Variacioncompensada's Blog

Mi experiencia como vocal | octubre 30, 2012

R. Fischer

Por tercera vez me tocó la (mala) suerte de ser nombrado vocal en la mesa 15 de Santiago centro. De los cinco vocales asistieron cuatro, dos de ellos sin experiencia.  Uno de los vocales neófitos había jubilado, y trabajaba ocasionalmente como guardia o como vendedor de feria. Se quejaba de alta presión y de diabetes, pero este achaque debe haber sido leve. El otro vocal nuevo llegó enfermo, quejándose de dolor en todas las extremidades, incluso en los dedos de las mano. Fui elegido Presidente, lo que afortunadamente es un trabajo con menos obligaciones que en el pasado: ya no es necesario ir al día siguiente a la elección a entregar documentos a las oficinas electorales.

El Instituto Superior de Comercio ha sido remodelado después del terremoto y posee baños muy buenos. Las salas son de tipo clásico, con techos altos, de unos 5 o 6 metros, dos patios interiores y una escalera central que se divide en doa al subir al segundo piso. Los pisos son de maderas que,a mi escaso conocimiento, parecen finas. La mesa 15 V queda en el segundo piso y en nuestra sala habían otras dos mesas, una de ellas muy organizada –parecían un club de rayuela–. A las 8:15 de la mañana nos constituimos y poco después estábamos en funcionamiento. Lo primeros votantes fueron unos viejitos a los que tuvimos que hacer esperar. Luego la actividad bajó mucho.

Mis compañeros de mesa. El secretario al centro.

Los vocales neófitos no habían traído almuerzo, así que los dos con más experiencia dividimos nuestras provisiones entre todos. Es notable la solidaridad que se produce en las mesas, entre personas que no se conocen.

Nos entretuvimos conversando, hojeando el diario, paseando por los pasillos. En nuestra mesa habían supuestamente 347 votantes, la mayoría ancianos, lo que podíamos deducir por el número de RUN, que iban desde el 1 millón al 7 illones, con algunos 10 millones.

Llegó a votar un anciano de 96 años, con RUN 1.199.xxx-x, en silla de ruedas, pero claramente en muy buenas condiciones intelectuales. Votó muy poca gente, solo 77 en nuestra mesa, es decir poco más del 20%. Solo votaron 3 de 120 mujeres que aparecían en el Padrón electoral, y algo similar ocurrió en las otras mesas. Habían 69 candidatos a concejal, lo que daba poco más de un voto por candidato. Los pobres votantes buscaban alguien conocido en la sábana que era el voto.

A las 17:00 el ritmo de votantes era de uno cada 15-30 minutos, y deseábamos cerrar, pero la Ley lo prohíbe, lo que creo es un error: diez horas son demasiadas. Las mesas se cierran a las 18:00, y en ese momento hay que –pobre secretario– escribir cuatro copias de numerosos documentos, además de firmar todos los votos y escribir “No Votó” en cada uno de los más de 250 casilleros del Padrón electoral que estaban vacíos. Hay que contar los votos no utilizados,

El recuento es un lío porque en el caso de concejales hay que hacer montoncitos separados por agrupación electoral, pero no había espacio donde ponerlos. Lo hicimos con dos apoderados mirando,  sin tener ninguna queja, ningún voto objetado, sin la menor discusión. En mi experiencia de tres votaciones, siempre ha sido así.

Luego del recuento y de firmar numerosos documentos, sobres sellados, hay que llevar todo a los distintos oficiales electorales. Esa es la peor parte del procedimiento, porque los vocales están cansados de al menos 11 horas en las mesas y el recuento y deben hacer fila para esperar que los atiendan. Los oficiales revisan el contenido de las cajas con materiales, una medida idiota, que retarda el procedimiento y que no se hacía antes.

En otra oficina el representante del Ministerio del Interior escribe lentamente, exasperantemento lento, recibos de recepción de otro formulario. En total, en esta etapa se pierde más de una hora inútil. Para entonces, mi vecino aquejado con su enfermedad me había contagiado su virus y tenía dolor de cabeza, algo de fiebre, y estaba mareado. No tenía deseos de esperar a un burócrata. Llegué a casa bastante enfermo, con lo parece haber sido un virus de un día, pues ya me siento mejor.

Esto penando cambiar mi domicilio electoral…

PS: Se me olvidó agregar una cosa. Los resultados salen con una rapidez que sorprende a muchos observadores, considerando lo primitivo de los medios empleados. Lo que olvidan es que considerando 46 mil mesas en el país, y cuatro vocales por mesa, el proceso electoral es escrutado por un gigantesco computador paralelo con más de ciento cincuenta mil procesadores (humanos).

 

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