Los otros pueden tener razón

R. Fischer

Una de las razones que explica la polarización política que está viviendo el país tiene su origen en un problema de este gobierno y sus técnicos. Dada su amplia mayoría parlamentaria, han confundido el mandato que han recibido para cumplir objetivos generales: aumentar los impuestos, más gasto social, más equidad; con un mandato a hacerlo a rajatabla, sin dialogar con el resto de la sociedad.

ArenasDefiendeReforma
El ministro Arenas defendiendo su proyecto tributario

Esto se refleja en el concepto infantil que descarta una opinión por su origen, sin evaluarla según sus méritos. Es decir, una crítica de la oposición, o del empresariado, es considerada como inválida simplemente por su procedencia. El gobierno llegó al extremo de pagar por una campaña publicitaria que hacía explícita esta visión primaria del mundo.

La forma inteligente de evaluar  una critica de una parte interesada no es descartarla, sino que i) considerar que proviene de una parte interesada, por lo que se la debe examinar con más prudencia que si proviniera de una fuente imparcial, ii) tratar de rebatir los argumentos, demostrando sus debilidades, independientes de la procedencia de las ideas, y iii) si la crítica tiene aspectos que están bien fundamentados, se los debe tomar en cuenta y modificar la propuesta para hacerse cargo de ellos y no responder con frases hechas. Y sin embargo, esto último es lo que ha hecho el gobierno.

La reforma tributaria

El caso más claro es la reforma tributaria.1 Hay muchos argumentos técnicos a favor de mantener el FUT, cerrando sus espacios de evasión. Se sabe ahora que la idea de eliminar el FUT fue elaborada por un pequeño grupo de técnicos de una campaña electoral sin mucho futuro.2 La propuesta tributaria de ese pequeño grupo no fue sometida a un examen  crítico durante la campaña electoral porque su candidato quedó eliminado rápidamente.  Fue la propuesta adoptada finalmente por el gobierno, probablemente porque la Nueva Mayoría no tenía una propuesta detallada en el ámbito, que requiere especialistas. El problema es que no se discutió suficientemente, por lo que no se advirtieron sus deficiencias. Solo ahora, en que el gobierno la envía como proyecto de Ley, comienzan las críticas a sus debilidades y costos.

CampañaReformaTrbutaria
La campaña del gobierno: las críticas no tiene validez porque provienen de las partes interesados.

El gobierno debe recordar que el electorado que votó por un alza de impuestos no lo hizo por una forma específica de implementarla (¿Cuántos saben que es el FUT?), por lo que no se falta a una promesa si se buscan alternativas que eleven los impuestos sin los inconvenientes del proyecto actual. Hacienda, sin embargo, ha optado por no aceptar las críticas y defender el proyecto, argumentado que los que lo critican son los afectados y por lo tanto sus argumentos son ipso facto inválidos. Se comprende la crispación política que eso produce en la sociedad.

Una respuesta insuficiente a las críticas

Esto es especialmente grave si además, algunos de los datos usados por el gobierno son, por decirlo elegantemente, manejados con arte. Cuando señalan, por ejemplo, que el 95% de las empresas no verá cambios, seguramente están pensando en las empresas descritas recientemente por Pablo Sanguinetti en una columna en el Financial Times. Quizás la mitad o muchas más de ese 95% son empresas que no tienen capacidad de crecer, que no son productivas, y cuyos propietarios preferirían un trabajo estable en una empresa de mayor tamaño.3 Es decir, son empresarios porque no han conseguido empleos formales. Estas empresas no se verán afectadas por las reformas, pero eso no dice nada sobre su impacto productivo real.

El impuesto lo pagará el 1
Tal vez lo pagará, pero a cambio la universidad será gratuita para sus hijos….

En el 5% restante hay muchas empresas pequeñas y medianas que si son productivas, pero que enfrentan límites al endeudamiento. Además son empresas que a menudo tienen grandes variaciones en sus ingresos y utilidades, que perderán la posibilidad de suavizar lo que pagan en impuestos. Si no me equivoco, no podrán aplanar sus impuestos: si un año ganan mucho, y el otro ganan cero, la tasa sera un 35% sobre sus ingresos (los del primer año). Otra empresa o individuo que recibe el mismo ingreso promedio, pero en forma constante, enfrentaría una tasa menor. Estos problemas indican las deficiencias de la propuesta, debido a los problemas conceptuales en su origen.4

 

 

Notas:

1. Mi humilde e ingenua propuesta tributaria sería elevar las tasas al 25% y reducir los espacios de evasión. Para ello  a) aplicaría el 35% a todas las platas FUT que salen del país, cerrando una forma de evasión. b) Revisaría cuidadosamente y castigaría los gastos personales cargados a las empresas, c) cobraría efectivamente el impuesto a la herencia y revisaría como limitar las transferencias inter vivos, d)  de la propuesta del gobierno mantendría la idea de verificar que las proporciones en que se retiran los ingresos de las sociedades corresponden a las participaciones accionarias que tienen los que retiran. Tal vez hayan otros puntos adicionales  que reducirían la evasión y que puedan complementar estas ideas.

2. Son buenos técnicos, pero justamente porque la campaña iba al fracaso, su propuesta tributaria no fue examinada con atención por los especialistas tributarios, que habrían advertido sus problemas. Es decir, fue una propuesta elaborada, para todos los efectos prácticos, entre cuatro paredes. Propuestas complejas como ésta requieren ser discutidas con mucho cuidado por especialistas. Algo que evidentemente no se hizo.

3. Para ser imparciales, la derecha ha hecho mucho hincapié en estos empresarios como si un aumento en su número fueran necesariamente beneficioso. La columna de Sanguinetti es buena buena crítica de esta visión optimista.

4. En eso se parece a la reforma al binominal. Aquí hay otra propuesta que no tiene una base conceptual sólida que la guíe, y por eso se ve parchada y con un Senado que se asemeja a una Cámara de Diputados.

 

 

Sobre la Reforma Tributaria

R. Fischer   Escribir sobre la reforma tributaria es una osadía, dado lo poco que conozco en materia impositiva. Sin embargo, tal vez la opinión de un observador que no es experto tributario, pero si microeconomista, tenga algún valor. Creo que en la reforma hay tres aspectos  claramente distinguibles:

  1. ¿Deben subir los impuestos pagados por los sectores de mayores ingresos?
  2. ¿Cómo deben subir los impuestos para no provocar daños económicos?
  3. ¿Qué hacer con los nuevos recursos?

BacheletImpuestos

¿Deben subir los impuestos?

Me parece razonable que suban, aunque no me queda claro si debe ser tanto como lo desean los que proponen el alza impositiva. Existe un segmento del grupos de mayores ingresos –especialmente entre los de muy altos ingresos– que paga mucho menos de lo que debería, mientras otros con ingresos menores  pagan una proporción mayor de sus ingresos. La inequidad horizontal en un sistema de impuestos reduce su aceptabilidad social. En principio sería posible aumentar lo que paga el segmento de más altos ingresos sin aumentar las tasas, permitiendo satisfacer la presión por un aumento del gasto social. En nuestro actual esquema impositivo hay mucha elusión y evasión mediante mecanismos que distorsionan la asignación de recursos. Estas características no son particulares de Chile: también en países desarrollados existe una multitud de trucos similares. Por otra parte, una parte de lo que los proponentes del aumento consideran elusión es simplemente un traspaso de ingresos de un momento del tiempo a otro, es decir, una forma de ahorro que no debería ser penalizada. Por lo tanto las cifras de elusión que se muestran exageran la importancia de  ésta.

¿Cómo subir los impuestos?

En mi inexperta opinión, un sistema impositivo conceptualmente limpio y elegante tiene ventajas sobre un sistema que incluso en su inicio requiere ajustes para no provocar excesivas distorsiones  económicas, en particular sobre la inversión. Es más fácil corregir un sistema con un fundamento lógico: solo se requiere voluntad política. Durante el gobierno anterior hubo un intento –sin demasiado entusiasmo– por cerrar algunos de los forados que tiene el FUT, pero enfrentó a un lobby de abogados tributaristas y contadores. Como tenía poco apoyo del gobierno, al poco tiempo se abandonó el intento. El actual gobierno tiene los votos y la voluntad para cerrar esos y otros resquicios en el sistema impositivo actual, con lo que se habría obtenido el mejor de los mundos: las ventajas de un sistema bien concebido, habiendo corregido sus problemas.

PineraImpuestos
De la época en que Piñera pensaba en aumentar impuestos

Desde ese punto de vista el sistema con base devengada (y sin FUT, en consecuencia) me parece peor. Esto se advierte al observar el tipo de ajustes que hay que hacerle para reducir su impacto sobre la inversión. Pese a ello, los problemas del nuevo sistema no siempre tienen respuesta. Son intrínsecos a este sistema impositivo. Veamos:

  1. Es necesaria la depreciación acelerada para no castigaren exceso la inversión. En principio no me gusta la depreciación acelerada (es una distorsión pro inversión), pero en el sistema antiguo no era una necesidad, sino un agregado que se podía eliminar sin efectos graves. Ahora en cambio, esto es absolutamente necesario. Además, tenemos el problema que las empresas con poco capital (de servicios o de innovación), no van a poder hacer esos descuentos. Y en ese grupo debe estar la mayoría de las empresas.
  2. En las sociedades con participación de minoritarios, esto tendrán que pagar impuestos aun sobre dividendos no distribuidos. Si no se corrige (y no se me ocurre como hacerlo), habrá una mayor concentración de la propiedad accionaria. Nota posterior: Debo corregir este punto, porque me han explicado que el impuesto sobre los dividendos no distribuidos lo paga la empresa, por lo que el problema que menciono no ocurre (aquí se advierte mi incompetencia en el tema)..
  3. En el caso de las AFP, el problema es que incluso los trabajadores de bajos ingresos pagarán el 35% sobre las utilidades devengadas de las inversiones en empresas chilenas. Las inversiones en fondos mutuos tendrán el mismo problema.
  4. Una parte importante de los recursos acumulados en las sociedades bajo el FUT corresponden a ahorros para la vejez de profesionales. El que no paguen impuestos ahora se corregirá cuando jubilen y retiren esos recursos para vivir mejor cuando ancianos. Bajo el nuevo esquema estas personas no podrán ahorrar sin pagar los impuestos del momento en que ganaban más en sus vidas. Esto genera inequidad horizontal en el tiempo.
  5.  Las empresas deberán acudir más frecuentemente a los bancos porque tendrán menos financiamiento a partir de utilidades acumuladas. Los bancos son caros y no  siempre otorgan crédito en buenas condiciones a las Pymes.
  6. Las empresas tendrán una estructura cargada hacia deudas en vez de patrimonio. Esto debería traducirse en una economía menos robusta y más sensible a cambios en las condiciones externas.

Deben haber muchos otros problemas que aparecerán con el tiempo. El tema es que todas estas complicaciones son inherentes al nuevo sistema impositivo, y para corregirlas /si se puede) habrá que hacerle ajustes. Y con eso tendremos un esquema tributario complejo, lleno de regla raras que se aplican en algunos casos y sin un principio rector claro. Y al final, es probable que haya más formas de elusión que bajo el sistema actual. Es lo que sucede en los países con este tipo de sistemas impositivos.

¿Qué hacer con los nuevos recursos?

Si el lector revisa este blog, sabrá que la gratuidad me parece un serio error. Perjudicará a la sociedad (por una mala asignación de los recursos educativos); a las universidades del Estado, ya que lo importante será el apoyo del gobierno para conseguir recursos y no la calidad académica;, y a la equidad, pues recibirán universidad gratuita quienes podían pagar por ella.

ContraReforma
Un volante de la UDI contra la reforma

Es una transferencia importante desde la sociedad a los más ricos. Después de todo, casi todos los jóvenes del último quintil van a la universidad, por lo que se verán beneficiados. Es difícil de creer que un número similar perteneciente a los otros quintiles asista a la universidad. Además, en la actualidad, los jóvenes de segmentos más desventajados tienen acceso a subsidios para costear sus estudios. Por lo tanto los jóvenes del 20% más rico –o sus familias– serán los más beneficiados. Si de mi dependiera, usaría los recursos para aumentar el gasto en educación preescolar y escolar en forma inteligente.