El Senado de la Universidad de Chile

R. Fischer

Una vez participé en una Asamblea Constituyente, y la experiencia fue traumática: la Reforma de los Estatutos de la Universidad de Chile. En algún momento escribiré mi versión de esa historia. En todo caso, una de las majestuosas creaciones de esa Asamblea Constituyente fue nuestro Senado Universitario, un órgano burocrático e inútil, que solo sirve para imponer normativas absurdas. Y también para sacar declaraciones que  avergüenzan, pero manteniendo un  tono pomposo. Sus declaraciones tienen un cierto parecido a los conciertos del domingo por la mañana en la plaza de armas de una ciudad provinviana. Veamos la última:

“Las ideas por sobre la fuerza”

Una Universidad por definición es el lugar en donde se cultivan y desarrollan las ideas en pos de un mundo mejor. La Universidad de Chile en particular, desde hace más de 170 años, constituye el polo nacional más importante de creación intelectual, artística, científica y tecnológica, siempre promoviendo valores éticos y humanistas. Este principio no es sólo pasado, constituye nuestra realidad y nuestro futuro.

Al interior de nuestra comunidad persistentemente se ha buscado un ambiente plural de discusión así como una actitud reflexiva, dialogante y crítica para la convivencia universitaria.  De ahí el categórico rechazo a la violenta acción policial ocurrida en su Casa Central el día jueves 13 de junio pasado.”

Se los dije , amables lectores. ¿No les recuerda el tono del discurso del capitán de carabineros en una ceremonia cívica en la plaza provinciana?

Noten además que no hay ninguna referencia a la Casa Central en toma, o a los encapuchados en acción en la misma Casa Central. Eso no existe para el Senado. Solo hay estudiantes y solo ellos han sido golpeados por carabineros, sin que mediara ninguna provocación. El Senado prosigue dando consejos a carabineros sobre como se deben realizar sus actividades:

“El procedimiento correcto habría sido detener a los presuntos responsables de acciones ilícitas y no violentar indiscriminadamente a quienes se encontraban al interior del recinto.”

Tal vez, según la declaración del Senado, el mismo capitán de carabineros se debería haber acercado a los encapuchados que tiraban molotov, piedras, muebles, fierros que sacaban de la Casa Central. Con un discurso tan pomposo como el de la Declaración del Senado, debería haberles solicitado amablemente que se entregaran a carabineros en pro de la justicia, del honor, de la tradición de carabineros, y que se yo.  Los encapuchados se entregarían dócilmente y no habría necesidad de violentar la autonomía universitaria y el sagrado espacio de la Casa Central.