Porqué Hidroaysén

La aprobación ambiental del complejo de centrales hidroeléctricas en Aysén no ha tenido buena recepción en el público, que la recibió con protestas en distintas ciudades. La idea de enormes lagos artificiales y líneas de transmisión alterando el paisaje de Aysén no es atractiva. Entiendo el problema, porque los mismos motivos me hicieron dudar del proyecto por años, pero una reflexión más cuidadosa me mostró que no tenemos otra opción.

Cada año, el país requiere aumentar su capacidad de generación en unos 500MW para hacer frente al crecimiento de la economía. Los ambientalistas sugieren que se debe aumentar la eficiencia, produciendo más con menos energía. Así se necesitaría una cifra menor a 500 MW anuales para acomodar el crecimiento. Pero nuestras empresas, que enfrentan el costo real de la energía (sin subsidios), ya realizan el esfuerzo eficiente.

En nuestra etapa de desarrollo productivo, reducir el consumo es imposible, salvo que quisiéramos transformarnos en un país focalizado en el turismo, al estilo de Costa Rica (país que depende de la hidroelectricidad para la mayor parte de sus necesidades energéticas). Por lo demás, esto es inviable por nuestra localización geográfica, mayor tamaño y población. Descartada esta posibilidad, el desarrollo y la equidad requieren una economía que crece y que usa más energía. Pero las empresas solo pueden competir si sus insumos, entre ellos la electricidad, no son demasiado caros. En resumen, se debe aumentar la producción de electricidad, a un costo razonable.

¿De dónde podrían salir los 500 MW en capacidad adicional? Entre las renovables, la energía eólica es impredecible y tiene un factor de planta de menos de un tercio de la capacidad instalada, lo que eleva su costo de inversión. La energía solar aún no es económica, aunque si alguna vez bajaran sus costos, el país tiene excelentes condiciones para su desarrollo. La geotermia parece ser parte del futuro energético: sus costos de instalación no difieren mucho de los de las energías convencionales, y solo la limita actualmente el riesgo de exploración. Las minihidro son ambientalmente atractivas, pero su potencial es limitado (unos 3.000-4000 MW), aparte de requerir líneas de transmisión ubicuas.

Restan como energías de bajo costo la nuclear, la termoelectricidad y el carbón. Dejando de lado la energía nuclear, porque no podría implementarse antes de la mitad de la siguiente década, en el mediano plazo solo quedan el carbón y la hidroelectricidad. Si no se construyen centrales hidroeléctricas –en particular Hidroaysén– tendremos que usar más carbón. El desarrollo usando carbón produce severos daños ambientales y, peor aún, es probable que nuestras exportaciones sean castigadas en el futuro si la energía que usan produce gases invernadero. Por su parte, Hidroaysén tiene un factor de planta muy elevado, prometiendo un suministro estable y que no produce (salvo por la descomposición inicial de material orgánico sumergido) gases invernadero. En general, los desarrollos hidraúlicos en Chile tiene impacto visual, pero sus perjuicios ambientales son menores.

Para concluir, el desarrollo económico es más amable con la naturaleza: basta comparar a Haití con cualquier país desarrollado. A Haití no le quedan bosques porque los han usado como leña. En Europa, los bosques se han recuperado de las depredaciones del pasado. En Corea, aunque el medio ambiente no fue una preocupación importante durante su etapa de desarrollo, ahora si lo es y tiene recursos para dedicarle. Si deseamos reducir el impacto ambiental, es necesario alcanzar rápido el desarrollo, para así tener la capacidad de destinar recursos a proteger el medio ambiente.

Los artistas y los derechos de propiedad

R. Fischer

Estaba leyendo un artículo de Tyler Cowen sobre el mercado laboral de los economistas académicos cuando recordé un tema del que quería escribir hace tiempo. Cowen hace ver que los economistas académicos aplican estándares mucho más duros a su mercado de trabajo académico que cuando estudian el desempleo. En su propio mercado, la meritocracia es el único criterio valedero, y el desempleo está asociado a la falta de talentos y mérito. En cambio, no se hacen la mismas preguntas cuando se refieren a los mercados laborales generales, en los que las causas del desempleo no tienen origen en la meritos sino en las deficiencias y fricciones del mercado laboral.

El argumento me recordó la forma como los escritores y los artistas piensan. En general, los escritores y artistas tienden a ser de izquierda y a oponerse a la propiedad privada. Hay una excepción importante: pocas veces he visto incluso a los capitalistas más acérrimos defender derechos de propiedad con la dedicación de los artistas al derecho de propiedad intelectual. No me queda claro que los artistas entiendan que sus posiciones son contradictorias desde un punto de vista lógico, pero es conveniente recordarlo cuando los artistas se oponen al neoliberalismo y sus defensores.

Licitaciones pesqueras

R. Fischer

En las últimas semanas las empresas pesqueras han mostrado de todas las formas posibles que si se realizan las licitaciones pesqueras se producirá un desastre en la industria. Aseguran que sobrevendrá la quiebra de empresas, el desempleo, la entrega de recursos naturales a extranjeros, la concentración de la industria, la reducción de la inversión pesquera y la innovación. Finalmente, aseguran que se trata de la expropiación de derechos adquiridos.

Por otra parte, quienes defienden las licitaciones también utilizan algunos argumentos no muy sólidos. Por ejemplo, se argumentó que no licitar significaba la concentración de la industria y que esto era malo para el país. Los proponentes de las licitaciones también sugieren que la eficiencia y la innovación son menores sin licitaciones. Es sorprendente notar que tanto proponentes como adversarios de las licitaciones creen que si no se siguen sus propuestas, la concentración aumentará (y que esto es malo), y que la eficiencia y la innovación caerán.

En mi impresión de observador externo, que alguna vez publicó artículos teóricos sobre el tema pesquero, la oposición de la industria tiene una explicación más sencilla: ésta no desea pagar por las rentas pesqueras. Por ello han contratado estudios a académicos prestigiosos, los que han estudiado el problema y han confirmado las aprensiones de la industria que los contrató. Asimismo, han sugerido que las rentas no son tan grandes, porque éstas se ven reducidas por el pago de permisos.

Pero si las rentas son tan pequeñas, ¿cuál es el motivo para hacer tantos esfuerzos para evitar las licitaciones? De ser válido el argumento, se obtendrían bajos valores al licitar las cuotas y el gobierno que las impulsó tendría que explicar porqué hizo tanto esfuerzo por tan pocos resultados. Y dado que las cuotas son transferibles, las empresas que se quedaron sin cuotas podrían siempre comprarlas —a precio de huevo—. En resumen, no se entiende la oposición, a menos que las cuotas tengan un valor elevado.

Respecto a los efectos sobre la innovación y la inversión, ambas partes tienen su cuota de razón: al ser licitaciones que otorgan derechos por un período limitado, tiende a reducirse la inversión, aunque si el período es similar a la vida útil de los equipos, el efecto sería menor. Lo mismo ocurre con la innovación. Por otra parte, como lo señala el famoso académico contratado por los proponentes de las licitaciones, si se regalan las rentas incorporadas en las cuotas, las empresas no tienen que preocuparse de la competencia, y eso lleva a ineficiencia. Pero si las cuotas son transferibles, esta ineficiencia debería desaparecer en el mediano plazo, ya que alguien estaría dispuesto a pagar por comprar un derecho mal aprovechado. Es decir, los efectos sobre la innovación y la eficiencia son opinables y dependiendo de aspectos bastante subjetivos, pueden ir para uno u otro lado.

El meollo del tema, por lo tanto, es el derecho a recibir rentas sin pagar por ellas. Los derechos de pesca pertenecen al Estado y por lo tanto —en principio— a todos los chilenos. Las empresas que habían hecho inversiones pesqueras los recibieron por diez años en forma gratuita, pero no deberían adquirir derechos de propiedad perpetuos solo por ese motivo. Se trata de recursos de todos los chilenos, y no tienen por qué asignarse a una pocas empresas por razones históricas y capacidad de presión política.

Addenda: Sistema de evaluación de los investigadores

Ronald Fischer

Alejandro Jofré ha sugerido una importante mejora respecto al procedimiento de evaluación de los investigadores presentado aquí en las secciones I, II, III y IV.

En mi propuesta sugerí un criterio cuantitativo mínimo en términos de publicaciones de los investigadores. Este criterio se construiría a partir de los promedios de publicaciones de los investigadores de los departamentos en el rango 90-110 en el área del investigador, dado que ese es el nivel en el mundo al que la Facultad aspira. Más específicamente, se proponía un mínimo de publicaciones correspondiente al 50-70% de este promedio, ajustando por ciclo de vida del investigador.

La idea de Alejandro es que en vez de un rango cuantitativo, esto se hiciera en términos de percentiles. Si la FCFM aspira a estar en el percentil 20% de las Facultades similares del mundo, por ejemplo, en cada área se debería usar como estándar los departamentos en el rango 15-25% (digamos) para construir el indicador promedio. Siguiendo mi propuesta, áreas en las que hay pocos departamentos independientes en el mundo podrían enfrentar un estándar fácil de cumplir, mientras que en otras áreas (como matemáticas), esto podría ser un estándar mucho más exigente. Con la propuesta de Alejandro, esta diferencia de estándares desaparece.

Una exportación rara

R. Fischer

Ante el exceso de capacidad de generación (termo-)eléctrica que se avecina en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), hay propuestas de vender el excedente a Argentina. Debido al défcit de energía en la zona norte de Argentina contigua a Chile, podría ser una posibilidad comercialmente atractiva. Incluso se podría reutilizar línea construida originalmente para enviar electricidad a Chile desde la central que Gener construyó en Salta. El gobierno argentino obliga a que esa central ahora produzca para su mercado doméstico, pero la línea sigue existiendo, aunque no transporta energía.

Mirado un poco más cuidadosamente, parece raro que luego de los conflictos ambientales para instalar centrales de generación en Chile, éstas se dediquen a producir para el mercado argentino. Después de todo, la argumentación para admitir el costo ambiental de las centrales es que ellas ayudarían al desarrollo de Chile, al reducir el costo de la energía para los proyectos mineros del Norte. Por supuesto, al exportar energía, el costo en el Norte tiende a ser más alto, lo que contradice los argumentos en favor de las centrales.

La idea de contaminar en Chile para vender energía a Argentina, que puede ser un buen negocio en el corto plazo, es una mala idea en el más largo plazo, tanto desde el punto de imagen como para contrargumentar a los ambientalistas sobre la necesidad de inversión en generación de bajo costo.

Padres votando por sus hijos en Hungría

R. Fischer

Un colega del DII, Ramiro de Elejalde, me indica que los Húngaros se adelantaron a mi propuesta sobre votos múltiples para padres con hijos menores. De acuerdo a la información aparecida en el Guardian, el gobierno (conservador) húngaro está pensando darle votos a las madres con niños menores.

Lo interesante es que como el gobierno tiene dos tercios de los votos en el parlamento, inicialmente planeaban incorporar esta medida en la Constitución, pero luego lo pensaron mejor y lo harán mediante una Ley. La cantidad máxima de votos de una madre será solo de un voto, porque hay preocupación entre los más racistas porque los Roma (gitanos) tienen muchos hijos.

La oposición intelectual sigue razonamientos como el del profesor de leyes de la U de Chicago, Tom Ginsburg. Este académico asemeja la propuesta a los votos múltiples de los terratenientes en el siglo XIX en Europa. También le preocupan los derechos de las familias sin niños. A este blog le parecen argumentos débiles, porque el primero es un argumento de tipo ad hominem, y el segundo trata los derechos políticos de dos seres humanos en forma distinta, según su edad.

Evaluación de la calidad de los investigadores IV

Ronald Fischer

Esta es la sección final de la serie sobre evaluacíón de investigadores.

Una propuesta

Dadas las deficiencias de las tres metodologías, y reconociendo que sus desventajas son independientes, se podrían combinar en forma inteligente para obtener mejores resultados.

La propuesta consiste en usar i) fórmulas para determinar umbrales mínimos que deben cumplir los investigadores (con especificidad por áreas, dada su extrema heterogeneidad). Una fórmula posible es considerar las universidad en el rango de comparación ( en el caso de la FCFM, ranqueadas 90-110) y determinar el promedio de publicaciones (y la calidad de las revistas) de los investigadores en las distintas áreas cuando fueron promovidos al nivel equivalente. Luego se define el estándar como algún porcentaje (por ejemplo el 50-70%) del promedio del área. La razón para establecer el umbral por debajo del promedio se debe a que el promedio esconde la varianza entre los investigadores, y a que se está estableciendo un umbral mínimo y no un promedio.

Si un académico sobrepasa los umbrales anteriores, se pasa a la etapa de consulta a los expertos. Para ello, se solicitan evaluaciones a expertos mundiales en su área. Se les pide determinar la calidad del investigador en términos comparativos con las universidades a las que la facultad (o universidad) desea asimilarse (el rango 90-110 en el caso de laFCFM). Se les pediría explícitamente que evaluaran no solo el número de publicaciones, sino su importancia y relevancia para el área y para el medio (en casos en que sea apropiado).

Dados los problemas que el procedimiento de los expertos pudiera tener, es necesario disponer de un elemento de discrecionalidad al nivel del comité de evaluación. Por ejemplo, si las evaluaciones de los expertos no dieran confianza, podrían rechazar sus recomendaciones, posiblemente solicitando nuevas evaluaciones o rechazando o aprobando al académico sin más. En todos estos casos, es deseable y tal vez imprescindible que el comité fundamente su opinión cuando es contraria a la de los especialistas.

Las características especiales de la propuesta (y en lo que se diferencia de la práctica actual de la FCFM) consisten en i) solicitar a los expertos que comparen al investigador con aquellos en el rango de universidades al que nos interesa asimilarnos, ii) que hayan umbrales mínimos de las distintas tareas académicas, diferenciados por áreas, pero que sean flexibles (en el sentido que haya alguna posibilidad de sustitución entre temas) y iii) que las decisiones del comité evaluador sean fundamentadas cuando se desvién de la recomendación de los especialistas.

El procedimiento tiene varias ventajas, entre ellas que es una versión primitiva de esta metodología ha funcionado relativamente bien en la FCFM. Segundo, mantiene el énfasis en investigación, sin el riesgo que podría introducir usar demasiada discrecionalidad. La discrecionalidad limitada del comité y la intervención de expertos evitan que los investigadores busquen aumentar su número de publicaciones y no la calidad e impacto de su investigación. Así se consigue que el procedimiento de evaluación provea incentivos concordantes con la misión y objetivos de una institución académica como la FCFM.

Evaluación de la calidad de los investigadores III

Ronald Fischer

Esta es la tercera parte de la serie sobre evaluacíón de investigadores.

Problemas de distintas alternativas de evaluación

Es posible pensar en tres metodologías distintas para evaluar la calidad de un investigador:

  1. Discrecionalidad
  2. Fórmula
  3. Recurrir a expertos

Cada una de estas alternativas tiene dificultades y por lo tanto no se pueden usar en forma individual.

1. Discrecionalidad

En un procedimiento discrecional, un comité evaluador, formado por académicos seleccionados, examina los antecedentes de los candidatos y decide usando su experiencia, olfato y conocimiento. La mayor desventaja del sistema es la posibilidad de abuso, en el caso de enemistades personales o entre áreas o subáreas de la ciencia. Debido a que en principio se puede evaluar satisfactoriamente en base a criterios que no son de investigación demostrable, podría debilitar los incentivos a investigar en la Facultad. La otra debilidad es que, como se ha mencionado, el comité podría con cubrir todas las áreas científicas.

2. Fórmula

En este caso hay una fórmula que determina la calidad del investigador. Un ejemplo sería una facultad que decidiera que para ser evaluado en forma satisfactoria como académico, el académico debe realizar un determinado número de cursos, de horas de administración y un cierto número de artículos publicados en revistas ISI. Dado que no se evalúa calidad, sino sólo números, lo que se consigue es incentivar a las personas a cumplir con las reglas, pero no necesariamente con trabajos de buena calidad. Peor aún, no reconoce las diferencias entre distintas disciplinas, por lo que el criterio podría ser fácil de cumplir en algunas áreas y difícil o imposible de cumplir en otras. Su efecto podría ser el de reducir la calidad de la investigación en aquellas áreas en que es fácil cumplir con el criterio, y descorazonar a los investigadores en otras áreas, que ven como imposible ser evaluados positivamente.

Además, se debe considerar que hay áreas en las que las publicaciones son el único test de validez, mientras en otras lo que vale es la importancia de las aplicaciones que son el resultado de la investigación. El problema de la calidad de las publicaciones puede tratar de corregirse utilizando criterios sobre calidad, pero éstos deben estar adaptados a las distintas áreas, ya que varían mucho.

No es imposible construir una fórmula que diferencie por áreas, pero tal fórmula incorporará mucha discrecionalidad en su origen y siempre habrá casos para los que no es apropiada. El método de la fórmula como único mecanismo único es apropiado cuando se trata de un estándar mínimo, y se trata de una etapa de la vida académica en la que una evaluación centralizada no es realmente posible ni deseable.

Esto ocurre en el caso de los profesores asistentes. En la FCFM, por ejemplo, todo lo que se requiere para la promoción a esta categoría es un doctorado y algún artículo aceptado o publicado en una revista ISI. Ambas condiciones son triviales de verificar. Es natural usar un chequeo sencillo en este caso, pues se debe confiar en el criterio de la unidad académica que contrata cuando el académico esta recién comenzando su carrera. No hay aún elementos del candidato que permitan evaluar su calidad académica dada la distancia a que se encuentra un comité de evaluación centralizado. Además, si el cargo es ocupado por un académico mediocre, las consecuencias recaen –en esta etapa– solo sobre el departamento que lo contrata y no tienen mayores consecuencias a nivel de la facultad.

3. Consultas a especialistas del área

Este método resuelve varios de los problemas de los métodos anteriores. El comité evaluador solicita que especialistas de alto nivel en la disciplina (a nivel mundial) evalúen al investigador, como si pertenciera a una universidad o facultad del grupo objetivo (por ejemplo, 90-110 en el ranking mundial). Los especialistas, que conocen el área y son objetivos tienen mayor capacidad para analizar la calidad del investigador. Para hacerlo más efectivo, en algunas universidades de los EE.UU. se le pide al investigador que selecciones sus 5 trabajos más importantes. Luego se solicita a los especialistas externos que los usen para evaluar al académico. Sin embargo, también este procedimiento enfrenta dificultades.

La primera dificultad consiste en determinar quiénes son los potenciales especialistas. El comité evaluador podría enfrentar problemas si no tiene miembros que conozcan el área o alternativamente, cuando el comité es guiado por un solo miembro que conoce el área, y que potencialmente se podría aprovechar su calidad de único experto para favorecer o perjudicar al candidato.

Otra dificultad consiste en que los especialistas externos podrían no dedicarle el tiempo que requiere esta labor, dado que la solicitud proviene de una universidad de país en desarrollo y poco conocido. Peor aún, podrían usar un criterio más débil que el que usarían para una universidad en un país desarrollado.

El último problema del método es que en algunas subáreas el número de investigadores puede ser muy pequeño, por lo que tienen lazos de amistad entre ellos. En tal caso, asegurar la objetividad de la evaluación es imposible.

En conclusión, todos los métodos anteriores tiene graves debilidades. La próxima sección describe una propuesta que combina los métodos anteriores para reducir sus desventajas.

Evaluación de la calidad de los investigadores I

Ronald Fischer

Este es un tema en el que he estado trabanajndo para la Comisión de Investigación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (y varios años en la Comisión de Evaluación de la Facultad). Como podría tener un interés más general, he decidido presentar mis conclusiones en el blog. El informe está dividido en varias entradas, debido a su extensión:

  1. El problema de la evaluación de la calidad de los investigadores
  2. Los objetivos de un proceso de evaluación.
  3. Problemas de las distintas alternativas
  4. Una propuesta

El problema de la evaluación de la calidad de los investigadores

Un buen sistema de evaluación de investigadores de una unidad académica debe considerar los objetivos de la unidad. Por ejemplo, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) tiene como misión:

“la generación, desarrollo, integración y comunicación del saber en ciencias básicas, ingeniería, ciencias de la tierra y economía y gestión.”

La pregunta es cómo desarrollar un sistema de evaluación consistente con estos objetivos. En general, el consenso de la FCFM es que se debería privilegiar la investigación del académico, siempre que se satisfagan requisitos mínimos en las demás áreas académicas.

Incluso si se la da primacía a la investigación, subsiste el problema de evaluar las contribuciones del académico. En primer lugar, porque la variedad de áreas de investigación hacen imposible que un Comité Evaluador (CE), formado necesariamente por un limitado número de individuos, pueda tener el conocimiento para juzgar en forma informada sobre la investigación en las distintas ramas científicas. Incluso dentro de las grandes áreas, los especialistas en un subárea pueden saber muy poco sobre otra subárea.

Un segundo tema es la diferencia entre áreas en términos de lo que representa un buen nivel de investigación. En algunas áreas se publica mucho, y en otras no tanto.[1] No se trata de un problema de calidad contra cantidad de la investigación, pues en algunas áreas se publica mucho en muy buenas revistas, sino de diferencias en las características intrínsecas del área del conocimiento.

La comparación entre revistas ciéntificas de distintas áreas también es compleja. En algunas áreas -–por ejemplo, la biología–- la publicación y las citaciones son rápidas, por lo que los índices de impacto son elevados. En otras áreas, o incluso a nivel de subáreas, pueden haber diferencias en la velocidad de publicación, o en la trayectoria de citaciones. En algunas disciplinas, la vida media de artículos en las revistas importantes es de más de 10 años y en otras disciplinas, de solo dos años. Por lo tanto, los índices de impacto de las revistas tienen distintos significados, ya que tienen ventanas de corto plazo. Un último tema es como comparar trabajos con numerosos autores con trabajos con pocos o con un solo autor.

La heterogeneidad de las distintas áreas se ve incluso en la forma en que se firman los artículos. Hay disciplinas en las que el orden de autoría representa la contribución relativa al trabajo publicado, mientras que en otras lo normal es usar un orden alfabético.

[1] Por ejemplo, el importante economista David Cass, Fellow de la American Academy Arts & Sciences, publicó solo 29 papers ISI, pese a que su vida ciéntifica comenzó a mediados de los 60.

Madeco y el cobre reciclado de Nolli

Una pregunta que cae de cajón es: ¿cómo no se había dado cuenta Madeco que estaba comprando cobre robado? Por mucho que se blanqueara con facturas falsas, una empresa que compra esos montos de un solo proveedor debe tener sospechas sobre su provenencia. De no ser así, es responsabilidad del directorio por tener una plana ejecutiva tan ignorante de la provenencia de su principal insumo. Y si los ejecutivos lo sabían, el directorio es responsable por tener una plana ejecutiva que aceptaba comprar cobre robado a sabiendas de su origen.

Una última pregunta: ¿porqué las empresas a las que les robaban cobre no contrataron investigadores para averiguar dónde era reducido? ¿Será porque pensaron que en la próxima fijación de las tarifas reguladas podrían incorporar una tasa que compensara el robo de cables de cobre, por lo que les daba lo mismo?