¿Peligro en Canadá?

R. Fischer

Tal como en Chile, el valor de las propiedades en Canadá han alcanzado valores elevadísimos. Y tal como aquí, siempre hay muchas explicaciones –todas basadas en fundamentales– para el alza en los valores. Aquí se habla de que el alza de los precios está restringida solo en al interior del anillo de Américo Vespucio, debido al aumento en los tiempos de transporte.  El Banco Central lo corrobora, pero ¿sigue siendo cierto?

En Candá, las casas comunes con valores  de  más de C$1 millón  se explican por la caída en las tasas de interés y porque Canadá se ha transformado en un país de refugio para los inversionistas. Son explicaciones plausibles, pero la historia enseña la fragilidad de esas explicaciones y como en retrospectiva nos parecerán erróneas. Ojalá no sea así.

En todo caso, hay otro motivo para preocuparse por Canadá. Consideremos el siguiente gráfico que muestra la deuda de consumo como fracción del ingreso disponible en Canadá y los Estados Unidos.

¿No es preocupante? Es interesante observar que en los Estados Unidos hay una reducción en el apalancamiento de las personas, lo cual es una de las causas de la falta de crecimiento.

Gracias a Marginal Revolution por la referencia.

Equidad y los padres

R. Fischer

Ayer pasaron, muy cerca del Departamento de Ingeniería Industrial en que trabajo, decenas de miles de manifestantes. El motivo de la manifestación era cambiar el sistema educacional e impulsar la educación pública. Detrás de este apoyo generalizado al movimiento en pos de la educación pública está, supongo, la idea de equidad.

De acuerdo a la encuesta CEP, la opinión pública cree que la educación y el esfuerzo son los dos mecanismos principales para mejorar la situación económica de las personas. El descontento nace porque las oportunidades no son iguales, debido a que la educación que entregan la mayoría de los colegios municipales (y muchos subvencionados) es mala. Por lo tanto, los estudiantes pertenecientes a familias de bajos ingresos, incluso si son esforzados y talentosos, no tienen las oportunidades que posee un estudiante equivalente proveniente de una familia de mayores ingresos.

Hasta aquí, creo estar totalmente de acuerdo. Es injusto que no todos tengan las mismas oportunidades, pero la pregunta importante es determinar cuán iguales deben ser las oportunidades.

Desde el punto de los investigadores en educación, se trata no solo de igualar las oportunidades mejorando los colegios, sino que se  trata de compensar el efecto debido a los antecedentes familiares. Por ejemplo, se ha demostrado que familias bien constituidas y más educadas traspasan conocimientos y actitudes a sus hijos, que les dan ventaja sobre niño que provienen de familias menos educadas y tal vez con una solo adulto en el hogar.

Para reducir estas diferencias, se ayuda especialmente a los niños en situación vulnerable, con un subsidio a las escuelas que es mayor  que el usual, para que ellas pongan más esfuerzos en esos niños. Nuevamente, esto parece una receta admirable, pero si el objetivo es compensar todas las desventajas que enfrentan los niños más desfavorecidos, para que tengan exactamente las mismas oportunidades, nos enfrentamos a problemas conceptuales difíciles.

El problema es que la mayor parte de los padres desean darles ventajas a sus hijos, y están dispuestos a sacrificar tiempo y dinero con ese objetivo. Si intentáramos anular totalmente estas diferencias para igualar oportunidades, los efectos podrían ser perversos. O se puede producir un escalamiento de las inversiones familiares, destinando cantidades cada vez crecientes –y alcanzando niveles ineficientes– de inversión en los hijos, o se puede producir el efecto contrario, de eliminar los inventivos a invertir en los hijos, si ellas se anulan completamente.1 El costo social, en este segundo caso, sería enorme.

En otras palabras, nos encontramos en un problema, porque el principio de equidad se enfrenta al interés de los padres en el futuro de de sus hijos. Creo que sería una intromisión excesiva en la vida privada de las familias anular los esfuerzos de las familias por ayudar a que a sus hijos les vaya lo mejor posible. Incluso conceptualmente –no hablo de la práctica, pues estamos lejos de este punto– a lo más se deberían reducir las diferencias más dramáticas producto de la influencia familiar, pero dejando espacio para que los padres puedan esforzarse en transmitir algunas ventajas a sus hijos.

1. Es interesante observar que los investigadores y proponentes más enfáticos de medidas de compensación por desventajas familiares tengan sus hijos en los mejores colegios particulares pagados del país.

Hay gente que reclama por el IVA en los libros

R. Fischer

En Argentina, de acuerdo a esta nota aparecida en el Financial Times, el gobierno ha decidido proteger a las personas de los riesgos de salud asociados a la lectura de libros. En efecto, citando los riesgos para la salud del plomo en la tinta usada en los libros,  los libros y revistas importados serán revisados por Aduanas para determinar si representan un riesgo para los lectores.

Por supuesto, el proceso de revisión solo se realiza en un el aeropuerto de Ezeiza, y los lectores de todo el país deben ir a retirarlos a ese lugar, pagando por el servicio de prueba realizado por Aduanas. La medida se aplica especialmente a libros traídos por courier.

Sobre los grupos de interés en la Inglaterra del siglo XVII

R. Fischer

Es interesante observar como algunas ideas tienen una larga historia (algo que se ha hecho más presente porque preparo un nuevo curso: Historia del Pensamiento Económico). El concepto  de grupos de presión que tratan de implementar políticas públicas que los favorecen, alegando que es en beneficio de la sociedad,  parece una idea moderna, pero tiene antecedentes de hace más de 300 años.

Dudley North, que había sido embajador de Inglaterra en Turquía y era un rico comerciante, escribió un panfleto sobre política conómica para la Inglaterra de 1692: “Discourses upon Trade”, en castellano, “Discursos sobre economía”. Leerlo es aleccionado, pues casi no tienen errores de política económica, pese a escribirse ochenta años antes de Smith y cuarenta o cincuenta años antes de Cantillon. North discute políticas económicas, y señala que las opiniones de las personas en estos temas  se reducen a deducir principios económicos generales a partir de los negocios que conocen, por lo que cometen errores de apreciación y comprensión de las medidas que son favorables al desarrollo económico.

Pero hay una segunda razón por la que la gente comete  errores en sus análisis de las políticas económicas, y esa es menos conocida, señala North. Es lo que escribe en el párrafo siguiente, en negritas: “Cuando las personas opinan sobre el bien común, y sobre como mejorar la economía, normalmente estiman que el bienestar de su sector es la medida del bien  y del mal. Hay muchos que,  con el fin de conseguir una ventaja para sus sectores, no les importa cuánto sufren otros, y todos los hombres intentan obligar a que los demás actúen de manera favorable a los intereses propios, pero siempre  bajo el manto del interés público.”

El original es mucho mejor que mi mala traducción, pero es impresionante como North se adelanta a las ideas modernas de los grupos de presión.

The case of Trade is the same; for although to buy and sell, be the Employment of every man, more or less; and the Common People, for the most part, depend upon it for their daily subsistence; yet there are very few who consider Trade in general upon true Principles, but are satisfied to understand their own particular Trades, and which way to let themselves into immediate gain. And out of this active Sphere nothing is so fallacious, and full of Error, as mens Notions of Trade. And there is another Reason, why this matter seems less understood, than in truth it is. For whenever Men consult for the Publick Good, as for the advancement of Trade, wherein all are concerned, they usually esteem the immediate Interest of their own to be the common Measure of Good and Evil. And there are many, who to gain a little in their own Trades, care not how much others suffer; and each Man strives, that all others may be forc’d, in their dealings, to act subserviently for his Profit, but under the covert of the Publick.”

“So Clothiers would have men be forc’d to buy their Manufacture; and I may mention such as sell Wool, they would have men forc’d to buy of them at an high Price, though the Clothier loseth. The Tinners would have their Tin dear, though the Merchant profits little: And in general all those who are lazy, and do not, or are not active enough and cannot, look out, to vent the Product of their Estates, or to Trade with it themselves, would have all Traders forc’d by Laws, to bring home to them sufficient Prizes, whether they gain or lose by it. And all the while, not one of them will endure to be under a force, to Sell, or Let their own Estates at lower rates, than the free Market of things will produce.”

Medio siglo más tarde, Samuel Johnson diría: “Patriotism is the last refuge of a scoundrel.” Es la misma idea, en el fondo.

Dudas metodológicas de la CASEN II

R. Fischer

Soledad Arellano ha dado una convincente respuesta a las dudas metodólogicas sobre la CASEN en una columna de El Mercurio del Domingo “CASEN: Seamos serios”. En ella responde a los cuestionamientos que hizo un grupo de economistas (entre los que me cuento) a la presentación de J. Lavín en el CEP hace una semana y que comenté el viernes. Estoy satisfecho con la respuesta de la subsecretaria, que deja al desnudo la fragilidad de las respuestas del Ministro.

Pese a ello, el punto fundamental del comentario del viernes sigue en pie: el aprovechamiento político de la CASEN que ha hecho el Ministro.  Soledad Arellano legítimamente comenta que hubo una mejora en el indicador de pobreza e indigencia, pero a diferencia del Ministro, no usa esa información para hacer política cortoplacista y señalar que esa mejora se debe a su gobierno. El Ministro, mientras tanto, repite su política de aprovecharse de la CASEN para objetivos políticos, como hoy en la sección cartas de El Mercurio:

“Lo que está detrás de todas estas críticas es que para algunos sectores es virtualmente imposible aceptar que, durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet, la pobreza y la desigualdad subieron, y durante el Gobierno del Presidente Piñera, bajaron. Pero eso realmente pasó.”

Tuve una discusión hoy con J. Andrés Fontaine sobre los méritos del gobierno en esta reducción de la pobreza. Alegué que el efecto es cíclico y que no se debe al gobierno, sino a los altos precios del cobre luego de la caída del 2009 y a la recuperación luego del terremoto. Cuando el ciclo es positivo, el empleo aumenta y eso se refleja especialmente en los sectores de menores ingresos, que son los que más desempleo enfrentan. Esto se refleja inmediatamente en caídas en la pobreza e indigencia.

Según Fontaine, era mérito del gobierno porque el fuerte efecto sobre el empleo de la recuperación no siempre ocurre . Según el, al principio del gobierno hubo un cambio de expectativas entre los empresarios debido al gobierno de derecha uqe los llevo a aumentar fuertemente las inversiones y el empleo. No recuerdo esa euforia empresarial –o al menos que haya sido provocada por el gobierno y no por los factores que mencioné más arriba– pero tengo  mala memoria para ese tipo de fenómenos. En todo caso, si todo el cambio se debió a un cambio de expectativas, la baja tasa de ejecución de políticas de este gobierno debería haber llevado a una decepción del empresariado que debería reducir el empleo, la que tampoco he notado.

Por lo tanto, mantengo mi posición de que buena parte de los efectos sobre la pobreza son ciclícos y que el gobierno no debería usar la CASEN para objetivos de corto plazo políticos, pues se debilita un instrumento útil para el diseño de políticas públicas.

Un tiro por la culata: la PSU

R. Fischer

Haciendo un poco de historia, el origen de la PSU está en el intento del rector de la P. U. Católica de quitarle a la U. de Chile el monopolio de la Prueba de Aptitud Académica. Para ello, se usó el mecanismo de un proyecto de investigación sobre alternativas a la PAA liderado por la PUC (el psicólogo Manzi),  con el joven D. Bravo de la U. de Chile como acólito.

El proyecto fue adoptado y apoyado por el influyente Cristián Cox –actual decano de educación de la PUC– dado que le permitía obligar a los colegios a seguir el maximalista curriculo escolar que había introducido. Hasta ese entonces, los contenidos mínimos eran eran limitados y permitían que los colegios más exigentes pudieran seguirlo y disponer del tiempo para dedicar a otros temas, lo que en efecto les daba espacios de libertad de educación.  Cox temía que sus contenidos obligatorios mínimos, que no dejaban espacios a la libertad académica, no fueran cubierto por los colegios a menos que se los forzara a ello. La nueva prueba de selección universitaria de Manzi y Bravo, que medía los contenidos académicos, era el instrumento perfecto para ello. Así, Cox convenció a la entonces Ministra de Educación de la conveniencia de eliminar la PAA y reemplazarla por la nueva prueba. El trío consiguió el apoyo de los estudiantres, a los que convencieron que era una prueba más equitativa que la PAA. En un plazo brevísmo que no dio espacio para ensayos, se adoptó la PSU, una variación de la propuesta de Manzi y Bravo.

El resultado es que después de varios años de aplicación de la PSU, en la P. Universidad Católica el 87% de los estudiantes provienen de colegios particulares pagados. Considerando que un 45% de los graduados de la educación media ingresa a una universidad, y que los colegios particulares pagados son el 7% de los estudiantes (aunque se puede suponer que el 100% de éstos ingresa a la universidad), su sobrerrepresentación en la población de estudiantes es de cinco a seis veces. El caso es peor aún cuando se consideran los colegios de élite, en los cuales bastante más de un 30% de los egresados puede terminar en la PUC.

El problema para la PUC no es solo de pérdida de diversidad y por lo tanto de la universalidad que distingue a una universidad. Se puede demostrar lógicamente que no es una universidad que atrae al 3-5% de los estudiantes más brillantes de las cohortes secundarias, como es su objetivo. Su actual composición lo hace imposible. Para entender el razonamiento, consideremos un colegio de élite que ingresa el 30% de sus estudiantes a la PUC. ¿Podría alguien creer que el 30% superior de graduados de ese colegio (que acaso ingresaron al prekinder del colegio, sin selección posterior) pertenece al 3-5% de los estudiantes más brillantes? Habría que ser un firme convencido en el eugenismo para pensar que la proporción de individuos brillantes es tanto mayor en un colegio de élite que en el resto de la población. En el mismo sentido, ¿podemos pensar que el 93% de la población secundaria que no asiste a colegios particulares pagados es tan poco inteligente que solo un 0.1-0.2% de ellos (aproximadamente) está en ese gupo superior de la población?

Mi conclusión es que la PUC tiene un alto porcentaje de mediocridades bien entrenadas para tomar la PSU.  Lo que se llama un tiro por la culata.

El mal uso de la CASEN

R. Fischer

Encuestas como la CASEN no son parte de mi especialidad, pero siempre me ha interesado la encuesta y asistí al ahora famoso encuentro del CEP en que Andrés Velasco interpeló a J. Lavín por el mal uso de sus resultados.  Creo que Velasco tenía la razón en sus críticas, así como los panelistas del CEP y quienes desde el público hicieron preguntas y críticas.

Primero, hay legítimas dudas metodólogicas sobre la encuesta que no han sido respondidas. Durante la presentación en el CEP, pensé que eso se debía a que Lavín desconocía las respuestas, pero la ausencia posterior de mejores explicaciones (por ejemplo en una columna en La Tercera del Ministro y la subsecretaria) hace temer problemas más fundamentales. En particular hay dudas sobre:

  • ¿Se mensualizó o  no el bono entregado en el mes en que se tomó la muestra? La respuestaes un simple si o no. Responder, como lo hizo el Ministro en el CEP (y hoy Monckeberg y Godoy en una carta a El Mercurio) y  que durante el año 2009 se entregaron dos bonos de mayor monto es una respuesta inadecuada. Primero, porque esos bonos se mensualizaron y se entregaron en meses distintos al de la toma de la muestra. Segundo, y más importante aún, incluso si hubiera habido un problema metodológico, esto no es un argumento para repetirlo, sino más bien para corregirlo.
  • Lavín no fue capaz de explicar la razón para tomar dos muestras, ni la razón para tomar datos con posterioridad a los que serían usados para calcular la CASEN. Su única respuesta es que la CEPAL lo avalaba, lo que es una respuesta muy débil, casi escuálida . Monckeberg y Godoy escriben que la motivación fueron las recomendaciones de la Comisión de Expertos que propuso medidas para mejorar la CASEN. Sin embargo, según Dante Contreras, esto no figuraba entre las propuestas de esa Comisión (información transmitida por E. Engel). La propuesta de la Comisión era que la CASEN usara un Panel en el futuro, una excelente idea. Pueden haber legítimas razones para el uso de dos muestras (a mi se me ocurre una, que enlaza con el cambio que se hizo en los términos de referencia a los objetivos de precisión de la CASEN).
  • Se modificó una pregunta vital sobre ingresos, pero no se explicaron los motivos para este cambio ni como se resolvieron los problemas creados por la modificación. La única respuesta fue que en el pasado se habían hecho más modificaciones a los cuestionarios y que la CEPAL no lo había objetado. A eso solo puedo  responder que repito el comentario al primer punto más arriba.
  • Tampoco se han explicado los motivos para cambiar la precisión exigida al estudio.

Pero tal vez el punto más importante de Velasco, más allá de estos puntos metodológicos, es que Lavín está destruyendo un instrumento valioso para el diseño de políticas públicas al darle un uso político de  corto plazo. Molesta el triunfalismo de declarar una reducción en la pobreza cuando no se sabe si los cambios son significativos (según Lavín en el CEP, lo eran marginalmente). Sobre todo molesta porque se trata de  un efecto en gran medida debido al ciclo económico, que está fuera del control del gobierno. Recordemos que el  2009 recibimos el impacto de la crisis financiera y que el 2011 fue un año de reconstrucción y de alto crecimiento. La mejora en los indicadores económicos no se debe a los esfuerzos del gobierno: las pocas políticas de largo plazo que se han introducido hasta ahora (hay más en camino) aún no han tenido tiempo de actuar.

En resumen, me parecen legítimas las críticas.

Hume y la distribución de ingresos

R. Fischer

Estoy preparando un curso nuevo sobre Historia del Pensamiento Económico, y tenido que leer o releer a muchos escritores clásicos. Una de las cosas interesantes es encontrar pasajes como el siguiente, en los Ensayos Morales,  Políticos y Literarios de Hume (1777):

“It will not, I hope, be considered as a superfluous digression, if I here observe, that, as the multitude of mechanical arts is advantageous, so is the great number of persons to whose share the productions of these arts fall. A too great disproportion among the citizens weakens any state. Every person, if possible, ought to enjoy the fruits of his labour, in a full possession of all the necessaries, and many of the conveniencies of life. No one can doubt, but such an equality is most suitable to human nature, and diminishes much less from thehappiness of the rich than it adds to that of the poor. It also augments the power of the state, and makes any extraordinary taxes or impositions be paid with more chearfulness. Where the riches are engrossed° by a few, these must contribute very largely to the supplying of the public necessities. But when the riches are dispersed among multitudes, the burthen feels light on every shoulder, and the taxes make not a very sensible difference on any one’s way of living.”

“Add to this, that, where the riches are in few hands, these must enjoy all the power, and will readily conspire to lay the whole burthen on the poor, and oppress them still farther, to the discouragement of all industry.”

“In this circumstance consists the great advantage of England above any nation at present in the world, or that appears in the records of any story. It is true, the English feel some disadvantages in foreign trade by the high price of labour, which is in part the effect of the riches of their artisans, as well as of the plenty of money: But as foreign trade is not the most material circumstance, it is not to be put in competition with the happiness of so many millions.”

Es interesante porque Hume muestra las ventajas para un país de tener una distribución de imgresos más equitativa, no en términos de justicia social, sino en una dirección totalmente nueva (para mi):  mayor equidad fortalece a la Nación, dado que cualquier necesidad adicional provocada por una emergencia puede obtenerse más fácilmente cuando su costo se divide equitativamente que cuando ésta necesidad debe ser solventada por unos pocos que concentran la riqueza.  Además, la desigualdad de riqueza se traduce en desigualdad de poder político y esto a su vez se traduce en que los ricos traspasan la carga del Estado a los de menores ingresos, lo cual destruye a las empresas emergentes y debilita la Nación.

Hume responde a los que se quejan del costo para los exportadores de los altos salarios pagados en Inglaterra, señalando que la felicidad de los trabajadores compensa el costo para los exportadores. Tal vez el gobierno debería leer a Hume cuando estudia la posibilidad de permitir inmigración en el sector agrícola para reducir sus costos (a diferencia de la inmigración en el sector de profesionales, que tiende a reducir las desigualdades de ingresos).

Hume también utiliza un argumento más convencional para explicar por que son más felices los países con menores diferencias de ingreso: al traspasar recursos de una persona rica a una de menores ingresos, el aumento de la utilidad del segundo es mayor que la caída en la utilidad del primero. Este es el argumento utilizado por D. Bernoulli para resolver la paradoja de San Petersburgo en 1738.