Una propuesta para Bolivia

R. Fischer

Sin ser expertos en el tema de las relaciones internacionales, es posible pensar en opciones que son más inteligentes que las que actualmente ofrecemos a los bolivianos. Estamos enredados porque los gobiernos no se atreven a ofrecerle a Bolivia un acceso soberano al mar. Al norte de Arica, porque eso enojaría a los peruanos, quiénes por tratados, tienen el derecho a negarse a la entrega del territorio. En el resto del país, el problema es que una cesión soberana dividiría al país en dos, lo que no es aceptable. Entregar un enclave (una ciudad-puerto separada del resto de Bolivia), no ha resultado en otros casos, generando conflictos adicionales.

Este blog estima que la solución más sencilla consiste en ofrecer en forma pública una salida soberana al mar por el Norte de Arica, a cambio de un área equivalente de territorio boliviano anexo a nuestra frontera (por ejemplo, desplazando la frontera en forma paralela hasta completar el área cedida).

¿Cuáles son las ventajas de esa opción? Es una oferta condicionada a que Perú acepte, ya que los tratados con ese país requieren su aprobación para transferir terrenos originalmente peruanos. Pero nosotros podemos decirle a los bolivianos que nuestra oferta está hecha y que ahora es un problema de ellos negociar con los peruanos por la salida.

Frente a la comunidad internacional, hemos respondido a la demanda boliviana por una salida al mar, y si ellos no la obtienen, es un problema de los peruanos, y no nuestro. Los bolivianos pueden seguir enojados con nosotros, porque pueden estimar que es demasiado limitado el corredor que les ofrecemos, pero ya no podrán alegar que no les ofrecemos una salida viable al mar. Supongo que los peruanos no estarán muy contentos al quedar en evidencia que son ellos los que se oponen a la salida al mar de los bolivianos, pero estoy seguro que podemos vivir con la molestia peruana.

El autor de este blog le ha dado vueltas a esta solución por años, sin encontrarle problemas, e incluso en conversaciones con expertos en relaciones internacionales, no le han encontrado defectos. Sin embargo, no les gusta, tal vez porque la propuesta es una solución demasiado directa a un problema internacional, en comparación a lo que acostumbran.

Valor de La Polar

R. Fischer

Dependiendo de cómo se calcula el valor de su cartera de deudores luego de limpiarla de los efectos de las renegociaciones sin consentimiento, el valor de La Polar es positivo o negativo, pero en ambos casos, cercano a cero. Es decir, si consideramos deudas y activos, las acciones de la empresa deberían valer cero o muy poco, mucho menos de los $500-600 que valen actualmente. Sin embargo, parecen haber empresarios importantes que han invertido fuertemente en la empresa. ¿Cómo se explica este hecho?

La respuesta es que para los acreedores (bancos tenedores de bonos y valistas) el valor de la cartera de deuda de La Polar es mucho menor si La Polar cierra. Los acreedores tendrán que realizar el cobro de la cartera de deudores o traspasarlo a otra empresa para que lo haga. Este proceso será lento y caro, y los deudores de la Polar tendrán pocos incentivos a pagar, por lo que la tasa de recuperación de créditos será baja. Si ingresa un controlador que negocia con los acreedores, recordándoles que a ellos les conviene que la empresa no quiebre. El nuevo controlador podría requerir que para que eso no ocurra, los acreedores tendrán que aceptar un haircut de un 20-30% en el valor de sus acreencias. Si el haircut es menor que los que los acreedores esperan perder si la empresa cierra, estarán dispuestos a aceptar la oferta.

En principio, se podría obtener el valor del haircut esperado a partir del valor actual de las acciones. Dado que las acciones no deberían valer (casi) nada salvo por el haircut, al valor agregado de la empresa es el valor del haircut, más un valor de opción por la posibilidad de su recuperación futura bajo un nuevo controlador.

Agregado posterior: Es interesante constatar que las acciones de La Polar valen más mientras menos puedan recuperar los acreedores en caso de quiebra.

El Ministro Moreno y los militares bolivianos

R. Fischer

Desde el punto de vista del este blog, el manejo del caso de los militares bolivianos fue deplorable. Recordemos los hechos. Unos carabineros capturan a un grupo de militares bolivianos armados, en vehículos robados a nacionales, varios kilómetros al interior del país. La Fiscalía comienza el proceso por tenencia de armas sin permiso, ingreso ilegal, y por utilizar vehículos robados. Además, llegan unos ciudadanos chilenos, de origen boliviano, que aseguran haber sido robados por militares bolivianos.

Pese a esta abrumadora evidencia de delitos, que ameritaba una investigación sería, se hace un reconocimiento rápido (acaso con presiones) y los denunciantes no identifican a los militares. Mientras tanto, la ministro de Defensa boliviana realiza declaraciones agresivas, y aparentemente por este motivo, sin que se cumplan los requisitos usuales en este tipo de delitos, se deja a los militares en libertad en la frontera, sin sus armas. En Bolivia se los recibe como héroes que realizaban una misión militar, su gobierno denuncia que fueron maltratados y finalmente son condecorados por el Presidente de Bolivia. Todo esto ocurre en un contexto en que Bolivia ha declarado una amnistía que permite que los vehículo robados a los países vecinos sean legalizados. Todo el episodio es humillante para nuestor país, y eso por culpa del Ministro de Relaciones Exteriores, responsable del manejo en estos casos.

Lo que debería haber hecho el gobierno es lo mismo que hizo el gobierno peruano con los grafiteros chilenos. Se deja actuar a la justicia, y solo en el caso en que el gobierno boliviano declare que sus militares efectivamente eran culpables de delitos se podría acetar devolverlos, a condición de que se los expulsa del ejército y se les siga un juicio por los delitos de robo y por desobedecer órdenes (a menos que se admita que la entrada en nuestro país fue autorizada por el alto mando).

Un episodio deplorable, por el que debería renunciar el Ministro de Relaciones Exteriores.

Marcha por la igualdad de derechos

R. Fischer

Este blog (o más bien su autor), adhiere a la marcha por la igualdad de derechos convocada para hoy, y a la unión civil de parejas homosexuales. En una sociedad laica, no debería haber impedimentos a este tipo de contratos solo porque hay personas a las que ofende lo que hagan otros. Para ellos siempre queda el matrimonio religioso tradicional.

Debilidades de la justicia ecuatoriana

R. Fischer (otra entrada olvidada)

Debido a un viaje a Rwanda, un país con internet algo lenta, este blog no ha estado muy activo. Sin embargo, la siguiente joya de Lex aparecida en el Financial Times sobre el juicio a Chevron en Ecuador merece comentarios.

El caso comienza cuando que Texaco se retira de Ecuador, hace casi veinte años, habiendo gastado US$40 millones en tratar de recuperar el medio ambiente afectado por sus extracciones. Texaco fue luego adquirida por Chevron, otra empresa sin activos en Ecuador. Algún tiempo despúes, grupos activistas medioambientales e indigenistas comenzaron un juicio en Ecuador contra Chevron por ser el continuador de Texaco, acusándo a esta última de haber destruido el ecosistema y causado daños irreparables a grupos indígenas de la zona.

El juicio tuvo pocos problemas para pasar todas las etapas judiciales, con Chevron haciendo lo posible por demostrar que la justicia ecuatoriana era sesgada. Objetivamente hablando, durante el proceso, la justicia ecuatoriana ha actuado de formas que dan vergüenza.

El juicio y las apelaciones fueron muy influenciadas por la película Crude, que pretendía mostrar la destrucción provocada por Texaco. Chevron pudo conseguir tramos descartados de las entrevistas usadas en la película. Estos tramos mostraban al abogado acusador señalando que la justicia ecuatoriana era corrupta, que la evidencia contra Chevron era smoke and mirrors (es decir lo que hacen los ilusionistas para engañar al público) y admitiendo que los testigos expertos habían sido pagado por leer declaraciones escritas por otros para ellos. Pese a esa evidencia, o tal vez ofendidas porque Chevron la había traído a la luz, la justicia ecuatoriana, incluyendo a la Corte Suprema (en apelación) condenó a Chevron a pagar US$17 mil millones.

Como escribe Lex, si la justicia de un país va a ser tan obsecuente y poco objetiva, es bueno verificar con antelación si la empresa acusada tiene activos en el país que se le puedan quitar. De otra forma no se consigue más que el ridículo, ya que ninguna corte extranjera va aceptar tal decisión. Efectivamente, Lex señala que el precio de la acción de Chevron no varió cuando salió el fallo. La mejor demostración de lo poco efectiva –salvo tal vez para consumo interno– de esta actuación de la justicia ecuatoriana.

Exceso de derechos

R. Fischer (entrada escrita pero que olvidé publicar)

John Kay tiene un excelente artículo sobre la existencia de un derecho a internet de banda ancha. Según el, los que proponen esta idea no distinguen entre derechos vitales y aquellos que son simples aspiraciones, como que todos tengamos una buena educación, buena salud y medio ambiente saludable.

Kay cita a Dworkin, quién escribió que “rights are trumps”, que en bridge significa que en una jugada, las cartas de baraja de una pinta particular le ganan a todas las demás, independientemente de su valor. Es decir, si tenemos un derecho a internet, ese derecho no depende del costo que eso signifique, ni de cuán poco estemos dispuestos a pagar por ese derecho: lo tenemos y no hay nada que hacer al respecto. Pero tal como no hay un derecho a la electricidad, al pan, o –menos mal–hasta ahora al agua, tampoco deberíamos tener un derecho a la internet de banda ancha: el costo para la sociedad puede ser excesivo. SE pueden tener subsidios, pero estos no pueden ser infinitos y pueden requerir alguna contraprestación a diferencia de un derecho.

En nuestro país nos encanta multiplicar derechos, pero tal vez esto se debe a que no entendemos la diferencia entre una aspiración y un derecho. Existe un derecho a no ser torturado, a la prensa libre, a no ser discriminado, pero estos derechos fundamentales no deberían ser aspiraciones sino derechos efectivos. En cambio, otros derechos son simples aspiraciones y deberían tener otro nombre, y para que así los miembros del Tribunal Constitucional puedan entender que existe una diferencia.

Este blog convcuerda plenamente con la conclusión de Kay:

Confusing rights with things that are desirable is not harmless. In the past decade, we have seen the wider and wider use of the language of rights combined with a significant erosion of traditional and truly fundamental rights. The US government has engaged in torture and the British government has acquiesced in it. Free speech has been eroded by the use of libel writs to protect crooks and charlatans, by unmeritorious claims of privacy and by assertions of national security that confuse public safety with party advantage. The extravagant assertion of “human rights” by lawyers chasing briefs has created an environment in which many people treat the phrase with cynicism or even amusement. The misuse of the language of rights undermines the status of all rights. We should create rights sparingly, and defend them tenaciously.

Entrevista a Alcalde, ex-Presidente, ex Gerente General de La Polar

R. Fischer

El Mercurio trae una entrevista a Pablo Alcalde, ex Presidente y ex Gerente General –por diez años– de La Polar. En otras ocasiones he indicado que en casos de este tipo la única alternativa es que los altos ejecutivos sean incompetentes o que sean participes de fraude. En la entrevista el Sr. Alcalde demuestra que no es tonto, porque ante la pregunta:

“-¿Qué tipo de responsabilidad asume usted como director y ex presidente de La Polar?”

responde:

“Voy a contestar en dos palabras: puedo ser estúpido pero no delincuente.”

Esto lo puede salvar de las responsabilidades penales por fraude, pero no, como escribe Carlos Peña hoy, de sus obligaciones fiduciarias como Director de La Polar. Para que decir de sus responsabilidades como Gerente General durante diez años.

Las AFP y el caso La Polar

R. Fischer

El caso de La Polar no tiene nada de nuevo: es usual que en empresas que conceden préstamos, situaciones de esta índole ocurran. Además, es común que se descubran en el peak de un período de auge económico.

En este episodio se ha culpado a ejecutivos y directores de La Polar, con buenas razones, pero esto es es obvio. Yendo más allá, claramente los auditores y clasificadores de riesgo son totalmente inútiles. Las clasificadoras de riesgo no son capaces ( no desean) detectar situaciones que eran relativamente obvias para los especialistas.

Algunas corredoras de mejor calidad ya habían advertido a sus clientes hace meses que no invirtieran en La Polar. Inmediatamente después de destapare el escándalo, un informe de Celfin muestra que la compleja situación de La Polar podría haberse detectado con información disponible al público. Pero para eso hay que hacer las tareas, lo que evidentemente la clasificadora de riesgo de los bonos de La Polar no había hecho.

El caso de los auditores es peor aún. Si un auditor cuya única tarea es certificar la calidad de la contabilidad y de los procedimientos de una empresa no es capaz de detectar los problemas de las deudas de los clientes de La Polar, significa que pagar por un auditor es una obligación sin sentido. El rol del auditor es proteger a los inversionistas, pero claramente no están haciendo su trabajo si no son capaces de detectar problemas e inconsistencias que se podían detectar con la información pública.

Llegamos a las AFP, la razón para el título de esta entrada. Las AFP capturan aproximadamente el 30% de la cotización de todos los trabajadores dependientes con el objeto de preservar el 70% restante para la jubilación del trabajador. Por ese 30% debería no solo actuar como un custodio de lo recursos –eso costaría mucho menos–. Su labor también consiste en manejar los recursos en forma responsable para aumentar su valor, sin exponerlo a riesgos excesivos. Con ese 30% de los recursos depositados deberían tener departamentos de estudio que examinaran acuciosamente la calidad de las empresas en que invierten.

Esto no significa tener un departamento repleto de jóvenes recién graduados de las universidades a los que ses pueden pagar salarios bajo, sino uno con especialistas con mucha experiencia en el mercado. Esto tal vez sea caro, pero el objetivo del sistema de AFP no es maximizar las utilidades de los propietarios a costa de los afiliados, sino responder por los fondos de éstos últimos.

Si se les pregunta a los expertos del mercado como son los departamentos de estudio de las AFP, los consideran un chiste. Estos problemas son tal vez la consecuencia de la poca competencia en el mercado, pero significa que el sistema se deslegitimiza. Y que conste que estoy a favor del sistema privado de pensiones, aunque sea solo porque los mismos recursos en manos del Estado se utilizarían incluso peor. Pero claro, también desearía un sistema de AFP más competitivo, en que las AFP tuvieran utilidades más moderadas porque destinan recursos importantes a sus departamentos de estudio.

La Polar: el gran comercio y los bancos tenían razón

R. Fischer

El gobierno se apresta a introducir un proyecto de ley para consolidar la información de deudas de los consumidores. Esta era una ambición antigua de los bancos, que señalaban que estaban en desventaja frente a las tiendas comerciales, que estaban sometidas a una regulación menos intrusiva. Además, aseguraban que no tener información de la deuda consolidada era peligroso, al ser posible el sobreendeudamiento de los consumidores lo que podría poner en peligro la estabilidad del sstem financiero.

Por su parte, las grandes tiendas se oponían, dando varias razones. Primero, que la información sobre los consumidores era de su propiedad, ya que habían invertido en ella. Segundo, que los bancos lo querían para poder introducirse en el negocio de prestar a los grupos socioeconómicos de menores ingresos, a los que nunca les habían prestado, sin tener que hacer las inversiones necesarias para conocer a los clientes. Tercero, que dado que las casas comerciales se financiaban con bonos y préstamos bancarios, no habían posibilidades de una crisis con efectos sistémicos sobre el sistema financiero (el motivo para la regulación intrusiva sobre el sistema bancario). Por último, señalaban que la deuda agregada de los consumidores de bajos ingresos no representaban montos suficientemente grandes como para poner en peligro al sistema financiero.

La crisis de la Polar les ha dado a ambas partes la razón. La crisis muestra las debilidades de la regulación del crédito de las casas comerciales. Además, la “bicicleta” de las deudas morosas es un problema clásico en el sector bancario, y es uno de los aspectos que la SBIF vigila más cuidadosamente en sus revisiones a los bancos. Lo que ocurrió con La Polar (repactación de préstamos sin el consentimiento de los deudores, pero especialmente, sin hacer las provisiones para créditos que tenían pocas posibilidades de ser pagados) habría sido detectado por los reguladores de la SBIF. Además, si la información de la deuda consolidada se conociera, se habrían descubierto antes los exagerados niveles de deuda de los clientes de La Polar, y la bicicleta no habría podido seguir tanto tiempo. Es decir, los bancos tenían razón.

Pero los problemas de La Polar no han causado efectos sistémicos y los únicos perdedores parecen ser los accionistas y los acreedores de La Polar, que solo podrán recuperar una parte de lo que les deben. Los clientes de la Polar seguramente serán compensados por las repactaciones ilegales y por lo tanto, deberían quedar más o menos igual que si todo esto no hubiera ocurrido. Es decir, las casas comerciales también tenían razón.

La conclusión que son estos temas en los que hay dos partes, ambas con buenos argumentos, las que son difíciles de decidir para el sistema político. La balanza cae a un lado o a otro (en este caso, en contra de las casas comerciales) debido a escándalos como éste. Para los bancos, era cosa de esperar, mientras mantenían la presión política para introducir un proyecto de deuda consolidada.

Poca actividad, muchos temas

R. Fischer

Poca actividad en este blog las últimas dos semanas, debido a un exceso de trabajo, muchas reuniones de diversas Comisiones y Paneles y un viaje por un libro que E. Engel, A. Galetovic y yo estamos prontos a terminar. Mientras tanto, se han acumulado los temas que me gustaría tratar. Algunos son simples observaciones, ya que no tengo una opinión clara sobre ellos, y otros trataré de desarrollarlos en más detalle. Las observaciones:

Condonación de deudas universitarias

Es probable que el resultado de la protestas universitarias sea la condonación de grran parte de la deuda universitaria de los alumnos. En tal caso, se cumpliría una promesa revolucionaria de los 70 (cuando un porcentaje mínimo de los jóvenes asistía a la universidad, gratis): “Universidad para todos”, gratis. La diferencia, por supuesto, es que ahora existen universidades con fines de lucro. Y, como lo muestra la reciente experiencia de los EE.UU., esto no ha dado buenos resultados, a diferencia del caso de las universidades privadas sin fines de lucro.

La curiosa mutación de generadores y distribuidores

Hace unos 10 o más años participé en unas comisiones en las que se discutían reformas a la Ley Eléctrica, cuando Vivianne Blanlot era la Secretaria Ejecutiva de la CNE. Algún tiempo después, algunos de esos temas fueron tomados por las Leyes Cortas I y II del sector eléctrico.

En aquella ocasión la Comisión invitó a representantes de las empresas generadoras y distribuidoras a hacer presentaciones, para conocer sus puntos de vista. No recuerdo el tenor de las presentaciones pero recuerdo la diferencia en las características de los representante de uno y otro grupo.

Los representantes de las distribuidoras se veían tranquilos y satisfechos, tenían entre cincuenta y sesenta años, usaban ternos grises y tenían muy pocas cosas interesantes que decir, salvo señalar que en el sector eléctrico todo estaba bien y que no había que cambiar nada. Los de las generadoras eran energéticos y activos, llenos de ideas, con vestidos algo más policromáticos y deben haber tenido menos de 45 años. Por años usé estas dos imágenes como un ejemplo de que uno de los beneficios de tener un monopolio es la vida tranquila y sin problemas, mientras que en un sector en competencia se requería constante actividad y vitalidad para enfrentar a los rivales.

Bueno, ahora estoy en la Comisión de Energía y ayer vinieron a realizar presentaciones los representantes de los dos grupos y ¡qué diferencia! Esta vez los generadores estuvieron representados por su recién formada Asociación Gremial, y leyeron un documento con muchas generalidades, y sin mucho interés ni ideas. Se notaba que la AG reunía grupos con distintos intereses, por lo que el consenso reflejado en el documento no daba para mucho. Los distribuidores, en cambio, tenían representantes más jóvenes, presentaron mucha ideas (aunque sin conocer los detalles no es fácil formarse una idea de ellas), y en general eran más articulados y energéticos. ¿Qué habrá pasado en estos diez años? ¿Acaso el sector generación es ahora poco competitivo? ¿Por qué los distribuidores habrán cambiado tanto en la dirección contraria? No se la respuesta, y por eso el tema queda bajo la rúbrica de observaciones.