Variacioncompensada's Blog

Leer a Marx, de nuevo

noviembre 8, 2015
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R. Fischer

Estoy enseñando nuevamente el curso de Historia del Pensamiento Económico, y por lo tanto debo releer el Capital vol.  I de nuevo, para las dos a tres sesiones que le dedico en el curso (sé que es poco, pero el curso es de solo medio semestre, es decir 16 clases  y comienzo con Platón).

Das Kapital

El problema es que, tal vez porque entiendo mejor el modelo económico del volumen I, estoy  cada vez más descontento con el modelo económico y con el libro. Hay varias razones:

  1. El modelo es muy simple, más que el de Ricardo, escrito cuarenta años antes. A lo más admite una sola relación capital-trabajo en la economía sin entrar en contradicciones.
  2. Desarrolla terminología (la tasa de explotación, por ejemplo), que solo funciona cuando hay una sola relación capital-trabajo, porque de otra forma no tiene sentido económico. Con una sola relación capital -trabajo, la relación entre la tasa de rentabilidad –que es lo que los capitalistas usan en sus decisiones– tiene una relación uno a uno con la tasa de explotación, algo que Ricardo ya había notado. Pero cuando hay más de una relación capital-trabajo, las tasas de explotación difieren entre sectores. Esto ocurre porque –algo que Marx admite– la rentabilidad del capital debe ser la misma en todos los sectores (ajustando por los factores usuales: riesgo, etc). C, pero con distintas relaciones capital-trabajo, la relación entre capital variable (salario) y plusvalía es distinta (lo explico en las notas).1 En tal caso, la tasa de explotación en un concepto que no tiene sentido, ya que no tiene relación con ningún concepto que afecte a los agentes económicos en sus decisiones. Creo que la única razón para usarlo era un objetivo de propaganda, tanto por el nombre que se le da como el hecho que permite argumentar que la tasa de explotación puede superar el 100%.
  3. Critica en forma dura (por no decir ofensiva) a otros economistas por defectos en los que el mismo incurre. Para dar un ejemplo entre muchos: critica a un olvidado economista llamado H. Fawcett por una tautología sobre el fondo salarial, olvidando que su texto está plagada de ellas. Solo su nomenclatura inusual hace que no sean obvias. Su Ley 1 en el capítulo XVII: (mi traducción):

    “(1) Un día laboral de un largo determinado siempre crea la misma cantidad de valor, independientemente de la productividad del trabajo, y de las variaciones en la masa del producto y del precio de cada mercancía producida.

    Esto es una tautología, dado que el valor producido corresponde a las horas trabajadas, por lo que a menos que cambie el número de horas de trabajo en un día laboral, no puede haber un cambio en el valor.

  4. Elimina de su modelo todos los servicios, pero no admite que esto es una limitación de su modelo, sino que lo destaca como una virtud. Esto le permite –supongo– eliminar categorías de actividades que por razones ideológicas  quiere descartar como trabajo productivo.Esto le permite argumentar que el comercio no produce valor y con una visión Tomista (más allá incluso de Aristóteles en su desprecio por el comercio) escribe:

“Como, sin embargo, es imposible que solo por la circulación haya una conversión de dinero en capital y que aparezca la plusvalía, es una imposibilidad adquirir capital mediante el comercio, en tanto se intercambien equivalentes. Por lo tanto el origen de este capital debe ser la doble ventaja alcanzada sobre los productores que venden y los que compran, por el comerciante que se interpone parasíticamente [sic] entre ellos.” (Cap V).

MarxPhoto

Posteriormente, en el capítulo V cita largamente a Aristóteles, que condena por antinatural el préstamo a interés (La Política, Lib I) y en consecuencia a la Banca. Para poner la cita en contexto, pocas páginas antes en el mismo libro, Aristóteles defiende que todos los que no son griegos son por naturaleza esclavos, y desestima a quienes se oponen a la esclavitud.

Tal vez la razón para eliminar los servicios fue para establecer que los capitalistas son puramente parásitos, que no tienen derecho a una remuneración por sus servicios gerenciales (algo que los economistas admitían desde Cantillon). Con eso Marx consigue que el 100%  de la plusvalía sea ilegítima, sin tener ninguna componente que corresponda a remuneración por una actividad productiva. Descartar los servicios tiene sus propios problemas, pues quedan fuera del trabajo productivo los profesores de colegio (pese a que, en forma inconsistente, Marx los considera explotados por los dueños de escuelas privadas).

5. La teoría del valor lo lleva a resultados contradictorios, que ya habían sido ya resueltos por Ricardo. Por ejemplo, si se tienen dos trabajadores mineros o agrícolas trabajando en minas o tierras de distinta productividad, el que trabaja en la tierra más productiva va a producir metal o trigo de menor valor por tonelada, porque usa menos trabajo en su producción. Es decir, una onza de oro producida en una mina rica contiene menos valor que la misma onza producida en una mina más pobre. Parafraseando a Marx,  esto representa el carácter mítico de las mercancías: dos onzas de oro indistinguibles y con el mismo precio, tienen distinto valor. ¿Qué sentido económico tiene el concepto de valor en tal caso? Ricardo resuelve este problema mediante el concepto de renta diferencial de tierras o minas de distinta productividad. Marx no podía hacerlo y mantener que la única fuente de valor era el trabajo, y por eso nunca (o casi nunca) se refiere a la renta de la tierra y de las minas, salvo para incorporarla como parte de la plusvalía, sin entrar a analizar sus efectos sobre su teoría del valor.

6. Pese a la cantidad de limitaciones de su modelo, lo aplica directamente al mundo real y lo usa para criticar el capitalismo con total desenfado. Critica a los capitalistas por vivir de la plusvalía sin contribuir nada al proceso productivo. El problema es que esto es consecuencia de su definición de trabajo productivo y no de la realidad, ya que excluyó los servicios gerenciales.

AcumularMarx

Por ejemplo, escribe despectivamente de los capitalistas (nuevamente siguiendo a Aristoteles): “Acumular, acumular, ese es Moisés y los profetas”, para luego criticarlos por vivir en forma fastuosa (y por lo tanto, no acumular tanto como debieran): “[…] su consumo privado es un robo perpetrado a la acumulación”.

En el capitulo XXV escribe sobre el desarrollo y expansión del capitalismo. Según el, esto llevaría a la aparición de un ejercito de reserva de desempleados. Estos competirían con los trabajadores, manteniendo los sueldos bajos. Pero si las remuneraciones de los trabajadores son tan bajas, de que viven los desempleados, que aumentan cada vez más? Más aún, dado que la masa de desempleados es siempre creciente, ¿quién compra los productos de la industria? No pueden ser los capitalistas, pues es una industria de bienes de consumo masivo. Ricardo lo hace mejor, llevando su economía a una gentil decadencia a medida que aumenta el capital.

7. Creo que Marx observó el ejército de desempleados, pero malinterpretó su origen y su evolución futura. Mi hipótesis es que en Inglaterra de mediados del siglo XIX debe haber habido una masiva migración del campo a las ciudades, como ocurrió en China en los últimos veinte años y que solo ahora termina.2 En el campo, estos campesinos viven del autoconsumo y su productividad marginal (de mercado) es baja. Los mayores salarios en la ciudad generan un flujo de personas a las ciudades que están desarrollando industrias y requieren trabajadores. Estas no pueden absorber completamente la migración, aparece el desempleo que mantiene los salarios bajos.

MigracionChina

Cuando se acaba el flujo, porque la productividad marginal de los campesinos que restan en el campo se eleva  hasta equipararse al de los trabajadores de las ciudades, los salarios comienzan a subir, tal como ocurre en China hoy.3 Creo que Marx observó este proceso de transición y trató de explicarlo como si fuera un aspecto permanente del capitalismo. De otra forma no se entiende  como escribe:

“Pero si un exceso de población trabajadora es un producto necesario de la acumulación de capital, o del desarrollo de la riqueza bajo un esquema capitalista, esta población excedentaria se transforma, por el contrario, en un poyo para el desarrollo capitalista, e incluso una condición para la existencia del modo capitalista de producción.” (Cap XXV)

Aunque los países capitalistas tienen desempleo, la historia muestra que los salarios subieron casi constantemente hasta la década de los 70-80 en los países desarrollados, y que sus condiciones de vida, a diferencia de los que Marx suponía, son inimaginablemente mejores.

Conclusión

Creo que Marx no estaba interesado en modelar una economía, sino en construir un esquema teórico que llevara a las conclusiones que deseaba. De otra forma no se comprenden las simplificaciones que se pasan a la rápida, sin describir sus consecuencias para los resultados del modelo. Tampoco el uso de una nomenclatura no estándar  que confunde, y la predicción en base a su modelo de consecuencias que no se desprenden lógicamente del modelo. Se pueden admirar sus frases, sus párrafos sobre la vida de los trabajadores infantiles y otras formas de explotación de la época. Por último, se puede admirar el intento de hacer un modelo cerrado de desarrollo capitalista, solo para poder explotarlo ideológicamente, pero el modelo en si mismo no funciona y el autor no advierte a los lectores de sus deficiencias. No creo que haya nada original en mi análisis. Hace un siglo, Bohm-Bawerk hizo una crítica demoledora de la teoría económica de Marx.

 

Nota

  1. Básicamente el valor de un bien tiene tres componentes según Marx: C’=c+s+v. La variable c es el equivalente en valor de los materiales y de la depreciación del capital fijo, lo que denomina capital constante. La variable v es el valor de los salarios, es decir el número de horas necesarias para producir el salario. Por último, s es la plusvalía, las horas de la jornada laboral apropiadas por el capitalista, porque el valor de uso del trabajo es mayor que su costo de producción (v). Ahora bien, la rentabilidad capitalista es s/(c+v); la tasa de explotación es s/v. Por lo tanto, si la tasa de explotación sube, también lo hace la rentabilidad del capital. Por eso Marx puede escribir que los capitalistas se mueven por la tasa de explotación.                                                                                                                                                                                       El problema es que esta relación ya no es válida si hay dos sectores con distintas composiciones orgánicas del capital c/v. Supongamos un largo de la jornada laboral de L. Como las rentabilidades en ambos sectores son iguales, s1/(c1+v1)=s2/(c2+v2), y también debe tenerse que s1/v1=s2/v2 para que la tasa de explotación sea la misma. Dividiendo la primera igualdad arriba y abajo por v1 y v2 en cada lado se tiene

\frac{(s1/v1)}{(c1/v1)+1} =\frac{(s2/v2)}{(c2/v2)+1}

Ahora bien si los denominadores son iguales, esta igualdad requiere que \frac{c1}{v1}=\frac{c2}{v2}, es decir, requiere  que las composiciones orgánicas del capital sean iguales en los dos sectores. Ese es un problema insoluble que muestra que la tasa de explotación no es una variable que ayude a entender una economía.

Tal vez un ejemplo numérico ayude. Supongamos L=8 y que s1=s2=2, c1=4, c2=3 y por lo tanto v1=2 y v2=3, para sumar a la jornada laboral. La rentabilidad es de 33.3% en ambos sectores, pero las tasas de explotación son de 100% (2/2) en el sector uno y de 66% (2/3) en el sector 2.

  1. China producía para el mundo completo, así que los capitalistas no tenían que preocuparse de que no hubiera demanda de sus productos. En una economía cerrada, el crecimiento habría sido más lento, porque los salarios deben subir para que los trabajadores puedan consumir los productos de la creciente industria. Es un poco lo que marxistas posteriores consideraron la razón para las colonias de los imperios europeos: un lugar para vender sus manufacturas.
  2. Al acabarse el flujo desde el campo, en Inglaterra comenzó la inmigración desde Irlanda, por lo que el proceso fue más largo. Esto explica también la discriminación de los trabajadores ingleses hacia los irlandeses a partir de mediados del siglo XIX.

La Economía y sus críticos

enero 20, 2015
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R. Fischer

Hace algún tiempo apareció un artículo algo irónico escrito por sociólogos sobre la estructura interna de la economía académica. A su vez, un un blog de izquierda intelectual comentó el artículo y sugirió que la supuesta superioridad de la economía entre las ciencias sociales –reflejada en sus salarios– era de alguna manera artificial. El artículo generó más de quinientos comentarios, lo que demuestra la sensibilidad que provoca el tema entre las otras ciencias sociales. La mayor parte  –tal vez el 90%– de los comentarios eran totalmente negativos sobre la economía como ciencia y sobre los economistas. Este  episodio me dió la idea de escribir una nota sobre la visión crítica de la izquierda intelectual sobre la economía.1

ElEconomistaDesnudo

El Economista desnudado por los sociólogos

Los críticos

Desde la crisis de 2008, existe una corriente crítica a la economía, al menos como se practica y se enseña en las universidades. En Europa existe un movimiento, iniciado por estudiantes franceses, para que en las universidades se enseñe una nueva economía, o alternativas olvidadas y a las que la academia les presta poca importancia. Recientemente apareció la revista electrónica Real World Economics Review que publica trabajos en esa línea. En nuestro departamento, , por petición de los estudiantes, disponemos de cursos opcionales que incluyen otras formas de mirar la economía. En este trabajo intentaré analizar algunas de las críticas y explicar por qué creo que muchas de ellas están erradas y que se podrían hacer críticas similares a ciencias que pensamos ciencias duras.

No es la primera vez que se plantean alternativas a la economía convencional. En los 80 se creó el Santa Fé Institute. Prometía revolucionar la economía, que según sus proponentes, usaba conceptos anticuados que debían ser reemplazadas por herramientas matemáticas distintas y el enfoque de sistemas complejos. Desde entonces, el  Instituto ha hecho algunas contribuciones, pero nada remotamente a la altura de las promesas originales. En el caso de la revista francesa, los artículos que he mirado me han parecido o convencionales –y semi-interesantes–, o críticas simplonas (como este artículo: “Demand Theory is Founded on Errors”, J. Barzilai).

¿De dónde viene la pasión contra la economía? Una parte es política: hay personas a las que no les gustan los resultados a los que llegan los economistas (la “dismal science” de Carlyle). Tal como hay gente que no cree en la teoría de la evolución por razones religiosas, hay quienes se oponen a la economía porque sus conclusiones chocan con creencias ideológicas. Otra oposición tiene una raíz política: proviene de quienes desconfían de los técnicos y creen que todas las opiniones tienen el mismo valor para determinar cómo se deben hacer políticas públicas. Por último, hay quienes rechazan que los economistas se olviden del proceso y solo miren los resultados. Adam Smith escribió que el panadero no prepara el pan por buena voluntad hacia los compradores sino por egoísmo. Para estos críticos nada bueno puede salir del egoísmo, y no aceptan que “no importa si el gato es blanco  o negro: lo que importa es que cace ratones” (Deng Hsiao Ping).

Las críticas

Con esta introducción, veamos algunas de las críticas a la economía como ciencia. Primero, su falta de capacidad predictiva. Se da el ejemplo de la inhabilidad para predecir la crisis de 2008, o las dificultades para predecir la actividad económica de mediano plazo. Efectivamente, la macroeconomía no tiene esa capacidad predictiva, y los macroeconomistas pueden cometer errores enormes, como en 2008.

Economistas sobreviven

La crisis de 2008 y los economistas

 

Sin embargo, en plazos cortos, de uno a tres meses, las equivocaciones son pequeñas y han mejorado en el tiempo, salvo en el caso de quiebres (como en 2008). Podemos compararla con la geofísica y la meteorología, cuyos anuncios el año pasado de un 2014 normal en lluvias solo se cumplió en la zona centro sur, mientras se mantuvo la sequía de Rancagua al Norte. Asimismo, las predicciones meteorológicas detalladas apenas alcanzan una semana con cierta seguridad. Pero no se critica a ambas ciencias por su incapacidad para predecir en plazos más largos (y eso que no dependen de decisiones de gobiernos que se mueven erráticamente por razones políticas). Además, esta crítica olvida que en  microeconomía se puede predecir los efectos de aranceles, de impuestos específicos, de monopolios, colusión, de distintos mecanismos de protección del crédito, de leyes laborales, entre muchos otros.

Otras críticas se centran en la falta de realismo de los supuestos básicos de la economía. Tiene poco realismo, opinan, suponer que los  consumidores maximizan utilidades o que sus decisiones son racionales. Pero todos quienes han hecho cursos de mecánica recordarán la primera Ley de Newton: un cuerpo mantiene una velocidad constante mientras no sea alterado por una fuerza externa. ¿Es esto un supuesto realista? Pese a ello permite entender el mundo y analizar fenómenos simples pero importantes, así como construir modelos más complejos sobre esa base conceptual. Es ésa la forma en que se deben entender los principios económicos.

GalbraythyEconomistas

Respuestas y conclusión

Esto no significa que la economía académica no tenga defectos: muchas investigaciones son mediocres. Pero esto es algo que ocurre en, creo, todas las ciencias. Y la economía académica responde: hace algunos años se criticaba que las revistas publicaban demasiados trabajos teóricos, y basta abrir una buena revista para notar el cambio. Otra crítica era la dificultad para reproducir los resultados de trabajos publicados: ahora las mejores revistas exigen que los datos y metodología estén disponibles en un sitio público. Otra respuesta a las deficiencias de la economía como ciencia es la economía experimental (de laboratorio y de campo). Otra línea nueva es la economía del comportamiento, que intenta explicar el comportamiento de individuos que toman decisiones que no parecen racionales. Por último, la economía conversa bien con la sociología y las ciencias políticas, que han adaptado parte de su metodología. En Investigación de Operaciones y Ciencias de la Computación también se estudian problemas de raíz económica.

En resumen,  la economía funciona como otras ciencias, y como en otras, hay una multitud de problemas abiertos y discrepancias con las predicciones de los modelos. Si en una ciencia se pudiera predecir todo, ya no habría razón para seguir investigando.

 

ImportanciaSociologos

La importancia de los sociólogos

 

Notas

1. No conozco críticas análogas de la derecha intelectual a la economía, tal vez porque no es tan activa en blogs.


Böhm-Bawerk y su crítica del valor-trabajo de Marx

septiembre 30, 2013
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R. Fischer

Como es bien conocido, Marx basó su análisis económico en la Teoría del valor-trabajo. En El Capital,vol.  I, considera una economía con un solo bien producido. Muchos economistas (también yo, antes de leer a Böhm-Bawerk), piensan que en tal caso el modelo económico, aunque poco realista, no enfrenta demasiados problemas lógicos. Dado que en Capital vol. I hay un solo bien producido, no es un problema tener al mismo tiempo una tasa única de rentabilidad y de plusvalía.

MiddleAgedMarx

Marx

En una economía más compleja, con sectores productivos que usan distinta proporciones de capital y trabajo, es imposible tener al mismo tiempo una tasa uniforme de rentabilidad y de plusvalía  (el problema de la transformación entre valores y precios).  Este problema es bien conocido y economistas marxistas serios, lo reconocen, y sugieren abandonar el principio del valor-trabajo (John Roemer, en “Analytical Foundations of Marxian Economic Theory“, por ejemplo).

Böhm-Bawerk critica la Teoría de Rodbertus

Böhm-Bawerk (B-W, en adelante) va más allá, y critica incluso el modelo de valor trabajo con un solo bien.  Su crítica a Marx aparece luego de responder a Rodbertus, otro economista alemán que usaba la teoría del valor-trabajo, De Rodbertus critica que su definición de valor-trabajo no  le reconozca un valor al conocimiento, a la dirección de un proyecto o empresa y otras actividades no directamente productivas. Asimismo, que no le asigne valor a los recursos naturales y especialmente que no le asigne valor al tiempo.

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Böhm-Bawer, economista austriaco y Ministro de Hacienda de Austria.

Su ejemplo es el siguiente:  supongamos que un viñatero produce un barril de vino con un valor de $10.  Supongamos que es un viñatero socialista y le paga a sus empleados todo el valor del barril, es decir $10, sin quedarse el con un gramo de plusvalía. Ahora bien, guarda ese barril por dos años, y al cabo de ese tiempo el barril de vino vale $20. De dónde salió ese valor adicional? No puede provenir de la explotación de los trabajadores, pues se les pagó el valor total del vino en el momento de su producción. Sin embargo, ahora el valor del vino es superior al valor pagado a los trabajadores. Es decir, no todo el valor proviene del trabajo.

El argumento lógico de Marx

B-W comienza citando extensamente del Capital vol I, donde Marx “deduce” la teoría del valor-trabajo y el origen de la plusvalía. Parte con los economistas clásicos que usaron la teoría: Smith y Ricardo. Según B-W, la teoría del valor-trabajo en Ricardo era limitada. Ricardo reconoce el valor del tiempo y el de la escasez, pese a que supone que en la mayoría de los casos el valor proviene del trabajo, sin asumir que siempre es así. Una de sus principales excepciones son los procesos productivos que toman tiempo.

Según B-W, cuando Smith se refiere al esfuerzo y molestia del trabajo, como un factor común a todos los humanos, B-W le reprocha que  por mucho que se acumule esfuerzo y molestia de obreros, no se obtendrán las pinturas de un artista talentoso (o de un científico, etc) y que por lo tanto creer que se pueden reducir los distintos tipos de trabajo a un factor común  es un error. En estas definiciones. Smith se dejó llevar por el lenguaje, sin demostrar lo que aseveraba, según B-W. Concluye:

“The result of these considerations may, I think, be summed up as follows. Adam Smith and Ricardo have asserted that labour is the principle of the value of goods simply as an axiom, and without giving any evidence for it. Consequently any one who would maintain this principle must not look to Adam Smith and Ricardo as guaranteeing its truth, but must seek for some other and independent basis of proof.”

B-W señala que autores socialistas o cercanos (Rodbertus, Lasalle, Marx, Sismondi), que critican todo lo que se ha escrito sobre economía, dejan pasar estas ideas de Smith sin examinar su veracidad, simplemente porque se trata de Smith. El razonamiento lógico de Marx, según B-W, se divide en tres pasos:

  1. Al intercambiarse dos bienes, se hacen equivalentes, por lo que deben tener un elemento común, y en este elemento debe residir el principio del valor de intercambio.
  2. El elemento común no puede ser el valor de uso, porque en el intercambio el valor de uso no es considerado.
  3. Si el valor de uso de los bienes se descarta, resta solo un elemento común: el hecho de ser productos del trabajo. Según Marx, un bien sólo tienen valor porque materializa el valor-trabajo.

B-W comenta:

“I have seldom read anything to equal this for bad reasoning and carelessness in drawing conclusions.”

Esto porque el primer paso puede pasar, pero el segundo incurre en un grueso error lógico.  B-W usa el siguiente ejemplo: en un teatro, tres cantantes celebrados: un tenor, un bajo y un barítono reciben el mismo salario de $1,000.  ¿Cuál es la razón por la que sus salarios sean iguales? Siguiendo el razonamiento de Marx, se debería considerar que una buena voz vale tanto como otra, independientemente de si se es tenor, bajo o barítono, siempre que estén en las proporciones correctas, Por lo tanto, según el razonamiento de Marx, cuando consideramos el salario, podemos olvidarnos de la buena voz,  Es decir, una buena voz no es la causa del buen salario. B-W señala que tal como el tipo de voz no importa si es buena, la forma en que aparece el valor de uso (como comida, vestuario, alojamiento o cualquier otra cosa) es un accidente, pero el valor de uso del bien nunca pierde su importancia. Esto es claro del hecho que no hay valor de intercambio cuando no hay valor de uso (algo que Marx se ve forzado a admitir).

El tercer paso lógico  es aún peor. Si descartamos el valor de uso, lo que  queda es el valor trabajo, según Marx, pero a B-W esto no le parece tan obvio. ¿No es también común a los bienes que tienen valor de intercambio el hecho de ser escasos en relación a la demanda? ¿O que son objetos de demanda y de oferta, y que tienen dueños? ¿O que son productos de la naturaleza? B-W se pregunta por qué el principio del valor no surge de una de estas otras características comunes a los bienes intercambiados. ¿Qué pasa con los recursos mineros aún no explotados, o las tierras vírgenes, que a menudo tiene altos valores de intercambio, pese a no incorporar ningún trabajo? Concluye que la deducción lógica que hace Marx es pésima.

La Teoría del valor-trabajo y la experiencia

B-W sugiere que si bien no se puede demostrar lógicamente el principio del valor-trabajo, tal vez la experiencia del mundo real avale el principio. Pero, según él, la experiencia sugiere que el grupo de bienes para los cuales es aplicable el principio del valor trabajo es pequeño, e incluso en ese caso, solo de manera aproximada. Para mostrar que el espacio en que es aplicable una aproximación de la Teoría del valor-trabajo es limitado, examina los caso en los que no se cumple:

1. Todos los bienes escasos o difíciles de reproducir: obras de arte, vinos especiales (estos son ejemplos de Ricardo), a los que deben agregarse bienes más fundamentales como la tierra, los bienes producidos con patentes, copyright y secretos comerciales.

2. Los bienes que requieren trabajo especializado: Marx nos haría creer que el trabajo de un buen carpintero, de un artesano especializado o de un ingeniero puede ser transformado en una cierta cantidad de trabajo de obreros comunes:

 “El trabajo complejo no es mas que el trabajo simple potenciado o, mejor dicho, multiplicado: por donde una pequeña cantidad de trabajo complejo puede equivaler a una cantidad grande de trabajo simple.” El Capital, vol 1.

B-W comenta que aunque en varias dimensiones el valor de un artista puede ser equivalente al de cinco mineros (en valor monetario, por ejemplo), nadie diría que es el equivalente físico a sesenta horas de trabajo del minero.1 Se podría agregar que los obreros podrían trabajar durante las sesenta horas y no conseguirían una obra de arte con un valor de intercambio similar a la del artista. B-W,señala además que la mayor parte de los bienes caen en esta categoría, porque incorporan algo de trabajo especializado, aunque sea solo el del gerente de la empresa.

3. En algunas industrias se paga menos de lo que se pagaría normalmente, y a menudo bajo el nivel de subsistencia: es el caso (en aquella época) de las costureras, bordadoras. A menudo, una costurera recibía un salario de dos tercios del de un obrero. Su producción no se intercambiaría según la regla del valor-trabajo.

4. Aquellos bienes que, sujetándose  al principio del valor-trabajo, no lo hacen permanentemente, sino que se ven afectados por la oferta y la demanda. Los proponentes de la teoría sostienen que esto son solo variaciones temporales y los precios tienden hacia el indicado por el valor-trabajo, en el caso de estos bienes. Ante esto, B-W se pregunta si no es válido este principio también para los bienes en las categorías anteriores, y si en tal caso no habrá un principio más fundamental (que el valor-trabajo) en la determinación del valor de intercambio.

5. En el quinto grupo están los bienes que, como Ricardo (pero no Marx) lo reconocía, incorporan el tiempo. En esos caso el valor de intercambio difiere de lo que corresponde al valor-trabajo, pese a que puedan ser producidos solamente con trabajo común. Un roble de cien años tiene un valor de intercambio mucho mayor que el minuto del trabajador que plantó su semilla.

B-W concluye que la experiencia demuestra que los bienes que se transan de acuerdo al valor-trabajo representan un conjunto muy escaso de bienes, y que incluso en aquellos caso, la teoría no se cumple en forma exacta. Aunque B-W admite que el trabajo es un componente importante en la mayoría de los bienes, y afecta su valor, no es la causa última del valor. Esta causa última debe ser común  todos los bienes, y el valor-trabajo no lo es.

B-W comenta que pese a lo débil del principio, quienes adhieren a la Teoría de la Explotación (los socialistas de la época), la usan para atacar como injustas, o no ajustadas al derecho todas aquellas formas de valor que no coinciden con la Teoría del valor -trabajo y demandar su abolición. Es decir, primero omiten las excepciones para aseverar que la teoría del valor-trabajo es universal, y luego la usan para llamar la atención a todos aquellos casos en que no se cumple.

Volviendo a Marx, B-W critica en él todos los errores que comete Rodbertus al usar la Teoría del valor-trabajo, en especial olvidar el valor del tiempo., y que en un proceso que demora tiempo, el trabajador no puede reclamar el valor final del producto. Luego se refiere a la división del capital en capital variable y capital constante, y al supuesto de Marx de que solo el capital variable genera valor, mostrando que el el excedente depende del capital total y no de su división en categorías (aquí aparecen los problemas de transformación mencionados antes, que Marx no pudo resolver). Finalmente, B-W vuelve al ejemplo del vino y se pregunta ¿A qué que hora del día laboral el trabajador produce la plusvalía correspondiente a bodegaje del barril entre el año quinto y el décimo? ¿O si es un robo que el campesino que plantó la bellota del roble no reciba los $20 que valdrá el árbol en 100 años?

Bohm Bawerk y el problema de la transformación

En el libro Karl Marx and the Close of his System, de 1896, Böhm-Bawerk plantea así el problema de la transformación:

“His theory demands that capitals of equal amount, but of dissimilar organic composition, should exhibit different profits. The real world, however, most plainly shows that it is governed by the law that capitals of equal amount, without regard to possible differences of organic composition, yield equal profits.”2

Pero señala que:

“The real world, however, most plainly shows that it is governed by the law that capitals of equal amount, without regard to possible differences of organic composition, yield equal profits. We will let Marx explain this contradiction in his own words.”

Luego coment que pese a que en el volumen primero se asegura que los bienes se intercambian a su valor trabajo,

“And now in the third volume we are told briefly and drily that what, according to the teaching of the first volume must be, is not and never can be; that individual commodities do and must exchange with each other in a proportion different from that of the labour incorporated in them, and this not accidentally and temporarily, but of necessity and permanently.”,

y que por lo tanto, el tercer volumen de El Capital contradice totalmente al primero. Marx trata de evitar este dilema con los siguientes recursos argumentales, según B-W:

  1. Si bien los bienes individuales se intercambian a valores que difieren del valor-trabajo, estas diferencias se cancelan en la economía como un todo,y la suma de los precios de producción (“total of the prices of production”) es igual  a la suma de sus valores (“equal to the sum of their values”).
  2. La Ley del valor-trabajo gobierna los movimientos de precios, dado que aumentos o reducciones en la jornada laboral hacen  bajar o subir los precios.
  3. La ley del valor-trabajo funciona sin problemas, según Marx, en las etapas primarias del proceso capitalista.
  4. En un sistema económico complejo, la ley del valor-trabajo determina los precios de producción indirectamente, en última instancia.

A continuación, B-W demuele estos argumentos, uno por uno. El primero porque no deja nada de la teoría del valor-trabajo, que supuestamente definía las razones a las que se intercambian bienes individuales. El segundo porque nadie niega que una alza en los costos laborales afecta los precios de los bienes, sin necesidad de una teoría del valor-trabajo.

El tercero porque no es razonable que, aunque los trabajadores sean dueños de los medios de producción ( el supuesto de la etapa primaria de Marx), el trabajador en una industria que requiere mucho capital acumulado (es decir trabajo previo, no remunerado) lo intercambie a una tasa en la que solo el trabajo final se remunere. El cuarto, porque no parece tener  sentido: ¿qué significa en última instancia? Se sabe que el factor trabajo afecta los términos de intercambio, pero, ¿satisface eso ser “la última instancia”? Cómo desprobar tal afirmación, y cómo se relaciona ésta con la Teoría del valor-trabajo original, del volumen 1? B-W concluye que:

“This is to evade the admission of the contradiction; it is not to escape from the contradiction itself.”

Conclusión

La crítica de B-W a la Teoría del valor-trabajo me parece convincente, y eso sin necesidad de llegar al problema de transformación, que es más conocido como una de las debilidades de la Teoría. Es interesante observar que las dificultades de la reducción del trabajo a un trabajo simple son aún más graves (a mi entender) que las críticas de Robinson al uso de capital agregado durante las controversias de Cambridge.

Notas:

1. ¡Una jornada laboral minera de 12 horas!

2. La composición orgánica del capital es la razón entre el capital no salarial  (c) y capital destinado a pagar salarios.