¿Nos habremos equivocado?

R. Fischer

Un argumento para reformar la educación en Chile es que la libre elección de los padres sobre el colegio de sus hijos es una elección poco informada. Muchas investigaciones muestran que los resultados de los colegios, una vez filtrados los factores socioeconómicos, no difieren entre ellos. Por ello se sostiene que deberíán eliminarse los colegios subvencionados pagados, pues lo único que hacen es crear segregación. También yo he repetido la primera parte del argumento como un papagayo.1 Pero, ¿Y si estuviperamos equivocados y los padres si saben lo que están haciendo al poner a sus hijos en esos colegios? En tal caso, tendría que cambiar el discurso de políticas públicas en educación (aunque los sesentones no lo harán)2.

Tuve esta duda al conocer los resultados del Simce de inglés. Como se esperaba, los colegios particulares tienen niveles muy superiores a los colegios subvencionados y municipales.  Pero los colegios sibvencionados tienen resultados que más que doblan los de colegios municipales (15% alcanzan un nivel de suficiencia contra 7%).

Estos datos, estoy casi seguro, no han sido utilizados en estudios de calidad de los colegios hasta ahora. Lo que esto sugiere es que tal como el nivel de inglés de un colegio no es percibido por los estudios que comparan la calidad de los colegios, pueden haber otras variables que los investigadores en educacipon no han considerado pese a ser relevantes en la educación de los  hijos. Supongamos por ejemplo que los padres valoran, no solo el inglés que pueden recibir en un colegio subvencionado pagado, sino también  otros aspectos no incrporados por los investigadores, como los deportes, o la disciplina (y no tomarse el colegio), la música o algún otro curso o habilidad. Y supongamos que con razón, los padres advierten que estos factores –especialmente el inglés– serán importantes en el futuro de sus hijos.

Los padres no estarían pagando solamente para segregar a sus hijos, como afirman los expertos en educación (aunque nada impide que también sea un factor), sino para que sus hijos reciban estos beneficios no medidos por los expertos.3  En tal caso debería cambiar el discurso de políticas públicas en educación. Ya no sería a cero costo educativo eliminar los colegios subvencionados pagados. Estaríamos quitándoles a los padres el derecho a conseguir la mejor educación posible  para sus hijos (a diferencia de una elección de colegio que solo serviría  para segregar, sin tener efectos educacionales).

Por lo menos es un tema que se debe discutir más de lo que se ha hecho hasta hora y los expertos en educación deben aclarar si han considerado este factor en sus análisis. No veo como podrían haberlo hecho, sin embargo, pues solo se han hecho dos mediciones del nivel de inglés escolar con un procedimiento estándarizado.

Notas:

1. Nunca estuve de acuerdo con el segundo argumento,  porque la estructura continua que se ha generado desde colegios pagados a subvencionados con pagos cada vez menores hasta desaparecer tal vez reduce la segregaciónn entre los gurpos de altos ingresos y los demas, respecto a una solución en la que solo existen colegios particulares privados y estatales.

2. Estoy pensando apelar como sesentones a todos esos jóvenes que luchan por volver a las políticas públicas de los años 1960, aunque tal vez convendría designarlos como la izquierda reaccionaria.

3. Los expertos estarían en el caso del borrachin que una noche busca las llaves bajo el farol: “¿Que buscas?” “Mis llaves.” “¿Estás seguro que se te cayeron aquí?” “No.” “¿Y porque buscas ahí entonces?” “Porque hay luz”.

Políticas de gobierno y partidos de gobierno

R. Fischer

En algún momento he escrito sobre el sorprendente hecho que los gobiernos recientes tienden a producir políticas públicas que son del agrado de la oposición y que desagradan profundamente a sus adherentes. Eso explica los autoflagelantes de los gobiernos de la Concertación, molestos con esos gobiernos porque:

  1. Los presupuestos eran responsables,
  2. Muchas políticas estaban basadas en argumentos económicos intachables,
  3. Se focalizaban los subsidios,
  4. Habían muchos acercamientos a la empresa privada.
  5. Redujeron los impuestos a los altos ingresos

Este fenómeno explica el odio que tiene la izquierda más dura hacia los partidos de izquierda establecidos (incluyendo especialmente al partido comunista), a los que consideran traidores. Este gobierno  también ha decepcionado a sus adherentes, porque

  1. Ha mantenido un deficit permanente
  2. Ha introducido subsidios poco focalizados (el 7% a la tercera edad, el apoyo financiero al 90% de los estudiantes universitarios, el postnatal con tope de 67UF).
  3. Ha elevado los impuestos a las empresas, y no ha reducido los impuestos a los altos ingresos.
  4. No ha hecho nada conservador en términos de medidas en favor de la moral consevadora, y más bien  ha sido liberal en esos temas.

Supongo que pronto aparecerán grupos conservadores  que atacarán a los gobiernos de la Alianza (si dura más de un período) por haber traicionado  sus principios.1.

La explicación parece ser sencilla: los gobiernos tienen asegurado una parte del electorado, la que los apoya para ser elegidos  (la molestia con el gobierno  tendría que ser enorme para que un conservador votara por la Concertación y viceversa en el caso de un izquierdista). Por lo tanto, el dilema político del gobierno es como atraer los votos y el apoyo de quiénes están indecisos, que se encuentran más al centro, y por eso hay que impulsar políticas más centristas de lo deseado por los partidarios.

Asimismo, si se desea aprobar leyes, al menos algunas de éstas –las de quórum calificado– deben tener apoyo de la oposición, y eso requiere leyes que les parezcan atractivas. Por último, esas políticas tienen la ventaja de enredar a una oposición que pierde sus banderas de lucha (usando un cliché).

Nota: 1. El odio a los partidos establecidos viene de antiguo y ya Marx denuncia el infantilismo revolucionario. Al asociar esas tendencias con la juventud Marx predijo bien: entre los estudiantes de la FECH,  la Alianza PC-PS está a la derecha en el espectro partidista.

El problema de los expertos

R. Fischer

Uno de los problemas de las sociedades modernas es que son complejas, por lo que muchos de sus problemas, por ejemplo en políticas públicas, requieren conocimientos especializados. Aunque se pueden diseñar políticas públicas generales para un sector, como el de la construcción, por ejemplo, sin tener demasiada  experiencia en él, es otra cosa cuando se ingresa al área chica, como los estándares de  construcción. En esa situación, los únicos que pueden tener un rol útil en el diseño de los estándares son quénes trabajan en el sector.

El problema entonces es que las personas pueden ser acusadas de servir intereses privados. Pienso, por ejemplo, en lo que ocurre en muchos nombramientos de personeros de nivel medio durante este y otros gobiernos recientes. El subsecretario de telecomunicaciones, los superintendentes, etc. normalmente es una persona perteneciente al sector, y por lo tanto puede ser acusado de tener conflictos de intereses. Puede ser un consultor, y en tal caso ha trabajado para las empresas o para el regulador. Puede ser  ejecutivo en una empresa del sector, o acaso ha sido empleado de la Superintendencia o la subsecretaría.

En los pocos caso en que se incorporan en estos cargos sectoriales a políticos sin conocimiento del tema –y por lo tanto sin conflicto de intereses, el sector normalmente queda paralizado, pues el personero no es capaz de comprender el sector y de diseñar reformas apropiadas y consistentes.

En algunos casos se puede recurrir a académicos. El problema es que si conocen el sector a fondo, es porque han hecho consultorías para alguna de las partes, y por lo tanto se aplican las mismas reservas a que a personas que son miembros permanentes del sector.

No me parece que se pueda prescindir de los expertos sectoriales en esos cargos técnicos, pese a  que casi siempre van a enfrentar conflictos de interés en las relaciones con sus antiguos empleadores o contratantes. Tal vez la única solución es la que se usa actualmente: el personero debe anunciar sus conflictos de interés, y en los casos en que el conflicto sea importante, debería abstenerse, siendo subrogado en la materia por otra persona.

Aclaración: He estado en esa situación, tanto como miembro del Panel de Expertos, como ahora que soy miembro del Panel Técnico, o en diversas Comisiones Presidenciales en el pasado. Creo que pueden ser útiles las Comisiones de Ciudadanos que se usan en algunos países europeos para evaluar políticas públicas, pero no en su diseño de políticas (que deberían ser hechas por expertos). En general estas Comisiones de Ciudadanos deberían analizar políticas generales y no específicas. Por ejemplo, no usaría un Panel ciudadano para definir un estándar técnico, pero si para evaluar una propuesta de política ambiental.