La fuerza de los incentivos

Si alguien cree que los incentivos económicos no cuentan al lado de la buena voluntad de los seres humanos, este ejemplo del New York Times debería hacerlos cambiar de opinión. En Nueva York existen departamentos viejos que no tienen medidores individuales de electricidad, sino que se arriendan con electricidad incluida, y el propietario del inmueble debe pagar por todo el consumo de electricidad del edificio. Los arrendatarios sobreutilizan la electricidad a niveles ridículos. Por ejemplo, se van de vacaciones dejando el aire acondicionado encendido, y en general no tienen ninguna preocupación por el consumo. Es posible que el propietario se resarza con un mayor precio de los arriendos, pero lo que es claro es que la elección de consumo eléctrico es muy ineficiente y por lo tanto contribuye al calentamiento global. Los departamentos con electricidad incluida consumen un 30% más que el promedio.

La historia nos recuerda que en los años en que en Argentina se cortaba el paso de gas a Chile, y todo el país temblaba porque no habría combustible, el precio en ese país era muy bajo. Era tan barato que las personas abrían la ventana con la calefacción encendida si la temperatura era excesiva.

Schama alaba a Obama

Simon Schama es un gran historiador de tendencia relativamente conservadora. Sin embargo, estima honorable la posición de Barak Obama respecto al centro musulmán a pocas cuadras de las Torres Gemelas.

Obama coincide con el Alcalde Bloomberg en defender la libertad religiosa. Esta defensa tiene una larga tradición en los EE.UU. y es uno de sus aspectos más atractivos. Por el contrario, los que se oponen al Centro traicionan a los Padres Fundadores. ¿Una vez que se dejan de defender estos principios, cuál es el significado de la Revolución Americana? El único Norte de muchos de los que se oponen es el derecho a poseer armas, como si fueran habitantes de Afganistán y otros países montañosos en que las armas son el atributo que define el valor de las personas.

Avances del Minitoi

El primer día del primer Minitoi ha concluido con éxito. Las presentaciones, en temas relacionados con Organización Industrial han sido muy buenas (salvo la del autor de este blog). Los temas han ido desde cooperación en redes hasta clubes de patentes, regulación con información asimétrica, si es buena idea licitar slots en aeropuertos, y la posibilidad de acuerdos colusivos en conglomerados. Los presentadores han incluido alumnos y académicos de distintas universidades: Economía PUC, Universidad de Santiago y el CEA de la U. de Chile. La conferencia sigue mañana hasta el almuerzo. Considerando el nivel de las presentaciones, habrá qe repetirla el próximo año, para crear una tradición entre los investigadores y alumnos chilenos.

Estándares de servicio en empresas

No es del agrado del autor de este blog comentar sobre empresas particulares, pero en ciertos casos puede ayudar a los lectores a tomar decisiones y porque además se derivan conclusiones de interés económico. Son las historias contrastadas de un califont y el cierre de una cuenta corriente.

Este autor tuvo que comprar un califont y luego de algunas averiguaciones sobre la calidad, compró un Ursus Trotter de 18lts, la mejor o una de las mejores marcas del mercado. El equipo fue instalado por personas autorizadas por la empresa, pero en la primera ducha era notorio que, a los pocos minutos, la temperatura comenzaba a oscilar, desde una elevadísima e insoportable, al frío absoluto. Esto estaba asociado a variaciones del flujo de agua. Al calentarse en exceso el agua, aumentaba el flujo y bajaba la temperatura, a veces hasta la de un califont apagado. Luego el flujo caía y la temperatura aumentaba. Solo era posible estar bajo la ducha los breves instantes en que la temperatura estaba en transición entre los extremos.

Al primer reclamo la empresa envió un técnico que fue incapaz de observar el efecto, pues tarda algunos minutos –variables– en aparecer. Aseguró que de xistir un problema, no podía ser del califont, sino qeu debía ser causada por una llave de paso que según el, estaba en mal estado. La llave fue cambiada, sin resultados. En su segunda visita el mismo técnico siguió sin observar nada, por lo que procedió a cambiar un elemento eléctrico menor, bajo el mismo principio de los médicos que siempre recetan algún placebo para tranquilizar a los pacientes.

La tercera visita del mismo técnico tampoco sirvió, por lo que se solicitó otro técnico, con la instrucción específica de esperar varios minutos antes de terminar la inspección. Este técnico observó un problema e hizo un reporte, pero sin efectos concretos; según el, era la primera vez que veía un problema de esta naturaleza. Es importante notar al respecto que no es posible devolver un califont, incluso bajo garantía. Solo se puede esperar que la empresa lo repare o acepte cambiarlo por otro. En todo este proceso había transcurrido casi un mes y medio con dos baños básicamente inutilizados.

Luego de esta cuarta visita con un resultado positivo, el autor llamó a la empresa solicitando el recambio del califont. El servicio técnico prometió que lo cambiarían o dejarían funcionando el existente. Sin embargo, hubo otra visita de un tercer técnico que tampoco creía que existía un problema. Hizo una pruebas directas y no detectó nada, pero al probar una de las duchas el problema reapareció. En su informe, trató de traspasar la responsabilidad a las instalaciones internas de la casa, pero se le solicitó una nueva prueba directa y luego de varios minutos, pudo al fin observar las variaciones en el flujo de agua que salía del califont. No le quedó más que admitir la existencia del problema, un mes y medio después de la compra y luego de varias visitas. Desde entonces ha pasado un día sin acciones salvo una llamada comunicando que la empresa cambiaría –eventualmente– el califont.

El caso del cierre de una cuenta corriente fue mucho más satisfactorio. Las historias de terror que se cuentan sobre el cierre de cuentas hicieron temer a este autor que tendría grandes dificultades en cerrar su vieja cuenta en el Banco de Chile, del que había sido un buen cliente por muchos años. Para su sorpresa, el proceso ocurre mediante un centro de llamados y no requiere presencia física del cuentacorrentista, salvo para recoger los saldos positivos, de existir. Es decir, una llamada con una duración de 15 minutos, que fue grabada, más una visita a la sucursal que demoró media hora para realizar la entrage de los dineros mediante vales vista, y fue todo. Una experiencia muy satisfactoria y bastante distinta de la experiencia con Ursus Trotter.

Sería interesante determinar que explica la diferencia entre el comportamiento de la empresa en ambos casos. En Ursus Trotter, la empresa y sus técnicos rehusaron aceptar una queja insistente de un cliente, como si el cliente fuera incapaz de detectar algo tan simple como cambios de temperatura. La actitud de la empresa es que el equipo no puede estar malo, y que algún elemento en la casa debe ser responsable del problema, si efectivamente existe un problema, lo que no ha sido verificado. Una vez que se detecta, no se cambia el equipo, sino que se procede a una segunda verificación, para luego finalmente aceptar que se debe cambiar, lo cual tarda algún tiempo. Una vergüenza de empresa.

El contraste con el Banco de Chile es notable. Salvo por algunos intentos por disuadir a este autor de cerrar la cuenta, el proceso fue rápido, eficiente y amable.

Tyler Cowen y Jimmy Carter

Tyler Cowen demuestra una vez más su capacidad para pensar en forma independiente. Comenta las principales decisiones de Jimmy Carter y le pone una buena nota como Presidente. Recordemos que Carter ha sido uno de los presidentes más maltratados por la opinión pública de los Estados Unidos. Pero Cowen muestra que hizo muchas cosas bien –algunas muy bien– y lo que manejó mal fue su imagen.

Un escándalo en Concepción

El Mercurio de hoy trae una noticia que es un escándalo en la Región de Biobío. El marido de la Intendenta de la región compró al precio regalado de $20 millones un fundo de 150 ha. bajo remate judicial, perteneciente a un español que no reside en Chile. El valor del terreno está avaluado en $300 millones, aunque otras fuentes aseguran que el valor es mucho mayor porque está autorizada la instalación de un vertedero. El valor del remate fue de $20 millones, ya que no hubo más participantes en el remate, el que se origina en una deuda de $500.000 con el ex-asesor legal de la Intendenta cuando era Alcaldesa de Concepción. El juez que ordenó la venta no lo publicó ni en el Diario oOficial ni en los medios de comunicación, por lo que el único oferente fue el marido, que se sospecha tenía el contacto con el abogado y recibió informacion privilegiada. En estos momentos el juez de letras está inhabilitado y se negó el traspaso de las tierras. Este blog recibió su primera información sobre este caso hace algunas semanas por personal de radio Biobío.

El caso es preocupante por lo que demuestra sobre los abusos del poder, que pasa por sobre los derechos de propiedad en este caso. Además, es preocupante la relación entre la justicia y el poder ejecutivo en la Región. Es difícil exculpar a la Intendenta debido a sus relaciones con el abogado, y a este blog le parece conveniente que renuncie. Aun si no ha tenido participación en el escándalo, la stuación es impresentable. De no renunciar o pedírsele la renuncia, se estaría dando un pésimo ejemplo a otros funcionarios del actual gobierno.

Un comentario sobre la URSS de los 60

En un artículo de Francis Spufford sobre su reciente libro Red Plenty, que describe la Unión Soviética de los 60, su gran momento, aparece el siguiente trozo:

Going by the measure of the capitalism of the 30s, which is what the Soviet Union had first set out to beat in terms of living standards, Soviet life was now spectacularly prosperous. The USSR could now feed, dress, house and educate its people better than depression America or Nazi Germany. If capitalism had remained unchanged, the Soviet Union would at this point have looked like a reasonable, if tyrannous and polluted, version of the earthly paradise.

Mission accomplished, materially speaking. Instead, of course, capitalism had unfairly shifted the target by doing some growing of its own. Which was why, even on a generous estimate, the average Soviet income still only amounted to 25% or so of the average American one;

Explica las razones para el optimismo de los dirigentes soviéticos de principios de los 60 (aunque la Rusia Zarista de principios del siglo XX era mucho más industrializada de lo que el autor describe):

They’d bootstrapped an industrial base out of virtually nothing, to produce the steel and cement and machine tools on which any further advance depended. They’d trained a workforce and disciplined it in the rhythms of industrial life. They’d educated a peasant society till it was bristling with science degrees. They’d also killed several million people, and massively out-brutalised the capitalist version of the industrial revolution, all in the name of humanity; but their information was limited, thanks to the paranoically limited bandwidth of the channel through which they viewed the outer world, and the vision of capitalism with which they compared their own record was Marx and Engels’s portrait of Manchester a century earlier as a laissez-faire heart of darkness.

Entonces se llegó a pensar que la Utopía se acercaba:

Atop the steel and cement could grow the pastel pagoda of utopia; Marx’s utopia, that deliberately underdescribed idyll where wonderful machines purred away in the background, allowing the human beings in the foreground to «hunt in the morning, fish in the afternoon, rear cattle in the evening, criticise after dinner, just as I have a mind . . .»

En 1961, Kruschev llegó a prometer la fecha en que se alcanzaría la Utopía en el Congreso Anual del partido, y no como una fecha en el avenir radieux de las sátiras de los opositores al régimen durante la década de los 80:

Nope: as a timed, detailed, schedule of events, with 1980 picked out as the date that the «material-technical» basis for full communism would be complete and the cornucopias would be switched on. The 1961 party congress adopted the imminent end of all scarcity as its official programme, thus making possibly the rashest and most falsifiable promise in the entire politics of the 20th century. An act so foolish can only be explained through idealism: Khrushchev’s own, for he was a man whose troubled relationship with his conscience required a happy ending to give him retrospective absolution, but also the idealism coded despite everything into the structure of the régime.

Y la promesa de utopía de Kruschev no era una promesa vaga, sino muy precisa:

Soon, he told the assembled Cubans and Egyptians and East Germans and Mongolians and Vietnamese, Soviet citizens would enjoy products «considerably higher in quality than the best productions of capitalism». Pause a moment, and consider the promise being made there. Not products that were adequate or sufficient or OK; not products a little bit better than capitalism’s. Better than the best. Considerably better. Ladas quieter than any Rolls-Royce. Zhigulis so creamily powerful they put Porsche to shame. Volgas whose doors clunked shut with a heavy perfection that made Mercedes engineers munch their moustaches in envy.

Al artículo está lleno de pequeñas gemas, como ésta que describe por qué las relaciones de mercado con su carácter impersonal, son tanto mejores que las de la URSS:

The smooth impersonality of money-exchange in our society is so embedded that we take it absolutely for granted. If you’ve got the cash, you can have the thing. In the Soviet Union, having the cash was the mere beginning of the campaign to acquire the thing. Every transaction became personal, and not in a warm and fuzzy way. Since the scarce goods weren’t rationed out by ability to pay, they were doled out in proportion to clout, influence, connections, ruthless calculations of mutual advantage. Soviet society was a tangled web of bullying, sycophancy, arm-twisting, back-scratching and emotional blackmail. Everyone made life as difficult as possible for those they dealt with, in order to be able to trade the easing of the difficulty for something else. You want a restaurant table, a dress, your phone repaired? Then find me some roofing felt, a Black Sea holiday, a private tutor for my son. Instead of post-capitalist freedom and sophistication, the Soviet Union offered pre-capitalist barter, with a large helping of robber baron-hood on the side.

Como lo señaló Hayek, las ineficiencias del sistema soviético provenían de que no se producía el flujo de información transmitido por los precios. Pero la solución de tratar de modelar la economía enfrentó un problema mucho mayor: la información tiene un carácter estratégico cuando es asimétrica:

All of the perversities in the Soviet economy that I’ve described above are the classic consequences of running a system without the flow of information provided by market exchange; and it was clear at the beginning of the 60s that for the system to move on up to the plenty promised so insanely for 1980, there would have to be informational fixes for each deficiency. Hence the emphasis on cybernetics, which had gone in a handful of years from being condemned as a «bourgeois pseudo-science» to being an official panacea.

The USSR’s pioneering computer scientists were heavily involved, and so was the authentic genius Leonid Kantorovich, nearest Soviet counterpart to John Von Neumann and later to be the only ever Soviet winner of the Nobel prize for economics. Their thinking drew on the uncorrupted traditions of Soviet mathematics. While parts of it merely smuggled elements of rational pricing into the Soviet context, other parts were truly directed at outdoing market processes. The effort failed, of course, for reasons which are an irony-laminated comedy in themselves. The sumps of the command economy were dark and deep and not accessible to academics; Stalinist industrialisation had welded a set of incentives into place which clever software could not touch; the system was administered by rent-seeking gangsters; the mathematicians were relying (at two removes) on conventional neoclassical economics to characterise the market processes they were trying to simulate, and the neoclassicists may just be wrong about how capitalism works.

Vale la pena leer el artículo, y es tentador comprar el libro.

Financiamiento de las artes

Hay una interesante discusión sobre el financiamiento de las artes en el Reino Unido. En respuesta a la crisis financiera, se ha propuesto que las Artes dependan en mayor proporción de las donaciones y de los ingresos por venta de entradas. La propuesta ha suscitado oposición –como era de esperarse– de los artistas, pero lo interesante son los argumentos. Una columna de hoy en el FT muestra la posición de un gran poobah del Consejo de Artes del Reino Unido. En ella defiende el modelo mixto inglés y señala que sus ventajas son:

  1. Que asegura la independencia y la libertad de experimentación de los artistas, que no existiría en los EE.UU..
  2. Que, a diferencia de los EE.UU., en el Reino Unido la crisis no ha significado el cierre de organizaciones artísticas.

Lo interesante de los argumentos es que se podrían usar en el sentido exactamente opuesto (estoy seguro que algún austríaco responderá pronto), como lo hizo hace ya décadas Octavio Paz en El Ogro Filantrópico.

El gran poobah indica que el financiamiento mixto asegura la independencia de los artistas, pero una fuerte dependencia de un único financista siempre implica un riesgo de censura. Puede ser que por las características especiales de la últimas décadas en el Reino Unido tal censura no se haya aplicado, pero el riesgo existe. En cambio, la dependencia de donadores privados significa que pueden haber censuras individuales, pero normalmente siempre se pueden buscar otros donantes con visiones diferentes en una cultura en que los donantes privados son centrales. Esta democracia del financiamiento da más garantías a la libertad de los artistas en el largo plazo que si el financiamiento depende del gobierno. Por lo demás, los EE.UU. han sido grandes generadores de nuevos desarrollos en las Artes, probablemente mucho más que el Reino Unido en las últimas décadas (esta aseveración no pertenece al área de experiencia del blog y puede estar equivocada).

Respecto al segundo punto, si bien la crisis hasta ahora no ha significado el cierre de organizaciones artísticas en el Reino Unido, esto probablemente ocurrirá con los cambios propuestos, y ellos son consecuencia de la situación económica, tal como en los EE.UU. Por lo tanto, la ventaja en cuanto a estabilidad no es tal, sino solo un artefacto de la respuesta más lenta del Estado frente a la crisis.

Este blog no está en contra del financiamiento mixto de las artes, especialmente en países como Chile, sin una tradición importante de grandes donantes. Pero al autor le gustaría que los argumentos que se usan para defender ese tipo de financiamiento no fiueran tan débiles y manifiestamente erróneos.

El renacimiento de una antigua universidad

El Financial Times reporta que una antigua universidad de India será reconstruida, con el apoyo, entre otros, de Amartya Sen. Esta universidad era un gran centro del pensamiento budista. Disponía de una de las mayores bibliotecas de la época y llegó a tener 10.000 estudiantes de distintas partes de Asia.

La universidad y su biblioteca fueron destruidas por invasores turcos en 1193. Es de notar que las tribus turcas fueron tremendos desoladores de ciudades en sus momentos de auge (un poco como los vikingos en Europa). Existen ciudades que en algún momento fueron importantes, como Ani, la ciudad de las mil y una iglesias, que alcanzó una población de entre 100.000 y 200.000 personas, rivalizando con Bhagdad y Constantinopla. En 1064 fue conquistada y su población masacrada por el famoso sultan turco Alp Arslan. Aunque fue reconstruida más tarde, otras invasiones turcas posteriores terminaron con ella e incluso la memoria de esta gran ciudad memoria está casi perdida. La foto (de Wikipedia) muestra lo que queda de Ani.

Lo queda de la ciudad de Ani, actualmente en Turquía

En todo caso, es interesante la idea de revivir una institución universitaria que era antigua cuando las más antiguas universidades europeas recién comenzaban. ¿Habrá alguna vez una nueva megaciudad de Ani?