Variacioncompensada's Blog

Referatos

febrero 7, 2011
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¿A quién no le ha tocado referear papers malos? Es un trabajo maldito, pero tal vez peor son los trabajos que están justo en la quemada, porque hay que solicitar un revise and resubmit, y luego verlos de nuevo varios meses más tarde, cuando a uno se la ha olvidado de que se trataba el trabajo,y cuáles eran sus deficiencias. El trabajo de referato es desagradable, pero hay que hacerlo como un bien público.

En un espíritu simpático, la revista Environmental Microbiology presenta los mejores comentarios sobre trabajos enviados a referear. Unas muestras:

  1. This paper is desperate. Please reject it completely and then block the author’s email ID so they can’t use the
    online system in future.
  2. The biggest problem with this manuscript, which has nearly sucked the will to live out of me, is the terrible
    writing style.
  3. The writing and data presentation are so bad that I had to leave work and go home early and then spend time to
    wonder what life is about.

Hay también algunos positivos:

  1. Very much enjoyed reading this one, and do not have any significant comments. Wish I had thought of this one.
  2. It hurts me a little to have so little criticism of a manuscript.

Ese último se parece a uno que acabo de enviar: “Apart from this [a couple of additional examples] I like the paper and would not make any other changes.”

Gracias a Wisdom of Whores.


Publicado en Ciencia

Otro grupo de interés

febrero 7, 2011
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Al Presidente de la Confederación Nacional de Taxistas de Chile no le gusta la competencia, y le gustaría que el gobierno lo ayudara a reducirla. En El Mercurio de hoy, el Señor Luis Reyes solicita que se reduzca su parque automotor, desde los 22.000 taxis actuales a 12.000. El no está contento con la reducción desde 45.000 taxis en 2005 a los 22.000 actuales, sino que querría reducirlos más aún. Además, para estar más seguro de que no hay taxis piratas, quiere que se obligue a las empresas que venden taxímetros a vender solo a los taxistas certificados. Comportamientos clásicos de este tipo de grupos de interés, que no difieren demasiado de lo que ocurre con oftalmólogos y otras profesiones que intentan a toda costa limitar la competencia.

Ahora bien, no es que sobren taxis: en las horas de la salida del trabajo no es posible conseguir taxis. Los valores del permiso de taxis están entre $3-4 millones, es decir que para poder trabajar como taxista, se debe pagar un valor que casi es igual al valor de un vehículo. Además, como hay poca competencia, los taxistas no necesitan cambiar sus autos y vemos que la calidad del parque ha decaído. Estas son las consecuencias clásicas de la restricción de entrada a un mercado.

La pregunta es ¿porqué se restringió la entrada a este mercado, eminentemente competitivo? No puede haber sido fácil, porque se trata de una medida que viola un principio constitucional: el derecho a ejercer cualquier actividad económica mientras no sea ilegal. La argumentación del gobierno de entonces fue poco prolija: al congestionar las calles, los taxis contribuían a la contaminación, por lo que para proteger la salud de los ciudadanos (otro derecho constitucional) se podía restringir la entrada al sector.

Hay que notar que las únicas limitaciones a los principios constitucionales ocurren cuando chocan dos de ellos, como se pretendía que ocurría aquí. Pero habían muchas otras soluciones al problema de la contaminación creada por los taxis que no involucraban afectar derechos constitucionales. Por ejemplo, se podría haber obligado a que los autos debían ser relativamente nuevos, contaminando menos y por su mismo costo, limitando la entrada. La ventaja es que los que se beneficiaban con la restricción de entrada en tal caso son los usuarios (que viajan en autos nuevos) y no los propietarios de los permisos. Pero habían otras alternativas, que tampoco fueron estudiadas. Ese, le parece a este blog, fue un momento crítico de la Concertación: sacrificó principios a favor de la baja política (claro que hubo gente –mucha– en la Alianza que voto a favor, pero la responsabilidad por parar ese tipo de medidas es del gobierno).

Lo que tenemos ahora es la peor solución: un gremio que pide más monopolio, de manera que el valor de entrar sea aún más alto y los que ya están adentro ganen una renta a costa de la ciudadanía y de los potenciales interesados en entrar al mercado de los taxis. ¿Es que deseamos llegar al caso de Uruguay, en que los permisos para operar taxis pueden costar US$70.000, y los que conducen taxis lo hacen como asalariados, algo así como nuestros antiguos medios pollos del gremio de los trabajadores portuarios? ¿Por qué deseamos crear ese derecho de propiedad artificial que no beneficia a nadie más que a un grupo pequeño de la sociedad?