Una conversación con Ivar Ekeland y la propuesta de un nuevo estatuto para la Universidad

Ekeland
Ivar Ekeland

R. Fischer

Ivar Ekeland dio una charla sobre mercados financieros la semana pasada en nuestro departamento. La charla fue interesante, y luego Roberto Cominetti y yo salimos a cenar con Ekeland. Ekeland es un matemático (y economista matemático) destacado, teniendo un principio con su nombre: el Principio Variacional de Ekeland.

 

Ekeland me interesaba porque cuando aún no ingresaba al programa de doctorado –y casi no sabía de economía–, compré un libro suyo sobre economía matemática y que pude entender poco. Pero quedé intrigado con Ekeland desde entonces. Ekeland me contó luego que fue su primer libro.

En el restaurante, Roberto y Ekeland comenzaron conversando sobre problemas combinatoriales del tipo: «una conductor sin documentos tiene que ir desde un punto a otro, sabiendo que hay un policía en revisando documentos, y que hay varias rutas posibles, en una de las cuales está el policía. ¿Cuál es la estrategia óptima?» Supongo que es un tema de conversación entretenido en cenas de matemáticos. Interesante, pero no demasiado para un lego.

ParisDauphine
Nuevo campus de la Universidad de Paris-Dauphine

Luego conversamos sobre el gobierno universitario, tema sobre el que Ekeland es experto, haiendo sido Rector de Paris-Dauphine, una de las mejores universidades francesas (además, me parece a Ekeland le interesa y practica la política. Roberto ha sido Senador de la Universidad, así que también sabe del tema.

Debo mencionar aquí que Roberto y yo conducíamos así que no pudimos tomar m{as un vaso de vino al comienzo de la cena (esperando que luego de dos horas el nivel de alcohol hubiera bajado),  por lo que Ekelando tuvo que hacerse cargo del resto de la botella. Tal vez eso explique sus respuestas.

La pregunta era sobre el grado de democracia en las universidades. ¿Cómo deberían gobernarse las universidades? Yo proponía que las universidades eran meritocráticas, por lo que ni estudiantes ni administrativos deberían tener más que voz en el gobierno de la U. Que tampoco me gustaba el gobierno por los académicos, porque operan como un sindicato, y además se fosilizan. Y que por lo tanto, prefería un gobierno universitario del tipo norteamericano, con un predominio de los egresados de la universidad, y con un Consejo Directivo. Sin concordar totalmente, Roberto también se oponía al cogobierno en la universidad.

Para nuestra sorpresa, a Ekeland le gustaba el sistema de cogobierno universitario, como el de la propuesta de nuevo estatuto universitario. Primero, porque reduce el poder de los académicos, que de otra forma no se preocuparían de ofrecer buenas clases –los estudiantes los obligarían–. Pero le respondimos que eso no es necesario en un sistema universitario competitivo y en que los estudiantes pagan. No dar buenas clases significa perder estudiantes y eso es malo bajo un sistema competitivo de universidades. Recordé lo malo que habían sido muchos profesores cuando la universidad era casi gratuita, y lo poco que les interesaban los estudiantes.

Ekeland nos dio otro argumento. Según el, como Rector de una universidad casi no tenía poder. Pero como era elegido en parte por los estudiantes, tenía el apoyo de buena parte de ellos. Entonces cuando debía negociar aumentos de recursos para la universidad con el Ministro, podía amenazar con echar los estudiantes a la calle. Y eso es algo que temen los ministros en Francia.

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Protesta estudiantil en Francia

Roberto y yo casi no podíamos creerlo: ¿ese era el sistema de asignación de recursos universitarios en Francia? ¿La amenaza de manifestaciones estudiantiles?

No quise recordarle a Ekeland que pese a su nivel cultural y científico, Francia no tiene universidades ubicadas entre las veinte mejores del mundo bajo ninguna clasificación conocida (aunque Paris-Dauphine está entre las 20 mejores, pero solo en matemáticas). Y las mejores instituciones francesas  son en general las Grandes Écoles,  que se rigen por estatutos distintos de los de las universidades. ¿Serán malos los resultados por el cogobierno? O lo serán por la existencia de las Grandes Écoles?

Una cena interesante.

Nota:

1. 1 No he podido averiguar si las Grandes Écoles  tienen cogobierno, pero incluso si lo tienen son tan selectivas (las más importantes toman solo un 1% de todos los estudiantes franceses), que la demagogia debería tener menos espacio.

Tetraestamentalidad en la U.

R. Fischer

Algunos dirigentes estudiantiles reclaman el co-gobierno, o la triestamentalidad, en todas las instancias de la Universidad. Esto significa la participación de académicos, estudiantes y personal administrativo en el gobierno de la Universidad. Creo que eso es un grave error.  En realidad, no me gusta que ninguno de estos grupos gobierne la universidad y elija a sus directivos.

1. Por qué no triestamentalidad

Los estudiantes actúan movidos por intereses de corto plazo que no miran a la universidad más allá de los 5-7 años de su carrera, y no valoran para nada, o casi nada, la creación y la investigación. Sus dirigentes utilizan la universidad con fines políticos, y no ven más allá. Como un ejemplo, en una reunión a la que asistí hoy, cuando se les preguntó a los dirigentes cuáles eran los objetivos que perseguía el paro, mencionaron: como problemas los ratones en el entretecho de alguna facultad, la sub-contratación de guardias y la triestamentalidad. ¿Es esto una visión coherente para un paro que le produce un daño tan grande a la Universidad?

Pero como no me gusta discriminar y ofender solo a los estudiantes, analicemos a los otros grupos.  La participación de los académicos en el gobierno de la universidad, tiene al menos la ventaja de que miran (o deberían mirar) el largo plazo y la calidad académica, lo que es apropiado para este tipo de una instituciones. Pero los académicos persiguen también intereses particulares, y su gobierno tiende a funcionar con los objetivos de un sindicato, en el sentido de proteger a sus miembros a expensas de la institución. Eso se ve en las propuestas del Senado para igualar los salarios entre Facultades, la creación de la carrera docente, y otras propuestas de ese absurdo organismo. Otro ejemplo es un académico que apoya los paros hasta que comienzan a interferir con los viajes a conferencias que tenía planeado para las semanas de vacaciones.1

Respecto a los administrativos, a ellos los mueven  los intereses gremiales, es decir, los apropiados a su rol laboral. Desde un punto de vista funcional no les interesan –claro que esta generalización admite muchas excepciones– los temas académicos, y la universidad es para ellos un trabajo, aunque por supuesto muchos están orgullosos de trabajar en una institución como la U. Tampoco veo motivo para que participen en su gobierno.

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Frontis Casa Central sin capucha

2. Una alternativa

Habiendo criticado a todos los estamentos, ¿tengo alguna proposición? El foco en la triestamentalidad y el co-gobierno nos ha hecho olvidar a un estamento vital: los egresados.  Los egresados  no tienen más interés en la universidad que por su prestigio e imagen de largo plazo. Desean que la universidad donde obtuvieron sus títulos profesionales sea reconocida como la mejor universidad del país- El prestigio de la universidad los beneficia, pero no tienen intereses mezquinos –al menos en relación a la universidad–. Algunos colegas me dirán que los egresados no entienden la mecánica y el funcionamiento de la universidad. Pero es es también válido para la mayor parte de los estudiantes, académicos y administrativos. En particular, muchos académicos viven en un mundo aislado, creyendo que los problemas de su pequeña unidad académica son lo únicos que importan.

Así las cosas, me gustaría un sistema en que el Presidente de la Nación y el Senado de la República designaran a un Consejo,  formado por un par de académicos distinguidos, un par de hombres de negocios importantes que están en la etapa de pensar en la posteridad, acaso un político respetado que desea mantener esa reputación (deben existir algunos) y algún otro. Los primeros, para dar una visión académica de la Universidad, los segundos, para dar realismo a las propuestas y ayudar a conseguir recursos, y el político para dar una dosis de perspectiva política. Una condición sine qua non, además de un perfil destacado, es haber egresado de la Universidad. La idea no tienen nada de original, es lo que hacen las mejores universidades del mundo (ninguna de las cuales tiene cogobierno).

Este Consejo elegiría al Rector –no necesariamente entre académicos de la Universidad– y el Rector junto al Consejo elegirían a los Decanos y definirían las grandes políticas de la universidad. A nivel de departamentos, los directores podrían ser elegidos por académicos, pero con la supervisión del decano. Este esquema de gobernanza universitaria se ha probado en muchas universidades, y los resultados son buenos. Además, la participación de egresados los acerca a la universidad, algo que no ocurre ahora.

Denle unas vueltas.

Nota: 1. A nivel departamental y en algunos casos a nivel de Facultad, puede existir suficiente coincidencia en los objetivos de los académicos como para que el gobierno de académicos funcione bien. Sin embargo, es necesaria la regulación superior, pues la autorregulación (el gobierno por académicos, y menos el triestamamental) no funciona en gneeral.