Disculpas

R. Fischer

A mis lectores por la poca actividad del blog los últimos días. El problema es que tuve que escribir varias editoriales, columnas, cartas de recomendación, presentaciones y otros escritos, todo lo cual me «secó el cerebro» como escribe Cervantes sobre el Quijote.

Espero retomar niveles aceptables de actividad del blog en estos tres días feriados.

Inconsistencias

R. Fischer

Ambrose Bierce escribió el Diccionario del Diablo, Flaubert tiene, al final del Bouvard y Pecuchet, un diccionario de ideas recibidas, Más humildemente, voy a comenzar una lista de inconsistencias. Se aceptan contribuciones.

1. El otro día vi a un grupo de estudiantes arrastrando neumáticos para quemarlos en las calles. Es probable que muchos de ellos hayan participado en las marchas en contra de Hidroaysén y por la defensa del medio ambiente y .

2. Los diputados que quieren reducir el impuesto a los combustibles y al mismo tiempo apoyan la propuesta en pro de las energías renovables, por ejemplo, el 20-20.

3. Quiénes, con el apoyo de ONGs internacionales, se oponen a proyectos de inversión porque pertenecen a multinacionales.

4. Los que apoyan tanto los derechos humanos como un valor esencial, pero también al gobierno de Cuba.

5. Los pechoños con amante.

6. Los parlamentarios que aceptan que en las elecciones voten chilenos en el extranjero sin vínculos con el país, pero ahora tienen problemas con la inscripción automática, porque no se puede determinar a que circunscripción corresponden los nuevos votantes, ya que no hay un registro de domicilios. Después de todo, deberían poder votar en cualquier circunscripción, ya que no son necesarios los vínculos.

No se me ocurren más por el momento. Pero la lista sigue.

La verdadera velocidad de la banda ancha

R. Fischer

Uno de las decepciones de los usuarios de banda ancha es que las promesas de velocidad de subida y de bajada no se cumplen. Las empresas ofrecen velocidades enormes pero a casi todas horas las incumplen. En los contratos, solo se garantiza una velocidad de un 10% de la velocidad anunciada, y es probable que tampoco esa garantía se cumpla ya que no parece haber fiscalización del ancho de banda efectivo.

Estos malos resultados se pueden comparar con el caso de los EE.UU. El siguiente gráfico muestra la diferencia entre la velocidad anunciada y la real a diferentes horas del día para distintos proveedores, y claramente es más de un 10% del valor anunciado:

En su descargo, las empresas proveedoras de banda ancha chilenas señalan que en muchos casos el contenido es internacional, en cuyo caso debe acomodarse a un ancho de banda más restringido, porque es muy caro arrendar ancho de banda internacional. Puede ser, aunque no hay manera de verificar si este es el motivo o si simplemente las empresa no quieren gastar en proveer un mejor servicio (tal vez porque la competencia no es muy efectiva en el sector en nuestro país). Sin embargo, es posible hacer algunas estimaciones usando datos públicos, ya que si fuera tan caro, y las empresas lo desearan, siempre tienen la opción de contratar la construcción de un nuevo cable submarino.

Es posible estimar el costo de esta alternativa. Por ejemplo, el reciente cable submarino Sydney-Guam PPC1 de 2009 tiene 6900 km de longitud, una capacidad de 2.56 terabytes, y un costo de U$ 200MM). La distancia del Norte de Chile a California es de unos pocos cientos de kilómetros más en línea recta submarina, por lo que el valor de una línea que resolviera nuestro problema de capacidad internacional no debería ser mucho mayor.

Podemos usar esa información para evaluar el ingreso anual necesario para solventar un cable submarino. Supongamos que debido a su mayor longitud, el nuevo cable es un 10% más caro que el cable australiano es decir, US$ 220 MM. Considerando una tasa de retorno requerida del 10%, y una evaluación del proyecto con un horizonte de 10 años, con valor residual cero, el ingreso anual requerido es aproximadamente US$ 36MM.

Comparemos eso con los ingresos de una empresa proveedora de banda ancha. La mayor empresa chilena tiene más de un millón de clientes que pagan por lo menos $15.000 mensuales por el servicio. Si hacemos la multiplicación, vemos que el costo del cable submarino que resolvería los problemas de comunicación de Chile por mucho tiempo, podría pagarse con un mes de ingresos de una sola compañía, cada año. Me parece que al sector se le puede exigir más.

Una cosa adicional me molesta. Me gustaría ver los balances auditados de VTR, que según entiendo, no son una obligación de la empresa. Lo mínimo que debería exigírsele a una empresa regulada (porque ofrece servicios de telecomunicaciones) es que entregue estos balances. Así tal vez se podría saber cuanto paga por el servicio de arriendo internacional.

Un último tema austríaco

R. Fischer

Una de las críticas de los austríacos al funcioamiento de la banca central es porque un grupo de expertos –el consejo del BC o el Board del Fed– decide un tema (la tasa de interés) que debería dejarse a las decisiones individuales de individuos interactuando en los mercados. Esto último les parece mucho más democrático, amén de entregar mejores resultados. Es decir, no solo hay una crítica de eficiencia y por los errores y abusos que cometen los bancos centrales, sino también hay una crítica moral por ser un sistema antidemocrático.

Sin embargo, los austriacos son menos democráticos en otras dimensiones políticas, como las de distribución de ingresos e impuestos, en los que consideran que las decisiones de gobiernos y parlamentos democráticos pueden no ser aceptables desde un punto de vista de los derechos de las personas.

Entiendo que –sin ser experto–hay maneras de explicar esta aparente contradicción, debido a que solo algunas decisiones de los órganos democráticos son legítimas en democracia (por algo existen los tribunales constitucionales). Sin embargo, el razonamiento que determina lo que distingue una decisión legítima de la alternativa a veces tiene el cáracter de los epiciclos usados en la astronomía precopernicana para explicar el movimiento de los planetas en un sistema geocéntrico.

Free banking

R. Fischer

Sigo con el tema de la banca libre examinado ayer. En esa doctrina, a los bancos comerciales privados se les permite emitir billetes de curso legal. No se debe olvidar que en Chile los bancos podían emitir billetes durante el siglo XIX y tal vez incluso hasta comienzos del siglo XX (es difícil hallar buena información de la historia bancaria en Chile, e incluso los libros publicados recientemente son deficientes, como lo señala Couyoumdjian en su evaluación del libro de César Ross, «Poder, mercado y Estado. Los bancos en Chile en el siglo XIX»).

Los austríacos piensan que la banca libre es un elemento fundamental de la libertad económica y que ayudan a limitar las crisis del sector financiero. Según ellos, las intervenciones de los bancos centrales son las que provocan los ciclos económicos, o son las que los magnifican. M. Friedman (que no es austriaco) acusó al Fed por agravar una crisis normal en la gran depresión. Los austríacos van más allá en su condena de los bancos centrales, ya que Friedman pensaba que el Fed nunca más cometería los errores del perídoo 29-33. En cambio, en 1952 von Mises acusaba al Fed de ser el causante de todos los problemas monetarios de los EEUU (uno se pregunta ¿cuáles crisis en la posguerra hasta 1952?).

Claro que los austriacos –así como muchos críticos de casi todos los sectores– acusan a Greenspan de ser uno de los grandes responsables de la crisis de 2008. En este caso, Greenspan tiene culpa, pero por dos motivos: tanto por su enfoque antiregulación financiera como por sus políticas monetarias que no consideraron el efecto de las tasas sobre el precio de los activos, ayudando a impulsar la burbuja inmobiliaria y del sector financiero.

La pregunta es si lo habría hecho mejor la banca privada libre. Los austriacos tienden a pensar que si, y normalmente dan el ejemplo del buen funcionamiento de la banca libre en Escocia, como lo describe Vera Smith en «The Rationale of Central Bancking and the free banking alternative», pero ¿será suficiente un solo ejemplo, que por lo demás solo duró unas pocas décadas del siglo XIX, para demostrar el caso?

Tengo dudas. En todo caso, la experiencia chilena del siglo XIX no parece haber sido buena, pero los austriacos siempre se defienden señalando que en los casos en que falló, esto se debió a la intervención del gobierno, y que de otra forma no habrían habido problemas con el sistema de free banking. Esto es obviamente difícil de discutir, porque es un argumento del siguiente estilo: en el caso en que funcionó es porque todas las condicines se dieron y cuando no funcionó es porque hay alguna condición que no se cumplía. ¿No significa esto que el free banking es extremadamante vulnerable y poco robusto como sistema?

Dudas sobre la economía austriaca

R. Fischer

En el coloquio sobre el Dinnero y la instituciones financieras,aparecen facetas de las propuestas austríacas que causan dudas. En particular, parecen dudosas las afirmaciones que indican que una vez que desaparezcan los bancos centrales y se instale el patrón oro, ya no habrá manipulación del dinero, y el mundo se acercará una utopía capitalista:

«Cynics dispose of the advocacy of a restitution of the gold standard by calling it utopian. Yet we have only the choice between two utopias: the utopia of a market economy, not paralyzed by government sabotage on the one hand, and the utopia of totalitarian all-round planning on the other hand.» von Mises, The Theory of Money and Credit, ch 23.

El tiempo ha demostrado el error de una afirmación tan extremista. Existen estados intermedios de capitalismo relativamente eficientes que no tienen alta inflación, pese a tener bancos centrales y que no han degenerado en dictaduras totalitarias.

Aún si el Free Banking (la posibilidad de que cualquier banco pueda emitir billetes) puede tener algunas ventajas en la contención de la inflación -puede ser, aunque hasta ese argumento puede ser dudoso ya que los mercados competitivos no necesariamente entregan la calidad óptima- tienen una serie de desventajas que han sido olvidadas por los austríacos y que aparecieron en la discusión.

  • El problema de que al tener diversos medios de pago de distintas calidades aumenta el costo de transacción y la necesidad de información para saber cual es la tasa adecuada de intercambio entre billetes de distintos orígenes.
  • El problema de la información sobre la calidad de las instituciones bancarias que emiten los billetes, pese a que supuestamente tendrían un encaje alto.
  • El problema de que nuestro derecho civil es de pésima calidad. Sería difícil castigar a los propietarios de bancos y devolverle a los usuarios de sus billetes la parte correspondiente en un proceso de quiebra si el banco colapsa, por fraude o por otra causa.
  • El problema de economía política; ya que una vez colapsado un banco que emite billetes, las presiones para cambios importantes al sistema (tal como mayor regulación de tipo Banco Central) nos volverían a un sistema regulado.

Tal vez más importante, la preocupación de los austríacos por los problemas generados por los bancos centrales en términos de exacciones través de inflación, no desaparecen con la abolición de los bancos centrales. El problema real es el exceso de gasto de gobierno, que produce un déficit que debe ser cubierto de alguna forma.

Esto se puede hacer mediante impuestos aprobados por el parlamento -la forma tal vez más legítima-, o mediante emisiones de deuda. Además de la inflación, el gobierno dispone de múltiples herramienta administrativas y de coacción que puede utilizar si lo requiere. Puede hacer default de su deuda (explícita e implícita, como con las pensiones), expropiar, o tomar otras medidas, legítimas o no.

Por lo tanto, los austríacos podrían eliminar los bancos centrales y no conseguir ninguno de los objetivos que perseguían, o tal vez que los gobiernos adopten medidas con aún peor efecto sobre la eficiencia económica. A veces los austríacos se asemejan a esos médicos oncólogos a los que uno les hace una consulta por un dolor al pie y piden una biopsia, ya que ven cáncer en todas las dolencias.

Es mucho mas razonable y consistente el principio adoptado por Chile (aunque claro, su implementación podría mejorarse) de mantener un balance presupuestario a través del ciclo. Asimismo, se debe considerar el efecto que tienen las leyes que involucran gasto sobre el presupuesto intertemporal, algo que se le ha olvidado a nuestro gobierno actual.

UF e inflación

R. Fischer

Una de las ventajas de los coloquios del tipo Liberty Fund es que dan pensar en temas en los que nunca les he dedicado neuronas. En este Coloquio, algunos de los trabajos que se discuten intentan diseñar mecanismos para evitar que los gobiernos o el Banco Central aprovechen el monopolio de la emisión de papel moneda para imponer un impuesto ilegítimo (porque no autorizado por el Congreso), la inflación.

Eso me puso a pensar en nuestra venerable UF, que funciona como una unidad de cuenta y se utiliza para algunos contratos de trabajo, para casi todas las compras de vivendas y terrenos, arriendos, hipotecas, seguros y en general, cualquier contrato de larga duración o sobre un activo durable. Además, nuestra economía está aún más indexada, con impuestos basados en ingresos indexados e incluso con tramos de impuestos indexados.

La consecuencia es que la inflación es un mecanismo mucho menos efectivo para recaudar recursos, ya que solo afecta a los contratos no indexados, y no aumenta los impuestos recogidos por cambio de tramo, como ocurre en los EE.UU. Tampoco tiene efectos en la relación entre acreedores y deudores, al menos en de largo plazo.

Una consecuencia es que hay menos incentivos a crear inflación, pues ésta tiene menos efectos reales. También están limitados los ingresos por segniorage, ya que hay menos espacio en la economía para diluir los pesos adicionales, lo que hace que la inflación salte rápido. Por el mismo motivo, es difícil detener la inflación una vez comenzada: es como si hubiera menos fricción en la economía, ya que se separa el corto plazo (afectado por la inflación), del largo plazo, que es inmune a sus efectos directos. Y al haber menos fricción, la reducción de inflación es difícil, y tardó casi toda la década de los 90 pasar del 10% anual al 3% anual al que estamos semi-acostumbrados.

Sin embargo, ha resultado difícil explicar esto en el coloquio, en parte porque es demasiado exótico, y en parte porque reduce la importancia de las propuestas por un patrón oro, tan apreciadas por los austríacos.

Austríacos de nuevo

R. Fischer

Tal como el año pasado, nuevamente he sido invitado a un coloquio del Liberty Fund, sobre temas de economía austríaca, en Guatemala. La conferencia es organizada por la Universidad Francisco Marroquín, una de las pocas partes del mundo donde se puede estudiar este tipo de economía. Soy uno de los tres invitados que pertenecemos a la economía convencional, y aunque disentimos de los principales leitmotivs de esta tendencia, los coloquios son interesantes, porque aprendemos sobre un área del pensamiento económico que no conocíamos. El tema de este coloquio es «El dinero y las instituciones financieras» y las lectura que se discuten incluyen no solo a Hayek y von Mises (a quiénes casi no conozco) sino autores como Yaeger o V. Smith, que me eran completamente desconocidos. Ideas que plantearon algunos de los participantes y que no se me hubieran ocurrido:

  • Que Milton Friedman puede estar a la izquierda de algunos pensadores. Friedman puede ser mirado en menos por estar a favor de la existencia de Bancos Centrales y de los seguros a losdepósitos (al menos durante buena parte de su vida). Alternativamente, hay personas que se entristecen al leer sus escritos económicos pues traicionan las ideas liberales.
  • Que el fractional banking (es decir, que los bancos presten gran parte de las platas que tienen depositadas) es un robo.
  • Que el patrón oro resuelve todos los problemas monetarios, y en particular, es mejor que una patrón basado en una canasta de bienes de consumo. O tal vez no se entendió la idea, porque los austríacos no confían en los índices de precios.
  • Que los austríacos desconfían de la medición de variables económicas y de las matemáticas usadas en la economía. Prefieren los métodos deductivos y una especie de intuición de como deberían comportarse los agentes económicos.
  • Que muchos austríacos parecen no conocer el argumento de roundaboutness de Eugen von Böhm-Bawerk para la determinación de la tasa de interés.
  • Que los indicadores de inflación son inútiles para determinar políticas de los bancos centrales. En todo caso, el único objetivo de los bancos centrales es robarle a los ahorrantes:

    «The destruction of the monetary order was the result of deliberate actions on the part of various governments. The government-controlled central banks and, in the United States, the government-controlled Federal Reserve System were the instruments applied in this process of disorganization and demolition.» von Mises, Sound Money, 2nd ed, 1952.

  • Que todo gasto público es un robo.

Kotlikoff y los bancos

R. Fischer

He estado leyendo sobre un tema del que no sabía casi nada: formas alternativas de estructurar bancos. Existe una corriente de economistas austriacos que piensa que  los bancos no deberían prestar contra depósitos a la vista. Es decir. no debería existir fractional banking, o al menos no para ese tipo de depósitos (los depósitos a plazo son otra cosa).

El argumento , me parece, es que la creación de dinero asociado a la fractional banking no debería ser tolerada. Además, existe el efecto colateral de impedir las corridas bancarias, porque un banco que tiene 100% de reservas sobre sus depósitos en cuenta corriente no puede sufrir una corrida (aunque puede quebrar). Sin entrar a discutir los méritos de la propuesta austriaca,  sirve como introducción a la idea de Kotlikoff sobre los bancos.

L. Kotlikoff es un famoso economista, ahora en la U. de Boston, que  llegó a la conclusión que el sistema financiero actual debe ser modificado radicalmente para evitar eventos como el de 2008. En una serie de editoriales (este es uno de los primeros, con Ed Leamer) y en su libro «Jimmy Stewart Is Dead: Ending the World’s Ongoing Financial Plague with Limited Purpose Banking» presenta en forma más extensa sus ideas (no he leído aún ese libro). ¿Cómo pretende acabar con los desastres del mundo financiero?

Su idea es que todas las instituciones financieras funcionen como distribuidores de distintos tipos de fondos mutuos. Es decir, los bancos solo serían canales hacia distintos tipos de fondos mutuos y cobrarían por el servicio. En particular, para los depósitos s la vista, los bancos tendrían que tener un respaldo de 100% (como los proponentes de full reserve banking). Pero para otro tipo de inversiones, los bancos, en vez de prestar ellos mismos, traspasarían las platas de los inversionistas a fondos mutuos con el perfil de riesgo deseado por los depositantes.

Por ejemplo, en vez de que sea el banco el que entregue una hipoteca (en la forma chilena, un mutuo hipotecario) usando recursos de los depositantes, solo se prestaría en la forma de letras hipotecarias. Habría un fondo mutuo cerrado (o sea que no cambia su cartera en el tiempo) de letras hipotecarias que captaría recursos, usando a los bancos como intermediarios de los depositantes que quieren invertir en el mercado inmobiliario. El depositante –e inversionista– compraría una participación en el fondo mutuo a través del banco. La gracia del esquema, es que el fondo mutuo de letras hipotecarias no puede quebrar; a lo más puede retornar menos de lo esperado porque algunos deudores no pagan. Un esquema similar se usaría para invertir en otros sectores e incluso hay un esquema apropiado para reemplazar a los actuales seguros con las tontines del pasado.

Según Kotlikoff, así se evitaría que los banqueros utilicen los recursos de los depositantes en sus apuestas financieras, protegidos por los gobiernos cuando finalmente el sistema colapsa por los errores interesados que cometen. Este resumen es muy imperfecto, pero da un sabor de las ideas de Kotlikoff. Uno de los componente esenciales de su proyecto puede ser la mayor debilidad del esquema.

Kotlikoff propone eliminar el sistema regulatorio actual del sector financiero, creando en su reemplazo una sola (gran) agencia federal que se ocuparía de verificar que los fondos mutuos hacen lo que establecen sus estatutos, que los instrumentos están efectivamente en los fondos mutuos (evitando fraudes), y que además evalúe los riesgos reales de los distintos fondos mutuos para que las decisiones de los inversionistas sean informadas. ¿Será posible crear una institución capaz de hacer todas estas tareas bien? Y, ¿podría responder al lobby políticos y económico que enfrentaría?

El segundo problema es que Kotlikoff propone reemplazar el actual sistema de seguridad social en los EEUU por un fondo mutuo único que invierta los recursos de los trabajadores en forma global, en proporción al tamaño de las economías y al de los distintos sectores. Por ejemplo, invertiría en instrumentos europeos, asiáticos, etc; y tanto en mercados accionarios como de deuda estatal, hipotecarios, venture capital y otros. Al ser centralizada la inversión, cree que será barato invertir (no como nuestras AFP), con bajo riesgo, y será imposible, como ocurre ahora en los EEUU, favorecer a una generación a costa de generaciones futuras. La pregunta es: considerando el tamaño de ese fondo, ¿qué significado tendrían los precios de mercado? Es decir, un fondo mutuo que invierte en un índice de acciones no genera información de mercado, y ¿qué sucedería con el valor de información de los precios si casi todo el mercado se manejara así?

Marginal Revolution tiene otras críticas a la propuesta de Kotlikoff.