas por los estudiantes.

Los estudiantes han conseguido muchos de los objetivos que perseguían –con algunos de los cuales no estoy de acuerdo, pero eso es otro cuento— tales como más fondos basales, desmunicipalización (sin control central, menos mal), más fondos para becas, menores tasas de los créditos, y muchos otros. Exigir más para bajar el paro es una muestra de infantilismo revolucionario. Algunos dirigentes estudiantiles parecen no entender que en democracia, a diferencia de una dictadura, es necesario transar, porque no todos están de acuerdo con los cambios que proponen, por muy razonables que les parezcan a ellos.

Algunas de mis opiniones sobre el tema educacional aparecen en mi blog, https://variacioncompensada.wordpress.com/, y no quiero repetirlas aquí. Sin embargo, puedo señalar que se debe reflexionar con mucho más cuidado del que se ha hecho hasta ahora sobre este tópico. Un ejemplo es la queja de que el lucro en la educación ha hecho que surjan universidades que no hacen investigación y que solo ofrecen docencia de mala calidad.

Primero, es bueno que algunas universidades se dediquen solo a la docencia –aunque claramente es necesario fiscalizar mejor la calidad de lo que se ofrece– porque no tiene sentido dividir nuestros escasos recursos de investigación entre muchas instituciones. Segundo, el hecho de ser una universidad pública no garantiza la calidad de la educación, porque hay pocos incentivos para esforzarse en esas instituciones y eso se nota en los resultados de muchas de ellas. Tercero, no a todas las personas les interesan los temas que son vitales para la élite que asiste a nuestra Facultad y que pide una universidad de tipo Academia Platónica. Incluso en nuestra Facultad, a muchos estudiantes solo les interesa titularse lo antes posible, lo que es un deseo respetable.

Por último, quiero recordarles que los últimos diez años han sido los mejores para nuestra Facultad, probablemente en su historia. Cuando era alumno, la universidad era casi gratuita, pero nadie se preocupaba por los alumnos, la calidad de la enseñanza era en promedio mala, las clases comenzaban tarde o se cancelaban, la tasa de repitencia era altísima, y casi no había investigación ni recursos.

El progreso desde entonces se debe en parte al crecimiento económico, que permite destinar mayores recursos a la investigación; otra parte se debe al esfuerzo y dedicación de los académicos, pero también se debe a que la competencia por los mejores estudiantes nos ha hecho esforzarnos por mejorar en todas las dimensiones. Cuando criticamos el modelo actual de universidades, olvidamos las deficiencias del pasado.

El Simce individual

R. Fischer

Hoy tuve que firmar el informe que envía la municipalidad sobre el Simce del colegio de mi hija. El informe, muy bien diseñado, muestra los resultados de los distintos colegios de la comuna, y da una serie de indiciaciones para interpretarlo. Pero no entrega ninguna información individual, como por ejemplo, cuál fue el resultado de mi hija y como se comparaba con el promedio de sus curso.

¿Cuál podría se el motivo para no entregar los resultados individuales? Después de todo, los padres reciben un informe con las notas de sus ihjos, ¿porque entonces no pueden recibir un resultado que les permite comparar no solo con otros colegios, sino también al interior del colegio?

Es incomprensible. Se podría, como se hace en Bolivia, enviar los resultados individuales a los padres por correo, evitando cualquier efecto social si los resultados del estudiante se entregaran en el colegio. En Bolivia el informe también indica las áreas en que el hijo/a está débil, en base al diagnóstico que da la prueba.

Si se entregaran los simces individuales, los padres tendrían una idea mucho mejor sobre los resultados del niño en relación al curso y del curso en relación a otros cursos o a otros colegios. Es información úitl que se puede usar para ponerle exigencias a los profesores y a los colegios. La otra ventaja de la entrega de los resultados individuales es que, los niños mayores, que saben que el Simce no tiene valor como nota, no se lo toman en serios. Pero si el resultado les llegara a los padres, tal vez la reacción sería menos liviana y el simce en este grupo etáreo sería más fiable.

No entiendo porque no se realiza una medida tan sencilla como esa. Quizás hayan explicaciones, pero me temo que son espurias.