Una buena noticia: los nuevos trasplantes han llegado al país

R. Fischer

Hace dos años hice un enlace a una páginas que describían un nuevo tipo de trasplante para ayudar a personas con problemas en su sistema intestinal. Estos trasplantes reemplazan la flora bacteriana de los enfermos por la flora de personas sanas.El artículo señalaba que los resultados del nuevo tratamiento eran espectaculares y que los pacientes, aquejadas por problemas digestivos crónicos que les impedían llevar una vida normal, podían sanar en menos de un día.

El procedimiento cae, me parece, en la categoría de medicina natural. Se trata de un trasplante de caca (o para ser más elegante, de heces) de una persona sana. Esta caca (100 a 400 cm3, es decir, ¡ puede llegar hasta casi medio litro!) debe ser introducida en el cuerpo del enfermo. Originalmente el tratamiento era por vía oral, pero ahora se prefiere, por razones evidentes, hacerlo por vía colon. Es un tratamiento con cierta historia, y se han seguido a pacientes por nueve años y los efectos benéficos continúan.  El Mercurio de hoy trae la buena noticia que este tratamiento ha comenzado a usarse en Chile.

Nuestro cuerpo tiene muchas más bacterias que células, y la mayor parte del ADN en nuestro interior no nos pertenece, sino que es de las bacterias. Somos lo que se denomina un biome, y contenemos una pequeña ecología de bacterias.  Una persona sana tiene una ecología en que las múltiples bacterias controlan sus efectos sobre las personas. Diversos motivos, por ejemplo un tratamiento con antibióticos,  pueden alterar el equilibrio original, y la flora puede contener un exceso de tipos bacterianos nocivos y que persisten, a menos que sean desplazados por otras bacterias. Y para eso hay que introducir bacterias normales desde el exterior. La mejor manera de hacerlo es mediante las heces de una persona sana, pues ellas contienen enormes cantidades de bacterias.

Imagino que es un tratamiento de bajo costo, porque el insumo médico es gratuito.

Sobre el patrimonio de los bancos

R. Fischer

Hace una semana, Manuel Cruzat escribió un artículo en El Mercurio en el que se declaraba preocupado por el bajo nivel de patrimonio en relación a los activos en la banca nacional. Según el, es necesario aumentar el patrimonio de los bancos (capital y reservas) desde los actuales US$20.500 MM a US$33.000 MM para alcanzar un apalancamiento e ocho veces, similar al de los EEUU actualmente –luego de un doloroso ajuste–. Cruzat recuerda que España también mostraba niveles de solidez institucional similares a los chilenos antes de la crisis (11.9% contra 12.3% en Chile), y todo medido de acuerdo con Basilea II.

Hoy Jorge Awad –presidente de la Asociación de Bancos– responde al artículo de Cruzat, defendiendo la solidez de los bancos nacionales. Awad señala que cuando se miran los índices hay que ajustarlos por riesgo, porque un mismo monto de activos puede ser muy especulativo o muy seguro. Para ello existen reglas establecidas por Basilea II y según ellas, la razón de activos a patrimonio es de 7.2 veces en Chile, lo que es bastante más seguro que los que indicarían los números sin el ajuste por riesgo.

Awad tiene razón en escribir que debe considerarse  el riesgo de los activos. El problema que se detectó luego de la crisis de 2008 es que Basilea no funciona, porque los riesgos de un instrumento financiero pueden cambiar rápido e instrumentos que se suponía seguros pueden bajar desastrosamente de  categoría. Por lo tanto, hay una tendencia a abandonar Basilea II, por mucho que les duela a los bancos nacionales,  y volver a medidas más brutas (en el sentido de “no sofisticadas”) de solidez bancaria.

Suiza quedó muy insatisfecha con la experiencia de Basilea II en la crisis. Debido a ello, ha adoptado un esquema de  adecuación de capital que sigue esta nueva tendencia. Para poder operar un banco, el capital, reservas y utilidades retenidas deben ser al menos un 4.5% de los activos. En este total no se consideran ni el goodwill ni activos impositivos futuros. Además, los bancos deben poseer un 8.5% de reservas adicionales, de la cuales eñ primer 5.5% debe ser capital propio y el resto bonos muy seguros u otros instrumentos de alta calidad. Es decir, los bancos importantes en Suiza (UBS y CS) deben mantener un 19% de fondos seguros, de los cuales un 10% corresponde a la forma más segura de fondos: capital propio.

Figura proveniente de Gloor-Sieger, Suiza:http://www.gloor-sieger.ch/finlaw/2011/06/too-big-to-fail-strengthening-financial-sector-stability-in-switzerland/?lang=en

La experiencia indica que la confianza del Presidente de  la Asociación de Bancos, si bien comprensible como la posición de representante de un gremio, no es contagiosa. Tal vez la Super de Bancos y el Banco Central deberían estudiar si es necesesario moverse en la dirección suiza, y volver a usar indicadores muy básicos, pero sólidos, de adecuación de capital.