DSK

R. Fischer

El caso de Dominique Strauss-Kahn definitivamente va a pasar a engrosar aquellos que le dan fuerza a los amantes de las teorías conspirativas. Recordenos los hechos:

En un momento de crisis en la Unión Europea, con el FMI apoyando intervenciones y con su Director como candidato preferido a la presidencia de Francia, éste es acusado de violación en Nueva York. Es encarcelado en forma pública humillante, y obligado a renunciar al FMI. Ahora parece que es inocente –lo más probable– o nunca se lo podrá condenar porque su única acusadora es una mujer que ha mentido en temas delicados e importantes en el pasado, y que tiene amigos criminales que han hecho grandes depósitos en su cuenta corriente. Por último, se supo luego que siguió limpiando piezas luego del supuesto ataque, pese a que había declarado que había quedado en estado de shock. Tampoco parece ser la mujer religiosa que se anunció originalmente. El fiscal de Nueva York acaba de pasar una de las peores vergûenzas que se recuerden en la ciudad.

¿Como no van a nacer teorías conspirativas?

Energía solar y costo de la intermintencia

R. Fischer

He escrito en el pasado que me parecía que la energía solar era una de las fuentes potenciales de energía importantes en nuestro futuro, una vez que los costos de producir paneles fotovoltaicos caigan a niveles más razonables. Un artículo interesante de hace dos semanas en el NBER de Gautam Gowrisankaran, Stanley S. Reynolds y Mario Samano, Intermittency and the Value of Renewable Energy examina cuidadosamente los distintos costos y ganancias de un requisito mínimo de producción eléctrica de origen solar.

Los autores hacen un estudio detallado sobre los costos de establecer requisitos mínimos de energía solar de 10%, 20% y 30% en Tucson, Arizona, uno de los lugares más soleados y desérticos de los Estados Unidos, y por lo tanto, lo mejor posible para este tipo de energía. Según sus cálculos, que son extremadamente cuidadosos, el costo promedio de generación solar sería un 300% mayor que el de la generación con GNL. Es decir, aproximadamente $193/MWh contra $58/MWh para una central de ciclo combinado (nuestros costos de la energía de centrales de ciclo combinado son mucho más altos, pues conseguimos el GNL a un valor mucho mayor). A este costo se le debe descontar el de las reducciones en el costo de transmisión, pero se le debe agregar el costo de la intermitencia no prevista (una nube que reduce la energía producida) y el de la intermitencia predecible, como se verá. Además, se le debe restar el valor de las reducciones en la emisión de CO2.

En todo caso, la energía solar es cara actualmente, debido a los elevados costos de los paneles fotovoltaicos. Sin embargo se espera que éstos caigan en el futuro mediano a un 40% del valor actual de US$5/W. Hay otro costo importante, debido a la intermitencia de la generación solar. El problema se debe a que el perfil de producción de energía es distinto del perfil de consumo. La siguiente figura, proveniente del artículo, muestra la demanda de energía y la producción de energía fotovoltaica:

Debido a las diferencias entre el perfil de producción y demanda por energía, hay horas sin producción, o con producción muy baja. En un sistema en que existen reservas acumulables eso no es problema: es el caso de sistemas eléctricos con centrales hidroeléctricas asociadas a embalses. En ellos, cuando producen a full las centrales fotovoltaicas, se puede reducir el consumo de agua de los embalses, ahorrándola para momento en que los paneles solares no generan. Es decir, las centrales solares y las de embalse son complementarias, lo que debería reducir la oposición ambientalista a ellas.

En sistemas como los de Tucson o el Norte de Chile, donde no hay embalses, hay que disponer de capacidad de reserva de otro tipo: por ejemplo, en centrales adicionales de ciclo combinado, por lo que no se ahorran muchos costos de capital al instalar centrales solares, y esto aumenta los costos. Sin embargo, los autores demuestran que este aumento de costos no es demasiado importante: 1.5-8% del costo de producción fotovoltaica.

Finalmente, los autores presentan un cuadro con distintos valores de los beneficios estimados de reducción en las emisiones de CO2, para distintos niveles de regla de producción fotovoltaica, y los valores de los paneles fotovoltaicos que harían que la medida fuera neutral:

Por ejemplo, en la tabla, si el requisito fotovoltaico es de un 10% de la producción, y el beneficio de la reducción de emisiones es de Us$25/ton, el requisito no tiene costos sociales si el costo de las celdas fotovoltaicas es de US$1,98/W, un 40% de su valor actual. Es interesante que este costo decrece para restricciones mínimas más elevadas (20 0 30%) cuando el costo de CO2 es elevado. El motivo es que los requisitos más estrictos desplazan la producción de centrales térmicas alimentadas por carbón, las que emiten mucho más CO2 por unidad de energía producida que las centrales de ciclo combinado

En base a este artículo Se puede ser cautamente optimista y pensar que si se reducen sustancialmente los costos de los paneles fotovoltaicos, la generación solar podría ser competitiva en el Norte si se consideran los ahorros en transmisión (debido a que las centrales se pueden ubicar cerca de la demanda), y valorando los ahorros en las emisiones de CO2 en un valor más o menos alto.

Universidades e información

R. Fischer

El conflicto de las universidades tiene demasiadas aristas como para examinarlo en un artículo corto, pero si hay un par de puntos que deseo tocar:

1. ¿Que entiende el rector Pérez Vera por la «Ley de Lobby»? Entiendo que el Congreso aprobó una Ley de Lobby que fue vetada por el gobierno de Bachelet en 2008, y no ha continuado su trámite. ¿Es ésta la Ley que solicita el rector de la U.? Y ¿por qué es tan importante para las universidades del CRUCH esta ley, tan vital que es preferible abortar posibles acuerdos con el gobierno debido a que no se la incluye? Después de todo, esto sería un ámbito que excede el de las Universidades, por muy estatales que sean. ¿O se trata de otra ley de lobby, específica para universidades? No entiendo.

2. Un punto de clara deficiencia en el sistema actual de universidades es la falta de información sobre la calidad de éstas. Calidad no en el sentido que interesa a las universidades de élite, sino en el de como son los resultados de los graduados en su vida laboral posterior.

Existe un proyecto conjunto entre el Departamento de Ingeniería Industrial de la U. de Chile y la U. Adolfo Ibáñez, liderada por Patricio Meller y José Brunner sobre los ingresos de los graduados. Tienen la información de los ingresos totales de todos los graduados de distintas universidades por carrera y por hasta cinco años posteriores a la graduación. Esta es información valiosísima para los estudiantes que pretenden ingresar a una carrera en una determinada universidad.

No es lo mismo estudiar ingeniería industrial en la U. de Chile que hacerlo en la U. del Pacífico. Es vital para un estudiante que evalúa si le conviene estudiar en la U. de Pacífico saber si sus ingresos como graduado le permitirán pagar el préstamo que pidió para estudiar y además vivir. Podría ocurrir que le conviniera una carrera técnica de menor duración y costo, acaso mejor pagada.

Sin embargo, esta información no está disponible. A Meller y Brunner solo les permiten publicar información promedio, pese a las evidentes diferencias entre universidades. Dado el tiempo que tarda determinar si una universidad presta un buen servicio, esta información sería vital. Creo que se debe establecer la obligación de entregar la información de los titulados de las universidades que reciben recursos estatales (incluyendo alumnos con créditos con aval estatal), sin exigir condiciones. Así Meller y Brunner publicarían datos realmente útiles para los estudiantes en universidades que no son de élite (su información es útil, pero podría serlo mucho más). Estimo que ello podría resolver buena parte de las quejas sobre la calidad de la educación que proveen las distintas universidades. Esta información es mucho más importante para los estudiantes que la que se obtiene en los procesos de acreditación. Éstos solo establecen estándares mínimos para el proceso de estudios, pero no permiten comparar en forma relativa carreras y universidades (salvo con los años de acreditación, una medida bastante subjetiva).

Hay mucho más sobre el tema de las universidades, pero daría para largo…