Concesiones de desalinización

Este blog ha quedado intrigado por el anuncio del Ministerio de Obras Públicas según el que promoverán las concesiones de plantas desalinizadoras. La pregunta es: ¿porqué es necesaria una concesión? ¿No es posible que una empresa consiga un contrato de largo plazo con una empresa sanitaria o una mina y construya la planta luego de solicitar los permisos de construcción, ambientales, y otras burocracias? ¿ Cuál es el motivo de requerir una concesión para esto? La planta requiere una fuente de energía –contratable–, acceso a agua salada –abundante– y una tubería mar adentro que permita la dilución de la salmuera, residuo del proceso de desalinización. Se requieren asimismo permisos de la Directemar, ¿pero una concesión? ¿Porqué es necesario establecer plazos finitos para un proyecto como este? Tal vez al MOP le gusta la palabra: concesión.

Notarios de nuevo

Una interesante editorial de La Tercera, que presenta algunas interesantes ideas sobre como mejorar el sistema de notarios. Una de las propuestas, con la que este blog coincide totalmente, es que se reduzca el número de documentos que deban llevar timbre de notario para distintas operaciones legales o interacciones con el Estado. La editorial da dos ejemplos bellísimos de nuestro amor hacia todo lo notarial: los certificados de supervivencia que deben aportar muchas personas que por definición están vivas (además que se puede verificar con más seguridad en el registro civil), y los documentos con copia notarizada, cuando se lleva el original.

Es la opinión de este blog que el origen de nuestro amor por los notarios son las deficiencias de la justicia civil. Como ella es incapaz de castigar falsificaciones de firmas o la violación de contratos con un grado de seguridad que haga confiables las firmas o contratos, se imponen todo tipo de trabas para reducir la ocasión de que estos problemas aparezcan. Por supuesto, esto hace que todas las operaciones sean lentas y caras (lo que explica la cantidad de días que toma armar una empresa y, sobre todo, cerrarla). Una de las medidas principales es utilizar notarios para todo tipo de operaciones. No es que esto aumente en mucho la seguridad de las operaciones, pero es el único mecanismo de que disponemos dadas las deficiencias de la justicia. Este tema da para mucho más.

Nahum al poder

Todo parece indicar que el nuevo decano de la Facultad de Derecho de la U. de Chile será el Profesor Nahum, ex-decano de esa Facultad. Es una lástima, porque no parece probable que el Profesor Nahum, enemistado a muerte con el Rector, pueda realizar la renovación académica que requiere la Facultad si no quiere continuar en un proceso de decadencia.

El Profesor Nahum ha sido un buen administrador, pero no parece poseer las capacidades, académicas o de liderazgo entre los académicos, que permitan hacer los cambios que se necesitan. Por el contrario, si es verdad que el Profesor Nahum desea negar la sal y el agua al Rector en el Consejo de la Universidad, las dificultades de la Facultad de Derecho podrían trasladarse a la Universidad, que ya tiene suficientes problemas.

Desde una perspectiva externa y probablemente mal informada, la Facultad de Derecho necesita un combinación de profesores de jornada completa educados en el extranjero (no solamente en escuelas españolas) para liderar las secciones de cursos básicos, junto a su actual grupo de profesores externos para realizar los cursos más profesionales. El programa debería ser más conceptual, con alumnos que aprendan los conceptos que están detrás de las leyes y no tanta memorización de normativas. Asimismo, debe disponer de capacidad de investigación de buena calidad, que permita ganar proyectos de investigación en el área. De esta forma la Facultad puede volver a recuperar su prestigio y atractivo para los mejores alumnos y profesores.

Revisión técnica

La experiencia de las revisiones técnicas, incluso si no hay demasiados automóviles en la planta, es bastante mala. Cada vehículo demora 15-20 minutos en ser procesado, en bunea medida porque la organización del trabajo es mala. Los empleados se suben al auto, van y vienen por papeles, se pasean o van a comer hot dogs. En resumen, con cinco o seis autos de espera es fácil perder una hora y media incluso en un día con poca afluencia de público. Considerando que hay más de tres millones y medio de vehículos y que la mayor parte de los conductores van a la revisión técnica en días con mucho más demanda y por lo tanto mayores tiempos de espera, el costo social del tiempo perdido es enorme. Al menos 5 millones de horas, equivalente a unas 2.500 personas dedicadas a esperar sus vehiculos en las plantas todo el año. Esto, sin considerar lo que se debe pagar por la revisión técnica.

Es necesario revisar si los procedimientos son los adecuados. Algunas cosas que se pueden reexaminar: ¿es necesario que las revisiones en su dimensión técnica sea tan estricta, y por lo tanto cara y lenta? Parece razonable, sin embargo, que se mantenga la revisión de gases.

Tal vez estándares técnicos mucho menores serían suficientes para garantizar un grado de seguridad razonable de los vehículos, y tal vez habrían, por lo tanto, menos revisiones deshonestas (pues es dificil imaginar que algunos vehículos que circulan hayan podido pasar un examen honesto). Una revisión menos estricta podría incluso elevar el nivel de seguridad, si reduce la gran cantidad de vehículos cuyos dueños deben hacer algo fraudulento ante la imposibilidad de pasar el examen.