Un mal uso del tiempo

R. Fischer

Después de unas semanas algo agotadoras (incluyendo un viaje a Chicago para entrevistar a 45 candidatos para cargos en el grupo de economía y el grupo de finanzas de mi departamento), lo que explica la poca actividad en este blog, he pasado algún tiempo leyendo noticias científicas. Además de interesantes temasen astrofísica –evidencia para la materia negra, etc– un artículo de biología que hay que ver por el video que contiene: un caracol marino atacando y comiéndose un pez.

Gracias a Not Exactly Rocket Science.

Dryden, ironía versus torpeza

R. Fischer

John Dryden (1631-1700) escribió un poema, Mac Flecknoe, que me parece magnífico. Es un poema que satiriza a Thomas Shadwell, un dramaturgo de la época. Y lo hace de una manera brillante, dejando al pobre Shadwell para siempre como un latoso.

En aquella época post guerra civil (con descabezamiento de Carlos I), Dryden estaba a favor del derecho divino de los reyes –una posición conservadora o Tory– que caracterizaba a los Estuardos y que los iba a expulsar del país en poco tiempo.  En su contra estaban los Whigs, que estimaban que el derecho de los reyes emanaba de la nación (o más ¡bien de los aristócratas Whigs), una posición más liberal. Dryden era uno de los poetas/propogandistas de los Tories y Shadwell hacía lo mismo por los Whigs.

Todo partió con un poema de Dryden: «The Medal» en que les reprocha  a los Whigs sus principios políticos, sus ansias de poder y el desorden que sobrevendría en Inglaterra (aún no un Reino Unido) si se limitaba el poder real. Al poco tiempo Shadwell respondió con su propio poema: «The Medal of John Bayes», donde, entre otras cosas, ataca en forma personal a Dryden, algo sumamente peligroso, porque respondió con Mac Flecknoe.

Es probable que muchas de las acusaciones de Shadwell sean correctas: Dryden no era un tipo simpático y generoso, pero si tenía talento. Y Shadwell no tenía ninguno.  Por mucho tiempo pensé que en Mac Flecknoe, Dryden exageraba lo aburrido y falto de humor e ingenio de Shadwell. Luego de escuchar unas grabaciones que contienen los poemas de este enfrentamiento, le encontré la razón a Dryden.

El poema comienza cuando Flecknoe (otro poeta, algo mayor, detestado por Dryden), el rey del país del Sin-sentido y del aburrimiento, se siente próximo a la muerte y medita en quién podría ser sus sucesor, y continuar su guerra contra el Ingenio. Después de examinar los nombres de algunos poetas, elige a Shadwell:

 

«[…]

Sh—— alone my perfect image bears,
Mature in dullness from his tender years.
Sh—— alone, of all my Sons, is he
Who stands confirm’d in full stupidity.
The rest to some faint meaning make pretence,
But Sh—— never deviates into sense.
Some Beams of Wit on other souls may fall,
Strike through and make a lucid interval;
But Sh——‘s genuine night admits no ray,
His rising Fogs prevail upon the Day:
Besides his goodly Fabrick fills the eye,
And seems design’d for thoughtless Majesty:
Thoughtless as Monarch Oakes, that shade the plain,
And, spread in solemn state, supinely reign.
Heywood and Shirley were but Types of thee,
Thou last great Prophet of Tautology: […]»

Trataré de traducirlo al castellano:

«Shadwell es el único hecho a mi imagen\\maduro en el aburrimiento desde niño\\ Shadwell es el único, entre todos mis hijos\\que ha sido confirmado en la estupidez absoluta\\El resto a veces tienen pálidas pretensiones al buen sentido\\pero Shadwell nunca se desvía hacia la inteligencia\\En otras almas a veces caen rayos de ingenio\\que atraviesan sus corazas y les dan intervalos lúcidos\\Pero la verdadera noche de Shadwell no admite los rayos\\sus neblinas ascendentes dominan el día\\Además, sus amplias carnes llenan el ojo espectador\\y parece que su destino sea la majestad sin pensamiento\\Tan pocos pensamiento como los de los robles del rey, que dan sombra a las planicies\\ y extendidas sus ramas solemnemente,  reinan pasivamente\\Heywood y Shirley eran solo esnayos\\ Tuyos,  el último gran profeta de la Tautología.

Como traducción es mala, pero tal vez da alguna cuenta del efecto de este poema de destrucción absoluta del pobre Shadwell, a quién solo se le recuerda por un poema que lo insulta. Aunque si escuchan las grabaciones de sus poemas, dirán que Dryden  y la memoria popular de Shadwell tienen toda la razón. Por eso, Dryden, en su poema  Absalom and Achitophel escribe (incluyendo a Elkanah Settle en la sátira):

«Two fools that crutch their feeble sense on verse;
Who, by my muse, to all succeeding times
Shall live, in spite of their own doggrel rhymes»

Dos tontos que se abrazan su débil inteligencia en verso\\y que por mi Musa, para todo tiempo futuro\\serán recordados, pese a sus pobres rimas.

Pero Shadwell tuvo su venganza: cuando en la Revolución Gloriosa de 1688 cayeron los Tories y Jaime II, Dryden debió dejar el cargo real de Poet Laureate, para dejárselo a Shadwell.

 

 

Paternalismo

R. Fischer

Este es un tema que me complica. En principio no me gusta el paternalismo, porque significa proteger a personas adultas, las que supuestamente son autónomas y deberían tener libertad para tomar decisiones, aunque al resto de la sociedad le parezcan erradas. Pero la sociedad reconoce que las personas cometen errores que luego lamentan y que pueden ser costosos para la sociedad en el futuro. Por ejemplo, se obliga a que los trabajadores paguen contribuciones para las pensiones y para la salud. De otra forma muchos individuos, incluso de altos ingresos, al finalizar su vida laboral no tendrían fuentes de ingresos y dependerían de la caridad o de subsidios del gobierno.

El paternalismo me parece menos aceptable en otros casos, como las leyes antidrogas. Primero, esas leyes tienen el efecto pernicioso de fomentar el crimen organizado. Segundo, las personas deberían poder decidir si desean tomar drogas, tal como no se les prohíben otras actividades peligrosas, como volar con alas delta o practicar el alpinismo. Es más razonable que el Estado obtenga impuestos de la venta de drogas (usando tal vez una parte de los ingresos para subsidiar tratamientos antidrogadicción) y que las haga difíciles de obtener, para reducir su uso. Esto me lleva a la observación que motivó esta entrada.

Fui a comprar temprano en la mañana (para evitar las multitudes pre-navideñas), y entre otras cosas, en mi carro de compras tenía cerveza. Descubrí que no se puede comprar cerveza en un supermercado antes de las 9:00 AM, algo que no sabía y que me molestó un poco. Y ahí viene la pregunta: ¿es aceptable una restricción a las personas de este tipo? La restricción hace más difícil tomar alcohol y emborracharse en la mañana –yo estaba comprando para beber un poco en la tarde–, y por lo tanto un crítico del paternalismo debería oponerse. Por otro lado, más arriba he escrito que son aceptables restricciones que dificultan conductas indeseada, como tomar alcohol antes de ir al trabajo. No está prohibido tomar antes de trabajar, porque el trabajador podría tener una botella en reserva, pero la sociedad no debe facilitarlo. En resumen, no se si es la restricción a la venta de cerveza cae en la categoría aceptable o una que ofende principios liberales.

Manipulación (por un parásito)

R. Fischer

Como no todo es reclamar contra los dirigentes estudiantiles, ni evaluar temas económicos, un artículo sobre un parásito que manipula a su anfitrión. Como escribe el autor del artículo, para el parásito, el pescadito es poco más que un taxi para llevarlo al lugar más conveniente para pasar a la próxima etapa de su vida en las mejores condiciones posibles.

La foto muestra cuán hinchado termina el pobre pescadito, antes de ser comido por un ave, el destino final del parásito. El pobre pescadito tiene una cara algo triste.

Manual para académicos sobre el periodismo

R. Fischer

Esta entrada va dirigida especialmente a miembros de mi Facultad (la FCFM), porque de las intervenciones en el Foro académico he percibido que muchos académicos malentienden cómo funciona la prensa y cómo relacionarse productivamente con ella. No soy un especialista en el tema, pero tengo algún conocimiento, y en este país de ciegos, soy el tuerto.

Primero, como todos saben, la prensa en general tiene sesgos. Eso es natural, porque la prensa totalmente objetiva es aburrida, y porque un medio refleja los intereses de sus controladores. Esto no significa que la prensa de buena calidad falsee la información (salvo en situaciones anómalas como dictaduras, guerras o conflictos sociales exacerbados), sino que la va a mirar con un cierto prisma ideológico. Esto incluye realzar algunas noticias y a darle a otras menos importancia de la que objetivamente merecen.

En el caso de la prensa escrita, los periodistas tienen cierto grado de autonomía, porque el Director del diario o el editor de la página no puede revisar toda la información de respaldo de cada artículo. Los artículos, mientras no sean en temas que el diario considere vitales y si el artículo no va directamente en contra de la línea editorial del diario, puede analizar los temas en forma relativamente independiente, si el periodista se formó una convicción que puede defender ante el editor de su sección. Como evidencia, he escuchado a Directores de diarios quejarse de la opiniones que se transparentan en algunos artículos (en casos extremos, ya que tiran la esponja en casos menos flagrantes).

Segundo, la prensa necesita que el público la escuche, la vea o la lea. De otra forma bajan los ingresos por publicidad y ventas y como casi todos los costos son fijos, el medio se ve en problemas. Se trata de atraer al lector y eso normalmente milita contra la profundidad con que se tratan los temas y determina los temas que se tratan (podemos discutir sobre si esto es bueno o malo, pero eso es otro asunto). Además, normalmente los periodistas trabajan contra un límite de tiempo, o de otra manera la noticia se pierde. Por último, los periodistas no son expertos en los temas, al menos en Chile, y si bien hay algunos muy inteligentes y otros son bastante limitados. Sobre todo, se debe entender que no son científicos y no se guían por los parámetros que guían a los investigadores.

Esto significa que en general (omito varias otras cosas porque se me olvidan):

  • Pueden no entender argumentos muy sofisticados o sutiles sin muchas explicaciones y a veces ni entonces (hay periodista brillantes a los que no se aplica esta generalización).
  • Van a tomar lo que les parezcan los aspectos más interesantes de lo que les digamos, aunque a nosotros nos parezcan detalles secundarios.
  • Los pequeños detalles que nos pueden parecer importantes, a menudo a ellos a veces les parecen irrelevantes –y los omiten– si creen haber captado lo esencial de la idea o problema que estamos transmitiendo (Ejemplo, la «cita» de Sergio Jara hoy en El Mercurio Ver nota al final).

¿Qué hacer?

Ante estos datos del problema, ¿qué estrategia podemos adoptar los académicos si deseamos tener una relación productiva y buena para la Facultad y la Universidad?

Una estrategia es la que, según me contaron hoy, seguía Igor Saavedra: solo aceptaba entrevistas si podía revisar lo que se había escrito. Supongo que es una estrategia útil si uno tiene una personalidad tan atractiva como la de I. Saavedra para los medios, pero para la mayoría de nosotros eso significaría que la prensa no tendría ningún interés en consultar nuestras puntos de vista o descubrir que hacemos.

La alternativa es la colaboración con los periodistas. La mayoría de ellos no nos conoce, ni sabe de nuestros temas por lo que hay que hacer es siempre estar dispuesto a contestarles –en temas de los que conocemos o tenemos opinión– o si el tema corresponde a otra especialidad, darles nombres de colegas para que los llamen. Así tendrán confianza en nosotros, nos escucharán con más cuidado y seremos fuentes primordiales en los temas que nos interesan. La fuente primordial es la que llaman primero para tratar de entender el tema que les asignaron. Esto hace más probable que tengan una buena opinión de lo que hacemos, y de nuestra institución. Por el contrario, no contestar a un periodista por el origen del diario es un error que tiende a perpetuar la visión que tiene el medio y el periodista sobre nosotros.

No se debe esperar que un periodista entienda todo lo que les decimos ni que escriba exactamente lo que deseamos, pero mientras más confianza tengan en la calidad de nuestra información y opiniones y mientras más nos conocen, más tiempo pueden dedicar a tratar de entender los temas desde nuestro punto de vista.

Cuando proclamamos que debemos pensar el país y liderar con nuestras ideas el desarrollo nacional, es necesario que estas ideas sean comunicadas a la opinión pública, y para ello se necesitan los medios. Este pequeño manual intenta ayudar a cumplir nuestro objetivo institucional.

Nota día siguiente: Parece que sé mucho menos de periodismo de lo que pensaba (otro ciego más), ya que publicaron la carta de Sergio Jara quejándose de haber sido tergiversado. Estaba seguro que no sería publicada porque la cita capturaba bien el sentido de lo que había escrito. ¿Sería por el error de ponerla entre comillas? En todo caso, Sergio parece ser el tuerto de la Facultad.

José Miguel Varas

R. Fischer

Durante los primeros años de mi vuelta a Chile después de más de una década en el extranjero, había un diario llamado La Época. Había sido un periódico opositor durante el gobierno militar, pero se había vuelto gobiernista al llegar la Concertación al poder (una de las causas de su muerte, aparentemente). En ese diario aparecía, cada domingo, una crónica de un autor que desconocía, pero que al poco tiempo se transformó en el motivo para comprar el diario. Las crónicas –todas de una página– tenían un estilo simple y cristalino, describían temas de la vida común de personas, y estaban llenos de un raro sentido de humor. Me impresionaba la capacidad del autor para crear nuevas historias de tal calidad todas las semanas.

Se acabó La Época y las crónicas, pero algunos años más tarde, descubrí que mi madre conocía al autor, y que podría invitarme a conocerlo en una cena. Así conocía a José Miguel Varas y a la Sra. Iris (así como al pintor Pancho Rodriguez, que es colección de historias para otro día). A lo largo de loa años, Danielle y yo los encontramos muchas veces en el departamento de mi madre, en reuniones, cumpleaños y cenas.

José Miguel contaba historias entretenidas, siempre con ese humor un poco inglés (fino, diría mi madre) y con ese barítono perfecto de locutor veterano. Recuerdo una anécdota que siempre me impactó, sobre un pequeña operación a un pié en un hospital de la Unión Soviética que terminó en una pulmonía casi fatal y una estadía hospitalaria de varios meses. Luego del tratamiento inicial, al servicio médico se le ocurrió ls brillante idea llevarlo en camilla de un lado al otro del inmenso hospital, a través de una plaza central descubierta al invierno de Moscú.

Normalmente, al terminar la cena los llevábamos de vuelta a su departamento de Ñuñoa (los primeros años luego de dejar a Pancho Rodriguez, que vivía, encumbrado en un lado del Cerro San Crístobal). Conversábamos los cuatro — o más bien escuchábamos Danielle y yo– lo que nos contaba la Sra. Iris y José Miguel, y al llegar al departamento estirábamos la despedida por algunos minutos.

Por mi madre supe algunas anécdotas, como los problemas que tuvo con el libro «Los sueños del pintor», porque luego de meses de entrevistas con el pintor Julio Escámez, éste no aprobó el libro que resultó, y fue todo un problema publicarlo sin su consentimiento. Vale la pena leerlo. Entre otras cosas tiene una escena fantástica de la comilona con Pablo de Rokha en Concepción. Pero lo mejor de José Miguel Varas son los cuentos, y seguramente las Crónicas, que están a punto de ser publicadas. Recuerdo lo felices que estábamos cuando recibió el Premio Nacional, que nos parecía tan bien otorgado.

La noticia de su muerte repentina me entristeció y me apena la Sra. Iris, ya que siempre los vi juntos. Es triste pensar que no podré oír sus historias y anécdotas. Al menos tenía muchos proyectos simultáneos, que no estarán terminados como el habría querido, pero que permitirán seguir conociendo y apreciando a José Miguel Varas por mucho tiempo. Es uno de los mejores escritores que hemos tenido y estoy orgulloso de haberlo conocido.

Carta abierta

R. Fischer

Envié hoy esta carta a los académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en relación al paro que mantienen los estudiantes:

Carta abierta a los académicos de la Facultad

Mi propósito en esta carta es expresar mi opinión sobre lo que sucede en la Facultad. Hasta ahora, como supongo muchos otros académicos que no apoyan la forma que ha tomado el movimiento estudiantil, no he opinado en forma pública. Mi error fue temer que escribir lo que pienso podría radicalizar a los estudiantes, instándolos a adoptar medidas que perjudicarían aún más a la Facultad.

Pero este paro interminable, así como los favores para comprar el apoyo estudiantil con el fin de terminar el primer semestre no son aceptables. Mi etapa de moderación se acabó después de los insólitos cambios de fecha de exámenes para la comodidad de los pocos estudiantes que los solicitan. Además, me ofende que algunos académicos azucen a los estudiantes, calificando como insolentes a quienes cuestionan estos cambios de fecha.

En resumen, creo que la Facultad se verá perjudicada por el paro. No solo en el corto plazo, con una caída en la calidad de los estudiantes entrantes el próximo año, sino también en el futuro más largo, cuando potenciales alumnos brillantes sopesen que en promedio pasarán tres meses de sus estudios en paro.

No hay excusas para no volver a clases. Las explicaciones de los dirigentes estudiantiles para no bajarse del paro ya no tienen validez, y continuar el paro no ayuda a conseguir más de lo que ya han obtenido. El país dejó de prestar atención al tema y me parece que no volverá a hacerlo por algún tiempo. Esto se observa en la seguridad con la que el Ministro de Educación desechó las condiciones para la Mesa de Dialogo exigidas por los estudiantes.

Los estudiantes han conseguido muchos de los objetivos que perseguían –con algunos de los cuales no estoy de acuerdo, pero eso es otro cuento— tales como más fondos basales, desmunicipalización (sin control central, menos mal), más fondos para becas, menores tasas de los créditos, y muchos otros. Exigir más para bajar el paro es una muestra de infantilismo revolucionario. Algunos dirigentes estudiantiles parecen no entender que en democracia, a diferencia de una dictadura, es necesario transar, porque no todos están de acuerdo con los cambios que proponen, por muy razonables que les parezcan a ellos.

Algunas de mis opiniones sobre el tema educacional aparecen en mi blog, https://variacioncompensada.wordpress.com/, y no quiero repetirlas aquí. Sin embargo, puedo señalar que se debe reflexionar con mucho más cuidado del que se ha hecho hasta ahora sobre este tópico. Un ejemplo es la queja de que el lucro en la educación ha hecho que surjan universidades que no hacen investigación y que solo ofrecen docencia de mala calidad.

Primero, es bueno que algunas universidades se dediquen solo a la docencia –aunque claramente es necesario fiscalizar mejor la calidad de lo que se ofrece– porque no tiene sentido dividir nuestros escasos recursos de investigación entre muchas instituciones. Segundo, el hecho de ser una universidad pública no garantiza la calidad de la educación, porque hay pocos incentivos para esforzarse en esas instituciones y eso se nota en los resultados de muchas de ellas. Tercero, no a todas las personas les interesan los temas que son vitales para la élite que asiste a nuestra Facultad y que pide una universidad de tipo Academia Platónica. Incluso en nuestra Facultad, a muchos estudiantes solo les interesa titularse lo antes posible, lo que es un deseo respetable.

Por último, quiero recordarles que los últimos diez años han sido los mejores para nuestra Facultad, probablemente en su historia. Cuando era alumno, la universidad era casi gratuita, pero nadie se preocupaba por los alumnos, la calidad de la enseñanza era en promedio mala, las clases comenzaban tarde o se cancelaban, la tasa de repitencia era altísima, y casi no había investigación ni recursos.

El progreso desde entonces se debe en parte al crecimiento económico, que permite destinar mayores recursos a la investigación; otra parte se debe al esfuerzo y dedicación de los académicos, pero también se debe a que la competencia por los mejores estudiantes nos ha hecho esforzarnos por mejorar en todas las dimensiones. Cuando criticamos el modelo actual de universidades, olvidamos las deficiencias del pasado.

Inconsistencias

R. Fischer

Ambrose Bierce escribió el Diccionario del Diablo, Flaubert tiene, al final del Bouvard y Pecuchet, un diccionario de ideas recibidas, Más humildemente, voy a comenzar una lista de inconsistencias. Se aceptan contribuciones.

1. El otro día vi a un grupo de estudiantes arrastrando neumáticos para quemarlos en las calles. Es probable que muchos de ellos hayan participado en las marchas en contra de Hidroaysén y por la defensa del medio ambiente y .

2. Los diputados que quieren reducir el impuesto a los combustibles y al mismo tiempo apoyan la propuesta en pro de las energías renovables, por ejemplo, el 20-20.

3. Quiénes, con el apoyo de ONGs internacionales, se oponen a proyectos de inversión porque pertenecen a multinacionales.

4. Los que apoyan tanto los derechos humanos como un valor esencial, pero también al gobierno de Cuba.

5. Los pechoños con amante.

6. Los parlamentarios que aceptan que en las elecciones voten chilenos en el extranjero sin vínculos con el país, pero ahora tienen problemas con la inscripción automática, porque no se puede determinar a que circunscripción corresponden los nuevos votantes, ya que no hay un registro de domicilios. Después de todo, deberían poder votar en cualquier circunscripción, ya que no son necesarios los vínculos.

No se me ocurren más por el momento. Pero la lista sigue.