Dudas sobre la economía austriaca

R. Fischer

En el coloquio sobre el Dinnero y la instituciones financieras,aparecen facetas de las propuestas austríacas que causan dudas. En particular, parecen dudosas las afirmaciones que indican que una vez que desaparezcan los bancos centrales y se instale el patrón oro, ya no habrá manipulación del dinero, y el mundo se acercará una utopía capitalista:

«Cynics dispose of the advocacy of a restitution of the gold standard by calling it utopian. Yet we have only the choice between two utopias: the utopia of a market economy, not paralyzed by government sabotage on the one hand, and the utopia of totalitarian all-round planning on the other hand.» von Mises, The Theory of Money and Credit, ch 23.

El tiempo ha demostrado el error de una afirmación tan extremista. Existen estados intermedios de capitalismo relativamente eficientes que no tienen alta inflación, pese a tener bancos centrales y que no han degenerado en dictaduras totalitarias.

Aún si el Free Banking (la posibilidad de que cualquier banco pueda emitir billetes) puede tener algunas ventajas en la contención de la inflación -puede ser, aunque hasta ese argumento puede ser dudoso ya que los mercados competitivos no necesariamente entregan la calidad óptima- tienen una serie de desventajas que han sido olvidadas por los austríacos y que aparecieron en la discusión.

  • El problema de que al tener diversos medios de pago de distintas calidades aumenta el costo de transacción y la necesidad de información para saber cual es la tasa adecuada de intercambio entre billetes de distintos orígenes.
  • El problema de la información sobre la calidad de las instituciones bancarias que emiten los billetes, pese a que supuestamente tendrían un encaje alto.
  • El problema de que nuestro derecho civil es de pésima calidad. Sería difícil castigar a los propietarios de bancos y devolverle a los usuarios de sus billetes la parte correspondiente en un proceso de quiebra si el banco colapsa, por fraude o por otra causa.
  • El problema de economía política; ya que una vez colapsado un banco que emite billetes, las presiones para cambios importantes al sistema (tal como mayor regulación de tipo Banco Central) nos volverían a un sistema regulado.

Tal vez más importante, la preocupación de los austríacos por los problemas generados por los bancos centrales en términos de exacciones través de inflación, no desaparecen con la abolición de los bancos centrales. El problema real es el exceso de gasto de gobierno, que produce un déficit que debe ser cubierto de alguna forma.

Esto se puede hacer mediante impuestos aprobados por el parlamento -la forma tal vez más legítima-, o mediante emisiones de deuda. Además de la inflación, el gobierno dispone de múltiples herramienta administrativas y de coacción que puede utilizar si lo requiere. Puede hacer default de su deuda (explícita e implícita, como con las pensiones), expropiar, o tomar otras medidas, legítimas o no.

Por lo tanto, los austríacos podrían eliminar los bancos centrales y no conseguir ninguno de los objetivos que perseguían, o tal vez que los gobiernos adopten medidas con aún peor efecto sobre la eficiencia económica. A veces los austríacos se asemejan a esos médicos oncólogos a los que uno les hace una consulta por un dolor al pie y piden una biopsia, ya que ven cáncer en todas las dolencias.

Es mucho mas razonable y consistente el principio adoptado por Chile (aunque claro, su implementación podría mejorarse) de mantener un balance presupuestario a través del ciclo. Asimismo, se debe considerar el efecto que tienen las leyes que involucran gasto sobre el presupuesto intertemporal, algo que se le ha olvidado a nuestro gobierno actual.

UF e inflación

R. Fischer

Una de las ventajas de los coloquios del tipo Liberty Fund es que dan pensar en temas en los que nunca les he dedicado neuronas. En este Coloquio, algunos de los trabajos que se discuten intentan diseñar mecanismos para evitar que los gobiernos o el Banco Central aprovechen el monopolio de la emisión de papel moneda para imponer un impuesto ilegítimo (porque no autorizado por el Congreso), la inflación.

Eso me puso a pensar en nuestra venerable UF, que funciona como una unidad de cuenta y se utiliza para algunos contratos de trabajo, para casi todas las compras de vivendas y terrenos, arriendos, hipotecas, seguros y en general, cualquier contrato de larga duración o sobre un activo durable. Además, nuestra economía está aún más indexada, con impuestos basados en ingresos indexados e incluso con tramos de impuestos indexados.

La consecuencia es que la inflación es un mecanismo mucho menos efectivo para recaudar recursos, ya que solo afecta a los contratos no indexados, y no aumenta los impuestos recogidos por cambio de tramo, como ocurre en los EE.UU. Tampoco tiene efectos en la relación entre acreedores y deudores, al menos en de largo plazo.

Una consecuencia es que hay menos incentivos a crear inflación, pues ésta tiene menos efectos reales. También están limitados los ingresos por segniorage, ya que hay menos espacio en la economía para diluir los pesos adicionales, lo que hace que la inflación salte rápido. Por el mismo motivo, es difícil detener la inflación una vez comenzada: es como si hubiera menos fricción en la economía, ya que se separa el corto plazo (afectado por la inflación), del largo plazo, que es inmune a sus efectos directos. Y al haber menos fricción, la reducción de inflación es difícil, y tardó casi toda la década de los 90 pasar del 10% anual al 3% anual al que estamos semi-acostumbrados.

Sin embargo, ha resultado difícil explicar esto en el coloquio, en parte porque es demasiado exótico, y en parte porque reduce la importancia de las propuestas por un patrón oro, tan apreciadas por los austríacos.

Austríacos de nuevo

R. Fischer

Tal como el año pasado, nuevamente he sido invitado a un coloquio del Liberty Fund, sobre temas de economía austríaca, en Guatemala. La conferencia es organizada por la Universidad Francisco Marroquín, una de las pocas partes del mundo donde se puede estudiar este tipo de economía. Soy uno de los tres invitados que pertenecemos a la economía convencional, y aunque disentimos de los principales leitmotivs de esta tendencia, los coloquios son interesantes, porque aprendemos sobre un área del pensamiento económico que no conocíamos. El tema de este coloquio es «El dinero y las instituciones financieras» y las lectura que se discuten incluyen no solo a Hayek y von Mises (a quiénes casi no conozco) sino autores como Yaeger o V. Smith, que me eran completamente desconocidos. Ideas que plantearon algunos de los participantes y que no se me hubieran ocurrido:

  • Que Milton Friedman puede estar a la izquierda de algunos pensadores. Friedman puede ser mirado en menos por estar a favor de la existencia de Bancos Centrales y de los seguros a losdepósitos (al menos durante buena parte de su vida). Alternativamente, hay personas que se entristecen al leer sus escritos económicos pues traicionan las ideas liberales.
  • Que el fractional banking (es decir, que los bancos presten gran parte de las platas que tienen depositadas) es un robo.
  • Que el patrón oro resuelve todos los problemas monetarios, y en particular, es mejor que una patrón basado en una canasta de bienes de consumo. O tal vez no se entendió la idea, porque los austríacos no confían en los índices de precios.
  • Que los austríacos desconfían de la medición de variables económicas y de las matemáticas usadas en la economía. Prefieren los métodos deductivos y una especie de intuición de como deberían comportarse los agentes económicos.
  • Que muchos austríacos parecen no conocer el argumento de roundaboutness de Eugen von Böhm-Bawerk para la determinación de la tasa de interés.
  • Que los indicadores de inflación son inútiles para determinar políticas de los bancos centrales. En todo caso, el único objetivo de los bancos centrales es robarle a los ahorrantes:

    «The destruction of the monetary order was the result of deliberate actions on the part of various governments. The government-controlled central banks and, in the United States, the government-controlled Federal Reserve System were the instruments applied in this process of disorganization and demolition.» von Mises, Sound Money, 2nd ed, 1952.

  • Que todo gasto público es un robo.