Variacioncompensada's Blog

Una mesa redonda feminista

julio 1, 2018
1 comentario

R. Fischer

 

Image may contain: 2 people, people smiling, text

 

El Centro de Estudiantes de Ingeniería Industrial (CEIN) organizó una charla en la Facultad sobre Educación no sexista. Pese a que se trata de un tema relevante en una Facultad que pasó demasiadas semanas en paro por este tema, y pese a que varios académicos lo promovieron en clases, la asistencia fue relativamente baja. Proporcionalmente asistieron más académicos que estudiantes.

Lo interesante fueron las dos posiciones.  Kaiser se dedicó con bastante éxito (usando ejemplos, literatura, y estudios científicos) a aportillar buena parte de la lógica feminista, aunque dejando en claro que está a favor de la igualdad de oportunidades y la meritocracia.

Por su parte, Ferretti propuso un feminismo de alcance global, que implica desde crear un nuevo sistema de salud hasta las pensiones y la educación no sexista (aunque de eso muy poco). En su concepción, el feminismo está intímamente relacionado con cambios revolucionarios, porque el sistema neoliberal actual está basado y depende de la explotación de las personas, en particular de las mujeres. No me pareció que se defendía bien de los contraargumentos de Kaiser, que señalaba que eso iba mucho más allá de los derechos de la mujer y se internaba en los antiguos feudos/temáticas de los comunistas de los sesenta.

Otro problema de Ferretti es una cierta ligereza con la evidencia. El caso más claro es cuando señaló que aunque en Chile la pobreza ha disminuido, la desigualdad medida como el Gini ha aumentado. Dado que esto era una parte fundamental de su argumento contra el neoliberalismo, me parece que como mínimo debería haberse informado antes de repetir una frase hecha, más aún si es falsa. La figura siguiente muestra la evolución del Gini en Chile según el Banco Mundial, que recopila estas estadísticas para todos los países.

Evolución de la desigualdad en Chile medida por el Gini (Banco Mundial 2017)

En la figura agregué los valores de la primera observación para 1987, que corresponde a un Gini de 56.2 y la última, un Gini de 47.7. Aún hoy hay mucha desigualdad en los ingresos, pero ha habido una reducción clara y sostenida en la desigualdad en el período “neoliberal”, exactamente al revés de lo que señalaba Ferretti. Si seguimos esta tendencia en el futuro, alcanzaremos los valores europeos en unos 25-30 años.

Un segundo aspecto que me decepcionó en Ferretti fue un análisis pseudo-marxista (o tal vez sub-marxista) de la opresión femenina bajo el capitalismo. Es un tipo de análisis que les escuché también a algunos miembros del CEIN. Según este argumento, el capitalismo había encerrado a la mujer, desde un rol productivo pagado previo, a un rol reproductor (de futuros trabajadores) que el capitalismo recibe gratis, sin que pagar por ellos, porque eso le conviene al capital. Hay una evidente paralelismo con el concepto de plusvalía de Marx (es decir, el valor producido por el trabajo no pagado).

Hay varias razones por las que este argumento es erróneo. Primero, las sociedades antiguas, feudales y los imperios anteriores (romanos, persas, chinos, hindúes) trataron a las mujeres al menos tan mal como el capitalismo. Recordemos lo que Aristóteles opinaba de las mujeres (ver Nota 1), o el concepto de pater familias de los romanos. Por lo tanto, la discriminación contra la mujer comienza mucho antes del capitalismo.

Segundo, el argumento de Ferretti tiene el problema de ser teleológico: el capitalismo no tiene un plan: son personas que actúan y deciden, y el resultado que se obtiene no es parte de un plan para reproducir los trabajadores al menor costo posible, sino lo que resulta de las relaciones de producción, las relaciones sociales y la tecnología de la época, dadas las acciones de individuos independientes.

Por último, supongamos el siguiente gedankenexperiment (experimento mental) que muestra el error de su análisis. Consideremos, como lo hace Ferretti, mujeres que deben hacerse cargo del hogar y los niños sin ser remuneradas, y que el hombre no hace nada en la casa. Supongamos que en cada par de hogares intercambiamos las mujeres, que ahora son empleadas del vecino, se encargan del hogar vecino y de sus niños. Ahora estas mujeres recibirán un salario de mercado (ver Nota 2), por lo que suponemos que el problema de la explotación –feminista, no marxista– desaparece. Pero todas las familias tienen los mismos ingresos de antes, y están más descontentos, porque son mujeres extrañas las que se hacen cargo del hogar y de los hijos. Desde el punto de vista del capitalismo, se produce la misma cantidad de niños (lo que supuestamente es el interés de los dueños del capital), pero ahora las mujeres no están explotadas. ¡Pero nada ha cambiado! Ni los ingresos familiares, ni los salarios que pagan las empresas.

En resumen, una buena iniciativa del CEIN, y deficientes argumentos feministas. Kaiser hizo una buena labor de desinflar sus ponencias, pero me pareció que le faltó vuelo. Fue una labor de demolición, y eso siempre es más fácil que defender una propuesta. Y se habló poco de educación sexista, supuestamente el tema que nos convocaba.

 

 

Notas:

  1. En Política, por ejemplo, señala que el coraje de la mujer se muestra en la obediencia, y cita a un poeta qque escribe: El silencio es la gloria de la mujer (Política, Libro I).

2. El ejemplo resulta aún mejor si todo lo que hacemos es prohibir que las mujeres hagan las tareas del hogar en sus hogares, por lo que deben elegir en el mercado laboral. Hago el supuesto, como lo hacen las feministas, que los hombres no realizan tareas en el hogar.

 

 

 

 

 

Anuncios

Peña se equivoca

julio 4, 2014
Dejar un comentario

R. Fischer

“Cada vez que aumenta la libertad, disminuye la equidad,…”
(Helia Molina, Ministra de Salud)

 

Carlos Peña escribió una carta hoy en el Mercurio sobre la importancia de acabar con el copago. Según él, con eso se anula la diferencia de cuna. Creo que el rector de la UDP, con cuyos artículos normalmente estoy de acuerdo, yerra totalmente en su carta, así como en su columna del domingo pasado.1 La eliminación del copago aumentará la desigualdad de cuna. El motivo es simple, como lo señalé en un posteo reciente: los colegios con copago funcionan como un puente entre los colegios particulares pagados y los colegios gratuitos y al eliminarlos, las diferencias sociales aumentan.2

Carlos Peña

El rector Peña

En su carta, Carlos Peña señala que lo que desea evitar es que las diferencias en la renta familiar se reproduzcan en la escuela. Pero eso es un error  de escala: las diferencias sociales que importan no son aquellas entre niños que van a escuelas con copago y quienes van a colegios municipalizados, sino las diferencias entre niños que asisten a colegios que reciben subvención y los que asisten a colegios particulares pagados. Como no hay propuestas para eliminar estos últimos colegios, el efecto de eliminar el copago solo conduce a un aumento en la desigualdad de cuna relevante: la que hay entre quienes pueden pagar un colegio particular pagado y los demás.

 

 Preocupación de los padres y copago

La carta contiene otro error de análisis, que el rector Peña comparte con la Ministra de Salud citada en el epígrafe.3 Según la ministra, las personas de menores recursos no pueden elegir. Eso puede ser verdad en un país en que esas personas están cerca de morir de hambre, pero me parece menos válida en Chile, un país en que la obesidad infantil es un problema generalizado.

Obesidad1

Cuando hay recursos para McDonalds, hay recursos para un copago.

Aunque existen paquetes de pobreza extrema que efectivamente no tienen posibilidad de elección,  esos afectan solo a un 5% de la población y deben ser tratados con instrumentos especiales. La ubicuidad de la obesidad infantil implica que el resto de la población si tiene posibilidades de destinar recursos a la educación de sus hijos.  Los pocos casos que no pueden hacerlo no justifican introducir una medida que afecta al  85 – 90% de la población, quitándoles la posibilidad  de sacrificarse en favor de sus hijos.

Porque de eso se trata el copago: es un sacrificio voluntario de los padres en favor de sus hijos, reduciendo su ingreso de libre disponibilidad para destinarlo a mejorar la educación de éstos. Hay padres menos dedicados pueden gastar esos recursos de formas más gratificantes en el corto plazo, pero deberíamos aplaudir a quienes se esfuerzan por el bienestar de sus hijos y no eliminar la posibilidad de que lo hagan.

 

El copago ataca la desigualdad de cuna

Si realmente deseamos atacar la desigualdad heredada, algo con lo que concuerdo, lo que se requiere es aumentar los recursos público en educación, pero esto sin eliminar el copago. Se debe invertir en mejorar la calidad de los profesores (un problema enorme, pero que no podría cubrir en este artículo), y aumentar la subvención escolar, sin discriminar entre tipos de colegios. Estas medidas elevan el piso de la educación, reduciendo la desigualdad. También significaría crear una competencia real a la educación particular pagada, donde radica la diferencia de cuna que preocupa al rector Peña.

VarianzaConySinCopagocrop

¿Cuál esquema tiene más desigualdad: con o sin copago?

 

Para que este esquema funcione correctamente, debe existir un buen sistema de supervisión de la calidad, imparcial, y que asegure la confianza de los padres en un nivel de calidad mínima (mucho más alto que el actual) de los colegios, independientemente de su tipo.

 

 Conclusión

Ya tuvimos la experiencia de la PSU, que bajo el pretexto de ser un mecanismo para reducir las desigualdades, tuvo el efecto (totalmente predecible) contrario. Eliminar el copago está de moda en nuestra intelligentsia, pero es otro error que aumentará la desigualdad  en nuestra sociedad.4 Si se desea reducir la desigualdad de cuna, se debe mejorar la calidad de los profesores, aumentar los recursos destinados a subvenciones escolares, y preservar el copago.

 

 

Notas

1. En mi contabilidad personal de columnas de C. Peña, estimo que estoy en desacuerdo con un 20%, muy de acuerdo con un 30%,  hay un 20% que tiene ideas o argumentos notables y novedosos, y el resto responde a una comprensible falta de inspiración en alguien que debe idear un nuevo tema cada semana. Desde mi punto de vista, es el columnista más interesante de nuestra escena.

2. Se podría argumentar, como lo hizo mi coautor E. Engel, que se elimina el copago pero se elevan las subvenciones escolares y que eso reduciría las diferencias con el sistema particular pagado. Ese razonamiento olvida que las diferencias serían aún menores si se mantiene el copago al tiempo que se aumentan las subvenciones.

3. Otro punto raro de la carta de Carlos Peña es que escribe

“Hacer esfuerzos por transitar desde una sociedad contributiva (en la que uno recibe en educación, salud o pensiones tanto como aportó) a una sociedad en que algunos bienes básicos se independicen de esa contribución y dependan, en cambio, de la condición de miembro de la comunidad política, no es asegurar igualdad de resultados, sino evitar que la herencia se repita y la sombra de la cuna se extienda hacia toda la trayectoria vital de las personas.”

Pero esto, aunque suena bello,  es contradictorio. Si aseguramos exactamente lo mismo a todos en las dimensiones relevantes de la vida, estamos ante un caso de igualdad de resultados. Si, independientemente de nuestros esfuerzos, los resultados son los mismos en las dimensiones importantes de la vida (pensiones, salud, o educación), porque el gobierno se encarga de neutralizar todos las recompensas de los esfuerzos de las personas, que sentido tiene hacer sacrificios? En particular, si las personas reciben todas la misma pensión, independientemente de su contribución, estaríamos frente a un nuevo impuesto a las personas, y en tal caso, ¿porque no eliminamos las contribuciones y los reemplazamos por más impuestos?

Si, por el contrario, no se desea asegurar igualdad de resultados, sino de un piso mínimo que la sociedad asegura a sus miembros, la discusión es sobre cuál debería ser el nivel del piso mínimo. Pero esto no es lo que Peña escribe en su carta.

4. Es la misma intelligentsia  que envía a sus hijos a colegios particulares  o, queriendo ser más consistente, al Liceo Manuel de Salas, que  tiene un costo similar al de un colegio particular.

 


Educación y paternalismo

mayo 19, 2014
Dejar un comentario

R. Fischer

NicolasEyzaguirre

El Ministro de Educación pensando por los padres

Hoy en El Mercurio, Carlos Peña mostró lo paternalista que es el Ministro de Educación con los padres que tienen hijos en colegios con financiamiento compartido (de copago en adelante). Este análisis defectuoso y simplista alimenta las propuestas del gobierno en materia educacional. Son argumentos que repiten los columnistas que apoyan al gobierno. Ayer en La Tercera se lee:1

“El rendimiento en las pruebas Simce no mejora con el nivel de copago (Anand, Mizala y Repetto, 2009), lo que buscan los padres mediante el financiamiento compartido es un mayor status (Raczynski, Salinas, Hernández y Latz, 2010). “

Para mostrar lo equivocado de esa frase,  el mismo trabajo de Raczynski et al  muestra que los padres tienen claro que es  un buen colegio:

“Por lo que me habían dicho no era un buen colegio, por la conducta de los niños, la disciplina. (…) La gente comentaba y uno igual veía en los niños la mala conducta””

“(Una mala escuela) es donde no hubiera control de los niños. Que no se preocuparan de sus entradas y salidas y comportamiento de los chicos, que no se reciba a cualquiera (…) los que andan haciendo maldades, que toman por los parques, con sus mochilas haciendo desorden, a gritos y después viene la patrulla a buscarlos y todos tomados, curados…Una escuela sin control” 

“(Una buena escuela) que se preocupa, y si no están, porque no llegaron, llaman a la casa para saber porque no están si es por enfermedad…esa preocupación”

“Para mí una buena escuela es que tienen que ser buenos profesores, que estén atentos a lo que necesitan y que le avisen a uno esas cosas. “Entonces, para mí un buen colegio es eso, que estén siempre en contacto con los papás” 

Una buena escuela es aquella donde yo veo que mi niña aprende, que es lo principal. Veo que mi niña está aprendiendo”

“Por ser si esta mal en un ramo, la alumna pueda ir a reforzamiento en la tarde, para que superen la nota, la suban más”

Si leemos la monografía de Raczynski  et al, se advierte que las razones para elegir un colegio de copago son perfectamente razonables: i) más disciplina, ii) valores, iii) preocupación del colegio por los padres, iv) mejor enseñanza, y otros motivos semejantes. No es, como comenta el Ministro, por el color de pelo.

Otro error es concluir que, porque los mejores resultados del SIMCE  de colegios con copago se pueden explicar por el status socioeconómico de los padres, no existirían más motivos que la segregación para poner a los hijos en colegios de copago. El SIMCE mide solo algunas variables que los padres consideran importantes en la educación de los hijos y que podrían explicar sus elecciones de colegio. El SIMCE no es la biblia de la calidad de la educación, porque omite la disciplina, el aprendizaje de hábitos de trabajo y estudio, los valores adquiridos en la escuela, acaso el inglés o las actividades extracurriculares.

El problema de la desigualdad de los recursos

Un segundo tema de la reforma es el de la desigualdad de los recursos educacionales. El gobierno pretende eliminar los colegios con copago porque ello aumentarían las diferencias entre los distintos estratos. Pero ese argumento omite a los colegios particulares pagados, que atienden a algo así como un 7% de la población. La pregunta es: ¿eliminar los colegios con copago (haciendo que todos los colegios que reciben subvenciones tengan los mismos recursos) reduce  o aumenta la desigualdad de recursos en los colegios? Un gráfico puede explica mejor el punto que deseo hacer:

VarianzaConySinCopagocrop

Las dos distribuciones de gasto educacional

 

La figura de la izquierda representa la situación actual y la derecha representa el caso en que ya no existen los colegios con copago. No es claro cual de los esquemas tiene mayor desigualdad. Si esta se mide por la varianza del gasto, la única simulación que ensayé –con datos muy simplificados — me dio mayor desigualdad bajo la propuesta del gobierno.2

Ahora bien, no he demostrado que siempre aumente la desigualdad del gasto con la propuesta del gobierno; solo mostré que esto puede ocurrir con valores razonables de los parámetros. No creo que sea un resultado válido en forma general. Para tener más certeza, habría que usar información que posee el ministerio de educación sobre la distribución de cobros de los colegios.

No es válido argumentar que la propuesta del gobierno aumentaría el gasto por estudiante, por lo que en la figura de la derecha es necesario elevar la curva horizontal, reduciendo así la desigualdad. Una alternativa es aumenta el gasto estatal por estudiante al tiempo que se permite el copago, con lo que se volverían a tener los dos casos que muestra la figura. No hay ninguna razón para no elevar el gasto de gobierno y permitir el copago, salvo la ideología, por lo que este argumento no es válido.

Conclusión

Personas inteligentes están convencidas que los padres y madres eligen colegios  por esnobismo, sin advertir que existen causas válidas que los motivan.  Tampoco es evidente que la desigualdad de recursos caiga al eliminar los colegios de copago. Esto muestra el extremo de ideologización en que hemos caído.

Nota

1. En ánimo de transparencia, Eduardo Engel es mi coautor y una persona a quién admiro. No es un especialista en educación, lo que podría explicar la frase citada.

2. Supuse que un 38% de los jóvenes iba a colegio municipal con un gasto por estudiante de $60.000/mes, un 55% iba a colegio municipalizado, con gasto por alumno uniforme entre $70.000 y $160.000/mes y que el 7% restante iba a colegios particulares pagados, con un gasto por alumno uniforme entre $200.000 y $500.000/mes. La alternativa es un gasto uniforme de $60.000/mes para todos, salvo los que asisten colegios particulares pagados. En este caso, la varianza aumentó al pasar del sistema actual al propuesto.


Sobre la Reforma Tributaria

abril 14, 2014
Dejar un comentario

R. Fischer   Escribir sobre la reforma tributaria es una osadía, dado lo poco que conozco en materia impositiva. Sin embargo, tal vez la opinión de un observador que no es experto tributario, pero si microeconomista, tenga algún valor. Creo que en la reforma hay tres aspectos  claramente distinguibles:

  1. ¿Deben subir los impuestos pagados por los sectores de mayores ingresos?
  2. ¿Cómo deben subir los impuestos para no provocar daños económicos?
  3. ¿Qué hacer con los nuevos recursos?

BacheletImpuestos

¿Deben subir los impuestos?

Me parece razonable que suban, aunque no me queda claro si debe ser tanto como lo desean los que proponen el alza impositiva. Existe un segmento del grupos de mayores ingresos –especialmente entre los de muy altos ingresos– que paga mucho menos de lo que debería, mientras otros con ingresos menores  pagan una proporción mayor de sus ingresos. La inequidad horizontal en un sistema de impuestos reduce su aceptabilidad social. En principio sería posible aumentar lo que paga el segmento de más altos ingresos sin aumentar las tasas, permitiendo satisfacer la presión por un aumento del gasto social. En nuestro actual esquema impositivo hay mucha elusión y evasión mediante mecanismos que distorsionan la asignación de recursos. Estas características no son particulares de Chile: también en países desarrollados existe una multitud de trucos similares. Por otra parte, una parte de lo que los proponentes del aumento consideran elusión es simplemente un traspaso de ingresos de un momento del tiempo a otro, es decir, una forma de ahorro que no debería ser penalizada. Por lo tanto las cifras de elusión que se muestran exageran la importancia de  ésta.

¿Cómo subir los impuestos?

En mi inexperta opinión, un sistema impositivo conceptualmente limpio y elegante tiene ventajas sobre un sistema que incluso en su inicio requiere ajustes para no provocar excesivas distorsiones  económicas, en particular sobre la inversión. Es más fácil corregir un sistema con un fundamento lógico: solo se requiere voluntad política. Durante el gobierno anterior hubo un intento –sin demasiado entusiasmo– por cerrar algunos de los forados que tiene el FUT, pero enfrentó a un lobby de abogados tributaristas y contadores. Como tenía poco apoyo del gobierno, al poco tiempo se abandonó el intento. El actual gobierno tiene los votos y la voluntad para cerrar esos y otros resquicios en el sistema impositivo actual, con lo que se habría obtenido el mejor de los mundos: las ventajas de un sistema bien concebido, habiendo corregido sus problemas.

PineraImpuestos

De la época en que Piñera pensaba en aumentar impuestos

Desde ese punto de vista el sistema con base devengada (y sin FUT, en consecuencia) me parece peor. Esto se advierte al observar el tipo de ajustes que hay que hacerle para reducir su impacto sobre la inversión. Pese a ello, los problemas del nuevo sistema no siempre tienen respuesta. Son intrínsecos a este sistema impositivo. Veamos:

  1. Es necesaria la depreciación acelerada para no castigaren exceso la inversión. En principio no me gusta la depreciación acelerada (es una distorsión pro inversión), pero en el sistema antiguo no era una necesidad, sino un agregado que se podía eliminar sin efectos graves. Ahora en cambio, esto es absolutamente necesario. Además, tenemos el problema que las empresas con poco capital (de servicios o de innovación), no van a poder hacer esos descuentos. Y en ese grupo debe estar la mayoría de las empresas.
  2. En las sociedades con participación de minoritarios, esto tendrán que pagar impuestos aun sobre dividendos no distribuidos. Si no se corrige (y no se me ocurre como hacerlo), habrá una mayor concentración de la propiedad accionaria. Nota posterior: Debo corregir este punto, porque me han explicado que el impuesto sobre los dividendos no distribuidos lo paga la empresa, por lo que el problema que menciono no ocurre (aquí se advierte mi incompetencia en el tema)..
  3. En el caso de las AFP, el problema es que incluso los trabajadores de bajos ingresos pagarán el 35% sobre las utilidades devengadas de las inversiones en empresas chilenas. Las inversiones en fondos mutuos tendrán el mismo problema.
  4. Una parte importante de los recursos acumulados en las sociedades bajo el FUT corresponden a ahorros para la vejez de profesionales. El que no paguen impuestos ahora se corregirá cuando jubilen y retiren esos recursos para vivir mejor cuando ancianos. Bajo el nuevo esquema estas personas no podrán ahorrar sin pagar los impuestos del momento en que ganaban más en sus vidas. Esto genera inequidad horizontal en el tiempo.
  5.  Las empresas deberán acudir más frecuentemente a los bancos porque tendrán menos financiamiento a partir de utilidades acumuladas. Los bancos son caros y no  siempre otorgan crédito en buenas condiciones a las Pymes.
  6. Las empresas tendrán una estructura cargada hacia deudas en vez de patrimonio. Esto debería traducirse en una economía menos robusta y más sensible a cambios en las condiciones externas.

Deben haber muchos otros problemas que aparecerán con el tiempo. El tema es que todas estas complicaciones son inherentes al nuevo sistema impositivo, y para corregirlas /si se puede) habrá que hacerle ajustes. Y con eso tendremos un esquema tributario complejo, lleno de regla raras que se aplican en algunos casos y sin un principio rector claro. Y al final, es probable que haya más formas de elusión que bajo el sistema actual. Es lo que sucede en los países con este tipo de sistemas impositivos.

¿Qué hacer con los nuevos recursos?

Si el lector revisa este blog, sabrá que la gratuidad me parece un serio error. Perjudicará a la sociedad (por una mala asignación de los recursos educativos); a las universidades del Estado, ya que lo importante será el apoyo del gobierno para conseguir recursos y no la calidad académica;, y a la equidad, pues recibirán universidad gratuita quienes podían pagar por ella.

ContraReforma

Un volante de la UDI contra la reforma

Es una transferencia importante desde la sociedad a los más ricos. Después de todo, casi todos los jóvenes del último quintil van a la universidad, por lo que se verán beneficiados. Es difícil de creer que un número similar perteneciente a los otros quintiles asista a la universidad. Además, en la actualidad, los jóvenes de segmentos más desventajados tienen acceso a subsidios para costear sus estudios. Por lo tanto los jóvenes del 20% más rico –o sus familias– serán los más beneficiados. Si de mi dependiera, usaría los recursos para aumentar el gasto en educación preescolar y escolar en forma inteligente.


Problemas de la educación coreana (y chilena)

octubre 10, 2013
Dejar un comentario

R. Fischer

Aparentemente, el problema es que hay demasiada educación. Según el Financial Times, el exceso de capital humano está teniendo un  creciente costo económica. El caso es que 7 de cada diez coreanos que terminan la enseñanza media ingresan a la universidad. Esto genera un desequilibrio entre la cantidad de trabajo calificado y de trabajo no calificado. El gobierno estima que sobran 50.000 graduados universitarios todos los años, y que faltan 30.000 trabajadores sin calificación o técnicos por año. Es por ello que la diferencia entre el ingreso de un universitario y el de un graduado de enseñanza media es de solo 33%, lo que probablemente no compensa los años no trabajados y los costos de la educación universitaria.

El costo para la sociedad es elevado. Primero, el desequilibrio en la cantidad de profesionales y de técnicos y otros trabajadores. Segundo, el costo para la sociedad de mantener a tantos estudiantes que no trabajan. Tercero,  el costo para las familias ha reducido la fertilidad, que ahora es de solo 1.2 por mujer en edad fértil. Cuarto, el costo directo para las familias de pagar la educación. El costo promedio de la universidad es de más del 25% del salario anual promedio –y aparentemente sin becas ni préstamos subsidiados–.

Además, para prepararse para los exámenes, los estudiantes, incluso muy jóvenes– van a cursos vespertinos después del colegio. A diferencia del colegio, que es gratuito, estos cursos son pagados y caros, representando un costo total anual de 1.63% del PGB., lo que ha aumentado la deuda de los hogares.1 No olvidemos lo estresante de la educación coreana, con mucho bullying, estudiantes que tienen poco tiempo para si mismos pues estudian muchas horas. Por último, enfrentan un ambiente académico muy competitivo y presionado por los padres. Eso explica la alta tasa de suicidios en los jóvenes.

KoreaSChool2013

Actores del drama de TV coreana: School 2013.

Lecciones del caso coreano

Tal como en Chile, tener un título universitario es prestigioso, una de las razones que explican la aparente irracionalidad del comportamiento coreano. 2 También en Chile, el número de estudiantes universitarios representa una fracción mayoritaria de los estudiantes de la cohorte en edad de estudiar.  Esto ocurre cuando todavía tiene un costo estudiar en la universidad: ¿que pasará cuando se eliminen la señal económica que proporciona el costo de los estudios universitarios? Imagino que el costo para la sociedad será mayor que en Corea, que al menos enfrenta esos costos.

La gran confusión

Creo que el problema de la sobreeducación universitaria  tiene su origen en una confusión sobre lo que significa educarse. Se confunde la educación y la cultura como un bien en si mismo con la educación que tiene un objetivo económico: educación para el trabajo posterior.  Lo primero produce un valor en el sentido de permitir comprender el mundo, apreciar la belleza de una creación artística o entender un argumento filosófico. Es una educación que produce una vida más rica y completa.

El segundo tipo de educación tiene un objetivo más utilitario: se trata de educar para el mundo laboral, como lo es el título profesional. Es un objetivo positivo, pero completamente distinto del primero. El problema es que los argumentos en educación mezclan a menudo ambos tipos de educación, tal vez porque en los países anglosajones la educación en los colleges tiene un objetivo hacia liberal arts  en sus primeros dos años,

Como la educación profesional tiene beneficios casi puramente privados, es un ámbito en que se deberían dejar actuar las señales económicas, y evitar la educación gratuita (aunque es razonable disponer de créditos subsidiados para personas de menores ingresos, con el objetivo de igualar oportunidades). Debido a su carácter utilitario, una vez que haya una sobreoferta de profesionales, el sistema debería ajustarse, si es que los estudiantes perciben las señales económicas, y dejarían de demandar la universidad, prefiriendo algunos carreras de tipo técnico.

Al establecer la separación en estas dos categorías, estoy suponiendo que el primer tipo de educación crea externalidades positivas. Personas más cultas demandan y aprecian las arte,  el conocimiento científico y el pensamiento, valores que estimamos positivos en nuestra sociedad. Creo que eso justifica subsidiar programas de educación en artes liberales.

Lo interesante de este segundo tipo de educación es que como es valorada por si misma, no requiere que solo se entregue mediante estudios universitarios. Las municipalidades y otras instituciones pueden hacerlo (y lo hacen en pequeña escala) o tal vez incluso en talleres de escritura, o de arte. Bajo este criterio, deberían aumentar los subsidios a museos, galerías de arte, y los recursos destinados a bibliotecas y otras instituciones culturales. Además, personas que no han tenido estudios universitarios profesionales pueden tener acceso a estos programas, por lo que el hecho de no haber ido a la universidad no debería limitar el conocimiento en liberal arts. Creo que nuestra sociedad sería más rica en todos los sentidos si destináramos más recursos en esta dirección, subsidiando menos los estudios profesionales.

Notas:

1. Para tener una idea de la magnitud de ese gasto, en Chile correspondería a unos US$ 4 mil millones, y algo más de la mitad de lo gastado en educación primaria y secundaria.

2. Pese a esta similitud, la educación –independientemente de un título– es un valor más importante en la cultura coreana de lo que lo es en la nuestra.


Financiamiento universitario

junio 7, 2013
1 comentario

R. Fischer

En la discusión sobre si la educacin universitaria debería ser gratuita, creo que la mejor respuesta es la de I. Briones y S. Urzúa, aparecida hace una semana en la sección Tribuna de El Mercurio. Contra los que quieren educación superior universal y gratuita financiada con un impuesto específico responden:

“La lógica detrás es miope y técnicamente deficiente. Primero, la propuesta no analiza las consecuencias del impuesto específico en las decisiones de los educandos. ¿Cuál es la externalidad negativa que lo justifica? ¿No aumentará la segregación al promover un éxodo desde la educación superior pública a la privada? Segundo, mezcla universalidad con gratuidad, conceptos completamente distintos. Y tercero -lo que motiva esta columna-, no reconoce que la progresividad de una política depende no solo de quien la pague o beneficie, sino que también a qué otros grupos se podría haber beneficiado con los recursos utilizados.”

El segundo punto es el que me interesa destacar, independientemente de la forma en que se financia el costo de la universidad gratuita. Aún con educación gratuita, no todos querrán educación universitaria: es costoso para ellos destinar años a estudiar cuando preferirían trabajar. Además, obligarlos a estudiar sería un costo inútil para la sociedad, y una imposición a personas que han alcanzado la edad en que pueden decidir por sí mismos que hacer con sus vidas. Por lo tanto, por muy gratuita que sea, la educación universitaria no será para todos –sin considerar los que no han tenido esa oportunidad en el pasado–, y sería injusto que la sociedad pagara los estudios de una parte, especialmente una que terminará con mayores ingresos que el promedio nacional (por mucho que se impusiera un costo a los universitarios, como en la propuesta criticada por los columnistas, hay costos de eficiencia y de mala asignación de los ingresos tributarios, como señalan los columnistas).

En 1997, en el Centro de Economía Aplicada del Depto. Ing. Industrial de la U. de Chile, discutimos el problema de como financiar en forma justa los estudios universitarios. Algunos de nosotros (P. Gonzalez, A. Mizala, P. Romaguera y yo) publicamos una propuesta. No la encontré en mi computador, pero en cambio encontré mi contribución, que adjunto más abajo. Creo que esa propuesta –que se parece  una propuesta de Beyer  en el Congreso– resuelve buena parte de los problemas de financiamiento universitario en el sentido de:   i) permitir que todos los que lo deseen puedan estudiar, ii) reducir el riesgo de los estudios, iii) los que tienen éxito pagan por sus estudios, iv) se subsidian implícitamente carreras con bajos ingresos pero alta valoración social, v) al tener un costo el estudio, la decisión de hacerlo enfrenta los incentivos correctos. Lo que nos faltó fue incorporar fue un mecanismo para limitar el alza de los costos de las carreras, como lo hace otra propuesta de Beyer. En todo caso, tanto la propuesta de Beyer como la nuestra de 1997 son mucho más justas y equitativa que las propuestas de los izquierdistas reaccionarios (o sesentones) que se han tomado la Casa Central, de nuevo.

Anexo: Propuesta de 1997 (Se deben actualizar lso ingresos utilizados en el ejemplo)

Becaprop

Propuesta de 1997 para financiamiento universitario. Se deben actualizar los ingrsos.


Equidad y los padres

agosto 30, 2012
Dejar un comentario

R. Fischer

Ayer pasaron, muy cerca del Departamento de Ingeniería Industrial en que trabajo, decenas de miles de manifestantes. El motivo de la manifestación era cambiar el sistema educacional e impulsar la educación pública. Detrás de este apoyo generalizado al movimiento en pos de la educación pública está, supongo, la idea de equidad.

De acuerdo a la encuesta CEP, la opinión pública cree que la educación y el esfuerzo son los dos mecanismos principales para mejorar la situación económica de las personas. El descontento nace porque las oportunidades no son iguales, debido a que la educación que entregan la mayoría de los colegios municipales (y muchos subvencionados) es mala. Por lo tanto, los estudiantes pertenecientes a familias de bajos ingresos, incluso si son esforzados y talentosos, no tienen las oportunidades que posee un estudiante equivalente proveniente de una familia de mayores ingresos.

Hasta aquí, creo estar totalmente de acuerdo. Es injusto que no todos tengan las mismas oportunidades, pero la pregunta importante es determinar cuán iguales deben ser las oportunidades.

Desde el punto de los investigadores en educación, se trata no solo de igualar las oportunidades mejorando los colegios, sino que se  trata de compensar el efecto debido a los antecedentes familiares. Por ejemplo, se ha demostrado que familias bien constituidas y más educadas traspasan conocimientos y actitudes a sus hijos, que les dan ventaja sobre niño que provienen de familias menos educadas y tal vez con una solo adulto en el hogar.

Para reducir estas diferencias, se ayuda especialmente a los niños en situación vulnerable, con un subsidio a las escuelas que es mayor  que el usual, para que ellas pongan más esfuerzos en esos niños. Nuevamente, esto parece una receta admirable, pero si el objetivo es compensar todas las desventajas que enfrentan los niños más desfavorecidos, para que tengan exactamente las mismas oportunidades, nos enfrentamos a problemas conceptuales difíciles.

El problema es que la mayor parte de los padres desean darles ventajas a sus hijos, y están dispuestos a sacrificar tiempo y dinero con ese objetivo. Si intentáramos anular totalmente estas diferencias para igualar oportunidades, los efectos podrían ser perversos. O se puede producir un escalamiento de las inversiones familiares, destinando cantidades cada vez crecientes –y alcanzando niveles ineficientes– de inversión en los hijos, o se puede producir el efecto contrario, de eliminar los inventivos a invertir en los hijos, si ellas se anulan completamente.1 El costo social, en este segundo caso, sería enorme.

En otras palabras, nos encontramos en un problema, porque el principio de equidad se enfrenta al interés de los padres en el futuro de de sus hijos. Creo que sería una intromisión excesiva en la vida privada de las familias anular los esfuerzos de las familias por ayudar a que a sus hijos les vaya lo mejor posible. Incluso conceptualmente –no hablo de la práctica, pues estamos lejos de este punto– a lo más se deberían reducir las diferencias más dramáticas producto de la influencia familiar, pero dejando espacio para que los padres puedan esforzarse en transmitir algunas ventajas a sus hijos.

1. Es interesante observar que los investigadores y proponentes más enfáticos de medidas de compensación por desventajas familiares tengan sus hijos en los mejores colegios particulares pagados del país.