¿Qué pasa en la U?

R. Fischer

Me apena la U de Chile. Las protestas y demandas de los estudiantes, que la mayoría entiende solo como slogans que se repiten sin entender sus motivos ni sus consecuencias, están matando a la U. Es una cosa cuando los paros tienen un apoyo masivo de la sociedad a sus demandas, y los estudiantes pueden creer que el sacrificio de un paro largo vale la pena. Hoy es distinto: no se sabe el motivo de las protestas, las  que parecen responder más al interés egoísta de los dirigentes por no perder figuración. Nuestros estudiantes aparentemente votan a favor de un paro solo por solidaridad con otras Facultades en paro. Algunos estudiantes de Derecho (más de un mes en paro) están pensando cambiarse de universidad, no porque no les guste la U. de Chile, sino porque no desean perder su tiempo en un paro sin fin ni objetivo (aunque sea redundante)

Es evidente que los académicos tampoco están entusiasmados con la situación.  Esto se nota en los foros académicos en que no hay ningún apoyo, y apenas despierta una protesta la entrada de la policía  a la Casa Central, incluso en los más activos participantes del pasado. ¿Será porque la toma de la Casa Central es ilegítima? Comenzó como una toma no autorizada, en  la clásica “huida hacia adelante” de grupúsculos. Y nuestros dirigentes estudiantiles, en una decisión vergonzosa, apoyaron posteriormente este acto poco democrático. Pero aunque los académicos no apoyan las políticas de los estudiantes, tampoco han salido a defender a la Universidad de dirigentes estudiantiles  irresponsables.

La actitud del Rector me parece peor. Su rectorado no tiene un objetivo de excelencia académica, sino que se ha contagiado con el ánimo anti-meritocrático de los dirigentes estudiantiles. En vez de tener como objetivo que la U. de Chile esté entre las mejores 150 universidades del mundo –por dar un ejemplo–, está preocupado de escribir cartas contra  el lobby, olvidando que los estudiantes universitarios forman uno de los grupos de presión más poderosos y egoístas –universidad gratuita– del país. El Senado ha sido un órgano ínutil, u n estorbo a los débiles intentos de mejorar la Universidad. Mientras tanto, la PUC tiene un proyecto académico de excelencia de largo plazo. ¿Queremos dejarle ese espacio?

El nivel intelectual de la discusión es patético. En mi Departamento –Ingeniería Industrial—pletórica de cursos de gestión y de temas de  empresa, nuestro Centro de Estudiantes despliega orgullosamente un lienzo con el lema: “Abajo la educación empresarial” (ver foto más abajo). Cuando se les pregunta si por la inconsistencia entre su lema y sus estudios, no saben que responder. Si se les pregunta porque están en contra de que la educación sea concebida como una empresa, tampoco hay respuesta, o responden con un slogan.

CEINContraEducaconEmpresarial

Después de muchos esfuerzos, conseguí que cambiaran el slogan. Uno puede no nestar deacuerdo con las idea reflejada en el lienzo, pero al menos ya no hay una contradicción entre lo que se estudia y lo que declara el lienzo.

NuevoLienzoDII

Los estudiantes y quienes los apoyan tienen malos argumentos para la educación gratuita, para oponerse al lucro en educación y débiles argumentos para estar en contra de los colegios subsidiados con copago. Se confunden los problemas de calidad de la educación con los problemas anteriores, cuando son perfectamente separables. Si la discusión comienza con los primeros tres temas, apenas enfrentan dificultades para defender lógicamente sus argumentos, saltan al segundo tema, y creen haber ganado la discusión.

Dificultades con el castellano

R. Fischer

Me llegó un mensaje privado en la lista de académicos. Como proviene del Centro de Estudiantes de Ingeniería, y éste un colectivo que por definición no tiene privacidad, voy a citar el párrafo inicial. Es sintomático de un grave problema entre nuestros estudiantes (elimine el cargo preciso en el cei):

“profesor:

Le hablo desde la exclusiva palestra del [–alto cargo del cei–] y lamento la injuriosa, ignominiosa y onerosa declaración de intenciones que ha perpetuado contra el centro de estudiantes al cual pertenezco.”
Definitivamente necesitamos  más cursos humanistas.
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La lista de correos de académicos

R. Fischer

Un académico, cuyo nombre no puedo divulgar (ya verán por qué) me hizo notar que no debería haber publicado  extractos del intercambio de correos de académicos sobre la  Resolución condenando el desalojo de la Casa Central. Según parece, existía una regla (no escrita e implícita) a tal efecto. Me pareció bien, pero indiqué cuáles eran los motivos por los que creía que no era un problema:

1. Es un tema relevante para el público y no me parece que haya nada especialmente privado en la discusión sobre si era legítima la entrada de carabineros a la Casa Central.

2. El hecho de que el Centro de Estudiantes de Ingeniería pueda participar en la lista de correos (algo que no objeto), la hace parecer una lista al menos semi-abierta.

3. Todos tienen derecho a réplica en mi blog.

4. Los mensajes privados (es decir a una persona) no los publiqué.

Hubo alguna discusión en la lista y la propuesta que me pareció más razonable fue eliminar (anonimizar) los nombres de las personas que escribieron los mensajes. Tengo algunas dudas sobre el caso del CEI, pues al ser un grupo de personas, por definición no pueden tener opiniones privadas.  En todo caso, he modificado los posteos en cuestión y ya no tienen los nombres de sus autores, ni otras indicaciones que revelen quiénes son.

Respecto a lo que haré de ahora en adelante, me parece que lo más apropiado es la siguiente política:

1. Si deseo referirme a algún tema aparecido en la lista, lo haré sintetizando lo que se escribió (usando cirterio editorial). Haré excepciones en casos especiales, en que haré citas cortas que no permitan la identificación del autor. Respecto al CEI, creo que seguiré identificándo su mensajes, dado que  un órgano institucional colectivo no tiene derecho a privacidad.

2. Debido a que la lista no es secreta sino privada (y no sería admisible que lo fuera, ya que no somos conspiradores), me siento con el derecho de referirme a la esencia de lo que discute en ella, cuando ello pueda ser de interés del público.

Acepto comentarios.