Institucionalización del Estado

Además de las Comisiones, una de las cosas que distingue al Estado chileno actual es una mayor institucionalización que en el pasado. Esto es particularmente notorio en los sectores de carácter más técnicos, pero se ha ido extendiendo a más áreas del Estado, en parte debido a organismos como la Alta Dirección Pública (con todos sus defectos).

A partir del Banco Central, con su carácter autónomo, se genera el tribunal de Defensa de la Libre Competencia, más independiente y formal que las antiguas Comisiones Preventiva y Resolutiva. Se crean Paneles Técnicos y de Expertos con carácter permanente, que dirimen temas técnicos complejos. Los nombramientos de muchos altos cargos dejan de tener un carácter eminentemente político (aunque la variable política sigue existiendo, al menos se aplica solo para elegir entre personas ya seleccionadas por méritos). Se le encomienda a Comisiones conformadas por especialistas –no lobbistas– sugerir modificaciones en distintas áreas de las políticas públicas: justicia civil, quiebras, salud, educación, salario mínimo, etc, y sus conclusiones se toman en cuenta y son los fundamentos de las proposiciones de reformas.

A veces casi parecemos un país desarrollado, al menos en lo que se refiere a algunas instituciones.

Comisionitis

Uno de los aspectos interesantes del diseño de política pública reciente es el fenómeno de las Comisiones. Los gobiernos (el anterior y éste) han descubierto que es posible encargar un trabajo serio de estudio de reformas endistintos sectores a comisiones de expertos. Estas comisiones están formadas en parte o totalmente por personalidades del mundo académico o por técnicos con interés en las políticas públicas. Sus miembros pueden tener distintos colores políticos, lo que le da aceptabilidad a los resultados de las comisiones. A partir de sus informes, los dos gobiernos han propuesto reformas y cambios legales.

Una de las ventajas de estos cuerpos, cuando están conformados solo por técnicos, es que es fácil llegar a consensos y obtener resultados a nivel bastante detallado. Por supuesto, la visión técnica es más limitada que la visión política, por lo que en muchos casos es necesaria la participación en las comisiones (de educación, por ejemplo) de personeros que no son técnicos.

Lo notable es la cantidad de temas complejos, y con potencial riesgo político que se traspasan a estas comisiones. Hay Comisiones de Salario Mínimo, de impulso competitivo (10 de ellas), otras en el sector financiero, de quiebras, salud, educación, innovación, etc. No deja de ser un sistema ingenioso para ahorrar esfuerzo político en temas país, y resuelve en alguna forma las deficiencias de la asesoría parlamentaria. Además, tienen un bajo costo, pues la participación es sin pago. La remuneración es virtual: se puede decir que se es miembro de una Comisión. En efecto, actualmente los académicos en ciertas áreas (y de cierta edad) que no están en Comisiones, están out y existe un snobismo comisional, con algunas personas participando en dos o tres de ellas.

El descontento en los Estados Unidos

El descontento en los Estados Unidos, y sus consecuencias populistas puede tener algo que ver con el hecho que los ingresos de la familias promedio (a diferencia de los ingresos promedios), apenas han subido en mucho tiempo. Consideremos el período 1990-2010, en que la participación de la mujer en el trabajo solo ha subido desde un 57% a un 62%, para que estos cambios no enturbien el análisis.

Según el Financial Times, en los último veinte años el ingreso del trabajador en la mediana ha subido solo 10%, y en los últimos diez años, no ha subido en absoluto. En el mismo período de veinte años la economía ha crecido un 60%. Al corregir por el aumento en la población de un 25% en el período, se observa que el ingreso per cápita subió 28%, pero la clase media solo recibió un 10% de este aumento . Si consideramos los últimos diez años, el aumento en el producto no trajo ningún beneficio a las clases medias (para que decir de los quintiles de menores ingresos, cuyos ingresos han caído).

Este tipo de ambientes son propicios para movimientos populistas, por lo que es preocupante que la parálisis política en los Estados Unidos no permita realizar los cambios que se requieren para que los ingresos de la clase media vuelvan a aumentar. Evidentemente, las políticas de las últimas décadas, que han concentrado los ingresos, no han tenido un efecto chorreo, a diferencia de lo ocurrido en nuestro país. Tal vez esto ayude a explicar por qué ahora nuestra política es tan estable.

Anti-elitismo y Andrew Jackson

Un colega feliz con los resultados de las elecciones en los EE.UU., me envía un artículo del New York Times sobre la importancia del anti-elitismo en la motivación de los electores que derrotaron a los democrátas. Según el artículo, Obama es considerado un elitista, y eso es pecado mortal para una parte importante de los votantes, especialmente en el centro y sur del país.

La tradición populista y anti-elitista en los Estados Unidos es muy antigua, y tuvo su primer éxito con la elección de Andrew Jackson como Presidente en la primera mitad del siglo 19 (1829–1837). Andrew Jackson tenía aspectos muy positivos y otros que no lo eran tanto, pero que siguen estando presentes en movimientos como el Tea Party. Primero, estaba a favor de la democracia y la libertad individual, pero al mismo tiempo deseaba echar a las tribus indias de sus tierras, y aprobaba la esclavitud.

En otra tradición adoptada por el Tea Party, para sus partidarios, Jackson era considerado por sus partidarios como un hombre que representaba al pueblo y sus opositores eran arístocratas corruptos del Este. Es decir, el equivalente al anti-elitismo actual. Esta oposición al mundo financiero, y a New York en particular como representante de todos los males, se reflejó en que Jackson no renovó la licencia del Segundo Banco de los Estados Unidos. El único banco con alcance nacional y que podía realizar funciones de Banco Central desapareció, y un sustituto fue creado recién casi un siglo después con el FED. El resultado de la eliminación del Segundo Banco fue el pánico de 1837, acompañado por una depresión económica que duró varios años.

Así que no hay nada nuevo en el Tea Party, que representa un impulso reiterado en la sociedad norteamericana. Casi todas las características que sorprenden a los observadoresextranjeros: falta de coherencia en los argumentos, concentración en el centro y sur del país, odio a las élites intelectuales y en general de todo tipo, viene al menos de la época de Jackson.

Captura regulatoria

El Financial Times trae una excelente columna de John Kay sobre captura regulatoria y las ventajas de un sistema judicial separado de la industria para juzgar casos de la industria regulada. Comienza mostrando como a los sectores potencialmente regulados les encanta serlo. Para ello usa el ejemplo del apoyo a la regulación de la industria de ferrocarriles en los 1880, frente a las protestas de campesinos e industriales por los precios cobrados por los robbber barons. El Presidente de una de las líneas ferroviarias más importantes declaró a sus colegas:

“What is desired,” he wrote, “is something having a good sound, but quite harmless, which will impress the popular mind with the idea that a great deal is being done, when, in reality, very little is intended to be done.”

On the whole, he got what he wanted. The Interstate Commerce Commission established by the act was chaired by a lawyer with experience of the railroad industry – acquired, naturally, by acting on behalf of his railroad clients. When, a decade later, the Supreme Court ruled that a rate-fixing agreement between railroads was illegal, the ICC was crestfallen: surely, the commission said, it should not be unlawful to confer, to achieve what the law enjoins – the setting of just and reasonable rates. Soon after, Congress approved legislation making it a criminal offence to offer rebates on tariffs the ICC had approved, and the commission thereafter operated as the manager of a railroad cartel.

Kay muestra que las dificultades no siempre son de captura regulatoria estándar, es decir corrupción, sino de un problema más sutil, de captura intelectual:

Every regulatory agency is dependent for information on the businesses it regulates. Many of the people who run regulated companies are agreeable, committed individuals who are properly affronted by any suggestion that their activities do not serve the public good.[…]

It requires a considerable effort of imagination to visualise that any industry might be organised very differently from the way that industry is organised now. So even the regulator with the best intentions comes to see issues in much the same way as the corporate officers he deals with every day. You require both an abrasive personality and considerable intellectual curiosity to do the job in any other way.

Es por ello que la justicia normal, independiente del sector regulado, es útil. puede juzgar en forma menos informada,y a menudo errónea, pero tiene la ventaja de ver las cosas desde fuera, sin las preconcepciones de quiénes trabajan en ella. Es un muy buen punto. Implícitamente esto representa una crítica a nuestro nuevos sistema de Paneles de Expertos, que tiene una visión sofisticada de la industria, pero que usan la óptica de ésta. Afortunadamente Paneles de Expertos como el del sector eléctrico tienen una jurisdicción extremadamente limitada, lo que reduce el impacto de esta crítica, ya que cualquier problema regulatorio que tenga un alcance mayor pasa a órganos jurisdiccionales de índole general.

Rarezas norteamericanas

Una de las cosas extrañas de los movimientos masivos en los EE.UU. (que se suceden con cierta frecuencia y que luego dejan a las personas pensando como alguien pudo creer en sus ideas) es su inconsistencia lógica. En el caso del último de ellos, el Tea Party, muchos de sus partidarios, estridentemente en contra de los déficits federales y de la intervención del Estado en la economía, son receptores de subsidios como Medicare o el seguro de cesantía (y por supuesto, social security). Más aún, muchos se oponen al nuevo programa de salud pues puede afectar a alguno de los programas que ellos reciben; por ejemplo, temen que se reduzcan sus beneficios de merdicare.

¿Es esto hipocresía o ignorancia? Probablemente una mezcla de interés propio y una incapacidad para seguir un razonamiento coherente. Esto puede parecer una opinión elitista, pero ¿cómo explicarlo de otra manera?

En todo caso, la explicación para los malos resultados de los Demócratas se deben más al estado de la economía que a estos temas ideológicos, que convocan a solo una proporción de la población, gritona, eso si.

Políticas rurales

Nuestro país, al igual que muchos otros, tiene múltiples mecanismos para subsidiar la ruralidad. Los subsidios para los habitantes de zonas rurales van desde el apoyo de INDAP a los pequeños agricultores, hasta subsidios a la electrificación, al agua potable, y muchos otros. Debido a las mayores dificultades de proveer estos servicios en zonas rurales, el costo del subsidio al agua potable en un villorrio perdido en un valle de la IX Región es mucho mayor que un subsidio al agua potable en alguna de las grandes ciudades.

El objetivo de estos subsidios es mejorar la situación de la población que vive alejada de las ciudades, pero la pregunta es: ¿por qué queremos subsidiarlos para que sigan viviendo en esos parajes? Poco más de un 13% de la población vive en zonas rurales, un número bajo comparado con nuestro pasado, pero alto al compararlo con países desarrollados, en que la población rural es menor al 5%.

La mayor parte de nuestros habitantes rurales se dedican a la agricultura, muchos de ellos en terrenos pequeños y poco productivos. A medida que las ciudades se desarrollan y sus habitantes se hacen más ricos, los ingresos de los habitantes del campo quedan rezagados, ya que la abundancia laboral se traduce en una baja productividad laboral. Dado que por razones políticas y de equidad no es aceptable que la población rural tenga ingresos mucho menores que el resto de los ciudadanos, se los debe subsidiar.

El problema es que los subsidios rurales desincentivan las migraciones a las ciudades, y la población campesina no se reduce. Esto mantiene un número excesivo de personas trabajando en agricultura, condenándolos a ingresos bajos y a la dependencia de subsidios. Los salarios subirán solo si se reduce la cantidad de trabajadores rurales, obliganbdo a los empresarios agrícolas a mecanizar los procesos productivos. Por lo tanto, parece más razonable una política de subsidios que facilite el desplazamiento de los habitantes del campo a las ciudades. Desde ese punto de vista, la política de entregar tierras a los pueblos originarios es errónea: las políticas correctas son educacionales, de apoyo a su cultura, de apoyo a empresarios mapuches y de otras etnias, y otras similares. Lo que se necesita es facilitar la transición a las ciudades y no entregar tierras que los mantengan en la pobreza porque son bienes que no se pueden vender.

¿Significa esto que se debería despoblar el campo? Por supuesto, ya que solo así se puede resolver el desequilibrio entre las ciudades y las zonas rurales. Esto tiene un costo estratégico en términos de reducir la población cercana a las fronteras, pero para ello es preferible diseñar un esquema de subsidios dirigidos (y provenientes del presupuesto de Defensa) para atraer habitantes que se instalen cerca de las fronteras.

Un aumento de la migración a las ciudades no tendría las consecuencias del pasado, con sus poblaciones callampas, ya que la los habitantes rurales ahora representan un bajo porcentaje de la población total y porque somos más ricos, lo que permitirá acomodar mejor a los nuevos habitantes de las grandes ciudades. La migración haría crecer las ciudades, especialmente las de mayor tamaño. Esto es positivo, pese a la mayor centralización, porque las grandes ciudades son más productivas que las pequeñas. En ellas la aglomeración genera más intercambio de ideas e innovación. Son también ecológicamente menos destructivas: aunque sus alrededores están más intervenidos por el hombre, al concentrarse la población, dejan grandes espacios rurales despoblados y por lo tanto con menores efectos de la intervención humana. En resumen, hay múltiples factores para repensar nuestras políticas de subsidios a la ruralidad: deberíamos transformarlos en subsidios a la movilidad.

Distribución del ingreso en los EE.UU.

El artículo The Age of Mammon es algo irritante, pero tiene gráficos sorprendentes sobre la evolución de la distribución de los ingresos en los EE.UU.

Los ingresos de los CEOs han subido mucho más que las utilidades (y para que decir de los salarios). En la década de los 60 y 70, el salario de un CEO promedio era unas 20 a 40 veces el salario promedio de los obreros. Ahora es unas 300-400 veces mayor.

La tasa de crecimiento de los ingresos también es un indicador relevante:

India y los juegos del Commonwealth

India es un país en rápido crecimiento, ahora que se han liberalizado (un poco)algo las restricciones burocráticas que ahogaban su economía. Eso es muy bueno para sus ciudadanos, los que pueden observar la velocidad con que mejora el país. Pero aún quedan rezagos de la burocracia, como lo muestra este artículo del Financial Times sobre las dificultades para organizar los Juegos del Commonwealth. India tiene casi todos los estadios prometidos atrasados, los diseños no siempre han sido buenos y en general todo el proceso ha estado lleno de las típicas dificultades que producen en India la burocracia y la corrupción (la burocracia persiste porque da oportunidades de corrupción). Uno de los problemas principales es el de los terrenos. En India los derechos de propiedad están mal establecidos, y la normativa de uso de tierras es extremadamente específica:

Land acquisition, the bane of many Indian infrastructure and industrial problems, was another headache, which, along with lawsuits, delayed progress at several key sites, including one that authorities now admit will not be aready in time.

Allegations of corruption – another Indian scourge – have also dogged preparations. Assessing the 16 stadium improvements, the Central Vigilance Commission found agencies had “jacked-up” prices while compromising on quality. It said concrete samples from some sites had failed independent basic strength tests and alleged that test records appeared to have been forged.

También es interesante que:

Meanwhile, equipment for some sports events is still stuck in customs.

Esa es la diferencia con China, que organizó las Olimpíadas en forma brillante. Es también la diferencia entre un gobierno autoritario y una democracia. Las democracias son desordenadas y no se adaptan demasiado a la organización de grandes eventos de este tipo. Pero los gobiernos autoritarios tienen serios riesgos de tomar direcciones equivocadas sin corrección posible y la historia China tiene múltiples casos de estos errores. Si China busca que su mejor situación perdure, debe tender a liberalizarse.

India no tiene ese problema, ya que tiene todas las ventajas y desventajas de una democracia. A este autor le parece atractivo el modelo Indio aunque lo desesperan la corrupción y la burocracia de ese país.

El contrato implícito en los EE.UU.

Esta nota señala que hay un contrato implícito en los EE.UU. entre los que pagan Social Security –los pobres y clase media– en los EE.UU. y los que pagan la mayor parte de los impuestos a los ingresos (los con mayores ingresos). Según al artículo, en 1983 los que pagan Social Security acordaron pagar un monto extra para acumular fondos en el Social Security Trust Fund. Esa acumulación permitió compensar la rebaja tributaria del mismo año. La rebaja tributaria requirió aumentar la deuda, y esa deuda fue comprada por el Trust Fund en la forma de bonos del tesoro y otros instrumentos de deuda federales.

El contrato implícito fue que a los 30 años, los fondos acumulados en Social Security comenzarían a escasear y se revertiría la rebaja de impuestos. Pero, de acuerdo a la interpetación del artículo, los que recibieron el beneficio de los menores impuestos ahora no quieren revertir la reducción de impuestos, violando el contrato implícito. El aumento de impuestos sería el que reduciría la deuda norteamericana y financiaría las obligaciones de Social Security.

Es una perspectiva interesante, pero ¿se entiende así en los EE.UU.?