Variacioncompensada's Blog

Leer a Marx, de nuevo

noviembre 8, 2015
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R. Fischer

Estoy enseñando nuevamente el curso de Historia del Pensamiento Económico, y por lo tanto debo releer el Capital vol.  I de nuevo, para las dos a tres sesiones que le dedico en el curso (sé que es poco, pero el curso es de solo medio semestre, es decir 16 clases  y comienzo con Platón).

Das Kapital

El problema es que, tal vez porque entiendo mejor el modelo económico del volumen I, estoy  cada vez más descontento con el modelo económico y con el libro. Hay varias razones:

  1. El modelo es muy simple, más que el de Ricardo, escrito cuarenta años antes. A lo más admite una sola relación capital-trabajo en la economía sin entrar en contradicciones.
  2. Desarrolla terminología (la tasa de explotación, por ejemplo), que solo funciona cuando hay una sola relación capital-trabajo, porque de otra forma no tiene sentido económico. Con una sola relación capital -trabajo, la relación entre la tasa de rentabilidad –que es lo que los capitalistas usan en sus decisiones– tiene una relación uno a uno con la tasa de explotación, algo que Ricardo ya había notado. Pero cuando hay más de una relación capital-trabajo, las tasas de explotación difieren entre sectores. Esto ocurre porque –algo que Marx admite– la rentabilidad del capital debe ser la misma en todos los sectores (ajustando por los factores usuales: riesgo, etc). C, pero con distintas relaciones capital-trabajo, la relación entre capital variable (salario) y plusvalía es distinta (lo explico en las notas).1 En tal caso, la tasa de explotación en un concepto que no tiene sentido, ya que no tiene relación con ningún concepto que afecte a los agentes económicos en sus decisiones. Creo que la única razón para usarlo era un objetivo de propaganda, tanto por el nombre que se le da como el hecho que permite argumentar que la tasa de explotación puede superar el 100%.
  3. Critica en forma dura (por no decir ofensiva) a otros economistas por defectos en los que el mismo incurre. Para dar un ejemplo entre muchos: critica a un olvidado economista llamado H. Fawcett por una tautología sobre el fondo salarial, olvidando que su texto está plagada de ellas. Solo su nomenclatura inusual hace que no sean obvias. Su Ley 1 en el capítulo XVII: (mi traducción):

    “(1) Un día laboral de un largo determinado siempre crea la misma cantidad de valor, independientemente de la productividad del trabajo, y de las variaciones en la masa del producto y del precio de cada mercancía producida.

    Esto es una tautología, dado que el valor producido corresponde a las horas trabajadas, por lo que a menos que cambie el número de horas de trabajo en un día laboral, no puede haber un cambio en el valor.

  4. Elimina de su modelo todos los servicios, pero no admite que esto es una limitación de su modelo, sino que lo destaca como una virtud. Esto le permite –supongo– eliminar categorías de actividades que por razones ideológicas  quiere descartar como trabajo productivo.Esto le permite argumentar que el comercio no produce valor y con una visión Tomista (más allá incluso de Aristóteles en su desprecio por el comercio) escribe:

“Como, sin embargo, es imposible que solo por la circulación haya una conversión de dinero en capital y que aparezca la plusvalía, es una imposibilidad adquirir capital mediante el comercio, en tanto se intercambien equivalentes. Por lo tanto el origen de este capital debe ser la doble ventaja alcanzada sobre los productores que venden y los que compran, por el comerciante que se interpone parasíticamente [sic] entre ellos.” (Cap V).

MarxPhoto

Posteriormente, en el capítulo V cita largamente a Aristóteles, que condena por antinatural el préstamo a interés (La Política, Lib I) y en consecuencia a la Banca. Para poner la cita en contexto, pocas páginas antes en el mismo libro, Aristóteles defiende que todos los que no son griegos son por naturaleza esclavos, y desestima a quienes se oponen a la esclavitud.

Tal vez la razón para eliminar los servicios fue para establecer que los capitalistas son puramente parásitos, que no tienen derecho a una remuneración por sus servicios gerenciales (algo que los economistas admitían desde Cantillon). Con eso Marx consigue que el 100%  de la plusvalía sea ilegítima, sin tener ninguna componente que corresponda a remuneración por una actividad productiva. Descartar los servicios tiene sus propios problemas, pues quedan fuera del trabajo productivo los profesores de colegio (pese a que, en forma inconsistente, Marx los considera explotados por los dueños de escuelas privadas).

5. La teoría del valor lo lleva a resultados contradictorios, que ya habían sido ya resueltos por Ricardo. Por ejemplo, si se tienen dos trabajadores mineros o agrícolas trabajando en minas o tierras de distinta productividad, el que trabaja en la tierra más productiva va a producir metal o trigo de menor valor por tonelada, porque usa menos trabajo en su producción. Es decir, una onza de oro producida en una mina rica contiene menos valor que la misma onza producida en una mina más pobre. Parafraseando a Marx,  esto representa el carácter mítico de las mercancías: dos onzas de oro indistinguibles y con el mismo precio, tienen distinto valor. ¿Qué sentido económico tiene el concepto de valor en tal caso? Ricardo resuelve este problema mediante el concepto de renta diferencial de tierras o minas de distinta productividad. Marx no podía hacerlo y mantener que la única fuente de valor era el trabajo, y por eso nunca (o casi nunca) se refiere a la renta de la tierra y de las minas, salvo para incorporarla como parte de la plusvalía, sin entrar a analizar sus efectos sobre su teoría del valor.

6. Pese a la cantidad de limitaciones de su modelo, lo aplica directamente al mundo real y lo usa para criticar el capitalismo con total desenfado. Critica a los capitalistas por vivir de la plusvalía sin contribuir nada al proceso productivo. El problema es que esto es consecuencia de su definición de trabajo productivo y no de la realidad, ya que excluyó los servicios gerenciales.

AcumularMarx

Por ejemplo, escribe despectivamente de los capitalistas (nuevamente siguiendo a Aristoteles): “Acumular, acumular, ese es Moisés y los profetas”, para luego criticarlos por vivir en forma fastuosa (y por lo tanto, no acumular tanto como debieran): “[…] su consumo privado es un robo perpetrado a la acumulación”.

En el capitulo XXV escribe sobre el desarrollo y expansión del capitalismo. Según el, esto llevaría a la aparición de un ejercito de reserva de desempleados. Estos competirían con los trabajadores, manteniendo los sueldos bajos. Pero si las remuneraciones de los trabajadores son tan bajas, de que viven los desempleados, que aumentan cada vez más? Más aún, dado que la masa de desempleados es siempre creciente, ¿quién compra los productos de la industria? No pueden ser los capitalistas, pues es una industria de bienes de consumo masivo. Ricardo lo hace mejor, llevando su economía a una gentil decadencia a medida que aumenta el capital.

7. Creo que Marx observó el ejército de desempleados, pero malinterpretó su origen y su evolución futura. Mi hipótesis es que en Inglaterra de mediados del siglo XIX debe haber habido una masiva migración del campo a las ciudades, como ocurrió en China en los últimos veinte años y que solo ahora termina.2 En el campo, estos campesinos viven del autoconsumo y su productividad marginal (de mercado) es baja. Los mayores salarios en la ciudad generan un flujo de personas a las ciudades que están desarrollando industrias y requieren trabajadores. Estas no pueden absorber completamente la migración, aparece el desempleo que mantiene los salarios bajos.

MigracionChina

Cuando se acaba el flujo, porque la productividad marginal de los campesinos que restan en el campo se eleva  hasta equipararse al de los trabajadores de las ciudades, los salarios comienzan a subir, tal como ocurre en China hoy.3 Creo que Marx observó este proceso de transición y trató de explicarlo como si fuera un aspecto permanente del capitalismo. De otra forma no se entiende  como escribe:

“Pero si un exceso de población trabajadora es un producto necesario de la acumulación de capital, o del desarrollo de la riqueza bajo un esquema capitalista, esta población excedentaria se transforma, por el contrario, en un poyo para el desarrollo capitalista, e incluso una condición para la existencia del modo capitalista de producción.” (Cap XXV)

Aunque los países capitalistas tienen desempleo, la historia muestra que los salarios subieron casi constantemente hasta la década de los 70-80 en los países desarrollados, y que sus condiciones de vida, a diferencia de los que Marx suponía, son inimaginablemente mejores.

Conclusión

Creo que Marx no estaba interesado en modelar una economía, sino en construir un esquema teórico que llevara a las conclusiones que deseaba. De otra forma no se comprenden las simplificaciones que se pasan a la rápida, sin describir sus consecuencias para los resultados del modelo. Tampoco el uso de una nomenclatura no estándar  que confunde, y la predicción en base a su modelo de consecuencias que no se desprenden lógicamente del modelo. Se pueden admirar sus frases, sus párrafos sobre la vida de los trabajadores infantiles y otras formas de explotación de la época. Por último, se puede admirar el intento de hacer un modelo cerrado de desarrollo capitalista, solo para poder explotarlo ideológicamente, pero el modelo en si mismo no funciona y el autor no advierte a los lectores de sus deficiencias. No creo que haya nada original en mi análisis. Hace un siglo, Bohm-Bawerk hizo una crítica demoledora de la teoría económica de Marx.

 

Nota

  1. Básicamente el valor de un bien tiene tres componentes según Marx: C’=c+s+v. La variable c es el equivalente en valor de los materiales y de la depreciación del capital fijo, lo que denomina capital constante. La variable v es el valor de los salarios, es decir el número de horas necesarias para producir el salario. Por último, s es la plusvalía, las horas de la jornada laboral apropiadas por el capitalista, porque el valor de uso del trabajo es mayor que su costo de producción (v). Ahora bien, la rentabilidad capitalista es s/(c+v); la tasa de explotación es s/v. Por lo tanto, si la tasa de explotación sube, también lo hace la rentabilidad del capital. Por eso Marx puede escribir que los capitalistas se mueven por la tasa de explotación.                                                                                                                                                                                       El problema es que esta relación ya no es válida si hay dos sectores con distintas composiciones orgánicas del capital c/v. Supongamos un largo de la jornada laboral de L. Como las rentabilidades en ambos sectores son iguales, s1/(c1+v1)=s2/(c2+v2), y también debe tenerse que s1/v1=s2/v2 para que la tasa de explotación sea la misma. Dividiendo la primera igualdad arriba y abajo por v1 y v2 en cada lado se tiene

\frac{(s1/v1)}{(c1/v1)+1} =\frac{(s2/v2)}{(c2/v2)+1}

Ahora bien si los denominadores son iguales, esta igualdad requiere que \frac{c1}{v1}=\frac{c2}{v2}, es decir, requiere  que las composiciones orgánicas del capital sean iguales en los dos sectores. Ese es un problema insoluble que muestra que la tasa de explotación no es una variable que ayude a entender una economía.

Tal vez un ejemplo numérico ayude. Supongamos L=8 y que s1=s2=2, c1=4, c2=3 y por lo tanto v1=2 y v2=3, para sumar a la jornada laboral. La rentabilidad es de 33.3% en ambos sectores, pero las tasas de explotación son de 100% (2/2) en el sector uno y de 66% (2/3) en el sector 2.

  1. China producía para el mundo completo, así que los capitalistas no tenían que preocuparse de que no hubiera demanda de sus productos. En una economía cerrada, el crecimiento habría sido más lento, porque los salarios deben subir para que los trabajadores puedan consumir los productos de la creciente industria. Es un poco lo que marxistas posteriores consideraron la razón para las colonias de los imperios europeos: un lugar para vender sus manufacturas.
  2. Al acabarse el flujo desde el campo, en Inglaterra comenzó la inmigración desde Irlanda, por lo que el proceso fue más largo. Esto explica también la discriminación de los trabajadores ingleses hacia los irlandeses a partir de mediados del siglo XIX.

Teoría del Valor en Smith

marzo 20, 2012
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R, Fischer

Valor en uso y valor de intercambio

Smith tuvo distintas visiones sobre el concepto de valor en distintas partes de su libro, La Riqueza de las Naciones (LRN, usamos la edición de  E Cannan). En una parte (Capítulo IV, p53) considera el valor en uso y el valor de escasez: el agua y el aire son más útiles que el oro y los diamantes, pero debido a su abundancia, y a que no son apropiables, su valor es cero (salvo donde el agua es escasa, como en un desierto). En cambio las personas están dispuestas a intercambiar muchos bienes por diamantes u oro, es decir, son bienes que tienen mucho valor de intercambio –no de uso–.

El trabajo es la fuente original del valor

Según Smith (Capítulo V, primer párrafo, LRN), las personas son ricas o pobres de acuerdo al grado en que pueden gozar de las necesidades, lujos  y placeres de la vida humana. Pero en un mundo en que la división del trabajo existe, casi todas esas necesidades, lujos y placeres debe obtenerlos del trabajo de los demás, porque su propio trabajo no es capaz de producir esa variedad de bienes y servicios.  Una persona es rica o pobre, por lo tanto, según la cantidad de trabajo que puede comprar. El valor de cualquier bien para la persona que lo posee, es igual a la cantidad de trabajo que le permite comprar. el trabajo, sugiere aquí, es la medida real del valor de intercambio de los bienes.La riqueza por lo tanto, es el poder de comprar trabajo.  Cuando compramos un bien usando dinero o bienes, en realidad estamos comprando con el trabajo que costó conseguir ese dinero. En particular, el dinero contiene una cierta cantidad de trabajo, el que corresponde al trabajo que fue necesario usar para conseguir ese dinero:

“Labour was the first price, the original purchase-money that was paid for all things. It was not by gold or by silver, but by labour, that all the wealth of the world was originally purchased; and its value, to those who possess it, and who want to exchange it for some new productions, is precisely equal to the quantity of labour which it can enable them to purchase or command.”

Pero Smith admite complicaciones de esta medida, porque no todos los trabajos son iguales. Se debe considerar el riesgo o la molestia de un trabajo particular, o el esfuerzo que hace la persona en su trabajo, o la inversión en el capital humano en una industria particular. Por lo tanto, de acuerdo a Smith, al intercambiar diferentes cantidades de trabajo la medida del trabajo debe ser ajustada, con el “regateo del mercado”. En realidad, Smith aquí es más inconsistente que Cantillon por ejemplo, que consideró el costo de la inversión en capital humano de un artesano en forma explícita.

Smith admite que los valores de intercambio pueden variar, en términos de dinero, por ejemplo. Esto significa que el trabajo tiene un valor real y uno nominal. Su valor nominal es la cantidad de dinero necesaria para adquirirlo, su valor real es la cantidad de necesidades y  lujo que puede comprar. El trabajador es rico o pobre de acuerdo al valor real de su trabajo.

Las componentes del valor: salario, renta de la tierra y utilidad sobre el capital

En el capítulo VI de LRN  Smith considera el valor de un bien a partir de sus componentes. Comienza señalando que en una etapa primitiva, la única medida con la que se podían intercambiar dos bienes es la cantidad de trabajo que requerían. Si en un pueblo cazador, tarda dos horas cazar un ciervo y una hora cazar un castor, es natural intercambiar un ciervo por dos castores, es decir, de acuerdo a las horas de trabajo que requiere “producir” cada uno. En ese estado de la naturaleza, todo el producto del trabajo pertenece al trabajador-cazador, por lo que la cantidad de trabajo usualmente requerida para producir un bien es la medida de su valor de intercambio.

A medida que algunas personas acumulan capital, lo usarán para contratar trabajadores (pagar sus alimentos y herramientas), recibiendo a cambio una utilidad al producirse la venta de la producción. En este caso, el valor que el trabajador integra al producto debe ser dividido en dos partes, una que va al trabajador y otra que va al capitalista. Esa utilidad debe existir, porque el empresario no desea simplemente recuperar lo que prestó (en tal caso, ¿para qué arriesgarlo en el negocio?). Esta utilidad debe ser creciente en el capital invertido o si no, ¿porqué invertir más que menos?

Smith dstingue la rentabilidad del capital del pago por los servicios de supervisión y dirección en una empresa. Las labores de supervisión pueden ser delegadas a un gerente bien pagado, pero el capitalista que se queda descansando todavía espera un rentabilidad de su capital pese a que no trabaja.

Smith considera luego un mundo en que las tierras agrícolas son propiedad privada y que los terratenientes, como todas las personas, aman cosechar donde no han sembrado. Por ello, exigen una renta incluso por el producto natural de la tierra (lo que crece en forma natural, como la leña de los bosques, el pasto del campo) que solo requiere el esfuerzo de recogerlos. El precio que cobra el terrateniente por los servicios de la tierra es la renta de la tierra y es el tercer componente del valor de la mayor parte de los bienes.

El interés, según este análisis, es la remuneración que recibe el que presta una suma por el costo de oportunidad de no utilizar esos recursos  en otros negocios rentables (LRN, Cap V, p71).

El precio del trigo se puede dividir en aquella parte  que paga la renta de la tierra, la que paga la utilidad del capital y la que paga el salario o el sustento de los trabajadores. Asimismo, todos los bienes se pueden considerar como divisibles en estas componentes.

Precio natural y precio de mercado

Según Smith, en cada sociedad hay una tasa natural (o promedio) de salarios, utilidad del capital y de las rentas sobre la tierra, y cuando el precio de un bien es suficiente para remunerar cada uno de estas tasas naturales, estamos en lo que Smith denomina el precio natural, en que cada bien se vende por lo que efectivamente cuesta. Este no es el precio de mercado, que puede desviarse mucho del precio natural. Estas variaciones pueden deberse a fluctuaciones en la demanda y la oferta y al estado global de la economía.

Comentarios

La mayor dificultad que enfrenta Smith en su definición de precios y valores es explicar las causas que determina la tasa natural de salarios, rentas de la tierra y utilidad del capital. No hay nada en su esquema que determine de dónde salen estas tasas naturales (aunque dedica los capítulos VIII-X a analizar los factores que influyen sobre estas tasas naturales). Pero si no se sabe que fija esas tasas, no hay posibilidad de determinarlos precios naturales.

Además, no queda claro la conexión entre e valor-trabajo y el valor en base a la descomposición en sus componentes. Esto debe esperar a Ricardo, que resuelve el problema en un modelo simple.


El precursor: Cantillon, parte I

febrero 7, 2012
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R. Fischer

Cantillon (1680_”1734), fue  un irlandés que pasó la mayor parte de su vida en Paris cxomo un exitoso comerciante, banquero y especulador. Su Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General tiene un nivel de sofisticación que sobrepasa a todos los economistas anteriores (incluyendo los de otras tradiciones, com chinos e hindúes). Cantillos hizo una fortuna especulando con acciones de la Comoañía del Mississippi de John Law, que luego quebró espectacularmente. Los individuos que perdieron sus riquezas con la quiebra acusaron a Cantillon, quién se mudó a Londres para escapar a los numerosso juicios en su contra.  La hipótesis más convincente es que su muerte se debió a un incendio intencional de su casa, provocado por sus enemigos.

La riqueza de las naciones

Cantillon comienza su ensayo alegando, contra los mercantilistas (o al menos el mercantilismo vulgar) que la riqueza de las naciones proviene de la tierra y del trabajo  y que esta se traduce en bienes para el consumo humano. En su segundo capítulo, asocia la aparición de la sociedad  a la existencia de derechos de propiedad (uno de los motivos de la admiración especial de los Austríacos por Cantillon). Continúa señalando el motivo para que existan pueblos y mercados y asevera que los precios en ellos se producen por el equilibrio entre la oferta de bienes y el dinero que se ofrece por ellos, todo eso en un instante del tiempo.

Capital humano y valor-trabajo/tierra

En el capítulo 7, Cantillon esboza una teoría del capital humano y de su oferta, señalando que el motivo por el que el  valor del trabajo de un campesino es menor que el de un artesano es que el campesino  que cuida el ganado o cava en la tierra casi no necesita entrenamiento y puede procurar su propio sustento desde la edad de 7 a 12 años(!). En cambio, el padre de un aprendiz de artesano no recibe el fruto de su trabajo hasta que este termina su aprendizaje, y además debe mantenerlo y pagar los gastos del aprendiz. Cantillos estima que el plazo de trabajo útil de un hombre es de 10-12 años, por lo que perder siete de ellos como aprendiz antes de ser reconocido como artesano significa que el artesano debe recibir mucho mayor remuneración para que el sacrificio paterno sea aceptable.

El análisis anterior es también una teoría del valor-trabajo, pues permite convertir todo tipo de trabajo especializado al de un trabajador rural. en base al costo (directo y en tiempo laboral perdido) de otros trabajos. Hace una distinción, sin embargo, señalando que los valores considerados son promedios, y que por diversas circunstancias (calidad del trabajo de un artesano) o escasez de un tipo de artesano en la ciudad, pueden elevar los costos del trabajo calificado por encima del promedio.

Cantillon define un mecanismo similar al de Malthus para encontrar el equilibrio en el mercado del trabajo. Según Cantillos, si hay muchos hijos de campesinos en un villorio, algunos tendrán que emigrar, porque si se quedan serán demasiado pobres (por la abundancia de trabajo que hace caer los salarios) como para poder casarse y formar familia.  Si se casan, sus hijos morirán de hambre (da el ejemplo de los campesinos en Francia), lo que hace que la población permanezca constante si no cambian las condiciones tecnológicas de producción. Lo mismo sucede con los artesanos, que no pueden exceder un número que se adapta a las necesidades locales.

Luego, cuando define el valor de un bien, considera que este consiste en el valor del trabajo y la tierra que partiicparon en us producción, donde la tierra que considera es la tierra estandar (tierras más productivas que la tierra tipo valen más y viceversa):

“By these examples and inductions, I believe it will be understood that the price, or intrinsic value of a thing, is the measurement of the quantity of land and of labor entering into its production, having regard to the fertility or productivity of the land, and to the quality of the labor.” (Essay, cap 10).

Cantillon admite que este precio es el de equilibrio de largo plazo, pero que en el corto plazo, numerosas circunstancias pueden hacer que el valor efectivo se desvié de este valor de largo plazo: por ejemplo, si un año los campesinos se equivocan y plantan demasiado trigo, o hay una sequía. Incluso señala que en años normales, la autoridad puede fijar precios sin que esto tenga efectos negativos (pero justamente ahí es cuando no hay demanda por fijar precios).

Cnatillon y la teoría del valor-tierra

El próximo paso de Cantillon es mas sofisticado, pues demuestra que el valor de los bienes se puede reducir a una medida en términos de tierra solamente. Para ello, demuestra que incluso en el caso del trabajo de esclavos, el valor de trabajo debe ser al menos el valor de la cantidad de tierra que se debe asignar para que se alimente y pueda responder a sus necesidades de abrigo y vestido.

Cantillon realiza algunos cálculos truculentos (es deciur, “que sobrecogen o asustan por su morbosidad, exagerada crueldad o dramatismo”. RAE)  para demostrar que dado que también es necesario reproducir el trabajo del esclavo en el tiempo, se debe dedicar más tierra a su sustento familiar de la que necesita el trabajador solo. Dado que la mitad de los nacidos moría antes de los 17 años, se debe dedicar el doble de lo que requiere para la supervivencia del esclavo para poder mantener su trabajo en el tiempo.  El resultado final es que el valor de cualquier bien se puede traducir en cantidades de tierra estándar. Si se considera que toda la tierra es del príncipe, o de lo nobles, ¡todos los demás viven a sus expensas!

Cantillon y el flujo circular en la economía

Cantillon supone que los terratenientes arriendan sus propiedades a campesinos-capitalistas y reciben una renta del arriendo. Estos arrendatarios son los que trabajan las tierras, contratan a los peones y proporcionan la semilla y herramientas para trabajar las tierras. Las herramientas y otros bienes los compra a los artesanos de la ciudad. El propietario de las tierras también compra bienes (suntuarios) a los mercaderes en las ciudades. Estos mercaderes también compran bienes en el exterior. He simplificado un poco la descripción, pero Cantillon tiene un ciclo circular de bienes y servicios entre las distintas clases, como se muestra en la figura:

Cantillon y los empresarios

Cantillon define como empresarios a todos aquellos que perciben un retorno incierto a sus esfuerzos. El campesino-capitalista, que se compromete a pagar un arriendo fijo y a incurrir en el gasto fijo en peones agrícolas para recibir un retorno que depende de las lluvias y heladas, de las pestes y de los precios en el mercado es un empresario. Lo mismo el mercader, que invierte en mercaderías, pero no sabe el precio al que podrá venderlas. Son empresarios los artesanos,  los tenderos, los que trabajan minas, los dueños de restaurants e incluso los que transportan agua del Sena para vender a cambio de unos centavos. También son empresarios para Cantillon los abogados, médicos y otros profesionales que venden su trabajo en un mercado competitivo. Todos estos viven bajo la incertidumbre de perder a sus clientes. De esto concluye Cantillon que en una sociedad, solo los terratenientes son verdaderamente independientes, y que el intercambio y la circulación se deben a los empresarios.