Ventajas del Metro

Recuerdo que antes de que se inaugurara el Transantiago, se nos decía que podía llegar ser tan rápido como el Metro, pero tendría un menor costo de construcción. Alguna vez le pregunté a uno de los principales encargados del proyecto como lo harían para que los buses fueran rápido por calles congestionadas. No recibí una buena respuesta, pero confieso haber confiado en que los que estaban a cargo tenían que haber pensado como resolver ese y otros problemas: al fin y al cabo eran personas inteligentes. De más está decir que confiar en la inteligencia de las personas me dejó decepcionado.

Escribiré alguna vez más de esto, pero lo que me interesa ahora es el argumento de la época en contra de extender el Metro: era muy caro, comparado con vías exclusivas para el transporte de superficie. ¿Es ésto cierto, cuando se considera el costo que tiene destinar corredores en superficie a buses, siendo tan escaso el espacio en las calles? Si tuviéramos tarificación urbana, y los recursos se destinaran a mejorar el transporte público, el argumento sería correcto, pero en las condiciones de congestión actuales, y con la calidad del transporte público, me parece que el costo total de los corredores exclusivos puede ser mayor que el de extender el Metro.

Impuesto australiano a la minería

En Australia están pensando poner un impuesto adicional de un 40% a la minería. Entiendo que el impuesto sería aplicado a los margenes operacionales de la minería luego de pagar los gastos de exploración e instalación. El Financial Times está muy de acuerdo con el impuesto. Sin embargo tengo dudas sobre la calidad del análisis económico del periódico en este caso.

A mi entender el único motivo económico justificable –a diferencia de motivos de economía política– para poner un impuesto de este tipo ocurre cuando un país con poder de mercado, usa el impuesto para sacar del mercado a los productores de mayores costos y eleva los precios y márgenes de la industria. El mayor precio que resulta en los mercados internacionales le conviene al país. Es una forma de la doctrina clásica del arancel eficiente y es similar a lo que usa la OPEP al limitar las exportaciones de petróleo. El riesgo es que el mayor precio aumente la producción en otros países, anulando la reducción en la producción. Si el poder de mercado se debe a que las minas del país son más ricas que la potencial competencia, esta política es sostenible si el impuesto no es elevado.

El argumento del Financial Times es otro. Según ellos, la minería sigue el patrón del buscador de tesoros. Una vez encontrado, extraer el recurso cuesta muy poco en relación con el valor obtenido, y esa riqueza debería pertenecer al país del que se extrae. Pero ese argumento contiene un erro lógico. En particular, no parece que el negocio de buscar tesoros sea tan rentable, o veríamos muchos más recursos dedicados a él. Lo que sucede es que la mayor parte de las exploraciones de tesoros no encuentran nada, y solo cuando hay cambios tecnológicos que permiten encontrar más tesoros hay un cambio en la rentabilidad del sector, que atrae a más exploradores hasta que la rentabilidad cae a la normal de otros sectores (ajustando por el riesgo del sector).

En realidad el negocio minero opera de otra forma. La oficina central de la empresa financia exploraciones en distintos lugares (o compra los resultados de exploraciones a empresas especialistas), y luego los mejores sitios son prospectados en mas detalle. Luego se preparan anteproyectos y se intenta obtener las autorizaciones ambientales y el financiamiento del proyecto. La mayoría de los proyecto muere en esta etapa, luego de muchos gastos. Los proyectos que sobreviven este filtro usualmente se realizan como «project finance», independientes de la casa central. Luego, las utilidades provenientes de la mina (después de impuestos) dan origen a dividendos que la oficina central utiliza para realizar nuevas exploraciones, nuevas inversiones y pagar dividendos a los accionistas.

Es claro, por lo tanto, que las minas existentes tienen que ser mucho más rentables que el negocio minero en general. Son las sobrevivientes de un proceso de filtrado en que solo las más rentables sobrevivieron, pero no permiten determinar la rentabilidad de la industria como un todo. En esto se parecen a la industria farmacéutica, que gasta enormes sumas en investigación y desarrollo, para finalmente conseguir una pocas drogas altamente rentables.

Seguiré con este tema en el futuro.

Una idea para la salud privada

De una conversación con Harald Beyer (aunque no sé si está de acuerdo con la forma como interpreto la idea) se nos ocurrió una alternativa para renovar completamente el sistema de salud privada. En vez de continuar con el sistema ISAPRE actual, se podría cambiar a la obligación de comprar solamente el seguro catastrófico que ya ofrecen las ISAPRES. Este seguro protege contra lo que realmente importa: las enfermedades de alto costo y las crónicas, que llevan las familias a la quiebra.

Para los demás gastos de salud, las personas podrían pagarlos de su bolsillo o podrían contratar seguros privados como los que ya existen, que serían libres para ofrecer distintos niveles de cobertura y calidad de atención. El problema que normalmente tienen los seguros privados es que las empresas de seguros de salud son libres de no renovar sus contratos con cotizantes de alto costo (a diferencia de las ISAPRES que están obligadas a renovar contratos). Bajo este plan, eso no sería un problema demasiado importante, pues la razón para la no renovación es normalmente el costo de las enfermedades de alto costo que tienen efectos recurrentes a futuro, y éstos estarían cubiertos por el seguro catastrófico.

Se puede interpretar el plan como la obligación de todos los afiliados al sistema privado de contratar un seguro catastrófico con un gran deducible. Todo lo demás en materia de salud es responsabilidad del cotizante. Desde el punto de vista de la libertad de las personas, esto es preferible a un sistema que obliga a gastar mucho más en salud, montos que se utilizan luego para pagar atenciones rutinarias.

Lo que falta en todo esto es como trasladar la idea al sistema público. Una posiblidad es que el Estado pague el seguro catastrófico a las personas de menores ingresos y les entregue un voucher para comprar seguros de salud privados para los gastos no catastróficos. Hay que darles más vueltas a estas ideas.

Isapres y TC

El Tribunal Constitucional me parece totalmente equivocado en sus análisis de las tablas de alzas de valores de las ISAPRES. El TC se ha basado en el derecho a la salud para sus decisiones en el tema. Pero en Chile todos tenemos derecho a la salud, pues auqellos que tienen problemas para pagar ISAPRES, siempre puedne caer en el sistema FONASA. Fonasa cubre –no tan bien, pero algo– la salud. El derecho a la salud existe y nadie lo pierde porque le sube el valor de la ISAPRE. Claro que los estándares son más bajos en la salud estatal, pero eso refleja que somos aún un país pobre. El derecho a la salud no es un derecho a estar atendido en la Clínica Las Condes, sino que es el derecho a atención de salud en un hospital de algún tipo. De seguirse la interpretación del TC, todos los chilenos tendrían derecho a pertenecer a una ISAPRE aunque no tengan los ingresos suficientes. No somos tan ricos como parapoder pagar ese nivel de subsidios.

En fin, el TC da muestras de pensar poco profundamente los temas, lo cual es un problema, pues siempre he considerado que hay un rol valioso en un árbitro como el TC para evitar que las leyes y otras medidas sean inconstitucionales. Pero si el TC hace mal su trabajo –porque no razona correctamente, a diferencia de llegar a fallos con los que no concuerdo– pierde dignidad y eventualmente pierde el inmenso poder que tiene ahora para frenar errores legislativos.

El índice de libertad económica

Siempre he tenido dudas sobre esos indicadores que comparan países en base a criterios bastante subjetivos, como el índice de libertad económica de la Heritage Foundation y otros similares. En Baseline Scenario , cuya referencia agradezco a Marginal Revolution, se encuentra un estudio bastante cuidadoso de cuáles son los factores más importantes en los resultados del indicador.

Me sorprendió que lo más importante era la protección de la propiedad y un gobierno incorrupto y que tener un gobierno pequeño no traía beneficios. Esto es contradictorio con los resultados que uno esperaría obtener de un índice de libertad económica de esa institución.